Blogoteca: abril 2010

jueves, 29 de abril de 2010

Pajín. El Senado de Babel, por José García Domínguez

Por fatua vanidad intelectual tendemos a despreciar la teoría conspirativa de la historia, al cabo la única capaz de explicar el desvarío particular y colectivo que da forma al guión de la vida, ese cuento narrado por un idiota, lleno de ruido y de furia, y que no significa nada, según memorable arbitrio de cierto Macbeth. De ahí que pocos hayan comprendido la intención última del Gobierno al filtrar el verídico censo del paro. A saber, ocultarle a la opinión pública el atropello gramático que vienen sufriendo las delicadas laringes periféricas en el Senado. Tratan de tapar con esa vana estadística, la de los cinco millones menos un cuarto de hora, el angustioso drama fonético padecido en la Cámara Alta por baturrofalantes, bablófonos, valencianos, vizcaitarras, catalanes, gallegos y silbogomeristas, que igual les dicen así a los del silbo gomero.

Una sangrante tragedia nacional que, al parecer, la señorita Pajín ansía corregir por la vía de urgencia. Pues su recto entender le dicta que "la ciudadanía usa todas las lenguas de forma natural, e igual debe ocurrir en el Senado". Gran verdad, sí señor. Sin ir más lejos, uno mismo suele dirigirse al quiosquero en eusquera o aranés, dependiendo del día y el humor. Por su parte, él acostumbra a responder en asturiano. Aunque, a veces, en medio del diálogo opta sin previo aviso por canalizar el resto de su discurso en mallorquín. Circunstancia que procuro aprovechar para pasarme a la variante lusitanista del gallego académico. Y tal que así con la demás ciudadanía toda del barrio. ¿Por qué no habría, entonces, de reproducirse idéntica normalidad cotidiana en el hemiciclo?

La postura de Pajín peca, sin embargo, de indisimulado centralismo uniformista, amén de una catalanofobia apenas velada. Y es que, de prosperar su ocurrencia, los senadores catalanes deberán soportar al estoico modo que el contenido de los discursos en valenciano les sea descifrado en español, y no vertiéndolos a la lengua de Pompeu Fabra como sería lo normal y lógico. De idéntico modo, el PSOE también pretende escatimar la creación del perentorio cuerpo de traductores del vascuence al gallego, y todas las permutaciones posibles de funcionarios, cabinas de doblaje, micrófonos, cascos y pinganillos que exigiría el cabal respeto a las "lenguas oficiales", que predica Leire...¡País!  
            
Libertad Digital
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

domingo, 25 de abril de 2010

Los piratas ponen rumbo al libro

Escritores españoles empiezan a denunciar la copia fraudulenta de sus obras en Internet - Los expertos creen que la industria editorial tarda en reaccionar

Séverine (33 años, acento francés) lee un libro electrónico en un vagón de la línea 5 del metro de Madrid. "Es la tercera parte de Crepúsculo. Mi marido se lo ha bajado de Internet. La traducción no es muy buena, pero es lo que hay", cuenta. En la Red proliferan incontables páginas donde encontrar enlaces a ediciones no autorizadas de éxitos editoriales como el citado de Stephenie Meyer.
"Hay que evitar que nos pase lo mismo que con la música", dice Julia Navarro
La falta de títulos autorizados lleva a los lectores a las webs de descargas
La lluvia fina de las descargas sin autorización ha comenzado a arreciar y las señales de alarma se han encendido entre autores y editores. En 2005 hubo 23 denuncias; en 2009, 286. En lo que va de 2010 ya son 173, según datos de Cedro, la sociedad de gestión que defiende los derechos de autores y editores. "Tenemos que evitar que con el libro suceda lo que ha pasado con la música y con las películas", señala la escritora Julia Navarro, autora de obras superventas como La hermandad de la Sábana Santa o la reciente Dime quién soy. "Al día siguiente de su aparición ya estaba en Internet", se queja Navarro.
El viernes pasado, la Unesco (el organismo de la ONU para promover la cultura y la educación) anunció la creación de un observatorio mundial de lucha contra la piratería. "No puede haber desarrollo del libro si no se respeta el derecho de autor", señaló la directora de esta institución, Irina Bokova.
"Yo he tenido pirateado el grueso de mi obra. Tengo treinta y tantos libros y sobre todo los más comerciales han sido pirateados desde hace bastante tiempo", afirma otro superventas, Lorenzo Silva, quien tras haber colgado grandes fragmentos de sus textos de manera voluntaria en Internet, parece haber llegado al límite de paciencia tras descubrir que su último título, La estrategia del agua, prolifera en Internet. "Eché un vistazo hace unos días y el libro estaba al menos en media docena de sitios: en blogs que tienen muy buen rollo y a cuyos dueños los lectores les dan las gracias... es muy gracioso. Les dan las gracias por colgar el trabajo de otros. Ponen un enlace y te lleva a un sitio, un alojador (Megaupload, Rapidshare, o cualquiera de estos), y es un sitio que está lleno de publicidad".
Tanto Silva como Navarro han denunciado estos casos a Cedro, cuyos responsables explican que en esos casos se localiza el servidor donde se alojan las copias no autorizadas y se solicita su eliminación. Esta sociedad de gestión presentó el viernes en Barcelona un manifiesto firmado por escritores, traductores y editores de Cataluña, en el que se defiende "el acceso legal" a sus obras. El escritor Juan José Millás no ve tanta urgencia: "Yo no lo he denunciado. De momento no está siendo significativo, aunque acabará siéndolo".
Algunos autores van tomando conciencia del fenómeno y no sólo han comenzado a denunciar. Sigrid Kraus, directora editorial de Salamandra, señala que un conocido novelista extranjero ha enviado un texto original protegido: "En cada manuscrito ha puesto en diagonal una marca de agua con mi nombre, de manera que si yo se lo paso a alguien se sabe cuál es el origen. Vamos a empezar a trabajar así con todos los libros importantes y siempre en papel". Salamandra es la editorial en España de la serie Harry Potter, cuya distribución digital sin autorización ha sido masiva. "Lo que hacemos es intentar descubrir quién lo cuelga, dirigirnos a él con abogados y pedirle que lo retire", apunta Kraus.
A escala nacional, la industria dio la voz de alarma hace unas semanas. Los editores aseguran haber dejado de ingresar 150 millones de euros en 2009 por la llamada piratería, una cifra que la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) explicará en un informe detallado el próximo mes de junio.
Al experto en nuevas tecnologías para la cultura Javier Celaya, del Grupo Grupo Dosdoce de Comunicación, le sorprendió el anuncio de FGEE. "Esos 150 supuestos millones de pérdidas de la presunta piratería para mí son 150 millones de euros de lectores que están demandando contenido digital. Hasta ahora se ha dicho que no había demanda y de golpe hay unas pérdidas impresionantes...". Celaya no es el único que subraya la dificultad de los consumidores para acceder con autorización a un catálogo en castellano y a un precio accesible (precisamente lo que le ocurría a la lectora del metro). "La demanda no es muy grande todavía, pero existe y el problema es que el que quiere comprar no puede", indica Ignacio Latasa, del portal www.leer-e.es , donde se venden tanto ediciones digitales como lectores electrónicos.
Estos expertos consideran que la industria española no ha tenido en cuenta lo digital a la hora de comprar derechos, mientras que las editoriales estadounidenses sí, incluso para la publicación de obras en castellano. "Nosotros intentamos vender aquí La sombra del viento, de Ruiz Zafón, que estaba publicado en español en un formato digital en Estados Unidos y no pudimos", indica Latasa. La falta de un catálogo digital atractivo supone, para Celaya, un serio problema: "Se está creando un hábito, un comportamiento por parte del usuario que, al no haber una oferta legal, comienza a recurrir a páginas de descargas".
Para llenar esa laguna en la oferta se anunció el pasado verano la creación de una gran plataforma de distribución de libros digitales formada por las editoriales Santillana, Planeta y Mondadori. El secretismo en torno a esta iniciativa es total. Las fuentes contactadas por EL PAÍS no han querido realizar ninguna declaración. Se espera que la plataforma sea presentada el próximo mes de junio.

Una endeble protección

A la Red llegan obras copiadas de dos maneras. La menos sofisticada consiste en escanear el libro y subir a un servidor el archivo en el formato de lectura PDF. Decenas de páginas web apuntan a esos ficheros mediante enlaces. Los usuarios sólo tienen que pinchar para descargar en su ordenador o en su lector electrónico la última novedad.
La vía que requiere más pericia -aunque no mucha más, a decir del experto en nuevas tecnologías Javier Celaya-, consiste en romper el sistema de protección de las ediciones digitales. Como los CD y los DVD, los libros electrónicos cuentan con un sistema anticopia, lo que en jerga se llama DRM (del inglés sistema de gestión de derechos). El más habitual es el ACS4, de Adobe.
Cuando una edición digital se copia, el usuario accede a todas sus prestaciones: cambiar el tamaño y el tipo de letra, hacer búsquedas... Esas posibilidades son las que ofrece el formato EPUB, en el que están codificados la mayor parte de los títulos digitales.
Casi todos los lectores digitales reproducen varios formatos de texto. Algunos fabricantes intentaron limitarlos a un formato propio, como Amazon con su Kindle. Los manitas alteraron entonces el programa con el que opera el aparato y lograron parchearlo para romper la protección. Es lo que se denomina crackeado.

