Blogoteca: y III) Errores de hecho de César Vidal / ¿Años perdidos, los 40 y 50? Pío Moa

sábado, 2 de julio de 2011

y III) Errores de hecho de César Vidal / ¿Años perdidos, los 40 y 50? Pío Moa


Los errores de método e interpretación señalados,  combinados con ciertos prejuicios, en especial anticatólicos, llevan a César Vidal a ciertos desenfoques:  

1. Decir que la Iglesia se constituyó como un estado dentro del estado es por lo menos una tesis muy aventurada. La Iglesia recibió seguramente demasiadas concesiones, pero fue también el principal valladar contra cualquier tentación totalitaria (que tampoco fue muy fuerte). Mezclar a Tolkien o a Chesterton con Franco me parece también harto arbitrario, máxime cuando se define al franquismo como “una visión que idealizaba el mundo rural, que odiaba la democracia liberal, que veía un peligroso enemigo en el capitalismo y que creía en un Estado poderosamente interventor y confesional que, limitando considerablemente las libertades individuales, mantuviera a la nación en una especie de Arcadia feliz”. Desde luego fue un estado confesional (como lo era la Constituciónde Cádiz), con tolerancia para otras religiones. Y si fueran ciertos esos rasgos, España no se habría industrializado y urbanizado como lo hizo entonces, se ve que a Franco todo le salía mal. Pero basta leer sus proyectos ya en los años 40 para entender que se proponía crear una poderosa industria, evidentemente capitalista, y la impulsó por todos los medios. Y si la cosmovisión de Franco fue nefasta para la Historia de España, debe admitir César Vidal que lo fue de un modo muy peculiar: en ninguna época en al menos dos siglos alcanzó España una paz, estabilidad  y prosperidad mayores. Esto es un hecho comprobable por cualquier historiador. Calificarla de nefasta suena algo abusivo.
2. Como Marx, Franco no podía negar los avances capitalistas. No solo no los negaba, sino que los buscaba y bajo su régimen el capitalismo progresó a mayor ritmo que nunca antes o después. Basta ver los índices de crecimiento y el peso del estado en la economía.
3. Durante la década de los años cincuenta, la década en que los españoles siguieron pasando hambre porque los socialistas de camisa azul seguían practicando el intervencionismo económico y los obispos habían decidido que España no podía permitirse la libertad religiosa ni siquiera a cambio del Plan Marshall.
 a) En los primeros años 50 desaparecieron de las estadísticas los muertos por hambre (ya muy pocos desde años antes) porque, por primera vez en la historia de España, desapareció el hambre en el país. En 1953 se abandonó el racionamiento, como en Inglaterra, y eso que Inglaterra no sufrió el aislamiento, le fueron condonadas sus gigantescas deudas con Usa y recibió en cambio la parte del león del Plan Marshall.  Es obvio que estas cuestiones necesitan un reenfoque, porque están enormemente distorsionadas.
b) Hubo hambre en los años 40 (aunque pronto remitió a niveles parecidos a los republicanos), en gran medida inducida por la política británica y luego por el aislamiento impuesto por Stalin, Attlee, Roosevelt y Truman. El aislamiento perseguía arruinar a España para empujar a los españoles a rebelarse contra Franco y decidir indirectamente quién podía o no podía gobernar el país. Fue un auténtico crimen, máxime teniendo en cuenta lo mucho que los anglosajones debieron a la neutralidad mantenida por Franco. En cuanto a lo del Plan Marshall, César Vidal es muy libre de creer que esa fue la verdadera causa. Yo creo que fue un mero pretexto, pues la política general de aislamiento de España era muy clara.
4.  Es verdad (y lógico) que Franco no quería  que su régimen acabara con su muerte, aunque en sus últimos años parece haber pensado de otra manera, basta leer su Testamento político. Pero, cualquiera que fuese su intención, lo que cuenta para la historia son los resultados: dejó un país industrializado, próspero y reconciliado, hay que insistir en ello,  y fue eso, y no otra cosa, lo que hizo posible la democracia. Este es el balance histórico, dentro del cual las posibles intenciones de Franco tienen solo un interés secundario. No se puede pretender que Colón no descubrió América porque buscara y creyera haber descubierto las Indias. 
5.  Es verdad que la justicia no era independiente en cuestiones políticas (tampoco lo es actualmente, véase el proetarra Tribunal Constitucional, por ejemplo), aunque era más independiente que ahora en otras cuestiones. Naturalmente, si fuera independiente políticamente, su régimen sería liberal y ya sabemos que no lo fue (aunque tuvo muchos aspectos liberales).
