Blogoteca: noviembre 2011

viernes, 25 de noviembre de 2011

¿Qué pasaría si España fuese una circunscripción única?

Aplicando la ley D´Hondt para la atribución de escaños a los votos globales de las elecciones en toda España los resultados varían sensiblemnete.

AMAIUR FUERA, UPYD 18 ESCAÑOS
RAÚL VILAS 2011-11-21
Aunque se suele culpar a la ley D’Hondt de la sobrerrepresentación de los nacionalistas, poco tiene que ver este sistema de recuento de votos y atribución de escaños con la distorsión entre el número de votos y de diputados de cada partido que se observa en las elecciones generales.
La clave está en el reparto de escaños por circunscripciones. La fórmula D’Hondt lo que hace es favorecer un poco a los partidos que obtienen más representación para facilitar  la gobernabilidad (sistema proporcional corregido). Los grandes perjudicados son los partidos minoritarios que se presentan en toda España, y los beneficiados los que obtienen más votos en cada circunscripción (en la mayoría de los casos PP o PSOE, excepto en Cataluña y País Vasco, que son los nacionalistas).
Si no se aplicase la ley D’Hondt y sí un sistema proporcional puro en cada circunscripción, la variación de los resultados sería pequeña y la sobrerrepresentación nacionalista sería la misma o muy similar. Sin embargo, las cosas sí cambiarían mucho en el caso de que el reparto de escaños se hiciese a nivel nacional. Aplicando la Ley D’Hondt y manteniendo el actual listón del 3 por ciento, como mínimo para obtener representación, los resultados con España como única circunscripción serían los siguientes:
  • PP 176 escaños.
  • PSOE 113 escaños.
  • IU 27 escaños.
  • UPyD 18 escaños.
  • CiU 16 escaños
Amaiur, la marca electoral de ETA –que se ha llevado siete escaños– PNV –que ha logrado cinco– y el resto de partidos minoritarios se quedarían sin un solo diputado al no llegar al 3 por ciento mínimo de votos.
Los más penalizados, como se ve, son IU y UPyD, que triplican su número de escaños. Estos resultados se ajustan mucho más a lo que se ha votado realmente en España, ya que aunque se vota en circunscripciones, éstas son demasiado grandes (no hay proximidad entre el candidato y sus votantes) y el voto se decide en clave nacional. Es decir, en la práctica, la única lista que realmente vota la gente es la del candidato a la presidencia a la Gobierno, sin que influya apenas la lista presentada en cada circunscripción, normalmente desconocida por la mayoría.
Además, las enormes diferencias de población que existen entre las distintas provincias hacen imposible repartir de forma realmente proporcional los 350 escaños entre las 52 circunscripciones (sin dejar sin representación a las más pequeñas), que deben tener un mínimo de dos diputados según la Constitución. Por eso conseguir un escaño por Soria o Teruel cuesta muchísimos votos menos que uno por Madrid o Barcelona.
Estas, y no la tan manida Ley D'Hondt, son las verdaderas causas de la distorsión que percibe la gente entre lo que vota y los resultados finales.

martes, 22 de noviembre de 2011

¿Habrá que recurrir al colchón para ganar seguridad?

Hasta el último día

José T. Raga

&quote&quoteSeguir llamando a eso Fondo de Garantía de Depósitos, no pasa de ser un eufemismo fraudulento, pues no es capaz de garantizar lo que dice que garantiza. ¿Habrá que recurrir al colchón para ganar seguridad?


