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sábado, 29 de mayo de 2010

Las esposas de los dictadores del Eje del Mal

las esposas de los otros líderes políticos

Las misteriosas mujeres del 'eje del mal'

Todo el mundo conoce, o al menos le suenan de oídas, los nombres de Michelle Obama o Carla Bruni. Las primeras damas de las grandes potencias acaparan, en ocasiones, incluso más miradas y flashes fotográficos que sus propios maridos. Hay un grupo de mujeres que son la antítesis de las consortes de Occidente. Son las esposas de los líderes del 'eje del mal', ese grupo de nueve países demonizados por el ex presidente norteamericano George W. Bush y que rara vez aparecen en las noticias. Poco se conoce sobre ellas y les rodea un halo de misterio y secretismo desmesurado pero, a pesar de lo que se pueda pensar, el papel que desempeñan en el discurrir de la política de sus países es activo y, en ocasiones, hasta crucial.


Borja de la Mota. El Imparcial



Durante la guerra contra el terror proyectada por George W. Bush, la Administración norteamericana se encargó de poner en el punto de mira a determinados países acusándoles de financiar y apoyar a grupos terroristas o de confabular contra de sus intereses. A lo largo de estos últimos años, mucho se ha escrito sobre los líderes que están al frente de estos heterogéneos regímenes, aunque poco se sabe de las personas que más conviven con ellos: sus mujeres.
Misteriosas, poderosas y esquivas. Así son las primeras damas del mal. Las esposas de los jefes de Estado y de gobierno de este controvertido 'club' (Irán, Corea del Norte, Venezuela, Cuba, Bolivia, Zimbabwe, Liba, Siria y Bielorrusia), juegan un papel crucial en la vida política de sus respectivos países siempre a la sombra de sus maridos.
El poder tras el velo
La actualidad ha situado a Irán por enésima vez en el punto de mira de Occidente. Las pretensiones nucleares de Mahmoud Ahmadineyad han provocado que el ojo mediático apunte de nuevo a Teherán. Mientras tanto, el líder iraní se regodea en este protagonismo, y con él, Azam, su inseparable y fiel esposa. Desde que asumió la jefatura de gobierno persa, Ahmadineyad ha focalizado el interés en torno a su país. Debido a esto, las preguntas sobre su enigmática mujer se han multiplicado.
Poco se sabe acerca de Azam al-Sadat Farahi. Vestida con su sempiterno chador negro y luciendo unas gafas demodé tras las que apenas asoma su cara, la primera dama iraní es una figura misteriosa dentro del gobierno islamista. Su presencia en los actos oficiales y públicos a los que acude su marido es extremadamente rara y siempre testimonial.
Azam al-Sadat FarahiSu primera aparición pública tuvo lugar en enero de 2009 coincidiendo con la misiva que le envió a Suzanne Mubarak, esposa del líder egipcio. En ella, al-Sadat exigía al gobierno faraónico que redoblara sus esfuerzos para apoyar a los palestinos de Gaza. Además, asistió, junto con medio centenar de primeras damas, al foro organizado por la Organización Mundial para la Alimentación y la Agricultura (FAO) celebrado en Roma en noviembre del año pasado.
Ambos episodios, que supusieron la aparición en el escenario internacional de la primera dama iraní, vinieron a manifestar lo que los analistas llevaban pensando mucho tiempo: que el papel de al-Sadat es mucho más activo de lo que se puede pensar a priori. Desde que Ahmadineyad asumió el liderazgo del polémico país musulmán, los derechos de las mujeres han experimentado una ligera mejoría. Ahora se les permite asistir a partidos de fútbol, aunque en gradas separadas de las de los hombres, o entrar en las bibliotecas.
Otro régimen 'maligno' es el libio. Muahmar al-Gaddafi rige con mano de hierro en este país, del norte de África desde hace más de cuatro décadas. A pesar de que el líder africano siente una gran predilección por las cámaras, no se puede decir lo mismo de su mujer desde 1969, Sadiya, una enfermera que se encargó de los cuidados de Gaddafi después de que éste sufriera un accidente de coche. Anteriormente, había estado casado con Fatiha, unión que apenas duró unos meses.
Los expertos creen que Sadiya, madre de dos de los ocho hijos naturales del presidente, es sólo una fachada de cara a la opinión pública del país ya que Gaddafi tiene varias amantes y la primera dama sólo haría acto de presencia en eventos muy puntuales. Algunos rumores señalan que vive recluida en una villa a las afueras de la capital, Trípoli, mientras que otros apuntan a que aún convive con el líder libio en un modesto apartamento de la ciudad.
Siempre a la sombra de la revolución
Durante más 40 de años, los cubanos no han podido ponerle cara a la mujer que dormía con su líder. No fue hasta 1999, durante un partido de béisbol entre Venezuela y Cuba, cuando los isleños conocieron a Delia Soto del Valle, la esposa desde hace más de tres décadas del dictador caribeño. Siempre a la sombra de Celia Sánchez Manduley, verdadero icono femenino de la revolución cubana, fallecida en 1979 (un año después de la boda castrista) de cáncer e idolatrada como una verdadera mártir de la causa, Delia, profesora de 64 años, rubia y con unos intensos ojos verdes, se ha mantenido siempre a la sombra de Fidel, con el que ha tenido cinco hijos: Alexis, Álex, Alejandro, Antonio y Ángel.
