Blogoteca: enero 2011

viernes, 28 de enero de 2011

La pesadilla egipcia



Florentino Portero

&quote&quoteSe inicia un nuevo ciclo político y diplomático en buena parte del mundo árabe. Lo esperábamos y lo temíamos porque las posibilidades de que en un tiempo breve la situación sea aún peor que hoy son grandes.



No sé si el Ejército y la Policía egipcias, entrampados en el lodo de la corrupción, estarán o no dispuestos a enfrentarse a su propio pueblo para mantener en pie una dictadura impopular, pero de lo que no tengo duda es de que la crisis del tinglado montado por Nasser y mantenido en pie desde su temprana muerte por sus compañeros de armas y por una poderosa oligarquía forjada en su rededor ya ha comenzado. Estaba anunciada desde hace años, todos estábamos al cabo de la calle, se hablaba de sus posibles y temibles consecuencias en las cancillerías, redacciones y universidades... y por fin ya está aquí. Puede no ser inminente, quizás las manifestaciones callejeras sean sólo el primer asalto, pero el inevitable relevo de Mubarak en la presidencia hará inevitable la adopción de cambios importantes.
La responsabilidad principal por el desastre recae en la clase dirigente egipcia. La democracia es flor de invernadero y sería injusto acusarla de no haberla impuesto a la vista del subdesarrollo en que el país se encuentra. Pero sí es culpable de haber perseguido a la oposición democrática y de haber cegado la vía natural de transición progresiva hacia un régimen más representativo. Para garantizar su permanencia ha creado una situación explosiva en la que se nos obliga a elegir entre su continuidad o la emergencia de un régimen islamista a cargo de los Hermanos Musulmanes, la organización social y política más importante de Egipto y uno de los pilares del islamismo contemporáneo.
Egipto no es parte del área de influencia francesa, por lo que no podemos endosar a su diplomacia "realista" la pervivencia de este régimen. La nación occidental que ha tenido una relación más estrecha con este país ha sido Estados Unidos, sobre todo después de la crisis de Suez, cuando el presidente Eisenhower desbarató la acción concertada franco-británica para garantizar el control del Canal. El Congreso norteamericano nunca ha ocultado su desagrado por la situación política en ese país. De hecho una de las tradiciones más arraigadas en las relaciones entre ambos estados es la visita anual del embajador norteamericano al Rais para trasladarle esa sentida preocupación, que tiene siempre como respuesta el argumento de que la amenaza islamista impide la deseada apertura política. Los islamistas son una amenaza, pero lo que ocultan los actuales gobernantes egipcios y saben perfectamente los diplomáticos norteamericanos es que el régimen empuja a la sociedad –escandalizada por la corrupción y abocada a la pobreza por la incompetencia de su clase dirigente– hacia la única alternativa que se presenta ante ellos.
El pasado es cuestión de historiadores, ahora se trata de saber qué podemos hacer para que el futuro no nos depare el desastre que tememos y facilitar la transición del nasserismo a la democracia. La mala noticia es que el margen de maniobra de europeos y norteamericanos es muy limitado. Son los egipcios los que se han echado a la calle y serán los mandos militares y policiales, en paralelo a lo ocurrido en Túnez, los que en breve tendrán que adoptar decisiones fundamentales. Pueden abrir el camino hacia una dictadura más agresiva o sumarse a los manifestantes y garantizar unas elecciones limpias. De lo que no tenemos duda es de que hay una importante presencia islamista entre los manifestantes, que los Hermanos Musulmanes se están movilizando para derribar el régimen y acceder al poder. La buena noticia es que europeos y norteamericanos critican con escandalosa hipocresía la diplomacia que se ha venido ejecutando. Realistas y buenistas, cínicos y antioccidentales, todos juntos han colaborado en crear el monstruo que ahora, a buenas horas, les indigna. Podemos estar ante una circunstancia propicia para establecer una política común de europeos y norteamericanos ante el Mundo Árabe, que tenga la defensa de los derechos humanos, el combate contra la corrupción y la promoción del desarrollo social y económico como objetivos fundamentales. Esta circunstancia no siempre se da y cuando se da, obvio es decirlo, no siempre se aprovecha.
La crisis política que, en mayor o menor medida, afecta a los estados árabes de la ribera mediterránea va a tener consecuencias diplomáticas importantes. El partido islamista chií y proiraní Hizboláh se ha hecho con el control del gobierno libanés y lo más probable es que lo retenga durante mucho tiempo, acabando con la ficción de una democracia libanesa. Siria e Irán, por ahora aliados, han ganado esa batalla a europeos y norteamericanos. Un giro hacia el islamismo en Egipto trasformaría la crisis de Oriente Medio, acabando con cualquier expectativa de una salida negociada. La estrategia seguida por Hamás en el campo palestino, bloqueando el proceso de paz y negando a Israel el derecho a existir, habría logrado ganar el tiempo necesario para que el equilibrio regional se modificara en un sentido favorable para sus intereses.
Se inicia un nuevo ciclo político y diplomático en buena parte del mundo árabe. Lo esperábamos y lo temíamos porque las posibilidades de que en un tiempo breve la situación sea aún peor que hoy son grandes.
Libertad Digital

jueves, 27 de enero de 2011

La historia de don Alejo Garza, Arturo Pérez-Reverte

Hay un episodio reciente que ha pasado inadvertido para la mayorparte de los medios de comunicación españoles. Quizá porque no es modelo de mansedumbre y buen rollito, y resulta socialmente incorrecto al haber pistolas, escopetas y toda clase de armas de por medio. Y en este país imbécil que habitamos y que nos habita, de ahí a llamarle ultraviolento y facha -etiqueta adhesiva polivalente- a su protagonista, incluso a quien se refiera a él, hay menos que el canto de un euro. Pero me importa un carajo. Como decía mi abuelo, hay cosas que alientan la virtud, o al menos cierta clase de ella, aunque no se trate de la que anda al uso. Así que, bueno. Quien sepa ver virtudes en esta historia, que las aproveche. Y el que no, pues oigan. Que le vayan dando. 

