Blogoteca: octubre 2011

sábado, 29 de octubre de 2011

Cataluña: Peces en el charco, por Maite Nolla

 &quote¿Pero ustedes en nombre de quién se creen que hablan? ¡Qué manía con arrogarse una representación que ni tienen ni les corresponde! Que yo sepa, entre sus funciones no está la de canalizar la opinión política de sus colegiados.

¿Quién le iba a decir a Gregorio Peces-Barba que en el año 2011 se iba a convertir en el puchin-bol de los nacionalistas? Se han acordado hasta de su señora madre.
Los mismos que cada año hacen que la Diada sea una especie de noche de Walpurgis, pero de día, en la que la consigna menos ofensiva es el muy recurrente "Espanya ens roba", han encontrado en el comentario del señor Peces-Barba la forma de liberar su ira.
Tal ha sido la gravedad de los hechos que a Montilla le han escrito una carta en la que pide a Peces-Barba respeto por Cataluña; y lo dice un señor que después de treinta años ocupando cargos públicos en Cataluña no aprendió catalán porque no le dio la gana.

El respeto de Montilla por el catalán es proporcional al tamaño de la chuleta que le daban para firmar en los libros de honor de los ayuntamientos. Ya sé que a ustedes les debe hacer más gracia lo de Tardà o lo que diga el exvocal del Consejo General del Poder Judicial a propuesta de CiU, pero, por la cosa corporativa, les diré que yo sigo impactada ante la reacción de los decanos de los colegios de abogados de Cataluña. Los muy ilustres, ni cortos ni perezosos, dicen que "la abogacía catalana está indignada con las declaraciones de Peces-Barba".

Ya me perdonarán, queridos compañeros, ¿pero ustedes en nombre de quién se creen que hablan? ¡Qué manía con arrogarse una representación que ni tienen ni les corresponde! Que yo sepa, entre sus funciones no está la de canalizar la opinión política de sus colegiados. De todas formas, ya sé que no hablan en nombre de los colegiados, que hablan en nombre de Cataluña, pero les reitero que me da que no es función de un colegio profesional meterse a políticos. Además, para ello disponen ustedes de un amplio abanico de partidos, casi todos nacionalistas, que creo que responden mejor a sus preferencias. Por si no me han entendido, les pido que si van a seguir haciendo política, dimitan ya.

La broma de Peces-Barba a mí tampoco me hace una gracia excesiva. Si al final del camino la izquierda piensa que lo mejor para España hubiera sido canjear a Cataluña por Portugal, nos podían haber ahorrado treinta años de dejación, abandono, irresponsabilidad, traición y de la guinda en forma del Estatuto de Cataluña. Porque al final la izquierda y la derecha van a confluir en un curioso punto: que Cataluña se independice por la vía de urgencia. Lo cual, desmonta las teorías de los corresponsales del periodismo nacionalista moderado en Madrid: en Madrid no se odia a Cataluña, en Madrid Cataluña no importa lo más mínimo.

jueves, 27 de octubre de 2011

Demagogia nacionalista: El PER de Duran Lleida, por José García Domínguez

&quoteDespués de haber confundido a Javier de la Rosa con Steve Jobs, uno resta inhabilitado de por vida para impartir magisterio sobre ética civil.
Como es sabido, la miseria intelectual que en España suple al debate político, cotidiana sopa boba cocinada a base proclamas atrabiliarias y demagogia garbancera, encuentra su cenit en los periodos de celo electoral. Es entonces cuando se desarrolla en todo su esplendor el concurso de lanzamiento de carnaza retórica a las plebes audiovisuales. Y esta vez no iba a ser menos. Así, que los beneficiarios andaluces del PER se lo gastan en vino peleón, acaba de proclamar con un mohín de asquito el más ilustre inquilino del Palace, ese afamado estajanovista que responde por Duran Lleida. Si bien al modo zafio, Duran no ha hecho más que repetir en público lo que tantos afirman en privado. Una actitud, la suya, que hasta hubiera sido valiente si no viniese de quien viene.

