Blogoteca: 2011

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Mamporreros. Escribe Fernando Savater

La Gaceta recoge el desafío de Rajoy dos días después. Nos espera una legislatura calentita.

Fernando Savater, en El País, 19 dic 2011
Seguramente recuerdan ustedes la vieja historieta del regateo. El señor le dice a la señora: “¿Se acostaría usted conmigo por un millón de euros?”. ¡Un millón! La dama suspira, pensativa. Y añade él: “Puedo ofrecerte 200 euros por un polvo”. Ella se escandaliza: “Pero, bueno, ¿por quién me toma usted?”. Y él: “Eso ya ha quedado claro. Ahora estamos hablando del precio”.
Según parece, algo semejante ocurrió en el cambalache secreto que se trajeron Jesús Eguiguren y los etarras, que ahora ha tocado revelar. No llegó a hacerse ningún pago, lo mismo que la señora del cuento se queda sin cobrar, pero se ofrecieron cosas insólitas, como una redefinición de la identidad vasca o una mesa de partidos extraparlamentaria. Al final, las exigencias de ETA acabaron con el trato, si no nos engañan otra vez, pero quedó claro al menos que a la banda terrorista se la trataba como a una instancia política que se había ganado sanguinariamente su derecho a ser escuchada. De modo que ya obtuvo una concesión importante y sentó un precedente temible, como puede ver cualquiera a quien no ciegue el sectarismo o el prejuicio seudopragmático del gato cuyo color no importa mientras cace ratones.
Los más avisados dicen ahora, a la vista de las revelaciones deEguiguren, que había que ser muy ingenuo para creerse las declaraciones gubernamentales de que no se negociaba con los terroristas. Confieso mi beata bobería, porque me tragué el bulo. Padezco la obnubilación de tener un prejuicio favorable hacia las instituciones democráticas de mi país. Como las pago con mis impuestos y las defiendo con mi apoyo, asumo que no me engañan. No diré que ya estoy curado de esa ingenuidad, porque seguramente volverá cualquier día a inducirme a error, como las veces anteriores. Lo que me asombra es que otros tan equivocados como yo lo hayan tomado con tanta calma. Recuerdo tertulias radiofónicas que en su día calificaron de infame patraña la sospecha de que el Gobierno negociaba con ETA y maltrataron a Mayor Oreja por difundirla: hoy, Eguiguren parlante y mediante, aceptan con naturalidad el contubernio y hasta lo consideran elogiable, incluso imprescindible. Después, pasan al tema siguiente del día y exigen ejemplaridad a los cargos públicos…
Pero es que, además, la narración de esos contactos non sanctosabunda en contradicciones. Por un lado, pese a promesas y concesiones a mi juicio injustificables, se nos asegura que ETA rompió la baraja casi a primeras de cambio. Por otro, se nos da a entender que gracias a esas fracasadas charlas secretas, entre otras cosas, los terroristas han renunciado a la violencia por el momento. En el asunto, nos cuentan, fue decisivo el atentado de la T-4: la izquierda abertzale, hasta entonces tan distraída que no había advertido la naturaleza criminal de la banda —a la que hoy también se cuida mucho de condenar—, se convenció de que en ella predominaban los sujetos peligrosamente brutos. Y decidió amenazarles con su desaprobación, aún pendiente, lo que causó tal desolación entre los asesinos que ya no tuvieron ánimo para seguir con sus fechorías. Quizá sea suspicacia por mi parte, pero algo no termina de encajarme en este esquema de los efectos y las causas.

