Blogoteca: marzo 2010

martes, 30 de marzo de 2010

ISLAMISMO. Invasión por el útero, por MARTÍN MUCHA

El viento infla la túnica del nuevo imán de El Algar, Cartagena, Mur cia. Va hacia su mezquita con una mueca de enfado en la cara. Una decena de niños musulmanes le cortan el paso con sus bicicletas. Va una niña en patines. Luce melena marrón. La esclerótica del ojo es naranja por el sol y, quizás, por la mala alimentación. Once pequeños contra un imán. Aunque nada tiene que ver con su predecesor, Amín Belfakir, se le nota incomodo. Amín era espía del Centro Nacional de Inteligencia y se encuentra detenido por -supuestamente- abusar sexualmente de cinco menores de entre cinco y 11 años. El nuevo imán no responde preguntas. El silencio se instala por segundos tras los gritos de los infantes. Se quiebra por el inicio del rezo. Cuando el sol muere, son las siete de la tarde, las oraciones inician. Son cánticos. El reemplazante de Amín cierra la puerta y las ventanas con violencia. La sensación es que algo se oculta en este cruce de caminos milenario que es El Algar. La verdad es que hay muchos misterios por desvelar en esta historia de islamismo radical, pederastia y espías.
PRIMER MISTERIO
La detención de Amín ha destruido una operación encubierta de los servicios secretos españoles. Su caso es parte de una compleja partida de ajedrez que se libra en territorio murciano. Más. Crónica puede afirmar que hay un centenar de espías, informantes y colaboradores en acción en la Región de Murcia. Que hay cinco mezquitas radicales de las cerca de 125 que se asientan en esta autonomía. Y que en ellas se ensalza el islamismo más extremo -el del burka, la resurrección de Al-Ándalus y el odio por España- y se enseña un precepto polémico: la reconquista o invasión por el útero.
El imán de El Algar se había convertido en una pieza clave. Un hombre que había permitido la captura de varios islamistas radicales [e incluso de delincuentes comunes]. Pero todo se cayó con una denuncia que ha remecido a la comunidad musulmana en España.
«No se recuerda un caso de abuso de menores en los últimos 40 años», afirma Mohamed Reda, importante dirigente de la Unión de Comunidades Islámicas (UCIDE) en Murcia, una organización que agrupa al 70% de los musulmanes españoles [alrededor de un millón en España, de ellos el 10% en la región donde reside Reda]. Mohamed -hombre moderado, estudioso del Corán y licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Murcia- no tiene miedo de hablar de los espías en su región, de la invasión por el útero y de las mezquitas radicales. No lo reconoce abiertamente, pero ha sido amenazado. «Me ven como un liberal. Para ellos eso es peligroso. Porque no sigo estrictamente los mandamientos del islam». Un hombre que va en contra de los intereses de esta facción radical.
-¿Amín era miembro de UCIDE?
-Sí.
-Usted ha reconocido que hay espías e informantes en los centros musulmanes de Murcia...
-Los hay y son necesarios para mantener la seguridad de los ciudadanos.
-Existen más de 100 mezquitas en la región, ¿Cuántas radicales?
-Unas cinco.
-Usted ha escuchado el discurso de la invasión por el útero, es decir reconquistar España a través de casarse con españolas para obtener la nacionalidad y tener la mayor cantidad de hijos posibles.
-Sí. Nosotros estamos totalmente en contra. De que los musulmanes tengan hijos como si las mujeres fueran fábricas de bebés y de que después no puedan mantenerlos.
-Ha presenciado discursos extremistas. ¿Cuál es su reacción ante ellos?
-Callarme y no volver a esa mezquita nunca más. Creo en España y en los derechos civiles. Muchos de los imanes somos españoles y vemos España como nuestro país.
-¿Cómo es la vida dentro del matrimonio de los radicales en Murcia?
-Su defensa es encerrarse. Y le exigen eso a sus parejas. Por ejemplo, si tú visitas su casa, no podrás darle la mano a la mujer. Y la verás apenas unos minutos. Si son aún menos abiertos, la esposa preparará la comida en la cocina y será él quien irá por la comida.
El primer informe sobre este pensamiento islámico que se abre paso en Murcia [especialmente, pero que tiene replicas en Madrid, Andalucía y Cataluña] aparece en una nota informativa de la Unidad Central de Información Exterior de la Policía de julio de 2003. «Ha estado en el pueblo murciano de Yecla -refiriéndose a Niyaz Valiakhmetov Minikhayerovich, Yassin, terrorista preso en Irak-, donde existe una comunidad de miembros de Justicia y Caridad. Tienen una consigna para conseguir la nacionalidad española […] y generar hijos. Muchos de ellos están casados con españolas y todo ello con el fin de ir dominando el pueblo de alguna manera». Su manera de reconquistar.
Justicia y Caridad [Al Adl Wal Ihsane] es un movimiento polémico fundado por el jeque Abdesalam Yasín. Es cotidiano que mencione en sus discursos su meta: lograr el «califato global». En 2006, el juez del Olmo habló sobre su presencia. «Es preocupante, sobre todo para la seguridad interior de España, la evolución del islamismo radical en Marruecos producido, principalmente, por los seguidores» de este grupo clandestino. Sus fuentes de financiación son inciertas. Pero se sospecha que parte de ella vendría del narcotráfico y los secuestros [en 2009, fue detenido un familiar del fundador, en Tetuán, acusado de estos cargos].
La idea de la invasión por el útero o el dominio de Europa no es clandestina. «No necesitamos terroristas ni suicidas. Los 52 millones de musulmanes que hay en estos momentos en Europa se duplicarán en los próximos años hasta llegar a los 104 millones y, posiblemente, habrá un estado islámico en 2050», ha declarado el presidente Libio Muamar Gadafi. Su predicción apunta a la reproducción.
EL FOCO, EN MURCIA
¿Por qué Murcia es foco de atención de Justicia y Caridad? Se estima que uno de cada 15 habitantes es musulmán. En la zona de acción del imán espía, Cartagena, ya uno de cada 10 niños que van a la escuela son de esta religión. Dato curioso: el nombre Mohammed, según el INE, es uno de los 50 más frecuentes en la región en 2008. Si consideramos su variante Mohamed, éste sube al puesto 23.
Un ejemplo especial y exacto -ligado al 11-M- de qué sucede con quienes siguen sin dudar estos preceptos es el de Raquel Burgos García [Crónica, 8 de noviembre de 2009, La chica de Madrid que cayó en Al Qaeda]. Ella se casó con el marroquí Amer Azizi, seguidor de esta doctrina. Raquel tuvo tres hijos sólo entre 1998 y 2001. Su marido pretendía tener la nacionalidad tras la unión. Ella terminó con sus niños luchando en la frontera entre Pakistán y Afganistán [con un pasaporte como única prueba de que aún vive].
Los servicios de inteligencia, al detectar la expansión de los radicales, decidieron mover ficha y colocar en la zona a uno de sus colaboradores más fieles: Amín Belfakir. Era el informante estrella en la zona. «Un tipo dócil que se ofreció voluntariamente en 2004 al CNI», confirma un miembro del espionaje español.
Llega a la mezquita de El Algar en junio de 2009. Unas semanas más tarde de una reunión de todas las comunidades islámicas donde el CNI descubre que Justicia y Caridad se había hecho más fuerte y que había mucho que temer. Quién mejor para desvelar sus movimientos que un imán experto que lleva predicando y enseñando desde hace 18 años.
Amín [01/01/62, Larache, Marruecos] llevaba una vida austera. Era el candidato ideal para pasar desapercibido en una zona de musulmanes pobres, donde más del 20% está en paro. Sus ingresos provenían de lo que le daba la voluntad los fieles [a la oración del viernes, la más numerosa, acuden alrededor de 100 miembros]. Obtenía algo más por las clases de árabe y cultura islámica. No más de 1.500 euros al mes. A su cargo tenía 40 niños, a los que daba una hora de clase cada tarde.
ERA UN SOLITARIO
En España sólo tendría una hermana y un cuñado afincados en Madrid. Su mujer vive en Marruecos junto a sus dos hijos. La gente le describe como un tipo culto, comunicativo y extremadamente recto. ¿Qué le sucedió?
El espía entra en desgracia por un rumor. A principios de febrero, se corre la voz, entre la comunidad islámica de El Algar, de que Amín estaba abusando de las niñas a las que daba clase. La gente de la junta directiva de la mezquita (UCIDE) se entera y le dicen que lo mejor es que se marche. Lo hace. Es interrogado cinco días en las dependencias de la Guardia Civil. Tras ello, se va a Marruecos para no volver. Pero, el CNI -unido al Servicio de Inteligencia de Marruecos- le obliga a regresar. El martes 16 de febrero, los Servicios de Información de la Guardia Civil, le recogen del ferry de Algeciras y lo traen -sin esposas- hasta la comandancia de Murcia. Se entrega voluntariamente.
Pasa a disposición judicial el jueves 18 por la mañana.
La Guardia Civil tiene las declaraciones de cinco niñas que aseguran haber sufrido abusos desde noviembre. Una dice que lo intentó pero que ella no se dejó. Las otras cuatro -dos de ocho años, una de siete y una de seis- afirman que les hacía tocamientos y caricias por debajo de la ropa. Las subía a la habitación de la mezquita con la excusa de darles golosinas, dulces o fruta. Ninguna declara que haya penetraciones. No hay lesiones, sólo testimonios. Todo rebatible aún.
El imán espía lo niega todo. Asegura que «le quieren quitar de en medio» pero no explica quién ni porqué. Durante el interrogatorio se muestra nervioso. Ojos inquietos y manos moviéndose constantemente. En cada respuesta cita a Alá.
En El Algar nadie le acusa directamente. La mayor parte de las personas que ha entrevistado Crónica «sospechan de que todavía no hayan aparecido los padres y las niñas». «Ni siquiera nosotros, que vivimos al lado de la mezquita, sabemos quiénes son», comenta un vecino que reside a pasos. Lo cierto es que, a pesar de todo, Amín está en jaque. De desvelarse su imagen, moriría. No hay mayor pecado en su comunidad que tocar un niño. Y ser un traidor a su gente tampoco está bien visto.
En prisión está aislado de los presos marroquíes por esas razones: ha condenado a varios y, los otros, no le perdonan que haya abusado de niños. Recorriendo las calles de El Algar se recogen dos modos de ver la situación: «no lo creemos», «deberían cortarle el pescuezo»... No se descarta una falsa denuncia [¿un montaje de los radicales para defenestrarle?]. La abogada de Amín, María Dolores Hernández, cree que apenas hay pruebas para condenarle y espera que quede en libertad en no más de dos semanas. Ella se enteró que su cliente era miembro de los servicios secretos españoles el 19 de febrero cuando lo desveló el diario regional La Verdad de Murcia. «No hay ninguna referencia a su participación como miembro del CNI en sus declaraciones», dice la abogada.
El Algar significa en árabe cueva u hondonada. Exactamente donde se encuentra, metafóricamente, el imán espía. Un trebejo que está entre el hoyo del estigma, entre los suyos [y el purgatorio que le queda por vivir]. La partida continúa. Un misterioso claroscuro.
Con información de David Canellada