El País
Recomiendo entrar y leer los comentarios.

sábado, 24 de abril de 2010

El catalanismo se siente estafado por Zapatero, por José Antonio Zarzalejos, El Confidencial


Sepa señor presidente que hoy, día de Sant Jordi, jornada cívica, flota en Catalunya la sensación de estar próximos a un avieso engaño”. Éstas eran las últimas frases del editorial de La Vanguardia de ayer viernes que, con bastante suavidad, verbalizan el sentimiento del catalanismo político, especialmente en el PSC, según el cual el Presidente del Gobierno habría utilizado el nuevo Estatuto de Autonomía con propósitos meramente tácticos. Ante la inviabilidad constitucional del texto aprobado y refrendado en 2006, sectores importantes de Cataluña se reflejan en las expresiones de Antonio Puigverd: una sentencia -ya inevitable- contraria al Estatuto catalán situaría a “los moderados catalanes, que son mayoría, ante un horrible dilema: o humillación o conflicto. Si esto es así, no le saldrá gratis esta vez la cena al Pinocho de la Moncloa”. En unas crípticas palabras, Jordi Pujol, ante el panorama creado en el TC respecto de la ley estatutaria, afirmaba el pasado lunes en un acto público que “los ignorantes no tienen derecho a hacer política”. Era, claro está, una referencia a Zapatero.
José Luis Rodríguez Zapatero ha engañado al PSC y a otros sectores que aspiraban a un nuevo Estatuto, traicionándolos conforme a un itinerario político que puede sintetizarse en el siguiente decálogo:
1)     Cuando el presidente del Gobierno sostuvo que el concepto de Nación española es “discutido y discutible”, no sólo mostraba un enorme desapego, o una suma ignorancia, hacia el pilar del sistema político vigente consagrado en el artículo 2º de la Constitución, sino que, en términos generales, remitía un mensaje que los catalanistas no quisieron o no pudieron entender: para Zapatero todo concepto superior -sea el nacional, sean los simbólicos-  son “discutidos y discutibles”. Por lo tanto, ese carácter relativo de la nación se refería también al que sostienen los catalanistas y los nacionalistas vascos.

2)     Rodríguez Zapatero, a diferencia de González, es un hombre poco viajado y menos leído. Desconoce tanto el País Vasco (por eso, entre otras cosas, fracasó su proceso de paz con ETA) como Cataluña. De acuñación izquierdista, entiende los nacionalismos como expresiones burguesas y conservadoras, incluso aunque el catalanismo sea compartido por un sector amplio del PSC, que es el que comandaba Pasqual Maragall que jamás llegó a sintonizar con el Presidente del Gobierno ni él con la gauche divine de la ciudad condal. En otras palabras: Zapatero está anímicamente más alejado de Cataluña y del País Vasco que ningún otro presidente anterior.

3)     No obstante, la única manera que tenía Rodríguez Zapatero de hacer saltar la hegemonía de CiU en la Generalitat y llevar al PSC al poder, como prólogo de lo que podía ser y fue su victoria en las elecciones generales de marzo 2004, era prometer un nuevo Estatuto a Cataluña antes de las elecciones autonómicas de 2003. Lo hizo aceptando, dijo, el que enviase a Madrid el Parlamento catalán. Y aunque CiU obtuvo más escaños que el PSC en las elecciones, éste formó gobierno con ERC e ICV al amparo de esa promesa refundacional del autogobierno catalán, del que se excluyó a los nacionalistas y al PP.

4)     Los socialistas redujeron en el Congreso el texto del Estatuto elaborado en Barcelona, pero siguieron avalando una ley orgánica con graves problemas de colisión con  la Constitución, como denunciaron numerosos juristas -de diversa militancia- que fueron olímpicamente ignorados. Zapatero continuó adelante acordando en una reunión  privada con Artur Mas en la Moncloa el capítulo relativo a la financiación, granjeándose así el apoyo de CiU al nuevo Estatuto.

5)     Antes, en 2004, el presidente del Gobierno, y cuando ya estaba en trámite la elaboración del Estatuto catalán, promovió a Manuel Aragón Reyes a magistrado del Tribunal Constitucional, sabiendo toda la comunidad universitaria y jurídica que el catedrático de Derecho Constitucional se había pronunciado en textos académicos y periodísticos acerca de la unidad de la nación española, la inaplicación del concepto de “nación de naciones” y a favor de la jurisdicción del Tribunal Constitucional.

6)     El presidente del Gobierno dejó -pese a que había una propuesta sobre la mesa- que el Tribunal Constitucional no se renovase en tiempo y forma, prorrogando, incluso, la jurisdicción de la presidenta, María Emilia Casas, especialista en Derecho Laboral, alejada del derecho público, de personalidad insuficiente para liderar los debates y persuadir a catedráticos y magistrados de una envergadura superior a la suya -desde el propio Aragón hasta Guillermo Jiménez-.

7)     Los propios magistrados propuestos por el PSOE -derrotados en la votación de la quinta ponencia de la sentencia- se han mostrado partidarios de oponer graves tachas de inconstitucionalidad al Estatuto catalán, tachas que se incorporaban bien en el fallo, bien en el fundamento jurídico conclusivo. De ahí que en Cataluña hayan llegado a la conclusión de que tan “verdugos” del Estatuto (como ha escrito Jordi Barbeta) eran los conservadores como los progresistas.

8)     Al presidente del Gobierno, por razones no explicadas con transparencia, no le interesa ahora la renovación del Tribunal Constitucional como reclama el PSC y CiU, ni la modificación de la Ley Orgánica que lo regula, de tal manera que el grupo socialista no apoyará ninguna de las peticiones que se hagan en este sentido en el Congreso de los Diputados aún a costa de agrietar el socialismo y poner en peligro su cohesión. Veinticinco de los 169 diputados socialistas son del PSC.

9)     Zapatero, demostrando su falta de creencia en las posibilidades inmediatas del PSC y del Gobierno tripartito, está haciendo un despliegue de seducción con CiU, coalición preferente en los pactos de carácter socio-económico.  Montilla ha declarado al respecto: “No me molesta que PSOE y CiU pacten, pero cuando exhiben trofeos, me da risa”.

10)  El presidente del Gobierno consistió y hasta alentó el    llamado  Pacto del Tinell (14 de diciembre de    2003) que trató y   consiguió aislar al PP en Cataluña, se negó a pactar con el primer partido de la oposición el Estatuto -al menos a intentarlo- porque calculó, y ahí acertó que  Rajoy lo impugnaría ante el Constitucional y que ocurriría exactamente lo que está ocurriendo: que había hecho una promesa táctica al catalanismo, que prosperaría inicialmente, pero que decaería por inconstitucionalidad bajo el liderazgo de un magistrado progresista -azañista por más señas, Manuel Aragón, que  a nadie ha engañado, ni nada ha simulado- nombrado a propuesta del PSOE.

Y así, ni más ni menos, Zapatero ha consumado una taimada traición al catalanismo cuya responsabilidad consiste en dejarse engañar. El Presidente ha humillado -esa es la verdad- al PSC y a amplios sectores catalanes desentendiéndose por completo de la suerte del Estatuto. Y ha cometido un nuevo y quizás definitivo error que puede costarle muy caro, no sólo en términos electorales, sino también en la unidad de su partido. Este presidente -¿alguien tiene ya duda?- forma parte del problema de la crisis institucional española y en modo alguno de la solución que precisa. Jamás debió jugar con los valores superiores de la Constitución y jamás debió engañar sobre su adaptación a pretensiones que los rebasaban. 

El Confidencial
Ilustración de Martinmorales

lunes, 19 de abril de 2010

La ruina institucional, por Ángel Expósito, ABC

LA RUINA INSTITUCIONAL
ÁNGEL EXPÓSITO MORA, Director de ABC
Lunes , 19-04-10
AQUÍ alguien se está volviendo loco o nos estamos volviendo locos todos. Lo que construyeron los padres de mi generación está siendo destruido sin consideración alguna; a lo bestia, paso a paso. España va camino de un deterioro institucional sin precedentes, porque lo ocurrido el pasado martes en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid en contra del Tribunal Supremo, y en supuesto apoyo al juez Baltasar Garzón del que él mismo reniega, supone un antes y un después en el desbarajuste de los cimientos del Estado. Más allá de ideologías y de Gobiernos concretos o de partidos políticos y líderes con nombres y apellidos, lo que está pasando en España debería hacernos pensar. Es más, debe preocuparnos.
Que todo un rector, nada más y nada menos que el rector de la Universidad Complutense de Madrid, amparara la humillación del Tribunal Supremo no sólo fue un disparate, ¡qué va!, fue un punto de inflexión. Porque se trata de quien debería ser una de las figuras más importantes del sistema educativo español, si no la mayor. Y si al rector le acompañaban un ex fiscal jefe anticorrupción, un secretario de Estado -y mucho más que supone en el seno del PSOE- y los líderes de los sindicatos mayoritarios, entonces estamos hablando no de un paso más en la desinstitucionalización, sino de una zancada hacia no se sabe dónde.