Y es que, después de haber confundido a Javier de la Rosa con Steve Jobs, uno resta inhabilitado de por vida para impartir magisterio sobre ética civil. Ni sobre nada. En fin, igual ha dado en sentenciar Duran que él está contra la "cultura del subsidio". Un repudio que, de demostrarse sincero, lo abocaría a dos renuncias fulminantes. Ipso facto, debiera dimitir de todos sus cargos en CiU. Acto seguido, tendría que abdicar de la condición misma de catalán. Un trámite que, siendo de Huesca, acaso no le resultaría en exceso arduo. Aunque difícil veo que Duran deje de dirigir el cuadro de actores que representa en escena a la célebre burguesía catalana, ficción teatral que todavía consigue deslumbrar a algunos ingenuos de la Meseta.

Esos mismos que, cuando se topan con los restos de una clase que alguna vez se quiso dirigente, suelen referirse a "un importante empresario catalán". Contradictio in terminis donde las haya. Pues no queda nadie que reúna los tres atributos en su persona. Hoy, si un empresario es importante, seguro que no es catalán. Y si es catalán, seguro que no es importante. A lo sumo, perviven algunos medianos industriales perfectamente irrelevantes. Amén de otros tantos ejecutivos que nada pintan en las decisiones estratégicas de las multinacionales que les pagan un sueldo. Y fuera de eso, las peonás de la construcción nacional. Los mil y un sucedáneos identitarios del PER. Eso sí, regados todos con Aromas de Montserrat.

Libertad Digital

José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Pacificador, una profesión de futuro y mucho progreso, por Pablo Molina


Por Pablo Molina

Una de las peores consecuencias de la actual crisis es que la economía tradicional, tal y como se entiende en los países civilizados, va a quedar relegada a un lugar marginal del PIB en el caso de España. La fabricación y compraventa de objetos y la prestación de servicios a cambio de dinero serán actividades destinadas a las víctimas de la Logse, carne de mileurista en el mejor de los casos y de acampada en la plaza del pueblo junto a otros indignados en el peor de "los escenarios".
Por el contrario, a poco que uno esté concienciado del cambio de paradigma económico y tenga cierta perspicacia para intuir las nuevas oportunidades laborales que el progresismo ha alumbrado gracias a ZP, las posibilidades de forrarse con el mínimo esfuerzo aumentan exponencialmente. El trabajo de Pacificador quizás sea de los más agradecidos en cuanto a la relación horario/sueldo, como ha quedado acreditado en la performance de Ayete, protagonizada por la ETA y sus cheerleaders. Si está mínimamente versado en los rudimentos de la verborrea progre y sabe ponerse en el lugar oportuno en el momento indicado, también usted podría participar en la próxima conferencia de paz, aunque sea para llevarle a Kofi la maleta del trinque. ¿Quién pone los límites?

El mundo es eterno conflicto, desorden, caos de todo tipo amenazando constantemente la entropía del sistema; en otras palabras, un panorama cojonudo para quien esté dispuesto a postularse como eficaz pacificador, no importan las circunstancias ni la región del globo terráqueo de que se trate. Guerras más o menos larvadas suele haber siempre no menos de cuarenta a lo largo y ancho del planeta, así que no ha de faltar trabajo a los negociadores internacionales, que a estos efectos son como los agentes FIFA; solo que en lugar de operar con contratos de jugadores de fútbol trafican con resoluciones de la ONU, mucho más fáciles de conseguir, como nos enseña su historia reciente.


En contra de lo que supone la mayoría de las mamás progresistas, no es necesario que el nene aspirante a Pacificador Oficial se traslade a las regiones inhóspitas donde se llevan a cabo las operaciones bélicas. En todo caso, los pacificadores pueden girar una visita relámpago a un campamento especialmente protegido para hacerse una foto y salir pitando en su convoy blindado, porque el trabajo de un pacificador que se precie se realiza siempre en los reservados de los hoteles más lujosos. Si además te llaman para pacificar un conflicto inexistente o una guerra que sólo existe en la imaginación desbordada de cuatro fanáticos, el beneficio es doble, porque la tarifa es inamovible y la gestión inmediata. La charlotada de Ayete –y sus candidatos a Rufete– nos excusa de mayores explicaciones.