Parece ser que algunos gobiernos, no sólo el español, se han propuesto gobernar, hasta el último momento, en fraude de los ciudadanos. Actitudes fraudulentas que unas veces revisten la forma de promesas imposibles de cumplir, cuando en otras se instrumentan mediante informaciones falsas para impedir al ciudadano conocer los pormenores de la situación en que vive. De ambos tipos hay cumplidos ejemplos también en nuestra España; aquí, no falta de nada.
Pero la modalidad más sutil de fraude es aquella que se presenta de forma subrepticia, a través de instituciones o de instrumentos que, creados para un fin, mutan su naturaleza para complacer los deseos bastardos del gobernante, manteniendo sólo una apariencia y muy lejos del objetivo pretendido en el momento de su creación.
La última muestra de este tipo de fraude se produce en nuestro país apenas tres días antes de las elecciones generales, convocadas para el próximo 20 de noviembre de 2011. La cuestión no es menor, porque supone un cambio de status de un instrumento, de interés y protección de los ciudadanos titulares de depósitos en las entidades bancarias.
El actual Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito agrupa y sustituye los tres antiguos Fondos de Cajas de Ahorros, de Establecimientos Bancarios y de Cooperativas de Crédito. Pero no se trata de una simple agrupación, manteniendo las mismas funciones, sino que se amplía el marco garantizado, asumiendo también el compromiso para la viabilidad de entidades en dificultades. O sea, mal, muy mal. Nada tiene que ver el ahorrador que confía sus depósitos a un Banco o Caja, con el que invierte en títulos con la pretensión de un beneficio por encima del interés del mercado, y menos aún con el futuro de una entidad mal gestionada.
Pues bien, por si no había bastante con lo dicho, el Fondo acaba de ser autorizado a invertir sus recursos en Deuda Pública del Estado español. Una deuda reconocida en situación de quiebra parcial, con un quebranto que oscila, de momento, en el entorno del diez por ciento. Ello significa un claro adiósa la garantía, ya que el instrumento que la respalda carece de solvencia. Por tanto, seguir llamando a eso Fondo de Garantía de Depósitos, no pasa de ser un eufemismo fraudulento, pues no es capaz de garantizar lo que dice que garantiza. ¿Habrá que recurrir al colchón para ganar seguridad?
Un fraude que se une a otros muchos, como la incógnita de una Seguridad Social, con un sistema sanitario público insostenible, y un sistema de pensiones públicas en quiebra técnica, si contabilizamos el valor de los derechos adquiridos por los cotizantes y los recursos disponibles para hacerles frente. ¿Merece esto llamarse Seguridad? Como fraude son las estadísticas de Paro Registrado, del Ministerio de Trabajo, cuando no se incluye a todos los parados.
El gobierno que termina, tras una larga agonía, parece haber alcanzado la pretensión que siempre se consideró imposible: engañar a todos todo el tiempo.

Libertad de Mercado

sábado, 19 de noviembre de 2011

¿Dónde está el dinero?

Hace algo más de tres años había tanto dinero en España que literalmente no se sabía qué hacer con él. Los bancos llamaban a sus clientes ofreciéndoles unos créditos que no necesitaban, las Administraciones construían aeropuertos donde no hacían falta, las empresas organizaban lujosos encuentros de directivos cuya utilidad real nadie veía y los ciudadanos de a pie se daban caprichos caros con cierta frecuencia. España parecía Jauja y los perros se ataban con longanizas.
Hoy, los bancos apenas dan créditos, las Administraciones tienen dificultades enormes para pagar la nómina de sus empleados, las empresas controlan hasta el último céntimo y plantean recortes salariales y los ciudadanos se lo piensan tres o cuatro veces antes de hacer una compra que se pueda aplazar. ¿Dónde está entonces el dinero? ¿Cómo es posible que desaparezca? ¿O es que en realidad no ha desaparecido?
La pregunta se la hacen también en muchos otros países donde, con diferencias más de forma que de fondo, ha sucedido lo mismo. Pues bien, aunque parezca paradójico, en la actualidad hay en el mundo casi un 50% más de dinero que al comienzo de la crisis. Al menos, dinero físico, o fiduciario -por utilizar el término preciso en el lenguaje económico-; es decir, billetes y monedas. En el verano de 2008, circulaban por el planeta aproximadamente 3,6 billones de dólares (cambiadas todas las monedas a la divisa estadounidense). A día de hoy, se superan ampliamente los 5 billones. De esa suma, casi 1 billón son dólares, otro tanto yenes japoneses y algo menos, alrededor de 0,9 billones, euros. Lo que queda es el resto de las divisas mundiales.
Si hay más dinero, ¿por qué entonces escasea? La respuesta para muchos países es doble: escasea en algunas regiones del mundo, no en todas; y, por otra parte, esos 5 billones largos solo son una pequeña parte del dinero total. Alrededor del 10%, porque los expertos estiman que por cada euro (o dólar, yen o cualquier otra moneda de amplio uso) hay otros nueve en forma de ‘dinero bancario’ o unidades de cuenta.
En el caso español, aún hay otra explicación: el dinero fiduciario también ha descendido. Según el Banco de España, la suma de los billetes y monedas en circulación ha pasado de algo más de 87.000 millones en el verano de 2008 -cuando muchos mortales aún creían en el mito de la prosperidad ilimitada- a poco más de 73.000 a día de hoy. Es decir, una parte no menor del dinero, tanto físico como bancario, ha abandonado el territorio español atemorizado por la crisis y la falta de confianza.

