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lunes, 4 de octubre de 2010

Presupuestos 2011: irrealidad y desempleo, por Roberto Centeno


Los Presupuestos Generales del Estado 2011 (PGE ) se han elaborado en medio de un escenario de debilitamiento general de la economía, que se ha dado la vuelta desde julio por la subida del IVA, acompañado de un repunte preocupante de la inflación,  a lo que se añade un incremento notable del déficit público, en contra de lo afirmado por el Gobierno. Estos hechos esenciales se han ignorado y una vez más los Presupuestos serán incumplidos, y las desviaciones descomunales, porque el crecimiento será menor y el gasto de CCAA y Ayuntamientos en pleno periodo electoral, mucho mayor.

Se conocen ya suficientes indicadores de producción y demanda del tercer trimestre para poder afirmar que la economía ha experimentado un brusco frenazo y que, como consecuencia de ello, el PIB está cayendo por encima del -1%; y los indicadores adelantados, carteras de pedidos fundamentalmente, son más negativos aún (del -16,3% en los servicios, que constituyen el 69% del PIB medido por la producción y el 66% del empleo). Adicionalmente, el propio BdE afirma que el empleo seguirá cayendo y que la supuesta tasa positiva de entre “abril y junio, sería  negativa si se eliminasen los efectos de calendario”, con lo que superaremos ampliamente los cinco millones de parados oficiales en 2011, 4,72 millones a fin de agosto según Eurostat, el 20,5% y subiendo, frente al 18,9 % previsto.

Por otro lado y esto es lo más sorprendente, aunque también lo más medible: el déficit público, en contra de las afirmaciones del Gobierno, según las cuales se ha reducido en un 41%, en términos de caja, no está disminuyendo. Al revés, considerando el conjunto de Administraciones, está creciendo un 12%. Lo que ha sucedido es que la administración central ha transferido una parte significativa del déficit a CCAA y ayuntamientos reduciendo las transferencias y, además, el factor que ha elevado extraordinariamente los ingresos por IVA, un 66%, es un espejismo, y se debe al cambio de calendario en las devoluciones y al adelanto de compras ante la subida de tipos. Y así las cosas, el gobierno presenta unos Presupuestos 2011 irreales, donde lo único cierto es la subida de impuestos y la disminución de la inversión, la mejor combinación posible para el hundimiento de la economía.

Un cuadro macroeconómico irreal
Otra vez más, el cuadro macroeconómico en el que se basan todos los cálculos, es absolutamente irreal. Unos Presupuestos asentados sobre tal cúmulo de arbitrariedades, ni son Presupuestos ni son nada. La cifra estrella del cuadro es el crecimiento del PIB, que se estima en un 1,3%, con una previsión de -0,3% para 2010. La cifra de 2010 no se sostiene a la vista de los datos conocidos, donde lo más grave es el desplome del sector exterior, que supuestamente era quien debía sacarnos de la crisis. Así, el déficit exterior, que se había reducido en 2009 hasta el 4,2% del PIB, se ha incrementado espectacularmente hasta el 5,4% en el segundo trimestre, en términos desestacionalizados, lo que además de incrementar nuestras necesidades de financiación exterior, hace que su contribución al crecimiento del PIB sea de nuevo negativa, “como en los tiempos gloriosos de expansión” afirman desde Funcas, mientras la previsión del Gobierno da una aportación del sector exterior al PIB de 1,4 puntos.

Luego vienen el consumo final y la inversión. Aquí hay un problema muy serio que ha puesto de manifiesto un estudio publicado el jueves en el Financial Times, que ha sido demonizado desde todos los ángulos, pero donde nadie se ha molestado en demostrar la falsedad de sus argumentos. El estudio afirma que las cifras estadísticas españolas son falsas, algo obvio y de sobra conocido. La novedad es su cuantificación: el PIB habría caído un 17,2% en dos años, 2008 y 2009, y no el 3,1% oficial. Las razones que dan son de enorme peso, pero hay una que he venido denunciando siempre: el abismo existente entre la evolución de las cifras de negocios sectoriales y los Valores Añadidos Brutos (VAB) que publican el INE y el BdE, y cuya suma constituye el PIB.

Desde que gobierna Zapatero y en contra de la teoría económica y de lo que ocurre en el resto del mundo desarrollado, las cifras de negocios  y los VAB han seguido sendas fuertemente divergentes, y eso simplemente es imposible. Cifra de negocios y VAB no son lo mismo, pero la correlación entre ambas es altísima ya que los VAB son la diferencia entre ingresos (básicamente cifra de negocios) y consumos. No es posible que el VAB crezca un 5% y la cifra de negocios descienda un -20%. La cifras del BdE  sobre resultados de empresas en el primer semestre muestran la perfecta correlación entre ambas magnitudes. Alguien deberá explicar las diferencias, porque sepan que una mayoría de bancos de inversión y fondos ya no se cree las cifras oficiales.