Con quien deben romper los socialistas vascos cuanto antes es con Eguiguren
Parte de mis dudas provienen de la consideración que los presos etarras reciben por parte de quienes hoy blasonan de renuncia a la violencia terrorista. Siguen considerándolos presos políticos y sostienen que su acercamiento a cárceles vascas primero y la amnistía inmediatamente después son inexcusables prioridades, porque deben jugar un papel importante en el nuevo escenario político, que es el paisaje virtual de cuya evidencia tratan de convencernos. Pero lo cierto es que quienes cumplen condenas por pertenencia a ETA o por apoyo a la banda son exactamente lo contrario de presos políticos: es decir, no están presos por haber hecho política, sino por haber impedido con actos criminales que pudieran hacer política libremente los demás. Considerar que tal comportamiento les convierte en interlocutores imprescindibles para el futuro democrático va más allá de la simple obstinación y suena a matonismo desvergonzado. Sobre todo cuando ni ellos ni quienes abogan por ellos han reconocido en modo alguno lo siniestro de su conducta anterior. Por cierto, ya que tanto se habla ahora de arrepentimiento, hay una forma de expresarlo de manera clara y objetiva: la aceptación inequívoca del castigo por parte de quienes cometieron los delitos o los justificaron.
Cada cual es libre de prestar más o menos crédito a las confidencias de Eguiguren en su libro e incluso concederle buena intención en sus gestiones, que a algunos nos parecen imprudentes (por decirlo con suavidad) y él mismo admite confusamente que fueron infructuosas. Lo que está claro en cualquier caso es que no es lo mismo defender la legitimidad de las instituciones frente a quienes se resignan a abandonar el terrorismo y quieren integrarse en ellas que servir de mamporrero a los filoetarras para desvirtuarlas o subvertirlas con el pretexto de acomodarles por fin en el orden democrático contra el que han luchado. Los mamporreros no han traído la paz ayer ni la consolidan hoy, sino que pretenden instaurar la complacencia política con el radicalismo separatista como necesario peaje a quienes nos hacen el favor de dejar de amenazarnos. Porque no es verdad que vivamos un nuevo tiempo político, si se entiende por ello que debamos relativizar nuestro apoyo a la Constitución para no molestar a nadie: lo único que ha cambiado es la seguridad con que ahora podemos todos actuar dentro de ella, aunque unos más contentos que otros.
Poco antes de la aparición de su libro, Eguiguren hizo unas declaraciones advirtiendo que si el PP no da con la debida celeridad los pasos requeridos según él —entre los que al parecer incluye la dichosa mesa de partidos extraparlamentaria—, los socialistas vascos deberían plantearse romper el acuerdo de gobierno que mantienen con los populares y merced al cual gobiernan. Como vivimos una realidad tan ondulante, ya no sé si ahora mantiene esa advertencia. En cualquier caso, aprovechando que se ha puesto de moda dar consejos a los socialistas cara a su futura regeneración, ahí va el mío para no ser menos: en caso de que insista en su exigencia, con quien deben romper los socialistas vascos cuanto antes es con Eguiguren.

jueves, 8 de diciembre de 2011

La agonía del euro: Una modesta proposición

Escribe José García Domínguez


&quote&quoteSi Merkel no se baja del burro de la austeridad, su receta devendrá en simple charlatanería de vendedor de crecepelo. Eso, en el mejor de los casos.

Parece que Standard & Poor’s ha descubierto, al fin, que el economista de cabecera de Merkel no es ni Hayek, ni Friedman, ni tampoco Keynes, sino Jonathan Swift. El mismo Swift que en su día diseñara el célebre programa de austeridad, Una modesta proposición lo llamó, para acabar de una vez por todas con el problema de la desnutrición infantil en Irlanda. En muy sensata consecuencia, la agencia se ha apresurado a anunciar la inminente degradación del juicio que le merece toda la deuda soberana europea. Toda ella, con la de la virtuosa Alemania al frente. Nada extraño si se repara en que conseguir un empleo en S & P exige dominar los rudimentos más elementales de la aritmética. Los mismos que le permitieran a aquel filósofo anónimo del pueblo sentenciar: "Lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible".
Pues imposible será aplicar la receta macroeconómica que nos prescriben esos cráneos privilegiados de Berlín. A saber, que el Sur emerja del fango por la senda de las exportaciones tras someterse a una dieta para anoréxicos. Algo metafísicamente inviable si se considera a la Unión en su conjunto. Y es que, descendiendo de las etéreas nubes doctrinales a la prosaica realidad de las cifras, resulta que el superávit comercial alemán –180.000 millones de euros– equivale grosso modo al déficit de los malhadados PIGS. Dicho de otro modo, si Merkel no se baja del burro de la austeridad, su receta devendrá en simple charlatanería de vendedor de crecepelo.
Eso, en el mejor de los casos. Porque si igual abunda en aferrarse al sofisma de moda, el de que "no procede resolver una crisis de deuda con más deuda", ya no habrá problema. Ni problema, ni eurobonos, ni euro, ni Europa. Lo que sí tendremos, en cambio, será mucha más deuda. Deuda de los Estados que no es origen y causa sino efecto y consecuencia de una crisis financiera. Salvo, claro, que alguien se proclame dispuesto a contemplar cómo se derrumban, uno tras otro, los bancos del continente. Unos bancos en los que, por cierto, los contribuyentes ya hemos enterrado el trece por ciento del PIB europeo. El trece por ciento, ni más ni menos. Lo dicho, ni Hayek, ni Friedman, ni Keynes: Jonathan Swift.
José García Domínguez. Economista, sociólogo y graduado en Economía del Sector Público por la Universidad de Barcelona. Miembro del blog Heterodoxias.es