Se reclutan imagen espías, por Antonio Rubio
Los servicios de información, tanto de la Policía como del CNI, buscan a sus colaboradores en el mundillo de la delación dentro de los grupos islámicos entre aquellos practicantes que tienen influencia o ascendencia con esas comunidades en nuestro país. Por eso los imanes de las mezquitas y los que han logrado hacerse un hueco como empresarios son los objetivos preferidos de los agentes españoles. El confidente Cartagena, ex imán de la mezquita de Villaverde de Madrid, fue captado por la policía en el año 2002. El CNI también tuvo relaciones profesionales con este ex imán y ex testigo protegido (perdió tal condición en junio de 2008). Entre los practicantes del islamismo que consiguieron hacerse un hueco empresarialmente hablando estaba Sabagh Safwan. El CNI llegó a decir de este ciudadano de origen sirio que «es uno de nuestros hombres más importantes». Safwan, más conocido por los servicios secretos por el alías de El Pollero (tenía una pollería en Valencia) se convirtió en la sombra del argelino Alekema Lamari, supuesto jefe militar del 11-M que murió en el piso de Leganés. Ahora, la Policía y el CNI, intentan captar a algunos de los islamistas que fueron imputados en el 11-M, sufrieron pena de cárcel y que finalmente fueron absueltos. Ellos, hoy, son respetados, tienen ascendencia en su comunidad por lo que penaron y son objetivos de los servicios secretos.

CRONICA, El Mundo, 28 febrero 2010

domingo, 28 de marzo de 2010

Obras Completas de Albert Camus, por Rafael Narbona

Albert Camus. Obras Completas

Edición de J. M. Guelbenzu

Alianza Editorial. Madrid, 2010. 5 volúmenes, 60 euros


Albert Camus no escribió para la gloria, sino para la posteridad: “la verdadera generosidad para con el porvenir consiste en darlo todo ahora”. Con sus flaquezas y “desbordamientos”, Camus intentó ajustarse a este planteamiento vital. No pretendía ser un moralista ni un profeta, sino un inconformista consecuente. En Calígula (1938), constata que sólo hay una verdad elemental y obscena: “el hombre muere y no es feliz”. Calígula lo descubre tras perder a su hermana Drusilla y se entrega a un nihilismo feroz, abocado a un fracaso previsible, pues no es posible destruir el mundo y reinventar al hombre.

Camus se propone algo más humilde: aceptar nuestra finitud, sin renunciar a rebelarnos contra nuestro destino. En su obra, la rebeldía existencial trasciende lo meramente personal para convertirse en categoría filosófica. Cincuenta años después de su prematura muerte, Camus no cesa de entrometerse en un presente que añora la ausencia de intelectuales sin miedo a ser intempestivos o a la rectificación y la autocrítica. La edición de sus obras completas nos devuelve a un autor que jamás se ha desprendido de la actualidad. Alianza ha reunido en un estuche con cinco volúmenes las novelas, el teatro, los ensayos, las crónicas periodísticas y los diarios, con un prólogo de José María Guelbenzu. Al reencontrarnos con los famosos Carnets o las Crónicas argelinas, sólo podemos deplorar que la vida de Camus haya sido tan breve. Nos habría gustado conocer su opinión sobre la guerra de Irak o Afganistán. Es cierto que su lucidez no le resguardó del error, pero cuando afirma que es necesario “aplacar a cualquier precio a los pueblos desgarrados y atormentados por un sufrimiento prolongado”, nos invade la sospecha de que el mundo se ha atascado en un callejón sin salida.

Camus no fue un filósofo en el sentido académico, sino un pensador de la estirpe de Montaigne, Nietzsche o Cioran (que le aborrecía, pese a una proximidad divergente: ambos se enfrentaron al absurdo, pero Cioran resolvió su pensamiento con una apología del suicidio y Camus entendió que la superación del suicidio es la primera evidencia racional de nuestra libertad). La prosa de Camus no puede rivalizar con la de Malraux, el propio Cioran o Tournier, pero su esquematismo exento de banalidad, su limpidez sin aristas, su elocuencia elegante y sin alardes, su lirismo sencillo y eficaz, le garantizan un porvenir que no será tan complaciente con otros estilos más ambiciosos. Alabado hasta el exceso y denigrado por su apego sentimental a la Argelia francesa, Camus transitó por la vida con más honestidad que Malraux (mitómano compulsivo) o Sartre (malicioso y manipulador). Su antifascismo no le empujó a un pragmatismo revolucionario que subordina la moral a la necesidad de una pretendida escatología histórica. Su famosa polémica con Sartre (cuestionada, minimizada o exagerada) ha servido de inspiración al neoliberalismo más torpe, ignorando que Camus -al igual que Orwell- nunca abdicó de su filiación izquierdista. Su denuncia del totalitarismo soviético y del marxismo revolucionario no le alejó de la izquierda, pues “la izquierda ha estado siempre en lucha contra el oscurantismo, la injusticia y la opresión”.

Es imposible no simpatizar con Albert Camus (Mondovi, Argelia, 1913-Villeblevin, Francia, 1959). Con el cigarrillo eternamente suspendido entre los labios y el cuello de la gabardina alzado, recuerda a los galanes de la novelle vague, que seducen mujeres y deambulan por los paisajes urbanos, acosados por la angustia y el vacío interior. Nacido en el seno de una humilde familia de pieds-noirs, mantuvo un vínculo muy estrecho con una madre analfabeta y casi sorda. Del padre, que muere en 1914 en el Marne, sólo conserva una fotografía y un relato casi mitológico o que al menos insinúa un linaje moral: su repugnancia como testigo de una ejecución pública. Durante las depuraciones que siguieron al final de la ocupación nazi, Camus solicitó el indulto para un colaboracionista implicado en la deportación de niños judíos, pues entendía que la oposición a la pena capital no contempla excepciones. Esta perspectiva moral no es incompatible con el derecho de rebelión contra la tira- nía. En Los justos (1950), Camus escenifica el conflicto entre los medios y el fin. La violencia ejercida contra la opresión está justificada, pero la legitimidad desaparece cuando hay víctimas inocentes. Camus pretende distanciarse de razonamientos como los de Malraux en La esperanza (1937) o Saint-Exupéry en Vuelo nocturno (1931), que subestiman al individuo frente a un bien superior, ya sea la revolución comunista o la epopeya de la aviación en sus orígenes.

El maestro de primaria Louis Germain advirtió en la escuela el talento de Camus y le alentó a continuar los estudios, dirigiendo sus lecturas y corrigiendo sus escritos. Camus se lo agradecerá con una novela inacabada (El primer hombre, publicada póstumamente) y con una emotiva mención en el discurso pronunciado al recoger el Premio Nobel de 1957. Camus inició su carrera en el teatro y el periodismo. Denunciar la miseria que afligía a la mayoría de los argelinos, le costará su puesto de trabajo. Se traslada a París y el pacto germano-soviético le distancia para siempre del comunismo. Participa en la Resistencia y en la postguerra se convierte en jefe de redacción de Combat. En 1942 llega la consagración con El extranjero. Meursault trasciende su condición de personaje de ficción y se convierte en la encarnación del “desencantamiento del mundo” augurado por Max Weber. Meursault representa el nihilismo en sentido negativo del que habla Nietzsche. Condenado a muerte por un crimen absurdo, sin motivación aparente, no se inquieta por la inminente ejecución, pues “desde que uno sabe que debe morir, no importa ni dónde ni cuándo”. Además, “la vida no vale la pena de ser vivida”. No hay otra certeza que la muerte y la existencia de Dios es irrelevante comparada con “el cabello de una mujer”. En El mito de Sísifo (1942) hay un giro, y el nihilismo aparece en un sentido positivo: la vida es absurda, sí, pero la conciencia de ese hecho ya implica un progreso y el ser humano, en la medida de lo posible, debe esforzarse en transformar la realidad, combatiendo el mal moral y social. En 1947 aparece La peste, una alegoría sobre las sociedades infectadas por el totalitarismo. Camus adopta la figura del santo laico, que sólo actúa por una motivación ética, pero sin la expectativa de una justicia sobrenatural. Al luchar contra la peste, el artista y el doctor que protagonizan la novela demuestran que la solidaridad es posible y que “hay una cosa que se desea siempre y se obtiene a veces: la ternura”. El hombre rebelde (1951) cuestiona la filosofía de la historia de Hegel y Marx, que reemplazan a Dios por el Estado. El intelectual debe moverse en la escala de lo humano y no en el nivel de las grandes abstracciones. Por eso, nunca debe formar parte de un ejército regular, sino actuar como “un francotirador”. No es necesario recorrer toda la obra de Camus para apreciar su legado: amor a la finitud, confianza en el hombre, necesidad del compromiso. Cuando aún permanecían frescos y lacerantes los recuerdos de la II Guerra Mundial, se atrevió a escribir que “hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio”. Esta inmerecida absolución tal vez sea la mejor herencia de un escritor donde la clarividencia nunca logró extinguir la embriaguez de vivir.



