Blogoteca: "TENGO DINERO PARA LIBROS, PERO ME LOS BAJO DE DONDE ME DA LA GANA" ¿Morirá la industria editorial igual que el cine o la música?

sábado, 1 de enero de 2011

"TENGO DINERO PARA LIBROS, PERO ME LOS BAJO DE DONDE ME DA LA GANA" ¿Morirá la industria editorial igual que el cine o la música?



@Esteban Hernández.- 01/01/2011 (06:00h)
El ebook está cada vez más presente en la vida cotidiana, un fenómeno que el mundo editorial contempla desde un estado de ánimo peculiar, a medio camino entre el desinterés y la desconfianza. Para unos, la venta de contenidos para ese soporte está todavía por encontrar el camino de la rentabilidad; para otros, la popularización del ebook es una puerta abierta a la piratería. Hasta ahora, las descargas eran un problema menor porque (casi) nadie iba a leer un libro entero en la pantalla del ordenador. Ahora, con un soporte en continua mejora y que resulta cada vez más cómodo, las descargas aparecen en el horizonte como una amenaza cierta. El sector comienza a pensar, y en ese sentido apuntan declaraciones recientes del gremio, si no va a vivir una crisis similar a la del CD o el DVD, formatos que están en plena travesía del desierto precisamente por no haber sabido combatir esta situación. Y no les falta razón: proliferan las páginas desde las que descargarse las novedades más populares y los libros de éxito, hay cada vez más material de catálogo disponible para intercambio y aumentan el número de usuarios de las páginas piratas.
Para Enrique Dans, profesor de Sistemas de Información en el Instituto de Empresa, el sector editorial, como antes ocurrió con el cine o la música, “no está trabajando a favor de sus clientes, sino contra ellos. Si no intenta disuadir esos comportamientos proponiendo soluciones inmediatas y adecuadas (como pueden ser una oferta amplia y variada o un precio disuasorio) y subrayando las ventajas de leer el producto original, se verá en una tesitura muy similar a la de los sectores citados”. En otro caso, según Dans, “no se podrán esperar resultados distintos a los de la música o el cine. Si se cometen los mismos errores, se tienen las mismas consecuencias”.
Javier Cortés, vicepresidente de la Federación de Gremios de Editores de España, señala que el perjuicio está empezando a notarse especialmente en los best sellers, que suelen estar disponibles para su descarga ilegal desde diferentes páginas web. El sector ha cuantificado la pérdida que están causando tales prácticas en una cantidad cercana a los 120 millones de euros. Aún así, cree que no se va a llegar a los niveles de deterioro de la música, en tanto se trata de productos de características muy diferentes. “Un CD es fácilmente descargable, te lleva poco tiempo, mientras que un libro cuesta más”. En segundo lugar, señala Rosalina Díaz,directora general de Wolters Kluwer España, “el lector del libro es más cultivado y exigente que el de la música, y por tanto, es menos amigo de piratear. Es cierto que en determinados tipos de novela están desapareciendo los prejuicios para la descarga, pero no para la mayoría de los libros. En todo caso, si pensamos que por ser nuestro sector diferente vamos a contar con más respeto nos encontraremos con problemas”.
Cree Cortés que, en condiciones normales, el daño que causan las descargas afectará sobre todo al libro digital, pero no al tradicional. Coincide Díaz, para quien el libro físico se va a mantener en niveles similares a los actuales, “lo que impedirá el crecimiento y dificultará enormemente el desarrollo del formato digital, pero no tocará las estructuras de edición, distribución y venta habituales”. La consecuencia más evidente de la piratería, según Cortés, es que impedirá a las empresas españolas desarrollar el área digital. “Los editores estamos trabajando mucho en estos contenidos, pero como en la red no está quien quiere sino quien puede, si no protegemos nuestras creaciones quienes triunfarán en el mundo digital serán las empresas estadounidenses, que sí cuentan con esa protección”.
Todo lo que está en la red es gratis