LD

El Cupo Catalán o Concierto catalán no es posible para Cataluña y además es imposible

Reproduzco literalmente este texto publicado por Mikel Buesa en su blog. Del propio Buesa ya he reproducido varios artículos sobre la nula o escasa viabilidad de una Catalonia independiente. Ahora es Buesa quien reproduce el estudio del economista Ángel de la Fuente sobre la imposibilidad de un Concierto Económico al modo del Cupo Vasco. Sé que lo leerán miles de visitantes y con mucha atención, pero con que lo leyera uno solo ya valdría la pena difundirlo. A por el hueso, amigos.



El pacto fiscal de Cataluña: la visión de Ángel de la Fuente








Ángel de la Fuente, economista e investigador del CSIC en Barcelona, es uno de nuestros mejores expertos en los asuntos relativos a la financiación autonómica. Recientemente ha sido invitado a opinar sobre la propuesta del pacto fiscal de CiU (que se orienta a reproducir en Cataluña el sistema de concierto económico vasco) en el Parlamento regional. La sesión tuvo lugar a puerta cerrada, cosa insólita si tenemos en cuenta que los debates parlamentarios deben ser necesariamente públicos. Sin embargo, el periódico lavozdebarcelona.com ha logrado hacerse con la intervención de Ánge de la Fuente y ha publicado un amplio estracto. Dado que, en este blog, me he interesado en este tipo de asuntos, me parece importante ofrecer ese material a sus lectores.

La aplicación del concierto económico a la Generalidad “no es viable ni constitucional, ni políticamente”

El doctor en Economía y miembro del CSIC Ángel de la Fuente desgrana ante el Parlamento autonómico de Cataluña los motivos por los que es imposible trasladar el modelo vasco y navarro a otras CCAA, y advierte de que este se está implementando de forma sesgada y “enormemente ventajosa” para esos territorios.
El pacto fiscal en la línea del concierto económico que exige CiU “no es viable ni constitucional ni políticamente”, en el primer caso, porque “atenta contra el principio de igualdad” recogido en la Constitución, y en el segundo, “porque comportaría una reducción sustancial de la financiación del resto de las CCAA que sería muy difícil de vender en el resto de España y supondría el suicidio político de cualquier Gobierno central que la aceptase”.
Estas son las conclusiones a las que llegó Ángel de la Fuentemiembro del Instituto de Análisis Económico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), durante su comparecencia del pasado 7 de octubre ante laComisión de estudio de un nuevo modelo de financiación basado en el concierto económico del Parlamento autonómico de Cataluña, y a la que LA VOZ DE BARCELONA ha tenido acceso íntegro, a pesar de que todas las sesiones de la Comisión se celebraron a puerta cerrada por decisión de CiU, PSC y ERC.
Atentaría “contra el principio de igualdad” constitucional
El experto explicó que la extensión del concierto económico a la Generalidad “tendría muy difícil encaje constitucional porque no existe en este casoninguna disposición análoga a la disposición adicional primera de la Constitución que pueda justificar la aplicación de un régimen especial de financiación” en Cataluña.
Además, un sistema como este supondría “una muy severa merma en las competencias y recursos tributarios de la Administración Central”, en el caso de aplicarse de forma similar al modelo vasco o navarro, lo que atentaría “contra el principio de igualdad”, que consagra la Carta Magna. En concreto, los artículos 1.1 (‘España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político’), 14 (‘Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social‘), 31.1 (‘Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividadque, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio’), 138.2 (‘Las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales’), 139.1 (‘Todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado’), y 149.1 (‘El Estado tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias: 1. La regulación de las condiciones básicas que garanticen la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos y en el cumplimiento de los deberes constitucionales’).





