Blogoteca: junio 2010

martes, 29 de junio de 2010

"República". Santos Juliá va enterándose, por Pío Moa

En un reciente artículo, Santos Juliá parece que empieza a enterarse de que en la "república", como bautiza, según tradición propagandística, al Frente Popular, los republicanos eran pocos e impotentes frente a los partidos revolucionarios, a quienes culpa, con cierta injusticia, de los incontables crímenes perpetrados por entonces. ¡Algo es algo! Aunque, la verdad, poco todavía. Inmediatamente nos suelta el cuento de que los crímenes de la izquierda fueron la "consecuencia inmediata de la rebelión militar".

¡Qué mala memoria! ¿Y los incontables asesinatos y agresiones de las izquierdas contra las derechas desde el comienzo de la república? ¿Y el terrorismo desatado por el PSOE en 1934, antes de emprender la guerra civil? ¿Y la oleada de asesinatos que siguió a las elecciones del Frente Popular, apoyados por la policía? Mal que le pese a Juliá, quienes empezaron los crímenes y trataron de organizar la guerra civil fueron las izquierdas, como he documentado exhaustivamente. No todas las izquierdas propiamente republicanas, claro está, pero sí las obreristas y revolucionarias, con las cuales se aliaron, precisamente, aquellas izquierdas. ¿Cómo alguien que quiere pasar por historiador puede olvidar estos hechos cruciales, como si los crímenes empezaran solo al reiniciarse la guerra civil en 1936?

Con sentimentalismo barato, Juliá califica de "horrible" nuestro pasado. Pues no. Hubo hechos horribles, cierto, como suele ocurrir en las guerras, pero también hechos heroicos, aparte de que la guerra duró solo algo menos de tres años de "nuestro pasado". Y lo "nuestro" fue mucho menos de lo ocurrido en casi toda Europa muy poco después de nuestra guerra civil. Ahora bien, dado que tales cosas suelen suceder cuando la legalidad se viene por tierra y cada bando lucha por su existencia, Juliá debería enterarse de cómo se destruyó la legalidad republicana. En cambio, da como un hecho la desvergonzada afirmación de Osorio de que "ellos (los nacionales) comenzaron". Pues no: empezaron los llamados republicanos, que usaban con falsedad ese nombre, porque eran solo republicanos de izquierda, y el grueso de los republicanos era de centro derecha. Una usurpación entre tantas. Y comete Juliá otra falsificación al restringir las matanzas y crímenes izquierdistas a "los primeros meses de la guerra", cuando prosiguieron hasta el final mismo, cuando los izquierdistas escapaban hacia los Pirineos fusilando de paso a los prisioneros, o cuando se mataban entre ellos mismos en Madrid.

Tampoco parece muy enterado Juliá cuando distingue en los nacionales una especial vesania "implacable y metódica política de limpieza" aparte de los "50.000 fusilados tras inicuos consejos de guerra una vez la guerra terminó". A ver si algún día nos especifica de dónde saca esa cifra, al margen de las "investigaciones" subvencionadas por el poder. Y nos aclara también si entre esos "españoles fusilados" no habría algún que otro culpable de delitos espantosos. Juliá trata de explicar, por Dionisio Ridruejo, unas matanzas realizadas por los nacionales, que alcanzarían el grado de genocidio... pero que nunca existieron en tal grado. "La historia se ha contado ya mil veces", dice Juliá. Se ha falseado mil veces, debería decir. Dejo aquí sus fantasías sobre los contactos de posguerra entre algunos ex franquistas y la oposición o el exilio: aquella oposición nunca fue democrática en modo alguno. Como, en el fondo, tampoco lo es Juliá, por mucha sensiblería que derroche. La falsedad no es democrática y solo sirve para envenenar a la gente, sobre todo la falsedad sentimental.

Menos mal que Juliá respeta la transición, al contrario que los estafadores de la "memoria histórica". Pero olvida nuevamente, vaya por Dios, que la transición se hizo desde la legalidad franquista, no desde la "republicana", como persisten en bautizar a la del Frente Popular. Y que se hizo por iniciativa de los franquistas y en contra de los rupturistas. Por lo tanto no se hizo "recusando la herencia recibida", como pretende Juliá, sino sobre la base de ella. La oposición seguía sin ser democrática, y de haberse impuesto sus rupturas, la descomposición democrática que hoy sufrimos se habría producido inmediatamente después de la transición, como ocurrió con la república.

Quedémonos, en fin, con el reconocimiento por Juliá, aun si algo confuso, de que las principales fuerzas del Frente Popular no eran republicanas. Y lamentemos que Juliá ignore –voluntariamente, supongo– la enorme responsabilidad de los republicanos de izquierda en los aciagos sucesos. Por ejemplo, muchas chekas y la matanza de la cárcel Modelo procedieron muy directamente de aquellos republicanos a quienes Juliá intenta exculpar. Más historia, señor Juliá, y menos cuentos.

