Blogoteca: octubre 2010

viernes, 29 de octubre de 2010

“Al Qaeda está muy presente en España"


 

EXPERTO INTERNACIONAL EN LA LUCHA CONTRA AL-QAEDA




Nombrado Caballero de la Orden del Mérito Nacional de Francia en 2008 por el Presidente Sarkozy, el Dr. Brisard es experto en un campo esencial en la lucha contra Al-Qaeda. Es autor del primer y más exhaustivo estudio sobre la red financiera de la organización de Bin Laden. Con una sólida experiencia en EEUU y Europa, el Dr. Brisard ha aportado un asesoramiento capital a varios servicios de inteligencia, ayudando a formarlos para desmantelar las redes de financiación de los terroristas, y ha sido un punto de apoyo esencial para las víctimas del 11 de septiembre en sus esfuerzos por reclamar justicia para su caso. Jean-Charles Brisard es sin duda uno de los principales expertos mundiales en la lucha contra el terrorismo islamista internacional.


Álvaro Ballesteros
28-10-2010

Usted ha profundizado más que nadie en las entrañas del sistema financiero de Al-Qaeda. ¿Tiene la red de Bin Laden tanto poder y recursos como se piensa?

Antes del 11 de septiembre, la red de Bin Laden era la organización terrorista con más poder y recursos de la historia mundial. Ello se debía a que Bin Laden hizo de las finanzas el punto central de su ambición. Según varias estimaciones gubernamentales, el presupuesto de Al-Qaeda antes del 11 de septiembre era de unos 30 millones de dólares al año. Bin Laden consiguió organizar una compleja red de organizaciones de caridad, donantes y compañías tapadera para reunir y mover fondos como nunca antes ninguna organización terrorista había sabido organizar. A día de hoy, la mayor parte de esta red ha sido impactada por las presiones internacionales y los mecanismos de sanciones, hasta el punto de que las versiones locales de Al-Qaeda y los grupos terroristas afiliados a la red de Bin Laden disponen a veces de más fondos que la propia Al-Qaeda central.


Usted ha cooperado en importantes procesos judiciales contra las redes de lavado de dinero y financiación del terrorismo de Al-Qaeda en Francia, Suiza, Reino Unido y EE.UU. ¿Actúa la red de Bin Laden del mismo modo en el campo financiero en todos los países en los que está presente?

No en todos los países. Hay de hecho distintos patrones de actuación definidos. En algunos países, como en España o Alemania, las células locales fueron financiadas a través de fuentes externas; mientras que en la mayoría de Estados europeos, dichas células locales se auto-mantuvieron y financiaron a través de actividades criminales autóctonas. Igual ocurre con los planes y atentados terroristas. Si bien la mayoría de los atentados se financian localmente (como los de Londres en 2005), en otros casos las acciones terroristas se ejecutan con financiación externa, proveniente de Al-Qaeda central o entidades del binomio AF-PAK (Afganistán-Pakistán). Así ocurrió en los atentados de Bali en 2002, o en el complot fallido para atacar Nueva York en 2010. Cada célula local se adapta a las necesidades locales y a las posibilidades de financiación existentes. En África, se financian enteramente a través de actividades criminales, como los secuestros de extranjeros y la piratería, el tráfico de armas, drogas, diamantes, órganos y seres humanos. En Europa, utilizan principalmente sistemas de fraude financiero para suministrar los fondos que luego financian los atentados.


Hablando de cooperación internacional, a través de su colaboración con el juez Garzón usted descubrió que Al-Qaeda está profundamente implantada en España. ¿Cuáles son las áreas principales en las que la red de Bin Laden opera en nuestro país?

La investigación española dirigida por el juez Baltasar Garzón descubrió que Al-Qaeda tiene un grado de implantación profunda en España, como en Francia, Italia y Alemania. A lo largo de los años 90, los países del sur de Europa han sido muy atractivos para Al-Qaeda, como centros de apoyo y como objetivo de sus ataques, dada la cercanía al norte de África. Los ejemplos son múltiples: la campaña argelina de atentados en Francia en 1995-1996; o el asesinato de turistas españoles en Marrakech en 1994. Desde entonces, las investigaciones anti-terroristas internacionales han descubierto decenas de redes financieras y de apoyo a grupos salafistas del norte de África en países como España, Francia e Italia. El mismo Bin Laden lo expuso públicamente de modo claro: los países del norte de África aportan la “infantería” que lleva a cabo los atentados terroristas. Los grupos salafistas del norte de África presentes en Europa se mantienen aun activos, tras haber conseguido asegurarse una sólida vía de ingresos al compaginar actividades legítimas, con actividades terroristas y criminales. El dinero les llega a través de empresas tapadera, del crimen organizado, la criminalidad callejera y otras fuentes externas.

En el caso de España, el modo de actuación de Al-Qaeda es un ejemplo perfecto de cómo la red de Bin Laden se infiltra en los sectores legítimos de negocio para operar desde ellos. A principios de 1996, diferentes empresarios vinculados a Al-Qaeda establecieron una red de lavado de dinero que implicaba a compañías saudíes y españolas para financiar células terroristas y a sus afiliados. Estas compañías, principalmente del mundo de la construcción y del sector inmobiliario fueron condenadas por tráfico de armas, fraude de tarjetas de crédito, robo de vehículos y falsificación documental. A través de dichas actividades ilegales, estas compañías aportaban a Al-Qaeda apoyo financiero en lugares tan distantes como Alemania o Yemen, llegando a blanquear 2,5 millones de dólares en solo 5 años.


Parece haber demasiados enigmas en relación con los atentados terroristas de 2004 en Madrid. ¿En su experta opinión, fue Al-Qaeda el único actor detrás de dichos atentados?

Estos enigmas son resultantes de un complejo entramado de conexiones que fueron las que posibilitaron los atentados. Al-Qaeda lleva tiempo evolucionando desde una organización terrorista centralizada hasta una red altamente descentralizada de grupos e individuos con una motivación terrorista, de modo que es infinitamente más difícil predecir el nivel de amenaza e investigar estos vínculos terroristas. Los atentados de Madrid fueron el fruto de una conjunción de elementos locales en la planificación y ejecución (células locales presentes en Madrid), y de vínculos foráneos con Al-Qaeda central y sus conexiones en Europa, el norte de África, Irak, Afganistán y Pakistán. Los atentados de Madrid fueron fruto directo de la acción de Al-Qaeda central, pero fueron perpetrados por operativos locales.