“Suicidio político” por la “espiral de reivindicaciones similares”
De la Fuente consideró que “la propuesta tampoco es viable políticamente por muchos motivos, especialmente si se pretende aplicar en los ventajosos términos de los que disfrutan las comunidades forales, porque comportaría una reducción sustancial de la financiación del resto de las CCAA que sería muy difícil de vender en el resto de España y supondría el suicidio político de cualquier Gobierno central que la aceptase”.
Según los cálculos del Doctor en Economía por la Universidad de Pennsylvania y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, en base a los datos de 2007 -últimos disponibles-, “la equiparación de Cataluña con el País Vasco en términos de financiación por habitante exigiría unos recursos adicionales de entre 11.000 y 16.000 millones de euros que habría que detraer del resto de las CCAA de régimen común, lo que supondría reducir la financiación de estas entre un 8% y un 12%“.
Por otra parte, el efecto dominó convierte la propuesta en políticamente inviable:
“La aprobación de una excepción catalana desataría inmediatamente una espiral de reivindicaciones similares en otras regiones de renta alta, lo que complicaría aún más los problemas citados. Y, con independencia del número de regiones que terminasen accediendo a un régimen de concierto, el resultado del proceso nos dejaría con una organización territorial asimétrica y muy difícil de gestionar y con una Administración Central en una situación muy complicada para ejercer con efectividad sus competencias. Resulta muy difícil pensar que los dos grandes partidos nacionales estén dispuestos a permitir esto, incluso aunque el ganador de las próximas elecciones generales no cuente con una mayoría suficiente para formar gobierno, lo que ahora mismo no parece muy probable”.
El concierto vasco y navarro se está aplicando de forma incorrecta
Sin embargo, De la Fuente puso el acento de su intervención en un aspecto que normalmente pasa desapercibido, y es que el concierto económico del País Vasco y Navarra se está aplicando de forma incorrecta y “enormemente ventajosa” para esos territorios, por tres motivos fundamentales:
“Con una excepción poco significativa, (el llamado Fondo de Compensación Interterritorial) el sistema ha eximido a las regiones forales de contribuir al sistema de nivelación interregional a través del que el Estado aporta recursos a las regiones de menor renta con el fin de que éstas puedan prestar servicios similares a los de territorios más ricos. Esta exención ha reducido la aportación del País Vasco a las arcas estatales en 1.790 millones de euros anuales, según datos de 2007.
El segundo problema es que la valoración del resto de las competencias estatales no transferidas al País Vasco está enormemente sesgada a la baja. Las cifras que se ofrecen sin explicación alguna en un anexo de una página a la última Ley quinquenal del Cupo suponen, en mi estimación, una reducción adicional del cupo de otros 1.740 millones de euros.
El tercer problema tiene que ver con un ajuste en principio técnico que se realiza para conseguir que cada administración se quede con la parte del IVA que en última instancia soportan sus ciudadanos (y no con la que se ingresa físicamente en su territorio, que puede ser muy distinta). El problema surge porque los cálculos necesarios para realizar el ajuste se realizan utilizando valores desfasados de los coeficientes que recogen el peso del País Vasco en el consumo nacional y en la base del impuesto. Según mis cálculos, esto supone otra rebaja de la aportación vasca a las arcas estatales por importe de 950 millones de euros”.
De esta forma, según el experto del CSIC, solo en el caso del País Vasco, la incorrecta aplicación del concierto en el País Vasco, supuso en 2007 que esta Comunidad recibiera una sobrefinanciación de alrededor de 4.500 millones de euros, lo que se habría mantenido de forma similar desde entonces, puesto que no se han modificado los criterios de cálculo. Y lo mismo ocurre en el caso de Navarra, del que no aportó cifras concretas.





