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sábado, 8 de mayo de 2010

Rajoy: demasiada generosidad, Miguel Ángel Rodríguez

No es posible explicar que Rajoy accediera a la cita con Zeta sin calificarlo de excesiva generosidad del líder del PP, muy cercana a la estupidez.
Esa reunión nunca debió ser aprobada por una oposición seria: si Zeta necesitaba una bocanada de oxígeno, que se la pida a la Zeja y a los sindicatos y al de Marsans.
Al final, ahí tenemos la conclusión: han llegado a un súperacuerdo para reformar las cajas de ahorro. Me muero de la risa.

Rajoy no puede ser tan generoso con quien no lo merece. Con ese mismo que lleva seis años unido a sindicalistas, nacionalistas y radicales para expulsarle del mapa. No hace cuatro días que los socialistas tacharon al PP de heredero del franquismo. Y a esos mismos ha ido Rajoy a darles credibilidad. Inexplicable.
Su Majestad el Rey, con todo el respeto que me merece, se equivoca: Señor, no es cosa de la Unidad Nacional dar cabezazos a la política económica de Zeta. No, Señor. Quizá Vuestra Majestad no recuerde que ha habido asuntos en esta Legislatura sobre los que pedir consensos y me da a mí que no le han escrito discursos sobre ellos: consenso sobre las reformas de los estatutos de autonomía, sobre todo el catalán; consenso sobre el cambio de la Ley de Aborto; consenso sobre el gasto público; consenso sobre el diálogo con los terroristas de Eta.
Eso sí hacía referencia la Unidad Nacional y a concepto de España, no la política económica de unos despilfarradores.

Ahora vienen con que resulta que la Unidad Nacional pasa por no criticar a Zeta en su peor momento. Pues, no. Se equivoca el Rey y se equivoca Rajoy: que Zeta se aplique su medicina. Ese líder de la izquierda radical en el poder dijo del PP hace dos semanas “que se cuezan en su propia salsa”. Tomamos nota, señor presidente del Gobierno. Pero, ahora, cuécete tú en tu propia salsa.
Sin embargo, Rajoy prefirió ir a una reunión sin preparar, con unos acuerdos propios de subsecretarios y un sabor final a paripé sin las soluciones que demanda España.
Si este presidente del Gobierno llama al Jefe de la Oposición, sólo debe haber una respuesta: “lo que usted me quiera decir, me lo cuenta en las Cortes generales, en sesión conjunta de diputados y senadores, emitido en directo por las televisiones”. El resto, es filfa.
Y, Señor, si esto es atacar la Unidad Nacional, considéreme separatista (por lo menos, nunca le escriben discursos contra los separatistas).

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