Cada vez es más obvio que sin altos niveles de cooperación internacional será imposible derrotar a Al-Qaeda en su campaña de terror. ¿Cómo evaluaría usted el actual nivel de cooperación entre los miembros de la UE? ¿Y entre la UE y los EE.UU.?

Las redes terroristas a las que nos enfrentamos son en esencia transnacionales. Incluyen multitud de organizaciones y células, individuos y grupos que están en constante evolución y que se adaptan rápidamente en función de la situación existente. La cooperación internacional efectiva es esencial a la hora de estudiar, prevenir y combatir la acción de estas redes terroristas. Hasta hace poco, la cooperación a nivel europeo se entendía como un modo de armonizar políticas, compartir datos e intercambiar información caso a caso y siempre a nivel nacional. Pero la realidad es que al bajar al nivel operativo, a pesar de las buenas palabras e intenciones del Coordinador de la UE en la lucha Anti-terrorista (Gijs de Vries, de 2004 a 2007, y desde 2008, Gilles de Kerchove), no existe una cooperación sistemática y multilateral sobre el terreno. Caso a caso, los europeos han ido construyendo herramientas de trabajo comunes (como los equipos de investigación conjuntos) que han permitido a los Estados miembros impulsar a modo individual investigaciones bilaterales e incluso multilaterales en Europa, con el apoyo de organismos como EUROPOL y EUROJUST. Pero la realidad es que, a parte de cooperaciones en investigaciones multilaterales concretas a nivel europeo, en el día a día los Estados miembros de la UE siguen basándose en mecanismos de cooperación bilateral y desconfían de arquitecturas de colaboración más generales. Es precisamente por esto que la propia UE ha fracasado a la hora de implantar un entendimiento común de la amenaza que el terrorismo supone.

A modo de ejemplo, yo mismo he sido testigo de la falta de cooperación real antes y después de los atentados de 2004 en Madrid. El juez Garzón antes mencionado llevó a cabo en 2002 una profunda investigación sobre Al-Qaeda en España y descubrió que la red de Bin Laden mantenía toda una serie de contactos operativos en Francia. Sin embargo, en 2003 (un año después de concluir la investigación española), el juez antiterrorista francés Bruguiere aun no había pedido una copia de la investigación del juez Garzón.
Algo verdaderamente fácil de obtener a través de una petición formal de cooperación judicial. En 2004, horas después de los atentados de Madrid, cuando el gobierno español aun sospechaba de ETA, yo ya había conseguido vincular a varios de los terroristas con redes islamistas en el norte de África y en otros lugares. Este profundo fracaso de la UE a la hora de vincular a las autoridades competentes y a la hora de intercambiar información crucial y bases de datos sobre terrorismo, supone que los europeos hemos perdido hasta ahora una oportunidad dorada para combatir el terrorismo y proteger a nuestros ciudadanos.

Lo que más me preocupa, cada vez que hay un atentado o se desarticula un complot terrorista en Europa, es que virtualmente en todos los casos, los terroristas identificados y encargados de planear y ejecutar el atentado ya habían sido detenidos anteriormente, habían sido sentenciados o estaban bajo sospecha por otros atentados previos. Esto significa que la noción de reinserción ha fracasado en estos casos, y que debemos vigilar minuciosamente a estos individuos aunque no se los haya condenado en investigaciones anteriores, para desentrañar su vinculación a Al-Qaeda y prevenir futuros atentados. Se trata de entre 1.000 y 2.000 militantes en Europa con nombres y apellidos que participan en la planificación de atentados, en el suministro de explosivos, en la justificación ideológica de futuros atentados, en el reclutamiento de nuevos terroristas, etc… Son los que hacen las bombas, los que imprimen los documentos de identidad falsos, los que habilitan las rutas de escapada a los terroristas, etc. Sabemos quiénes son, están identificados, pero los países europeos han fracasado hasta ahora en el intento de neutralizar a estos individuos a través del sistema judicial. Como ejemplo, el último complot desmantelado hace unas semanas en el que células en Afganistán y Pakistán prepararon atentados en varios países de Europa estuvo planificado por militantes de Al-Qaeda en Europa que habían sido identificados como islamistas radicales vinculados a organizaciones terroristas desde 2001 e incluso antes. Ahora nos referimos a menudo a la noción de “terroristas autóctonos” para explicar el proceso por el que individuos aislados llegan a auto-radicalizarse y a convertirse en terroristas impredecibles. Pero es importante entender que la principal amenaza del terrorismo islamista en Europa no procede de operativos recién llegados a la UE, si no de terroristas “en serie” que llevan mucho tiempo en Europa y que participan en atentados y complots una y otra vez, repetidamente. Por desgracia, hemos de asumir que la UE y los Estados miembros a nivel individual no están aun capacitados para lidiar correctamente con estos casos.



La opinión general es que “los americanos son de Marte y los europeos son de Venus”. ¿Cree usted que es posible derrotar a Al-Qaeda sin el factor militar? ¿Es correcto plantearse la retirada aliada de Afganistán en este momento?

La ofensiva militar aliada en Afganistán ha sido esencial para reducir la amenaza terrorista directa proveniente del binomio Al-Qaeda/talibanes. Al eliminar el santuario en tierras afganas desde el que Al-Qaeda y muchos de sus líderes operaban, hemos sin duda limitado su capacidad de alcance. También hemos conseguido reducir la capacidad directa de la red de Bin Laden para lanzar ataques contra objetivos en nuestros países. Pero aun así, y esto hay que entenderlo: aun no hemos reducido la amenaza global. El centrarse exclusivamente en la vertiente militar de la guerra contra el terrorismo ha sido un gran error, porque los terroristas han evolucionado y han trasladado su epicentro a varios puntos del globo. La respuesta militar es correcta, pero solo si va acompañada de una respuesta judicial, ya que ese debería ser el objetivo final de nuestros esfuerzos: llevar a los terroristas ante la justicia. Desde mi punto vista, la guerra en Irak fue un gran error que abrió a los yihadistas un nuevo campo de batalla mundial y que contribuyó a revitalizar y reestructurar redes terroristas que había literalmente desaparecido antes, especialmente en el norte de África, ofreciéndoles una “segunda vida”. La ofensiva aliada en Afganistán tenía como objetivo eliminar la amenaza de Al-Qaeda y los talibanes, pero todavía no podemos clamar victoria en ese campo. Aun hoy, la mayoría de las amenazas contra los países occidentales emanan de la región AF-PAK. Creo que el principal problema es que nuestros esfuerzos militares siguen centrados en Afganistán, cuando la amenaza mayor se ha trasladado al territorio de Pakistán, donde se refugia en la actualidad la columna dorsal de la estructura de Al-Qaeda. Hace falta una nueva estrategia para lidiar con este desafío, haciendo uso de los instrumentos económicos, políticos y diplomáticos, más que de una estrategia puramente militar.