Delia Soto del ValleEl matrimonio Castro se conoció a principios de la década de los 60 mientras Delia trabajaba de maestra en la región de Cienfuegos, en el noroeste de la isla caribeña, y Fidel estaba proyectando el nuevo gobierno tras derrocar a Fulgencio Batista. Desde entonces, y siempre en el anonimato y rodeada de misterio, Delia ha sabido encontrar su lugar entre las bambalinas de un régimen no muy dado a exhibir los lazos familiares. Prueba de ello es que el matrimonio jamás se ha dejado ver en público, ni siquiera en las recepciones a mandatarios cercanos como el venezolano Hugo Chávez o el nicaragüense Daniel Ortega, y las imágenes de los cinco hijos de la pareja también son muy escasas y las informaciones, contradictorias.
Algo de lo poco que ha trascendido a los medios de comunicación es que la pareja vive en el palacio presidencial situado en la zona occidental de La Habana. Delia es la segunda mujer de Fidel Castro ya que estuvo casado con Mirta Díaz Balart, la madre de su primogénito, Fidel, durante los 50.
Los fantasmas de Pyonyang y Minsk
En teoría no existe. Durante años, el gobierno no ha confirmado la relación y las informaciones que llegan desde la capital norcoreana son, en gran medida, meros rumores. La supuesta cuarta o quinta mujer, según las fuentes consultadas, del dictador Kim Jong-il, Kim Ok, es una de las figuras más opacas del país.
Los servicios de inteligencia surcoreanos señalan que Kim Ok, de 46 años, muy inteligente y una antigua figura del piano y la música patria, fue la asistente personal del 'padre del pueblo' durante veinte años hasta que, en 2004, la anterior cónyuge de Kim Jong-il, Koh Young-hee, la eligió para sucederla como primera dama del régimen. El aura misterioso y siniestro que rodea al dictador comunista se hace extensible a su esposa.
Kim OkLa inteligencia surcoreana cree que Ok está inmersa en una lucha de poder interna por la sucesión del líder comunista. De este modo, la actual esposa del dictador estaría moviéndose en las altas esferas de Pyonyang, en las que goza de una gran influencia a pesar de su condición de mujer, para situar al tercer hijo de Kim Jon-il, Jong Woon, como sucesor legítimo a la jefatura de la primera y única dictadura hereditaria del planeta. Así, Kim Ok se convertiría en regente hasta que el joven, que ahora tiene 24 años, encontrara su propia esposa.
Sus apariciones públicas son muy escasas y nunca ha sido presentada como primera dama de Corea del Norte, sino como una diplomática o una asistente más.
Se ha podido ver a Kim Ok, o eso parece, puesto que las fuentes son contradictorias, entre los asistentes a la cumbre bilateral entre Pyonyang y Pekín hace escasas semanas, aunque ninguno de los dos gobiernos ha confirmado su presencia.
Pero, para primeras damas fantasma, la de Bielorrusia. Halina Lukashenko es la ex mujer del último dictador de Europa, Alekxander Lukashenko, y madre de sus dos hijos oficiales, Viktor y Dimitri. Nunca ha ejercido como primera dama y no hay fotografías o imágenes conocidas que le pongan cara. A pesar de haber estado al lado del líder bielorruso toda la vida, Halina, profesora infantil de profesión, jamás ha acudido a actos oficiales y ni siquiera compartió residencia oficial con el presidente. Vive en la pequeña ciudad de Shklou, en el este del país, en la que, tanto ella como su marido, crecieron.
Las malas lenguas señalan que Lukashenko vive en Minsk, desde donde dirige con mano de hierro la república ex soviética desde hace 16 años, rodeado de varias amantes (con alguna de ellas habría tenido un hijo), y que Halina fue simplemente un amor de adolescencia que se truncó por el meteórico ascenso político del presidente. "No soy un hombre familiar porque me he sacrificado por mi trabajo y mi país", ha señalado en varias ocasiones el dictador.
La antítesis siria
Sin duda, el perfil más atípico de entre las mujeres del 'eje del mal' lo tiene Asma Al-Assad, esposa del presidente sirio, Bashar Al-Assad. Nacida en Londres hace 34 años, la primera dama del país árabe es conocida como la 'Carla Bruni' de Oriente Medio debido a su belleza, modernidad y elegancia, muy lejos de la imagen conservadora y de férreo control que podría esperarse de una dictadura islámica.
Asma Al-Assad.Al-Assad creció en el corazón de la city londinense bajo el paragüas familiar. Su padre es un adinerado y reputado cardiólogo que emigró desde Siria y su madre una antigua diplomática. Además de una buena educación y un excelente currículum académico (se graduó con honores en Informática y Francés en el prestigioso King´s College), la primera dama cuenta con un gran bagaje profesional. Tras terminar sus estudios universitarios, Al-Assad trabajó para Deustche Bank y JP Morgan antes de casarse con el controvertido jefe de Estado sirio en 2000, con el que tiene tres hijos: Hafez, de 8 años, Zein, de 6, y Kareem, de 5.
