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miércoles, 29 de febrero de 2012

Un caradura al frente del Sindic de Greuges, por Antonio Robles

Que un Defensor del Pueblo tenga el cinismo de negar lo sentenciado por el Tribunal Supremo a favor del individuo y en contra de la Administración, es síntoma de que en Cataluña hay muy poco respeto por el orden constitucional

 En Cataluña el cinismo de relevantes cargos públicos públicos llega a tal grado de impostura que sólo el exabrupto puede catalogar con precisión la dejación de responsabilidades en defensa de los derechos de los ciudadanos. Permítanme que sea irreverente, harto de utilizar el derecho y la razón en vano.

De caradura, de sinvergüenza, de hipócrita y cínico, catalogo la inhibición verbalizada del Sindic de Greuges de Cataluña, Rafael Ribó ante su falta de celo para hacer cumplir a la Administración catalana con las sentencias del TC, TS y TSJC que obligan a respetar la enseñanza en castellano en las escuelas catalanas.

En la rueda de prensa que dio en el Parlamento de Cataluña tras la presentación del Informe anual sobre la actuación de la Sindicatura de Greuges correspondiente a 2011, tuvo el comunista de salón la caradura de negar que las cinco sentencias del Tribunal Supremo instaran a la Generalidad a restablecer el bilingüismo en las escuelas.Ver el vídeo que adjunto, da la medida de ese cinismo. Que un Defensor del Pueblo, figura que nació para defender los derechos individuales de los ciudadanos frente a los abusos de la Administración, tenga el cinismo de negar lo sentenciado por el Tribunal Supremo a favor del individuo y en contra de la Administración, es síntoma de que en Cataluña hay muy poco respeto por el orden constitucional. Que encima tenga la caradura de hablar de "exquisito equilibrio del régimen lingüístico en Cataluña" o que las quejas hayan sido "poquísimas", como si una no fuera suficiente, raya el recochineo.

Conozco muy bien las raíces sectarias del señor Rafael Ribó cuando de lengua y nacionalismo se trata. Con él he sostenido varios rifirrafes sobre el particular en el Parlamento de Cataluña en la anterior legislatura. En todas actuó como uno más de los defensores del monolingüismo catalán. Le refuté con datos, le insté a que actuara de oficio, le demostré por qué las quejas lingüísticas de los ciudadanos catalanes se dirigían mayoritariamente al Defensor del Pueblo de España en lugar de hacerlo al Sindic de Greuges Catalán que él preside hastiados de que su institución subvencionadísima las archivara, pero no fue hasta un viaje que hicimos juntos a Bosnia en 2009, durante el cual llegamos a hablar horas sobre este tema, donde descubrí que tenía corazón, utilizaba el sentido común y reconocía las razones de las denuncias de discriminación lingüística que se estaban dando en Cataluña. Una noche, durante una cena en la casa del embajador de España en Sarajevo, que se extendió hasta altas horas de la madrugada, logré sacarle una promesa: "Mira Antonio, el día que una sentencia de los tribunales de justicia diga que el castellano ha de ser también lengua vehicular de la escuela catalana…, - se detuvo, meditó y mirándome intensamente a los ojos me aseguró – ese día, Antonio, el Sindic no esperará a las quejas de los ciudadanos, actuará de oficio".

Vean el vídeo, escúchenlo: Es un caradura. Lo es en primer lugar porque niega lo que afirman las sentencias  del Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo y el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña:  “la Generalidad deberá adoptar cuantas medidas sean precisas para adoptar su sistema de enseñanza a la nueva situación creada por la declaración de la sentencia 31/2010 del Tribunal Constitucional que considera también al castellano como lengua vehicular de la enseñanza en Cataluña junto con el catalán”; y en segundo lugar, porque sabe perfectamente cuántos son los abusos, tiene información de todas las directrices maliciosas de la administración para imponer el monolingüismo, él mismo las ha apoyado como secretario general del PSUC primero y como presidente de ICV después, y ahora, como Ombudsman. Hasta el Defensor del pueblo de Cataluña se ha de amoldar a la imposición lingüística si quiere formar parte de la manada y vivir del “negocio nacional”, aunque sea  a costa de negar el fin para lo que fue nombrado.  Y él forma parte de la manada desde que nació.

Mientras tanto el PPC, con Alicia Sánchez Camacho, acaba de apoyar los Presupuestos de CiU sin concretar rebaja alguna en cuestiones identitarias, ni mentar el cumplimiento de las sentencias de los tribunales en materia lingüística. Otro fraude. En este caso, electoral. Y van 8 legislaturas. No me sirve, al menos a mi no me sirve, el recurso a la administración sabia de los tiempos en política. Con esa maldita disculpa llevan engañándonos  8 legislaturas. Al menos José Mota lo vende con gracia: "Hoy, ¡no!, ¡mañaaana!"

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