7. El antiliberalismo de Franco fue manifiesto y temo que esa circunstancia explica no poco por qué muchos camisas azules acabaron en el PCE o en el PSOE. (¿Seguro que no evolucionaron bastantes camisas azules hacia el liberalismo? ¿Y por qué algunos totalitarios o de extrema izquierda han acabado a su vez como liberales?)  De hecho, muchas de las afirmaciones antiliberales de Franco podrían ser repetidas sin problemas por los mismísimos "indignantes" del 15-M  (¿Por qué no lo hacen? Franco nunca propugnó que la gente viviera del estado, como básicamente pretenden estos El odio hacia el liberalismo; la insistencia en que la democracia real es diferente de la liberal; el intervencionismo económico que convierte en el mal al capitalismo; la matraca de que el sistema capitalista es inmoral; la idolatría sindical hasta el punto de establecer un sistema de convenios colectivos que padecemos a día de hoy, no son aportes de la izquierda montaraz –aunque, por supuesto, los comparta– sino de un Franco nutrido por los principios sociales del fascismo de la Falange y de la doctrina social católica (César pinta aquí a un Franco que tiene mucho que ver con sus prejuicios y dogmas, pero muy poco con la realidad histórica)  Cuando uno contempla el contenido de las fuentes –unas fuentes que Moa parece desconocer gravemente– (Me temo que el problema radica en que César las interpreta mal, como vimos ayer cuesta no llegar a la conclusión de que dislates como la mal llamada memoria histórica quizá son sino un intento freudiano de matar al padre. No es un trastorno que los liberales padezcamos porque jamás podremos reconocer a Franco como padre ni asumirlo como modelo (nadie ha pretendido nunca tal cosa, que yo sepa). Fue nuestro enemigo declarado (Pero hay que reconocer que en la práctica fue  muy poco enemigo, como veremos luego).
6. El régimen de Franco puede ser asumido por el carlismo que, salvo en la cuestión dinástica, tuvo en él a uno de los mayores defensores de sus esencias. Puede ser asumido también por el fascismo de la Falange, que dejó una huella que perdura hasta hoy, por ejemplo, en una legislación laboral culpable de que España tenga la tasa de desempleo mayor del mundo libre. Puede ser asumido sin duda por un catolicismo –especialmente si no es democrático–  (….) El régimen de Franco puede incluso ser asumido por los partidarios de las dictaduras militares o por los que creen que la libertad es un bien menor siempre subordinado a otras realidades. De no ser por los complejos históricos, hasta podría ser asumido, siquiera parcialmente, por esa izquierda que ve en el liberalismo y la libertad económica el origen de todos los males. Sin embargo, el régimen de Franco no puede ni debe ser asumido jamás por el liberalismo.
Me parece que César Vidal prefiere, una vez más, el dogma a los hechos.
a)      Si la legislación falangista es culpable de la enorme tasa actual de desempleo en España, debiera molestarse en explicar cómo se alcanzó el pleno empleo en el franquismo
b)      Nunca la izquierda asumió a Franco, muy al contrario: fue y es su mayor enemiga. Y César Vidal parece unirse aquí a ella incluso con mayor radicalismo. Los presos políticos  de entonces eran, con  pocas excepciones, comunistas o terroristas, esto es, totalitarios. En las cárceles franquistas no hubo liberales: por el contrario, estos podían vivir, trabajar y publicar tranquilamente, dentro de algunas restricciones muy llevaderas y que nunca les empujaron a la rebelión o la subversión que intentaba la izquierda totalitaria. ¿No le dice esto nada a César Vidal?
c)      El liberalismo puede asumir mucho del franquismo, si por asumir se entiende reconocer y, en este caso, aplaudir o agradecer. Y repetiré qué cosas: derrotó a la revolución, no a la democracia; salvó al país de la guerra mundial; salvó la propiedad privada; instauró un régimen con un estado pequeño y poco costoso;  mantuvo un índice muy considerable de libertad personal; nunca fue, por todo ello, totalitario; salvó a España de una nueva guerra civil tras la guerra mundial (el maquis y no solo el maquis); dejó en marginal el analfabetismo y acabó con el hambre por primera vez en nuestra historia; desarrolló la enseñanza superior como nunca antes y amplió espectacularmente la clase media; industrializó el país; elevó la renta per cápita con rapidez nunca igualada antes o después; reconcilió a los españoles disolviendo los feroces odios sociales y políticos que hundieron la república (con aquellos odios, la transición habría sido imposible); el grado de libertad, incluso política, fue creciendo con rapidez en los años 60, como demuestra un repaso de la prensa y de los libros que se publicaban (en gran parte marxistas). Etc. ¿Cree César Vidal que todos estos logros no tienen importancia para un liberal, como para cualquier persona algo ponderada y razonable? ¿O que pueden desmentirse con algunas citas? Un liberal que no los tenga en cuenta solo puede ser un dogmático.
   Creo que esta discusión no es vana, como piensan algunos. Atañe a un problema básico de nuestra democracia actual, que es el reconocimiento de su raíz y origen. Un régimen que se obstina en cortar sus raíces, en negar su origen real, no puede ser estable y tenderá a la ruina. Como, por lo demás, estamos comprobando. Agradezco a César Vidal que haya dado pie a estas aclaraciones, más necesarias hoy que nunca, en un debate típicamente liberal.
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 Blog. No es cierto que España en 1959 fuera el país más pobre de Europa, ni que esa supuesta pobreza se debiera a la Falange. La política económica de Franco nunca la dictó la Falange. Llamada pomposamente autarquía,  no vino a ser otra cosa que la política económica tradicional, ultraproteccionista desde la Restauración, resumida en el Arancel Cambó, más la conveniencia de hacer de necesidad virtud, ante el aislamiento internacional. En 1960 se abolió el arancel Cambó que, en lugar de  facilitar la industrialización del país, la constreñía. Por otra parte, los años 40 y 50 distaron muchísimo de ser “años perdidos”. Véase: http://historia.libertaddigital.com/los-40-y-50-anos-perdidos-del-franquismo-1276239136.html

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