País Vasco y Navarra son “subvencionadas por territorios que son más pobres”
“Esta enorme rebaja en la aportación de los territorios forales a la caja común del Estado explica por qué éstos disfrutan de una financiación por habitante (a competencias homogéneas) superior en un 60% a la media de las regiones de régimen común a pesar de contar con una normativa fiscal que tradicionalmente ha sido algo más laxa (especialmente en lo que afecta a los impuestos de sociedades y sucesiones). También explica por qué, pese a tratarse de dos de las regiones españolas de mayor renta per cápita, tanto el País Vasco como Navarra presentan un saldo fiscal positivo”, explicó De la Fuente.
Por ello, “ambas CCAA están siendo subvencionadas por territorios que en promedio son más pobres. Entre estos últimos está Cataluña, cuya contribución a tal subvención rondaría los 1.000 millones de euros“. “Si la ley del Concierto se aplicase de una forma razonable, ambas anomalías desaparecerían, o al menos se mitigarían muy considerablemente. Si la aportación vasca se incrementase en las cantidades previamente señaladas, el País Vasco pasaría a tener un déficit fiscal casi acorde con su renta y su financiación por habitante estaría en 102 con la presión fiscal observada, lo que posiblemente habría que elevar hasta el entorno de 110 si el cálculo se hiciese a igual normativa fiscal. En cualquier caso, la financiación vasca estaría dentro del rango observado para las comunidades de régimen común en vez de muy por encima del mismo, como es el caso actualmente”, insistió.
Así, De la Fuente concluyó que “una cosa es el sistema foral per se, y otra muy distinta la forma específica en la que este se ha aplicado, con resultados escandalosamente favorables para el País Vasco y Navarra“. “El sistema foral en sí no es un buen sistema, aunque podría ser soportable como una anomalía restringida a una pequeña parte del territorio español”, añadió.
“Este modelo no se aplica en ningún país federal, ni siquiera Alemania”
Por último, recordó que este modelo no se aplica en ningún país federal, ni siquiera Alemania, “país al que algunos de ustedes recurren cuando les conviene pero sin explicar (o sin conocer) la historia completa”. “Es cierto que en ese país el grueso de los impuestos los recaudan los estados federados o Lander, lo que desde luego no es una buena idea dado que supone fragmentar la administración tributaria de una forma que aumenta sus costes y reduce su efectividad. Pero una parte importante de los ingresos fiscales corresponde a la Federación. Con muy pocas excepciones, además, la normativa tributaria la dicta la Federación y se aplica de manera uniforme en todo el país, de forma que los Lander no tienen prácticamente ninguna capacidad normativa en materia tributaria y disponen por lo tanto de una autonomía fiscal muy inferior a la que disfrutan las comunidades autónomas españolas“.
E insistió:
“Tal como se ha implementado en la práctica, el sistema de concierto genera una enorme asimetría financiera entre los territorios forales y el resto de las regiones españolas que supone una violación flagrante del principio constitucional de igualdad. [...] Quiero destacar que la cuestión central tiene que ver con la igualdad, y no con la solidaridad, la caridad o conceptos similares de ayuda voluntaria al necesitado. Un estado moderno y democrático muy difícilmente podría estar basado en un principio diferente a la igualdad de todos su ciudadanos. Y tal igualdad no puede limitarse a la igualdad formal ante la ley sino que tiene que extenderse a la igualdad de acceso a los principales servicios públicos y a la igualdad en la obligación de contribuir al sostenimiento de las cargas públicas en función de la renta de cada uno. Tal principio exige que los ciudadanos de mayor renta paguen más impuestos que la media para contribuir a financiar el acceso de todos a la sanidad, la educación y otros servicios fundamentales en condiciones similares.
Conviene observar que esto inevitablemente genera déficits y superavits fiscales a nivel individual y, por agregación, a nivel regional dado que la renta no se distribuye de manera uniforme en el territorio. Lo primero lo aceptamos con resignación y naturalidad casi todos. Todos despotricamos contra Hacienda, pero no he visto nunca a nadie de renta superior a la media reclamando seriamente a la Agencia Tributaria que le devuelvan su dinero apelando a argumentos de justicia y a la necesidad de evitar su asfixia económica. No veo por qué la cosa ha de ser distinta a nivel regional. Los saldos fiscales regionales, positivos o negativos, no son más que una consecuencia natural de la necesaria redistribución de la renta a nivel individual y no deberían preocuparnos siempre que (o en la medida en que) sean fruto de normas razonables de reparto de cargas y prestaciones públicas a nivel individual. Lo preocupante son aquellos casos en los que esto no sucede, como el vasco y el navarro”.