Camus como antídoto
Por Fernando Aramburu

Es razonable vincular los orígenes humildes de Albert Camus con la atención sostenida que prestan sus escritos a los hombres humillados. Cuando algunas inteligencias famosas de Francia defendían el poder liberador de la crueldad revolucionaria, favoreció una moral basada en el ejercicio de la compasión. Le parecía bueno, aceptable, positivo (no fue ducho en terminología académica) cualquier gesto de obra o de palabra encaminado a aliviar el dolor de sus semejantes. Rehuyó el vicio habitual del filósofo de profesión que olvida detrás de espesos muros conceptuales, de montañas de jerga, al hombre concreto, vivo en un lugar y en un presente. Avezado a juzgar las ideas por sus consecuencias, comprobó que es propio de los dogmas dejar una estela de cadáveres en la historia. Admitió la rebeldía con tal que fuera fecunda y constructiva. Algunos agradecemos a sus libros que nos inmunizaran contra la ponzoña del fanatismo.
Información relacionada:
(26/03/2010)  Fragmento de El extranjero
por Albert Camus

Furcias contra asesinos, por Remedios Morales, LD


Amados copulantes: Seguramente pensáis que es muy reaccionario que los chicos vayan adonde les lleva su pene y, en cambio, las chicas se hagan las estrechas. No es justo, no es moderno, no es democrático. ¿No resulta algo hipócrita reprimirse siendo tan sexy? Al fin y al cabo, nuestras parientas más cercanas, las señoras de Chimpancé, sin ir más lejos, no disimulan y tienen más tiros que la bandera del Tercio.
Bueno, os tengo dicho que, en principio, la promiscuidad no es una estrategia propia del sexo femenino sino del masculino. Si lo pensáis bien, una hembra puede tener el mismo número de hijos si es montada toda su vida por un solo macho, sano y fértil, que responda a sus demandas sexuales en cada celo, o si es montada por la mitad masculina de su especie. La prioridad de la hembra que no va a tener una pareja colaboradora es montárselo con el mejor ejemplar y obtener los mejores genes para su hijo. Si se pone a regalar sexo a tontas y a locas y es gafe, a lo peor resulta vencedor el espermatozoide del macho más plasta. Para las hembras, no hay más sexo cuando se les acaba el celo y quedan preñadas. Tienen otras prioridades. En cambio, el macho ya le ha echado el ojo a otra, y tiene mucho que ganar siendo promiscuo. Pensad, por ejemplo, en los machos competidores que forman harenes: un solo sultán puede ser el padre de todas las crías de la manada.

Si la promiscuidad no es una buena estrategia para las chicas, ¿por qué la naturaleza presionó a las hembras de algunas especies hacia la generosidad sexual? Bueno, es que las promiscuas suelen tener buenas razones para serlo.

En las especies en que los machos solo contribuyen con un espermatozoide, la demanda sexual masculina es muy superior a la oferta femenina. Los machos son el sexo barato y abundante y las hembras el sexo caro y escaso. Por otro lado, la estrategia de gran inversión restringe muchísimo la disponibilidad sexual de las hembras, que siempre están embarazadas o criando. Como los machos necesitan desesperadamente un óvulo para enviar sus genes al futuro, consideran a las hembras, independientemente de su número, un recurso escaso y valioso, luchan por tener acceso a ellas e intentan acumularlas. Eso es algo que los mantiene siempre en pie de guerra y corriendo de una hembra a otra. El que copula con más hembras tiene más hijos, así que la infidelidad es una estrategia masculina que ha sido premiada por la evolución.

Pero es que, encima, los machos juegan sucio; es triste decirlo: existe una presión evolutiva sobre ellos, no sólo para que sean infieles, también para que rechacen las camadas que no son suyas. Así que, en muchas especies, los machos oportunistas no dudan en matar a los hijos de sus rivales para que las hembras entren en celo y así dar prioridad a sus propios genes. La selección natural penaliza a los cornudos y a los crédulos que toman por hijos propios los que son de otro, y favorece a los que matan a cualquier cría ajena para aparearse con la madre. Hay infanticidas entre los peces, las aves, los mamíferos y, sobre todo, los primates. En algunas especies de ratones, los machos son capaces de segregar un líquido para hacer abortar a una hembra si el feto que lleva no es hijo suyo. Las pobres osas paren mientras hibernan para proteger a sus oseznos, y se me corta la digestión cada vez que veo en los documentales de la tele a un león matando cachorros: si hay un infierno de leones, que el diablo los lleve.

Un langur.Recordad que ya os advertí que los sexos no colaboran para conseguir el bien de una especie, sino que son los individuos los que buscan el suyo propio. Así pues, hay que aceptar que las especies sobreviven mientras las conductas egoístas de unos individuos se equilibran y contrarrestan con las conductas altruistas de otros. Recordad esto bien, porque los humanos somos una especie más.

Volviendo a los machos infanticidas, os diré que, afortunadamente, no siempre vencen. Desde luego, tener un padre oficial, como sucede en las especies monógamas, es bueno para las crías. Pero, además, en algunas especies, las hembras han desarrollado sus propios trucos con objeto de contrarrestar este efecto perverso y proteger su gran inversión. Para ello no dudan en utilizar la mentira y la promiscuidad. En presencia de un macho peligroso, las hembras son capaces de simular un falso celo para hacerle creer que no es necesario matar el bebé que están criando. Una hembra langur preñada cuyo compañero acaba de ser asesinado puede presentar un falso celo y mostrarse receptiva con objeto de hacer creer al macho languricida que el bebé, cuando nazca, será suyo y no del finado. Los langures todavía no saben echar cuentas.

Esta mentira es frecuente entre las hembras de monos y simios, pero también en nuestra especie las mujeres han buscado desesperadamente, con las mismas mentiras que las monas, la forma de hacer creer a un hombre que el bebé que va a nacer es suyo cuando el auténtico progenitor se fue a por tabaco y si te he visto, no me acuerdo.

El infanticidio no ha sido raro entre los humanos. Si habéis leído El inocente, de Gabriel D'Annunzio, o habéis visto la película de Visconti del mismo título, comprenderéis a lo que me refiero. Hace poco leí en el periódico que los niños menores de dos años corren un serio peligro de sufrir malos tratos o morir a manos de los nuevos compañeros de sus madres.

La promiscuidad es la forma en que muchas hembras protegen su gran inversión y neutralizan a los machos agresivos. No es raro que una hembra chimpancé en celo copule hasta sesenta veces el mismo día con doce machos diferentes, hasta dejarlos aburridos y agotados. La idea es que, cuando llega el bebé, todos ellos son padres potenciales. Un macho infanticida sólo tiene ventaja sobre los demás si es capaz de distinguir sus propios hijos de los ajenos. En caso contrario, podría eliminar sus propios genes.

Y os digo una cosa: que por mí, como si se la pica un pollo. A veces, la mentira y la concupiscencia pueden cargarse una sociedad y otras, salvar una especie.
 

jueves, 25 de marzo de 2010

Una especie humana desconocida vivió hace 40.000 años en Siberia

El hallazgo en el sur de Siberia de los restos de una clase de homínido desconocido de hace 40.000 años está destinado a revolucionar algunos de los conceptos clave de la paleontología moderna. De hecho, se trata de una especie contemporánea a la nuestra y de la que no había noticias hasta ahora. Una especie humana, otra, inteligente y que vivió al mismo tiempo que nuestros antepasados y que los neandertales, el otro grupo humano que en aquél momento habitaba en Asia y Europa. El excepcional descubrimiento se publica hoy en Nature.
Un espectacular y poco frecuente descubrimiento acaba de alterar para siempre lo que sabemos (o creíamos saber) sobre cómo el hombre moderno consiguió poblar el mundo a partir de su continente natal, África. Durante largas décadas, los paleontólogos han ido dibujando un cuadro en el que, durante los últimos 40.000 años, aparecían dos únicos protagonistas: los neandertales, que en aquél tiempo ocupaban la mayor parte de Europa y extensas zonas de Asia (hasta que se extinguieron hace unos 15.000 años); y los humanos modernos, nuestros antepasados directos, que tras abandonar África unos veinte mil años antes de esa fecha, se multiplicaban y extendían por toda Eurasia.
En 2003, el panorama cambió tras la aparición de una tercera especie humana, un pequeño homínido aparecido en Indonesia y bautizado como Hombre de Flores. Y ahora, en un estudio que hoy mismo publica la revista Nature, Johannes Krause, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, de Leipzig, en Alemania, añade a la «familia» humana una cuarta especie, un nuevo miembro que obligará a replantearse lo que creíamos saber hasta ahora.
Pero el descubrimiento de Krause y sus colegas pasará a la historia, también, por otra razón: se trata de la primera vez que se describe una nueva especie de homínido a partir de su ADN y no de la morfología de alguno de sus huesos fosilizados. Un ADN que procede de un fragmento del hueso de un dedo descubierto en la Cueva de Denisova, en los montes Altai, al sur de Siberia. La cueva fue ocupada de forma intermitente por grupos de humanos desde hace por lo menos 125.000 años pero, a pesar de que han aparecido numerosas herramientas de piedra de diferentes periodos, en ella se han encontrado muy pocos restos humanos, totalmente insuficientes como para realizar los estudios morfológicos habituales.
Análisis de las mitocondriasEs precisamente sobre estos escasos y fragmentarios restos fósiles que Krause ha llevado a cabo sus análisis genéticos. Análisis que han llevado al sorprendente e inesperado descubrimiento de una especie humana totalmente desconocida. El fragmento de dedo procede de una capa de sedimento cuya datación arroja una antiguedad de entre 48.000 y 30.000 años. Y analizar el ADN de una muestra tan antigua es ya, de por sí, todo un reto para la Ciencia, que ha podido ser abordado gracias a las nuevas técnicas que el Instituto Max Planck está utilizando para otro gran proyecto (dirigido por Svante Pääbo, que también ha participado en esta investigación), el de secuenciación del genoma de un hombre de Neandertal.
Para realizar su trabajo, los investigadores se centraron en un tipo muy particular de ADN, el contenido en unos orgánulos del interior de la célula llamados mitocondrias. Para enfrentarse a unas muestras tan escasas y antiguas, el ADN mitocondrial resulta mucho más adecuado, ya que cada célula contiene cerca de 8.000 copias (una en cada mitocondria) frente a las dos únicas copias que posee de ADN nuclear. Utilizando los mismos métodos de secuenciación ya usados con neandertales y mamuts, Krause consiguió ensamblar, a partir de varios fragmentos, una secuencia completa de ADN mitocondrial del dedo de Denisova.
Pero Krause no fue consciente de su hallazgo hasta que comparó esa secuencia con otras análogas de humanos modernos y de neandertales y se dio cuenta de que era única. ¿A quién podía pertenecer ese ADN de hace 40.000 años si no era de un neandertal ni de un Homo sapiens? Una posibilidad era que se tratara de un descendiente directo de Homo erectus, la especie que abandonó Africa hace ya casi dos millones de años y que sobrevivió en Indonesia hasta hace cerca de cien mil... pero nada hacía suponer que esa excepción pudiera aplicarse a Siberia, geográficamente tan alejada de Indonesia.