Insisto; no considero que se trate de una cuestión ideológica. Es mucho más importante. ¿Nos imaginamos al rector de la Universidad de Nueva York y a un ex fiscal de los Estados Unidos acompañados de los principales sindicatos norteamericanos impasibles y aplaudiendo ante la acusación de que el Tribunal Supremo de su país está formado por jueces corruptos, fascistas y/o torturadores? ¿Nos imaginamos a esos mismos señores, junto a alguna actriz -que no se pierde una, por cierto- riendo y felicitándose bajo una bandera que no fuera la de barras y estrellas, como aquí ocurrió con una farsa de bandera republicana? Y sigo con mis preguntas sin respuestas serias: ¿nos podemos llegar a imaginar a un político alemán presionando y hasta ridiculizando a su Tribunal Constitucional? ¿Y a un político francés ocultando lo que sus Fuerzas Armadas hacen y por lo que sangran, literalmente, en cualquier teatro de operaciones del mundo?
Pues aquí, sí. Aquí nos carcajeamos a la cara del Tribunal Constitucional, si bien es cierto que el propio Alto Tribunal ayuda mucho al esperpento, no reconocemos por extraños complejos a nuestros soldados muertos en combate, aplaudimos y nos reímos ante una farsa de bandera española y, para colmo y fin de fiesta, hay quien llama corruptos, fascistas y torturadores a los magistrados del Tribunal Supremo de España. Sí, sí, a los magistrados del Tribunal Supremo de España. Se me cae la cara de vergüenza hasta de tener que escribirlo. Porque aquí, en esta piel de toro, un sindicalista grita en público que el gobernador del Banco de España ha de irse «a su puta casa» y no pasa nada -ver ABC del 11 de octubre de 2009-, exactamente igual que pintarrajeamos una bandera o insultamos a los jueces. ¿No nos estaremos volviendo todos locos?

No se trata únicamente de buscar culpables, que también, sino de plantear un problema en el que, como siempre, se puede repartir leña para todo el mundo. Por un lado, los medios de comunicación porque participamos en esta orquesta absurda de dimes y diretes, si bien es cierto que unos más que otros; por otra parte, la política y sus representantes, porque no dan la talla al negarse a exclamar a los cuatro vientos la gravedad del problema, más bien todo lo contrario, y a la vez alimentan la insensatez por un interés electoral de pasado mañana. Y, cómo no, las propias instituciones que profundizan como nadie en su desprestigio. Los ejemplos abundan, pero me detengo en las togas porque el espectáculo del Tribunal Constitucional resulta inenarrable y, lo que es peor, irrecuperable para generaciones futuras. Y porque sobre el Tribunal Supremo se ha vertido un escupitajo enorme e injusto, un insulto incalificable hacia quien lo preside. Y así, hasta el Banco de España, la Universidad… Por favor, que alguien explique cómo podremos argumentar a unos chavales españoles recién llegados a estas mismas facultades universitarias que hay que respetar los valores y los principios, si todo un rector de la Complutense hace lo que hizo. O cómo vamos a pedir respeto por la bandera o por la Nación, si el Constitucional no publica una sentencia porque a alguien no le conviene. Y me repregunto: ¿cómo podemos estar tan ciegos ante el deterioro desesperado al que estamos sometiendo a las Instituciones, a las columnas vertebrales que sustentan el Estado, que soportan a España y a los españoles?

El periodista, médico y, sobre todo, pensador Joaquín Navarro Valls me dijo meses atrás que el problema de la juventud no es su propia falta de valores, que también, sino la escasez y ausencia de esos mismos valores entre los padres de esos jóvenes. Es decir, entre nosotros, -otra vez, ver ABC del 9 de septiembre de 2009- y tiene toda la razón. Porque lo que estamos haciendo o, mejor dicho, lo que estamos destruyendo se lo vamos a dejar a ellos. Y serán ellos los que se acaben marchando de España o nos terminen echando de las ruinas restantes. Junto a un buen amigo pude reconstruir hace un par de días la infancia de nuestros padres. Uno, su padre, tuvo durante media existencia la cara atravesada por un agujero causado por un balazo durante la Guerra Civil, que le perforaba desde una mandíbula hasta el lado opuesto del cuello. El otro, mi padre, se ataba a las espinillas, con cuerdas de pita, las suelas que encontraba en la basura de un Madrid de la posguerra para fabricarse su propio calzado. Décadas después, el uno y el otro, y otros tantos millones de españoles, produjeron una Transición democrática envidiable y fabricaron un armazón institucional que ha sido ejemplo en el mundo entero y que milímetro a milímetro estamos derrumbando. Sin cortarnos un pelo. Sin vergüenza alguna y sin medir las consecuencias.
De seguir así, a nuestros hijos no podremos explicarles el desastre, pero hay algo peor: ¿cómo les diremos a nuestros padres lo que hemos sido capaces de destruir en un abrir y cerrar de ojos, cuando a ellos les costó su sangre, su libertad, su esfuerzo, sus renuncias y la vida entera? Es necesario más que nunca un refuerzo de las Instituciones españolas antes de que sea demasiado tarde. Desde la política, desde las propias sedes institucionales y desde estos nuestros medios, los que podamos debemos clamar por el respeto y por el afianzamiento de los valores de nuestros padres, que, desde cualquier color, nos hicieron a nosotros y reconstruyeron esta España desde la más repugnante de las guerras.
Y lo vamos a hacer, porque o metemos esa marcha atrás en esta enloquecida carrera hacia el precipicio o nuestros hijos nos dirán, sin reparar en ideologías ni en partidos, y escupiéndonos en los libros de Historia: «Papá y mamá, habéis destrozado lo que hicieron los abuelos». Y, para nuestro ridículo, tendrán razón.

Autonomías. El escandaloso sobrecoste de las comunidades autónomas, por Jaime de Piniés

La Fundación Progreso y Democracia acaba de publicar un libro sobre las duplicidades, redundancias y excesos de un Estado con tres administraciones. ¡Aleluya!, bienvenido sea. Es el primer estudio que empieza a destapar las escandalosas ineficiencias e ineficacias de nuestras administraciones públicas. Es un estudio que debería haberlo llevado a cabo hace tiempo el Estado o aquellas administraciones públicas competentes, dado que son ellas quienes disponen de toda la información para realizarlo en profundidad y de forma completa.
A pesar de ser sólo un primer paso que se centra en las comunidades autónomas, el presente estudio rompe el hielo y apunta a cifras que producen absoluto vértigo. Estableciendo un baremo basado en tres comunidades identificadas como eficientes, el sobrecoste anual estimado para el conjunto de las comunidades autónomas está por encima de los 26.000 millones de euros, o lo que es igual al 2,6% del PIB de España. Es decir, los ciudadanos españoles podrían ahorrase todos los años más de 26.000 millones de euros y, atención, sin perder un solo servicio. Para ello sólo se tendría que poner en marcha las mismas medidas implementadas por las comunidades autónomas reveladas en el estudio como las más eficientes y que no despilfarran el dinero de todos los ciudadanos.
Si se ponen estos más de 26.000 de euros en perspectiva, se entiende el agujero negro que supone el modus operandi del Estado de las autonomías. Ahora bien, los datos obtenidos no deben diluirse en una crítica política sobre el sistema autonómico propiamente dicho, no. El estudio es relevante porque, por fin se pone en blanco y negro cifras económicas concretas y que son consecuencia directa y exclusiva del modus operandi de las autonomías. Ni más ni menos, cifra el monto del enorme derroche que se ha consentido en su nombre. Por ejemplo y buscando la perspectiva de lo que suponen los miles de millones indicados: todo el gasto en la seguridad social del Estado español representa el 3% del PIB, es decir, son cantidades del mismo orden de magnitud que el sobrecoste de las comunidades autónomas, el referido 2,6% del PIB.
Pero ahondemos más en este agujero negro y lo que revela el estudio. Recientemente, el Gobierno del Sr. Rodriguez Zapatero ha indicado la toma de medidas con el objetivo de reducir el déficit público en 50.000 millones de euros durante los tres próximos años. El reparto de tareas las ha establecido en un 80% de reducción para el Estado, dejando la reducción del 20% entre las demás Administraciones Públicas. Pues bien, con los datos revelados en el estudio de la UPyD, los porcentajes de reducción deberían ser justo a la inversa. El 20% para el Estado y el 80% de reducción ajustado entre las comunidades autónomas. Éstas sí pueden y deben apretarse el holgado cinturón que han ido adquiriendo.
El informe clasifica la ineficiencia entre las comunidades autónomas mediante los capítulos de su presupuesto. Así pues, en el Capítulo I (Personal) el sobrecoste detectado es de 12.800 millones de euros, algo más del 1,2% del PIB. De nuevo, el baremo establecido se basa en determinar tres comunidades eficientes que en relación a este primer capítulo son: Murcia, País Vasco y Cataluña. En el Capitulo II (Gasto Corriente), el sobrecoste supera los 13.000 millones, o bien el 1,3% del PIB. Las tres Comunidades más eficientes en relación a este segundo capítulo son Murcia, Andalucía y Castilla y León.
La metodología del informe refleja un estudio valiente pero preliminar. Supone, por ejemplo, que todos los servicios son homogéneos entre las distintas comunidades autónomas cuando esto no es así. Sirva de ejemplo el caso de Murcia la cual no cuenta con oficinas de representación, mal llamadas embajadas, en el exterior como es, por otro lado, el caso de Cataluña. Pero aunque pudiera argumentarse ciertos errores en parte del cálculo, las cifras obtenidas son tan escandalosas que aún reducidas, seguiría siendo un escándalo.
Los autores del informe no sólo miden la eficiencia, o bien la relación entre los recursos que gasta la administración en su propio funcionamiento en comparación con los recursos que gestiona; también se adentran en el concepto de la eficacia que relaciona los recursos gestionados por la administración y el desarrollo del área gestionada. Desglosando la tasa de crecimiento del PIB de cada comunidad autónoma lo relacionan, entre otras variables, con la ratio del gasto personal y corriente con el presupuesto total. La media nacional de esta ratio es del 46%, es decir, como media nacional las comunidades autónomas gastan el 46% para gestionar el 54% restante del presupuesto. Los autores clasifican las comunidades entre eficientes (menos gasto y mayor crecimiento), previsibles (más gasto y mayor crecimiento), estancadas (menos gasto y menos crecimiento) y gastadoras (más gasto y menos crecimiento). Con tanto gasto espurio en Cataluña, no debe extrañar que esta se clasifique como gastadora, mientras que Murcia brilla como eficiente.
Finalmente, los autores insisten en que este estudio debe considerarse estrictamente preliminar y, por lo tanto, invitan a aquellas entidades que cuentan con toda la información, el Estado y las demás administraciones publicas, a que se pongan manos a la obra y empiecen a detectar dónde ciertamente se pueden ahorrar miles de millones de euros sin menoscabar el servicio a los ciudadanos. La situación actual de crisis económica, unida al elevado endeudamiento del Estado español, hace ineludible adoptar medidas orientadas a maximizar la eficiencia y la eficacia en la gestión de recursos por parte de las diferentes administraciones públicas. Esto es algo que mayoritariamente quiere y se merece el ciudadano español.