Un cuento muy real

Hay otro problema adicional, el aún existente apenas se mueve. Y la circulación del dinero es tan importante como su abundancia. Lo resumimos con un cuento: un hotel de un pequeño pueblo recibe la visita de un cliente que se interesa por una habitación con buenas vistas. El hostelero le ofrece una de la última planta y el cliente potencial le pide verla para comprobar si le convence. Para que no desconfíe de su interés, deja 100 euros en depósito. Mientras el visitante contempla el paisaje, el hostelero decide saldar su deuda con el carnicero con esos 100 euros. El carnicero, que no esperaba recibir tan pronto esa suma, recuerda que a su vez debe 100 euros al pintor que adecentó su local.
El pintor usa el billete para pagar al transportista al que contrató la semana pasada. Y este recuerda que hace unos días alojó en el hotel a unos familiares que llegaron de otra ciudad, y satisface su deuda con el dueño del establecimiento. Justo cuando acaba de pagarle, el visitante baja a la recepción y decepcionado dice que no le gustan las vistas. El hostelero le devuelve los 100 euros y se va. ¿Efecto de todo ello? Que el billete sigue en el bolsillo del visitante y en cambio hay cinco negocios que han cobrado deudas pendientes y saneado sus cuentas.
¿Qué está pasando ahora? Que en mitad de esa cadena, uno de los agentes deposita su dinero en un banco y este, en vez de ponerlo de nuevo en circulación en forma de crédito, lo mete en la caja fuerte para reforzar su solvencia. "Ha disminuido mucho la velocidad de circulación del dinero porque los bancos están necesitados de liquidez y eso hace que no fluya el crédito", explica Manuel Romera, director del Sector Financiero de IE Business School. Y aporta un dato que no requiere de más explicaciones: en el año 2007, bancos y cajas españoles concedían nueve de cada diez créditos solicitados; hoy es solo uno de cada cuatro.
Es decir, que es la pérdida de confianza y la necesidad de recapitalizar la banca lo que está detrás de la contracción del dinero no fiduciario. "El incremento de capital de las entidades financieras, exigido por las autoridades monetarias, tiene el efecto de reducir la capacidad de crédito", reconoce Miguel Cardoso, economista jefe en España de BBVA Research, quien añade que los recelos sobre la banca nacional no se deben a la deuda soberana sino más bien "a lo que costará arreglar la crisis de las cajas".
Un problema de origen conocido: la disponibilidad de dinero en grandes sumas y a muy bajo precio llevó a familias, empresas y administraciones a un endeudamiento excesivo, que reventó con la crisis inmobiliaria. Ahora hay que devolver los créditos y buena parte del dinero que puedan captar las entidades financieras -a un alto precio, dada la 'prima de riesgo'- debe destinarse a atender esos compromisos. Otra cifra que por sí sola es muy explicativa: en los próximos seis meses, España debe refinanciar 84.000 millones de euros.

Moderación europea

Si el dinero escasea, ¿solucionaría algo poner más billetes en circulación? El Banco Central Europeo lo ha hecho con moderación, "pero no ha sido suficiente para recuperar el crédito", a juicio de Cardoso.
La Reserva Federal de EE UU, en cambio, ha puesto a funcionar a buen ritmo la máquina de producir billetes, de manera que hay muchos más dólares en el mundo ahora que hace tres años. Ello, advierte Romera, tiene un peligro: cuando la crisis termine habrá que hacer frente a un problema distinto, la inflación. Y no solo en EE UU sino en todo el mundo, porque dos de cada tres dólares están fuera del país.
Pero eso es como pensar en el riesgo de llegar a tener colesterol alto si apenas prueba la comida. No parece un problema que hoy por hoy agobie a nadie. Es imposible preocuparse por un hipotético horizonte, donde de nuevo no sepamos qué hacer con demasiado dinero, cuando la realidad es que la caja está vacía. Hay quien se lo ha llevado a otro sitio y el resto prefiere no darle salida... por lo que pueda pasar.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Los técnicos de Hacienda proponen prohibir los pagos en metálico

Prohibir el pago de facturas en efectivo permitiría reducir la economía sumergida en cinco puntos porcentuales, hasta el 18% del PIB, según Gestha.

 
Libre mercado 2011-11-14
 
Los Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA) estiman que la medida propuesta por el candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, de prohibir el pago en efectivo de facturas de más de 3.000 euros para luchar contra el fraude, permitiría rebajar la tasa de economía sumergida en 5,1 puntos, desde el 23,3% actual (una reducción en términos porcentuales del 21,9%), lo que supondría una recaudación adicional de unos 19.660 millones de euros anuales.
Gestha valora positivamente que Pérez Rubalcaba haya planteado esta medida en la recta final de su campaña, convirtiéndose así en el segundo partido político que incorpora esta propuesta a su programa electoral al igual que hiciera Izquierda Unida, si bien éste la sitúa en un importe inferior, con un máximo de 1.000 euros por factura.