Una especie humana desconocida vivió hace 40.000 años en 
Siberia
El exterior de la cueva Denisova / Bence Viola
Los científicos se dedicaron entonces a la tarea de establecer comparaciones genéticas entre su nueva y flamante secuencia de ADN y las de las dos especies humanas que le fueron contemporáneas, la nuestra y los neandertales. El objetivo era buscar relaciones entre las tres especies humanas y construir un árbol evolutivo que las incluyera a todas. El resultado fue que todas ellas tienen (tenemos) un antepasado común que vivió hace cerca de un millón de años.
Pero si los humanos modernos evolucionaron en Africa, entonces este antepasado común de un millón de años de antiguedad también debía proceder del continente negro. Sin embargo, resulta imposible que el antecesor del hombre de Denisova fuera un Homo erectus, especie que comenzó a poblar Europa más de 900.000 años antes... Y la secuencia genética de Denisova tampoco se parecía a la de los antepasados directos de los neandertales, cuyo linaje se separó del que dio lugar a Homo sapiens hace 450.000 años, mucho después que la rama que desembocó en el hombre de Denisova.
Por lo tanto, y descartadas esas posibilidades, la única conclusión lógica era que la secuencia genética de Denisova perteneció a una clase desconocida de homínido que abandonó Africa en un proceso de migración (también desconocido) hace alrededor de un millón de años, y que ese homínido logró sobrevivir (por lo menos) en algunas zonas de Eurasia hasta hace 40.000 años.
ADN nuclearAhora, el siguiente reto para los investigadores es el de conseguir ADN nuclear de las muestras de Denisova. Algo, como hemos visto, mucho más complicado de obtener que el ADN mitocondrial, pero que aclararía mucho las relaciones de esta nueva especie con nuestros antepasados y con los neandertales. Por no hablar, claro, de que el método utilizado por Krause y sus colegas podrá ahora ser aplicado a un gran número de muestras fósiles procedentes de yacimientos de todo el mundo.
Con lo que el número de nuevas especies humanas desconocidas por nuestros científicos podría incrementarse de una forma espectacular, aclarando de una vez por todas el complejo y aún misterioso proceso que llevó a que una única especie, la nuestra, sobreviviera a todas las demás variedades humanas y colonizara por completo nuestro planeta.
 

La ley Sinde, Julia Navarro

Los blogueros le tienen declarada la guerra a la ministra Angeles González-Sinde, simplemente porque la titular de Cultura ha logrado introducir en la Ley de Economía Sostenible, un apartado en que un juez podrá bloquear las páginas webs en el caso de que se atente contra la propiedad intelectual. Por decirlo más claro: se trata de que los “piratas” no roben a quien ha editado un libro, un CD, una película, etc. Los piratas son muy suyos, están dispuestos a gastarse fortunas comprando ordenadores y demás artilugios, pero reclaman que el “contenido” que necesitan para sus aparatos sean gratis total. Es decir, ellos pagan religiosamente a las grandes multinacionales dedicadas a la alta tecnología, pero se ponen muy “progres” a la hora de reivindicar la cultura gratis total.

A mí no me sorprende que los piratas defiendan el asalto a la propiedad intelectual del prójimo, pero me deja con los ojos a cuadros que supuestamente sesudos economistas de Fedea defiendan el gratis total. La Fundación Fedea, según he leído en ABC, cuenta con dos economistas, de nombre Michel Boldrín y Pablo Vázquez, que han elaborado un informe en el que dicen cosas como que los artistas defendidos por la Sociedad General de Autores no necesitan derechos de exclusiva y que deberían de regalar su música, porque, según estos economistas, tienen otra forma de ganar dinero.

Pero no acaban aquí las “perlas”, prácticamente acusan a la ministra Ángeles González-Sinde de impedir que nuestro país se alfabetice en lo digital por oponerse al pirateo de la propiedad intelectual. También añaden que la descarga e intercambio de ficheros a través de la P2P sólo implica pérdidas para unas cuantas estrellas de la música o del cine, en su mayoría extranjeras. E insisten en que como las “estrellas” ya son ricas no van a hacer mejores películas o canciones por no cobrar rentas de su trabajo. Sin duda, la Fundación Fedea les ha debido de pagar a Boldrín y Vázquez por tantos despropósitos. Y yo propongo que devuelvan el dinero, porque lo que tienen que hacer es trabajar gratis total. Les supongo seres etéreos sin más necesidades que las de alimentarse de los espíritus que navegan por la red. Nada de cobrar a fin de mes.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Los 20 céntimos de las bibliotecas, por Manuel Martínez

Leía no hace mucho en este diario que "cada libro cedido por una biblioteca pública nos costará 20 céntimos". La noticia, como socio de la SGAE, me impactó y rápidamente me puse a investigar. Después de recorrer la página web de la entidad y no encontrar nada al respecto averigüé que no es la SGAE quien hace esta reclamación sino Cedro, la entidad de gestión que se encarga de proteger los derechos de los editores. Comprobé también que esta tarifa no se aplica cada vez que el libro es prestado, confusión bastante generalizada, sino sólo una vez cuando la biblioteca adquiere el libro para su préstamo. La función de las bibliotecas públicas debe ser la de acercar la literatura a todos, ¿pero tiene que ser de manera absolutamente gratuita? 20 céntimos por libro, con independencia de las veces que se preste, es una cantidad más que accesible y que ataja la crítica que tradicionalmente se le ha hecho a la industria cultural: precios demasiado elevados. ¿Acaso 20 céntimos por cada libro que una biblioteca adquiere para que cientos de personas puedan disfrutar de 6 o 7 horas de apasionante lectura no es un buen precio? Pocas cosas ya cuestan tan poco y proporcionan tanto placer.
Debemos ser conscientes que cediendo sus creaciones a las bibliotecas públicas los autores están asumiendo la pérdida de potenciales clientes que pagarían por su obra en una librería. Somos los creadores, al igual que ocurre con la música en plataformas como Spotify, los primeros interesados en que nuestra obra se conozca, por eso el precio es simbólico en este tipo de ventanas de explotación en donde el usuario no posee la obra sino que simplemente la disfruta de su uso durante un periodo determinado.
En este sentido, creo que lo que hace Cedro, al igual que el resto de entidades de gestión colectivas de derechos, es garantizar que los autores reciban una justa remuneración por sus obras. En cualquier circunstancia, si un autor desea que no se cobre esa pequeña tasa está en su derecho de hacerlo constar junto al ISBN, al mismo tiempo que exige que no se copie miserablemente como viene siendo norma en todas las publicaciones.

El Periódico de Extremadura

lunes, 22 de marzo de 2010

Deshaciendo entuertos, por Gemma Lienas

Un profesor de secundaria me pide permiso para escanear un libro mío y colgarlo en la red Moodle de su centro, alegando que no lo encuentra en las librerías. Resuelto el problema comercial, le digo que espero contar con su complicidad para inculcar al alumnado el respeto por la cultura y por el trabajo ajeno, ya que bajarse libros sin pagar es un atropello.

La noticia en otros webs

Visto que cobrar por derechos de autor va a ser muy difícil, habrá que pensar una nueva fórmula que no sea trabajar por nada
Y es que quienes escribimos libros sólo cobramos por cada ejemplar vendido. Es decir que, en contra de un bulo bien arraigado, a escritores y escritoras no se nos paga una vez terminado y entregado el trabajo, como ocurre con un arquitecto al acabar un edificio, sino que vamos recibiendo, en liquidaciones anuales, el 10% del precio de venta multiplicado por los ejemplares vendidos. Si el libro vale 20 euros, nos corresponden 2. Teniendo en cuenta que la tirada media en catalán son 3.000 ejemplares, de agotarse ésta en un año, el autor percibiría 6.000 euros brutos. Sin embargo, puesto que de más del 50% de los libros apenas se vende una edición completa, lo más probable sería que recibiera a lo sumo 3.000, cantidad que tendría que cubrir el tiempo empleado en escribir este libro, pongamos que un año, lo que no parece una cifra astronómica. Pero peor es no cobrar nada, que es lo que ocurre si un libro se fotocopia o, con las nuevas tecnologías, se escanea y se cuelga en la red.
Por cierto, otro bulo que corre por Internet es que, a partir de ahora, las bibliotecas cobrarán 20 céntimos por cada libro prestado para resarcir al autor, cuando, en realidad, la propuesta existente (me limito a consignarla, no a apoyarla o denostarla) es que cada vez que la biblioteca compre un ejemplar de un autor, le pague 20 céntimos. Así, si la biblioteca comprara cinco ejemplares de la señora X, a dicha autora le corresponderían 100 céntimos, esto es, un euro, aunque luego su libro se prestase 10.000 veces.
Visto que lo de cobrar por derechos de autor va a resultar cada día más difícil, tal vez habrá que ir pensando en una nueva fórmula, que no pasa, desde luego, por trabajar a cambio de nada. ¿O usted lo haría?
Para salvar el escollo, una amiga me propone que cuelgue yo misma mis libros en una plataforma digital y que los cobre a dos euros, con lo que yo no salgo perdiendo y quien compra ahorra 18 euros. Con su sugerencia, me doy cuenta de que la gente ignora, también, el proceso por el que pasa un libro antes de llegar a lectores y lectoras. Y es éste: lectura competente y sugerencia de cambios por parte del editor o editora, corrección de estilo, diseño del interior, corrección tipográfica, diseño de la portada, ilustración, contratación, traducción, comercialización, promoción, ventas al extranjero... Cada una de estas tareas está en manos de una persona con su especialización profesional correspondiente
Resulta, entonces, impensable que una pueda escribir y, además, ocuparse de estas cuestiones, así que, inevitablemente, debería externalizar esos trabajos y, obviamente, el precio último de ese libro digital excedería en bastante esos dos euros iniciales. De modo que, mientras no se demuestre lo contrario, la labor de las editoriales continuará siendo imprescindible, pero éstas tendrán que calcular minuciosamente el coste del libro digital, cuya diferencia, a la baja, con el libro de papel debe motivar a los compradores a descargarlo pagando y no a piratearlo.
Escritores y escritoras tampoco podemos vivir, como se sugiere, de la "escritura en directo" igual que los músicos con los conciertos. Leer y escribir son competencias lingüísticas distintas: una persona puede estar bien dotada para escribir y ser negada para la comunicación oral.
Reconozco que me excita estar viviendo en primera línea de fuego una revolución tan importante como la que originó la imprenta de Gutenberg. Me excita, me desazona, me intranquiliza, me ilusiona, me exaspera, no todo a la vez pero sí alternativamente. Y me tiene dispuesta a reorganizarme para iniciar de nuevo la carrera. El problema es que todavía no sé hacia dónde.
El País.