Se llamaba Alejo Garza Támez, tenía 77 años y era empresariomaderero con rancho en Tamaulipas, México. Nadie le había regalado nada: llevaba toda la vida trabajando, y cuanto tenía lo ganó con sudor y trabajo. Aficionado a la caza y la charla con los amigos, era respetado por sus vecinos; de esos hombres cuyo apretón de manos y palabra valen más que un contrato firmado. Su desgracia fue que, en los últimos tiempos, Tamaulipas, como buena parte de México, se ha convertido en territorio comanche: narcos hasta en la sopa. Y hace dos meses, el sábado 13 de noviembre, con precisión de corrido de los Tigres del Norte, los sicarios del cártel de allí fueron a decirle muy gallitos que ahuecara. Que su propiedad les interesaba, y que debía arreglarse con ellos. Veinticuatro horas para pensarlo, dijeron. Luego aténgase a las consecuencias. Que, tal como andan las cosas en esa tierra, se resumían en una: velatorio con cuatro cirios encendidos en las esquinas y ataúd en medio. El suyo. 

Don Alejo se lo pensó, en efecto. Con casi ochenta tacos dealmanaque, concluyó, lo mío anda más que amortizado. Se le hacía cuesta arriba cambiar de rancho, a su edad. Así que, parafraseando a Cervantes, se dijo aquello de balas tengo, lo demás Dios lo remedie. Hasta aquí hemos llegado. Reunió a los trabajadores del rancho, les pagó lo que les debía, y ordenó que al día siguiente no fuese ninguno a trabajar. Quiero estar solo, dijo. Luego hizo recuento de armas y municiones -ya he dicho que era cazador- y pasó el resto del día en preparar la casa para su defensa, poniendo barricadas en las puertas y disponiendo escopetas y cartuchos para disparar en cada ventana. La noche fue larga, de poco sueño y mucha alerta, atento a cualquier ruido exterior. Supongo que se quitaría el frío con una botella de tequila y mataría las horas con cigarrillos. Tal vez había dejado el tabaco años atrás, por la salud, y volvió a fumar esa noche. Es así como imagino a don Alejo: sentado en la oscuridad con un rifle semiautomático entre las piernas, los bolsillos llenos de cartuchos, un tequila en una mano y la brasa roja de un cigarrillo en los labios, entornados los ojos para escudriñar la noche, atento a los sonidos del exterior. Recordando a ratos su vida. Esperando. 

A las cuatro de la madrugada sonaron motores. Bajando de varias camionetas, armados hasta los dientes con fusiles de asalto y muy seguros de sí, como suelen, una veintena de sicarios se encaminó a la casa, gritando que tomaban posesión del rancho. Que todo el mundo saliese afuera, con las manos en alto. Entonces, en el interior, don Alejo apuró el tequila, apagó el último pitillo con el tacón de sus botas de piel de iguana y empezó a pegar tiros. 

Fue un verdadero combate, largo e intenso. Hasta granadas usaron. Desde los ranchos cercanos se oyó mucho rato el crepitar de las balas y el retumbar de las explosiones. Don Alejo vendía cara su veterana piel. Y cuando a la mañana siguiente tropas de la Marina mejicana llegaron al lugar, aquello parecía un campo de batalla. La casa todavía olía a pólvora, acribillada por centenares de disparos e impactos de granadas. El interior, destrozado a tiros, se veía alfombrado de casquillos de bala disparados por don Alejo; que yacía muerto junto a una ventana, con el rifle todavía cerca. Se había llevado por delante a cuatro gatilleros, cuyos cadáveres estaban tirados delante de la casa. Dos sicarios más, gravemente heridos, a los que sus compañeros habían dejado atrás por creerlos muertos como los otros, vivieron lo suficiente para contar la historia. El viejo peleó como una fiera, dijo uno. Hasta el último cartucho. 

Colorín, colorado. Ésta es la vida y la muerte, real como la vida y como México mismo, de don Alejo Garza Támez. Si el ejemplo es edificante o no, allá cada cual con lo que entienda. Yo me limito a contar la historia de un abuelete de Tamaulipas a quien los poderosos -los narcos, en su caso- dijeron que se hincara de rodillas, y no quiso. Le daba pereza.
XL Semanal

Causas de la violencia izquierdista, por Por Pío Moa

Durante la Restauración, un régimen liberal que permitía funcionar a la CNT, crear partidos como los republicanos, el socialista o los nacionalistas regionales (que ganaban elecciones, accedían a las Cortes y gobernaban ayuntamientos) y que –por primera vez desde la Guerra de Independencia– aseguraba un progreso material y cultural (lento pero sostenido y acumulativo), el número de asesinatos perpetrados por anarquistas, socialistas y demás debió de ascender a varios centenares.

En el breve período republicano, los terrorismos anarquista y –sobre todo– socialista, en menor medida el comunista y el separatista catalán, ocasionalmente el peneuvista, así como los choques callejeros, causaron muchos centenares de muertos (también hubo el terrorismo de la Falange, pero mucho menor y de respuesta). Después de la guerra, la violencia del maquis ocasionó en pocos años unos mil muertos e innumerables secuestros y atracos. Luego la violencia política descendió a casi nada, hasta que en el último período franquista, a partir de 1968, la ETA, grupo separatista-socialista, y otros como el FRAP o el Grapo elevaron la cifra en varias decenas más. Fue en el período de libertades abierto por la transición cuando el terrorismo volvió a contar sus víctimas por centenares, y vuelvo a dejar de lado los atracos, secuestros y sabotajes en gran escala.

Casi siempre, estos actos contaron con la complicidad moral, política y propagandística del resto de las izquierdas y los separatistas, deseosos de recoger las nueces, como bien expresó Arzallus, uno de los recogenueces más significados.
No ha habido nada semejante por parte de la derecha, si exceptuamos la época de la guerra y la inmediata postguerra, bastante explicable por las previas provocaciones sangrientas de izquierdas y separatistas. ¿Cómo explicar, entonces, la violencia y el guerracivilismo de los otros (que les llevaron al enfrentamiento bélico entre ellos mismos)? No cabe argumentar locura ni, mucho menos, un carácter español que, en cuanto a crueldad, se parece a los europeos próximos. Creo que la causa radica en las ideologías sustentadas por tales movimientos, todas ellas de origen foráneo, y en la precaria sustancia intelectual de sus adaptaciones hispanas.

Tanto para el marxismo como para el anarquismo, la sociedad capitalista y cristiana era un sistema de opresión de los trabajadores y debía ser derrocado de un modo u otro. Por tanto, la violencia contra losexplotadores estaba justificada en nombre de laemancipación del pueblo. Solo por táctica provisional se debían utilizar las libertades que el opresivosistema ofrecía, sin limitarse nunca a ellas. No voy a discutir ahora esas ideas, baste señalar que allí donde los emancipadores se han impuesto, han sometido el pueblo trabajador a la mayor tiranía y pobreza. La misma república, con sus medidassociales, paralizó la iniciativa privada y retrotrajo el hambre a las cifras de principios de siglo.