Lo mejor de la profesión de pacificador es que a poco que uno haya tenido la fortuna de mediar en tres o cuatro conflictos vistosos, los meses de parón laboral se cubren con todo tipo de conferencias, seminarios y cursillos, organizados por los cientos de miles de millones de ONG diseminadas por el mundo, que quizás no son tantas, pero lo parecen.
Y eso si el profesional de la pacificación, por pereza o por evitar que la burocracia le robe su valioso tiempo, no tiene su propio entramado de ONG dedicadas a trincar dinero público en todos los ámbitos, desde la ONU y la UE hasta la concejalía de bienestar social de la aldea más remota de la cornisa cantábrica, que ya que te pones no vas a hacerle un desprecio a ningún político dispuesto a entregarte la morterada procedente del bolsillo de sus conciudadanos.

La metafísica progresista, basada en el armonismo, exige que todo esté en pazzzzzz, desde las aulas de los colegios con niños traviesos a los escenarios de combate de las guerras más despiadadas, por supuesto siempre bajo los principios inspiradores de la ciudadanía progresista, los derechos humanos, la legalidad internacional y la perspectiva de género.
En un mundo así, los padres que de verdad quieran a sus hijos les evitarán el sofoco de realizar una carrera exigente como las ingenierías o algunas ramas de la medicina. Con afiliarse a una buena ONG privada y asistir a unos cuantos cursillos, el nene se nos hace pacificador con licencia y nos retira de tener que madrugar. En proporción a los aspirantes que finalmente alcanzan el éxito, mucho mejor que el fútbol o el tenis, dónde va a parar.

Pablo Molina en Libertad Digital

viernes, 21 de octubre de 2011

Lista negra catalana sobre las historias del nacionalismo

'HISTORIAS OCULTADAS DEL NACIONALISMO CATALÁN'

