Blogoteca: diciembre 2010

viernes, 31 de diciembre de 2010

ETA. Un consejo al Wall Street Journal, por Pío Moa


Dice el Wall Street Journal (WSJ) que Otegui dirige un "grupo vasco" defensor de una cultura prelatina, y que quiere la paz. Algo así dijo en su momento el actual jefe de Gobierno español. Y no dejan de tener razón uno y otro. La ETA siempre ha querido la paz, es decir una paz sobre la base de la quiebra de la democracia, el Estado de derecho y la unidad de España. Por otra parte, sus asesinatos nunca han logrado quebrar una paz básica en España, pero esa es otra cuestión.
Lo de Otegui se parece mucho a lo de Ben Laden. ¿Quiere el WSJ conseguir la paz con Al Qaida? No tiene más que persuadir al Gobierno useño de que ceda a la mayoría de las exigencias del islamismo, que, como sabemos, defiende también una cultura y una lengua predemocrática, si así queremos poner las cosas.
Resulta muy irritante la manía de los medios anglosajones de pontificar sobre los asuntos internos españoles, que en general conocen mal y sobre cuya historia tienen multitud de prejuicios. Para ellos (la BBC por ejemplo) la ETA suele ser simplemente un "partido separatista", denominación que convierte en injusta o antidemocrática la persecución policial contra él. El apelativo de terrorista lo reservan para el IRA o para los grupos que atentan contra Inglaterra o Usa, cuando la verdad es que el IRA hunde sus raíces, en gran medida, en una secular opresión y discriminación contra los irlandeses católicos, con una historia de conquista a sangre y fuego, cosas que ni por lo más remoto han ocurrido en España con las provincias Vascongadas.
Claro que el problema viene mucho menos de medios de masas como los mencionados, que de nosotros mismos. La ETA disfrutó de increíble apoyo propagandístico, político y moral de toda la oposición antifranquista (nunca democrática), durante el régimen anterior y bastante después. Apoyo que se hizo más indirecto, pero no menos efectivo con la "solución política". Y que ha renacido con una multitud de concesiones absolutamente ilegítimas por parte de un gobierno que en buena medida se siente identificado con los etarras: no en vano se trata de un gobierno ferozmente "antifranquista", una condición que, como vemos, une mucho a los Josu Ternera, los Otegui y los Rodríguez Zapatero. Unión que no por casualidad se traduce en el ataque a la unidad española y al estado de derecho.
El desprecio que muestra el WSJ por la identidad democrática y la unidad de España podría, insisto, llevarle a preconizar la misma política en Usa. No solo con respecto a Al Qaida: también hacia Irán, Corea del Norte y otros regímenes también deseosos de paz y defensores de culturas particulares.
Libertad Digital

lunes, 27 de diciembre de 2010

Dedicado a los parásitos y caraduras piratas de Internet, por Carlos Fonseca


¡Muera la inteligencia!. ¿Les suena? Fue el grito de un tuerto y manco famoso, un tal Millán Astray, fundador de la Legión para más señas, en respuesta a la intervención de Miguel de Unamuno en la Universidad de Salamanca el 12 de octubre de 1936, entonces día de la Raza y hoy de la Hispanidad. No le gustaron las palabras del escritor y filósofo y decidió asesinarlas. Si de aquel hombre que daba vivas a la muerte hubiese dependido, este país sería hoy un erial lleno de tullidos intelectualescomo él. 
De aquello hace ya mucho tiempo, pero el episodio le viene como anillo al dedo a la marabunta que han montado los internautas (desconozco la amplitud del alboroto) con la Ley Sinde, que preveía el cierre de páginas web de descargas ilegales previa autorización judicial. No voy a entrar en el articulado de la norma, pero que quede constancia de la vergüenza que me produce que la misma se incorporara de rondón a la Ley de Economía Sostenible y que la oposición en bloque se opusiera a ella. Supongo que porque tiene miedo al poder incorpóreo de la red y los votos que hay tras ella.
Hay mucho bobo suelto que identifica Internet con el “gratis total” y que defiende que todo lo que es susceptible de ser colgado en la red tiene que ser de acceso libre y gratuito. Lo llaman libertad de expresión y democratización de la cultura, o algo así. ¡Vaya pandilla! Primero fue la música, luego las películas y ahora están por caer los libros. No voy a defender a la industria musical, ni a la  audiovisual, ni a la editorial, cuyos márgenes comerciales desconozco pero supongo que serán elevados. Comoabusivo es el IVA con que el Gobierno grava la cultura, que más parece un artículo de lujo. Si la industria bajara los precios y el Gobierno el IVA tendríamos una cultura más accesible.
Hay mucho bobo suelto que identifica Internet con el “gratis total” y que defiende que todo lo que es susceptible de ser colgado en la red tiene que ser de acceso libre y gratuito
Pero no, la cuenta la tienen que pagar los creadores: músicos, cineastas y escritores, que son el sustento de todo este tinglado. Sus ingresos proceden de los derechos de autor que generan sus obras. Cuanto más venden, más ganan; y si venden poco, pues se quedan a verlas venir. Su medio de vida es su trabajo intelectual, y no puede ser gratuito, como no lo es el kilo de naranjas y el cuarto y mitad de pechuga de pollo que compramos en el supermercado. ¿O acaso está usted dispuesto a trabajar por la cara?
Quienes defienden que el trabajo de los creadores, no el suyo, tiene que ser gratis están gritando ¡muera la inteligencia! como Millán Astray, porque, aunque les parezca mentira, los músicos, los cineastas y los escritores también tienen hijos que mantener, hipotecas que pagar y les gusta hacer tres comidas al día. Una barbaridad.
Los bobos de los que les hablo no se dan de baja en su compañía telefónica por las tarifas abusivas de Internet, de las más caras de Europa; ni dejan de tomar café aunque les claven un euro setenta en cualquier restaurante de medio pelo; siguen comprando sus cajetillas de tabaco pese a la subida constante de su precio, y le echan gasolina al coche esté el precio del barril de brent al precio que esté. Pagan y punto pelota. Ahora, cuando se plantan delante del ordenador el mundo es suyo. Dicen los muy hipócritas que solo intercambian archivos con otros internautas, como si subir un disco, una película o un libro a una plataforma de descargas fuese el equivalente a hacer una copia del CD o del DVD para un amigo o dejar el libro al vecino. ¡Qué cara más dura!
Cultura son también los medios de información en Internet, la mayoría  gratuitos para solaz de sus lectores.De momento, la publicidad es suficiente para mantener plantillas ajustadas, pero el salto hacia  adelante en los contenidos habrá que darlo cobrando por ellos. No hay otra si queremos medios independientes y de calidad. El pago será también un medio disuasorio para los ignorantes que circulan por la red. Creen que el futuro de la publicación depende de su dedo índice y disfrazan los insultos de crítica. Otra cosa será cuando tengan que pagar.
Me da lo mismo el soporte que se utilice para difundir cultura. Internet es un medio perfecto por su inmediatez y su capacidad para llegar a cualquier hogar (que pueda pagar un ordenador y contratar una línea), pero no a costa de los creadores. Su trabajo tiene precio y hay que pagar por él. El cliente es libre de comprar o no lo que le ofrecen, pero no tiene derecho a robar lo que no le pertenece. A los que lo hacen les dedico este grito: ¡Piratas!, ¡que sois unos piratas!
Hasta el próximo lunes.