¿Puede Occidente ganar la guerra contra el terrorismo? ¿Qué hace falta mejorar y qué debe hacerse de modo distinto?
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A día de hoy, la amenaza de Al-Qaeda es principalmente de índole ideológica. La red terrorista de Bin Laden está muy descentralizada y cuenta con varios centros de control. Pero Al-Qaeda es aun una fuerza ideológica que impulsa a nivel global la acción de los yihadistas y de aquellos que quieren convertirse en terroristas. Para derrotar la amenaza de Al-Qaeda, hemos de ganar en la guerra de las ideas. Tenemos que demostrar cada día que estas redes terroristas también abusan y violan los derechos de los musulmanes. Hemos de afrontar este reto con el apoyo de los académicos musulmanes y los imanes moderados en nuestros países y en todo el mundo musulmán. Y hemos de ser tajantes con los imanes y con los académicos musulmanes que promueven la violencia en el seno de nuestras sociedades. En cuanto a la amenaza terrorista, altamente descentralizada, debemos construir estructuras de cooperación regional en el Magreb, en el Cuerno de África, en Oriente Medio, y en Asia suroriental. La mayoría de los Estados en estas regiones quieren combatir el terrorismo, pero quieren hacerlo a su manera y aun se resisten a compartir información y métodos de trabajo. Es sin duda en este campo donde los expertos en seguridad internacional y las organizaciones internacionales de carácter regional deberían jugar un papel más activo a la hora de promover herramientas y mecanismos comunes.



El Imparcial

domingo, 24 de octubre de 2010

España insostenible: En el país de las maravillas

 

La España autonómica ha desembocado en un quimérico puzle que constituye un lujo administrativo que no nos podemos permitir

 
 
