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lunes, 1 de febrero de 2010

La deriva antinacional de la baronesa Cospedal, por Roberto Centeno


En mi época de ENAGAS, mantenía relaciones muy estrechas con Gaz de France, y en particular con uno de sus directivos, socialista e Ingeniero de Minas. Al ganar las elecciones, Mitterand le nombraría Comisario de Energía Atómica, gracias a lo cual tuve ocasión de conocer varias instalaciones nucleares francesas. Un día le pregunté cómo solucionaban el problema de los emplazamientos, porque en España era un lío del demonio. Se quedó sorprendido, pues en Francia no era ningún problema, todo lo contrario, había peleas entre municipios para conseguir una central nuclear.

Entonces el sorprendido fui yo y le pregunté cuál era el secreto. No hay ningún secreto, me dijo, “EdF ofrece unas ventajas enormes a los municipios, electricidad gratis, escuelas y zonas deportivas espléndidas y unas rentas anuales a los ayuntamientos”; y riesgo nulo, jamás ha habido un problema que afecte al entorno. Resultado, había tortas para ofrecer emplazamientos nucleares.

Claro que en la Francia socialista no había reinos de taifas, ni partidos políticos sin sentido del Estado que amenazasen a los alcaldes con la excomunión si aceptan una instalación nuclear. Jamás he podido entender, cómo la cúpula socialista que arrasó en las elecciones del 82, que había vivido tiempo en Francia y que eran, en general, gente preparada y sensata, y no los indocumentados e irresponsables actuales, que parecen sacados de una escombrera, pudieron cometer el mega disparate de la moratoria nuclear.

La tragicomedia del almacenamiento de residuos.

Las siete centrales nucleares que funcionan en España, responsables de la producción del 20 % de la energía eléctrica, a un costo siete veces más bajo que la eólica y veintidós veces menor que la solar, tienen que almacenar las barras de combustible gastado de muy alta actividad radiactiva. Estos residuos se almacenan inicialmente en el propio reactor, pero al cabo de los años, las piscinas se van saturando, y necesitan almacenarse en instalaciones mayores, ATC.

En los países productores de armamento nuclear, estas barras se reprocesan para extraer el plutonio, una forma barata y efectiva de fabricar bombas atómicas, pero en la mayoría de casos se almacenan y punto. Un almacén o un “cementerio nuclear” como gustan decir los ecologistas para asustar al personal, no presenta peligro alguno, menos aún que una central, donde hay un fluido refrigerante en movimiento que es el que recoge el calor, y si se produce un problema y fallan los mil elementos de seguridad -imposible en las centrales modernas- puede dar lugar  a una fuga o a un accidente. Pero en el “cementerio”, no hay flujo de nada, las barras están agotadas, no se dan reacciones nucleares y no producen energía. Jamás ha habido un problema en un ATC.

Por eso los países más avanzados, cultos y poblados, están encantados de acoger los residuos de cualquier capullo populista ecologista, que no quiera tenerlos en su casa, pero eso sí, pagando. Eso es lo que hemos hecho en España, los hemos llevado a Francia donde por unos cientos de millones de euros de nada, nos los almacenan encantados mientras tengan capacidad. Pero como los contratos llegan a su fin y la prorroga sería más cara aún, el gobierno, Montilla en concreto (con un problema brutal de coste de la electricidad), firmó la autorización para instalar un almacenamiento de residuos. Pero como es habitual en el partido socialista, que no cree en España y que está en la destrucción de la nación, cada barón dice “no en mi pueblo”, empezando por Montilla, a quien debería caérsele la cara vergüenza.

Y así las cosas, dentro de la deriva antinacional y populista del PP S.L. que dice una cosa en una Comunidad y lo contrario en otra, en ausencia de un líder digno de ese nombre, cada barón, baronesa o aspirante a, cada alcalde, alcaldesa, o aspirante a, diseña su propio discurso en función de sus particulares y miserables intereses, y les importan una higa los del partido, y  no digamos los de España y los españoles, que ni siquiera entran un su mente. Y la líder en este discurso antinacional, insolidario y pueblerino, a quien importan un bledo los intereses de su Patria, la prosperidad de los ciudadanos del municipio que desea el almacenamiento y lo que haga falta, por un puñado de supuestos votos, es la aspirante a baronesa de Castilla-La Mancha, un auténtico escándalo, dado que se trata nada menos que de la Secretaria General.