Libertad Digital

miércoles, 14 de abril de 2010

Guerra Civil. Aclarando ideas al señor Carrillo, por Pío Moa





En un diálogo de internet, alguien dice a Carrillo:

Quería preguntarle si aprueba el revisionismo de algunos magistrados, como Garzón, para juzgar los crímenes de la Guerra Civil y el Franquismo. En caso afirmativo, me gustaría saber si también considera que deberían someterse a juicio los crímenes cometidos durante el conflicto por el bando republicano, cuyos autores tampoco fueron castigados.

Respuesta de don Santiago:
Los crímenes que se produjeron en el campo republicano, mucho menores de los que hubo en el franquista, fueron juzgados muy severamente al terminar la guerra por el régimen franquista. Miles de personas fueron ejecutadas como consecuencia de aquello. A las ejecuciones se unió el denigramiento de esas personas. Creo que si hubiera que juzgar hoy algún crimen, sería el de los franquistas que naturalmente no sólo no se juzgaron a sí mismos, sino que glorificaron y premiaron a los autores de sus crímenes. De todas maneras, pienso que hoy no se trata tanto de juzgar crímenes de hace muchos años sobre los cuales el juicio de la historia fue decisivo, sino de dar sepultura cristiana o civil, según las creencias, a las víctimas de aquellos crímenes, que siguen todavía en las cunetas y en las tapias de los cementerios, a fin de que sus deudos puedan rendirles homenaje como suele hacerse en nuestra sociedad.
Veamos:
  1. Los crímenes del Frente Popular, que no del "campo republicano", no fueron mucho menores que los contrarios, sino prácticamente iguales en número, mayores proporcionalmente a la extensión y población sometidas a ellos, y acompañados de un sadismo que no se alcanzó en el bando nacional. Todo eso está hoy suficientemente documentado, le recomiendo que lea, entre otros, a R. Salas Larrazábal, a A. D. Martín Rubio, o mi Los crímenes de la guerra civil.
  2. Fueron juzgados severamente muchos de ellos porque ustedes, los líderes del Frente Popular, se apresuraron a escapar de España con las espaldas bien cubiertas y los bolsillos repletos, abandonando a su suerte a los miles de sicarios que cometieron directamente los crímenes que ustedes ordenaban o facilitaban. Pero está bien que usted reconozca que se trataba de crímenes y que los culpables fueron juzgados, no simplemente asesinados.
  3. La represión fue muy dura, efectivamente, y ocasionó numerosas víctimas inocentes al lado de una mayoría de culpables. ¿Por qué olvida usted los crímenes de pronto y sólo habla de "personas" fusiladas? ¿Equipara usted a inocentes y a chekistas, como hace la "memoria histórica"? ¿Le parece injusto que los chekistas fueran "denigrados"?
  4. Los franquistas autores de crímenes no fueron juzgados, como pasa en todas las guerras con los vencedores. En la II Guerra Mundial también los aliados cometieron numerosos crímenes, pero no se juzgaron a sí mismos. Y ya que usted es comunista, ello vale especialmente para los soviéticos: ¿recuerda usted si los violadores y masacradores soviéticos, y quienes los incitaban, fueron juzgados por ello?
  5. Y hablando de vencedores y vencidos, un dato crucial es el de quiénes iniciaron la guerra civil en 1934 y luego la provocaron con un sinfín de asesinatos y arruinando la legalidad republicana. Seguro que usted lo sabe perfectamente. Porque el que inicia una pelea a golpes no puede quejarse de que le contesten de igual modo: no es posible mantener la calma y la ecuanimidad en tales condiciones.
  6. Dice usted que no se trata tanto de juzgar crímenes pasados como de dar digna sepultura a las víctimas que todavía yacen en cunetas, etc. Pero usted sabe que en Paracuellos, por ejemplo, sigue yaciendo un gran número de víctimas inidentificadas. Y sabe también que el problema no está ahí: nadie se opone a eso. A lo que nos oponemos muchos es a que las víctimas izquierdistas sean presentadas como defensoras de la libertad y la legitimidad. Eran tan defensoras de tales cosas como siempre lo ha sido usted en su calidad de stalinista. Y usted mismo ha señalado que, por lo menos gran parte de ellos, cometieron crímenes.
  7. Además, afirma usted que no se trata "tanto" de juzgar: o sea, que se trata también de juzgar. Pero ocurre que ustedes quieren declarar inválidos los juicios de posguerra. En tal caso habría que volver a juzgarlos todos, pues los crímenes existieron, como usted mismo admite. Si se quiere juzgar los de un lado, habrá que hacerlos también con los del otro necesariamente, si se quiere hacer algo parecido a la justicia.
  8. Pero, como usted sugiere a medias, no se trata a estas alturas de juzgar a personas muertas, una idea que sólo puede ocurrírsele a un Gobierno colaborador del terrorismo como el actual y a los jueces próximos a él. Los juicios sobran a estas alturas. De lo que se trata es de clarificar la historia y acabar de una vez con unos mitos que están envenenando de nuevo a la sociedad española. Y a usted no acaba de vérsele la intención de ello.

martes, 13 de abril de 2010

18 de julio de 1936

La justificación del 18 de julio
13 de Abril de 2010 - 08:37:39 - Pío Moa

Leo en la prensa progre la acusación de que yo justifico el alzamiento del 18 de julio de 1936. Lo hacen como acusación definitiva o cosa así. Como esta gente nunca ha tenido idea de la democracia, no entiende que justificar o condenar dicho alzamiento son posturas en principio legítimas. La cuestión reside en demostrar las razones por las que se lo condena o justifica, en la veracidad histórica, en suma.

Para la izquierda –y una gran parte de la derecha–, aquel alzamiento debe condenarse porque se produjo contra un gobierno legítimo y democrático. Yo he sostenido, con abundantes pruebas que aquí no repetiré, que el gobierno en cuestión no era legítimo ni por origen ni por ejecutoria. Partió de unas elecciones violentas y con abundantes fraudes, mencionados por el propio Azaña, pero con el fraude supremo de no haber publicado nunca las votaciones de los diversos partidos. Y a continuación, aquel gobierno se dedicó a conculcar brutalmente la legalidad republicana mientras amparaba un sangriento e incendiario proceso revolucionario, culminado en el asesinato por fuerzas de “seguridad” y por milicianos (el dato no podía ser más simbólico) de uno de los jefes de la oposición, tras haber intentado hacerlo con otros. El alzamiento se produjo contra un gobierno tiránico e ilegítimo, y estuvo totalmente justificado desde ese punto de vista. Condenarlo es simplemente defender el despotismo y procesos revolucionarios de resultados bien conocidos durante el siglo XX.