Libertad Digital

sábado, 26 de junio de 2010

Venezuela: Chavez radicaliza su dictadura comunista

Morales, Correa y Chávez, ayer en Otavalo (Ecuador) Foto AP
 
 
Día 26/06/2010 - ABC
 
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha pisado el acelerador para avanzar en la imposición de su modelo socialista totalitario, aunque «le cueste la vida» y aumente el rechazo hacia su proyecto de cara a las elecciones legislativas previstas para el próximo 26 de septiembre.
El mandatario dirige personalmente la campaña, iniciada desde el año pasado, pero ante la cercanía de los comicios ha intensificado los ataques contra el sector privado y le ha declarado la «guerra económica» a la burguesía, a la suya más bien, que denominan «boliburguesía chavista», porque ya es poco lo que queda del anterior sistema democrático.
Chávez se ha declarado «marxista» y «castrista». Ha dicho que necesita cambiar el modelo capitalista por el socialista, reformando las leyes que le dan control absoluto al Estado sobre los medios de producción.
El conflicto que se presenta con sus «leyes socialistas» es que ya fueron rechazadas hace dos años en un referéndum que por primera vez pierdió tras once años de poder y doce comicios celebrados. Pese a que su proyecto totalitario fue entonces derrotado en las urnas, Chávez ha anunciado que se juega lo que sea con tal de imponerse.
El precio político que paga es alto. Su popularidad ha mermado en los sondeos —la intención de voto está en el orden del 35 %—; ysin embargo el mandatario sigue a capa y espada con el cerco a la empresa privada. En los últimos 5 años ha expropiado unas 760 propiedades, de las cuales 320 han caído en los últimos meses. Ha cerrado casi la mitad de las 13.000 industrias venezolanas en los once años de su gobierno.
Su látigo nacionalizador, expropiador, confiscatorio ha agudizado la crispación en la sociedad venezolana. Y mientras encarcela a los carniceros, «toma» el mercado de Quinta Crespo y arremete contra los empresarios e industriales, se destapa el escándalo de las 70.000 toneladas de alimentos podridos que ha importado la red oficial de mercados «Pdval» que pertenece a Pétroleos de Venezuela.
Máscaras fuera
Nadie entiende cómo un país en crisis puede darse el lujo de perder alimentos. «Chávez nos ha engañado. Nos quitan la arepa (tortilla de maíz)», dice a ABC el ex diputado chavista Ernesto Alvarenga. «El régimen que hoy nos gobierna avanza en el control de la producción y comercialización de alimentos, haciéndole honor a su política de hacer desaparecer el sector privado de la economía».
Lo único coherente en «este desastre es la correspondencia que hay entre la política alimentaria del régimen chavista y la del fracasado imperio soviético, la de Corea del Norte, Cuba y Zimbabue», señala Alvarenga.
A Chávez ya no le importa guardar las apariencias democráticas que lo catapultaron al poder en los comicios de 1998. La nueva Constitución, que se hizo a su medida en diciembre de 1999 ha sido sistemáticamente violada, sostiene por su parte el ex constituyente Germán Escarrá.
Tampoco le importa que le reprochen el viraje que ha dado hacia el totalitarismo. A pesar de la resistencia de la oposición, ha cerrado Radio Caracas Televisión y 34 emisoras de radio y mantiene bajo amenazas de cierre a otras cadenas de televisión. También ha decretado oficinas de censura para la información y leyes «mordaza».
Venezuela es el campeón latinoamericano en la violación de los derechos humanos y el debilitamiento de la libertad de expresión (800 agresiones y atentados contra los medios y los periodistas). Hay 35 presos políticos y 2.000 activistas, entre ellos, estudiantes, sindicalistas y obreros, obligados a presentarse ante los tribunales por protestar contra el gobierno.
La lista de denuncias contra el régimen se hace interminable. Para afrontar las críticas, Chávez cuenta con un ejército de cubanos (60.000 agentes), que el disidente general Antonio Rivero califica de «ocupación extranjera».
Los cubanos intervienen en diversos campos como la seguridad personal de Chávez, los programas sanitarios, denominados «Barrio Adentro», educación, deporte, comercio, registros mercantiles, civiles y notarías, Registro de identidad y extranjería y en los altos mandos de la Fuerza Armada Nacional, que se pagan con la factura petrolera de los 95.000 barriles diarios que le pasan a Cuba.

miércoles, 23 de junio de 2010

Todo hace agua a la vez, por Roberto Centeno


Con los mercados prácticamente cerrados para todo tipo de deuda española, seguimos gastando más de los que ingresamos, el endeudamiento no para de crecer y los tipos de interés pagados han subido entre un 60 y un 80% desde primeros de año; de golpe todos los disparates, todos los engaños, todas las irresponsabilidades, parecen haber aflorado: el Estado, las CCAA descoordinadas, los ayuntamientos que sobran la mitad -4.000- diputaciones que sobran todas -más de 20.000 millones de euros año de despilfarro inútil- y la mayoría de grandes empresas están en pura quiebra. Y así, al borde del desastre una vez más, un Trichet aterrado por la situación de España, ha tenido que desdecirse de su retirada de ayudas, y salir al rescate, como brillantemente detallaba Eduardo Segovia el pasado viernes: barra libre de liquidez a tres meses para operaciones regulares de refinanciación, la deuda soberana mantiene la ficción, pero esa ficción no incluye a la mayoría de familias y empresas, para quienes no hay ni un céntimo.

Si como afirma el Banco Mundial “la situación económica de España es muy grave y la del paro extremada”, la ministra de Elena Salgado, tan aplicada ella, debería explicarnos cómo puede crecer una economía y crear empleo sin crédito ni a la producción ni al consumo, porque eso, que servidor sepa, no está en los escritos. Para colmo, la titular de Economía ha asegurado que los datos del Banco Mundial sobre España son incorrectos y que les ha tenido que explicar la realidad. Una afirmación demasiado atrevida viniendo de alguien que parece no tener ni idea de lo que tiene debajo de la alfombra de su despacho, y si la tuviera o tuviese, por qué no nos explica la situación fiscal de CCAA, Ayuntamientos y Diputaciones, y empieza a poner orden el la jaula de grillos en que se han convertido, donde cada una va por libre con el dinero de todos.

Las entidades financieras están teniendo serios problemas en el interbancario y se han demostrado incapaces de haber reestructurado el sector cuando aún se estaba a tiempo. Han preferido optar por chapuzas político-mediática, como la pseudofusión de Caja Madrid y Bancaja, que permite poner en la calle al 25% de la plantilla, trincar 4.000 millones de euros, mantener y ampliar chollos y sueldos a consejeros y no arreglar absolutamente ningún problema de fondo. Rato, cuyo fuerte nunca ha sido la gestión, se encontró en la caja con un marrón incapaz de solucionar, de manera que se apuesta por una operación de imagen al canto y aparecer de brillante estratega. Por el contrario, el BdE camufla su desastrosa y vergonzosa actuación en la gestión de la crisis, Rajoy consigue para el PP la pseudocaja más grande al sur de los Pirineos, Zapatero salva otro problema y todos tan contentos, menos los miles de empleados que se van a ir a la calle, y que no tenían culpa de nada. Y todo cuando la guerra por la captación de pasivo llega al despropósito más absoluto, se ofrece el 4% a los nuevos depositantes y se cobra al 2% en las hipotecas.

A las eléctricas, culpables y víctimas de la política energética marxista ecologista de Zapatero, inventada por el PP, tampoco les pinta bien. ¿Quién les va a pagar el déficit de tarifa que suma ya 14.000 millones de euros? ¿Quién va a pagar la locura de las renovables, que unos y otros impulsaros con una irresponsabilidad suicida? Las eléctricas siempre pensaron que el déficit de tarifa, un invento de Rato, lo pagaría o avalaría el Estado. Ahora que no les sirve el aval del Estado, tienen un agujero brutal que tratan de colocar como sea a unos consumidores que están al límite de su capacidad económica, mientras las renovables, producto de especulación financiera, se llevan el dinero a carretadas, 6.000 millones solo en primas en 2009. ¡El 20% del recibo de la luz que se llevan de tirón! ¿Qué rayos han hecho la CNE, el Ministerio, UNESA o el gabinete de Moncloa, para quien las subvenciones a las renovables eran el futuro de España? Porque esto eran habas contadas, lo hemos denunciado por activa y por pasiva, era insostenible, lo veía hasta un niño de primaria, y aun así como si nada.

¿Y las constructoras?, las grandes, las gordas, las insumergibles. Sin dinero, sin crédito, si obra pública ni de la otra, “en España no hay ninguna burbuja inmobiliaria”, decían los artistas. Y la poca obra pública que hay son las disparatadas líneas AVE, un lujo asiático que no podíamos permitirnos, cuyos ingresos, si circulan al 100% de ocupación, no cubren ni el mantenimiento de la vía. AVE a Lugo, a Santander, cuando el AVE a Barcelona, Sevilla o Málaga son una ruina económica absoluta, a pesar de ir llenos y ser grandes ciudades. ¿Y los bancos y cajas? ¿De dónde van a sacar los 40/50.000 millones que necesitan refinanciar para no quebrar de aquí a diciembre? ¿Con la garantía del Tesoro? Vivimos en un país de locos. Bueno no tan locos, porque los ricos están sacando el dinero de España a carretadas, una fuga de capitales como nuestra economía no ha conocido jamás.

Siempre con los deberes hechos

Lo que más me gusta de escuchar a Elena Salgado es que vaya donde vaya siempre ha llevado sus deberes hechos. Va a Bruselas a presentar el plan de ajuste para reducir el déficit de las AAPP, a pesar de no tener ni la menor idea de lo que Montilla piensa gastar, ni Griñán, ni Gallardón, ni los 8.000  Ayuntamientos, ni la inútiles Diputaciones, por no hablar de las 4.000 empresas públicas tapadera, que suponen en total el 72% del gasto, o de la descoordinación y fragmentación fiscal total, y la buena ministra no se corta un pelo: ha llevado los deberes hechos.

Peor aún, CCAA y CCLL se endeudan con el permiso y el aval del Estado, permisos y avales que la señora reparte como si fueran cromos, sobrepasando todos los límites, sin preguntar, sin analizar, sin nada de nada, y Salgado dice que lleva sus deberes hechos. Tiene un sector público con una tasa absentismo del 23%, frente al 1% de Alemania, casi un cuarto de funcionarios no va a trabajar, y el tema ni siquiera lo menciona porque siempre lleva sus deberes hechos.

Consecuencia de los gigantescos descuadres presupuestarios, los mayores de la historia de la hacienda española, CCAA y CCLL han recibido cerca de 20.000 millones de euros de más que tienen que devolver. En 2010 tienen que entregar 6.000 millones, pero ni los han devuelto ni tienen la menor intención de hacerlo, y eso que la ministra que hace los deberes. Les transfiere todos los meses ingentes cantidades de dinero para que puedan seguir despilfarrando. ¿No se le ha ocurrido que en vez de bajar las pensiones sería más que suficiente descontar simplemente de las transferencias del Tesoro las cantidades que adeudan estos manirrotos incontrolados?

Y la buena noticia, la intervención.

Ante este cúmulo de disparates, parece que habrá una buena noticia próximamente: la economía española, al igual que la griega, pasará a estar intervenida en la práctica por el Ecofin y por el FMI, y ya no estaremos del todo en manos de esta panda de zoquetes. Zapatero tendrá que tragar todo lo que le manden, ya lo está haciendo parcialmente desde el pescozón que le sacudió Obama, porque es obvio que no van dejar barra libre, en manos de unos indocumentados, irresponsables y corruptos, donde cada uno hace lo primero que se pasa por la mente, excepto cesar el despilfarro masivo de recursos. El ahorro anual de las medidas tomadas apenas llega a los 10.000 millones de euros, y el despilfarro a cortar supera los 100.000 millones, así que el Ecofin y el FMI tienen tajo para dar y tomar. Esa es nuestra única esperanza, la intervención exterior.

En caso de lo contrario, ya saben lo que nos espera. Las CCAA socialistas ya han encontrado la solución, incrementar la presión fiscal a la clase media, pero de cortar gasto nada de nada. El PP no se ha pronunciado, porque como también suban el IRPF a “los ricos” la han pifiado, aunque que reducir gastos nada: Gallardón sigue con sus 1600 asesores, las obras faraónicas también, y mucho “adelgazar la Administración”, pero no en mi taifa y menos con mi dinero, por ejemplo los multisueldos. Y no digamos de las decenas de miles coches oficiales, viajes de lujo, despilfarros al por mayor. Una pequeña sugerencia a los lectores: cuando en sus ciudades se topen con los lujosos coches oficiales de ediles, chupópteros, mangantes y similares, aprovechen para abuchearles y exigirles que vayan en transporte público.   

* Catedrático de Economía de la UPM

Como los 17 cacicatos arrojan el futuro de España por un sumidero

LA SUBIDA IMPARABLE DEL COSTE Y EL VOLUMEN DE LA DEUDA

por Roberto Centeno
Artículo publicado en elconfidencial.com / 21.06.2010

La pasada semana, entre la relajación de las presiones sobre un Zapatero, cuyas medidas, incluida la incoherente chapuza de reforma laboral, han sido avaladas -¡qué remedio!- por la UE y por el FMI, y un Rajoy desfondado que solo sabe decir no, pero que es incapaz de proponer nada alternativo que se tenga en pie –desde aquí le instamos a reunir de urgencia a sus barones y alcaldes imponiéndoles manu militari el plan de ajuste drástico del gasto, sin lo cual todo lo demás es música celestial, incluida la confusa reforma laboral, que va a ser un semillero de problemas y va a elevar el paro a las estrellas; no lo ha hecho ni lo hará porque no tiene lo que hay que tener, y está quedando como un auténtico incapaz- han pasado por alto, una vez más, los hechos esenciales sobre la realidad estructural de nuestra economía. La subida imparable del coste y el volumen de la deuda de las AAPP.

Por supuesto, lo del aval a las medidas tomadas ha sido para los telediarios y para una opinión que ve cómo Zapatero “hace cosas” y Rajoy “no hace nada”. La realidad es bien distinta, porque al compañero presidente le han leído la cartilla muy despacito y muy en serio. No sabemos todos los detalles, pero sí algunos: debe reducir un 0,75% del PIB adicional el gasto y “reformar el sistema de pensiones”. Respecto a lo primero, lo que se nos viene encima es una hecatombe: todo parece indicar que se ha pactado una línea de rescate para España del FMI y de la Unión Europea de 250.000 millones de euros, un auténtico tsunami que obligará a los españoles a realizar sacrificios inimaginables. Es evidente que esos 250.000 millones tendrán que proceder necesariamente del gasto autonómico, donde se despilfarra normalmente una cifra cercana a los 100.000 millones de euros. Lo segundo está más claro que el agua, lo hemos venido explicando aquí por activa y por pasiva: el sistema de pensiones está quebrado, como han cuantificado todos los estudios actuariales realizados por personas independientes, y el resultado final, lo vistan como lo vistan, está muy claro, será una reducción de los derechos y las pensiones de los jubilados.