En todo caso, señala Cortés, el caso español es diferente del de Europa y de los EEUU. “Cuando nos reunimos con ellos, se quedan con los ojos a cuadros por el poco respeto que hay aquí por la propiedad intelectual. Allí tienen una legislación durísima”. Según Rosalina Díaz. “en España se ha extendido la idea demagógica de que lo que está en la red es gratis, por lo que cualquier intento de poner límites en internet sería una censura intolerable. Pero una cosa es que no permitas que navegue la cultura y otra que permitas que circulen contenidos ilegales”.
Las soluciones para poner fin a esta situación pasan, según Díaz, “porque haya una oferta digital legal y cómoda, pero también por generar un convencimiento ético. Hay que poner un marco legal adecuado con el que podamos atacar claramente estos sitios piratas pero también hemos de hacer ver que bajarse un libro de un autor que está esperando cobrar sus derechos es lo mismo que robarle unos euros a un señor en la calle”. El problema de fondo, para Díaz, es cultural, ya que estas no son ideas que estén en la cabeza de la gente, y es en ese terreno donde deben hacerse grandes esfuerzos. “Del mismo modo que antes ir a 200 por hora por una autopista no estaba mal visto y ahora es sancionado administrativa y socialmente gracias a las campañas de Tráfico, el mundo del libro ha de ser capaz de concienciar a la sociedad de que se han de respetar los derechos de autor. En otro caso, la cultura se irá empobreciendo, y novelistas comoVargas Llosa ya no tendrán interés en escribir libros”. En este mismo sentido se pronuncia Cortés: “Los editores nos tenemos que poner las pilas y colocar nuestras obras en los canales adecuados a un precio adaptado, pero la Administración, con un marco legal correcto, y las empresas tecnológicas, también tienen que comprometerse con la creación”.
Si todos esos factores se unen, asegura Cortés, el camino quedaría libre para poder desarrollar las posibilidades del entorno digital. “La prueba está en una experiencia como la de iTunes, que ha entendido que la gente está dispuesta a pagar 0,70 € por canción en lugar de obligarles a comprar el disco entero. Si el panorama se aclara, la gente normal estaría dispuesta a pagar tres euros por un libro en lugar de bajárselo pirata, tener que decodificarlo y utilizarlo después en un soporte que no es el adecuado. Lo que ocurre es que en EEUU son muy respetuosos con la cultura, porque saben que es un negocio, y por eso puede funcionar iTunes. Si en España estuvieran amenazando el jamón ibérico estarían todos en la calle, pero con la cultura todo el mundo mira hacia otro lado”.
Para Enrique Dans la clave, más que en alterar el marco legal, reside en “conectar con los fans y darles razones para comprar tu libro, acercándote a la gente que lee, contestando sus comentarios e interactuando con ellos”. Una tarea que se debería realizar más aún cuando el libro esté disponible para su descarga pirata. “Antes había gente que fotocopiaba el libro o que hacía copias de los discos en cassette. Y te pongas como te pongas esas prácticas van a continuar. Lo que habrá que conseguir es que prefieran no descargárselo. Y eso no se consigue criminalizando al usuario. Por estatus económico, no tengo problemas en comprar un disco. Pero no lo hago porque estoy cabreado con la industria, porque me insultan y me persiguen, de modo que me lo bajo de donde me sale de las narices. El mundo del libro no debería caer en el mismo error”.
Una vez adoptado ese planteamiento, el siguiente paso debería ser “dar al usuario una web agradable de utilizar, donde se pueda tener contacto con el autor y con una buena experiencia de uso”. Algo que la industria nacional no está haciendo en absoluto. “Están dando todos los pasos equivocados. Apenas hay disponibilidad de producto, está caro y cuando decides descargarte el libro te encuentras con malas experiencias, como los problemas que causa el DRM, o que luego no puedes utilizar el PDF donde quieras. No hace falta ser un estratega para saber que el resultado no va a ser bueno”.
La industria editorial nacional, asegura Dans, debería empezar a pensar de otro modo para poder situarse en el nuevo entorno. “Si eres un autor y tu modelo anterior era vender copias de libros en papel, tu modelo actual tiene que ser convencer a la editorial de que los ponga en electrónico a dos o tres euros, y conseguir que te hagan todo el ruido posible. Tienes que dar a la gente razones para que te compren y eso pasa por la viralidad y por la interactividad. Lo he comprobado con mi último libro”.

No hay comentarios: