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martes, 25 de mayo de 2010

El dispendio ¿agua pasada?




Estadios Olímpicos casi en desuso, modernas autovías sin coches, costosos servicios inoperantes, millones de euros destinados a carteles propagandísticos... La lista del derroche es tan numerosa como escandalosa
La «fiesta del gasto» se frena en seco y da paso a drásticos recortes en inversión pública

Por Susana Alcelay, Laura Peraita




Al final, como dice el refrán, los excesos se pagan. La administración pública española ha pasado de gastar sin freno a pisar el acelerador y apretar como nunca el cinturón a la sociedad con el mayor recorte del gasto social de la democracia y ejecutando un recorte de la inversión pública sin precedentes. Obras faraónicas, huertos solares a lo largo y ancho de la geografía, planes millonarios, subvenciones... chirrían ahora. La crisis ha impuesto sus leyes y obligado a dejar atrás los años de borrachera en el gasto, de tirar la casa por la ventana, de esa España de «nuevos ricos», superflua, que ha gastado y se ha endeudado más de lo que podía y ahora es víctima de un Gobierno obligado por difíciles exigencias externas a meter el cuchillo y amputar el gasto público sin miramientos, poniendo el Estado de Bienestar patas arriba, y cercenando drásticamente la inversión pública (6.045 millones este año). 

Sólo un dato. Durante 2009, el Ejecutivo se gastó aproximadamente 40.000 millones de euros en seis partidas. El Plan E, que ha convertido a nuestras aceras en las mejores de Europa, la ya extinta deducción de los 400 euros en el IRPF, el subsidio de 426 euros pagado a los parados que han agotado todas las prestaciones por desempleo, el Plan Renove para el Turismo, el Plan 2000E de ayuda a la compra de un automóvil y el cheque bebé han engordado una factura que hoy hay que pagar con los ajustes.
Pero la fiesta del gasto público no se remonta a 2009, sino a varios años aún más atrás, a aquella época dorada en la que la economía crecía por encima del 3%. Ejemplos del «disparate» los hay varios y variados, de obras que han puesto en marcha el Gobierno central, las comunidades autónomas y también los ayuntamientos. La millonaria ampliación del Aeropuerto de El Prat en Barcelona, el nuevo aeropuerto en Ciudad Real —en este caso el primero privado en España—, la maraña de radiales que rodean Madrid, huertos solares por doquier, la ya eterna remodelación del Palacio de San Telmo, sede de la presidencia de la Junta andaluza en Sevilla o su estadio olímpico, son claros ejemplos de obras y reformas que han costado sumas millonarias y que en algún caso no han sido rentabilizadas.

Primera parada: Andalucía. En el sur se encuentra el ejemplo más claro de una administración que parece haber tirado la casa por la ventana. En plena crisis y cuando esta región ha superado con creces el millón de parados oficiales y la tasa sobre población activa roza el 30%, la Junta continúa su ostentosa política de gasto pese a las promesas de su presidente, José Antonio Griñán, de reducir el número de altos cargos y recortar gastos en las consejerías.
La remodelación del Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia, es una clara muestra. Las obras comenzaron a finales de 2004 y supusieron el traslado del gobierno autonómico a la Casa Rosa, en la que tuvo que invertir más de 200.000 euros para acondicionarla. La administración autonómica reconoce que las obras del Palacio de San Telmo se presupuestaron en 33 millones de euros y ya han costado 46,7 millones. El PP-A eleva el gasto a más de 70 millones.
Llamativo resulta también el caso del Estado Olímpico de Sevilla, participado mayoritariamente por la Junta andaluza y el Gobierno central. El estadio comenzó su singladura en 1999 tras una inversión de 120 millones. Su uso deportivo ha sido prácticamente nulo. Más bien se ha destinado, y en contadas ocasiones, a algún concierto musical. Y, hace tres años se decidió que allí se intalaran algunas empresas y un hotel.

Segunda parada. Aeropuertos. El Ministerio de Fomento, a través de Aena, invirtió en la ampliación del aeropuerto de El Prat, que fue inaugurada el pasado verano, 1.258 millones de euros. En torno a 6.200 millones se llevó la ampliación de Barajas en Madrid, la T-4 inaugurada en 2006.
Tercera parada. Radiales en Madrid. Ha sido una de las inversiones más importantes en infraestructuras de los últimos años en España. Surgieron como respuesta a la creciente masificación del tráfico en las arterias de entrada y salida de Madrid. Las perspectivas de tráfico no se han cumplido y en alguno de los casos (radiales 3 y 5) han rozado la quiebra, salvada in extremis tras un acuerdo reciente con la banca para saldar las deudas.


Propaganda a precio de oro


Un cuarto caso. ¿Recuerda los enormes carteles de propaganda anunciando a «bombo y platillo» las obras del Plan E? Pues en una primera resolución se desarrolló un decreto en el que se especificaba que los carteles tendrían unas dimensiones de 1,5 x 1 metro. Sin embargo, el Gobierno consideró que la propaganda debía ser aún más notoria por lo que días después decidió aumentar el tamaño de los carteles a 4 metros x 3, colocado sobre unas patas de dos metros de altura. En total se contabilizaron 30.000 carteles que ocupaban una superficie propagandística de 360.000 metros, lo que traducido en euros suponen 30 millones, un importe que se cubre con los impuestos de los españoles. Ya en su momento, el PP solicitó a Zapatero que destinara el coste de esta propaganda electoral a fondos en ayudas sociales. El Gobierno hizo caso omiso. Para 2009, presupuestó 151,9 millones para publicidad institucional, 17,4 millones más que lo se gastó en 2008.
Llamativo también resulta que en plena crisis la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, quisiera crear en junio de 2009 el «teléfono de la Igualdad» para hombres, una línea 900 para varones con «dudas» sobre sus relaciones de pareja. El BOE anunció la licitación de este servicio telefónico y on line de información destinado al sexo masculino, servicio valorado 1,4 millones para el erario público. El objetivo no era disuadir a hombres violentos, sino «contribuir a establecer las relaciones de pareja sobre unas nuevas referencias, para la cual la implicación y el compromiso de los hombres es imprescindible», tal y como declaró. 


35.000 kilos de pintura


Y otro caso más. Nada lejos de la polémica estuvo la inauguración de la nueva cúpula de la Sala de Derechos Humanos y Alianza de Civilizaciones de Naciones Unidas decorada por Miquel Barceló. Durante año y medio el artista trabajó en esta cúpula que quedó cubierta por 35.000 kilos de pintura en forma de estalactitas de colores y agujeros negros. En total 1.400 metros que presiden uno de los espacios más grandes del Palacio de las Naciones en Ginebra. El coste de la obra ascendió a 20 millones. El modo de sufragar el gasto despertó no pocas críticas por el uso de una partida de 500.000 euros destinados al Fondo de Ayuda al Desarrollo por parte del Gobierno para su financiación. España asumió la rehabilitación de la sala, que se ha financiado en un 60% con capital privado y el resto con una aportación de 7,4 millones del Estado, de los que casi cinco millones corresponden al Ministerio de Asuntos Exteriores y el resto a las comunidades. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Y los 6.500 euros para que Montilla hable en catalán y Chavez lo escuche a través de un traductor y para comisarios en las empresas...y bueno no es agua pasada, estos siguen.