Nada sin embargo de meterle mano al despilfarro autonómico, donde barones y alcaldes son reyes absolutos, España no es ya una  nación, sino un conglomerado de taifas o de estados feudales, que controlan en forman totalmente arbitraria, junto con ayuntamientos y diputaciones, el 71,5% del gasto, contratan personal, legiones parientes y amigos, para hacer exactamente nada, se dotan de medios de comunicación para el canto de sus glorias con pérdidas multimillonarias, realizan obras innecesarias, se equipan con los más suntuosos edificios, los más suntuosos despachos y medios, y todo sin control alguno. Cualquier intento del Gobierno de poner orden es considerado como una injerencia inaceptable, mientras siguen recibiendo de este Gobierno de insensatos el dinero y los avales necesarios para financiar el increíble montaje de gastos en que se han instalado, sin control alguno.

El crecimiento imparable de la deuda

El viernes publicaban estas páginas las cifras oficiales de deuda de CCAA y CCLL, y lo primero que hay que resaltar, como ya hemos explicado en otras ocasiones, es que esto no es todo el dinero que deben, esto es solo una parte del total, la correspondiente a los criterios de Maastrich. Pero a efectos del crecimiento, la cifra absoluta da igual, porque lo relevante es la tasa de crecimiento, y esta es pura y simplemente para cortarle a uno la respiración. Los barones feudales, haciendo caso omiso de la crisis para financiar todos sus compromisos, todas sus iniciativas faraónicas, para pagar los sueldos de familiares, amigos y correligionarios han incrementado su endeudamiento en el primer trimestre en un 28,14%.

Es inaudito, es escandaloso, es un robo a mano armada, en medio de la mayor crisis de nuestra económica de nuestra historia, con más de cinco millones de parados –por cierto ya todo el mundo, empezando por el presidente de la CEOE, acepta como cierta nuestra cifra de más de cinco de millones de parados reales, ¡bienvenidos al mundo real!–, con reducciones salariales enormes, con la próxima reducción de las pensiones, con subidas de impuestos brutales – IBI, basuras, multas. etc–. Estos irresponsables han tomado un dinero que no tienen, gracias a los avales de Sra. Salgado, la que siempre lleva hechos los deberes, y concede avales del Estado como si fuera escombro, y a las cajas locales, que para eso son suyas, en total 20.000 millones de euros. ¡Todo el plan de ahorro del Gobierno aplaudido en la UE, y en todo el orbe mundial, para dos años, se lo han ventilado los señores feudales en solo un trimestre, y a funcionarios, parados y pensionistas que les zurzan.

Y lo mismo los alcaldes, con Gallardón a la cabeza, 7.314 millones de euros, han incrementado su gasto en un 15%, y eso que no pagan ni al tato y deben dinero a todo hijo de vecino. Y así las cosas se reúne el Consejo de Política Fiscal, donde las taifas van a pedir dinero y acuerdan: primero, que podrán seguir endeudándose, ¿cómo no?, pero solo hasta el 2,4% del PIB; segundo, y esto resulta grandioso, firman un acuerdo de reducción del déficit, los responsables no lo olvidemos del 71,5% del gasto total, y ¡han asumido un recorte de 1.000 millones de euros para 2011! Sin comentarios. Solo una pregunta, ¿a qué se dedican en el Ecofin y en el FMI?¿Es que no saben sumar?.

Por último, la deuda en circulación del Estado era de 486.467 millones de euros, 100.000 millones más que en marzo 2009, de los que la mitad han sido para transferírselos  a las CCAA y CCLL. Es decir, entregamos a los señores feudales un dinero que ni siquiera tenemos, es realmente de locos.

viernes, 11 de junio de 2010

Sostres denuncia a Carod Rovira, por LM Anson

Salvador Sostres, que, al margen de discrepancias o coincidencias ideológicas, está escribiendo artículos sobresalientes en El Mundo, ha denunciado las últimas maniobras despilfarradoras de Carod Rovira. El político coronado de espinas, célebre por sus viajes gratis total y por su colección de lanzas indígenas, ha decidido obsequiar con 625.800 euros a la Associació d’Amics de la Bressola, dedicada a difundir el catalán en Perpiñán. Dicen las malas lenguas que el 80% de esa cantidad quedará para los directivos de la Asociación.

     Carod Rovira, en su generosidad indiscutida, pretende otorgar ahora, según la información de Salvador Sostres, la cantidad de 1.150.000 euros a una asociación inédita que se llama Joves Dirigents Catalans y, que con el pretexto del deporte, aspira a embolsarse la suculenta cantidad para beneficio, en parte sustancial, de los directivos de la camelancia. Carod Rovira, inasequible al desaliento, repudiado por su propio partido, quiere aprovechar los meses que le quedan en el tripartito que desgobierna a Cataluña, para favorecer a sus amiguetes y simpatizantes. A nadie le extraña, conociendo al personaje. En plena crisis económica, Carod Rovira sigue derrochando los impuestos con que se sangra a los catalanes. Y lo hace con descaro, sin pudor, con chulería. El tripartito, ha escrito certeramente Salvador Sostres, “no ha sido un gobierno, ha sido una banda”.


El Imparcial.

lunes, 7 de junio de 2010

España está hoy como Argentina a principios de 2000, Domingo Cavallo


Acabo de estar varios días en Madrid, antes y después de mis visitas a Marruecos y Pamplona, ciudades en las que tuve oportunidad de discutir con colegas y con expertos los problemas económicos y financieros por los que atraviesa Europa. Las conversaciones que mantuve en Madrid me permitieron captar con más precisión la situación que se vive en España.
España está hoy como Argentina estaba a principios de 2000. Hasta 2008, España vivió varios años de un progreso entusiasmante que todos atribuían a la incorporación del Reino a la Unión Europea, primero y la entrada a la zona del Euro, después.
Sin embargo, en 2008 comenzó una recesión que ha producido un fuerte aumento del desempleo y, simultáneamente, un agravamiento de la situación fiscal. Esto lleva a una creciente preocupación de los tenedores de bonos españoles por la capacidad de España de servir su deuda que se refleja en la tasa de riesgo país. Después de dos años de recesión el déficit en cuenta corriente, que ha bajado, asciende aún al 8 % del PBI. Tanto el déficit fiscal como el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos reclamarán un fuerte ajuste fiscal y mayor flexibilidad laboral, acciones que son sumamente difíciles de decidir e implementar para cualquier gobierno, sea cual fuere su signo ideológico. Si bien desde el exterior, en particular desde los Estados Unidos, se argumenta que España no enfrentaría estas dificultades si hubiera mantenido su moneda nacional porque tendría disponible el recurso de la devaluación monetaria, en España casi nadie habla de la posibilidad de abandonar la zona del Euro y volver a la Peseta como forma de resolver los problemas.