Otro libro para la Lista Negra

Por Mariano Alonso

Estas Historias ocultadas del nacionalismo catalán, de Javier Barraycoa, vienen a engrosar la lista negra de los santos custodios del Oasis, en la que también encontramos el Contra Catalunya de Arcadi Espada (y su mucho menos citado Quintacolumnismo), La ciudad que fue y el liminar Lo que queda de España de Federico Jiménez Losantos; La raza catalana, de Francisco Caja; Filología Catalana, de Xavier Pericay, y Extranjeros en su país, de un Azahara Larra Servet que tanto nos recuerda al exdiputado de Ciudadanos Antonio Robles.
Si las obras de Espada, Losantos, Caja, Pericay y Larra Servet servirán al historiador del futuro para adentrarse en la manera en que se han dado los nacionalistas al fer país en los últimos cuarenta años, la de Barraycoa puede fungir de introducción al lego. Tras la lectura de estos más de doscientos breves capítulos, uno podrá dar al nacionalista de turno nuevas como que los catalanistas del siglo XIX hablaban de España con total naturalidad; que las tropas franquistas se pasearon sin oposición alguna por Barcelona el 26 de enero de 1939, mientras el beatificado Pere Tarrés aventuraba la llegada inminente de la primavera, el restablecimiento del Reino de Cristo y horas de gloria, luz y reconciliación para España, gracias, claro, a un Franco al que acababa dando vivas; que los primeros periódicos catalanistas se redactaron casi siempre en castellano o que la pasión taurina en Cataluña llevó incluso a una quema de conventos en el XIX y a que Barcelona tuviera en el XX tres plazas, tres, a la vez en funcionamiento.
Barraycoa no se olvida de los asertos racistas del recientemente fallecido Heribert Barerra ("El cociente intelectual de los negros de Estados Unidos es inferior al de los blancos"), o del joven Jordi Pujol que hablaba de la "ignorancia natural" del "hombre andaluz". El expresidente de la Generalitat, además, señalaba el camino de las obsesiones lingüísticas en sus escritos carcelarios:
Si la lengua es frenada (...) la densidad cultural del país se reducirá, la economía catalana quedará alicaída, los problemas comunitarios de todo orden se agravarán, y muchas cosas más, pero sobre todo el hombre catalán quedará disminuido.
Visto lo visto, no sorprenden las verbosidades racistas de la muy honorable señora Ferrusola ni el auge de la única extrema derecha con presencia institucional en España, la de la Plataforma por Cataluña de Josep Anglada.
Destacaré igualmente –alentado, además, por mi madridismo– los muy documentados capítulos dedicados al Fútbol Club Barcelona, que en pleno franquismo se benefició de una ventajosa recalificación del viejo Les Corts para poder erigir el Camp Nou, que en pleno franquismo se decantó para la Presidencia –porque así lo quisieron sus socios– por un Miró-Sans con el que –se decía– iban a cantar el Cara al Sol en vez de por el catalanista Casajoana y que en pleno franquismo condecoró hasta en dos ocasiones al dictador, quien al parecer sólo sabía nombrar a un jugador de fútbol: el mítico Samitier. El mítico Samitier, que se quedó fuera de una recepción en El Pardo por él conseguida, y que tenía por objeto agradecer al Generalísimo las facilidades que tuvo el club en la construcción de su nuevo estadio, para que así los demás directivos dejaran de darse codazos por hacerse un hueco en la comitiva.
Para la discusión queda el tono levemente hagiográfico con que Barraycoa escribe sobre Francisco de Asís Cambó, líder de la Lliga. "A la muerte de Cambó, la Lliga estaba prácticamente desactivada. Si Franco hubiera permitido la rehabilitación y colaboración del catalanismo conservador, en cuanto tal, y no le hubiera costado mucho, hoy buena parte del catalanismo no tendría argumentos", sostiene Barraycoa. Parece difícil –y de la propia lectura del libro puede extraerse esta conclusión– que algo quite de la boca a los nacionalistas el lamento permanente, la continua enumeración de agravios, reales o supuestos.
En cualquier caso, y como el propio autor señala en el epílogo, queda por elaborar una teoría del catalanismo. Otro libro para la lista negra.

JAVIER BARRAYCOA: HISTORIAS OCULTADAS DEL NACIONALISMO CATALÁN. Libros Libres (Madrid), 2011.

Libertad Digital 

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Ya nos habíamos ocupado de este libro en Mariano Digital, nuestro blog principal: 
LA TRADICIÓN INVENTADA 'Historias ocultadas del nacionalismo catalán' Por Javier Barraycoa

Socialdemocracia : Qué caros salen los progres, por Cristina Losada

Los progres han arruinado cuanto han tocado. En Catalonia ya usan el ingenio para conseguir pruebas clínicas gratis.


Como por caridad he seguido las peripecias de un foro internacional de la socialdemocracia que acaba de celebrarse en Madrid bajo el nombre de Global Progress. Nadie les ha hecho caso, salvo para glosar alguna presencia de Rubalcaba y ciertas palabras de elogio al candidato. A mí, en cambio, me interesaba qué tiene que decir el progresismo sobre los tiempos que vivimos. Por establecer contrastes. Y porque de dieciséis gobernantes y exgobernantes y un premio Nobel de Economía, bien se podía esperar algo más que juegos florales. Esto es, algo más que los preceptivos ataques a la política conservadora o "neoliberal", los llamamientos a un pacto por el crecimiento –global, por supuesto–, y las alusiones a la reforma financiera y a la gobernanza, esto último la especialidad en que se ha hecho fuerte González tras su paso por la joyería y los bonsáis.