 
Manuel Martín Ferrand
 
«La última vez que yo estuve en Galicia —escribía Julio Camba en 1918—, Galicia era una de las más hermosas regiones españolas. Ahora ha ascendido a la categoría de nación». Y añadía el maestro gallego que se redimió de la acracia en ABC: «Una nación se hace lo mismo que cualquier otra cosa. Es cuestión de quince años y un millón de pesetas. Con un millón de pesetas yo me comprometo a hacer rápidamente una nación en el mismísimo Getafe, a dos pasos de Madrid».
El experimento previsto por Camba se inició sesenta años después de su planteamiento, hace poco más de treinta años, y ha costado cifras superiores a los seis mil euros —el millón de pesetas— presupuestados por el genio de la provincia de Pontevedra; pero, en líneas generales, ha certificado la capacidad visionaria del maestro. Han surgido, con mayor o menor descaro, diecisiete naciones y todas ellas definen ya su modelo antropológico dominante, sus rasgos culturales definitivos, lo específico de su Geografía, lo diferencial de su Historia y, en suma, sus rasgos identitarios sobresalientes.
La Transición, el insólito y benemérito salto de la dictadura a la democracia, ha generado muchas y profundas transformaciones en España; pero la mayor de todas ellas es, sin duda, la que podemos agrupar en el Título VIII de la Constitución vigente: la España Autonómica, algo que sustentado en un pragmático afán descentralizador, de signo contrario al centralismo autoritario de Francisco Franco, ha desembocado en un quimérico puzle —una Nación de naciones— que, independientemente de cualquier valoración política, constituye un lujo administrativo que no nos podemos permitir.
Millones de funcionarios
El gasto de las Administraciones territoriales (35,6% las Autonomías y 29,9% los Ayuntamientos) supone el 49,2 por ciento de los gastos totales del Estado que, como se sabe, cursa en varios planos administrativos: el nacional propiamente dicho, el autonómico o regional, las diputaciones en las autonomías pluriprovinciales, los cabildos en los archipiélagos y el municipal. Además, instituciones y organismos, centros y empresas públicas de la más diversa naturaleza y elevado coste.
De los 800.000 funcionarios que, redondeando, atendían las instituciones del Estado en el momento de la aprobación de la Ley para la Reforma Política, hemos pasado a casi 3,5 millones. Mucho parece lo de cuadruplicar una nómina pública; pero, poco o mucho, la realidad acredita la no sostenibilidad del concepto y de su proporción dentro de una población activa que, por razones coyunturales que empiezan a ser también estructurales, seguirá ofreciendo la más baja productividad con respecto al total poblacional de todos los estados europeos y, lo sospecho aunque no puedo certificarlo, de todos los del mundo.
Hace unos pocos días el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, le recordaba al Gobierno que, inexcusablemente, en 2011 «debe cumplir el objetivo de reducir el déficit hasta el 6 por ciento del PIB». Cueste lo que cueste, decía el gobernador porque «es la base de la credibilidad del país». Una credibilidad, añado por mi cuenta, que está en veremos. Durante el heptagenario de poder de Zapatero, los Presupuestos han sido, en los ingresos, la expresión de un deseo y, en los gastos, un propósito incumplido. Las agencias de clasificación —Standard & Poor's, Moody's y Fitch— ya lo han significado en la valoración del riesgo financiero del Reino de España.
La TV como síntoma
Puestos a recortar gastos, la más eficaz de las medicinas para el tratamiento de nuestra despilfarradora enfermedad económica nacional, habrá que hacerlo de donde haya, no de las hipótesis platónicas que suelen manejarse. Como decíamos, la Administración central del Estado acapara para sí el 20,9 por ciento del total de los gastos públicos. En las Autonomías hay algunas que, en el último quinquenio, han incrementado la masa salarial de sus funcionarios y empleados en más de un 50 por ciento y, para mayor escándalo, en un tiempo en el que las circunstancias han impuesto un número escaso, prácticamente simbólico, de transferencias. En más de una de las Comunidades, uno de cada tres empleados trabaja con cargo al Presupuesto. ¿Se puede hablar de algo que no sean drásticos recortes?
Las corporaciones locales, los Ayuntamientos, manejaron durante el pasado ejercicio el 13,6 por ciento del total de los gastos públicos, una proporción verdaderamente exigua si se tiene en cuenta que todos los españoles vivimos, realmente, en un municipio, mientras que las ideas autonómicas y nacionales nos resultan más abstractas y distantes. La Seguridad Social, con el 29,5 por ciento del gasto total del Estado, constituye, con la fuerza añadida de sus transferencias, el capítulo más grueso y significativo del de un 100 por cien que, ni en su conjunto ni en sus partes, podemos seguir soportando con los recursos disponibles.
El «plan B» que reclamaba, en previsión de que no funcione el A, Miguel Ángel Fernández Ordóñez es imprescindible. La deuda contraída por las Autonomías supera ya, solo en lo que se observa a primera vista, los 120.000 millones de euros. Una cifra que denuncia, a lo largo del último ejercicio, un incremento del 26 por ciento. La contemplación en el detalle es aún más pavorosa. Por ejemplo, la suma del déficit, sin contar la deuda acumulada, de las televisiones autonómicas alcanza los 1.500 millones de euros, la misma cantidad que el coste total de RTVE en el presente ejercicio. Añádasele al capítulo las televisiones y radios municipales, que existen aunque no están censadas, y tendremos a la vista la elefantiasis de un capítulo que, en el orden lógico de la demanda social, debiera ser menor y casi insignificante.
Educación + Sanidad= 60%
¿Cómo se puede recortar el gasto de los medios audiovisuales de titularidad pública? Seguramente la única solución eficaz para atajar el mal es proceder a su cierre. Algún líder regional especula, a efectos meramente dialécticos, con su «privatización»; pero, ¿cómo se privatiza un bien que, en función de la digitalización, ya no es escaso, en el que la acumulación de las deudas y el déficit es parte esencial de su naturaleza en razón de su ocupación y control sindical?
Lo que debiera haber sido un bien notable a partir de la ordenación territorial que marca el Título VIII, la descentralización y el subsiguiente mayor control de los recursos disponibles se ha quedado en poco menos que nada. El 60 por ciento del total gasto autonómico, por ejemplo, se centra en las partidas de Educación y Sanidad, transferidas en su práctica totalidad a las correspondientes Administraciones autonómicas. No ha supuesto ninguna reducción del gasto con respecto a la centralización anterior, todo lo contrario. Como un efecto mágico del sistema, el gasto se ha convertido en creciente y, como una perversión del principio de igualdad que reclama la Constitución vigente, se ha incrementado también la diferencia entre las prestaciones que están al alcance de los ciudadanos en unos y otros territorios del Estado. Hay, en lo que a la potencialidad del gasto respecta ciudadanos de primera, de segunda y de tercera. Más los inmigrantes que todavía están sin clasificar. Algo de difícil arreglo aún contando con el copago.
La fiesta de los toros, aunque sea un capítulo menor y anecdótico dentro de una contemplación general de la disfuncionalidad que arrastran las Autonomías, es donde mejor se advierten las distancias que han acarreado las transferencias competenciales. Con la evolución normativa que es inherente a cada uno de los Parlamentos del Estado, llegaremos a disponer de 17 reglamentos taurinos distintos y, para empezar, en una autonomía como la catalana ya han sido prohibidas las corridas de toros y novillos, bien sean a pie o a caballo.
Diecisiete mercados En lo que se refiere al mercado, la distribución y venta de productos y servicios ya no obedece a los supuestos de la unidad de mercado que, según los expertos, es un acelerador inestimable de eficacia, calidad y servicio. El mercado nacional se ha fragmentado en 17 mercaditos autonómicos y éstos, a su vez, en unos cuantos millares de minimercaditos locales. A partir de la homogeneidad salarial que, todavía, marcan en España los convenios colectivos se genera el despropósito de lo teóricamente igualitario en el territorio de la demanda y evidentemente fraccionado y diferente en el de la oferta. ¿Es eso algo que le convenga a alguien?
Frente a un mundo globalizado, corto en distancias y mínimo en diferencias, en España nos hemos permitido el retorno a un estadío poco menos que medieval en el que lo folclórico e identitario impone su ley frente a la lógica de un consumo en el que sean aplicables las leyes de los grandes números para el abaratamiento del consumo de las familias y las personas. Dentro de un marco tan complejo, diabólico, no se puede ignorar un capítulo especial y secreto de nuestra economía nacional que cursa con distintos e inescrutables dimensiones en las distintas Autonomías. Según un interesante trabajo que, con la autoría de los profesores Brindusa Anghel y Pablo Vázquez, publica el reciente «Libro marrón» del Círculo de Empresarios —«Implicación de la economía sumergida en España»— el monto de esa actividad encubierta en el periodo 1989-2010 se acerca al 20 por ciento del PIB. Muy poco menos, según las estimaciones, que Grecia e Italia y menos de la mitad que en los EE. UU. El desigual reparto de la «actividad» por el territorio nacional incrementa notoriamente la desigualdad entre unas y otras autonomías y, en cualquier caso, en un efecto que toma razón, además de sus génesis clásicas, de la confusión de mercados y fiscalidades que ofrece el complejo muestrario nacional.
Según los expertos, a pesar de la gravedad del momento, la cantidad escondida en ese complejo y delictivo mundillo andará alrededor de los 200.000 millones e, incrustado en la economía real y fiscalmente correcta, podría aportarle al Estado la cantidad que se deduce de su base cotizable y a la Nación otra cantidad muy parecida por la inducción de actividad y trato comercial que genera la normalidad. Ese capítulo fantasmal de la economía, no es, únicamente, un efecto de la ruptura de la unidad de mercado, ofrece mayores posibilidades a quienes pretenden escaparse de la voracidad pública. Las diferencias interregionales que establece son de orden mayor y, con su potencial fiscalidad, podría cambiar el sentido económico de las Autonomías con mayor prosperidad de comercio y turismo en su tabla productiva.
Sin concurso ni oposición
No es cierto que las Autonomías produzcan entusiasmo en los territorios en los que cunden los nacionalismos, tanto más cuanto más centrífugos sean estos, que en los más sosegadamente españoles. Aparte de lo identitario —mucho ruido y pocas nueces—, las Autonomías en su imprevisto desarrollo presente han significado un modo de vida para cientos de miles de funcionarios y contratados sin concurso ni oposición y un nuevo estatus que satisface a la clase política de todas las circunscripciones. Ni en las Autonomías más españolas y menos ditirámbicas se observan movimientos de contención y, menos, de devolución al Estado de competencias que, quizás con precipitación, les han sido transferidas.
La deuda de las Comunidades —más de 100.000 millones— es, todavía, menor que la del Estado; pero cursa con menor transparencia y ofrece mayores dificultades en su seguimiento. De ella y de su desequilibrio, en los años dorados del ladrillo, surgió el mayor epígrafe de la corrupción que nos empobrece económica y moralmente y que, misteriosamente, no nos indigna en la intensidad que permitiría sospechar la tradicional cólera del español sentido.
Un lujo insostenible
Está latente, flota en el aire, una cuestión de muy difícil respuesta y que sería deseable que todos, aunque solo fuera hacia adentro, respondiéramos con sinceridad. ¿Estamos satisfechos de nuestro vigente modelo de organización territorial del Estado? ¿Era eso lo que esperábamos cuando, en diciembre del 78, refrendamos con nuestros votos el texto constitucional en el que hoy se asienta el modelo español de descentralización y convivencia? Sea cual fuere el sentido de nuestras íntimas respuestas —añado— es un lujo que no nos podemos permitir en su dimensión actual.
Si no queremos precipitarnos en los abismos del pesimismo colectivo, lo que nunca es provechoso ni produce satisfacciones, habrá que celebrar el éxito, aunque menor del previsto por la empresa y demandado por el respetable, de las últimas ocho décadas de la vida española. Algunas cuentas y muchos proyectos nos han salido mal y son evidentes los fracasos en la selección del personal; pero todo tiene arreglo. Lo más difícil aquí y ahora, porque está en juego el pan de una nueva casta política, es echarle más parches a los rotos autonómicos y empezar a pensar, sin prisas, en una revisión constituyente que corrija los excesos de nuestro sarampión democrático y parcelario y, sin impulsar grandes movimientos centrípetos, consiga calmar los centrífugos.
El diseño vigente del Estado es insostenible. El gasto supera a los ingresos y, además y sobre todo, sus muchos ciudadanos —la mayoría de los no separatistas— que ven en el modelo, además de despilfarro y solapamiento de funciones y atribuciones, un atentado contra la idea unitaria del Estado. Duplicamos los gastos y dividimos la eficacia colectiva, un mal negocio. En 1924, y vuelvo con Camba, decía el maestro que «llevamos cincuenta años pasándonos de la izquierda a la derecha y de la derecha a la izquierda, para ver si se calman nuestros males, como esos enfermos que, postrados en el lecho, se vuelven ahora de un lado para echarse luego del otro sin encontrar nunca alivio a sus dolores».
De lo que se trata es de curar las heridas del maltrecho cuerpo nacional, echarle un zurcido a los bolsillos colectivos y, en su caso, darle un varetazo en la mano a quien acredite tenerla demasiado larga. España es un país muy difícil y no se precisa la colaboración de todos para alcanzar el circense más difícil todavía. Hoy por hoy, la Administración pública nos cuesta, de promedio, 10.000 euros por ciudadano y año. El problema no es de izquierdas o derechas que, en un Estado de Bienestar, no se distingue suficientemente. Es de trabajo privado y decencia pública.