En cuanto a los separatistas, partían de otra idea disparatada: España no existía. Existía, en cambio, un Estado español (el adjetivo implicaba la existencia de España), mientras que Cataluña o las Vascongadas eran naciones de verdad, con el correspondiente derecho a la secesión, dotadas de razas o pueblos superiores que no solo habían sufrido durante siglos el yugo de los inferiores españoles, sino que, en el colmo de la abyección, se habían considerado españoles. Por suerte, a finales del siglo XIX los separatistas vinieron a liberar a catalanes y vascos, y de ahí su empeño, que continúa, en construir la respectiva nación... a imagen y semejanza de sus dislates. La violencia, cae de su peso, estaba muy justificada para alcanzar tan nobles fines frente a la opresiva España.

Las ideas falsas sobre la historia, combinadas con los utopismos, crean lo que podríamos llamar pensamiento histérico. Haga lo que haga el enemigo, traiga libertades, cultura y progreso en mayor o menor escala, nunca le será reconocido; siempre será considerado ante todo el enemigo por abatir, y falsas sus mejoras, por evidentes que resulten. Y tiene su lógica, aun si enloquecida, porque, en comparación con la utopía buscada, con la liberaciónabstracta, la realidad de las mejoras graduales siempre será vista con odio, como una insuficiencia culpable y un fracaso. Ese tipo de pensamiento alterna entre un victimismo abrumador y una arrogancia injuriosa, siempre en nombre del pueblo trabajador, del pueblo vasco, del pueblo catalán, de la mujero de lo que se tercie, cuyos intereses y esperanzas afirman representar simplemente porque ellos lo creen o dicen creerlo así.

Con la democracia, traída no por los antifranquistas sino por la clase política franquista –vuelvo a recordarlo en La transición de cristal, porque es algo evidente pero casi siempre olvidado–, los viejos esquemas y el odio y la violencia que generan de forma natural parecieron en vías de superación. Pero nunca desaparecieron del todo, y hoy volvemos a verlos en plena recuperación.

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Libertad Digital.

lunes, 24 de enero de 2011

Estado-nación y Estado de las autonomías


Agapito Maestre

&quote&quoteAunque no fue suficientemente desarrollada, creo que la apelación a la Nación hecha por Rajoy es el punto de partida, imprescindible y necesario para derrotar el robot construido por Zapatero y los nacionalistas en los últimos siete años.


Los análisis políticos que vinculan centralismo y dictadura son tan ideológicos, es decir, tan falsos como los que asocian autonomía territorial a democracia parlamentaria. La historia de España es bastante más compleja que esa "fórmula" atrabiliaria que utilizaba ayer el diario de Prisa. Para empezar no hay posibilidad de democracia, es decir, de un régimen político que garantice la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley sin un Estado de derecho alojado claramente en una Nación.
No se trata de optar por descentralización y democracia por un lado, y Estado nacional por otro, sino que es imposible la democracia sin un Estado nacional. Acaso por eso, o mejor, para enfrentarse a esa ideología que trata de simular que en España sólo puede haber democracia con "autonomía territorial", extraigo una nota clave de la Convención del PP para enfrentarse a los socialistas y nacionalistas y, de paso, reformular el llamado Estado de las autonomías. Aunque no fue suficientemente desarrollada, creo que la apelación a la Nación hecha por Rajoy es el punto de partida, imprescindible y necesario para derrotar el robot construido por Zapatero y los nacionalistas en los últimos siete años.
La confederación, el Estado asimétrico o fragmentado, o como quiera que le llamemos, de los socialistas es inviable. A eso se refería, con muy buen criterio, Aznar. Ese Estado de las autonomías nos lleva a todos al abismo. De ahí que sea imprescindible para salir de ese pozo volver a la nación; pues que es imposible ningún Estado de las autonomías sin una nación española fuerte y cohesionada. Por cierto, y frente al lenguaje impuesto por la casta política, en ningún lugar de la Constitución del 78 se define el Estado español como el Estado de las autonomías. Eso no está en el espíritu ni en la letra de la Constitución; lo que se reconoce, en el artículo 137, es que "el Estado se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las Comunidades Autónomas que se constituyan", y, por supuesto, en el artículo 148, se recoge que las comunidades autónomas podrán asumir competencias en diversas materias.
En fin, a pesar de los pesares, me quedo con una de las piezas centrales del discurso de Rajoy. Su defensa de la nación, o sea, que todos los ciudadanos seamos iguales ante la ley por un lado, y su disposición a cortar de raíz la fragmentación del mercado español en "17 injustos mercaditos", son signos para alimentar un cierto optimismo.
 LDigital

domingo, 16 de enero de 2011

Las sentencias que Rubalcaba no hará cumplir


EDITORIAL

&quote&quoteLo importante para Zapatero, Rubalcaba y los suyos es mandar para moldear la sociedad a su antojo. Y una sociedad en la que en Cataluña se pueda estudiar en castellano no les interesa.


