Blogoteca: enero 2010

sábado, 30 de enero de 2010

Pues yo quiero quedarme, Maite Nolla, LD

Es una idea que empieza a generalizarse: si Cataluña quiere independizarse, pues con un lazo. El último ha sido Federico, pero antes lo fueron otros ilustres como Boadella, que incluso quería constituir una asociación para promover la independencia de Cataluña por la vía de urgencia. Yo entiendo sus motivos, pero no estoy de acuerdo: yo quiero quedarme. Y quiero quedarme porque si hemos llegado a este punto es por culpa de Madrid. Ya sé que les suena a nacionalista, pero de lo que pasa hoy en Cataluña son responsables todos los gobiernos de la democracia y los dos partidos políticos antes nacionales. Y, claro, los catalanes que no somos nacionalistas no tenemos por qué pagar la irresponsabilidad y el complejo de los que nos han gobernado hasta la fecha. Cierto que no se atisba una solución o un cambio: el PSOE ha promovido el estatuto de Cataluña y al PP sólo le preocupa llegar a La Moncloa. El nuevo bien común para España, que exige incluso el sacrificio de las libertades de algunos, es que Rajoy llegue a gobernar. Al que dice que votar al PP en Cataluña es dar tu voto al nacionalismo le llaman la "derecha de la derecha". El problema de Cataluña seguirá como hasta ahora mientras en Madrid se siga considerando a Durán i Lleida un nacionalista moderado y se escriba que "a cambio de futuros ministros convergentes, podría haber consejeros populares en Cataluña". Me troncho, me mondo y recojo el níspero que se me ha caído. Pero es lo que hay.
Y en el PSOE cualquier pija madrileña, de las que su ideología empieza y acaba con el manual de campaña, te llama anticatalana si criticas algo del estatuto. De hecho Zapatero acusó a Rajoy –cuando era Rajoy–, en uno de los debates en las elecciones de 2008, de querer enfrentar a España con los catalanes cuando le sacó el asunto de las multas lingüísticas. Al día siguiente se confesó con Francino y dijo "estoy más de acuerdo".
Dice Federico que el editorial conjunto es la prueba de que es irreversible y que las multas, el cine o los toros son parte de lo mismo. Es posible, pero alguien tendrá que decir que quienes piden dignidad para Cataluña, además de ser una minoría, rotulan en castellano, como el grupo Godó. Y ante eso, los delatores se vuelven ciegos, mudos y españoles. O que, como me decía un amigo con bastante mala baba, el presidente de Aragón habla mejor el catalán que el de Cataluña. O que hasta hace unos meses el principal representante de la sociedad civil catalana era Félix Millet. Y claro, mientras tipos como Xurde decidan que no les van a pisar, es injusto dejarlos abandonados a su suerte.
Es cierto que en Cataluña no hay ninguna esperanza de cambio, hoy por hoy. Por eso, y perdón por la autocita, les decía la semana pasada que sólo hay que votar a los partidos que vayan al parlamento a hacer oposición. Pero España, Madrid o como quieran llamarlo tiene una responsabilidad por tantos años de dejación. Además, siempre tendrán oportunidades. Por ejemplo, lo mejor que puede pasar es que se apruebe una nueva ley de comercio que aumente las multas y la intromisión hasta en las facturas: así se podrá impugnar y enmendar escaqueos pasados.
No es el caso ni de Federico ni de Boadella, pero madrileños: no escurráis el bulto.

viernes, 29 de enero de 2010

BANCARROTAS SOBERANAS ¿Qué pasa cuando un Estado quiebra?

FERNANDO DÍAZ VILLANUEVA
Los Estados pueden quebrar y, de hecho, lo hacen bastante a menudo. Sólo en el siglo XIX España presentó suspensión de pagos siete veces. La razón es simple, el Tesoro estaba a cero y no podía atender a los acreedores, ni a los de dentro ni a los de fuera. Los Estados tienen ese privilegio del que carecemos los individuos. Si un Gobierno dice que no paga pierde la confianza de los inversores, pero nadie le embarga ni le reclama por la fuerza lo que debe.