Las regiones gastan 40 de cada 100 euros

sábado, 23 de octubre de 2010

Las raíces del mal, Pío Moa

 La España de Zapatero no saldrá de esta encrucijada.


Que Rodríguez y sus gobiernos han acelerado en España un proceso de descomposición social y política, es algo claramente perceptible en el destrozo de la Constitución, la arbitrariedad judicial, la colaboración con la ETA, los nuevos estatutos de estado asociado –que no de autonomía–, las "realidades nacionales", la deslegitimación de la transición democrática, la corrupción rampante, una de cuyas manifestaciones es el derroche público mientras la crisis económica sigue avanzando. Añádase la chabacanización moral, la erosión de la familia y la pésima salud social, y tenemos el retrato de una situación de la que no saldremos fácilmente. De una crisis parecida, aunque bastante menos grave, nos sacó –a medias– Aznar, pero Rajoy no constituye una alternativa ni medianamente creíble. En realidad no se ha opuesto a estos procesos, sino que ha colaborado a acentuarlos, con un equipo político a su medida. Rajoy no es, en ese sentido, menos culpable que Rodríguez.
¿De dónde viene todo esto? Tiene sus raíces en la transición posfranquista, sobre la que espero publicar un libro en noviembre próximo. Mirando al pasado, al revés de lo que pretende Rajoy, se puede aprender algo o bastante; mirando al futuro, aparte de no aprender nada, se condena uno a repetir viejos errores. Pero ese futurismo necio marca el nivel de nuestros políticos.
La transición tuvo tres proyectos de reforma en rápida sucesión, el de Fraga, probablemente el mejor, el de Torcuato Fernández-Miranda, también bastante atinado, y el de Suárez, un político superficial, oportunista, inculto y frívolo que contribuyó a crear mil equívocos políticos. Uno de los más graves, si no el peor, fue la entrega de la legitimidad democrática a una izquierda y unos separatistas que nunca habían sido demócratas ni tenían arte ni parte en la evolución democratizante del régimen de Franco. Se identificó entonces antifranquismo y democratismo, una falsedad parecida a la equiparación del Frente Popular con la libertad. Los antifranquistas tenían además la loca idea de una "ruptura" que saltase por encima de cuarenta años de paz, desarrollo y reconciliación, para volver a las vesanias de aquel frente de izquierdas al que siguen llamando "república" cuando en realidad destruyó la legalidad republicana. Los rupturistas tuvieron que ceder entonces porque el pueblo estaba claramente por la reforma, pero ahora, tras varios decenios de erosión de los principios democráticos, se sienten con fuerzas para volver a la ruptura, pues no otra cosa significa su "ley de memoria histórica", base intelectual (por así llamarla) de todos sus restantes desmanes.
Creer que el pasado no cuenta es entrar en el mundo de la alucinación, pero tampoco debemos caer en el error de creer que los males de ahora estaban predeterminados por otros del pasado. Los fallos de la transición, bien visibles en una Constitución harto deforme, no tenían por qué haber abocado a la situación actual. Habría bastado con que algunos políticos de vuelo algo más que corraleño hubieran tomado a tiempo las riendas para enderezar la marcha política, sobre todo tras la experiencia felipista. Se habló entonces de regeneración democrática, Mayor Oreja lo vio claro y Aznar pudo haberlo hecho, pero se quedó visiblemente a medias. Con lo cual, los males de la transición, en lugar de corregirse, han empeorado y hoy manda el país un gobierno mafioso, enemigo de España y de la libertad, y sin oposición organizada.