¿Ignoran los políticos, historiadores y periodistas progres estas cosas? No las ignoran ni pueden ignorarlas. Simplemente ocurre que para ellos la democracia consiste en eso, y lo están demostrando a diario en un proceso de involución política que, entre tantas otras cosas, transformó el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo en Pacto con el terrorismo y contra las Libertades y la integridad de España, que atenta a diario contra los derechos ciudadanos, contra la separación de poderes y contra todos los rasgos de una democracia real. Y contra la misma integridad de España. Con el auxilio de la derecha rajoyana, por cierto. De ahí que nuestra democracia se encuentre en descomposición y que el antifranquismo sea hoy el disfraz predilecto de los liberticidas.
Libertad Digital

sábado, 10 de abril de 2010

Los cuentos de Bibí, por Alfonso Ussía

El  Ministerio de la Igualdad y su Instituto de la Mujer, con doña Bibí y doña Laura Seara a la cabeza –la de los mapas del clítoris–, se han propuesto desplazar o prohibir los cuentos de Blancanieves, la Cenicienta y la Bella Durmiente del Bosque por machistas y trasnochados.
En esto se gastan el dinero de los españoles, con el apoyo de la UGT, que manda narices.
A Caperucita Roja la dejan en paz por ahora por el color de la capucha, que si fuera naranja, verde o azul, no quedaba de Caperucita ni la cesta de la merienda ni el rabo del pobre Lobo Feroz.
La medida adoptada es una de las fundamentales de la nueva campaña de doña Bibí «Educando en Igualdad».
Ay, esos cuentos machistas.

Propongo que en lugar de arrinconarlos, se adapten al progresismo intelectual que doña Bibí representa, encargando las nuevas versiones al poeta oficial García Montero –también sirve Suso de Toro–,  y encomendando la cuidada edición de «Los Cuentos de Bibí» al editor Chus Visor, con subvención asegurada, claro está.  De esta manera, nada saldría de casa. «Bambi» también se salva de momento, por temor a la reacción de las hermanas góticas.  Algo es algo.

La Cenicienta es intolerable. Sumisa, obediente, humillada por una tía y unas primas asquerosas, y con unas pretensiones sociales inaceptables en una mujer de hoy.  Recomiendo al autor de la nueva versión que Cenicienta sea una agente cubana o palestina, que soporta toda suerte de desprecios y desaires –barrer, fregar y lavar la ropa de las guarras de sus primas–, para pasar desapercibida y culminar su objetivo. Asesinar al Príncipe.  Se suprimiría el episodio del zapato de cristal, porque no encaja en la nueva visión de la Cenicienta.  Y a la tía y las primas se les aplicaría la Ley de Memoria Histórica, con Garzón o sin Garzón, con severas penas de reclusión.

Blancanieves está preocupada por su mapa del clítoris, y los enanos se enfadan bastante. Llegan de la mina y la casa está desordenada, sin hacer.  Además, Blancanieves ha comprado latas de conserva para no cocinar, y ha organizado en una dependencia de la casita un taller de masturbación.  Termina liándose con el Mudito, queda embarazada, y a las doce semanas decide abortar porque lo que lleva dentro de sus entrañas es un ser vivo pero no humano, y además le puede salir enanito como su padre.
La Bruja es Esperanza Aguirre y el Príncipe no tiene que darle un beso para que se despierte, porque a la Bruja le importa un bledo Blancanieves desde que es socialista, y no quiere saber nada del cuento.

Y la Bella Durmiente del Bosque, que siempre está cansada, se convierte en liberada de UGT y se dedica a hacer mapas del clítoris en colaboración con Almudena Grandes.  Es decir, tres mujeres de hoy y no tres pesadas fascistas del ayer. Ardo en deseos de leer las nuevas versiones de tan deleznables cuentos, que tanto daño han hecho a cinco generaciones de mujeres de España, hasta que llegó Bibí. 
Y una revelación final, que espero no dañe la sensibilidad de nuestra infancia. De buena tinta he sabido –no me pidan la identidad del informador porque he prometido mi silencio–, que Alicia, la del País de las Maravillas, no es virgen.  Y todo, gracias a Bibí.

La Razón

jueves, 8 de abril de 2010

EDITORIAL ÍNTEGRO Los disparates de la "memoria histórica", según César Vidal

César Vidal
Cuenta la Historia que en cierta ocasión le preguntaron a Virgilio por la razón de ciertas contiendas que se extendían a lo largo de los años. El poeta respondió entonces: "Manet alta mente repostum, iudicem Paridis spretaeque iniuria formae", lo que podría traducirse como "Descansa en lo más profundo del alma la memoria del juicio de Paris y de la injuria realizada a su belleza". Con aquellas palabras, Virgilio hacía referencia al rencor de la diosa Juno que, despechada contra el troyano Paris, había terminado por desencadenar la guerra de Troya. Sin duda, la resentida diosa había pensado que su rencor estaba más que justificado, pero el resultado de su desalmada acción no había sido la justicia sino una desgracia que había afectado a miles de inocentes. Es innegable que no pocas veces el resentimiento se convierte en motor de la Historia, pero cuando así sucede las consecuencias resultan siempre dramáticas.

En las últimas horas, hemos tenido nuevas noticias relacionadas con el disparate jurídico y moral que representa la Ley de Memoria histórica. Sin intención de agotar el tema, los hechos son los siguientes:
  1. En el año 2007, en medio de una notable controversia, fue aprobada la Ley de Memoria Histórica.
  2. De acuerdo con esta norma, el estado "ayudará a la localización, identificación y eventual exhumación de las víctimas de la represión franquista cuyos cadáveres se encuentran aún desaparecidos, a menudo enterrados en fosas comunes".
  3. Igualmente, la ley establece que "los escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación personal o colectiva del levantamiento militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura deberán ser retiradas de los edificios y espacios públicos...".
  4. A cuenta de estas disposiciones, se ha gastado escandalosamente el dinero del contribuyente en episodios como el intento, en contra de la opinión de la familia, de dar con la fosa en la que se encontrarían los restos de Federico García Lorca.
  5. Tras recibir la colaboración de personajes emblemáticos como el juez Garzón o Ian Gibson, el dinero de los ciudadanos sólo sirvió para descubrir que la fosa estaba vacía.
  6. De manera semejante, el Ministerio de Defensa se va a gastar más de un millón de euros para renovar las vidrieras de las cinco academias militares que conservan el águila de San Juan. Se producirá así la liquidación de extraordinarias obras de arte simplemente porque los partidarios de la mal llamada Memoria histórica suman al sectarismo político la ignorancia cultural.
  7. Esa escandalosa ignorancia quedó también de manifiesto cuando el diputado comunista (ICV) Joan Herrera pidió al Gobierno que cambiara el nombre de la Base Alfonso XIII porque suponía "una exaltación franquista". Herrera ignoraba, al parecer, que el abuelo de Don Juan Carlos reinó antes del inicio de la guerra civil.
  8. Otra clamorosa muestra de ignorancia fue la que se produjo en Alcalá de Henares cuando quisieron quitarle el nombre del teniente Ruiz a una calle, sin saber que se trataba, junto a los capitanes Daoiz y Velarde, de uno de los héroes del 2 de mayo.
  9. No menor demostración de ignorancia fue la que tuvo como escenario Sevilla donde se quitó el nombre de General Merry a una calle, sin percatarse de que el militar en cuestión era un héroe de la Guerra de Cuba. En este caso, la calle pasó a denominarse Pilar Bardem.
  10. Un dislate cultural semejante se produjo el pasado 25 de marzo cuando el Ayuntamiento de Cáceres, regido por la socialista Carmen Heras, sustituyó con gran aparato publicitario el escudo de un monolito que homenajeaba a los conquistadores. La razón era que se trataba de un símbolo "franquista" cuando en realidad era el escudo de los Reyes Católicos.
  11. También en Alicante se han dado muestras de la misma ignorancia pretendiendo eliminar la calle Luceros porque, supuestamente, "hace honor a una estrofa del Cara al Sol".
  12. Igualmente, en Alicante quieren borrar del mapa las calles de Alemania, Italia y Portugal porque fueron "países fascistas que ayudaron a Franco".
  13. De manera similar, en Alicante también desean quitar del callejero la calle del General Primo de Rivera, que nada tuvo que ver con el franquismo puesto que murió en 1930.
  14. De forma no menos ridícula, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica solicitó que el "Todo por la Patria" fuera sustituido por "Todo por la Democracia" de acuerdo con lo que denominaba "el espíritu de la conocida como ley de la memoria " y
  15. En los últimos días, el gobierno de ZP ha iniciado un subrepticio desmantelamiento del Valle de los Caídos comenzando con la escultura de la Piedad. 
Entre los disparates legislativos de la era ZP pocos resultan más clamorosos que el de la mal llamada Memoria histórica. Lejos de intentar recuperar la memoria colectiva, la ley ha pretendido exactamente lo contrario, es decir, borrar una parte de la Historia reciente de España y substituirla con mitos absurdos e injustos, todo ello –eso sí– costeado con dinero de los contribuyentes.

Así, en estos años hemos visto como se perdía el dinero en buscar inútilmente el cadáver de Lorca mientras se negaba para exhumar los restos de unos 35 asesinados por el Frente Popular y arrojados al Pozo Camuñas o los de una fosa común cercana a Madrid en la que posiblemente se hallen los restos de Andreu Nin y otros izquierdistas torturados y muertos por los agentes de Stalin en España.
Pero, al mismo tiempo:
  • Hemos asistido a una obscena glorificación de siniestros personajes como Companys, Largo Caballero, Prieto, Negrín o incluso Santiago Carrillo al que la documentación soviética presenta como responsable directo de los fusilamientos realizados a las afueras de Madrid a finales de 1936.
  • Hemos asistido a un gasto público injustificado en época de recesión económica.
  • Hemos asistido a una falsificación sistemática de la Historia llevada a cabo no pocas veces por hijos de los vencedores de la guerra civil.
  • Hemos asistido a un intento de borrar el recuerdo de hechos más cercanos como los crímenes de ETA o el paso del PSOE por el poder marcado por la corrupción y el crimen de Estado y
  • Sobre todo, hemos asistido a un intento de deshacer la obra de la Transición que pretendía construir un futuro nacional común sin dejar que sobre él pesaran los crímenes cometidos en el pasado.
Pues bien, dejemos, como dijo Jesús, que los muertos entierren a sus muertos y pongámonos todos a la tarea de salvar una situación que hace aguas por todas partes y que lo que menos necesita es el rencor, la codicia y la ignorancia propia de los impulsores de la mal llamada memoria histórica, porque, como señaló Virgilio, cuando el resentimiento se convierte en motor de la conducta política sólo cabe esperar desgracias.

Libertad Digital

Guerra Civil. El rescate del arte robado por el Frente Popular, por Pío Moa

María Andrés-Urtasun ha publicado en Ediciones Idea un resumen de una investigación mucho más amplia sobre "el arte perdido en la guerra y localizado en el exterior". El resumen se titula El retorno del arte. Recuperación del patrimonio expatriado durante la Guerra Civil, y tiene el mayor interés.
Durante una primera etapa de la guerra fueron destruidas por el Frente Popular gran cantidad de obras y edificios artísticos de diverso valor, bibliotecas, etc., y otras muchas fueron saqueadas. La destrucción continuó durante todo el conflicto, aunque atenuada por medidas tomadas por el Gobierno y por diversas juntas, dedicadas a incautar edificios y bienes del patrimonio nacional a fin de preservarlos de una barbarie inducida muy activamente por la propaganda de los partidos izquierdistas.
De ello he dejado algún breve, pero creo que expresivo resumen en Los mitos de la guerra civil. Naturalmente, el estudio de María Andrés-Urtasun es muchísimo más completo y detallado, y ofrece datos tan valiosos como el contraste entre el interés de muchos miembros de las juntas, centrado en preservar el arte por su valor intrínseco y como tesoro nacional, y el interés del Gobierno, centrado en el valor económico de las obras. La diferencia es esencial, pues sabemos que muy pronto Negrín decidió acopiar todo el material susceptible de venta, con un objetivo que explicó él mismo en su correspondencia con Prieto a raíz de la apropiación por este del tesoro del Vita: se trataba de que los jefes se asegurasen los medios económicos más cuantiosos posibles para el caso de ser derrotados y tener que ir al exilio, como ocurrió. Y también, como ha mostrado el historiador anarquista Francisco Olaya, para redondear el envío del oro del Banco de España a Moscú, que se reveló insuficiente para atender a todas las compras de armas y demás.

Un aspecto fundamental y todavía no aclarado fue el motivo del traslado de los cuadros del Museo del Prado y otras pinturas y tapices invalorables, pero de venta imposible o muy difícil en el exterior. Traslado que los puso en graves peligros y que no se justificó nunca por el supuesto de "ponerlos a salvo de los bombardeos", pues todos los peligros de bombardeo provinieron justamente de su traslado. Se trataba de una argucia, y los políticos del Frente Popular sabían bien que El Prado era un lugar seguro, al punto de que lo utilizaron a lo largo de la contienda como lugar de almacén y tránsito de otras muchas obras artísticas.
La autora da informaciones muy interesantes sobre los detalles de la expropiación (no la llama así, pero de eso se trató), el traslado a Francia y la vuelta a España de aquellas pinturas y tapices, aunque no se extiende sobre su posible objetivo.
Por mi parte, he expuesto la hipótesis a mi juicio más probable: estaban destinados a ser entregados a la URSS en compensación por la última y enorme remesa de armas enviada por Stalin después de haberse agotado, al menos oficialmente, el oro del Banco de España. El modo caótico como terminó la campaña de Cataluña impidió que las obras pasasen de Francia, adonde fueron transportadas en condiciones muy precarias.

El libro no sólo es muy valioso, sino que abre un campo cuyo estudio, como la autora observa, está poco avanzado. Sólo una objeción, no eliminada por las explicaciones que da al final: el arte no fue "expatriado" (mucho menos "salvado" como pretenden con el mayor descaro sus ladrones), sino pura y simplemente robado. Se puede explicar esto de muchas formas, con mayores o menores matices, pero la prudencia de las expresiones de la autora resulta tan excesiva como cuando leemos informaciones sobre iglesias que "sufrieron un incendio en 1936".

Indiscutiblemente se trató de un expolio gigantesco, pues, por más que las juntas o muchos de sus miembros trabajasen de forma desinteresada, lo hacían inevitablemente a las órdenes y al servicio de unos jefes políticos que sí tenían intereses muy concretos al respecto. Queda también inexpresado el contraste con la política seguida por los nacionales, de protección del patrimonio artístico. Protección que se extendió luego, como la autora detalla, a su rescate del exterior, que nunca pudo ser total, por no hallarse el rastro de muchas piezas o por haber sido ellas despedazadas o fundidas para su más fácil comercialización.

El libro, vale la pena repetirlo, avanza en un terreno todavía mal explorado, que seguramente permitirá hacerse una idea más exacta del carácter que tomó la guerra por parte del Frente Popular. Y del carácter de quienes hoy hacen la apología de aquellas izquierdas y separatistas, uno de cuyos efectos actuales es la involución antidemocrática en marcha.

Libertad Digital

martes, 6 de abril de 2010

La ruina absoluta del Islam


El islam y nosotros  HERMANN TERTSCH, ABC


UNOS islamistas que residen en Austria emigrados de sus respectivos países porque son un fracaso siniestro y cruel y los estados propios los han sumido en la miseria, se han venido de turistas a Córdoba a ocupar la antigua mezquita que es catedral. Con dinero ganado por supuesto en Austria y quizás alguna subvención de países en los que la conversión al cristianismo se paga con la muerte. Y en los que no se tolera siquiera una ceremonia religiosa cristiana. Y que financian la liquidación de cristianos y la destrucción de una cultura milenaria cristiana en Oriente Medio, África o Indonesia.
Y han montado, muy divertidos ellos, la provocación de insultar a los cristianos y reivindicar la propiedad del recinto cordobés intentando ocuparla y rezando allí a su dios. Su reconquista de fin de semana. Y aquí hay gente que les ríe la gracia. Hay tontos por doquier. Y no me refiero precisamente a los islamistas. La cantidad de cretinos que creen que ese multiculturalismo del presidente del Gobierno lleva a más libertad y no ven que por el contrario es una amenaza creciente e inminente para nuestro sistema de vida es alarmante.
En Austria tenemos mucha experiencia sobre asedios islamistas. En 1683 tuvo que ser un rey polaco, por supuesto católico, Jan Sobieski, quién en un fulminante asalto desde el monte Kahlenberg rompió el asedio turco, es decir entonces islámico, a la capital austriaca. Y gracias a aquello la Europa central quedó libre de un Islam que ha producido muchos sabios, pero que ha sido la ruina absoluta en la edad moderna dada su absoluta incapacidad para crear estados viables, sociedades dinámicas, ciudadanos libres y prosperidad económica. 
No hay ningún estado en el mundo moderno en el que el Islam haya generado una sociedad medianamente próspera, medianamente libre, medianamente respetuosa hacia los derechos humanos. 
Los islamistas que viven huidos de sus países y quieran rezar en una mezquita se deben meter en los recintos que aquí tienen y que en sus países no se toleran para el culto cristiano. Y si no, pueden irse a la mezquita de Damasco, una maravilla, en la cual la policía política del régimen sirio los controlará como Dios manda, el suyo o cualquiera.
Como en Poitiers mucho antes se había cortado el avance del Islam desde el sur de Europa, desde España, y Lepanto fue Lepanto, en Viena en el siglo XVII se cortó su extensión desde los Balcanes hacia el corazón de Europa. Y el cristianismo evolucionó y después llegó la Ilustración y los países europeos se hicieron, formaron y construyeron sobre la cultura judeocristiana que después se extendió a América y tantos otros rincones del globo.
Y así se creó lo que llamamos generalmente Occidente, la cultura más civilizada y a la vez piadosa, compasiva y fructífera, próspera y libre que jamás existió.
También bajo la catedral de Sevilla había una mezquita. Y en tantos otros sitios hubo mezquitas convertidas en catedrales como antes iglesias visigodas cristianas habían sido convertidas en mezquitas. Y sus creyentes cristianos degollados o trasladados como esclavos para siempre lejos de sus hogares.
Ya está bien de esa majadería que propagan socialistas, Junta de Andalucía, Alianza de Civilizaciones que nos cuesta un dineral y las simplezas del presidente del Gobierno sobre el idilio multicultural de Al Andalus.
Si existió armonía en algunos breves periodos, fue el islam el que, con sus diferentes facciones enfrentadas, se ocupó de destrozarla. Y fue en todo caso irrelevante para la posterior historia en la que el Islam en su política de expansión quiso dominar a Europa para destruir su espíritu, su carácter y su libertad. Hoy estamos en lo mismo. 
Una propuesta para todos. Hagamos una recolecta pública de fondos para construir una catedral en Riad del tamaño de la mezquita que hay en Madrid en la M-30 financiada por Arabia Saudí. Pidamos la creación de un centenar de capillas en aquel país o cualquier otro en países árabes, una cifra razonable ante la proliferación de mezquitas en Europa donde se predica el odio a toda nuestra sociedad y nuestros principio. O recuperamos el espíritu de Sobieski o pasado mañana nuestras nietas serán apaleadas o lapidadas por no cumplir la sharía, la ley islámica.

lunes, 5 de abril de 2010

Aclaración, sobre Garzón, blog de Joaquín Leguina

Ante la confusión –bastante interesada- en torno a los procesos penales abiertos contra el juez Garzón, y con el objeto de aclarar -si es que ello fuera necesario- mi anterior entrega titulada “El cántaro y la fuente”, añadiré lo que sigue:
Es bien sabido que Baltasar Garzón tiene abiertos tres procesos en el Tribunal Supremo, a saber: 1) Por ordenar escuchas a los abogados defensores en el asunto Gürtel sin ser éste un caso de terrorismo, 2) por haber obtenido financiación de un banco (el Banco Santander, contra el cual había un procedimiento en su juzgado) para unas conferencias que el juez impartió en los EEUU y 3) Por haber incoado y cerrado un procedimiento penal proveniente de unas denuncias sobre desapariciones forzadas bajo el franquismo.
Me fijaré, exclusivamente, en este tercer asunto, que es, de lejos, el que más confusión y más literatura viene produciendo.
Garzón abrió esta causa a finales de 2006 y la cerró el 18 de noviembre de 2008. ¿Qué hizo Garzón durante esos dos años? Nada durante el primer año y medio y durante el otro medio año solicitó información (providencias del 28 de agosto y del 25 de septiembre de 2008) sobre desapariciones y enterramientos clandestinos en toda España. Asuntos ambos que no son competencia de la Audiencia Nacional, cuyo juzgado número 5 ocupa Garzón.
Pese a esa evidente falta de competencias, el 16 de octubre de 2008, el juez Garzón dictó un auto declarándose competente y para declararse competente introdujo en el procedimiento un nuevo delito: un delito contra altos organismos de la Nación (delito para el cual sí es competente la Audiencia Nacional), en el cual estaría incurso el “Alzamiento Nacional”. En dicho auto suministraba los nombres y apellidos de los responsables del “Alzamiento Nacional”, afirmando allí, por dos veces, que todos los implicados estaban ya muertos, como, por otro lado, era público y notorio.
Pese a que la notoriedad de los fallecimientos exime de probar la muerte de los implicados, Garzón requirió los correspondientes certificados de defunción. Y aquí viene el truco. ¿Para qué pidió esos certificados? Para –eso dijo él mismo- declarar extinguidas esas responsabilidades, lo cual suponía (implícita pero indudablemente) la existencia de esas responsabilidades. Una declaración de responsabilidad que es ajena a la capacidad de cualquier juez instructor.
Cuando le llegaron los certificados de defunción, Garzón, mediante otro auto, hizo lo que ya había anunciado: declaró extinguidas las responsabilidades y el proceso volvió a su ser inicial: las desapariciones forzadas, para cuya investigación el juez Garzón carecía y carece de competencia alguna. Es decir, Garzón se declaró incompetente apenas un mes después de haberse declarado competente.
En resumen, ¿qué investigación ha realizado Garzón respecto a las desapariciones denunciadas? Ninguna. ¿Qué investigación ha ordenado respecto al “Alzamiento Nacional”? Ninguna.
Pero, ¿ha infringido Garzón en este asunto alguna norma jurídica? Según algunos prestigiosos procesalistas, Garzón, durante este viaje a ninguna parte, se ha saltado: a) la prohibición de incoar un proceso de inquisición general, b) la norma que señala las competencias de la Audiencia Nacional, c) el artículo 25 de la Constitución, d) más de una decena de preceptos del Código Penal, e) otros tantos artículos de la Ley de Enjuiciamiento criminal, etc., etc. Actuaciones antijurídicas que el Juez Campeador ha emprendido bien a sabiendas o bien por ignorancia culpable, es decir, prevaricando.
¿Con qué objeto se ha metido Garzón en este jardín?
Responder a esta cuestión no es fácil, pero conociendo al personaje, no es arriesgado suponer que pretendía abrir una causa general contra el franquismo (imitando a la que Franco abrió contra la II República) al amparo de la última moda ideológica, aquella que sostiene que la Transición fue producto de la cobardía, como lo fue la Ley de Amnistía de 1977. Ley que el mismo Garzón consideró aplicable cuando alguien quiso abrir un proceso penal a causa de los asesinatos cometidos en Paracuellos y en Torrejón a finales de 1936. Una Ley que según la moda revisionista hoy tan en boga no se aprobó en aras de la reconciliación nacional, sino para dotar de impunidad a los franquistas… y, claro, según los neo-antifranquistas (éste es el último carro al que se ha subido el juez estrella), ha llegado la hora, por fin, de hacer justicia.
¿Y quién  está mejor dotado para hacer “Justicia universal” que el juez de marras?

Prevaricación, el caso Garzón, por Pío Moa

Este juez es todo un símbolo de la descomposición de la democracia en España. Dejando aparte las sospechas de su instrucción del caso Faisán, de momento se le han descubierto escuchas ilegales que sólo en sistemas abiertamente policíacos pueden tener curso: un muy presunto delito que no debería quedar en simple anulación de las mismas; se le han descubierto cobros de un banco y el generoso archivo de una acusación contra el banquero; se le ha descubierto el uso torticero de la ley en relación con inexistentes "crímenes contra la humanidad" del franquismo, pretendiendo juzgar a personas fallecidas, mientras utilizaba la ley de amnistía para exonerar a Santiago Carrillo por la mayor matanza de prisioneros de la Guerra Civil, estando vivo su más que presunto autor.
Curiosamente, este último caso, con ser el más grave por su falsedad, injusticia y repercusiones políticas generadoras de odios, es el que suscita mayores reservas porque se ha creado una amplia opinión pública, basada en el embuste sistemático, en el Himalaya de mentiras de que hablaba Besteiro, según la cual la llamada extrema derecha no puede reclamar justicia, quedando ésta monopolizada por la izquierda y la derecha afín a ella, mientras que sería lícita cualquier acción contra el franquismo, un régimen del que procede la democracia actual, hoy en vías de desguace.
En cualquier democracia mínimamente asentada, Garzón llevaría mucho tiempo separado, por lo menos, de la judicatura (como lo estaría Bermúdez por su extraña instrucción de la matanza del 11-M y su intento de hacer negocio familiar con ella). Pero he aquí que en defensa de las actuaciones del primero se ha levantado una oleada inaudita de presiones, intimidaciones, protestas y demagogias varias por parte de la izquierda, intentando desprestigiar y poner en la picota a los jueces que entienden de las acciones de Garzón (a uno de ellos le acusan, nada menos que de ¡haber presentado libros míos en el Casino de Madrid!). Métodos bien conocidos en los totalitarismos, sean el nazi o el leninista, pretendiendo que el juez es víctima de su postura "democrática" al querer investigar "los crímenes del franquismo". Una campaña con proyección internacional, que quiere identificar al franquismo con el nazismo, cuando son quienes tal pretenden quienes con más evidencia usan los métodos hitlerianos. Para ellos, la justicia debe estar pura y simplemente al servicio de sus objetivos políticos
Lo curioso del asunto es que Garzón ha ido tan lejos que probablemente el mismo Gobierno estaría contento de librarse de él, aunque haciendo recaer el coste político sobre la oposición; pues seguramente hay recuerdo del caso GAL, cuando el juez, defraudado por Felipe González en sus expectativas políticas, hizo enorme daño al Gobierno socialista. Pues hoy resulta difícil imaginar que el espionaje ilegal se haya limitado a los implicados en el Gürtel: suele suponerse que el juez acumula gran cantidad de información peligrosa también para el Gobierno, en relación con el chivatazo del Faisán, sin ir más lejos. Una información que perdería mucho peligro si Garzón quedara excluido de la judicatura. Pero mientras esté allí, más vale a los políticos no acosarle mucho. Incluidos los del PP, por supuesto, hoy tan corrompidos como los del PSOE.
En el caso Garzón se ventila una de las últimas esperanzas de regeneración de la democracia. O ganan unos políticos corruptos hasta el tuétano o gana la justicia y con ella la libertad de los españoles. Así de simple.

domingo, 4 de abril de 2010

Colegio La pantera Rosa

Un colegio no sexista, por Arturo Pérez-Reverte

No sé de qué diablos protesto, a veces. Soy un gruñón bocazas, porque en realidad vivimos en un país fascinante. Según donde te sitúes, o lo haga el azar, lo mismo puedes echar la mascada por sotavento que rularte de risa o estamparle besos al vecino de barra. Yo mismo, cuando tengo sobredosis de telediario y me asomo a la ventana pidiendo que llueva napalm y nos lleve a todos a tomar por saco, me organizo a veces una terapia que funciona de cine: corro al bar más próximo, pido una caña y una tapa, miro alrededor y tiendo la oreja. Así, muchas veces, lo que veo o lo que oigo, las vidas que hormiguean a mi alrededor, la pareja que habla en voz baja cogida de la mano en la mesa junto a la ventana, el currante que se come el bocata, la señora que entra a pedir un café con leche después de pasar veinte minutos charlando con las otras marujas en la puerta del mercado, la peña considerada de cerca, en resumen, me suben el ánimo. Me reconcilian con la gente y con el escenario. Conmigo mismo, de paso. Como digo siempre, Sodoma y Gomorra, igual que Villacenutrios del Rebollo, están, si uno se fija, llenas de justos que las salvan. También de payasos que las animan. Que le dan vidilla al cotarro.