Vía Blog de Mikel Buesa 

domingo, 4 de diciembre de 2011

A las puertas del corralito, por José García Domínguez

&quote&quoteCon los tipos de la deuda soberana de Madrid y Roma en las lindes del siete por ciento, el derrumbe del euro y el corralito, resulta cuestión de meses. De pocos meses. Meses que las liebres enloquecidas del mercado podrían convertir en semanas.

No solo la política, también la historia de las ideas provoca extraños compañeros de cama. He ahí la más desconcertante paradoja intelectual de nuestro tiempo. A saber, que el núcleo duro del marxismo, el determinismo económico, haya sobrevivido al colapso de la doctrina original, reencarnándose en su teórico opuesto, el integrismo de mercado. Por algo a los viejos (ex) comunistas nos suena tanto la letra y la música del dogma hoy dominante. Las leyes objetivas de la economía, sus requerimientos inexcusables, todo lo ordenan, nos repiten –¡otra vez!– los popes de la ortodoxia. Nada nuevo bajo el sol, como se puede comprobar. E pur si muove. Y es que hay cataclismos sociales que únicamente la necedad humana, o el libre albedrío si se prefiere, permite comprender en su justa medida.
Las consecuencias apocalípticas de la Gran Depresión, por ejemplo. Así, tal como demostrara en su día Milton Friedman, la empecinada querencia por mantener el patrón oro multiplicó el desastre entonces. Exactamente lo mismo que la irracional cerrazón de Merkel está a punto de provocar ahora. Su medicina única, el jarabe de palo fiscal, va camino de forzar la quiebra inminente de Italia y España. Y hace falta ser muy necio para pretender que esa marea mediterránea no se llevaría también por delante a Alemania. Aparte de la bancarrota cierta de su sistema financiero, ¿quién iba a absorber sus exportaciones, la base de la economía germana, con el Sur en suspensión de pagos?
Bien, pues con los tipos de la deuda soberana de Madrid y Roma en las lindes del siete por ciento, el derrumbe del euro y su corolario, el corralito, resulta cuestión de meses. De pocos meses. Meses que las liebres enloquecidas del mercado podrían convertir en semanas ante la parsimonia de esa tortuga burocrática que responde por Fondo de Rescate. Lo ve cualquiera. Cualquiera menos la ciega que maneja el timón. Al respecto, de la Economía no se conoce casi ninguna ley –si alguna se conoce –, pero sí unas cuantas identidades contables. Sin ir más lejos, la que prescribe que el déficit de un país –pongamos España– nada más puede curarse disminuyendo el superávit de otro –pongamos Alemania–. Cualquiera lo sabe. Cualquiera menos la pobre autista que gobierna nuestro destino.      
José García Domínguez. Economista, sociólogo y graduado en Economía del Sector Público por la Universidad de Barcelona. Miembro del blog Heterodoxias.es

viernes, 2 de diciembre de 2011

Arturo Pérez-Reverte habla de los okupas de Madrid

 Okupando a Góngora
 
 


Varias veces les he hablado en esta página del barrio de las letras de Madrid, donde hace tres siglos se cruzaban cada mañana, camino de comprar el pan, los periódicos o lo que se comprase entonces, Quevedo, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Góngora y el buen don Miguel de Cervantes, entre otros. Cada cual, como españoles de fina casta que eran, con sus fobias, envidias, desprecios y descalificaciones mutuas a punto de nieve. También comenté en alguna ocasión que si un barrio con semejante pedigrí hubiera estado en Londres o París, todo el lugar sería hoy un inmenso museo al aire libre cuajado de bibliotecas, placas conmemorativas, monumentos y autobuses con turistas. Pero donde está es en Madrid, a ver si me entienden. Capital de España, o de lo que sea este puticlub de carretera. Así que pueden imaginar la diferencia.