Libertad Digital

jueves, 21 de octubre de 2010

Alberto Recarte: "El partido que gane en 2012 deberá recortar gastos en 30.000 millones de euros"

Yago González, EXpansión
 
Alberto Recarte habla en titulares. Sin titubeos ni medias tintas. Sus declaraciones a la prensa tienen la misma contundencia y están rematadas con el mismo rigor (cada afirmación está prendida a datos numéricos concretos) que la prosa analítica de su último libro, El desmoronamiento de España (La Esfera de los Libros), que ha presentado esta mañana en Madrid y que completa su primer tomo sobre la crisis, el célebre Informe Recarte.
Endeudamiento, política fiscal, empleo, Justicia, régimen territorial, partidos políticos. Nada escapa a su mirada. A los últimos les tacha de "populistas", ya que, "tanto a nivel autonómico como nacional, todos hablan sólo de gasto pero ninguno concreta cómo se va a financiar". En concreto, ha condenado la política de la principal fuerza en la oposición, el Partido Popular, porque, aun cuando "son necesarios mayores ajustes del gasto y más subidas fiscales para alcanzar los objetivos de reducción del déficit", su programa "se sigue centrando en no tocar las pensiones, mantener la inversión en infraestructuras y no subir los impuestos".
Recarte alaba el giro de rumbo que tomó el Gobierno el pasado mayo, pero insiste en que "no hay más remedio que un aumento selectivo de impuestos si España no quiere entrar en suspensión de pagos" y avanza que, aunque se llegue a la meta trazada por la UE, "el partido que tome el poder en 2012 tendrá que reducir el gasto en 30.000 millones de euros" para continuar con las reformas que eviten la expulsión de España del euro. Una medida que pasa indefectiblemente por "reducir el número de empleados públicos y reducir el Estado del Bienestar". Respecto a la moneda única, el ex asesor de Adolfo Suárez duda de que "en ocho o diez años vaya a sobrevivir" y cree que si España hubiese mantenido la peseta, "ahora estaría en una situación envidiable como la de Suecia".
Pese a que el economista condena la "abrumadora" corrupción que ha sufrido el país en los últimos años, "sobre todo en la recalificación de suelos y adjudicación de obras públicas", se consuela, no sin cierto toque tragicómico, con que "en el futuro habrá menos corrupción porque habrá menos actividad económica". El dedo de Recarte apunta muy alto para denunciar el silencio ante estos atropellos: "El Rey de España nunca ha ejercido bien sus labores de arbitraje y moderación, siempre ha estado más preocupado por mantener la imagen de la Monarquía". "En la actualidad su figura se parece a la de la Reina de Inglaterra, sin ningún poder e influencia", afirma.
El sector exportador es, a su juicio, la salida del callejón español (la venta al exterior ha aumentado un 17% respecto a 2009), "pero hay que plantar cara a la devaluación artificial del yuan, poner las armas encima de la mesa y subir los aranceles un 10% a los productos chinos". "Si exportar es nuestra única solución, debemos tener productos más baratos que nuestros principales competidores", sostiene.
Recarte no da demasiada importancia a las declaraciones del nuevo ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, sobre la creación de empleo neto en 2011: "Que se vayan a crear 10.000 ó 20.000 empleos me parece irrelevante, como también me lo parece la discusión de que España vaya a crecer entre el 0,6% y el 1,7%".

lunes, 18 de octubre de 2010

Todos son Burrianes, o la hipocresía del fanático, Pío Moa


Anoche, mi intervención en VEO7  quedó muy limitada, supongo que por cuestión de tiempo, como ocurrió con las de César Vidal y Cortázar.  Los temas eran el patriotismo y el Valle de los Caídos. Del primer tema dije que el pueblo era patriota, pero no así la mayoría de los políticos, que mostraban hacia España una aversión y un desprecio cargados de ignorancia. Comenté a la entrevistadora que  se me había ocurrido a destiempo una dedicatoria para mi reciente libro Nueva historia de España: “A los políticos, para que aprendan algo de la historia del país en que viven”.  Y puse como ejemplo definitorio el caso Burrianes, "cagándose en la puta España", con la solidaridad de ministra de Defensa y  del gobierno que la nombró en provocación deliberada al ejército,  a la democracia y a todo el país. También puse de relieve la burla indecente de estos Burrianes,  “homenajeando” a los caídos mientras negocian con los asesinos que tantos caídos han causado y balcanizan a España con estatutos anticonstitucionales.
    Como habrán visto los  televidentes, salió por peteneras un individuo fanatizado  afirmando que la defensa de Rubianes no era de sus palabras, sino de su derecho a la expresión, algo sacrosanto, al parecer, para ellos. Pero ellos habían sido quienes, cuando mi entrevista con Carlos Dávila, trataron por todos los medios de prohibir mi expresión, o quienes estuvieron años presionando para expulsar de Jiménez Losantos de la COPE. Entre otras muchas fechorías por el estilo. De ningún modo defendían la libertad de expresión, sino a Rubianes, y lo defendían y se identificaban con él precisamente por lo que había dicho, y atacaban de paso la libertad de expresión de quienes protestaban por aquellos insultos. El fanatismo siempre va acompañado de hipocresía.
   Una chica, igualmente fanatizada, protestó de que se atacara a un señor que no podía defenderse porque estaba muerto. La misma historia. Esta gente está ofendiendo constantemente, con su “memoria histórica” a una multitud de muertos que no pueden defenderse (ni encuentran apenas quien los defienda porque los señoritos del PP tienen, entre otras diversiones, la de escupir sobre la tumba de sus padres y abuelos, al unísono con los Burrianes). Porque de los muertos se puede hablar, evidentemente, qué idea más estúpida la de la chica en cuestión; pero una cosa es mentir y calumniarlos como hacen los Burrianes de turno, y otra exponer, como simplemente se hizo, las ofensivas palabras del fulano aquel.
    Y tenía que ser el tal Carmelo, manipulador de profesión, quien diera la nota principal al condenar el abucheo a los políticos en el momento de la oración por los muertos. De repente el tío se encendía en patriotismo y casi en religiosidad. Un sujeto virtuoso, por lo que se ve, capaz de conmover a las piedras. Veía una ofensa en el abucheo, y no en la farsa de los Burrianes  insultando a los caídos con su mera presencia en el acto.
    También se habló, cogiéndosela con papel de fumar, del “míster X”  del GAL. La hipocresía siempre. Damborenea lo expuso con claridad meridiana en su momento: era, y solo podía ser,  Felipe González. Con él, todo el turbio asunto encajaba. Sin él, no había forma de entender nada. Porque tuvimos un gobierno terrorista, y ahora un gobierno colaborador con los asesinos. Existe hoy más miedo a decir la verdad que en la época de Franco. Pero las cosas son como son, y hay que decirlas. el camino del infierno está empedrado no solo de buenas intenciones, sino también de mentiras. O de buenas intenciones que son mentiras.