Como la última quiebra soberana del Estado español fue hace siglo y pico, exactamente en 1882, nadie se acuerda de sus efectos. Entonces, claro, el Estado no tenía un papel tan importante en la economía ni era, como hoy, el primer terrateniente ni acaparaba más de la mitad de la riqueza del país. Las consecuencias fueron infinitamente más suaves para la gente que si esa bancarrota se produjese en esta década.

Acreedores sin cobrar

Hoy, si un Estado quiebra, lo primero y más inmediato es que sus acreedores se quedan sin cobrar a no ser que hubiesen suscrito un seguro de quiebra, un CDS. En tal caso el acreedor saldrá airoso del brete, no así el asegurador, que tendrá que cubrir lo que el Estado ha dejado de remunerar. El agujero no se tapa, se transfiere. El impago origina una corrida de inversores que abandonan el país a toda prisa, al tiempo que frena en seco el flujo de capital desde el extranjero.

En Argentina, cuando se produjo el default de 2002, los capitales salieron despavoridos del país. El Estado debía casi 200.000 millones de dólares, el equivalente al 79% del PIB y disponía de sólo 10.000 millones de dólares en reservas en divisas. Tal fue la quiebra, que el propio FMI estuvo a punto de colapsar por culpa de Argentina. Otorgó a De la Rúa un crédito de urgencia de 8.000 millones de dólares para evitar un default soberano que, finalmente, se decretó en contra de los criterios del Fondo Monetario.

Paro, miseria y violencia

La suspensión de pagos estatal que, aparentemente, parece una vía expeditiva para acabar con la angustia económica, es parecido a cortarse una pierna porque el pie tiene una dolorosa herida. Implica exactamente lo contrario de lo que los políticos auguran: el surgimiento de nuevos problemas que antes, con el grifo de la financiación abierto, ni siquiera se imaginaban.

El día después de la bancarrota estatal, la crisis se desencadena con virulencia en todo el país. En Argentina, que es el caso más reciente y el país más parecido a España, a la quiebra le sucedió la devaluación del peso y un aumento vertiginoso de la tasa de desempleo (del 12,4% al 25% en 4 años) y una reducción brutal de ingresos familiares que, según la UNICEF, fue un 30% en sólo un año entre 2001 y 2002.

A los siempre fríos datos macroeconómicos le siguen el siempre caliente corolario de violencia y miseria. Al derrumbarse el sistema de protección social y devaluarse las pensiones, los más expuestos quedan a la intemperie, sin posibilidad de encontrar más trabajo que subempleos en la economía sumergida lo que aboca a muchos a la delincuencia. Argentina ha padecido en los últimos años una epidemia de inseguridad ciudadana. Sólo en Buenos Aires, entre 2001 y 2003 los secuestros exprés se multiplicaron por cuatro, de 77 a 307.

Los que habitualmente se sienten más seguros de sus ingresos por venir del Estado, los funcionarios y los jubilados, también lo sienten en carne propia. Si se desata una hiperinflación sus salarios quedan reducidos a la nada como pasó en 1923 en Alemania, cuando los altos funcionarios del Estado prusiano tuvieron que mendigar. Eso, en el peor de los casos, el que suma quiebra e inflación. En Argentina no se disparó la hiperinflación, y no por falta de ganas del Gobierno, sino porque la demanda de dinero había caído y todo el mundo quería dólares, no los devaluados pesos. No le quedaba, pues, el recurso de emitir moneda para expandir de nuevo artificialmente la economía.

El Gobierno de Duhalde decidió entonces reducir por decreto el sueldo de los empleados públicos y las pensiones un 13%. Cobrar las pensiones en Argentina se convirtió en una odisea durante años. Los jubilados hacían largas colas en los bancos y, en ocasiones, se pagaban en multitudinarios actos en cines y estadios de fútbol. El caos fue tal que en el año de la quiebra dos pensionistas murieron en la fila de cobro.