Argentina también había vivido, hasta 1998, varios años de progreso y optimismo, que todos atribuían al plan de convertibilidad y a las reformas económicas que lo acompañaron. La mejor demostración del entusiasmo que este progreso en estabilidad había generado fueron los resultados electorales obtenidos por el justicialismo desde 1991 en adelante y, hacia el año 2000, a pesar de que se había producido un cambio de gobierno y de signo político a fines de 1999, era sintomático que el nuevo presidente hubiera ganado haciendo campaña con el slogan “Conmigo, un Peso un Dólar”.
La recesión que había comenzado a mediados de 1998 había  provocado también aumento del desempleo y un agravamiento de la situación fiscal. Los acreedores de la Argentina evidenciaban un creciente nerviosismo que se reflejaba, a principios de 2000, en el aumento, todavía tenue, de la tasa de riesgo país. El gobierno enfrentaba el desafío de tener que encarar un ajuste fiscal e introducir flexibilidad laboral, dos conjuntos de acciones indispensables para que la deuda se hiciera sostenible y la economía recuperara competitividad. Desde el exterior comenzaban a escucharse opiniones en el sentido de que Argentina debería permitir la devaluación del Peso. Pero, en Argentina, prácticamente nadie veía como solución el abandono del régimen de convertibilidad, sobre todo porque casi el noventa por ciento de las transacciones financieras y los contratos de mediano y largo plazo estaban pactados directamente en dólares.
Lo que ocurrió en Argentina entre 2000 y 2002 es una experiencia que los españoles deberían examinar con especial atención, porque les servirá de alerta sobre las dificultades, los peligros y los costos económicos y sociales en los que España puede incurrir si no trabaja eficazmente para defender la integridad del Euro y para asegurar que nunca abandonará ese régimen monetario.
Las dificultades
Las dificultades que conllevan el ajuste fiscal y la introducción de flexibilidad laboral ya se están observando en España, con las mismas características que se vivieron en Argentina durante el año 2000 y 2001. A pesar de que el Gobierno Central logra aprobar las leyes de ajuste fiscal, las comunidades autonómicas (el equivalente de las provincias argentinas) se resisten a acompañar ese esfuerzo. Lo mismo ocurre con los municipios. Y, como en Argentina del 2000, los excesos fiscales y el endeudamiento más gravoso se dan precisamente en varios de estos niveles sub-nacionales de gobierno.
En cuanto a la flexibilidad laboral, una propuesta bastante tímida, como la de Argentina en el año 2000, ya ha generado una ruidosa oposición sindical y se está transformando en la principal causa de pérdida de popularidad y apoyo del gobierno socialista. Es probable que aún cuando el gobierno logre aprobar e implementar esta reforma laboral, al día siguiente los mercados manifiesten su escepticismo y demanden más acciones tendientes a demostrar que la economía española será capaz de recuperar competitividad sin salirse del Euro.
Los peligros
Hay un peligro que sufrió mucho Argentina en 2000 y 2001, que  probablemente no será tan gravoso para España en los dos próximos años: la fortaleza exagerada de la moneda externa que reemplazó a la moneda nacional. Mientras el Dólar, que era la moneda relevante para la Argentina en aquella época, se mantuvo exageradamente fuerte durante todo 2000 y 2001, hasta mediados de 2002: el Euro, que es hoy la  moneda relevante para España, ya se ha debilitado bastante desde niveles cercanos a 1,60 dólares por Euro algunos meses atrás a 1,23  en estos días. Este debilitamiento es parte de la solución para el problema de pérdida de competitividad de España, al menos en relación a los países de fuera de la zona del Euro. En Argentina, el  Dólar recién comenzó a debilitarse luego de que en Enero de 2002 el país había abandonado al Dólar como moneda, lo que impidió que aquel debilitamiento fuera la solución ordenada y no traumática del problema de pérdida de competitividad que sufría Argentina.
El peligro más relevante para España, que también enfrentó Argentina desde principios de 1999, es el del contagio por devaluación eventual de las monedas griega y portuguesa, si es que estos dos países no llegaran a soportar las apuestas en contra a que las están sometiendo quienes especulan con el default de sus deudas. En el caso de Argentina, la devaluación del Real, a principios de 1999, llevó a muchos de los tenedores de duda argentina, que antes habían especulado en contra del Real, a comenzar a especular en contra del Peso, apostando a que Argentina se vería obligada a devaluar su  moneda y defaultear su deuda. En el caso de España una eventual devaluación de las monedas griega y portuguesa, algo que ocurriría sólo si esas dos naciones abandonaran la zona del Euro, no sufriría contagio por estrecha relación comercial (algo que fue la causa principal del contagio de Brasil a la Argentina) sino por los paralelismos que quienes especulan contra la deuda de los países harán entre la situación de estas tres economías.
 Costos económicos y sociales
Los costos económicos y sociales que podría llegar a pagar España son enormes si, como ocurrió en Argentina entre fines de 2001 y principios de 2002, una crisis financiera, la falta de apoyo político interno y la especulación externa terminan forzando el reemplazo del Euro por la Peseta y España ve destruida toda su base contractual y rotos sus lazos con Europa y con el resto del Mundo. Hoy este riesgo nadie lo ve en España.  Pero los españoles no deben descartarlo, porque era un riesgo que tampoco se percibía en Argentina en el año 2000.
Una observación cuidadosa de la experiencia Argentina de aquellos años debería llevar a la dirigencia española, especialmente a la de los dos partidos nacionales, el Socialismo y el Partido Popular, a advertir que deberán aunar esfuerzos para asegurar que los partidos nacionalistas de las comunidades autonómicas y los sindicatos no boicoteen el imprescindible ajuste fiscal y la necesaria reforma laboral. También tendrán que  influir sobre el resto de Europa para que las crisis griega y portuguesa no terminen en procesos desordenados de default y devaluación de sus monedas. Y, adicionalmente, tendrán que encontrar formas creativas de facilitar la recuperación de la competitividad de la economía española no sólo con respecto a las economías que están fuera de la zona del Euro sino también con respecto a Alemania y a las demás economías que tienen al Euro como moneda. Y esto lo tendrán que lograr sin que la devaluación de su moneda se mantenga en la caja de herramientas con la que se intentará reparar la crítica situación económica por la que España está atravesando. En este sentido, la propuesta que hemos hecho con Joaquín Cottani puede ayudarlos.

Blog de Domingo Cavallo

Corralito

sábado, 5 de junio de 2010

Bilderberg, la Trilateral, la camelancia, por LM Anson

En 1977, Carlos Ferrer Salat, presidente de la CEOE, me llamó para decirme: “Queremos que Pedrol Ríus y tú os incorporéis a la Trilateral. Además de políticos, banqueros, empresarios y financieros, en la Trilateral están profesionales relevantes”. Después de hablar con Pedrol Ríus acepté la invitación, si bien con reservas, entre otras cosas porque ser miembro de la Trilateral costaba un ojo de la cara.