El otro día tocó rularse de risa. La historia es verídica, aunque ustedes son dueños de creérsela o no. Como aval tienen mi palabra de honor, así que allá cada cual. Yo puedo jurarles por las Siete Bolas de Cristal que es cierta en lo sustancial y el desenlace. Ocurrió hace pocos días en una asamblea de la asociación de padres de alumnos de un colegio rural, alguno de cuyos integrantes es amigo mío. Buscaban nombre para el centro escolar, y el debate se animó con propuestas y contrapropuestas. Participaba activamente, con calor dialéctico, una señora todavía joven, notable por sus actitudes antisexistas. Muy eficaz en su trabajo, dicho sea de paso. Lúcida, cualificada y profesional. Pero de las convencidas –sin duda sinceramente, en este caso– de que los Reyes Magos deberían llamarse Reyes y Reinas Magos y Magas, y que regalarle un balón y una espada de juguete a un niño varón significa forjar, desde la más tierna infancia, a un maltratador de mujeres y a un fascista con carnet.

El caso es que, dándole vueltas al nombre del colegio, la antedicha señora se negó a utilizar el de un conocido escritor español vivo –no era el mío, tranquilicémonos todos–, argumentando que el candidato pertenecía al sexo masculino –ella dijo «género»–, y que eso suponía discriminar a las mujeres escritoras. El mentado, además, no era considerado por la citada señora un pavo progresista, sino proclive –y esto es literal, o casi– «a una manera de escribir demasiado apegada a las reglas académicas, lo que le da un tufillo de derechas». Además era varón, lo que suponía una discriminación adicional. No sería bien visto. Se le pidió entonces a la señora que aportase nombres de escritores homosexuales inequívocamente progresistas, dignos de figurar en el membrete de cartas de un colegio español del año 2010. O, preferiblemente, de escritoras hembras en situación parecida. Pero no supo dar ninguno. Los hombres eran hombres, a fin de cuentas; y a las mujeres no acababa de verlas. «Hasta este mismo debate es machista», apuntó la prójima saliéndose por los cerros de Úbeda. Se entabló luego una animada discusión en busca de gente de otros registros, a ser posible mujeres vivas, conocidas, relacionadas con las letras, la educación o la cultura en general. Pero todo eran inconvenientes. A la señora no le cuadraban las cuentas. Además, no podía ser un nombre masculino, concluyó, por su posible interpretación sexista; pero si era mujer parecería muy radical. Muy extremista. `Colegio Miguel de Cervantes´ sonaba a rancio y a facha. «Con Franco todos se llamaban así», dijo alguien. Lo conveniente era un nombre que fuese popular, con tirón, pero que careciese por completo de connotación política. «Fulano escribió durante el franquismo, Mengano sale mucho en El País, Zutano firma en la tercera de ABC.» Eso de la etiqueta, real o postiza, los dejaba fuera a todos. «Sin olvidar –apuntó un profesor, ya en plan de coña– que si es hombre o mujer de raza blanca, pueden acusarnos de racismo. Y escritoras negras no tenemos muchas.»

Al fin, tras varias horas de dimes y diretes, la señora dio con la solución: «Un nombre –apuntó muy seria– que cumple todos los requisitos para representar los valores del centro educativo, sin ser sexista ni afectar la sensibilidad de ningún colectivo». Luego hizo una pausa, los miró a todos con ojos encendidos de entusiasmo y dijo: «La Pantera Rosa».

Cuando comenzó España y Europa, por Pío Moa

La guerra del destino. Cuando empezó España. Y Europa... Por Pío Moa

Si consideramos España una entidad cultural y política, no podemos hacerla nacer en la época de los celtas y los íberos, y menos aún retrotraerla hasta Atapuerca. Tampoco podemos considerar a Al Ándalus España (en rigor, Al Ándalus significaba, cultural y políticamente, todo lo contrario de lo que España ha sido en la historia).
Esto debiera ser obvio, pero en general no se tiene en cuenta y se confunde la historia de España con la de los diversos pueblos o culturas que en una época u otra se han asentado en la Península Ibérica. La confusión es tradicional, y, en su célebre debate con Américo Castro, Sánchez Albornoz invocaba la "herencia temperamental" de los españoles, formada a lo largo de milenios de migraciones e invasiones. Sin duda existe algo parecido a esa herencia, por cuanto la población básica del país desciende principalmente de la existente antes de Roma: las invasiones posteriores aportaron solo pequeños porcentajes. Pero antes de Roma no existía una herencia de ese tipo, sino varias, que solo en el curso de siglos de latinización se mezclaron y confundieron a lo largo de la red de calzadas y a través del comercio, las reclutas de soldados, las migraciones interiores, etc.

Cuando cae Roma ya no existen íberos, celtas y demás; solo quedan pequeños grupos arcaicos semiaislados en las montañas del norte, entre Vasconia y Asturias. Es esa mezcla de población, junto con las colonias de habitantes venidos de Italia y algunas otras inmigraciones menores, lo que crea tal herencia temperamental. Este concepto, por otra parte, resulta demasiado inconcreto para que sobre él pueda construirse una teoría histórica sólida, y en cambio se presta en exceso a especulaciones contradictorias.

Antes de la llegada de Roma, nuestra península estaba poblada por pueblos y tribus con idiomas, religiones y costumbres muy diversas, con frecuencia en guerra entre ellos, y no despuntaba poder indígena alguno capaz de atraer o imponerse a los demás y unificarlos. Como ha ocurrido con tantos otros países, ese poder vino del exterior, y llegó, además, sin tal pretensión deliberada: fue con motivo de la II Guerra Púnica, entre el 218 y el 201 antes de Cristo, cuando la Península Ibérica se convirtió en la principal base de aprovisionamiento de los cartagineses en su ataque a Roma, y luego en objetivo de la contraofensiva romana dirigida por Escipión. Basta mirar lo que hoy es España para percatarse de que son latinos la raíz y el tronco esencial de nuestra cultura (lengua, derecho, religión, costumbres diversas, etc.), hecho histórico determinante cuyo comienzo data de la arribada de Escipión el Africano a Tarragona.

En Nueva Historia de España, que saldrá al público el 6 de abril, trato con cierta extensión este asunto, cuya trascendencia realmente decisiva para los miles de años posteriores, hasta ahora mismo, no ha recibido, en general, la valoración debida. Si la contienda mencionada hubiera terminado con la victoria cartaginesa, la Península habría caído en el área de influencia de esta última, incardinándose en un ámbito de cultura africano-oriental y no latino-europeo. No solo no hablaríamos lenguas derivadas del latín, sino que no existiría físicamente la misma población. Tampoco habría sido posible la Reconquista después de que otra invasión oriental-africana, la islámica, casi hubiera logrado invertir por un tiempo las consecuencias históricas de aquella Guerra Púnica (claro que para la Reconquista no bastó la herencia latina, que fue completamente destruida en casi todo el resto de las conquistas árabes; hizo falta asimismo la formación previa de la unidad política hispano-goda). La posición geoestratégica de nuestra península la ha sometido a esa doble tensión.

Pero la pugna entre Roma y Cartago no solo afectó a España, sino a toda Europa occidental. De haber tenido otro desenlace, y no estuvo muy lejos de tenerlo, muy posiblemente Roma habría corrido la suerte que terminó sufriendo Cartago, y no habría nacido el Imperio Romano, sin el cual, a su vez, no cabe concebir la posterior cultura europea. Roma expandió, junto con un potentísimo legado cultural, la religión cristiana, que fue luego capaz de sobrevivir, por momentos a duras penas, a las invasiones germánicas, islámicas, vikingas, magiares, etc., imponiéndose a todas ellas. La cultura cristiana, en esencia una síntesis judeo-griega, tomó forma en el Imperio Romano, pese a las persecuciones, para terminar identificándose profundamente con él. En cambio, hecho significativo, el cristianismo no sería capaz de resistir frente al islam en todo el norte de África ni en Oriente Próximo, ni, mucho más tarde, en Anatolia y parte de los Balcanes.

Así pues, probablemente no ha habido en la historia occidental una guerra más decisiva y de consecuencias más trascendentales que la que enfrentó a Cartago y a Roma en el siglo III antes de Cristo. No creo haber exagerado con el título del capítulo dedicado a ella: "La guerra del destino".


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