La iniciativa estelar del encuentro, que patrocinaba la fundación Ideas del PSOE –fuera bromas– ha sido la elaboración de un diccionario de términos progresistas, que no puede ser, a estas alturas, más que un diccionario nostálgico. En la A, la alianza de civilizaciones; en la C el codesarrollo; en la M, el multiculturalismo; en la S, la sostenibilidad y el sindicalismo; en la T, la tercera vía; y así, una tras otra, las queridas piezas de guardarropía que la crisis, despiadada como es, ha destinado al museo. Porque la socialdemocracia siempre ha sido un lujo, pero ahora es un lujo que no nos podemos permitir los trabajadores. Así que hace bien el progresismo en preparar un libro-sarcófago que preserve el nombre de sus juguetes favoritos para conocimiento de generaciones futuras. Y es que nos pasa lo mismo que a aquellos protectores de Gandhi a los que costaba mucho dinero mantenerlo pobre. Ya no podemos financiar lo que cuesta mantener la buena conciencia de los progres.

Cuanto más lo pienso, más apropiado me parece el proyecto. Pues el progresismo es, antes que nada, un lenguaje. Y uno que ha logrado el extraordinario status de lengua común de la política, dado el tradicional desinterés de los conservadores por las minucias de la comunicación y las ideas. Pero hoy su hegemonía está amenazada. No tanto por la derecha, que habla la koiné progresista, sino por una izquierda no alfabetizada que rompe la calle. Tiene por ello mucho sentido que la socialdemocracia aspire a conservarse, al menos, entre las tapas de un diccionario.

Libertad Digital
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.es.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Errores del pasado: El monstruo del PSOE, por Pío Moa




&quoteEn la transición se crearon tres monstruos: el PSOE y los nacionalismos vasco y catalán. No es estrictamente cierto que se crearan entonces, pues preexistían, pero no pasaban de grupúsculos inoperantes o satelizados a tinglados comunistas" 
 

En la transición se crearon tres monstruos: el PSOE y los nacionalismos vasco y catalán. No es estrictamente cierto que se crearan entonces, pues preexistían, pero no pasaban de grupúsculos inoperantes o satelizados a tinglados comunistas como la Asamblea de Cataluña. Dada la fuerza que han alcanzado, se tiende a suponer que ya salían del franquismo potentes y enraizados en la población; pero se trata de un espejismo. La única oposición significativa eran el PCE y, de otra forma, la ETA. El PCE estaba tan asustado que admitió enseguida la bandera, la monarquía, la economía de mercado y casi todo lo que le echaran. Sobre la debilidad de los nacionalistas traté en Una historia chocante, la de los socialistas en La Transición de cristal. Y no eran débiles por la represión, pues no tenían a nadie o casi nadie en la cárcel, al contrario que el PCE, la ETA o los maoístas. Simplemente la gente los consideraba momias del pasado, como a los republicanos. No obstante, los republicanos no salieron de su triste situación, mientras que socialistas y separatistas se convirtieron en fuerzas decisorias. Trataré aquí solo del PSOE, aunque algo parecido ocurrió con los otros.

Para convertirse en algo tangible, el Partido Socialista, por entonces poco más que cuatro señoritos de Sevilla o Madrid, y cuatro obreros de Bilbao, hubo de recibir cuantiosísimas ayudas: de los medios de masas, de sindicatos y hasta de la extrema derecha alemana, de Usa (¿quizá de la CIA?), del corrupto gobierno venezolano, de la propia UCD... Recuerda a lo ocurrido con la ETA que, cuando empezó a asesinar y por eso mismo, recibió el apoyo de parte sustancial del clero, de toda la oposición antifranquista, de diversos medios de masas en el propio franquismo, de gobiernos extranjeros, etc. hasta convertirse a su vez en una potencia.

La razón del apoyo al PSOE no tiene secreto: se trataba de oponer al PCE –el cual daba tanto miedo como lo tenía él mismo–, un partido más "europeo", pese a que siguió largo tiempo proclamándose marxista, rechazando la bandera, la monarquía y la economía de mercado, hablando de "autodeterminación", y similares. Aunque luego fue reculando, nunca del todo, de tales monsergas, mantuvo la tradición del PSOE como partido chantajista, corrupto, enterrador de Montesquieu, guiado por un mesianismo trivial y que no ha vacilado en practicar un terrorismo de gobierno o en conchabarse con la ETA contra la democracia, la unidad nacional y el estado de derecho. La UCD creyó alimentar a una criatura civilizada y razonable y salió un monstruo. Y creyó tal cosa porque un rasgo fundamental de los políticos, también de la mayoría de los franquistas que hicieron la transición, empezando por Suárez, ha sido una profunda ignorancia de la historia, de la que, por tanto, nada podían aprender.