El liberalismo nace de la desconfianza hacia el poder. Cuando tantos reformadores han mirado a la política como una herramienta con la que alcanzar sus fines –en unos casos benéficos, en otros no–, el liberalismo encuentra en ella un peligro para las libertades: para el poderoso el poder termina siendo, si es que no lo fue desde el principio, un fin en sí mismo. Difícilmente podría pensarse en un mejor cartel publicitario para nuestra doctrina que Alfredo Pérez Rubalcaba.
La carrera política del actual vicepresidente en el Gobierno de España comenzó en los años 80, cuando fue el principal responsable de la elaboración de la LOGSE, una de las peores leyes de nuestra democracia, como secretario de Estado de Educación. Premiado primero con el ministerio del ramo, poco después pasó a Presidencia, donde se distinguió en labores de portavoz negando que el Gobierno hubiera tenido nada que ver con el GAL. Y una vez en la oposición ejecutó un rol estelar en el indigno papel del PSOE durante la jornada de reflexión del 13 de marzo de 2004, cuando él, precisamente él, dijo aquello de que España no se merecía un Gobierno que mintiera.
Una vez incorporado al Ejecutivo dirigido por Zapatero, ha destacado por sus numerosas mentiras durante el fracasado proceso de rendición ante ETA, cuando nos aseguró que había "verificado" que la banda había dejado las armas mientras intentaba ocultar que seguía rearmándose y chantajeando a los empresarios vascos para financiarse. Además de ser el responsable político del chivatazo, asunto por el que siempre se ha negado a dar la cara.
Con semejante currículo, no debería sorprender la desvergüenza con que ha dirigido la nula reacción del Gobierno ante la declarada intención de CiU y el PSOE catalán de violar la ley, incumpliendo las sentencias que obligan a tratar a quienes quieran que sus hijos reciban la enseñanza en castellano en igualdad de condiciones con quienes optan por el catalán. Después de eludir el tema durante semanas con la patética excusa de que no había leído la sentencia, inaceptable en un Gobierno que tiene entre sus obligaciones hacerla cumplir, finalmente ha optado por despachar el tema negando, con tono de perdonavidas, que el Tribunal Supremo diga lo que dice.
Que el modelo de inmersión lingüística que impide que los niños cuyos padres así lo desean opten por el castellano como lengua vehicular de la enseñanza es anticonstitucional es evidente. Lo han dejado claro muchas sentencias, de las cuales ésta es sólo el último ejemplo, notable por cuanto toma el Estatuto afeitado por el Constitucional como referencia. Pero cualquier sentencia que emita el Poder Judicial es papel mojado si el Ejecutivo no la hace cumplir. Y, evidentemente, el Gobierno por boca de Rubalcaba ha dejado claro que no va a mover un dedo para proteger los derechos de los ciudadanos catalanes.
¿Por qué iba a hacerlo? Al fin y al cabo, las libertades no son más que un obstáculo para el poder. Como se ve en otros ejemplos recientes, como el anteproyecto de ley de igualdad de trato, lo importante para Zapatero, Rubalcaba y los suyos es mandar para moldear la sociedad a su antojo. Y una sociedad en la que en Cataluña se pueda estudiar en castellano no les interesa.

ETA. ¿Son los etarras unos "descerebrados"?, por Pío Moa


&quote&quoteLa ETA ha actuado deliberada y hábilmente como corrosivo de la democracia y la unidad de España. Los descerebrados han sido los políticos de que hemos "disfrutado" a partir de Suárez, con la excepción parcial de Aznar.

Hay tópicos no por arraigados menos absurdos, como que "el nacionalismo se quita viajando" o "leyendo". Otro muy frecuente tilda a los etarras de "descerebrados". ¿Por qué descerebrados? Con sus tácticas han adquirido un protagonismo completamente desproporcionado a su fuerza real, han hecho, no ya del asesinato sino de la mera amenaza de asesinar, un arte mediante la cual han hecho bailar a los partidos y gobiernos españoles, al modo de los pistoleros de película del Oeste disparando a los pies de los paisanos junto al saloon. Sus crímenes han condicionado de forma asombrosa la política. Abrieron paso a las "nacionalidades" y al vaciamiento progresivo del estado en beneficio de las autonomías, decisiones motivadas, contaban, por la necesidad de "quitar argumentos" o "apoyo popular" a la ETA, y que sirvieron principalmente para fomentar la recogida de nueces. El actual presidente ha acelerado al máximo esa deriva, con la invención y de "realidades nacionales" y de "naciones" a construir, con estatutos de "segunda generación", es decir, ya no de autonomía sino de Estado asociado (la "tercera generación" sería la desmembración abierta de la nación española). La ETA ha actuado deliberada y hábilmente como corrosivo de la democracia y la unidad de España. Los descerebrados han sido los políticos de que hemos "disfrutado" a partir de Suárez, con la excepción parcial de Aznar.
Para entender el increíble fenómeno debemos remitirnos a los orígenes, voluntariamente olvidados, de la popularidad etarra, los cuales he reseñado en La Transiciónde cristal y otros libros. Ningún grupo terrorista ha disfrutado de tantos apoyos, alabanzas y propaganda favorable como la ETA. El franquismo estuvo dos veces muy cerca de desarticularla, y lo habría hecho sin la complicidad de Francia y de parte del clero vasco con los asesinos. Dejar de lado estos datos supone renunciar al análisis del asunto. Pero fue ante todo la oposición antifranquista –nunca democrática, recuérdese– quien fundó una tradición de simpatía por los terroristas, a quienes se sentía unida por un visceral y mal meditado antifranquismo. Aquella oposición nunca supo mirar más allá del corto plazo y creía poder explotar el trabajo sucio de los "ingenuos idealistas" etarras, los cuales, una vez caído el régimen de Franco, se irían voluntariamente a sus casas para que los otros antifranquistas disfrutasen tranquilamente del poder. Pero los ingenuos o descerebrados resultaron ser los sinvergüenzas "expertos" y "prácticos" y no los "jóvenes idealistas vascos".
De aquellos polvos, estos lodos. Hay algo muy sucio e inconfesable en toda esta historia, pero conviene sacarla a la luz. Pues no se curará el mal sin aprender del pasado, no para enredarse en él, sino para aprender de la experiencia.

¿Le cuesta concentrarse en lo que lee?


"Si parezco confundido, es que estoy pensando".
Samuel Goldwyn

Con toda seguridad, usted dejará de leer este artículo en el segundo párrafo. No se culpe, pero tampoco me culpe a mí. Según el pensador Nicholas Carr, esto sucede por lo que Internet le ha hecho a su cerebro, y porque seguramente el móvil, la televisión o el correo electrónico interrumpirán nuestro, ya de por sí breve, vínculo, para hacerlo aún más breve.

Las reflexiones de Carr vienen a decir que “nuestros hábitos en la Red son lo suficientemente sistemáticos, repetitivos e instantáneos para reamueblar nuestro mapa neuronal y reprogramar nuestro proceso de pensamiento de manera casi irreversible”, apunta la periodista y escritora Marta Peirano.