sábado, 20 de marzo de 2010

Los calzoncillos del felipismo, por Pablo Molina


Luis Roldán es una excelente materia de estudio para que las jóvenes generaciones de españoles conozcan cómo funcionaba el Gobierno de nuestro país en los primeros años noventa. Los últimos gabinetes de Felipe González Márquez, líder proletario que ahora anda aconsejando a multimillonarios, construyéndose casoplones en la morisma y dando lecciones de ética, no robaron más porque no tuvieron más dinero público a su alcance. En esa época trincaba todo el mundo, dentro del Partido Socialista me refiero, y el que no se enriquecía de la noche a la mañana o trataba de ser honrado era señalado por sus compañeros como un esquirol y obligado a abandonar la política para no dar mal ejemplo. El principal ministro de Hacienda del felipismo, Carlos Solchaga, llegó a decir que España era el país en el que más rápido podía uno enriquecerse y sus compañeros de partido se emplearon a fondo para no dejarlo por embustero. Mientras tanto, el ministro de infraestructuras, un tal José Borrell, aparecía en la televisión pública suplicando a los empresarios que, por el amor de Dios, no corrompieran más a los altos cargos del partido de los cien años de honradez. Terminó defenestrado, claro.
Al socaire de la Exposición Universal de Sevilla y las olimpiadas de Barcelona en el año 92, hubo fortunas que surgieron espontáneamente y miles de semianalfabetos vinculados a "la pesoe" que a base de cafelitos cambiaron de casa, dejaron a su esposa y se montaron por primera vez en un Jaguar con su camiseta de tirantes y sus chanclas reglamentarias. Uno de ellos fue Luis Roldán, director general de la Guardia Civil con Felipe González Márquez (de profesión actual sus bisuterías), que tuvo la virtud de escenificar en la portada de una revista de gran tirada la perfecta vinculación entre la ética y la estética del felipismo, apareciendo en calzones "turbo" y camiseta de rejilla en un "meublé", mientras celebraba el último sablazo a la caja de la asociación de huérfanos de la Guardia Civil rodeado de puticas.
Condenado a treinta y un años de cárcel por cohecho, falsedad en documento mercantil, malversación de caudales públicos, estafa y delito contra la Hacienda Pública, sólo ha cumplido quince, los últimos cinco en régimen abierto. Las estimaciones más modestas calculan que robó a los españoles casi veinte millones de euros, de los cuales sólo se ha podido recuperar poco más de un millón. Del resto se desconoce su paradero. El protagonista dice que fue a su vez robado por otro personaje típico del felipismo, Francisco Paesa, y que vive prácticamente de la caridad. Imaginaciones suyas, claro, pero de ser cierto debería pedirle trabajo a su antiguo jefe. En la mansión de Tánger seguro que andan escasos de mayordomos y jardineros.
Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.

Libertad Digital

miércoles, 17 de marzo de 2010

Sobre el suicidio y la genética


Cristina Garrido, ABC

Hace unos días conocíamos que en 2008 el suicidio se había colocado como primera causa de muerte no natural en la población española por delante de los accidentes de tráfico, que hasta entones lideraban las estadísticas. La razón de este cambio en el ranking es que, mientras el número de suicidios se mantiene (3.421 fallecidos), las campañas de prevención de la Dirección General de Tráfico (DGT) parecen haber surtido efecto entre los conductores y las muertes por accidentes han descendido.

«La ausencia de una estrategia nacional de prevención eficaz de la conducta suicida en España es la causa de que en los últimos 15 años las cifras, aunque estables, no hayan descendido», señala a ABC.es Pilar Sáiz, profesora titular de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo-Cibersam.

En los países europeos con las tasas más altas de suicidio ya se han puesto en marcha planes preventivos. En Hungría, por ejemplo, que tenía la tasa más elevada de toda Europa, han conseguido reducir el número de muertes por suicidio a la mitad. Por ello, la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica, la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental y la Sociedad Española de Psiquiatría piden que en España se pongan en marcha este tipo de iniciativas, que han demostrado su efectividad.

Incrementar los programas educativos para que los médicos de Atención Primaria aprendan a detectar determinados trastornos y comportamientos que puedan derivar en una conducta suicida es una de las estrategias más efectivas, según explica la doctora Saiz. Otro tipo de programas se basan en la «reducción del acceso a métodos suicidas». Por ejemplo, colocando mamparas de seguridad en los puentes (como en el viaducto de Madrid) o en el Metro, o limitando la cantidad de comprimidos que vienen en las cajas de fármacos para evitar intoxicaciones. Pero la psiquiatra advierte: «No existe un programa preventivo único que sea útil para todos los tipo de población. Hay que perfilar los programas según los colectivos: ancianos, adolescentes...etc».

Trastornos asociadosPero ¿qué hay detrás de una conducta suicida?. En el 90-95 por ciento de los casos existe un trastorno mental diagnosticado. «Las patologías más frecuentes asociadas al suicidio son, por este orden, la depresión, el consumo de alcohol y otras drogas, y la esquizofrenia y los trastornos de personalidad», indica Saiz.

La profesora de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo-Cibersam también señala la genética como un importante factor en los comportamientos suicidas. «La genética juega un papel importante en los comportamientos suicidas. Casi la mitad de las posibildiades de que una persona se suicide está en la carga genética», afirma.

Pero el problema es que no estamos hablando de un único gen perfectamente identificado, como en otras patologías. «El componente genético de la conducta suicida está determinado por las variantes en múltiples genes que hacen al sujeto más vulnerable», explica la doctora Saiz, quien apunta que esta predisposición genética no es suficiente. «Además, es necesario un desencadenante agudo como el propio trastorno mental, enfermedades crónicas, incapacitantes o dolorosas, o una etapa de estrés agudo». En este último caso podrían estar los trabajadores de France Telecom que se quitaron la vida en este último año, coincidiendo con la reorganización de recursos humanos de la empresa.

No siempre es fácil detectar las conductas suicidas, aunque hay situaciones que pueden ponernos en alerta. Cambios bruscos en el carácter de la persona o en su vida social, problemas en las relaciones interpersonales o en el trabajo, un consumo inapropiado de alcohol, el desprendimiento voluntario de posesiones valiosas o verbalizaciones del tipo «no voy a estar mucho tiempo aquí» son algunas de las «pistas». «Pero el mayor predictor en estos casos son las tentativas suicidas previas. Nunca deben minusvalorarse por muy banales que nos puedan parecer», asegura Pilar Saiz.

Pero si se detecta una conducta de este tipo en un familiar o amigo, la doctora Saiz recomienda hablar de la situación, no considerarlo un tema tabú, «porque evitar las preguntas no evita el suicidio». «La familia debe hablar del tema, nunca criticar, ya que para cualquier persona que está pensando en suicidarse, el hecho de que se le pregunte supone un alivio».

sábado, 13 de marzo de 2010

MIguel Delibes describe sus últimos años

Aunque viví hasta el 2000..., el escritor Miguel Delibes murió en Madrid el 21 de mayo de 1998, en la mesa de operaciones de la clínica La Luz. Esto es, los últimos años literariamente no le sirvieron de nada.

El balance de la intervención quirúrgica fue desfavorable. Perdí todo: perdí hematíes, memoria, dioptrías, capacidad de concentración... En el quirófano entró un hombre inteligente y salió un lerdo. Imposible volver a escribir. Lo noté enseguida. No era capaz de ordenar mi cerebro. La memoria fallaba y me faltaba capacidad para concentrarme. ¿Cómo abordar una novela y mantener vivos en mi imaginación, durante dos o tres años, personajes con su vida propia y sus propias características? ¿Cómo profundizar en las ideas exigidas por un encargo de mediana entidad? Estaba acabado. El cazador que escribe se termina al tiempo que el escritor que caza. Me faltaban facultades físicas e intelectuales. Y los que no me creyeron y vaticinaron que escribiría más novelas después de El hereje, se equivocaron de medio a medio. Terminé como siempre había imaginado: incapaz de abatir una perdiz roja ni de escribir una cuartilla con profesionalidad.

No me quejaba. Otros tuvieron menos tiempo. Al fin y al cabo, setenta y ocho años son bastantes para realizar una obra. Le di gracias a Dios, que me permitió terminar El hereje, y me dediqué a la vida contemplativa. Las cosas que intenté no eran serias. Con mi hijo Miguel hicimos un libro sobre el cambio climático, en el que no intervine más que para hacer preguntas propias de un ciudadano preocupado, pero no aporté una sola idea. En Muerte y resurrección de la novela di a la estampa algo que tenía hecho para dar la sensación de que trabajaba, de que aún disponía de una vida activa.

Los optimistas que sobreviven a un cáncer suelen decir que lo vencieron. Yo no me atrevo a tanto. Los cirujanos impidieron que el cáncer me matara, pero no pudieron evitar que me afectara gravemente. No me mató pero me inutilizó para trabajar el resto de mi vida. ¿Quién fue el vencedor?