     -La Trilateral es el Gobierno del mundo —me aseguró Ferrer Salat. Está cien codos por encima de la Bilderberg. Fíjate en el número de presidentes, ex presidentes, jefes de Gobierno y ex jefes de Gobierno que forman parte de la organización. Para España es clave que nos hayan invitado a integrarnos a la Trilateral.

     Bueno, pues durante cinco o seis años me dediqué a “gobernar el mundo” desde la Trilateral. Asistí a varias de sus reuniones estelares en diversos países. Y como no hay cosa que más me reviente que las camelancias, un día me puse de acuerdo con Pedrol Ríus y nos dimos de baja del club prepotente.

     La idea que saqué de la Trilateral es que era un inteligente lobby al servicio de los intereses de Rockefeller y del gran capital de Estados Unidos. Nada más. Eso de la influencia y del gobierno del mundo era una completa y carísima camelancia. Me temo que la Bilderberg, adonde ha acudido Zapatero, sea una escenografía muy parecida a la Trilateral, al servicio de determinados intereses concretos y al margen de influencia real en el alto mundo político y económico. Como a Zapatero le encanta la política de la camelancia, seguro que se habrá sentido muy satisfecho en su contacto con la Bilderberg.

Luís María Anson

El Imparcial

¡Jodidos judíos! por Tomás Cuesta, ABC


DICE Cioran que, si ser hombre es un drama, ser judío es un drama añadido. Amargo privilegio de ser eso que el más pesimista de los pensadores describe como un «ser nosotros más allá de nosotros mismos». El pueblo judío ha servido de espejo sobre el cual exorcizar nuestros terrores. «Nuestras calamidades, los quiebros de nuestra vida son para ellos desastres familiares, rutina». De la cual no estamos dispuestos a eximirlos. Su condición sagrada, para nosotros, es la de ser víctima propiciatoria.

Lo de estos días no es nuevo. Perversos judíos se entregan a su favorito placer de dar cruel muerte a mansos inocentes: vale para la operación militar contra la flotilla de Hamás, exactamente igual que valió para el martirio del santo niño de la Guardia. No hay por qué dar razón de la perversidad judía: perverso y judío son sinónimos. Así, en la fantástica viñeta de un respetable diario español al día siguiente del asalto: mar ensangrentado y reflexión sesuda: «La sangre es la única razón de la bestia». Pero he dicho «antisemita», ¡qué locura! Ninguno de los solidarios progresistas que salen en defensa de la operación de Hamás para romper el bloqueo y facilitar la instalación de misiles iraníes en Gaza, aceptaría ser cubierto por un adjetivo al cual la sangre de seis millones de civiles asesinados da un tinte poco estético. No, ellos no son antisemitas, son antisionistas; sin comparación, más respetable. Es una vieja historia.

«¿Y qué es el antisionismo? Es la negación al pueblo judío de un derecho fundamental que acordamos libremente a todas las naciones de la tierra. Es la discriminación hacia los judíos, amigo mío, porque son judíos. En una palabra, es antisemitismo. La época ha hecho que, en Occidente, sea impopular proclamar abiertamente el odio hacia los judíos. Siendo así, el antisemitismo debe inventar a cada momento nuevas fórmulas y nuevos foros para dar rienda suelta a su veneno... Cuando la gente condena el sionismo está condenando a los judíos». Palabras de Martin Luther King en agosto de 1967.
A toda nación constituida reconocemos el derecho de proteger sus fronteras y hacer frente a quienes las amenacen. Desde el día mismo de su independencia, hace ya más de sesenta años, Israel vive una guerra con vecinos que no aceptan más tratado de paz que aquel que incluya su borrado del mapa. Pero cualquier acto de defensa militar israelí lo acogemos como el más inhumano de los crímenes. Putin puede hacer exterminar a trescientos mil chechenos en nombre del antiterrorismo; no pasa nada.

Cuando Israel impone un bloqueo sin el cual la organización terrorista que gobierna en Gaza podría instalar en su frontera el armamento nuclear que Ahmadineyad fabrica, los buenos sentimientos europeos tiritan: ¿pero, cómo osan estos judíos comportarse como una nación de pleno derecho? En el límite, la gran propaganda mediática ni siquiera busca ya acusar al derechista primer ministro Netanyahu, ni a su socialista ministro del Ejército, Barak. Son los judíos, o más bien lo judío, los verdaderos portadores de la culpa imborrable: culpables de asesinar a Dios, primero; culpables, después, de empecinarse en sobrevivir durante casi dos milenios privados de territorio; culpables de seguir empecinándose hoy en ser Europa -razón y democracia- cuando Europa ya no existe.
Sí, lo judío es verdaderamente imperdonable. Hassán II, en un chispazo de cinismo a la altura de su condición divina, decía que «el odio a Israel es el afrodisíaco más potente para los musulmanes». ¿Sólo para los musulmanes? Desde luego, en el «Mavi Marmara», el Barco del Amor, tenían la libido muy alta.

ABC

viernes, 4 de junio de 2010

Garzón de nuevo ¿prevaricación elevada al cubo? LM Anson

Me he esforzado siempre por subrayar los servicios que Baltasar Garzón ha hecho a la causa de la libertad con su valerosa actitud ante Eta. He procurado no entrar en el fondo de las tres presuntas prevaricaciones de las que está acusado por tratarse de asuntos sub iúdice. El rigor y la prudencia exigen cautela.

     Ahora toma cuerpo una cuestión que elevaría al cubo las presuntas prevaricaciones de Baltasar Garzón. El juez Barreiro, que es un jurista capaz, moderado y prudente, está investigando si el ex magistrado de la Audiencia Nacional, así como las fiscales, se apropiaron de la instrucción del caso Gürtel de forma ilegal. Aún más, el juez Barreiro quiere contrastar si Garzón ocultó un testimonio clave que exculpaba a Camps.

     Inútil subrayar la importancia de la nueva información que emana del Supremo. Si se confirmara, Baltasar Garzón habría incurrido en una gravísima prevaricación de trascendente alcance por afectar al presidente de una Autonomía, elegido democráticamente por mayoría absoluta de los levantinos.

      Nunca debió regresar Garzón a la Audiencia Nacional, aunque entonces la ley lo permitía. No es de recibo que un magistrado se convierta en juez y parte después de haber sido el número 2 del PSOE en elecciones generales, de formar parte del Gobierno socialista de Felipe González como secretario de Estado y de haber aspirado abiertamente a ser ministro de Justicia. El antiguo agit-prop soviético ha desencadenado todas sus capacidades para crear un clima nacional e internacional de apoyo al juez, oscureciendo la evidencia de la sostenida actividad política partidista de Baltasar Garzón. Veremos qué pasa ahora, si se confirma una nueva, presunta y gravísima prevaricación.