El dinero deja de ser dinero

Uno de los problemas de una quiebra soberana cuando los billetes impresos por el Estado no los quiere nadie es que falta dinero de verdad. Por eso, en el momento álgido de la crisis, el trueque floreció de un modo espontáneo. Llegó a haber 8.000 clubes de trueque en el que participaron unos 6 millones de personas de todo el país. En el colmo de la sofisticación, algunos clubes de trueque emitieron papel, “créditos” se llamaban, que actuaban como una especie de “cuasimoneda” aceptada en los mercados.

Y no fueron los únicos en inventarse el dinero. Las provincias, cortas de efectivo para pagar sueldos, crearon bonos-moneda que no devengaban interés y carecían de respaldo del Banco Central. En Buenos Aires se llamaban “Patacones”, en Córdoba “Lecor”, en Chaco “Quebrachos” y en toda Argentina “Lecop”.

La pobreza es lo siguiente que aparece de un modo generalizado. Siguiendo con el ejemplo de Argentina, a mediados de 2002, la mitad de la población, más de 18 millones de personas, se había deslizado por debajo de la línea de la pobreza, de los cuales 8,5 millones eran indigentes. Eso en un país ahíto de recursos naturales y con una de las cabañas ganaderas más grandes del mundo.

Votar con los pies

Entonces, ¿Por qué se dieron brotes de hambruna en ciertas zonas del país? Pues porque, con motivo de la quiebra soberana, la inversión privada se había desplomado, muchas empresas arruinado por la imposibilidad de financiarse y no había liquidez para emprender nada nuevo que generase otra vez empleo y riqueza.

Los más castigados por las quiebras son siempre los pobres y la clase media. El tequilazo del 95 en México machacó a la clase media del país hasta hacerla desaparecer. En Argentina, los que pudieron, la gente joven y con preparación, emigraron al extranjero. Entre 2001 y 2002 unos 200.000 argentinos salieron del país rumbo a Estados Unidos y Europa, especialmente a España. Tres de cada diez argentinos que viven en el exterior lo hacen nuestro país.

¿Y el Estado permanece quebrado eternamente?

No, los políticos actuales, que gestionan Estados elefantiásicos, tratan de recuperar la confianza de los mercados porque siguen necesitando recurrir al extranjero para financiar sus proyectos y sus cuantiosos gastos. Entonces, tienen que apretarse el cinturón y emprender profundas reformas que, con el tiempo, inspiren confianza de nuevo en el exterior.

Argentina recurrió al FMI, que permitió al país renegociar y reprogramar los vencimientos de la deuda de 3 a 5 años. Pagó tarde y mal, pero pagó. La recuperación de la economía (y del crédito internacional) ha posibilitado que el Gobierno argentino vuelva a endeudarse. Porque, aunque la quiebra no es eterna, vuelve periódicamente si los gestores del Estado no aprenden un principio elemental al alcance de un niño de primaria: nunca se puede gastar lo que no se tiene.


Libertad Digital

Tarde, mal y nunca, como la independencia de Cataluña, por Federico Jiménez Losantos

Por querer adjuntar las fotos de la odisea en la nieve –que ya me han llegado, así que, como vuelve a nevar, las dejo para la semana que viene– he ido retrasando la puesta al día del blog. Y como dar a luz una nueva radio, amén hablar seis horas y escribir a troche y moche, es tarea para la que no bastan veinticuatro horas diarias, héteme convertido en prófugo, desertor o absentista del blog. Mil disculpas. También querría haber tenido tiempo y tranquilidad para comentar la referencia en el blog de Pío Moa a mis últimas referencias sobre Cataluña y la que me parece independencia ineluctable, aceptada y financiada por el resto de España, lo que invitaría a abreviar el trámite y no a dilatarlo. Pero como no tengo tiempo para hacer todo lo que debo –de lo que quiero, ni hablo– apuntaré al menos dos o tres cosas sobre el problema español en Cataluña para no obviar el reto dialéctico de Pío Moa, siempre digno de leer y meditar.