Y dicho así asusta, pero el problema tiene cura: leer libros o periódicos en soporte de papel. Aislados y abstraídos. “Me doy cuenta sobre todo cuando leo –explica Carr-. Antes me era fácil sumergirme en un libro o en un artículo largo. Mi mente quedaba atrapada en la narración o en los giros de los argumentos y pasaba horas paseando por largos tramos de prosa. Ahora casi nunca es así. Ahora mi concentración casi siempre comienza a disiparse después de dos o tres páginas. Me pongo inquieto, pierdo el hilo, comienzo a buscar otra cosa que hacer. La lectura profunda que me venía de modo natural se ha convertido en una lucha”.
Nos adaptamos. Pero a un precio que nuestro cerebro aún no sabe si puede permitirse pagar. La primera capacidad en caer ha sido la de la concentración, que deja paso a la agilidad lectora y selectiva, al ser bombardeados continuamente

Terrible. Y la parte más dramática reside en la rapidez con la que ha sucedido el cambio de paradigma. Sin embargo, al haber ocurrido de forma tan sutil e intuitiva, el hecho de levantarnos con Internet en el móvil desde la mesilla -para ver el correo y el Facebook- y el de trabajar con 30 pestañas abiertas en el navegador son ya situaciones tan cotidianas como lavarse los dientes; aunque hace cinco años nadie las viviera. Según la infografía elaborada por ocialHype y OnlineSchools.org denominada 'Obsesionados con Facebook', prácticamente la mitad de los usuarios consultan Facebook como primera actividad del día. De este porcentaje el 28% escribe un comentario según sale de la cama.

Nos adaptamos. Pero a un precio que nuestro cerebro aún no sabe si puede permitirse pagar. La  primera capacidad en caer ha sido la de la concentración, que deja paso a la agilidad lectora y selectiva, al ser bombardeados continuamente con nuevos datos. Tras ésta, la capacidad de comprender lo que leemos: “Cuando leemos en la Red, nuestro cerebro está demasiado ocupado decidiendo si pincha o no en los enlaces, ignorando los anuncios y valorando el interés de los otros titulares para prestar atención a lo que lee, sin mencionar la interrupción constante de nuestros avisos de actualización (RSS, correo, SMS, etc). Al segundo párrafo nos impacientamos porque el navegador nos recompensa con deliciosas endorfinas cada vez que descubrimos algo nuevo, aunque sea irrelevante”, sentencia Peirano.

¿Le está pasando a usted? ¿Cuanto más usa la Red, más tiene que luchar para concentrarse en escritos largos? No le entretengo más. Lo más probable es que ya haya dejado de leer.


Gustavo Bravo en El Confidencial

domingo, 9 de enero de 2011

10 asesinos de la lengua, Arcadi Espada

 © Las listas listas de Cristian Campos

1. Los comisarios de arte 


Es difícil encontrar un mejor ejemplo de prosa atroz, vacía, confusa y pedante que la de los comisarios españoles de arte contemporáneo. Ante la necesidad de darle empaque intelectual a la nada más absoluta, dichos comisarios se ven obligados a desplegar una prosa supuestamente erudita que, en realidad, no es más que el amontonamiento de los palabros de moda en la secta artística. Por ejemplo:

“La instalación de Balka excluye tanto la sintaxis narrativa como la exégesis explícita. La situación que los visitantes se encuentran en Silos permanece tan oscura en su forma como en su temporalidad. Como en otros aspectos de su trabajo, la principal herramienta para la construcción de significado es su compromiso físico directo, revestido de metáfora y memoria.” (De aquí)

“Los deslizamientos de sentido como este, desde la convención semántica a la identitaria y viceversa, con todas sus contradicciones implícitas, sus paradojas, sus irrisiones y hasta sus posibles escándalos, son característica fundamental en la estrategia contestataria de Latifa Echakhch.” (De aquí)

“[La exposición] explora las múltiples dinámicas de las colaboraciones vividas en los laboratorios. Las obras presentadas muestran el potencial comunicativo de las respuestas de los artistas en la investigación científica. Se difuminan las percepciones preestablecidas de la ciencia y el arte. (…) El proyecto expositivo en Barcelona aporta un componente local con actividades educativas, de debate investigación con metodologías que fomenten una creatividad multidisciplinaria.” (De aquí)

2. Los poéticos

Un poético no es lo mismo que un poeta. Un poeta es un individuo, generalmente argentino y ciclotímico, que escribe poemas. Un poético es uno de esos que le añade poesía a todo lo que escribe, como el que le añade vainilla a todos sus platos aunque su ingrediente principal sean los garbanzos de Fuentesaúco. Si al texto de un poético le quitas la cursilería, te quedas con una sarta de obviedades del tipo “el tiempo pasa”, “me gustaría tener más tiempo libre para tener más tiempo libre” o “las cosas tristes me ponen triste”:

“Ni siquiera me atrevo a escribir los propósitos de año nuevo, ni siquiera puedo llamarlos así. El tiempo, ese juguete que nos juega, acorta los deseos. No me darán las horas para hacer tanto de lo que quiero. Entre otras cosas, perderlas. Perder las horas sin que me aplaste la culpa. Y ganarle horas al año.” (De aquí)

3. Los pedagogos 

Los pedagogos son esos individuos que pretenden poner a prueba SUS utopías sociales en la piel de TUS hijos. Conceptos como “realidad” o “naturaleza humana” son para ellos maquinaciones de algún malvado fascista, y de ahí que su prosa, levemente menos farfullante pero igual de confusa que la de los comisarios de arte, desprenda la cegadora aura de los iluminados:

“En este trabajo se subraya la tesis de que la antropología filosófica es imprescindible para acceder a la comprensión de la realidad educativa, que al pertenecer al núcleo mismo del ser humano, resultaría indescifrable sin los códigos de la antropología integral, en la que confluyen los conocimientos científicos y el saber comprensivo filosófico. Desde su dimensión natural y cultural, hasta su configuración como ser personal, dialógico, libre y trascendente, todo en el hombre apunta a la educación y culmina en ella, otorgándole ésta a su vida el verdadero sentido.” (De Revista Española de Pedagogía)

“Presencia de la Zona de Desarrollo Próximo como distancia que media entre el nivel real de desarrollo y el nivel de desarrollo potencial. (…) Aunque en la clase hay una fuerte presencia del desarrollo potencial, se arriba también paulatinamente al nivel real de desarrollo, los estudiantes, logran de manera más independiente la realización de actividades no realizadas por ellos anteriormente. Cabe destacar que ese nivel real de desarrollo se irá alcanzando poco a poco, incluso en espacios que escapan a la clase y aparecerán otros niveles, lo que evidencia el dinamismo de este proceso”. (De aquí)