lunes, 4 de octubre de 2010

Presupuestos 2011: irrealidad y desempleo, por Roberto Centeno


Los Presupuestos Generales del Estado 2011 (PGE ) se han elaborado en medio de un escenario de debilitamiento general de la economía, que se ha dado la vuelta desde julio por la subida del IVA, acompañado de un repunte preocupante de la inflación,  a lo que se añade un incremento notable del déficit público, en contra de lo afirmado por el Gobierno. Estos hechos esenciales se han ignorado y una vez más los Presupuestos serán incumplidos, y las desviaciones descomunales, porque el crecimiento será menor y el gasto de CCAA y Ayuntamientos en pleno periodo electoral, mucho mayor.

Se conocen ya suficientes indicadores de producción y demanda del tercer trimestre para poder afirmar que la economía ha experimentado un brusco frenazo y que, como consecuencia de ello, el PIB está cayendo por encima del -1%; y los indicadores adelantados, carteras de pedidos fundamentalmente, son más negativos aún (del -16,3% en los servicios, que constituyen el 69% del PIB medido por la producción y el 66% del empleo). Adicionalmente, el propio BdE afirma que el empleo seguirá cayendo y que la supuesta tasa positiva de entre “abril y junio, sería  negativa si se eliminasen los efectos de calendario”, con lo que superaremos ampliamente los cinco millones de parados oficiales en 2011, 4,72 millones a fin de agosto según Eurostat, el 20,5% y subiendo, frente al 18,9 % previsto.

Por otro lado y esto es lo más sorprendente, aunque también lo más medible: el déficit público, en contra de las afirmaciones del Gobierno, según las cuales se ha reducido en un 41%, en términos de caja, no está disminuyendo. Al revés, considerando el conjunto de Administraciones, está creciendo un 12%. Lo que ha sucedido es que la administración central ha transferido una parte significativa del déficit a CCAA y ayuntamientos reduciendo las transferencias y, además, el factor que ha elevado extraordinariamente los ingresos por IVA, un 66%, es un espejismo, y se debe al cambio de calendario en las devoluciones y al adelanto de compras ante la subida de tipos. Y así las cosas, el gobierno presenta unos Presupuestos 2011 irreales, donde lo único cierto es la subida de impuestos y la disminución de la inversión, la mejor combinación posible para el hundimiento de la economía.

Un cuadro macroeconómico irreal
Otra vez más, el cuadro macroeconómico en el que se basan todos los cálculos, es absolutamente irreal. Unos Presupuestos asentados sobre tal cúmulo de arbitrariedades, ni son Presupuestos ni son nada. La cifra estrella del cuadro es el crecimiento del PIB, que se estima en un 1,3%, con una previsión de -0,3% para 2010. La cifra de 2010 no se sostiene a la vista de los datos conocidos, donde lo más grave es el desplome del sector exterior, que supuestamente era quien debía sacarnos de la crisis. Así, el déficit exterior, que se había reducido en 2009 hasta el 4,2% del PIB, se ha incrementado espectacularmente hasta el 5,4% en el segundo trimestre, en términos desestacionalizados, lo que además de incrementar nuestras necesidades de financiación exterior, hace que su contribución al crecimiento del PIB sea de nuevo negativa, “como en los tiempos gloriosos de expansión” afirman desde Funcas, mientras la previsión del Gobierno da una aportación del sector exterior al PIB de 1,4 puntos.

Luego vienen el consumo final y la inversión. Aquí hay un problema muy serio que ha puesto de manifiesto un estudio publicado el jueves en el Financial Times, que ha sido demonizado desde todos los ángulos, pero donde nadie se ha molestado en demostrar la falsedad de sus argumentos. El estudio afirma que las cifras estadísticas españolas son falsas, algo obvio y de sobra conocido. La novedad es su cuantificación: el PIB habría caído un 17,2% en dos años, 2008 y 2009, y no el 3,1% oficial. Las razones que dan son de enorme peso, pero hay una que he venido denunciando siempre: el abismo existente entre la evolución de las cifras de negocios sectoriales y los Valores Añadidos Brutos (VAB) que publican el INE y el BdE, y cuya suma constituye el PIB.

Desde que gobierna Zapatero y en contra de la teoría económica y de lo que ocurre en el resto del mundo desarrollado, las cifras de negocios  y los VAB han seguido sendas fuertemente divergentes, y eso simplemente es imposible. Cifra de negocios y VAB no son lo mismo, pero la correlación entre ambas es altísima ya que los VAB son la diferencia entre ingresos (básicamente cifra de negocios) y consumos. No es posible que el VAB crezca un 5% y la cifra de negocios descienda un -20%. La cifras del BdE  sobre resultados de empresas en el primer semestre muestran la perfecta correlación entre ambas magnitudes. Alguien deberá explicar las diferencias, porque sepan que una mayoría de bancos de inversión y fondos ya no se cree las cifras oficiales.

Con los indicadores de actividad y demanda muy negativos, con el sector exterior restando y no sumando, el PIB del tercer trimestre ha caído en picado. Si como es previsible el BdE y el INE dan un crecimiento del PIB favorable a Zapatero, entre cero o ligeramente negativo, en lugar de rasgarse las vestiduras y emplear todas las descalificaciones e insultos al estudio del FT, tendrían que explicar a los españoles, que pagamos su sueldo, por qué cifra de negocios y VAB siguen sendas divergentes solo en España y solo desde que gobierna Zapatero. A la vista de los datos y las expectativas conocidas, el PIB 2010 se reducirá entre el 1 y el 1,3%, entre tres y cuatro veces menos que el -0,3%, que figura en el cuadro macroeconómico.

