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miércoles, 8 de diciembre de 2010

España según el historiador Henry Kamen: "No es un país, no tiene ni un sólo héroe"



"España no es un país, no tiene ni un sólo héroe", afirma el historiador británico Henry Kamen, quien lamenta que sigan existiendo los dos bandos surgidos hace dos siglos y que defiendan sus ideas con la misma "ferocidad" y "visceralidad".

Kamen (Birmania, 1936) hace esta reflexión en una entrevista al hilo la publicación de su nuevo libro, "Poder y Gloria. Los héroes de la España Imperial" (España), y lo hace con "tristeza" ante la evidencia de que "ni unos ni otros quieren cambiar su enfoque en la manera de ver la historia de su propio país".

El problema que subyace, en su opinión, es "una falta de patriotismo": "Si compartieran los mismos ideales, la misma bandera y el mismo himno, los españoles aceptarían sus divisiones como ocurre en las familias. España no es una familia".
España adolece de una "ética del patriotismo", dice, y, por eso, al héroe, añade, se le ha negado "un papel reconocible".

Los españoles se han sentido más atraídos por las ficciones ideológicas, como El Cid, o los personajes salidos de la literatura antiheroica, como el archifamoso Don Quijote de la Mancha, señala.

Para sacar a los héroes potenciales de la negación histórica, Kamen, especialista de la historia de Europa y de América, recupera la vida y obra de diez "héroes", diez personajes que tuvieron un papel protagonista en el Imperio Español de los siglos XVI y XVII.
Diez hombres que dejaron huella
Se trata, y por este orden, de El Gran Capitán, Hernán Cortés, Francisco Pizarro, Carlos V, Fernando Álvarez de Toledo, Duque de Alba; Don Juan de Austria, Alessandro Farnese, Ambrogio Spinola, el Cardenal Infante Fernando de Austria y el duque de Berwick.

"Esos hombres tuvieron un papel excepcional, fueron héroes y dejaron su huella en la historia", subraya Kamel, autor de una veintena de obras, entre ellas "El enigma de El Escorial".

Los diez tienen además en común el haber sido hombres de armas, muchos de ellos extranjeros, cuyas hazañas y reputación traspasaron fronteras, ya que los campos de batalla y los intereses del imperio español se encontraban sobre todo en Europa y también en América.

"Quería insistir en el tema militar -explica- porque interesa, muchos se identifican con militares de la misma manera que lo hacen con futbolistas porque son gente que juega a la vista de todos". Algunos de los personajes que Kamen eleva al altar de héroe cayeron en el olvido o sus logros no fueron reconocidos en su época.
Las vidas de los diez héroes de Kamen se suceden cronológicamente y, aunque algunos son coetáneos, con cada capítulo el relato va avanzando en la historia, desde el inicio del imperio hasta su fin.
De Gonzalo Fernández de Córdoba, "El Gran Capitán" (1453-1515), Kamen destaca que es "el gran olvidado de la historia de Europa y de España",mientras que a Hernán Cortés (1484?-1547), el artífice de la conquista de México, le califica de "auténtico héroe", que "mereció más de lo que al final consiguió".

Francisco Pizarro (¿?-1541) es, dice, "un gran misterio", "logró una gran hazaña y desapareció en un baño de sangre, y al final no hizo mucho", pues la creación del virreinato de Perú fue después.

Carlos V (1500-1558), por contra, fue "un gran hombre: humanista, artista, guerrero, amante de muchas mujeres, con una visón espléndida de las posibilidades de ser emperador. Fue un fuera de serie", subraya.

El Duque de Alba (1504-1582) fue "un gran militar, pero con una mente muy cerrada. Su regla básica era obedecer y al final lo único que consiguió fue que todo el mundo le odiara". "Una gran estrella, pero una estrella fugaz" fue Juan de Austria (1547-1578), "un hombre -señala- con muchas posibilidades que nunca llegó a desarrollar porque murió muy joven".

El italiano Alessandro Farnesse (1545-1592) fue "el general más importante de España del siglo XVI y uno de los más admirados de su tiempo. Pasó su vida sirviendo a España pero sin ser reconocido".

Su compatriota Ambrogio Spinola (1569-1630) tuvo, por su parte, la mala fortuna de presidir "el derrumbe del imperio, pues dirigió el ejercito cuando todos los factores eran negativos". El Cardenal Infante Fernando (1609-1642) fue, según Kamen, "el único soldado que España produjo" en el siglo XVII.

Y por último, James FitzJames, primer duque de Berwick, fue un "gran soldado internacional que amó tres países, Inglaterra, Francia y España, y acabó sin gloria en ninguno de ellos".

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