Hay un enigma que requiere estudio: ¿por qué unos señoritos que no tenían nada que ver con el pasado del PSOE, y unos obreros que vivían mucho mejor que nunca, se identificaron con la tradicional –y delictiva—demagogia socialista, aun renunciando parcialmente a llevarla a la práctica?

Pío Moa en LD

jueves, 13 de octubre de 2011

Durán y Lleida: El PER de Cataluña, por Antonio Robles


Si Durán i Lleida quería exponer que las "sociedades subsidiadas" acaban siendo improductivas y dependientes de papá Estado, sólo lo tenía que decir, y explicarlo. Es una teoría digna de tenerse en cuenta. Educar a los ciudadanos en la filosofía del esfuerzo e invitarles a hacerse cargo y responsables de su vida es el mejor favor que un maestro puede hacer por sus alumnos. ¿Por qué iba a ser mala su aplicación en política? Dicho de otro modo, en la trastienda de la imputación demagógica de Durán i Lleida contra los Andaluces hay una razón ideológica razonable, con sentido. ¿Por qué entonces no la expone y defiende, en lugar de insultar a unos para manipular las emociones de otros? Pues por la misma razón que Alfonso Guerra sacó a relucir los lujos de Durán en el Hotel Palace: para manipular los sentimientos de los otros. Dicho de otro modo, los dos políticos, en lugar de servir a los ciudadanos, los utilizan. Un asco.

La prostitución del envite es tan eficaz, que son las propias comunidades utilizadas, la catalanista, en el caso de Durán, y la andalucista, en el caso de Guerra, quienes hacen rentable su manipulación. Se alistan como borregos. Unos y otros. ¿Qué maleficio nos ha caído encima para retroalimentarnos, políticos y ciudadanos, de una misma basura?

Y el tercer vértice del mal, los medios. Ellos viven de azuzar la basura, de hecho desconocen cómo titular el trasfondo de la crítica de Durán, pero son maestros en resaltar su obscenidad manifiesta.
Nadie está a salvo de esta peste de la información. Desde los sofistas del siglo IV a.de C. la aspiración a la honestidad cognitiva de los filósofos, es una quimera. Ya que tal estadio parece una fatalidad, déjenme que le recuerde a Durán la viga propia frente a la ajena.

Es posible que en Andalucía haya pícaros que vivan de la generosidad del Estado y se pasen "todo el día en el bar". También hay una corte de excluidos del mercado laboral contra su voluntad. Con 426 € no da para mucho bar. Como es probable que los políticos que ceban el PER, lo hagan para tener cautivo su voto. Es posible. Y muy probable que su dependencia sea a la sopa boba, no a una ideología determinada. La fidelidad al voto es tan efímera como efímero sea el poder del cacique de turno.
No ocurre así en Cataluña. Porque en Cataluña también hay PER. Pero a diferencia de Andalucía y Extremadura, aquí se unta a medios de comunicación, organizaciones sociales, entidades de todo tipo para conseguir no el voto, o únicamente el voto, sino la voluntad de sus miembros, la lealtad a sus principios, la anulación de la individualidad ideológica para adherirse al espíritu nacional y convertirlos en soldados de la identidad única y verdadera. En el sur podrá haber caciquismo, pero en el norte voluntad de secta. El caciquismo dura tanto como dure el cacique. No más. La secta te convierte en rebaño, y cuando eso ocurre, la tolerancia y la libertad caen bajo sospecha. Ganan los sacerdotes y pierden las sociedades abiertas.