El Confidencial

jueves, 23 de diciembre de 2010

Río Cabe: Vuelven los almorávides, por Serafín Fanjul

El imán de Lérida extiende el wahabismo, sector fundamentalista de los sunnitas. Y esto ocurre en Cataluña. El islam avanza dirigido por sus grupos radicales.



&quote&quoteNuestra legislación, normas administrativas y hábitos sociales ni pueden ni deben amilanarse ante abusos y majaderías. O dicho de otro modo: ¿por qué se admitió a trámite una denuncia tan surrealista?

La señora mamá del niño contestón y moro de La Línea de la Concepción se llama Jadiya Mrabet y no es que pretendamos encontrar una premonición en el nombre de esta mujer, pero Jadiya fue la primera esposa de Mahoma (y tía) y Mrabet es la forma vulgar marroquí de murabit(almorávide, en español), es decir, los que pelean por el islam en las fronteras, bien fortificados en un ribat. Mas dejemos las filologías y las casualidades por simbólicas que sean y recordemos que las invasiones africanas de los siglos XI y XII (almorávides, almohades) amén de derribar a los corruptos y divididos régulos de las taifas andalusíes, trajeron oleadas de barbarie e integrismo –digamos, para entendernos– y estuvieron cerca de dar al traste con la Reconquista, lo cual hoy en día no podríamos ni lamentar, porque ni nos percataríamos de lo que habíamos perdido al no tenerlo jamás.
En nuestros días, las invasiones se llevan a cabo con métodos más sofisticados y menos espectaculares, aunque tampoco falten ni se excluyan a medio plazo los procedimientos tradicionales de ocupación y degollina, según las latitudes y las circunstancias. En nuestro caso, la inserción, aparentemente pacífica, de poblaciones extrañas (no sólo musulmanes) viene promovida y avalada por intereses económicos locales que no ven más allá de la ganancia inmediata, sin importarles una higa el conflicto que a largo plazo dejan a los países receptores. Fue el caso de la inicua trata de esclavos hacia América en otros tiempos y es también el de Europa –con formas suavizadas, desde luego– que llega a rizar el rizo de la pudibundez eufemística en el término alemán Gasterarbeiter (trabajador invitado). Pero, ojo, que aquí tenemos a Rodríguez y Caldera para bendecir y promover una inmigración de cualquier manera, que hace malvivir a los inmigrantes, de momento (aunque estén a años luz en bienestar respecto a sus países) y crea gravísimos choques para un futuro que ya tenemos aquí.
Hace tiempo que venimos anunciando, advirtiendo y –por desgracia– enumerando ya los incidentes en la relación cotidiana que, de modo inevitable, se iban a producir en cuanto creciera la población inmigrante islámica; como ya decíamos, no por alarde de profetas y estrelleros –esto lo ve cualquiera con alguna información y dotes normales de discernimiento– sino por evitar a nuestro país las tensiones que ya sufren otras naciones europeas. Seguramente, fueron muy suculentos los negocios (acá y allá) que trincaron políticos y empresarios catalanes importando cuatrocientos mil marroquíes, auspiciados por la Generalidad que, de paso, eludía admitir hispanoamericanos, su pánico. Pero eso, sin escapatoria, tiene un precio que se paga en deterioro de la convivencia y la estabilidad, como perfectamente saben los antropólogos sin regalías en lo políticamente correcto, por ejemplo Marvin Harris: toda comunidad –no sólo los musulmanes– endogámica y cerrada sobre sí misma tiende a constituir ghettos, aislándose de la población mayoritaria. Así, a la automarginación sigue la marginación, en un viciosísimo círculo salpimentado con incidentes de mayor o menor gravedad, incluidos lances tan ridículos como "La increíble y triste historia del jamón de La Línea de la Concepción".
Y no abundaré en los comentarios, casi todos acertados y que suscribo, de lectores de Libertad Digitalo de otros analistas, en torno al nene, la mamá y los denostados perniles, pero algo hemos de ver con claridad: nuestra legislación, normas administrativas y hábitos sociales ni pueden ni deben amilanarse ante abusos y majaderías. O dicho de otro modo: ¿por qué se admitió a trámite una denuncia tan surrealista?

Libertad Digital

martes, 21 de diciembre de 2010

¿Qué nos ocultan sobre las cajas de ahorros? por Emilio J. González



&quote&quoteAquí alguien tendría que empezar a dar explicaciones y alguien a pedirlas. Por desgracia, como todos los partidos controlan cajas de ahorros, se impone la ley del silencio mientras los responsables de este desastre se van de rositas.
Estos días hay bastantes nervios en el Ministerio de Economía y en el Banco de España a causa de las cajas de ahorros. Prueba de ello es, por ejemplo, la decisión de ampliar el FROB, el fondo de rescate de entidades financieras, más allá de su vencimiento el próximo 31 de diciembre, o la agobiante insistencia del supervisor bancario de que las cajas culminen sus procesos de fusión antes de Nochebuena. ¿Por qué tantas prisas? ¿Por qué seguir manteniendo el instrumento de salvación financiera de las cajas si, por lo que parecía, ya nadie lo necesitaba? "Algo huele a podrido en Dinamarca", como diría Hamlet, solo que en España.
Ahora a todo el mundo le entran las prisas para que culminen las fusiones de cajas de ahorros que ya estaban en marcha. Es más, el Banco de España está urgiendo a las entidades embarcadas en este tipo de proyectos, en especial a todas aquellas –la mayoría– embarcadas en las llamadas fusiones frías, a que adelanten en varios años –o sea, a que lo hagan ya–, la puesta en común de sus resultados, que es lo que debe servir para que las pérdidas de unas sean absorbidas por los beneficios de otras. En consecuencia, algo ha cambiado en el escenario para que haya que adelantar, y tanto, lo que estaba planificado para un periodo de tiempo más largo. En parte, la causa reside en los anuncios que empiezan a hacer las agencias de calificación acerca de una nueva rebaja del ‘rating’ de España. Y es que por mucho que Zapatero se empeñe en ampliar la edad de jubilación, la cuestión de las pensiones es el problema presupuestario de mañana, no el de hoy, el cual sigue sin atajarse. Si esa degradación de la nota de nuestra deuda pública se produce, las cajas, como los bancos y las empresas, pagarán las consecuencias porque su financiación será más cara y tendrán más dificultades para obtener recursos en los mercados. Al final, el desgobierno de nuestra economía va a terminar por hundir a todos.
No obstante, lo de la rebaja del rating no es suficiente para explicar los nervios que, de repente, les han entrado a unos y a otros en relación con las cajas de ahorros y sus fusiones. Aunque haya empezado a manifestarse en las últimas semanas, lo de la nueva rebaja del ‘rating’ a España es algo que ya viene de lejos, porque las agencias de calificación dejaron la puerta abierta en este sentido y porque en la política española contra la crisis, ajuste presupuestario incluido, no ha cambiado nada sustancial. Así es que esto es algo que no debe de coger por sorpresa a nadie, lo cual lleva a pensar que hay algo más detrás en todo este feo asunto de las cajas.
Lo que se empieza a comentar es que los agujeros que muchas de ellas tienen dentro son mucho más importantes de lo que, en principio, se había estimado y ahora empiezan a salir a la luz, justo en vísperas de que las cajas de ahorros tengan que refinanciar una cantidad muy importante de la deuda que han emitido en los últimos años. Y la pregunta es cómo ha podido pasar esto. Porque se supone que tanto el Banco de España como el Ministerio de Economía están encima de ellas para evitar su crisis y, por tanto, hace tiempo que deberían de haber sabido cuál es su verdadera situación. Sin embargo, parece que les ha cogido por sorpresa, lo cual resulta bastante inexplicable excepto si los dirigentes de las entidades en dificultades no han dicho toda la verdad acerca de las mismas y ahora ya no les queda más remedio que comenzar a aflorar toda la podredumbre que han atesorado en los últimos años.
Dadas las circunstancias, aquí alguien tendría que empezar a dar explicaciones y alguien a pedirlas. Por desgracia, como todos los partidos controlan cajas de ahorros, se impone la ley del silencio mientras los responsables de este desastre se van de rositas. No debería de ser así porque si las cosas están peor de lo que se ha dicho, el crédito a empresas y familias se va a restringir todavía más y, con ello, cualquier atisbo de recuperación económica se va a cortar en seco. El Gobierno decía recientemente que la situación de España no tiene nada que ver con la de Irlanda. Ahora hay que empezar a dudarlo.
Libertad Digital

lunes, 20 de diciembre de 2010

Pujol contra Vargas Llosa Vargas, por Maite Nolla


¿Por qué reaccionó Pujol cómo reaccionó contra Vargas Llosa? Pues se puede pensar que porque el galardonado con el Premio Nobel es español y no nacionalista. O directamente antinacionalista; mucho mejor. Yo me decanto por otra versión: Pujol es un tipo rencoroso, que no soporta que la imagen que él mismo ha conseguido crear, a base de esconder la realidad, se cuestione y menos con tanta repercusión. Ya sé que el libro de Sánchez Dragó y Boadella se ha hecho famoso por las aventuras del primero con las lolitas japonesas, pero al margen de ello, en uno de los pasajes del libro se pone de manifiesto la diferencia entre el que piensa que Pujol es, al menos en apariencia, un tipo amable y moderado, y el que le conoce y sabe que estamos ante un gran cómico que se aprovecha de la primera impresión y del desconocimiento.
Se desmonta el mito del inteligentísimo hombre de estado si resulta que no sabe hacer otra cosa que sacar a pasear a Franco, cuando Vargas Llosa fue naturalizado español para evitar, como él mismo dice, que se convirtiera en un apátrida. Y si alguien que ha vivido el exilio tiene la sensación de que había más libertad en Barcelona en los años setenta que ahora, eso debería avergonzar al que gobernó durante veintitrés años en Cataluña.
El caso es que al margen de este incidente y de las respuestas que ha recibido Pujol de Pepe García Domínguez o de Arcadi Espada, Vargas Llosa también es parte de la actualidad política.
 Me refiero a que desde UPyD se quejan amargamente del trato de la prensa y de la opinión y de que no se ha hecho hincapié en la relación entre Vargas Llosa y el partido de Rosa Díez.
 Echarle la culpa a la prensa está feo, máxime después de que un partido nacional haya obtenido menos de seis mil votos en Cataluña; pero es que al menos desde Libertad Digital se dijo desde el primer día que la concesión del Premio Nobel a Vargas Llosa dejaba en muy mal lugar, por ejemplo, a la candidata en su momento del PPC, a cuenta del famoso manifiesto en defensa de la lengua común que uno promovió y otra no firmó por considerarlo innecesario en Cataluña.
 Lo que sorprende es que la mejor campaña política que suponía la concesión a Vargas Llosa del Nobel se haya desaprovechado de una manera tan estúpida. Lo mismo que el caso de Paco Caja y dejar que otros se atribuyeran sus méritos. ¿Cuánta gente sabía al ir a votar que Vargas Llosa era casi uno de los fundadores de UPyD? ¿Cuántas personas sabían que Paco Caja cerraba la lista de Rosa Díez por Barcelona? Tuvieron tiempo de sobras y oportunidades más que de sobras. Y cuando parecía que ya no tenían ni una cosa ni otra llegó el Nobel. No echen la culpa a los demás.

Libertad Digital

sábado, 18 de diciembre de 2010

PP y PSOE: Escupir sobre las tumbas de los padres, por Pío Moa


La declaración de hijo predilecto de Gijón para Santiago Carrillo constituye uno de esos episodios simbólicos que retratan indeleblemente a sus autores, la izquierda y el PP. Una casta capaz de sorprendernos cada día con nuevas vilezas.
¿Qué representa Carrillo en la historia de España? En suma, ha sido el mayor terrorista español del siglo XX. Su ideología fue el totalitarismo staliniano, cuando estaba en el PSOE y cuando pasó al PCE, la práctica del terror desde el poder (la mayor matanza de prisioneros de la guerra) y el intento de volver a la guerra civil con el maquis, que ocasionó miles de muertos en los años 40. Sus fracasos le llevaron a intentar la infiltración –y contaminación– ideológica, presentada cínicamente como "lucha por la libertad" (la misma libertad del Frente Popular), en universidades y fábricas, a apoyar a la ETA, difundir la falsedad histórica y enmascarar sus intenciones. No ha tenido España mayor enemigo de la democracia.
Se objetará que durante la Transición se portó razonablemente, y hasta cierto punto es verdad; por lo menos más razonablemente que Felipe González, como recuerdo en La Transiciónde cristal. Supo hacer de necesidad virtud, ante el peligro de quedarse en una ilegalidad que beneficiaría al PSOE. Porque, como acertó Torcuato Fernández-Miranda, la oposición solo aceptaría la reforma democrática si se sabía débil, y nadie mejor que Carrillo conocía su debilidad. De haber tenido más fuerza, habría impuesto su rupturismo frentepopulista. Fue Suárez quien desbarató la sabia orientación de Torcuato dilapidando con las izquierdas y los separatistas el capital político heredado. En todo caso, aquella conducta más o menos razonable de Carrillo no contrapesa ni de lejos sus crímenes anteriores; por otra parte mantuvo siempre su ideología, la más totalitaria, insistamos, del siglo XX.
Él hablaba por entonces de su deseo de firmar la condena a muerte de Franco. Del hombre que había salvado a España de la revolución querida por Carrillo, que había evitado a España la guerra mundial, derrotado su maquis guerracivilista, presidido una era de prosperidad sin precedentes, diluido los odios fratricidas de la república e inaugurado la paz –que continúa– más larga y fructífera vivida por España en varios siglos. No son opiniones, sino hechos constatables, y alguien tiene que recordarlos frente a la mentira rampante. Hechos que han permitido el paso a la democracia a pesar de la mediocridad, las demagogias y ligerezas de quienes dirigieron el tránsito, como creo haber mostrado en el libro citado. El hombre, en fin, a quien ahora retiran los honores los mismos políticos que los conceden a Carrillo.
Resulta que esos políticos, muchos de izquierda y casi todos los del PP, provienen, familiar o directamente, del régimen anterior, son hijos y nietos de quienes, con grandes sacrificios, impidieron a Carrillo y los suyos imponer sus ideas y prácticas en España. Esos políticos escupen sobre las tumbas de sus padres. Es un aspecto más de su insondable desvergüenza: las gentes de la triple corrupción –intelectual, económica y sexual– que extienden como una peste sobre el país. La náusea.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Bélgica como modelo, de Francisco Sosa Wagner en El Mundo

TRIBUNA: ABSURDOS DE LOS NACIONALISMOS

El autor advierte del peligro que entraña que los partidos nacionalistas españoles reivindiquen el ejemplo belga. Explica cómo la división lingüística entre francófonos y flamencos ha llevado al país al borde del colapso político.

Bélgica es un país de extremado interés. Solo el hecho de poder contemplar en sus museos la pintura del Siglo de Oro, al Bosco, a Rubens, a Rembrandt o al deslumbrante -porque las luces de sus cuadros deslumbran- Vermeer, es suficiente para quedar atrapado en sus encantos. La obra de Magritte tiene ya casa propia abierta en Bruselas y el teatro La Monnaie acoge óperas y otros espectáculos musicales bien seleccionados. Y si de Bruselas viajamos a Gante, a Amberes o a Lieja encontramos similares -o incluso mayores- atractivos para los sentidos. ¿Pues qué decir de los grandes del cómic como Hergé y, para los aficionados a la novela policiaca, de un Simenon? Y Bélgica fue además tierra de acogida para quienes huían de los furiosos: para Baudelaire, para Hugo…
Se ganó -tras la Segunda Guerra Mundial- con esfuerzo diplomático y plena legitimidad ser el corazón de Europa. Y el albergue de unas instituciones que, con todos sus defectos, sus pasos adelante y atrás e incluso sus desesperantes desfallecimientos, nos permiten contar ya con varios decenios de paz entre pueblos que se habían atizado de lo lindo a lo largo de la Historia y, ya con especial dedicación y furia destructora, en la primera mitad del siglo XX. Cambiar lanzagranadas por directivas, reglamentos y sentencias no es mal canje.
Otra cosa es Bélgica cuando la contemplamos en su intimidad política e institucional. En este terreno el político belga ha perdido en los últimos tiempos, lisa y llanamente, el sentido de la medida. Su capacidad para producir embrollos se ha desparramado de tal manera que nadie parece ser capaz de poner límite a una inventiva que se está revelando tan fecunda. Se comprenderá que a cualquier observador le produzca alarma abrir un periódico como Le Soir -el más importante de Bruselas- y leer en él un reportaje minucioso acerca de los trozos en que quedaría dividido el país – Valonia (la Wallonie), Flandes, la comunidad germánica, la región de Bruselas- si no se logra resolver la crisis actual y cómo se repartirían las fuentes de riqueza o las instituciones culturales y educativas e incluso qué pasaría con la figura del rey -rey «de los belgas», que no «de Bélgica»-. Porque resulta ser este un escenario que se hace posible a medida que transcurren los meses, lo que se constata hablando con políticos belgas de las más diversas tendencias ideológicas, como es fácil hacer cuando se viven varios días de la semana en el Parlamento europeo.
Desde la proclamación de la independencia en 1830 y la entronización de un príncipe de la casa Sajonia-Coburgo-Gotha, cuna de donde procede el actual monarca Alberto II, el sistema político belga ha conocido cuatro grandes momentos: el bipartidismo entre el año fundacional y 1893; la práctica de un multipartidismo limitado entre 1894 y 1945; el establecimiento de un bipartidismo que podríamos llamar imperfecto entre 1945 y 1965; y un multipartidismo extremo desde esa fecha hasta hoy. Complicado el escenario por la escisión de los partidos nacionales, el desgaste de los mayoritarios y la aparición en la escena política de nuevos protagonistas (verdes, extrema derecha…).
Es lógico que el paisaje político se haya ido transformando a tenor de los cambios institucionales más destacados, entre los que merecen citarse el reconocimiento del sufragio universal masculino, el paso de un sistema electoral mayoritario a otro proporcional (1899), el voto de la mujer (1948), la conversión de un Estado de corte centralista en el actual federal con reformas que empiezan en los años 70 del pasado siglo XX y que continúan en los 80, los 90 y ya ahora, en el siglo XXI, momento en que sigue dando vueltas la noria de la reforma del Estado, de la financiación, de las competencias…
De momento, el actual Estado federal de Bélgica se halla compuesto por seis entidades federadas, tres regiones (la flamenca, la valona y la bruselense) y tres comunidades (de nuevo la flamenca y la valona más la de habla alemana).
Las regiones disponen cada una de ellas de un parlamento del que sale el Gobierno. No tienen poder judicial pero las demarcaciones judiciales han de reflejar la diversidad lingüística del territorio. Las comunidades, con su aparato político y administrativo propio, se ocupan en especial de los asuntos culturales. Por debajo se encuentran las provincias -10- y los municipios que, tras diversos e interesantes procesos de fusión, son hoy 589. La población no llega a los 11 millones de habitantes: unos hombres y unas mujeres que caminan con un peso político a sus espaldas que han de financiar lógicamente, y es ésta una de las causas del endeudamiento público del país.
El hecho de que los límites territoriales de las regiones y las comunidades se superpongan ha originado algunas singularidades. Así, por ejemplo, la germanoparlante está dentro de la francófona. Y el territorio de la región de Bruselas-capital está incluido tanto en la comunidad francesa como en la flamenca. Se diferencia de las otras dos por su bilingüismo oficial: el francés y el flamenco o neerlandés son de uso obligado en todos los servicios públicos (administraciones, hospitales, policía…) aunque, de hecho, el francés es mayoritario en la población. Se compone Bruselas-región de 19 municipios, una atomización que crea problemas innumerables especialmente para la gestión de los servicios municipales y así lo puede verificar a diario cualquier habitante de la ciudad (incluidos los que ostentamos la condición de transeúntes). No es extraño que organizaciones poderosas bruselenses, como la que aglutina a los más relevantes empresarios, defiendan la unificación de este caótico mapa municipal.
Como guinda, existen los municipios con facilidades, que se caracterizan por el unilingüismo de sus servicios internos -la Administración trabaja en una sola lengua- y el bilingüismo externo ya que en las relaciones con el público se pueden emplear las dos lenguas. Tales municipios están diseminados por las distintas fronteras lingüísticas de Bélgica.
Los grandes partidos son, a partir de la reforma federal, representantes de su comunidad lingüística, por lo que hay partidos francófonos y flamencos (más los alemanes citados). No hay pues en Bélgica un solo partido liberal ni socialista, ni verde ni cristiano-demócrata. Una situación óptima para complicar cualquier asunto por liviana que sea su textura.
Con estos mimbres no es extraño que la crisis política se haya convertido en endémica, de suerte que puede decirse que no se apaga sino que se renueva en cuanto salta cualquier chispa conociendo nuevos y emocionantes episodios. Uno bien cercano fue el vivido a partir de junio de 2007, otro es el actual que arranca en abril de este año 2010, cuando los enfrentamientos entre francófonos y flamencos por cuestiones lingüísticas relacionadas con la organización judicial y con la circunscripción electoral de Bruselas-Halle-Vilvoorde han desembocado en nuevas elecciones -pasado mes de junio- que han contribuido a enredar hasta extremos pavorosos el panorama, preludio de un magno incendio que afecta al corazón mismo de las instituciones políticas y administrativas.
El caso de la circunscripción electoral que acabo de citar, la de Bruselas-Halle-Vilvoorde, es bien significativo y un ejemplo único pues está a caballo entre dos regiones. Hay en ella 35 municipios flamencos situados alrededor de la capital belga. Pues bien, en ella los habitantes francófonos pueden votar por candidaturas francófonas, lo que no ocurre en ninguna otra parte de Flandes. Los partidos flamencos consideran que esta anomalía atenta contra el unilingüismo de la región de Flandes y además les discrimina al beneficiar a los partidos francófonos que pueden adicionar los votos obtenidos en el distrito de Halle-Vilvoorde a los procedentes de Bruselas. Este distrito electoral se ha convertido por todo ello en un casus belli, origen de la actual crisis política.
A todo ello hay que añadir la polémica de la financiación de las regiones pues, como es frecuente, los ricos se resisten a pagar a los pobres. Sobre ella se discute en estos momentos con tan buenos argumentos como perversas maneras. Y en medio está Bruselas que, con tales querellas, padece un acusado déficit que se hace bien visible en la escasa calidad de muchos de sus servicios públicos.
Explicado este laberinto, pongamos un corolario hispano: a los partidos nacionalistas que pueblan el paisaje español (gallegos, vascos o catalanes), es decir, esos con los que han pactado, pactan y pactarán -sin especiales escrúpulos- los dos partidos mayoritarios, les hemos oído en muchas ocasiones citar, como modelo de organización política para la España plural, el ejemplo belga. No es extraño que, ante tal referencia, un sudor frío se apodere de las entretelas de las personas sensatas. Pero así es y así nos va.

Francisco Sosa Wagner es catedrático y eurodiputado por UPyD. Su último libro es Juristas en la Segunda República (Marcial Pons, 2009).

El oro y el moro, por Francisco Caja


Que el gran Horacio me perdone por hollar sus versos: «Parturient urnas, nascetur ridiculus mas». El parto de los montes. Que después de treinta años todo el horizonte político de los catalanes, el recambio, sea el pujolismo es (con la venia de Monseñor Sistach) como para hacerse cruces.
En letras de molde lo ponían los Rubió i Tudurí allá por el año 30 : el pleito del catalanismo podía saldarse definitivamente con ventaja. De servirnos del senyno sólo obtendríamos el oro sino también el moro. El dilema España/Cataluña era un falso dilema. Como el del oro y el moro. Era posible «un catalanismo activo, estimulante, tónico, que no sea –lo repetimos– un “estorbo” económico (sacrificio del interés material al sentimental) ni conduzca al antipatriotismo sentimental (sacrificio del sentimiento al interés)».
Artur Mas, tras ganar las elecciones del 28N, recibe las felicitaciones del responsable de finanzas de Convergència, Daniel Osàcar, implicado en el presunto caso de corrupción ilegal del partido a través del Palacio de la Música (foto: TV3).
Porque el “encaje” de Cataluña en España es un encaje de bolillos. “Estado Español S. A.” tal es el titulo del libro de los Rubió. Una sociedad anónima con el Estado Español. Un vínculo asociativo “sui generis” que no compromete el “sentimiento”: «La simpatía cordial no es condición indispensable de convivencia en un mismo Estado, cuando los intereses nos atan con lazos muy fuertes. Y este el caso hispano-catalán».
Las consecuencias de este proyecto político son obvias, pues los cortés no quita lo valiente : «Hemos de extraer el máximo rendimiento del Estado español», apotegma que exige una nota a pie de página: «La educación liberal de los autores sufre al tener que expresarse tan crudamente; pero un deber superior se los impone». Y «es preciso usar y hasta tender a abusar»; y «hemos de marchar, en batallones, al asalto del Estado español». Porque «Cada gota de este jugo [que hay que extraer del Estado español] que traigamos a Cataluña, es una aportación patriótica». Si tenemos seny, tendremos el oro y el moro.
Es la música del concierto económico con la que nuestro ratón flautista del parto de las montañas electoral nos regala los oídos. En nuestro paradisíaco Hamelin los ratones han aprendido a tocar la flauta.
Francisco Caja es presidente de Convivencia Cívica Catalana

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Porqué no nos sentimos orgullosos de ser españoles


@Esteban Hernández.- 04/12/2010 (06:00h)
“En España, todo lo nuestro es malo y todo lo que viene de fuera está bien considerado. Necesitaríamos promover una campaña de orgullo nacional, que resaltase nuestras diferencias positivas, para darnos cuenta de que hacemos muchas cosas bien”. Para Raúl Peralba, presidente de Positioning y autor de El posicionamiento de la marca España y su competitividad internacional (Ed. Pirámide), nos valoramos muy poco. En épocas pasadas, tuvimos mala imagen internacional, ya que se consideraba que íbamos varios pasos por detrás de Europa, pero lo compensábamos con una fuerte autoestima; hoy nuestra imagen exterior no es buena y tampoco lo es la consideración que tenemos de nosotros mismos.
Y este es el primer factor al que debemos dar la vuelta, asegura Peralba. “Sería importante que empezáramos por informar a los españoles de que hay muchos terrenos en los que destacamos: somos el primer productor mundial de biocombustible, somos el país que está en cabeza en energías renovables, somos el tercer fabricante de automóviles de Europa (es cierto que no tenemos una marca propia, pero SEAT es percibida en el exterior como si lo fuera) y hemos desarrollado la primera industria auxiliar del automóvil de Europa, entre otras cosas. Si los españoles conocieran datos de este tipo se transformarían, tendrían algo más de orgullo nacional y se podría convertir en promotores de la marca España”. Sin embargo, hemos optado por evitar este tipo de acciones y, en su lugar, “hacemos campañas internacionales que no sirven para nada porque no cuentan con los presupuestos necesarios”.
Pero lo peor de que la autoestima no sea la adecuada no es sólo que perdamos opciones de promovernos como país, sino que caemos en una dinámica derrotista muy perjudicial. Se trata de una tendencia, aseguraPablo Moreno, profesor de Hacienda Pública y Economía Política de la Universidad CEU San Pablo, que se deja sentir en toda la sociedad pero que se manifiesta especialmente en los jóvenes. “Perciben una situación complicada, no saben si van a tener salida cuando terminen los estudios, y reaccionan de un modo apático. Parecen que no tienen inquietud, lo que es preocupante, porque son una generación bien preparada, que está bien considerada fuera, pero parece que muchos de ellos no tienen motivación ni autoestima”.
Esa autopercepción negativa, asegura Fernando Vallespín, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid, tiene dos causas principales. “Nos hemos creído más importantes de lo que éramos.Desde el año 96 no hemos hecho más que subir y el sorpasso a Italia hizo que la moral se nos pusiera por las nubes. Ahora nos miramos en el espejo, nos damos cuenta de que no éramos tan guapos como creíamos y acabamos deprimiéndonos. Somos como esa persona que va al médico pensando que tiene una salud de hierro y se da cuenta de que es mucho más vulnerable de lo que pensaba”.
Un país por construir
El segundo factor tiene que ver con que no nos sentimos cómodos como nación. “Vivimos en un país donde quizá por la crispación del mundo político salen a la luz nuestras deficiencias con mucha más frecuencia que en otros. Yes una situación que se complica a causa de los problemas catalán y vasco, que nos hacen vernos como un país por construir. Portugal podrá ser pobre pero sabe qué es; nosotros no, y ese sentimiento nacional dañado nos provoca mucha inestabilidad”.
Para Vallespín, no tenemos la identidad nacional suficiente como para decir que estamos todos juntos en el mismo barco, y eso resulta altamente perjudicial. “Un país es como una familia, que cobra seguridad cuando se sabe unida. Aquí, por el contrario, estamos sujetos a un proceso electoral detrás de otro en los que las fuerzas políticas hacen continuos cálculos para sacar tajada y tenemos una sociedad civil divorciada de la clase política, a la que ve como un problema más que como una solución”. Según Vallespín, la clave para superar los momentos complicados es la unión, que es justo de lo que ahora carecemos. “Durante la Transición, la sociedad civil estaba como una piña con la clase política e incluso ésta se mostraba mucho más favorable a los consensos. Ahora serían necesarias unas condiciones políticas similares”.
Por estas u otras razones, lo cierto es que, asegura Peralba, la marca España flaquea justo en el lugar donde debería ser más fuerte. Y eso es un grave problema, ya que nos han cambiado el terreno de juego, y hemos ido a parar a otro mucho más competitivo. “Antes existían mercados vírgenes en los que por el solo hecho de ofrecer el producto adecuado y tenías los clientes asegurados. Hoy no. La tecnología se ha democratizado, por lo que, si se tiene dinero, se puede hacer un buen producto en cualquier parte. Eso ha hecho que los mercados estén mucho más repartidos y que la competencia se haya multiplicado. Antes, jugabas partidas en las que competías contra ti mismo, en la que luchabas por mejorar lo que hacías. Hoy estamos metidos en una partida múltiple de ajedrez en las que los mejores jugadores no sólo mueven las fichas para fortalecer su posición sino que tratan por todos los medios de debilitar la de los contrarios. Ellos tratarán de destacar tus defectos y tú deberás hacer visibles tanto tus virtudes como las debilidades de tus competidores. Y eso que ocurre en el comercio, ocurre también con los países”.
“No nos hemos ocupado de agradar como país”
En ese contexto hipercompetitivo, la nación que tenga una autoestima débil tendrá muchas menos posibilidades de posicionarse adecuadamente, ya que el factor determinante para el éxito es la imagen de sí que se transmite a los clientes. “Una marca es un constructo, algo que sólo existe en la mente de los clientes, quienes se construyen una imagen de la compañía que les fabrica o vende el producto o en la que van a invertir. E igual ocurre con los países”. En este sentido, asegura Peralba, España tiene mala imagen porque “nadie se ha ocupado de dársela. No nos hemos ocupado de agradar como país. Los españoles somos apreciados fuera, pero España no lo es. Y en un mundo tan competitivo, donde todos tratan de ocupar un espacio en la mente de los clientes, este posicionamiento es esencial”.
Para ganar esa guerra que se juega en la cabeza de posibles clientes e inversores, es clave que seamos conscientes del problema, que nos organicemos mejor internamente para potenciar nuestras fortalezas y que sepamos transmitirlas al exterior. Para ser competitivos no basta, asegura Peralba, con hablar de productividad, de costes financieros o de legislación laboral, sino que hemos de crear la imagen de una marca que haga que el cliente nos prefiera.  Para ello, “hemos de reforzar nuestra vinculación con Europa, porque en algunos países como EEUU no lo tienen tan claro. Esa idea de que, al hablar español somos latinoamericanos persiste en algunos contextos, por lo que deberíamos hacer un esfuerzo para que nos identifiquen claramente como europeos”. En segundo lugar, y dado que en las encuestas internacionales lo que más valoran de España es nuestro carácter (“nos ven como gente agradable, servicial y despierta”) y nuestra calidad de vida, deberíamos aprovechar esas cualidades, que no son habituales en países de nuestro entorno. Según Peralba, lo idóneo para atraer inversores sería que supiésemos hacernos ver “como la mejor gente de Europa. Con ese mensaje transmitiríamos que cumplimos las mismas normas de calidad que  alemanes o franceses, por ejemplo, pero ofreciendo una mayor calidad de vida y un carácter más servicial y amable”.