Además de dominar el árabe, el inglés, el francés y el español, la glamourosa primera dama siria, que rivaliza en adeptos con Rania de Jordania, es la antítesis de la imagen tradicional de una dictadura árabe, a pesar de ser una república presidencialista de forma oficial que, además, es una aliada tradicional de Irán, constante diana de las organizaciones pro derechos humanos y habitual refugio de miembros de los grupos terroristas Hamás y Hizbulá. Luce sin problemas vaqueros ceñidos y conjuntos a la última moda, rara vez se cubre el pelo en los actos oficiales, tal y como predica el Islam, y se ha convertido en una de las figuras clave en el proceso de remodelación socioeconómico de Siria.
Nombrada por la edición fracesa de la revista Elle 'la mujer más elegante de la política internacional', Al-Assad está especialmente involucrada en la reforma del mundo rural y ha fundado la primera ong de desarrollo del país, Firdos. Además, es una gran promotora de la historia, la cultura, y las artes sirias.
La 'primera compradora'
También conocida como 'Dis-Grace' (vergüenza) o 'Gucci Grace', la primera dama de Zimbabwe es el claro ejemplo de la frivolidad que emana de la dictadura de facto que impera en el país africano. La segunda esposa de Robert Mugabe, Grace, ha sabido apoltronarse como nadie en los nuevos lujos a los que tiene acceso desde que en 1996 contrajera matrimonio con el político zimbabués. Antes de esa fecha, conocida en el país del sureste africano como 'la boda del siglo', la primera dama era la secretaria personal de Mugabe. Un episodio más del clásico amor a golpe de despacho.
A lo largo de estos casi tres lustros de matrimonio, Grace ha sido la gran defensora del régimen encabezado por su marido y ha llegado a sufrir en carne propia los rigores de las sanciones internacionales. La pareja tiene prohibida la entrada en Estados Unidos y en la Unión Europea, lo que ha provocado que conformarse con apuntar a Oriente Medio y Asia como nuevos destinos vacacionales. Durante las semanas de 'merecido descanso', los Mugabe se gastan miles de euros en las boutiques de lujo de Hong Kong, donde estudia una de sus hijas, Malasia o China, en las que han llegado a dejarse 95.000 dólares en apenas una hora. Es habitual ver a la primera dama zimbabuesa lucir sin problemas modelos exclusivos de Cavalli, Gucci o Jimmy Choo mientras la inflación de su país se dispara al ritmo de un 250 por ciento anual y sus compatriotas mueren de hambre y epidemias. Célebre es su frase a la hora de justificar por qué siempre lleva zapatos caros: "Tengo el pie estrecho, por eso sólo uso Ferragamo (hasta 2.000 euros el par)". Toda una declaración de intenciones.
Robert y Grace Mugabe.No son pocas las polémicas que ha protagonizado Mrs. Mugabe. Tras las expropiaciones de tierras a los granjeros blancos llevadas a cabo por su marido, la primera dama en persona echó de su propia casa a un matrimonio sexagenario, se lió a puñetazos con un fotógrafo a la salida de un hotel en Hong Kong amparada en la inmunidad diplomática y ha amenazado a la multinacional suiza Nestlé con prohibir sus negocios en el país si no rectifica el veto a la compra de la leche proveniente de sus granjas.
Los solterones bolivarianos
Además de la continua lucha por los derechos humanos y en contra del malvado "Imperio norteamericano", Evo Morales, presidente de Bolivia, y Hugo Chávez, su homólogo venezolano, tienen algo más en común: a día de hoy, ambos se mantienen oficialmente solteros.
Arriba, Chávez con Nancy Colmenares, abajo, con 
Marisabel Rodríguez.Lo cierto es que es una situación anómala para Chávez, puesto que el líder suramericano ha estado casado dos veces, matrimonios que en sendas ocasiones terminaron en divorcio. A su primera esposa, Nancy Colmenares, la conoció en el pueblo del que ambos son oriundos, Sabaneta, y la unión se rompió en 1992 tras 18 años de convivencia y tres hijos en común: Rosa Virginia, María Gabriela y Hugo Rafael. A pesar de llevar cinco años soltero, lo cierto es que Chávez es un consumado donjuán y son varias las relaciones esporádicas que se le han atribuido.
Con la periodista Marisabel Rodríguez, su segunda esposa y actual opositora al régimen, contrajo matrimonio en 1997 divorciándose siete años más tarde tras dos años separados. De esta relación, nació Rosinés, la menor de los descendientes del autoproclamado heredero de Simón Bolívar.
Por su parte, a Evo Morales, el presidente de Bolivia, no se le conoce pareja estable y nunca ha estado casado, rompiendo de este modo con la tendencia habitual entre los 'líderes del mal' que han tenido en las mujeres un apoyo para legitimar su poder y conectar con la opinión pública, ya sea dentro de sus países o de cara al exterior.

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