Desde el colectivo, señalan que la prohibición del pago en efectivo de facturas es, sin duda, una medida disuasoria frente al fraude fiscal porque las empresas no podrán deducir el IVA ni el gasto en el Impuesto de Sociedades por la parte pagada en metálico que exceda del límite máximo permitido en cada factura.

Los Técnicos recuerdan que los Gobiernos de Grecia e Italia han aprobado recientemente medidas semejantes para reducir la elevada economía sumergida en sus países. Así, Grecia prohíbe las transacciones en efectivo que superen los 1.500 euros a partir de enero de 2011. Italia, por su parte, anunció que frenará la evasión de impuestos generalizada declarando ilegales las transacciones de efectivo de más de 5.000 euros, reduciendo el límite actual de 12.500 euros -las grandes fortunas pedían situar este límite en apenas 300 euros-. Igualmente, la Asamblea Nacional francesa aboga por la prohibición de pagos en efectivo por 3.000 euros para las personas y 1.100 euros para los comerciantes.

Los Técnicos aclaran que esta medida no supondrá ningún perjuicio para las empresas porque la práctica generalizada de las compañías que operan en nuestro país es realizar la mayor parte de los pagos mediante transferencias, cheques, letras o pagarés y cargos en tarjetas de crédito o débito, quedando el pago en metálico relegado sólo para los pequeños gastos de bolsillo.


Billetes grandes, el instrumento del fraude

Los Técnicos de Hacienda recuerdan que en España los billetes de 500, el instrumento preferido por los defraudadores para saldar negocios al margen del Fisco, representan el 73,15% del dinero total en circulación en nuestro país, más del doble que en la media de la Eurozona (33,54%), y junto con los billetes de 200, los billetes grandes suponen el 78,05% del dinero total en circulación en España.

viernes, 4 de noviembre de 2011

El profeta y las bombas, por Cristina Losada


&quoteLa actitud comprensiva hacia los musulmanes que se sienten ofendidos por unas caricaturas o una película, sólo puede dar alas a los autores de atentados como el que acaba de sufrir 'Charlie Hebdo'.

 

Incendiada y destruida la redacción de su semanario tras publicar un especial titulado "Charia Hebdo", en honor al triunfo islamista que ha traído la "primavera árabe", su director declaraba: "Si lo que les ha molestado es el dibujo del profeta, tengo que decirles a esos imbéciles que la semana pasada en Charlie Hebdo ya salía un dibujo del profeta". Se lo perdieron.

Un colaborador abundaba: "No entendemos el atentado. Se nota que quien lo ha hecho no ha hojeado la revista". Y aún otro: "Lo más curioso es que el dibujo del profeta no es nada ofensivo y le representa como un tipo simpático". Sin embargo, como en cualquier atentado terrorista, es inútil buscar la causa en lo que haya hecho la víctima. "Algo habrá hecho", decían aquí quienes deseaban justificar un asesinato de ETA. Y no. El ataque al semanario, no importa cómo de guapo o de feo representara a Mahoma, es una nueva estación de la campaña de coacción y amedrentamiento que los islamistas libran contra la libertad de expresión en Europa.

Esa libertad tiene, desde luego, límites, pero límites que recoge el Código Penal y se dirimen en los tribunales. Los extremistas musulmanes, como es notorio, acuden a la bomba, el cóctel molotov, la amenaza de muerte y el asesinato: Theo van Gogh. La policía perseguirá esos delitos, pero ¿y la política? La política se encuentra dividida. Tras la publicación de las caricaturas de Mahoma en el Jylland Posten danés, la posición de la izquierda quedó expresada en la carta escrita al alimón por Zapatero y Erdogan. Publicar esas viñetas, decían, "puede ser perfectamente legal", pero "no es indiferente y, por tanto, debería ser rechazada desde un punto de vista moral y político". Pedían, así, "respeto por las diferentes sensibilidades", que es el mismo sentimentalismo que decora las prohibiciones impuestas por la corrección política. Desde esa perspectiva, para la izquierda es natural aceptar y hacer suyos los tabúes islámicos. Y salva la contradicción con sus arrebatos laicistas por el procedimiento de hacer del Islam una cultura: no es religión.

La actitud comprensiva hacia los musulmanes que se sienten ofendidos por unas caricaturas o una película, sólo puede dar alas a los autores de atentados como el que acaba de sufrir Charlie Hebdo. Y, de paso, incentiva que otros grupos religiosos exijan igualdad de trato, esto es, que se extienda también a ellos la condición de "intocables". Por esa vía, adiós a la libertad de expresión.

LD
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.es.