4. Los leguleyos

En realidad, este apartado debería pertenecerle sin más a la prosa administrativa, pero también es cierto que legisladores, jueces y abogados destacan sin duda alguna como los más grumosos, prehistóricos y oscuros del lote funcionarial. De hecho, pueden encontrarse libros de caballerías del siglo 16 escritos en un español más moderno que el de la mayoría de las leyes, demandas o sentencias judiciales de hoy en día. Y no se trata sólo de formulismos arcaicos como los de “en la representación que tiene acreditada”, “así por esta mi sentencia de la que se unirá certificación a los autos correspondientes, lo pronuncio, mando y firmo” o “interesado el recibimiento a prueba por las partes”. Se trata, sobre todo, de esa incapacidad para estructurar un texto de forma lógica, coherente, clara y recta, o de la negación de las virtudes de la economía del lenguaje:

“A resultas de los golpes proferidos por los guardias civiles Sergio García Andrade y Sergio Martínez Tomé en el marco de un actuación policial dirigida por el sargento Casas, que, este último, teniendo obligación legal por razón de su función directiva de impedir, permitió le fueran infligidos, el detenido Mattin Sarasola sufrió las siguientes lesiones…”

“Las cuotas aplicadas al derecho de sufragio generan hacia quienes pretendan formar parte de las candidaturas y no puedan hacerlo por sobrepasar los optantes de su género un número mayor al legalmente establecido una vulneración de su derecho a la igualdad por razón de su sexo, que se suma a la ya argumentada violación de su derecho de acceso a los cargos públicos representativos, sin que esta desigualdad pueda ser exculpada como medida de discriminación positiva en los términos expresados por el propio Tribunal en resoluciones como las SSTC 28/1992, 3/1993, 216/1991 y 16/1995, entre otras.”
5. Leire Pajín

En honor a la verdad, hay que decir que Leire Pajín no es la inventora ni será la última hablante del politiqués socialdemócrata, ese buñuelo de viento idiomático cuya mayor virtud reside en su inanidad; pero sí podemos decir que con el blog de Leire, el politiqués socialdemócrata ha alcanzado sus más altas cimas. Lugares comunes, cursiladas, obviedades, topicazos, demagogias sin ton ni son, pleonasmos y la búsqueda del nivel cero de la inteligencia del lector/oyente son los rasgos distintivos del politiqués de Leire Pajín (aunque no le andan a la zaga sospechosos habituales como Pepe BlancoElena ValencianoPedro Zerolo o esa Al Qaeda de la sacrosanta gramática española que es Isabel López Chamosa):

"…Conozco muchas historias de la minería, transmitidas de hijos a padres, historias que forman parte de la identidad de algunos pueblos de nuestro país, como los de la montaña de León, lugares que forman parte de mis raíces."

“Imaginaos el poder que podríamos liberar si las mujeres fueran libres de esa carga y pudieran perseguir sus propios sueños, abrirse a nuevas oportunidades y ayudar a mejorar su vida y la de las personas que tienen alrededor.”

“Realizar entrevistas en medios de comunicación en directo tiene algo mágico. La sensación de que al otro lado hay personas pendientes de aquello que contamos, aunque no les estemos viendo en el momento, requiere de un esfuerzo especial por nuestra parte para explicar adecuadamente, sin prisa pero sin pausa, aquello en lo que creemos.”

6. Las Mis Labores

Las Mis Labores, discípulas intelectuales de Maruja Torres, son todas esas redactoras de opinión que han confundido su columna con el diario personal de una quinceañera. Las Mis Labores se han ido al extremo opuesto de la artificiosidad erudita de un Umbral o un Raúl del Pozo, es decir a la banalidad más total y absoluta. No son las únicas que han confundido el costumbrismo y la cotidianeidad con la chorrez, pero sí las más llamativas. Su objetivo es convertir los diarios españoles en unareunión de Tupperware. Da igual el tema del que hablen: en su columna siempre empiezan hablando de ellas, continúan hablando de ellas, añaden un rápido apunte sobre ellas y rematan relacionando de la manera más chusca posible el supuesto tema de su columna con, lo han adivinado, ellas. En realidad, el tema de su columna siempre son ellas:

“Hace frío, se ha estropeado la calefacción y el agua del grifo sale helada. Un fastidio terminar el año de este modo tan precario. Mientras enchufo estufas y caliento baldes de agua, como en los viejos tiempos, pienso si no será un presagio de lo que nos espera en estos cinco años difíciles que, según Zapatero, nos quedan por delante. Afortunados los que podemos permitirnos el lujo de pagar el recibo de la luz y el del gas, comprarnos un billete de tren o llenar de combustible el depósito del coche, teniendo en cuenta que los precios han subido entre un 4% y un 10%.” (De aquí)

“Esta es la historia de unos pulmones vacíos. Demasiado sanos. Demasiado enfermos. Demasiado llenos de aire y humo como para acordarse bien. Recuerdo mi primer cigarrillo, creo que era 2004… o 2005, en los baños de una residencia francesa durante el viaje de estudios. Marta y Miguel me dieron a probar los Black Devil, esos cigarrillos de color negro con sabor a chocolate que poco a poco se van haciendo empalagosos en la boca. Pasé muchos meses sin volver a probarlo.” (De aquí)

7. Los confusos 

Los confusos son esos seres que han estudiado periodismo porque a ellos lo que les gusta es “escribir”, o que se han apuntado a un curso de escritura creativa para que sus reportajes de la sección de economía les salgan más imaginativos y floridos. Ante la disyuntiva de escoger entre la no-ficción, con sus esclavitudes a cuestas, y la ficción, tan cómoda ella, han optado por el camino del medio. Es decir la ficción. Porque con la realidad y la ficción ocurre como con la vieja metáfora del barril de vino: si a un barril lleno hasta arriba de basura le añades una gota del mejor vino, tendrás un barril lleno hasta arriba de basura; pero si a un barril lleno del mejor vino le añades una gota de basura, tendrás un barril lleno hasta arriba de basura. Sustituyan “basura” por “ficción” y “vino” por “realidad” y comprenderán. Pero en vez de sincerarse consigo mismos y sus lectores (un “me lo he inventado todo” bastaría), los confusos siguen dale que te pego con la matraca de “la fina línea que separa la realidad de la ficción”. Alguien debería decirles que esa fina línea tiene el grosor de la galaxia de Andrómeda. El resultado de tanta confusión suele ser un engrudo indigerible y bastante incómodo, en el que con cada frase se rompe el contrato que vincula a escritor y lector: ese que dice que lo que es verdad es verdad, y lo que es mentira, mentira. Sin término medio.