La Sra. Cospedal resuelta a ser baronesa como sea, ha decidido expedientar al alcalde que quiere el almacén, y con una prepotencia poco común afirmaría “ni Arenas ni nadie (Rajoy) me impedirán expedientarle”. Y “nadie” tiene la cara dura de afirmar que “no tiene opinión”, pero que “es el gobierno quien tiene la culpa”. ¡Bravo Mariano, eres el más grande!, acabarás siendo el segundo Presidente por accidente, otro maestro Ciruela. La Sra. Cospedal no puede estar en un partido nacional, y menos ocupar la secretaría, eso es una burla y un engaño a los votantes del PP. Que se afilie al PSOE o que funde un partido regionalista, nacionalista o independentista y que se presente, pero no con las siglas de un partido cuyos votantes defienden todo lo contrario a lo que ella pretende.

Una trayectoria política de infarto: CCM y el trasvase Tajo-Segura.

De la aspirante a baronesa podrán decirse muchas cosas, y se dicen, pero lo que no se  puede negar es su capacidad de trepar al Everest si se tercia. La Sra. Cospedal comenzó su carrera en un puesto político al servicio de un gobierno del PSOE, como asesora de la ministra guerrista Matilde Fernández. Cuando el PP gana las elecciones queda descolgada, pero Javier Arenas la ficha como asesora del Ministerio de Trabajo en 1996. Por razones nunca explicadas aunque bien conocidas, Arenas la envía a la embajada en Washington de Consejera Laboral. A su regreso, en el 2000, se incorpora como alto cargo en el ministerio de Administraciones Públicas, y en 2002 es nombrada Subsecretaria de Interior por Ángel Acebes.

Como Subsecretaria de Interior, nombraría Jefa de Gabinete, es decir, persona de máxima confianza, a una chica socialista pero que ella avala, que es la que está a su lado los días 11,12,13 y 14 de marzo 2004, recibiendo toda la información sensible de Interior. Esta chica es hoy Jefa de Gabinete de José Enrique Serrano, Director del Gabinete de Zapatero. En 2004 vuelve a su carrera profesional, pero Ángel Acebes convence a Esperanza Aguirre, para que la nombre Consejera de Transporte de la Comunidad de Madrid. La Sra. Cospedal, a pesar de su mediocre gestión, vale lo mismo para un roto que para un descosido, y si comete errores de primer nivel, pelillos a la mar. En 2006 Rajoy la nombra Presidenta del PP de Castilla-La Mancha y aspirante a baronesa, pero perdió contra Barreda en 2007, y finalmente en el Congreso búlgaro de Valencia, Rajoy la nombra Secretaria General.

Cuando llega al PP de Castilla-La Mancha, en 2006, cambia los consejeros a los que el PP tenía derecho en CCM y su Corporación Industrial, y causa estupor el nombramiento de Ignacio López del Hierro, persona ajena al PP, como consejero de la Corporación. Cuando estalla el escandalazo de CCM, el PP, en contra de sus promesas iniciales y de su obligación para con sus votantes, no dice ni palabra de tan tremendo fraude, y lo que es infinitamente peor, después de anunciar que iba a votar no a la línea de créditos de 11.000 millones para el rescate de la entidad, una estafa sin precedentes al pueblo español, Cospedal forzaría a Montoro a que votara si.

Esta golfada ha costado ya a los contribuyentes más de 6.000 millones de euros, y ahora sale el Banco de España proponiendo una multa de 150.000 euros al Presidente y de 5.000 a la mayoría de  consejeros, ¿pero qué clase de infamia es ésta? En un país decente estarían todos procesados. Es un insulto a los ciudadanos y una canallada para los más de cinco millones de parados. Por poner un ejemplo, ¿cuánto dinero percibió el Sr. del Hierro por ayudar a hundir la caja? Esto es un fraude de democracia. La “modélica” Transición nos impuso una partitocracia totalitaria que ha derivado en una cleptocracia, la mayor orgía de corrupción política, institucional y personal de toda nuestra larga historia.

Finalmente, cuando Barreda decide cargarse el trasvase Tajo-Segura, y blindar los ríos de la Comunidad, Cospedal, en lugar de oponerse y ofrecer alternativas razonables, como priorizar los suministros a la región, se pone del lado de Barreda, rompiendo sin despeinarse el discurso nacional del PP en materia de recursos hidráulicos. Pero da igual lo que haga la “niña”, Rajoy está encantado, y si hay que romper el discurso nacional, las promesas a los votantes y la ética más elemental, se rompen y punto. A la vista de su historial y del tremendo daño que esta produciendo a la credibilidad del PP, uno podría hasta pensar que la Sra. Cospedal es un submarino del PSOE.

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