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domingo, 21 de febrero de 2010

Por qué me preocupa más España que Grecia, Wolfgang Münchau

Tras una década de una ambigüedad no siempre constructiva, la Unión Europea tiene ahora una norma para los rescates económicos: la ayuda se concederá a cualquier país que cumpla posteriormente un brutal programa de ajuste, impuesto por la Unión Europea. Sospecho que Grecia lo cumplirá, pero ¿qué pasaría si un país no lo hiciera? Casi seguro que Grecia no será ese país, pero España podría serlo.

El estallido de la burbuja española tiene un impacto de magnitud parecida a la reunificación alemana
No es concebible que Alemania y Francia juntas pueden rescatar a España. Es demasiado grande
El problema de España no es el derroche fiscal. Su coeficiente deuda/PIB todavía es inferior al 50%, pero va a aumentar rápidamente, ya que el país sigue enfangado en una trampa del crecimiento para la cual no veo una salida realista. España nunca debería haber adoptado el euro tan pronto. La entrada en el euro causó una enorme expansión del crédito y de la vivienda en una economía por lo demás débil, que ninguna regulación financiera podría haber contrarrestado.
El estallido de la burbuja española tiene un impacto de una magnitud cuando menos parecida a la reunificación alemana, probablemente peor, porque se produce en un clima económico mundial diferente. España podría pasarse a un modelo supeditado a las exportaciones, pero los demás están haciendo lo mismo, de modo que el alcance queda muy reducido. En cualquier caso, dicha estrategia requeriría una reforma significativa del mercado laboral y la disminución de la flexibilidad salarial, algo que el Gobierno español no contempla por razones políticas. Se perfila una década o más de deflación, es decir, deflación con respecto a Alemania, que también se encuentra bastante próxima a la deflación. Es muy posible que la trayectoria de la economía española se asemeje a la de Japón después del monumental estallido de su burbuja inmobiliaria a principios de los años noventa. Japón acabó teniendo dos décadas de ligera deflación, con unos índices de crecimiento muy bajos y un índice de deuda en relación con el PIB cercano al 200%. Al igual que España, Japón solía ser fiscalmente prudente.

Ahora ¿qué pasaría si nuestra nueva norma para los rescates se enfrenta a una crisis española, digamos que en cinco años? La UE exigiría, por instinto, un mayor esfuerzo de consolidación. Le pediría al Gobierno español que aumentara los impuestos y recortara los salarios. Exigiría un aumento de la edad de jubilación y una liberalización total del mercado laboral.
Apostaría que quienquiera que sea entonces el presidente del Gobierno español respondería con un signo grosero del dedo, se marcharía de la reunión, volvería a casa y declararía con orgullo que España no aceptará una pérdida de soberanía tan extrema. Mejor morir que estar sometido a un régimen extranjero hostil. Al día siguiente declararía una moratoria de la deuda del país. Y después, ¿qué?
Puede que Alemania se muestre reacia a rescatar a Grecia por toda clase de razones, pero Alemania lo hará. Pero no es concebible que Alemania pueda rescatar a España. Alemania y Francia juntas no pueden rescatar a España. España es demasiado grande. Y se da por seguro que España no será ni mucho menos tan obediente como Grecia. En cada supuesto siempre existe la posibilidad de que ocurra un accidente. Ahora la hay en el caso de Grecia. Pero si alguna vez España tiene problemas, me cuesta imaginar cómo se podrá evitar un accidente. Es más, es muy posible que España tenga problemas.

Ésta es la razón por la cual la Unión Europea y la zona euro en particular necesitan estar preparadas. La nueva norma para los rescates está muy bien por ahora, bien para Grecia, pero no resistirá una crisis de más envergadura. No deberíamos repetir el error del pacto de estabilidad, que fue revisado en 2005 para fracasar nuevamente en 2009. Si nuestra norma para los rescates fracasa, la supervivencia de la propia zona euro estará en peligro.
Wolfgan Münchau es director asociado de Financial Times y presidente de Eurointelligence ASBL. Traducción de News Clips.

EL PAIS

Véase Mariano Digital: España sigue preocupando mucho más que Grecia y Portugal

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