Como digo antes –y he dicho siempre– España no tiene –o no tenía– un “problema catalán”. Lo que padecemos desde hace mucho –el siglo de vida del nacionalismo catalán– es el problema español en Cataluña, que consiste en no tener clara la idea nacional española y, por tanto, no saber, poder o querer abordar el reto del separatismo catalán, que tiene una debilidad esencial que convendría recordar: el nacionalismo como proyecto de secesión siempre fue un proyecto de élites y no de la mayoría del pueblo. Sin embargo, los Prat de la Riba, Cambó, Pujol o Montilla han acabado convenciendo a la clase dirigente madrileña –política y mediática– de lo que no han podido convencer a la mayoría de los ciudadanos de Cataluña. Sin embargo, en las últimas décadas –y sobre todo en estos tristes años zapateriles y rajoyanos– el proyecto secesionista ha ido legitimándose, afianzándose y creciendo a medida que Cataluña iba corrompiéndose y, lógicamente, aceptando o resignándose al futuro diseñado por sus élites.
Naturalmente, esa aceptación de hecho del separatismo catalán, pero con la cláusula nada secreta de colonizador económico del resto de España que parece último lazo de unión cuando no pasa de primer dogal chantajista se ha producido en la medida en que todas las instituciones del Régimen han desechado la idea nacional española, la soberanía popular y la igualdad de los ciudadanos ante la Ley. España ya no es, como anunció Zapatero, un concepto discutido y discutible, sino desechable y lógicamente desechado. El Estatuto de Cataluña, votado en Barcelona y en Madrid, es la prueba de esa metástasis del cáncer españicida. Y sea cual sea el pastel que nos sirva el Tribunal Constitucional –siempre genuflexo ante el nacionalismo–, nadie tiene la menor duda de que el liberticidio secesionista continuará, porque ni la Izquierda en el Gobierno ni la Derecha que podría sustituirlo van a poner en duda la legitimidad del separatismo catalán para deslegitimar a la Nación y a la idea misma de España. Si una región, país, ente o lo que sea pero en proceso de abierta secesión, puede poner y quitar gobiernos y los que pueden gobernar, PSOE y PP, lo aceptan de derecho o de hecho, creo que la primera obligación intelectual que tenemos es constatarlo. Y tras la constatación, por desgracia, yo no veo solución a lo que ninguno quiere que la tenga.
El editorial conjunto de los once periódicos catalanes insultando al Constitucional y afrentando trapaceramente a la verdad histórica y política es para mí el hito irreversible y la prueba más clara de que en Cataluña han quemado sus naves. Lo de los toros, el cine y las multas salvajes por rotular en castellano los comercios o empresas son sólo piedrecitas en el camino que ha llevado de Pulgar en una mano, la española, abierta o cerrada pero mano y no dedo, a este Pulgarcito extraviado en el bosque del separatismo institucional que no es solamente la verdad oficial sino una realidad política a martillazos, contra los que, en Madrid, yo sólo veo cabezas de clavos.

Dice Pío que yo soy demasiado pesimista pensando que en Cataluña no se puede hacer nada y demasiado optimista pensando que el resto de España está mejor que Cataluña. No. Yo soy pesimista porque veo que el resto de España está hecho, es decir, deshecho a imagen y semejanza de la Cataluña oficial, contra la que no se alza la Cataluña real. La única duda ante este desolador panorama es si la amputación catalana podría revivir, siquiera por el dolor, a este cuerpo enfermo, afiebrado, de la pobre España. Es una posibilidad, pero lejana y, ésta sí, discutida y discutible. Yo siempre voy a defender la libertad, sea cual sea la relación entre Cataluña y el resto de España, pero, sinceramente, creo que el modelo de progresiva negación de todas las libertades en la España de las Autonomías es el catalán. Y que de ese modelo despótico, cuanto más lejos, mejor. Hemos pagado durante demasiado tiempo el peaje de que queremos que se queden con nosotros. Y yo no tengo ya más ganas de semejante compañía. El desdén con el desdén.

