Blogoteca: Rosa Aguilar, "Chaqueterita de Córdoba"

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Rosa Aguilar, "Chaqueterita de Córdoba"


Rosa Joaquina Aguilar, “Chaqueterita de Córdoba”, nacida en la ciudad de su apodo el taurino día de San Fermín de 1957.  Torera de gran versatilidad con ambas manos, derecha e izquierda, pero que durante mucho tiempo tuvo embaucados a los tendidos de la solanera haciéndoles creer que su lidia tremendista iba dirigida al proletariado de las localidades baratas.

Con 17 años entró en la escuela taurina del PCE, pero ya, los jóvenes aspirantes a fenómeno, empezaron a oler un cierto tufillo a sacristía y maneras eclesiásticas en su manejo del capotillo.

Actuó mas tarde como becerrista en la Asesoría Jurídica de CC.OO. y los entendidos empezaron a advertir su “gran recorrido” y camaleonismo dialéctico, capaz de llevarse bien con obreros despedidos, empresarios y jueces de camisa azul, cualidad que desarrollaría ampliamente a lo largo de su carrera taurina, dando pases de pecho a perolistas, peñistas, cofrades, folclóricos con sombrero y varas de mando en el Santo Entierro.

Debutó con picadores en 1987 como concejala de “Disciplina Urbanística” del ruedo de su ciudad natal y le sobraron los dos vocablos, pues en poco tiempo dejó cubierto de telarañas el ejemplar trabajo que había hecho su antecesora, Teresa Álvarez, “Mano de Hierro” y se dedicó a lo suyo: quedar bien con el Cabildo Eclesiástico, los constructores y los señoritos de los tendidos de sombra, que hacían, sin licencia alguna, de un depósito de bombonas de butano un gran almacén de electrodomésticos, antes de que Rosita (ya se había cambiado de nombre de pila, antes era Quina, de Joaquina) se adornara, de farol, en el albero municipal.

Rosita se presentó en Sevilla en 1990, en el ruedo del Hospital de Las Cinco Llagas, sin llegar nunca a cautivar por su toreo, aplatanado y equidistante de polos y trópicos y sin por supuesto, salir a hombros por la Puerta del Príncipe, que eso ya lo hacía Julio Anguita, “El Califa Rojo”, que debió quedar prendado de sus cualidades “diplomáticas” pues mas tarde, actuó de padrino en su presentación en Madrid en 1993 en la Monumental de la Carrera de San Jerónimo.

Fue “primera espada” en esta arena hasta el 2000, dando lugar a espectaculares “mano a mano”, como el que tuvo con Felipe González, “El Perfume del Gal” al que llegó a llamar “responsable moral” de un morlaco llamado “Terrorismo de Estado” que llenó de sangre y cal viva algunas plazas del Norte peninsular y del Sur de Francia. Como no podía ser menos, mas tarde, se arrepintió y pidió perdón por el galleo.

El poco apoyo que tuvo su línea torera en la plaza de los Madriles le hizo afincarse de nuevo como espada de cámara de la ciudad de los Califas, donde con sus habituales tics lidió entre 1999 y el 23 de abril de 2009, cuando haciendo un gran (y esperado) desplante se cambió de escuela y chaqueta taurina.

Pasó a formar parte de la cuadrilla de José Antonio Griñan, “El Inspector”, que le encargó cuidara los toritos de carril de las Obras Públicas, escasos de trapío y cornamenta a consecuencias de la crisis, hasta que sin tiempo a manchar la chaquetilla, le ofrecieron, de nuevo, un contrato de conveniencias en la plaza de Madrid.

En efecto, en un  gaje del destino, el líder del escalafón, “Zapaterito de León”, abochornado por la escasa enjundia de sus pases con la mano izquierda  y de recibir los tres avisos en la lidia de losmiuras,  Crisis Reforma Laboral se acordó de que “La Chaquetas” había dado algunos naturales, mediocres y escurriendo el bulto, pero naturales.

Y en esas estamos, Rosa (o Joaquina) se encarga ahora de la suerte del volapié del Medio Ambiente. Y todos los “aficionaos” rurales, pesqueros o ecologistas rezan ahora porque se produzca el milagro de Lourdes: que al menos se queden como estaban.

No se descartan nuevos cambios de chaqueta, chaquetilla o estoque. Magistral la Joaquina en la suerte de “cambiar”, recibiendo.

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