Con los indicadores de actividad y demanda muy negativos, con el sector exterior restando y no sumando, el PIB del tercer trimestre ha caído en picado. Si como es previsible el BdE y el INE dan un crecimiento del PIB favorable a Zapatero, entre cero o ligeramente negativo, en lugar de rasgarse las vestiduras y emplear todas las descalificaciones e insultos al estudio del FT, tendrían que explicar a los españoles, que pagamos su sueldo, por qué cifra de negocios y VAB siguen sendas divergentes solo en España y solo desde que gobierna Zapatero. A la vista de los datos y las expectativas conocidas, el PIB 2010 se reducirá entre el 1 y el 1,3%, entre tres y cuatro veces menos que el -0,3%, que figura en el cuadro macroeconómico.

Y para 2011, la situación empeorará sustancialmente, primero por las previsibles subidas de impuestos, y no me refiero solo a las ya anunciadas, sino a las que se incorporaran vía enmiendas y las que introducirán CCAA y Ayuntamientos, justo lo contrario de lo que necesita la economía, y después por la inflación y las subidas de servicios esenciales. Todo ello reducirá aún más la renta disponible de las familias y la competitividad, contrayendo el consumo y la inversión privadas, así como las exportaciones, que unido al recorte de inversión pública, hará que el PIB pueda caer más de un 4% en lugar de subir el 1,3% previsto. Y la guinda del pastel: “No existe un Plan B si fallan las previsiones”, afirma la Sra. Salgado. ¡Pues estamos apañados!

De los ingresos y los gastos

La incoherencia fundamental de los PGE 2011 es que, en un escenario de de caída de la economía en el segundo semestre de 2010, consecuencia de la subida impositiva, el incremento del paro y la caída de la productividad, prevean que va a producirse una recuperación con más impuestos, con más paro, y con menor productividad, consecuencia de los mayores precios de la electricidad y el gas de Europa y la subida de los CLU, costes laborales unitarios.

Del lado de los ingresos, nos dicen que aumentarán, pero no es cierto. La recaudación hasta agosto 2010 de las grandes figuras impositivas como el Impuesto de Sociedades se ha derrumbado, un -23,5% interanual, con una estimación del -37% a fin de año…  ¡Y prevén una subida del 9,3% en 2011! El IRPF aumenta un 5,7% debido a la supresión de la deducción de 400 euros, y la subida de la imposición sobre el ahorro, sin ello, el IRPF hubiera caído un 19%. En todo caso, partiendo de estos hechos, con más paro y menor crecimiento, los ingresos previstos en los PGE 2011 son ciencia-ficción, razón por la cual la Sra. Salgado, que no se cree sus cifras, no ha descartado nuevas subidas de impuestos a lo largo del proceso de tramitación

Del lado del gasto, el primer gran problema es que el 70% lo realizan CCAA, Ayuntamientos y empresa públicas, completamente fuera del control del gobierno, que puede, eso sí, reducir las entregas como en 2010. Lo hará en un 41,8%, lo que deja a estas AAPP en una situación imposible. El segundo es que el paro y los intereses de la deuda, que representan el 40% de su recaudación, están infravalorados. No es creíble que con un incremento brutal del paro, la aportación caiga un 1,6% (el INEM da ya una cifra más alta) y menos creíble aún son los pagos por intereses con los tipos de interés y el principal de la deuda subiendo significativamente.

En todo caso, y aunque las comparaciones ofrecidas son deliberadamente heterogéneas, para tratar de engañar por un tiempo a los mercados, todos los demás gastos experimentan bajadas, especialmente infraestructuras y gasto social. Las inversiones en infraestructuras caen en un 40,7%. Solo se salva el AVE, un lujo ruinoso porque los ingresos de explotación ni siquiera cubren los costos de mantenimiento,  se congelan las pensiones, se reduce un 8,9% la protección a la familia, un -5,2% la dependencia, un -11,0% las prestaciones por maternidad, las políticas activas de empleo, la sanidad, la educación, etc, etc.

Pero con todo, el verdadero problema vendrá del lado autonómico y local, donde la caída de ingresos es brutal y la de gastos casi nula en año electoral, tanto que, si en 2011 se evita la quiebra de varias autonomías, de miles de ayuntamientos, e incluso del Estado, habremos entrado en el terreno de lo milagroso. Y eso sin hablar del sistema financiero quebrado en más de un 50 %, si  activos y deuda se valoran correctamente. 
 
El Confidencial

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