Blog de Federico

Del saqueo de las pensiones y la insolvencia de los promotores, por Roberto Centeno

El disparate económico de la semana ha sido en primer lugar una canallada de primer nivel a los más de 9 millones de pensionistas. El gran compromiso del mentiroso compulsivo de Zapatero de mantener intactas las prestaciones sociales a pesar de la crisis, se ha traducido para empezar, en bajadas entre el 2 y el 9% para la gran mayoría de pensionistas, consecuencia del incremento de las retenciones y de la supresión de la deducción de 400 euros para pensiones superiores a los 12.000 euros anuales. Algo que se extenderá también al resto de los trabajadores y que podrán comprobar cuando, dentro de unos días, reciban la nómina de enero.

Una disminución brutal para millones de personas para quienes la pensión es su único medio de subsistencia, y a quienes han subido la luz, el gas, el transporte, y además Ayuntamientos, con los del PP a la cabeza, van a subir todos los impuestos, tasas y multas del arco recaudatorio. Esto es el socialismo en acción, con la colaboración entusiasta del PP: demagogia, corrupción al por mayor y miseria para la mayoría. Por ello Sras. y Sres. pensionistas, espero que cuando llegue el momento, utilicen su única oportunidad de protesta, su voto, para echar a estos mentirosos que esquilman a los colectivos más necesitados mientras despilfarran sin límite en los temas más aberrantes, y elijan opciones que al menos les den una esperanza.

El otro disparate ha sido la confirmación el lunes por parte del Presidente de la Asociación Hipotecaria Española, Sr. Santos González, que los promotores, cuya deuda con las entidades financieras asciende a 325.000 millones de euros, no la podrán devolver. Es decir, que una deuda gigantesca superior al 30% del PIB, y más del doble de la suma del capital y reservas de toda la banca, nunca será pagada.

No sé si darán Uds. cuenta de lo que esto significa, pero es muy sencillo, SI LOS PROMOTORES NO PUEDEN DEVOLVER, LA BANCA TAMPOCO PUEDE REPAGAR SU INMENSA DEUDA CON EL EXTERIOR, DE LOS QUE 410.000 MILLONES VENCEN EN LOS PRÓXIMOS TRES AÑOS, Y ESO ES LISA Y LLANAMENTE LA QUIEBRA DE BUENA PARTE DE BANCOS Y CAJAS. Porque los activos de los promotores, al contrario de las viviendas terminadas, apenas tienen valor, 166.000 corresponden a suelo, que no vale nada. Por mucho que el Banco de España con su irresponsabilidad suicida, permita a los bancos “falsear la tasa de morosidad, y esconder la basura debajo de la alfombra” en palabras del Financial Times manteniendo íntegro el valor de unas deudas, que jamás recuperarán. La responsabilidad del Banco de España, durante 2006 y 2007, permitiendo a bancos y cajas endeudarse masivamente con el exterior, en más de un 50% de los créditos concedidos, la mayoría en forma insensata a personas insensatas, es infinita. Si el Banco de España hubiera hecho su trabajo, la crisis sería hoy considerablemente menor.

De momento, la quiebra se está ocultando, aplazando los vencimientos de deuda con aval del estado, 50.000 millones en 2009, y otros 50.000 previstos hasta agosto, avales que se entregan con la más absoluta irresponsabilidad, sin el menor análisis de quién podrá devolver y quién no. Pero esto ya no puede continuar, la banca no puede asumir la deuda inmobiliaria, y como no puede, pretende con toda su cara, que seamos nosotros, el pueblo, quien pague por sus errores, y así lo pide el ex ministro socialista Jordi Sevilla, con una desvergüenza y una miseria moral inauditas, y entre tanto el banco de España permite dar 15.000 millones de beneficios a un sistema quebrado, 15.000 millones que se embolsan tan ricamente, y ahora pretenden que se les rescate de la ruina con dinero público.