Una de esas diferencias ocurrió hace unos días. Y lo más simpático no es la anécdota, sino su desarrollo y posterior tratamiento mediático. Un grupo de okupas se había instalado, mediante el procedimiento tradicional de patada a la puerta y de aquí no me saca ni Kristo bendito, en una casa de la calle Huertas en la que vivió Góngora después de que su enemigo mortal Francisco de Quevedo comprase su anterior vivienda, a fin de darse el gustazo de echarlo a la calle. La casa -ya hemos precisado que hablamos de Madrid- estaba hecha una piltrafa, decrépita y llena de escombros. Así que los okupas se instalaron tan ricamente con su parafernalia habitual, también llamada ajuar perroflauta de toda la vida. Con la seguridad, por otra parte, que a cualquier okupa bien informado le da saber con certeza absoluta que en España, líder mundial en libertades y derechos del hombre y la mujer, si te metes por el morro en una casa ajena, es seguro que entre el hecho, la demanda del propietario, la decisión judicial y la ejecución de la sentencia de desalojo, si llega a producirse, y dependiendo de que el juez sea compañero de carrera o colega de universidad del abogado de una parte o de la otra, pueden transcurrir veinte años. O más.

El caso es que esos inquilinos por la kara estaban instalados en la antaño gongorina y ahora ruinosa morada, gozando de pleno derecho las innumerables facilidades que la Justicia española en general y el Ayuntamiento de Madrid en particular prestan a esta suerte de bonitas iniciativas populares. Pero siempre hay un pelo en la sopa. En ésas, algún propietario desesperado, impaciente, y si rascamos un poco seguro que fascista, racista, machista, violento, homófobo y misógino -etiquetas que en España suelen atribuirse en bloque a cualquiera que no se baje los calzones y ofrezca el ojete sin rechistar- debió decidir que aquella situación la solucionaba él a título personal, por el artículo catorce. Así que cuatro individuos fornidos tiraron la puerta, cogieron a los okupas en brazos y los sacaron a la calle. Acto reprobable, éste, que acogiéndome a la retórica al uso me apresuro a calificar -conste en acta para que no haya dudas sobre mi punto de vista ético- de terrorismo urbano. Incluso de genocidio perroflauta. De mi opinión debieron ser también los desalojados; pues en seguida pidieron apoyo a través de las redes sociales, y al poco se congregaron tres docenas de presuntos representantes del 15-M exigiendo reparación aún más indignados si cabe; pues la policía, que acabó presentándose, no actuó contra los malvados desalojadores ni devolvió las cosas al statu quo ante. Como si no estuviera clarísimo y consagrado por el uso hispano que, entre patada a la puerta de un okupa y patada a la puerta de un propietario, el segundo es quien actúa al margen de la ley, y el primero es la verdadera víctima del asunto. Por favor. A estas alturas.

Por cierto: escalofriante testimonio sobre la demencial pesadilla sufrida por los desalojados -algunos periodistas parecían compartir su asombro y justa indignación- fue el de una joven que afirmó, aún nerviosa del soponcio, que lo había pasado muy mal al verse sacada así a la calle, de sopetón, y que lo que había hecho el propietario de la casa era una infamia social de las que no tenían nombre, ni apellidos. Tras cuyo pertinente telediario, supongo, el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid enviaron con suma urgencia un equipo de psicólogos y psicólogas para aliviarle el trauma. Eso me lleva a sugerir sin reservas que en las próximas okupaciones, tanto si son en las casas ruinosas de Góngora, Quevedo o Cervantes como en la del Payaso Fofó -que también tiene calles en España, y posiblemente en mayor número y con la placa más grande-, la policía abandone esa vergonzosa pasividad que me atrevo a calificar de filonazi y proteja de propietarios y otros energúmenos a quienes debe proteger. Que para eso cobra, la muy perra.

XL Semanal