Luis María ANSON
de la Real Academia Española

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jueves, 3 de junio de 2010

Crisis nacional. En defensa de Zapatero, por Florentino Portero

Supongo que es la consecuencia directa de la educación puritana que recibí en mis años mozos, pero reconozco que me parece repugnante el espectáculo de compañeros de partido, periodistas de medios afines y votantes de izquierda crucificando al presidente del Gobierno por ser responsable único, o en comandita con las pajines et. al., del desastre en el que nos encontramos. No es verdad y no es justo endilgar a Rodríguez Zapatero tamaña responsabilidad.
La vieja guardia socialista, con el ex presidente González a la cabeza, hace declaraciones despectivas contra el presidente olvidando que también ellos condenaron al paro al 20% de los trabajadores de este país, que entonces más que ahora floreció la corrupción, que estos lodos son el resultado de políticas que apoyaron o que consintieron con su silencio cómplice.
Los más jóvenes filtran informaciones a los medios de comunicación para marcar distancias con un cadáver maloliente. En un ejemplo de cinismo despreciable disculpan su apoyo por mor de su sentido de la responsabilidad. Para garantizar la estabilidad del Gobierno es fundamental que los diputados socialistas se mantengan unidos tras su líder, aunque no compartan sus puntos de vista. Pero este no es el caso. Los diputados socialistas han apoyado con pasión la política que nos ha llevado hasta donde nos encontramos y no me refiero sólo a la situación económica sino, y sobre todo, al daño infligido a la cohesión social y a la unidad del Estado. Se han comportado como lo que son, meros peones al servicio de unas siglas. Es el resultado de una ley electoral que para garantizar la estabilidad parlamentaria sacrifica la representación. Los diputados no son la correa de trasmisión de los ciudadanos que les han votado sino meros testaferros del partido que los ha incorporado a su lista de candidatos.
¡Cuántos periodistas y columnistas de los medios afines al Gobierno nos han acusado de "crispar" por advertir de lo que iba a ocurrir! Y ahora tienen la desfachatez de dar lecciones de sensatez al presidente por haber hecho lo que ellos defendieron durante años, descalificando a quienes apuntaban el peligro que se corría.
Decía Churchill que uno perdía la fe en la democracia después de charlar un par de minutos con un elector. Zapatero no es un dictador, aunque tampoco sea un ejemplo de demócrata. En dos ocasiones once millones de electores le han aupado a la poltrona presidencial. No vale decir aquello de "es que me ha engañado", porque después de cuatro años sólo un cretino, si se prefiere un tonto de solemnidad o de nación, podía ignorar de qué iba la fiesta.
Todos sabíamos lo que estaba ocurriendo y, por lo tanto, lo que iba a ocurrir. Se lo habíamos escuchado a Pizarro en el famoso debate electoral, al gobernador Fernández Ordóñez y al comisario Almunia tras las elecciones, a cientos de economistas en todo tipo de medios de comunicación. Estamos donde estamos –en el plano económico, político y social– porque una mayoría de españoles lo ha querido. Es indecente convertir al presidente en el mono de feria sobre el que dirigir todas las culpas. Es, siempre lo fue, un personaje irresponsable, visionario, voluntarista y peligroso. Pero si lo hemos elegido en dos ocasiones a pesar de dar muestras inequívocas de todo lo anterior, será porque los españoles nos sentíamos bien representados.

Libertad Digital

miércoles, 2 de junio de 2010

Crisis nacional. Jimmy Jump como síntoma, por José García Domínguez

Ese caso, el del retrasado de la barretina, ha dejado entrever una tara colectiva que trasciende su triste patología individual. Me refiero a la enfermedad moral de cierta España poscastiza y neogarrula que, como ya advirtiera Machado en su día, siempre quiere estar de vuelta sin jamás haber ido a ninguna parte. ¿Cómo entender, si no, el juicio entre indulgente y jocoso que a más de un ilustre comentarista ha merecido la gansada protagonizada por el tal Jimmy Jump ante media Europa? Una frivolidad pueril, la de demasiada prensa, que, por cierto, tuvo su antecedente con la nominación de aquel Chiquilicuatre, Rodolfo, como heraldo de RTVE en Eurovisión.
A fin de cuentas, si la progresía con mando en plaza ya dictaminó que podía representarnos un payaso, ¿por qué extrañarse ahora de que irrumpan otros en escena al espontáneo modo? "Hombre, sólo se trata de una anécdota", me dirán. Y sí, lo es. Pero igual constituye un indicio, otro más, de la definitiva ausencia del sentido de la dignidad que retrata a la sociedad española contemporánea; el enésimo síntoma de ese no tomarse nada en serio que, aquí, hemos confundido con la más rutilante de las modernidades. Aquí y sólo aquí, por cierto. De ahí que, tan antiguos como vulgares, los alemanes acaben de despedirse de su presidente apenas por un comentario improcedente sobre política internacional. Asunto, ése, que no sólo ha servido para que descubriéramos que en Alemania tenían un presidente.
Pues igual nos ha revelado el insólito, inaudito, extravagante valor de la palabra entre esas tribus bárbaras del Norte. ¿O acaso alguien imagina, entre nosotros, a un concejal de capital de comarca dimitiendo por algún exceso verbal? ¿Y a una ministra de Economía después de falsear la letra y la música del BOE a la vista de la nación toda? ¿Y a un jefe del Gobierno tras embaucar a lo largo de veinticuatro meses a su electorado –y al del prójimo– sin tregua ni pausa? "Mentir, trapacear, burlarse de la gente con demagogia de frasco, da igual; lo único importante es ganar; como sea, pero ganar", proclaman los unos y los otros, todos, con vomitiva naturalidad. Porque ese Jimmy Jump no resulta ser el único paciente crónico de este sanatorio. Ni el más grave, que es lo peor.  

José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.
 

Un país esquizofrénico, Pío Moa

Hace poco oí atribuir a Juan Luis Cebrián militancia en el grupo "Defensa Universitaria", que en los años 60 se ocupaba de sacudir a los estudiantes antifranquistas. Como pasa con recuerdos de este tipo, la cosa puede ser real o no, pero coincide con la definición que el propio Cebrián ha dado del franquismo en una reciente conferencia: un régimen nazi-fascista durante gran parte de su existencia. Naturalmente, el ilustre periodista se cuidaba de extraer de ahí conclusiones embarazosas, como que su padre era un nazi-fascista –y muy destacado–, que él se había educado en la ideología y ambiente nazifascista, o que gracias a todo ello había empezado a trepar en la prensa, precisamente en la del Movimiento... nazifascista.
Cierto que no ha llevado la cosa a los extremos de la Vice convirtiendo a su padre, funcionario de cierto nivel de tan terrible régimen, en un represaliado del mismo. Pero la postura del inspirador de El País, periódico muy en la línea de Garzón, bien podría llevarle, para ser consecuente, a proponer el enjuiciamiento de su padre, que todavía vive, como Carrillo. O pensemos en Rajoy, vanagloriándose de la inexistencia de franquistas en su familia. ¿Cómo se las apañarían aquellos no-franquistas en régimen tan horrendo? ¿Debemos incluir al propio Rajoy y los suyos en la nómina de quienes lucharon contra Franco, o bien en la de quienes medraron bajo el sistema; o acaso vivieron como anacoretas o se exiliaron? Porque mucha gente, sin ser del régimen, no solo no movió un dedo contra él, sino que prosperó notablemente. Casos semejantes a estos tres se cuentan por cientos.