Y bien: cuando mi obra, dicho lo dicho, está concluida, y por tal la doy, veo con satisfacción que los prestigiosos editores de Círculo de Lectores y Ediciones Destino se ocupan ahora de recopilarla y reunirla en los siete volúmenes que van a configurar esta serie. Cada volumen, además, irá prologado por un destacado estudioso de mi obra. ¿Qué hacer sino sentirme halagado y agradecido? Si mi primera novela apareció en 1948 -hace ahora sesenta años- y la última en 1998, ha sido media centuria, la segunda del siglo XX, la que me he ocupado escribiendo y publicando libros. Y siempre con el beneplácito de mis lectores. También a ellos, y a cuantos ahora se asomen a las páginas de estas Obras completas, quiero agradecer sinceramente su benevolencia y fidelidad.

Artículo de Miguel Delibes, foto Efe.

viernes, 12 de marzo de 2010

Cultura gratis ¿por qué? Jorge de Arco

Escribo estas líneas poco después de oír a la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, reafirmar su compromiso con los creadores y anunciar el pronto nacimiento de un «observatorio» o «alguna herramienta» específica que vea «cómo evoluciona» lo relacionado con los contenidos en Internet y los derechos de propiedad intelectual. A tal efecto, se ha creado una comisión interministerial que pretende llevar sus conclusiones al próximo Consejo de Ministros, y que abordará de lleno la forma de «hacer compatible el derecho de los ciudadanos a la cultura 'on line' con el de quienes invierten en cultura y les corresponde una compensación».
Según los últimos datos, la aportación de las actividades vinculadas con la propiedad intelectual al PIB es del 3,5% y el sector del libro es la industria con mayor aporte a este índice: el 1,21%. Es decir, que además de que el quehacer de escritores, traductores y editores sea una de las bases de la riqueza intelectual de la sociedad, ese esfuerzo contribuye a la creación de puestos de trabajo y a la mejora de la balanza comercial.
Dejando a un lado los datos expuestos y la ingente y honrada tarea que realiza el colectivo artístico de nuestro país, desde un plano personal, me resulta cada vez más sorprendente que esta labor se vea tantas veces ninguneada por distintos estamentos de la sociedad -ya públicos, ya privados-, y sea día tras día vapuleada a través de una singular corriente que encuentra en la palabra cultura un indiscutible sinónimo de gratuidad.
Meses atrás, Javier Reverte resumía de manera muy acertada, en uno de sus artículos, la sorpresiva reacción que se desprende de una buena parte de la población ante este tema: ¡Cuánta gente se asombra cuando un pobre poeta pretende cobrar por un pregón o una conferencia! «¿Pero no es cultura?», preguntan atónitos. Y alguien responde con miedo a que le tomen por loco: «¿Y no hacen cultura Plácido Domingo, o Paco de Lucía, o Mikel Barceló cuando cobran por cantar, tocar la guitarra o pintar el interior de una catedral? ¿Qué es cultura y qué no es?»
En mis más de quince años al pie de las letras, he ido avivando -a la medida de mis posibilidades-, la justa y reconocida dignidad que debemos exigir todos los que nos dedicamos a la creación.
Es lógico que, cuando uno inicia su andadura, esté agradecido de publicar un poema en una o varias revistas, de hacer una presentación del libro de un colega, de dar un recital de su propia obra en un café bohemio, de atreverse con una traducción para una publicación internacional., pero, con el paso del tiempo, esta actitud, no debe convertirse en costumbre, sino todo lo contrario. Igual que uno pasa veinte o veinticinco años de su vida formándose para llegar a ser profesor y, después de ese tiempo, su enseñanza se transforma en un trabajo remunerado, el artista alcanza un estatus en el que su identidad ya no es la de un ingenuo e ilusionado principiante.
El ego de los autores no es ilimitado, y tampoco importa demasiado alcanzar «la gloria», si aquí, en la tierra, el dinero no nos alcanza para llegar a final de mes.
En tesituras de índole literaria, ciertas actitudes vergonzantes e insolidarias abundan. Y mucho. ¿Por qué no cobrar por una conferencia sobre 'La novela histórica en el siglo XX'? ¿Alguien sabe el esfuerzo y las horas que conlleva ese trabajo? Según parece, sólo el que lo hace. ¿Por qué participar en el jurado de un premio donde hay que leer un centenar de originales y obtener como toda recompensa un bolígrafo o una placa recordatoria? ¿Por qué realizar un trabajo para una Fundación, Institución o Ayuntamiento o recibir un galardón de una Diputación y tener que llamar una y mil veces al supuesto responsable para saber cuándo estará disponible el cheque en cuestión?
Por ello, es necesario -como bien se apunta y se suscribe con toda razón desde el Centro Español de Derechos Repográficos (CEDRO)-, informar y concienciar a los ciudadanos para llegar a una nueva cultura social en la que se ponga en valor la creación y la innovación y se consigan comportamientos responsables de cara a ello.
Aún siendo una opción personal es arriesgado vivir sin la certeza de qué vendrá mañana., pero ese riesgo, no justifica que un creador deje de cobrar por la tarea que se le encomienda, ni que se le intente birlar un dinero que le corresponde como a cualquier otro trabajador.
A pesar de que ahora el problema más debatido sea el de las descargas ilegales de los internautas -por cierto, ¿a alguien le gustaría que colgaran impunemente en la red las fotos familiares de su último viaje, las cartas que ha intercambiado con su novia o los números de su cuenta bancaria?-, la conciencia profesional de todos los creadores, debe dar un giro radical y convencer a unos y otros que su reconocimiento y remuneración están sobradamente justificados.
¿La cultura, gratis? No, gracias. 
 
JORGE DE ARCO
DIRECTOR DE LA REVISTA DE POESÍA 'PIEDRA DEL MOLINO'
La Voz Digital
 

lunes, 8 de marzo de 2010

Los fascistas y las cotorras, por José García Domínguez, ABC

SALVADOR Espriu, el poeta más laureado por el nacionalismo doméstico, amén de dilecto hermano del camarada José Espriu Castelló, legendario jefe que fuera del SEU catalán, muy supremo jerarca pedáneo de Falange Española y de las JONS, y temible martillo de demócratas en la Barcelona anémica del estraperlo y el cuplé, solía repetir que su misión en este valle de lágrimas era recuperar los significados de las palabras. «Però hem viscut per salvar-vos els mots/ per retornar-vos el nom de cada cosa...», dejaría escrito en memorable verso. Sin embargo, el hombre fracasó en su empeño. Repárese si no en la errática perversión que ha sufrido el significado germinal de la voz «fascista» -o «feixista», que tanto monta-, entre nosotros.
He ahí, de un autocomplaciente cuarto de siglo a esta parte, los asilvestrados hijos putativos del patriota Salvador Cardús, prietas las filas e impasible el ademán, imponiendo al gallardo modo que se amordace a todo aquel que no asienta sumiso a los mantras de la vulgata catalanista. Una forma de vandalismo institucionalizada , la suya, que en las aulas de las universidades alcanza ya la solera de respetable tradición canónica. Así, el conato de linchamiento que acaba de sufrir una representante de la soberanía nacional dentro de un edificio de la UAB no constituye inopinada excepción, sino rutinaria obediencia de la norma consuetudinaria. Recordemos, sin ir mucho más lejos, los precedentes parejos de Fernando Savater, Gotzone Mora, Jon Juaristi, Francisco Caja, Aleix Vidal Quadras, José María Aznar ... En fin, es de sobra conocido: el fascismo más que una ideología encarna una actitud.
Cuenta Cesare Pavese que en Italia empezó a ganar definitivamente la partida en un viejo vagón destartalado que atravesaba el sur profundo. Era verano, hacía un calor pegajoso; los pasajeros, agotados, trataban inútilmente de dormir; chorreaban sudor todos, agolpados unos contra otros. El traqueteo desacompasado del convoy, los asientos de madera, el humo de la chimenea, el ruido, todo se aliaba para hacer insufrible la lentitud de aquella máquina. De pronto, un camisa negra se puso en pie y dio en parlotear con tono estridente. Berreaba sandeces sobre la nación, la identidad y la patria. El hombrecillo se iba excitando cada vez más, hasta que comenzó a teñir de amenazas lo que para entonces ya se había convertido en una arenga.
El tipo parecía incansable. Aunque las falacias que escupía a borbotones podrían haber sido refutadas por muchos de los que recorrían las vías a su lado. Pero ninguno lo hizo. Todos permanecieron callados. Les pudo la fatiga, el sopor... y el miedo. En consecuencia, aquel charlatán inasequible al desaliento continuó hablando y hablando sin que nadie le replicase, hasta que el tren llegó a su destino. Seis meses después de aquel viaje, comenzaría la Marcha sobre Roma. Por cierto, ¿dónde andarán a estas horas las cotorras oficiales de TV3, Catalunya Ràdio, Radio 4 y BTV? ¿Quizá visionando «Habla, mudita» en la hemeroteca?

El fracaso del pacto o la que se nos viene encima, por Roberto Centeno


“La que se nos viene encima es gorda”. Esta frase pronunciada el jueves por Juan Roig, presidente de Mercadona, una empresa con 62.000 trabajadores fijos y casi la única que ha continuado creciendo en 2009, resume perfectamente la situación de nuestra economía, después del rotundo fracaso del Pacto Anticrisis, donde ni siquiera ha existido acuerdo entre los tres ministros negociadores. Un documento, el del Pacto, que es un mero refrito de propuestas del pasado, y cuya medida estrella, la bajada del IVA a la rehabilitación, ¡ya estaba en vigor desde 1992! y a la que los promotores inmobiliarios han calificado de “Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio”. El mejor resumen de la oferta de este Gobierno de incapaces, donde lo de chapuzas es extensible a la totalidad de la misma.

Ni reducción del tamaño de la Administración, ni techos de gasto a CCAA y Ayuntamientos, ni reestructuración del sistema financiero, ni reforma del sistema de pensiones, ni reforma del mercado laboral, ni reforma de calado alguna. El Gran Pacto se centra el ladrillo “sostenible”, en unas  migajas a las pymes, en la demagogia habitual del I+D+i y en el desmadre de las subvenciones a los de siempre. Más subvenciones, más chapuzas, cero reformas, es la síntesis del nuevo engendro de Zapatero, para quien 82.000 parados más es un punto de inflexión, 172.000 en realidad, ya que hay que sumar los 90.000 perceptores de la ayuda de 420 euros dados de alta  en febrero y que ya no figuran como parados.