Rosa Aguilar, "Chaqueterita de Córdoba"


Rosa Joaquina Aguilar, “Chaqueterita de Córdoba”, nacida en la ciudad de su apodo el taurino día de San Fermín de 1957.  Torera de gran versatilidad con ambas manos, derecha e izquierda, pero que durante mucho tiempo tuvo embaucados a los tendidos de la solanera haciéndoles creer que su lidia tremendista iba dirigida al proletariado de las localidades baratas.

Con 17 años entró en la escuela taurina del PCE, pero ya, los jóvenes aspirantes a fenómeno, empezaron a oler un cierto tufillo a sacristía y maneras eclesiásticas en su manejo del capotillo.

Actuó mas tarde como becerrista en la Asesoría Jurídica de CC.OO. y los entendidos empezaron a advertir su “gran recorrido” y camaleonismo dialéctico, capaz de llevarse bien con obreros despedidos, empresarios y jueces de camisa azul, cualidad que desarrollaría ampliamente a lo largo de su carrera taurina, dando pases de pecho a perolistas, peñistas, cofrades, folclóricos con sombrero y varas de mando en el Santo Entierro.

Debutó con picadores en 1987 como concejala de “Disciplina Urbanística” del ruedo de su ciudad natal y le sobraron los dos vocablos, pues en poco tiempo dejó cubierto de telarañas el ejemplar trabajo que había hecho su antecesora, Teresa Álvarez, “Mano de Hierro” y se dedicó a lo suyo: quedar bien con el Cabildo Eclesiástico, los constructores y los señoritos de los tendidos de sombra, que hacían, sin licencia alguna, de un depósito de bombonas de butano un gran almacén de electrodomésticos, antes de que Rosita (ya se había cambiado de nombre de pila, antes era Quina, de Joaquina) se adornara, de farol, en el albero municipal.

Rosita se presentó en Sevilla en 1990, en el ruedo del Hospital de Las Cinco Llagas, sin llegar nunca a cautivar por su toreo, aplatanado y equidistante de polos y trópicos y sin por supuesto, salir a hombros por la Puerta del Príncipe, que eso ya lo hacía Julio Anguita, “El Califa Rojo”, que debió quedar prendado de sus cualidades “diplomáticas” pues mas tarde, actuó de padrino en su presentación en Madrid en 1993 en la Monumental de la Carrera de San Jerónimo.

Fue “primera espada” en esta arena hasta el 2000, dando lugar a espectaculares “mano a mano”, como el que tuvo con Felipe González, “El Perfume del Gal” al que llegó a llamar “responsable moral” de un morlaco llamado “Terrorismo de Estado” que llenó de sangre y cal viva algunas plazas del Norte peninsular y del Sur de Francia. Como no podía ser menos, mas tarde, se arrepintió y pidió perdón por el galleo.

El poco apoyo que tuvo su línea torera en la plaza de los Madriles le hizo afincarse de nuevo como espada de cámara de la ciudad de los Califas, donde con sus habituales tics lidió entre 1999 y el 23 de abril de 2009, cuando haciendo un gran (y esperado) desplante se cambió de escuela y chaqueta taurina.

Pasó a formar parte de la cuadrilla de José Antonio Griñan, “El Inspector”, que le encargó cuidara los toritos de carril de las Obras Públicas, escasos de trapío y cornamenta a consecuencias de la crisis, hasta que sin tiempo a manchar la chaquetilla, le ofrecieron, de nuevo, un contrato de conveniencias en la plaza de Madrid.

En efecto, en un  gaje del destino, el líder del escalafón, “Zapaterito de León”, abochornado por la escasa enjundia de sus pases con la mano izquierda  y de recibir los tres avisos en la lidia de losmiuras,  Crisis Reforma Laboral se acordó de que “La Chaquetas” había dado algunos naturales, mediocres y escurriendo el bulto, pero naturales.

Y en esas estamos, Rosa (o Joaquina) se encarga ahora de la suerte del volapié del Medio Ambiente. Y todos los “aficionaos” rurales, pesqueros o ecologistas rezan ahora porque se produzca el milagro de Lourdes: que al menos se queden como estaban.

No se descartan nuevos cambios de chaqueta, chaquetilla o estoque. Magistral la Joaquina en la suerte de “cambiar”, recibiendo.