Estas actitudes personales inauténticas, tan reveladoras y frecuentes en políticos e intelectuales, reflejan un mal mucho más amplio. Un amigo me ha sugerido desarrollar un tema que vengo insinuando hace tiempo, el de la esquizofrenia de nuestra capa política e intelectual, y, por consiguiente, del país entero, su doble personalidad, que rechaza ser lo que realmente es. Este mal de España nace de una transición mediana, con aciertos y fracasos, y con una gran dosis de frivolidad. El mal podía empeorar o mejorar: empeoró con Felipe González y mejoró bastante con Aznar, para caer después del 11-M en la insania abierta. Se niega el pasado y se inventa un presente ficticio.

Más en concreto: tenemos un Rey que ha firmado su propia deslegitimación al admitir la deslegitimación del franquismo, y una democracia cuyos principales partidos y políticos mienten desvergonzadamente sobre sus biografías y orígenes. La derecha habría nacido, de pronto y de la nada, en 1976; la izquierda antifranquista habría sido democrática, como lo serían los presos políticos, comunistas o terroristas el grueso de ellos; la democracia nada tendría que ver con el franquismo, habría surgido por arte de birlibirloque tras la muerte de Franco.
Una variante del primer punto asevera que la monarquía no parte del franquismo, sino de la Constitución, cuando es esta la que proviene del Rey, nombrado por Franco saltándose una legitimidad dinástica... dudosa, por cierto.
Lo que se rechaza es precisamente la realidad histórica de que la democracia viene del franquismo, "de la ley a la ley", y que el alzamiento de julio del 36 se produjo contra un proceso revolucionario y un gobierno-régimen ilegal y antidemocrático. Cualquier observador o estudioso con alguna ecuanimidad y conocimiento de los hechos no tiene otro remedio que aceptar estos hechos. Y no olvidemos que la falsificación radical y oficial de la "memoria histórica" comenzó ya en tiempos de Aznar, cuando las Cortes condenaron, con aquiescencia de la derecha, la rebelión de gran parte del país contra el Frente Popular. Desde ahí, las consecuencias vinieron rodadas.

¿Sería mucho decir que la corrupción, el terrorismo y la colaboración con él, el ataque a Montesquieu y demás ataques a las libertades tienen mucho que ver con esa esquizofrenia? El asunto daría para un buen libro, que sugiero a quien esté en condiciones de ponerse a él.

Libertad Digital

martes, 1 de junio de 2010

Bendita crisis, con perdón, por Tomás Cuesta

A los que entonces se rindieron ante el crimen les toca hoy rendirse a la evidencia. De aquellos polvos, vinieron estos lobos. Hambrientos. Y la quiebra moral de hace seis años, anticipaba esta bancarrota financiera. Que es moral. La crisis fue mundial. La ruina es nuestra. Los políticos la hicieron: esos que no pensaron más que en defender sus privilegios. Y sus sueldos. Ahora la venda ha caído.
No destruyen las crisis. Barren sólo lo ya muerto. ¿Cuándo hay crisis, para los clásicos de la economía, para Smith como para Ricardo? Cuando los desajustes -inicialmente sólo residuales- entre valores y precios acaban por colapsar la distribución automática de los valores en el mercado. Crisis es el modo cruento de constatar que una parte de la economía está ya muerta, aunque se empecine en revestir los festivos oropeles de la vida. Hay que enterrar esos sectores que son ya cadáver. Después, la lógica del beneficio volverá a redistribuir el capital disponible a la busca de nuevos sectores. Como toda cirugía, la amputación de zonas necrosadas a la cual llamamos crisis es dolorosa. Tanto más, cuanto más largo fue el ciclo de ascenso. Puede que nunca, en la historia del capitalismo moderno, lo haya sido tanto. Ni siquiera en 1929.
Pero el «esfuerzo», la «sangre», el «sudor» y las lágrimas que hay que pagar para sobrevivir a esa noche oscura, sólo puede exigirlo aquel poder político cuya autoridad moral está intacta. O, si no intacta, al menos no del todo envilecida. Y ahí comienza la tragedia, no el problema, de la España moralmente descoyuntada. Es cierto que el déficit público ha tomado dimensiones monstruosas; pero hasta un déficit público monstruoso podría ser solucionable, a costa de disciplina y esfuerzo. A todos nos produce horror la constancia de que un veinte por ciento haya perdido su trabajo; no es imposible tampoco salir de ello, aunque haya de ser a costa del mayor esfuerzo colectivo. Pero, ¿qué dirección política podría hoy exhibirse capacitada para emprender tal tarea? El déficit público puede ser solucionado. El de decencia, no. Un chascarrillo de moda en los años de la Gran Guerra preguntaba por la diferencia entre las situaciones de Alemania y Austria. Para responder que en Alemania la situación era seria pero no desesperada, y en Austria, desesperada pero no seria. La España de Zapatero es hoy desesperada, pero nada seria. Todo es astracanada. Sangrienta, si se quiere, pero astracanada. Astracanada de un país en el cual bastaría con que los grandes partidos firmasen solemnemente el pacto de robar todos un 15 por ciento menos, para enjugar un buen pellizco de la crisis.
No es crisis del mercado, lo que estamos viviendo. Lo es de los mercaderes. Porque de aquel mercado que describiera Smith muy poco queda. Los políticos han invadido la economía; y nadie invade la economía desinteresadamente. El modelo de Estado autonómico no funciona, no puede funcionar en una elemental lógica de gastos. El Gobierno de la nación está en manos de una banda de incompetentes, la mayoría de los cuales jamás ha cotizado a la Seguridad Social por profesión alguna. La eficacia de la oposición es perfectamente descriptible. Los sindicatos hacen palidecer al gang camionero de Jimmy Hoffa; las que un día fueron organizaciones autónomas de la clase obrera, son hoy dirigidas por dos personajes de vida laboral desconocida. La patronal la guía un empresario en quiebra… No hay ya donde volver los ojos que no sea quevediano «recuerdo de la muerte». Esa es la crisis sin fondo. Y sin respuesta. Bendita crisis, con perdón, aquella que en un corral de gallináceas hace romper el círculo de la gallina ciega.

ABC