Los cuatro ejes de actuación o los pilares de la Tierra según Zapatero

Después de un primer tercio del documento, 11 páginas de 32, dedicado a alabanza y gloria de Zapatero, se exponen las medidas prioritarias: primero las chapuzas a domicilio, una tomadura de pelo, porque ya están en vigor (Ley 37/ 1992 del IVA), y que, según el Gobierno, crearan 350.000 empleos en dos años, un milagro similar al de los panes y los peces. Realmente de cachondeo. Luego la reactivación del crédito, donde por cuarta o quinta vez en dos años dicen que van a dar préstamos a las pymes de hasta 200.000 euros, aunque solo a empresas solventes; pero ni aclaran que significa solvente, ni cuánto dinero habrá disponible, ni de dónde va a salir, porque el ICO no tiene un duro. Y luego reducción de la morosidad de las AAPP a 30 días, pero no para hoy ni para mañana, sino para 2013 o así, y tampoco dicen ni pío de lo más importante, cuándo van pagar los más de 35.000 millones que adeudan.

Después, los “cuatro grandes ejes de actuación”, los pilares de la Tierra. El primero, cómo no, es la mejora de la competitividad, un insulto a los españoles, porque elevan el pelotazo de las renovables de 5.000 millones en 2009 a 16.000 en 2020, una subida del 40% de la luz; y no abordan ni la reparación de la red de carreteras secundarias en estado de ruina; ni la recuperación del mercado único fragmentado en 17 taifas que es un losa para la recuperación, ni el absentismo laboral que triplica el europeo, ni los liberados sindicales, ni nada de nada. El siguiente, política industrial. Alarmados por el hundimiento del sector industrial, que se aceleró en enero pese a las subvenciones, proponen lo de siempre: I+D, para que la Sra. Garmendia financie la cocina vasca y los parques tecnológicos a sus amigos, y luego lo habitual, innovación, internacionalización,  coche eléctrico y dos huevos duros. En resumen, más subvenciones a los de siempre.

El tercero, compromiso de austeridad de las Administraciones. Los gastos de personal se reducirán un 4% en 3 años, 4.800 millones de euros, el chocolate del loro, cuando el incremento del desfase entre ingresos y gastos de las AAPP era de más de 3.000 millones, solo en enero. Y la Sra. Salgado oponiéndose a un ajuste duro del gasto autonómico y a poner un techo de gasto a Comunidades y Ayuntamientos. Peor aún, mientras pide austeridad en abstracto, ha autorizado ya a las CCAA, con el silencio del PP, a endeudarse el doble que en 2009. ¡Han decidido arruinar a la nación! A efectos comparativos, Grecia, cuyo déficit 2009 ha sido del 12,7% del PIB, muy inferior al real de España, un 17,1%, y cuyo paro es la mitad que el nuestro, se ha comprometido a bajar el gasto público en 4.800 millones de euros en 2010, lo que equivaldría a un recorte de 20.000 millones en España. Y el cuarto eje de actuación, despilfarrar 100.000 millones de dinero público en cajas inviables, y que se sabe que lo son, para mantenerlas en manos de los mismos políticos ineptos que las han llevado a la quiebra.

“Africa puede empezar de nuevo en los Pirineos”

Juan Roig, el presidente de Mercadona, es el primer gran empresario que se ha atrevido a decir en público lo que la mayoría dice en privado, y donde aparte lo ya comentado, concluía que de no tomarse medidas urgentes de calado “seguiremos empobreciéndonos y África puede empezar de nuevo en los Pirineos”. Exactamente lo que va a suceder, porque ni el PSOE ni el PP están dispuestos a adoptar las medidas de calado.

El PP presentó una propuesta insuficiente aunque en el sentido correcto, pero luego D. Mariano, cuando le explicaron que la medida estrella del Gobierno estaba en vigor desde 1992, y que pueden  machacarlos, dice que “no hay que montar follón”. O sea, que mientras la economía se hunde y la unidad de la nación se va por la fregadera, la consigna es “calladitos”, y a España que la zurzan. ¡Apañado va el país!  Y lo más importante, ha presentado un Plan de austeridad para las AAPP, y le han dicho que no. ¡Estupendo! Es su gran oportunidad de ganar por goleada: convoque a los medios, explique con números por qué Zapatero lleva la nación a la ruina y simultáneamente anuncie la aplicación inmediata en sus Comunidades y Ayuntamientos, empezando por Gallardón, el mayor expoliador y despilfarrador del reino. Si no lo hace, no tendrá credibilidad alguna.

Y lo verdaderamente grave, mientras pierden el tiempo sin abordar problema de fondo alguno, el déficit de caja en la ejecución del Presupuesto del Estado ha crecido en enero un 52%, y las autonomías se estima (Fitch) que perderán el 18,6% de los ingresos, mientras que la mayoría incrementará el gasto. Y lo inaudito, ¿saben ustedes que en la cúpula económica del PP se piensa, como Zapatero, que el vertiginoso endeudamiento de España no importa en absoluto, porque no vamos a tener ningún problema en colocar la deuda? ¿Pero es que ya no saben ni sumar? Los pasivos en circulación del sector público, es decir, lo que debemos y tenemos que devolver, no solo la parte computable como Déficit Excesivo, 55% del PIB, eran con datos definitivos 2009: 475.402 millones el Estado, 99.800 millones las CCAA, 35.900 millones las CCLL, 197.278 millones empresas públicas estatales, autonómicas y locales, y 35.000 millones la deuda no pagada a pymes. Total. 843.380 millones, el 81,5% del PIB.

Pero con todo, ese no es el mayor problema, lo grave es su vertiginosa velocidad de crecimiento -el déficit del Estado se ha multiplicado por 3,3 en 2009, una cifra desconocida en el mundo civilizado. 177.577 millones, de los cuales, 116.977 Estado, 35.600 CCAA y Ayuntamientos y el resto empresas e impagados- y que el BCE prepara la retirada de los estímulos financieros (1), imprescindibles para financiar la deuda. Y tal y como están diseñadas las cuentas, el déficit 2010 será mayor aún, el PIB cayó un 0,6% hasta marzo y los ingresos fiscales siguen desplomándose, mientras las transferencias que suponen la mitad de los PGE aumentan un 21%, donde la parte del león va a CCAA y Ayuntamientos, cuyo gasto está fuera de control, y al Servicio de empleo, para ocultar el déficit de la Seguridad Social. Una deriva imparable hacia el abismo, sin que exista plan de calado alguno para evitarlo. Y termino, suscribiendo totalmente lo que decía Marc Vidal el viernes en estas páginas: “No pienso descansar hasta que los que han arruinado el futuro de mis hijos – y de mis familiares, de mis amigos y de mi Patria añado – paguen por ello”.

(*) Catedrático de Economía de la Escuela de Minas de la UPM.


(1) La barra libre a tres meses terminará el 28 de abril, y a una semana y un mes el 12 de octubre.




EL CONFIDENCIAL

domingo, 7 de marzo de 2010

El Lazarillo ya no es anónimo

La paleógrafa Mercedes Agulló documenta que su autor es Diego Hurtado de Mendoza


La noticia es trascendental para la historia de nuestra literatura. El Lazarillo, considerada como la primera novela moderna, embrión del Quijote, no es anónimo, como hasta ahora se ha venido considerando. La paleógrafa más prestigiosa y reconocida en el mundo académico, Mercedes Agulló, documenta en un libro que aparecerá dentro de unos días en la editorial Calambur con el modesto título de A vueltas con el autor del Lazarillo, que Diego Hurtado de Mendoza -personaje fascinante del siglo XVI- es, con toda probabilidad, su autor. Los papeles encontrados por Mercedes Agulló en la testamentaría del cronista López de Velasco, su albacea, así lo acreditan.

  • Primera documentación sobre el autor del Lazarillo, por Pablo Jauralde






  • Ala gran paleógrafa Mercedes Agulló (Madrid, 1925) le debemos el hallazgo. Lleva Mercedes décadas -toda su vida de investigadora, en realidad- revisando inventarios de libros, buscando en fuentes documentales de todo tipo, así que A vueltas con el autor del Lazarillo “no es el resultado de un hallazgo casual, sino de la tenaz persecución de un hilo durante todo este tiempo”.

    La considerada como primera novela moderna -embrión del Quijote- ha sido motivo de estudio de los mejores especialistas. Durante los dos últimos siglos se le han adjudicado autorías distintas y procedencias estéticas e ideológicas muy diversas, pero nunca se había encontrado un testimonio directo que lo relacionara con un autor, y que permitiera un estudio documentado. El Lazarillo se publicó en 1554 y, al poco tiempo, en 1559, sus supuestas obscenidades e irreverencias lo llevaron al Catálogo de Libros Prohibidos.

    Quiere Mercedes Agulló que quede claro que la casualidad no ha intervenido en su investigación. Y para ello quiere empezar por el principio, por su Tesis doctoral, que versó sobre La imprenta y el comercio de libros en Madrid. Siglos XVI-XVIII.

    - Para redactarla me fue necesario consultar la documentación de Archivos parroquiales, Archivo Histórico de Protocolos y el Histórico Nacional, esencialmente. Entre esos documentos figuran muchos Inventarios de libros, tanto de impresores y libreros, como de personajes. Acabada la Tesis, no terminé yo mi tarea sino que la continué con idea de hacer unas “Adiciones”, que en este momento ya tengo preparadas para su publicación, una vez que la Tesis está en Internet, para que al menos sea útil y no esté sometida a “saqueos”. En estas “Adiciones”, he prestado especial atención a los Inventarios y tasaciones y, en mi búsqueda, di con el de los libros pertenecientes a un abogado Juan de Valdés, dueño nada menos que de casi 300 obras (todas inventariadas con su lugar de impresión y año, lo que no es muy habitual). Más importante todavía es que, junto al Inventario de ese Valdés, su hermana y testamentaria realizó el de los bienes y libros de Juan López de Velasco, de quien el abogado había sido testamentario.