“Soy madrastra, periodista y autora de “La novia de papá”. Este blog no lo escribo yo, lo escribe Sol Beramendi, la protagonista de mi novela. O sea, que es ficción y, por lo tanto, absolutamente real.” (De aquí)

8. Los periodistas deportivos

En España aún no ha nacido el Joaquín Vidal del periodismo deportivo, alguien al que se lea con devoción mariana independientemente de que interese o no el tema de sus textos (en el caso de Vidal, los toros). Mientras ese Joaquín Vidal de los deportes no aparezca, nos tendremos que conformar con el recuerdo de la crónica de la maratón de las Olimpiadas de 1908 que Sir Arthur Conan Doyle escribió para el Daily Mail. Por cierto: curiosamente, el deportivo es uno de los pocos terrenos en los que el nivel del periodismo televisivo es, en términos generales, no demasiado inferior al del periodismo escrito. Lo que da una idea de la magnitud de la tragedia, por otro lado.

“Uno de los mayores disgustos de Guardiola la pasada temporada se produjo por la eliminación en la Copa a manos del Sevilla porque sus planes quedaron abortados de raíz. De ahí que el partido de mañana en Bilbao posea un alto contenido de relevancia en el devenir de la temporada. Las dos razones de esa importancia son de diversa índole, al margen de la propia lucha por un título.” (De aquí)

“Aquí no perderemos ni una línea recreándonos en el deterioro de la imagen del Madrid, porque cada palabra que ignore los merecimientos del Barça es negarle al equipo de Pep el mayúsculo reconocimiento que merece.” (De aquí)

9. Los panorámicos

Los panorámicos son esos que escriben a bulto. Peleados con la precisión, son a la escritura lo que los pintores de brocha gorda al arte pictórico. Lo neblinoso es su patria. Gema Martín-Muñoz, directora general de Casa Árabe y profesora de Sociología del Mundo Árabe e Islámico de la Universidad Autónoma de Madrid, además de colaboradora habitual del diario El País, es una panorámica de libro. Suyos son párrafos como estos, en los que hay que leer entre líneas para conferirle un sentido un poco más preciso a términos como “enorme”, “muchos”, “distintos”, “complejas”, “abajo”, “realidad” o “contiene”, y para entrever la sangre que ocultan:

“Bien al contrario, existe un enorme dinamismo [en las sociedades islámicas] que va abriendo las puertas a muchos cambios, si bien a ritmos distintos y en las complejas situaciones que produce la dualidad de cambiar desde abajo mientras se contiene desde arriba.”

“La visión esencialista dominante que se tiene de las sociedades árabes hace que no se manifieste interés por lo que pudiera romper una imagen fuertemente forjada sobre esa supuesta "especificidad islámica" que encierra a todas las mujeres árabes en una misma realidad, cuando lo que viven es una enorme diversidad de situaciones.

10. Los correctores de estilo

¿Cómo detectar la obra de un corrector de estilo, ese duendecillo que trabaja a la sombra remendando los textos de otros? Hay dos maneras: la primera es buscar en el texto palabros como “güiski” (por whisky), “pirsin” (por piercing) o “yas” (por jazz). Nadie que no sea un corrector de estilo tiene los santos cojones de utilizar el engendro satánico “yas” y quedarse tan ancho. “A mí no me gusta el yas, yo soy más del pan y el jarcor” es una frase típica de corrector de estilo. De hecho, un corrector de estilo eliminaría ese “yo soy más” porque le sonaría coloquial y castizo. La frase de un corrector de estilo sería más bien “A mí no me gusta el yas, me gustan más el pan y el jarcor”. La segunda manera ya es más sutil. Hay que buscar textos despersonalizados, esos que parecen haber sido escritos con plantilla, ni chicha ni limoná, textos sin aristas, sin carácter, sin sello. Sin vida, en definitiva. Pero ojo no nos vayamos a confundir, caballeros: no toda la literatura escrita por mujeres ha pasado por las manos de un corrector de estilo, aunque pueda parecerlo. Y es que ya lo decía Umbral: “El estilo es la impronta masculina por excelencia de la novela, como lo es en la pintura”. En este sentido, no hay nadie que trabaje más por el feminismo, o mejor dicho por la feminización, que un corrector de estilo.

sábado, 8 de enero de 2011

Guerra Civil. Razones del sadismo "republicano", por Pío Moa


&quote&quoteAdmitiendo ese punto de vista, su odio resultaba mucho más radical de lo que podía ser el de la derecha, pues esta, debía admitirse, se veía obligada a limitar su terror y a respetar a la masa de las izquierdas.

Uno de los tópicos sobre nuestra guerra civil –después de caer por tierra el embuste de que la represión nacional fue muy superior a la roja– afirma que en los dos bandos hubo un terror parecido. Quizá en cifras absolutas sea así, pero no, desde luego, en la intensidad de los odios y de la crueldad, en la cual el Frente Popular superó, con mucho, a sus contrarios. Hice algunas referencias al hecho en Los mitos de la guerra civil, un rasgo casi siempre mezclado con robos y pillajes masivos.
Como, en términos puramente humanos, los dos bandos pertenecían al mismo país, resultan un poco chocantes estas diferencias. La clave no está, desde luego, en las personas mismas, sino en las concepciones y sistemas políticos implicados. He expuesto en varias ocasiones y libros la frecuente invocación al odio como arma revolucionaria por parte del PSOE y de otros partidos de izquierda. A menudo la derecha ha calificado de "fratricida" a la guerra civil, pero este era un concepto muy alejado de la izquierda: incluso una persona relativamente moderada como Federica Montseny negaba cualquier posible sentimiento fraternal, afirmando que entre su bando y el contrario había más diferencias que entre los habitantes de la Tierra y los eventuales marcianos. Según las doctrinas izquierdistas, las derechas no representaban otra cosa que la opresión, el atraso, la explotación de los trabajadores y el oscurantismo religioso. No había, por tanto, ninguna razón para tenerles consideraciones. Admitiendo ese punto de vista, su odio resultaba mucho más radical de lo que podía ser el de la derecha, pues esta, debía admitirse, se veía obligada a limitar su terror y a respetar a la masa de las izquierdas, ya que vivía de explotarlas (aunque la mitad del pueblo, al menos, votase a los explotadores). En cambio las izquierdas nada tenían que perder, más bien al contrario, exterminando a sus enemigos. Y con tanta mayor saña y despreocupación moral podían hacerlo cuanto que, desdeñosos de ideas religiosas, sabían que no había otra vida en la que debieran penar por ningún crimen. Si alguna contención hubo, derivó del mal efecto de su terror en otros países a cuya ayuda aspiraban, y del miedo creciente a perder la guerra y sufrir las consecuencias.
La propaganda "republicana", es decir, del Frente Popular y de inspiración básicamente comunista, ha achacado las atrocidades a los anarquistas, cuando en verdad todos las cometieron; o, alternativamente, a "venganzas" lamentables pero comprensibles por parte de gente inculta y secularmente oprimida. En realidad fueron los dirigentes de los partidos, gente relativamente culta e imbuida de doctrinas utópicas, quienes con sus propagandas incitaron a la gente año tras año, y organizaron de forma sistemática el terror mediante las chekas, el SIM y otros medios. Una variante de esa falsedad, en Cataluña, consistió en la atribución de los crímenes a "los murcianos y andaluces" inmigrados. Pero, observa José María Fontana (Los catalanes en la guerra de España), la intensidad del terror en Cataluña fue superior al de otras regiones, y en él participaron todos los partidos y toda clase de apellidos regionales.