Y para 2011, la situación empeorará sustancialmente, primero por las previsibles subidas de impuestos, y no me refiero solo a las ya anunciadas, sino a las que se incorporaran vía enmiendas y las que introducirán CCAA y Ayuntamientos, justo lo contrario de lo que necesita la economía, y después por la inflación y las subidas de servicios esenciales. Todo ello reducirá aún más la renta disponible de las familias y la competitividad, contrayendo el consumo y la inversión privadas, así como las exportaciones, que unido al recorte de inversión pública, hará que el PIB pueda caer más de un 4% en lugar de subir el 1,3% previsto. Y la guinda del pastel: “No existe un Plan B si fallan las previsiones”, afirma la Sra. Salgado. ¡Pues estamos apañados!

De los ingresos y los gastos

La incoherencia fundamental de los PGE 2011 es que, en un escenario de de caída de la economía en el segundo semestre de 2010, consecuencia de la subida impositiva, el incremento del paro y la caída de la productividad, prevean que va a producirse una recuperación con más impuestos, con más paro, y con menor productividad, consecuencia de los mayores precios de la electricidad y el gas de Europa y la subida de los CLU, costes laborales unitarios.

Del lado de los ingresos, nos dicen que aumentarán, pero no es cierto. La recaudación hasta agosto 2010 de las grandes figuras impositivas como el Impuesto de Sociedades se ha derrumbado, un -23,5% interanual, con una estimación del -37% a fin de año…  ¡Y prevén una subida del 9,3% en 2011! El IRPF aumenta un 5,7% debido a la supresión de la deducción de 400 euros, y la subida de la imposición sobre el ahorro, sin ello, el IRPF hubiera caído un 19%. En todo caso, partiendo de estos hechos, con más paro y menor crecimiento, los ingresos previstos en los PGE 2011 son ciencia-ficción, razón por la cual la Sra. Salgado, que no se cree sus cifras, no ha descartado nuevas subidas de impuestos a lo largo del proceso de tramitación

Del lado del gasto, el primer gran problema es que el 70% lo realizan CCAA, Ayuntamientos y empresa públicas, completamente fuera del control del gobierno, que puede, eso sí, reducir las entregas como en 2010. Lo hará en un 41,8%, lo que deja a estas AAPP en una situación imposible. El segundo es que el paro y los intereses de la deuda, que representan el 40% de su recaudación, están infravalorados. No es creíble que con un incremento brutal del paro, la aportación caiga un 1,6% (el INEM da ya una cifra más alta) y menos creíble aún son los pagos por intereses con los tipos de interés y el principal de la deuda subiendo significativamente.

En todo caso, y aunque las comparaciones ofrecidas son deliberadamente heterogéneas, para tratar de engañar por un tiempo a los mercados, todos los demás gastos experimentan bajadas, especialmente infraestructuras y gasto social. Las inversiones en infraestructuras caen en un 40,7%. Solo se salva el AVE, un lujo ruinoso porque los ingresos de explotación ni siquiera cubren los costos de mantenimiento,  se congelan las pensiones, se reduce un 8,9% la protección a la familia, un -5,2% la dependencia, un -11,0% las prestaciones por maternidad, las políticas activas de empleo, la sanidad, la educación, etc, etc.

Pero con todo, el verdadero problema vendrá del lado autonómico y local, donde la caída de ingresos es brutal y la de gastos casi nula en año electoral, tanto que, si en 2011 se evita la quiebra de varias autonomías, de miles de ayuntamientos, e incluso del Estado, habremos entrado en el terreno de lo milagroso. Y eso sin hablar del sistema financiero quebrado en más de un 50 %, si  activos y deuda se valoran correctamente. 
 
El Confidencial

viernes, 1 de octubre de 2010

La huelga de los matones, Pío Moa

Los niños "corren graves riesgos" si van al colegio, advierten las mafias sindicales. "Yo mañana no iré a clase, no vaya a haber piquetes. No tengo ganas de líos", dice una chica universitaria. "Yo, por si las moscas, cierro"... Expresiones semejantes se oyen a menudo ante la amenaza de huelga de UGT y CCOO. Porque la gente tiene desde hace años la impresión de que la justicia y la policía no van a proteger sus derechos y dejarán hacer a los matones. ¿Vivimos en una democracia?
Los sindicatos principales son auténticas mafias. ¿Por qué lo digo? Porque son grupos de liberados y mandamases subvencionados, que no hacen públicas sus cuentas, que mantienen en viejas ideas, tópicos, mejor, de un marxismo simplón y tienden a la intimidación y a la violencia. Y se creen con derecho a imponer sus ideúchas políticas. Recuerdo cuando unos fantasmones de UGT fueron a exigir a las Cortes que tomaran medidas contra actos como la entrevista que me hizo Dávila en TVE2. Me han hablado de cómo hicieron la vida imposible a Isabel San Sebastián en la televisión madrileña, o cómo presionan políticamente a la dirección de esta. No son propiamente asociaciones dedicadas a los problemas económicos de los trabajadores, sino algo muy distinto
En una democracia asentada, la huelga general estaría prohibida, por su carácter político. Y también los piquetes, ya que los sindicatos tienen medios de sobra para informar a la gente de sus propuestas de huelga. Pero ellos saben que sin la intimidación de los piquetes "informativos" lograrían tan poco como cotizaciones de los obreros.
¿Por qué esa impunidad para los matones? La cosa viene de la Transición, cuando a la crisis económica respondían los sindicatos con incesantes huelgas que arruinaban a muchas empresas y profundizaban la crisis, y al mismo tiempo presionaban en pro de la ruptura, en vez de la reforma democrática. Entonces no se vio otra solución que comprar a los jerifaltes sindicales con subvenciones, prebendas y privilegios. Tal vez entonces fue inevitable, dada la fragilidad de un proceso en marcha. Pero han pasado ya muchos años, los trabajadores en general han adquirido experiencia de lo que es esa demagogia comunistoide, y ya es hora de poner fin a la farsa.
Los sindicatos no tienen la menor idea de cómo salir de la crisis, y tampoco atacan al Gobierno, que no ha hecho más que negarla cuando ya hacía estragos, y no va a tener más remedio –porque se lo han impuesto Merkel y Obama– que adoptar medidas dolorosas para todos, las medidas que en su demagogia corruptora y derrochadora querían evitar. Los sindicatos lo saben perfectamente. Pero tienen que hacer la comedia y tratar de dirigir la indignación "contra los ricos", y, en Madrid, contra Esperanza Aguirre. Un aspecto de la regeneración democrática imprescindible pasa por acabar de una vez con estos matonismos privilegiados.
Libertad digital