Unos cuantos números: sólo en 2010 y únicamente desde la Consejería de Cultura del Gobierno de la Generalitat, la prensa tradicional, esa que después hace editoriales conjuntos para cuestionar la separación de poderes, ha recibido 10 millones de euros. La mordida está en función de la adhesión a los principios de la construcción nacional. Esto se percibe con todo su sectarismo en la prensa digital: sólo reciben subvenciones los digitales escritos en catalán. Más de 3 millones de euros. Como en la prensa escrita, el mayor montante está en función de la fidelidad al régimen. Por ejemplo, Avui/El Punt recibe 798.719,08 euros. Incluso hay para páginas claramente xenófobas contra la cultura y la lengua españolas, además de organizar campañas de boicots a productos españoles y amparar al mundo abertzale más antidemocrático. Es el caso de Racocatala.cat, que recibe la friolera de 103.413,38 €. Ni un solo euro para digitales escritos en castellano. La Voz de Barcelona, único diario digital escrito íntegramente en lengua española, y que ya es el cuarto con más entradas en Cataluña, sobrevive sin un euro de subvención. (No estaría de más que, a falta de apoyo institucional, las empresas de toda España que tengan un mínimo interés en defender la libertad y la España constitucional se publicitaran en sus páginas. Nadie sobrevive por puro altruismo toda la vida).

Si aterrizamos en las emisoras de radio pasa exactamente lo mismo: 2,8 millones de €. en subvención para la construcción nacional. Por supuesto, aquellas cadenas más destacadas en su radicalidad contra España siempre obtienen más premio. Por ejemplo, RAC1 y RAC105, del Grupo Godó (Editor de La Vanguardia): 669.235 €. Justo Molinero, de Radio Taxi, ese pastor de emociones andaluzas para amansarlas y embalsarlas en el independentismo, recibe 75.000 €. "Más cornás da el hambre".
Pero donde el "PER catalán" alcanza su condición de secta, es en TV3 y la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA). Nada menos que 2.500 millones de euros en los últimos 5 años. Herramienta de construcción nacional. Su directora Mònica Terribas lo ha vuelto a recordar anteayer en su artículo "TV3: volem un mirall trencat?"

Y no hemos puesto las subvenciones de 2010 a la promoción de la política lingüística (159 millones de €), seudoembajadas (35 millones de €), doblajes y promoción de películas en catalán (11,9 millones de €) etc.
Por si la comparación sirve de algo, el coste del PER andaluz es de 147 millones de €, según la Junta de Andalucía, y CiU lo votó a favor en 2008. Durán i Lleida era el portavoz de CiU y lo defendió Carlos Campuzano.

Ojito con tocar el PER catalán. Con las cosas de comer no se juega.

Libertad Digital

Crisis económica: El germen del desastre, por José García Domínguez

Alguien, quizá el difunto Garrigues Walker, sostuvo en cierta ocasión que si la gente supiera qué se dice en el Consejo de Ministros, la terminal internacional del aeropuerto de Barajas se colapsaría de viajeros ansiosos por huir cuanto antes del país. Y con la teoría económica, el arcano maná doctrinal que nos administran con cuentagotas los famosos expertos, ocurriría algo semejante. Si los legos conociesen la clase de extravagancias fantasiosas, cuando no de puras majaderías, que habitan tras el impresionante muro matemático que la protege de la mirada del común, habría que crear una agencia de migraciones interplanetarias. Y por la vía de urgencia, además.

He ahí, sin ir más lejos, la "hipótesis de las expectativas racionales", la misma que acaba de franquearles las puertas del Premio Nobel a cierto Sargent y a un tal Sims. Y es que nadie cuyo cerebro no haya sido lavado previamente en una facultad de Economía podría tomarse en serio un concepto como ése. A saber, la presunción peregrina de que usted, su cuñado, la vecina del tercero segunda, el otro y el de más allá, todo el mundo, la humanidad al completo, conocen y dominan al dedillo los más complejos teoremas de la ciencia económica. La muchedumbre anónima que circula por las aceras de las ciudades, en apariencia tan vulgar y prosaica, resulta ser un genial híbrido de Adam Smith, David Ricardo, Stuart Mill (padre e hijo), Marx, Sraffa, Friedman, Keynes y Hayek.