Y así las cosas, el gobernador Fernández Ordóñez, se dedica a advertirnos sobre los graves peligros de la deuda, ¡qué novedad!, ¡y nosotros sin enterarnos!, y a decir que sin reforma laboral no se puede salir de la crisis. Es decir, se hace la reforma laboral y ¡zás!, los Autonomías y Ayuntamientos pueden seguir depilfarrando sin límite, el sistema financiero puede seguir mintiendo sobre la realidad, la luz y el gas pueden seguir siendo los más caros de Europa, porque con eso se arregla todo. Sr. Gobernador, ya está bien de mentiras, ya está bien de engaños, haga en primer lugar su trabajo y luego pontifique sobre lo demás.

Y ahora no somos ya los catastrofistas antipatriotas quienes le acusamos de llevar más de dos años permitiendo falsear los balances, y de no hacer nada por reestructurar el sector. Ni siquiera la prensa económica internacional, ahora la acusan los grandes bancos, los más fieles entre los fieles, que viendo el hundimiento que se avecina, le exigen uno – Alfredo Sáez, vicepresidente del Santander – “que los bancos débiles y poco solventes no pueden seguir operando” y que basta ya de mentiras que “hay que ajustar cuanto antes los balances para solucionar el sistema financiero”, y el otro – FG el presidente del BBVA – le deja totalmente con el culo al aire afirmando que el valor de los activos inmobiliarios hay que reducirlo en ¡un 65%!, que “solo podremos salir de la crisis cuando el precio de los pisos se ajuste a su valor real” para lo cual queda una caída importante. Así que, Sr. Gobernador, deje de pontificar y empiece a reestructurar cerrando ya todas las entidades inviables, y deje también de templar gaitas con los barones autonómicos, y de despilfarrar a ciegas nuestro dinero y avales. Algún día tendrá que responder por ello

jueves, 28 de enero de 2010

Burbuja. Por favor, no rescaten al ladrillo, por Manuel Llamas

España se encuentra en la encrucijada, en uno de esos momentos clave en los que las medidas a tomar determinarán en buena medida el futuro de la economía nacional durante un largo período de tiempo. Pero vayamos por partes.
En primer lugar, la banca ya se ha caído del guindo. La mayoría de entidades, otrora adalid de la "solidez" y "solvencia" del sistema financiero español, acaban de reconocer abiertamente lo que hasta hace dos días se negaban a aceptar. Esto es, que el mercado inmobiliario ha quebrado y, por lo tanto, los promotores no pueden afrontar el pago de su deuda, próxima a los 325.000 millones de euros.
La propia Asociación Hipotecaria Española advierte de que "el sistema no puede asumir la deuda inmobiliaria" y "las refinanciaciones posteriores (proceso conocido como roll-over) estarán comprometidas". ¿Qué está pasando? Bancos y cajas son concientes de que el crédito concedido a los promotores es incobrable y, como resultado, tendrán que acabar incorporando a sus balances gran parte del stock inmobiliario –pisos y, sobre todo, suelo–, cuyo precio de mercado es muy inferior al que consta en sus balances contables, lo cual se traduce en suculentas pérdidas que, por el momento, ocultan.

Si a mediados de 2009 la banca acumulaba cerca de 100.000 pisos embargados, ésta acabará absorbiendo, como mínimo, medio millón en manos de los promotores hasta 2012, por no decir casi todo –entre 1 y 1,6 millones, según los cálculos–, sin contar con una abultada cartera de suelo que, hoy por hoy, carece de salida en el mercado. En resumen, la crisis financiera nacional está a punto de comenzar.
Segundo punto. Ante tal panorama, como no podía ser menos, el sector pide ayuda al Gobierno. En concreto, emplear dinero público (el de los contribuyentes), ya sea a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO), Banco de España o Estado, para "financiar" al sector del ladrillo. Y es aquí donde está la clave. ¿Qué reclama la Asociación Hipotecaria? Muy simple: que los contribuyentes desembolsen los 325.000 millones de euros en créditos que los promotores adeudan a bancos y cajas y que, en su mayor parte, son incobrables. De este modo, el sector financiero no tendrá que absorber el citado stock. ¡Fantástico!