domingo, 2 de enero de 2011

Un Estado palestino Florentino, por Portero


&quote&quoteEn la hipótesis de que se acordaran unas fronteras, ¿alguien duda que Palestina se convertiría en un Estallo fallido con Irán enredando hasta lograr la inviabilidad del Estado de Israel?

Nuestra ministra de Asuntos Exteriores ha declarado que espera que 2011 nos traiga un Estado palestino. Para bien o para mal, que de todo hay, los deseos del ministro de Asuntos Exteriores de España son algo perfectamente irrelevante en la política internacional, sin embargo como español me siento obligado a hacer algunos comentarios sobre lo que ese anhelo podría conllevar.
La declaración y posterior reconocimiento de un Estado palestino en la orilla occidental del río Jordán es una justa demanda de la población árabe que habita en esos territorios, sea cual sea su religión. De convertirse en realidad sería, por fin, el colofón del proceso de descolonización que tuvo su inicio en la descomposición del Califato, es decir del Imperio Turco, tras la I Guerra Mundial; que continuó con el mandato británico sobre Palestina –ambas orillas del Jordán–; y fue seguido por la declaración de independencia de Jordania e Israel. Los palestinos deberían tener un Estado para bien de todos y si no lo tienen es porque no aceptaron compartir la Cisjordania con un "Estado judío". Podía haber un "Estado árabe" desde 1948, con fronteras mucho mayores que las que ahora se encuentran sobre la mesa de negociación, y todos nos habríamos ahorrado muchos problemas, vidas y haciendas... pero creyeron disponer de la fuerza suficiente para quedarse con todo y optaron por la fuerza.
Para Israel es una necesidad estratégica que un Estado responsable se haga cargo de la administración de los territorios árabes, porque de otra manera son los servicios israelíes los que tienen que ocuparse de vigilar e intervenir continuamente. Ese Estado puede ser uno palestino de nuevo creación o podemos asistir, de nuevo, a un reparto entre Egipto y Jordania. Para Israel, como para Estados Unidos o los Estados europeos, lo importante es que los árabes resuelvan sus propios problemas y lleguen a un entendimiento con Israel.
Está claro que todos queremos un Estado para los palestinos. ¿Cuál es entonces el problema que tiene a la comunidad internacional ocupada desde hace décadas? Un Estado no es el mero resultado de un acto de voluntad. Necesita dotarse de unas fronteras reconocidas por sus vecinos y de una autoridad capaz de asumir la responsabilidad de garantizar la seguridad a sus ciudadanos y a sus vecinos.
 Vayamos por partes. ¿Cuáles serían sus fronteras? La Liga Árabe y la Autoridad Palestina siguen la doctrina establecida por la casa de Saud y exigen el reconocimiento de "las fronteras anteriores a 1967". ¿Cuáles son esas fronteras? La respuesta es muy fácil porque en toda la historia del conflicto árabe-israelí sólo ha habido unas fronteras, las que estableció Naciones Unidas en 1947, las mismas con las que Israel declaró su independencia en 1948. ¿Se refieren a éstas los diplomáticos árabes? No. Faltando a la verdad una vez más han decidido rebautizar como frontera la Línea verde, término con el que conocemos la demarcación entre las fuerzas israelíes y las árabes en el Armisticio de 1949, tras la conclusión de la primera de las guerras. El territorio delimitado por la Línea Verde del lado árabe es considerablemente menor que el que la Asamblea General de Naciones Unidas propuso a esta comunidad, pero tras décadas de guerras y derrotas la diplomacia árabe considera que esta Líneasupone todo lo más a lo que pueden aspirar.
No hay fronteras y éstas sólo pueden ser el resultado de un acuerdo entre árabes e israelíes en el marco de una negociación que incluya y resuelva los otros grandes temas que perturban la convivencia en Oriente Medio: el futuro de Jerusalén, el "derecho de retorno" de los árabes procedentes de territorios que hoy son indiscutiblemente de Israel, la seguridad de las partes y el suministro de agua. Llevan décadas malviviendo sin fronteras y puede que la situación se prolongue algunas más. Lo que no es realista es creer que la disputa se pueda resolver diplomáticamente sin un compromiso total entre las partes. La ficción de que "las fronteras anteriores a 1967" pueden convertirse en definitivas es sólo eso, una ficción impropia de profesionales de la diplomacia.
Pero no sólo de fronteras viven los Estados. ¿Quién tiene la autoridad para garantizar el orden? Todos sabemos que los palestinos viven en una guerra civil de baja intensidad entre nacionalistas e islamistas, que Cisjordania está bajo el control de los primeros mientras Gaza se ha convertido en un reducto de los segundos. Aún siendo una zona de clara mayoría sunita, Irán se ha hecho fuerte en Gaza a través de Hizbolá, humillando a su rival saudí. No hay elecciones porque Hamás se niega a que las haya. En la hipótesis de que se acordaran unas fronteras, ¿alguien duda que Palestina se convertiría en un Estallo fallido con Irán enredando hasta lograr la inviabilidad del Estado de Israel?
La diplomacia no es un ejercicio de hacer frases bonitas. La España que volvió al "corazón de Europa" y que no cesa de plantear sandeces se ha convertido en un actor irrelevante a quien nadie escucha, de ahí la limitada peligrosidad de los comentarios, anhelos y ensueños de nuestra ministra. Aun así, que no recaiga sobre nuestros hombros la responsabilidad de echar más leña al fuego en la caldera de Oriente Medio. Con destruir nuestra propia Nación ya tenemos suficiente.