    Papeles de López de Velasco
    “¡Ese Inventario sí que es una auténtica joya y un centón de noticias!”, subraya Mercedes, que está preparando ya un trabajo sobre ambas “librerías” (como se llamaban entonces las bibliotecas). Nos recuerda la autora la importancia de este personaje de la corte de Felipe II, cosmógrafo, gramático, historiador, que poseía una biblioteca impresionante de libros sobre América. Pero, lo más importante, López de Velasco fue encargado (¿por el Rey?) oficialmente de “castigar” el Lazarillo en 1573, es decir, de podarlo y censurarlo para poder sacarlo del Catálogo de los libros prohibidos.

    “Puede suponer -cuenta Mercedes- con qué atención y minuciosidad leí ese Inventario. Junto a un importantísimo bloque documental de “papeles” americanos y una gran parte de las obras de San Isidoro (recogidas en la Cartuja sevillana de Las Cuevas, en León, en Alcalá… porque López de Velasco estaba trabajando en el tema), se encontraba en una serie de serones y cajones el impresionante lote de documentos acumulados por don Diego Hurtado de Mendoza durante su larga vida -75 años- ya que al Cosmógrafo Real se le había encargado la administración de su hacienda. Ahí encontramos, al lado de “Una copia de Las guerras de Granada y otros papeles de la hacienda de Carmona”, dos líneas que dicen: UN LEGAJO DE CORRECCIONES HECHAS PARA LA IMPRESIÓN DE LAZARILLO Y PROPALADIA.

    “Creo que estuve leyendo y releyendo esas dos líneas no sé el tiempo…” añade.
    Todo esto lo cuenta Mercedes Agulló con un garbo y una memoria envidiables, impropios de sus 84 años desde su casa de El Puerto de Santa María, donde vive con su perro, su gato y millares de copias de legajos valiosos, que esconderán sin duda secretos de nuestra literatura y nuestra historia. Ahora trabaja sobre tapiceros y bordadores de los siglos XVI al XIX, “pero de lo que sí presumo -dice entre risas- es de ser una buena paleógrafa”.

    La afirmación no es baladí porque la lectura de documentos de los siglos XVI y XVII es una tarea complicadísima, casi imposible, para el común de los mortales. A partir de aquel hallazgo, la investigadora confiesa haber invertido en el Lazarillo sus buenos cinco años, “¡ no siempre escribiendo, claro!, sino esperando libros pedidos que tardaban meses en llegar y cuya petición tramitaba Pilar Alcina, sin cuya ayuda no habría sido posible contar con ellos”. Cinco años de comprobaciones, lecturas, “porque un buen investigador debe siempre conocer, antes de escribir una sola línea, lo que ya se ha dicho y escrito”, y en el caso del Lazarillo la bibliografía casi alcanza la del Quijote…

    Museos de Madrid
    Mercedes fue directora durante once años de los Museos Municipales de Madrid , que es la actividad profesional de la que se siente más satisfecha. “De mí dependieron -cuenta con orgullo - el viejo Museo (25 años cerrado hasta mi llegada) de la calle de Fuencarral, el Arqueo- lógico, por algún tiempo el Conde Duque y hasta la Ermita de San Antonio de la Florida. Hicimos algunas de las Exposiciones más importantes sobre Madrid; no le doy títulos porque fueron más de cincuenta, y sus catálogos, hoy en su mayoría agotados, son imprescindibles para el estudio de la Villa”.

    Cauta y rigurosa, aunque entusiasmada, Mercedes Agulló insiste en que “desde luego, nada puede darse como absolutamente definitivo, pero el hecho de que el legajo con correcciones hechas para la impresión de Lazarillo se hallara entre los papeles de don Diego Hurtado de Mendoza, me ha permitido desarrollar en mi libro una hipótesis seria sobre la autoría del Lazarillo, que fortalecida por otros hechos y circunstancias apunta sólidamente en la dirección de don Diego”.

    -Su investigación da al traste con dos siglos de estudios por parte de prestigiosos especialistas y eruditos como Martín de Riquer, Blecua, Rico, Rosa Navarro...
    -Hasta ahora, todas las atribuciones del precioso librillo no han tenido base documental en que apoyarse.Trabajos excepcionales han considerado diferentes aspectos de la obra, la formación y lecturas de su autor, su conocimiento de la sociedad de su tiempo, tan maravillosamente reflejada en la obra, pero no había referencia a un texto que relacionase autor y obra. Para mí todas las opiniones son aceptables y todas tienen su justificación y son resultado de importantes averiguaciones. Yo he analizado el tema desde el punto de vista de un historiador…

    A vueltas con el autor del Lazarillo (Calambur) verá la luz dentro de unos días y conoceremos entonces cuál es la reacción de los especialistas. Probablemente haya que cambiar muchas cosas de los libros de literatura. Mientras tanto, la investigadora me transmite esta petición: “Habrá que pedir al alcalde de Madrid que ponga una placa de don Diego Hurtado de Mendoza en la calle de Toledo y en la casa, que yo he localizado, donde murió.”


    Blanca BERASATEGUI

    ¿Quién era Diego Hurtado de Mendoza?

    Don Diego Hurtado de Mendoza era un hombre fascinante. Fue el gran personaje público del siglo XVI. Nació en la Alhambra en torno al 1500. Su padre, Íñigo López de Mendoza, Capitán General del Reino de Granada ejercía de gobernador, y el joven Diego recibió una educación exquisita, contando con los mejores preceptores de la época, como Pedro Mártir de Anglería. Conocía el latín, el griego, el hebreo y el árabe, entre otras lenguas. Fue delegado del emperador Carlos V en el Concilio de Trento y embajador en la corte de Inglaterra, en Roma y en Venecia, donde se convirtió en una personalidad respetadísima, protector de Vasari y Tiziano, entre otros.

    Escribe Mercedes Agulló en su libro A vueltas con el autor del Lazarillo que “don Diego Hurtado de Mendoza era un hombre de una pieza, que no tenía miedo a nada, y que dirigió importantes acciones militares. Representa como pocos el ideal renacentista de unión de las armas y las letras”. Hombre extrovertido y generoso, adoraba a su hermana María Pacheco, mujer del comunero Juan de Padilla, para quien pidió el perdón real. Mecenas de pintores y escritores, lector infatigable de manuscritos, era nieto del Marqués de Santillana, amigo de Gracián y santa Teresa de Jesús, y recibió elogios literarios de Lope de Vega: “¿Qué cosa aventaja a una redondilla de don Diego Hurtado de Mendoza?”. Su vida pública, en cambio, fue todo menos apacible: por ejemplo, siendo gobernador de Siena fue acusado por sus enemigos de irregularidades finacieras y el proceso que exigió para demostrar su inocencia se falló treinta años después con su absolución (1578).

    Gozó del favor y del afecto del Emperador Carlos V, pero Felipe II, sin embargo, lo detestaba y fue ruin con él. La investigadora cree que el verdadero motivo de su desafecto “era el deseo del rey de hacerse con la biblioteca de don Diego, una de las más destacadas en la época, tanto en impresos como en su valiosísima colección de manuscritos. Le regaló al rey seis o siete baúles llenos de manuscritos árabes”.

    Tras un accidente se le gangrenó la pierta, que tuvieron que cortársela. A los cuatro días, el 14 de agosto de 1575, murió y fue enterrado en el Monasterio de la Latina. La pierna amputada la habían enterrado antes, en la sacristía de la iglesia de los Santos Justo y Pastor. “¡Ah, cuando le cortaron la pierna gangrenada, no usó más anestesia que el rezo del Credo! ¡Échale temple!”, apostilla Mercedes Agulló.

    Antonio Gala y los más de cuarenta ladrones, por Antonio José Chinchetru

    Reconoce no tener ni idea de qué es Google, pero aún así lo ataca. De hecho, con la excusa del buscador, critica a todo internet y defiende que se recorte su libertad. Antonio Gala es un escritor que muestra una imagen de señor refinado y culto por la vida con la que trata de esconder un fondo de irracionalidad demasiado dominante en el pensamiento que muestra en sus escritos y declaraciones. Son famosas algunas de sus salidas de tono antisemitas. El supuestamente delicado literato ha llegado a tratar de culpar de uno de los peores crímenes contra la humanidad a sus propias víctimas. Lo hizo en una entrevista al decir: "Las marginaciones que engendran colectivos acaban desembocando en holocaustos. ¿Qué les pasa a los judíos? Que se han metido en el gueto por propia voluntad y han hecho de la sangre su propia patria". Y no faltan artículos por él firmados en el mismo tono.
    Ahora no ha llegado a ese nivel de ignominia. Tampoco ha alcanzado en esta ocasión el bajísimo nivel moral de un "Willy" Toledo que, repitiendo las mentiras del régimen castrista, insultó al heroico Orlando Zapata Tamayo llamándole "delincuente común" tras morir como resultado de una huelga de hambre y las torturas a las que le sometieron sus carceleros de la dictadura cubana. Sin embargo, sí ha mostrado una vez más un alto nivel de irracionalidad y un franco rechazo a la libertad.
    Presume Gala de su más absoluto analfabetismo digital –motivo por el cual, suponemos, no llegará a leer este artículo– pero aún así pontifica sobre Google e internet. Su absoluto desconocimiento no le impide definir al buscador como "una especie de Alí Babá que roba a muchos más de 40 ladrones, de modo creciente y con trato distinto, según le venga en gana". Es libre de decir esta tontería y las que quiera, pero al menos podría no pretender restar la libertad a los demás. Justo lo contrario de lo que hace. Pretende que como, a su parecer, las leyes "no abarcan la realidad total", estas han de crecer y "ordenarla íntegra". No acepta el escritor espacio alguno no regulado desde el Estado.
    Admite que no le interesan en absoluto ni Google ni "los tiempos" (la modernidad), pero exige que como él tiene dicho desinterés "reaccionen obligatoriamente la Hacienda y el Legislador". Se suele decir que la ignorancia es atrevida. La de Gala lo es en grado sumo, además de prepotente y con ansias dictatoriales. ¿Le gustaría a él que aquellos a los que no nos interesa su obra exigiéramos que se impusieran por ley normas a su escritura y se le machacara a impuestos? Suponemos que no.
    Quédese Antonio Gala con su ignorancia y prepotencia. Otros preferimos la libertad.

    Antonio José Chinchetru es autor de Sobre la Red 2.0.
    Libertad Digital. 

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