En gozosa consecuencia, y gracias a esa prodigiosa erudición colectiva, devienen capaces de anticiparse al instante a los efectos de cualquier política económica, anulando su eventual impacto sobre la realidad. Aunque el lector no me crea –y sé que no me cree–, tamaña ocurrencia acaba de merecer un Nobel. ¿A qué extrañarse, pues, de que haya sido posible un cataclismo sistémico como el que ahora mismo está asolando la economía mundial? Dentro de cien años, cuando los congresos de historiadores aún analicen las consecuencias de este desastre no podrán dar crédito a la mezcla de arrogancia e indigencia intelectual que lo incubó. Como la asombrosa temeridad de unos banqueros incapaces de distinguir entre el riesgo (algo que se puede medir) y la incertidumbre, por su propia naturaleza ingobernable. Pero ésa es otra historia. 

Libertad Digital
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

lunes, 3 de octubre de 2011

Conferencia socialista: El rancio nacionalismo del PSOE, por Cristina Losada

&quoteCon Zapatero o con Rubalcaba, el PSOE permanece fiel a esa relación de servidumbre. Mucho se habla del complejo de la derecha, pero no se debe de menospreciar el que sufren en la otra orilla. Ante el nacionalismo, el progre vive en un sinvivir acomplejado


Uno de los papeles presentados en el último cónclave socialista ha vuelto a mentar la bicha que viene justificando el fraternal abrazo de la izquierda con el nacionalismo. Decía el escrito, a modo de análisis, que "la evolución reciente muestra una tendencia a una confrontación entre un nacionalismo español, rancio y centralista, y los nacionalismos periféricos". Nótese la asimetría de adjetivos. Están todos, y todos negativos, en el lado del nacionalismo español, criatura que, a lo sumo, mantiene una existencia marginal y menesterosa. Los periféricos, en cambio, quedan libres de tacha. Y es que para los socialistas y aun para el conjunto de la izquierda, el nacionalismo realmente existente y políticamente influyente, esto es, el secesionista, lejos de apestar a tocino rancio del Antiguo Régimen, representa la crème de la créme de la modernidad y el progresismo.

El nacionalismo español es un monstruo que habría que clasificar junto a los chupacabras, la serpiente del Lago Ness, el Yeti y otros seres de esa cuerda mítica. Hay gente que asegura haberlos visto, pero la ciencia asegura que no existen. Sin embargo, el bicho contra el que advierten los socialistas forma parte del bestiario desde que la izquierda, en tiempos del franquismo, dio en confundir a España con el dictador Francisco Franco. Cierto que esa época coincidió con el período vacacional del PSOE, pero éste no sólo asumiría plenamente aquel sentimiento de repudio a la nación, sino que a la larga acabó por ofrecernos su fruto más grotesco: un presidente convencido de que la nación que gobierna es discutida y discutible. Y, con él, un partido que ha interiorizado el falaz relato del nacionalismo sobre la maldad intrínseca de España.

Ese sometimiento de la izquierda no se habría producido, desde luego, sin el concurso de sus intelectuales. Cuántos de ellos se han entregado a legitimar las mitologías del nacionalismo, a enmascarar su faz excluyente y xenófoba, a colaborar en su permanente vulneración de derechos. Cuánto tonto útil ha procurado la izquierda a los contrarios a la igualdad y a los defensores de arcaicos privilegios. Erre que erre, con Zapatero o con Rubalcaba, el PSOE permanece fiel a esa relación de servidumbre. Mucho se habla del complejo de la derecha, pero no se debe de menospreciar el que sufren en la otra orilla. Ante el nacionalismo, el progre vive en un sinvivir acomplejado. Sigue avergonzándose de España, ya no porque vaya a misa, como escribía Camba, sino porque es España.

Libertad Digital
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.es.