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viernes, 8 de abril de 2011

Pujol: La independencia equidistante de CiU


Antonio Robles

&quote&quoteUna insurrección antidemocrática. La voladura de la separación de poderes. Un disparate. Y Zapatero en Babia. O mejor, el Gobierno en pleno, el fiscal general del Estado y toda la intelectualidad orgánica. ¡Menuda tropa!


Jordi Pujol, el ex presidente de la Generalitat de Cataluña, ha votado por la independencia. Hemos de creerle, así lo declaró él. No le vimos votar, ni cámara alguna recogió el instante. Dos días después, su delfín, el presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Más,declaró que él también había votado pero antes. Por lo que se ve, también a escondidas. Le ha seguido este martes la consejera de Justicia de la Generalidad, Pilar Fernández Bozal, la misma que hace dos años puso el primer recurso contra el primer referéndum independentista de Arenys de Munt. Todo muy coherente y responsable. Antes lo ha hecho una retahíla de diferentes cargos institucionales y militantes significativos de CiU. Y para acabar de liarla, Durán i Lleida critica abiertamente la decisión de Artur Mas. Más coherencia.
En una semana, una propuesta de resolución del ex partido de Laporta obligará a discutir y a votar la independencia en el Parlamento de Cataluña. Lo que no sabemos aún es cómo justificará Artur Mas haber votado a favor de la independencia en ese referéndum alegal de Barcelona y oponerse a ella en una propuesta de resolución legal en el mismísimo Parlamento de Cataluña.
De un plumazo, el delfín de Pujol ha acabado con la equidistancia, el cálculo interesado, amagar y no dar, estar en misa y repicando, dar dos pasos y desandar uno para quedarse con otro. En una palabra, se acabó el jugar eternamente a la puta i la Ramoneta. Ahora sabemos –sabemos todos porque así lo ha votado el otrora "hombre de Estado"– que España es un tentempié a la espera de la bacanal. Siquiera por vergüenza democrática, hagan cumplir la ley.
¡Tómenlos en serio! Quieren conseguir una mayoría social. No harán ninguna locura, medirán cada paso, como siempre han hecho, y cuando tengan la pieza a tiro, la despiezarán para quedarse con el solomillo. Lo venimos advirtiendo desde hace años: Pujol no votó la independencia la semana pasada, Pujol la venía incubando desde mucho antes de llegar a la Generalitat. Los tontos útiles de las urnas por el derecho a decidir sólo son marionetas que el destino diseñado por Pujol ha movilizado ahora, ahora que las primeras generaciones modeladas por TV3 y la inmersión han comenzado a salir del cascarón.
Y mientras el poder ejecutivo de Cataluña se burla de la legalidad vigente, el poder legislativo de Cataluña, o sea, su Parlamento, aprueba una resolución de rechazo a las recientes sentencias del Tribunal Supremo que obligan a la Generalidad de Cataluña a respetar al castellano como lengua docente en las escuelas. O sea, la sentencia que desautorizaba la inmersión lingüística. De paso prevarican contra la sentencia del Tribunal Constitucional que dictamina que el castellano es lengua vehicular o docente en la misma forma que el catalán.
Una insurrección antidemocrática. La voladura de la separación de poderes. Un disparate. Y Zapatero en Babia. O mejor, el Gobierno en pleno, el fiscal general del Estado y toda la intelectualidad orgánica. ¡Menuda tropa!
No harán locuras, pero nos volverán locos. Esto es lo malo de la adolescencia –de las personas y de las naciones–: que hasta que no asientan cabeza, traen de cabeza a toda la familia.
Libertad Digital

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