Y es que las primeras medidas destinadas al rescate público del sector inmobiliario han obtenido un rotundo fracaso. En 2008, el Gobierno anunció que el ICO avalaría la concesión de créditos por valor de 25.000 millones de euros (2,5% del PIB) destinados a la compra de VPO y préstamos a los promotores de vivienda protegida. ¿Problema? Ni los promotores pueden construir, dada la parálisis que sufre el sector, ni los ciudadanos quieren seguir endeudándose aún más para comprar unos pisos que están sobrevalorados.
Y puesto que las medidas destinadas a estimular la demanda no han dado sus frutos, ahora lo que se plantea es intervenir por el lado de la oferta. Que el Gobierno compre el stock, cosa que ya están haciendo múltiples comunidades autónomas, o que, directamente, se rescate el ladrillo mediante la concesión de ayudas, tal y como reclama ahora el ex ministro socialista Jordi Sevilla.
El problema es que cualquiera de estas medidas implicará, en todo caso, un incremento disparatado del endeudamiento público, con todo lo que ello implica: nula recuperación económica, descuadre aún mayor de las cuentas públicas, aumento de la presión fiscal y riesgo de quiebra soberana. Cubrir el enorme agujero que ha dejado la burbuja inmobiliaria con impuestos presentes y futuros es, a todas luces, inaceptable, inmoral, vergonzoso e ilegal. Es un robo, un atraco a mano armada que no podemos ni debemos consentir.

Puesto que el famoso Fondo de Rescate Bancario (FROB) sigue paralizado en Bruselas, ante el temor de que se salve indiscriminada y arbitrariamente al sector de las cajas de ahorros (en manos de los políticos), las entidades aspiran a que seamos nosotros quienes tengamos que cargar con la factura. ¡Y se quedan tan anchos, oiga!
Pues bien, ni rescate inmobiliario ni rescate bancario. Que cada palo aguante su vela. Los promotores han quebrado, ya que con rebajas del 15% o 20% optan por declararse en concurso y entregar los pisos a sus acreedores para saldar la deuda. Y puesto que el mercado sigue sobrevalorado en un 30% de media, serían bancos y cajas los encargados de liquidar el stock a pérdidas. Sin rebajas sustanciales no habrá ajuste.

¿Que eso va a comprometer la solvencia de numerosas entidades? No cabe duda. Entonces, ¿qué hacer? Analizar caso por caso y proceder a una dura y transparente reestructuración e, incluso liquidación ordenada, del sector mediante privatizaciones y apoyos públicos puntuales que, en todo caso, deberán ser devueltos con intereses una vez saneado el sistema. Lo contrario sería, simplemente, injusto, además de desastroso. 
Manuel Llamas es jefe de Economía de Libertad Digital y miembro del Instituto Juan de Mariana.
Libertad Digital

E-books Una editorial para atarlos a todos, por Daniel Rodríguez


Diría que es una sorpresa, pero la verdad es que no lo es. Las discográficas lo han hecho casi todo mal, y ahora que están intentando cambiar de rumbo, al menos en parte, puede que sea demasiado tarde. Demasiados clientes se han pasado a las filas del P2P y las descargas, hartos de unos precios absurdamente altos y, en muchos casos, de un formato que en su día fue económicamente necesario, que muchos consideran una necesidad artística, pero que cada vez menos gente compra: el LP, primero, y su sucesor el CD después.

La forma cada vez más habitual en que se consume música es mediante ficheros en MP3, obtenidos de las más diversas maneras, y que los melómanos tienen en sus ordenadores, sus teléfonos, sus discos duros multimedia, sus marcos digitales o sus reproductores MP3; y en algunos casos en todos esos dispositivos y algunos otros al mismo tiempo. Se escuchan canciones sueltas, en recopilaciones personales de la música completamente ajustadas al gusto de cada uno. La industria ha pretendido que siguiéramos atados al CD, al que incluso han cargado de protecciones para intentar que no pudiéramos copiar la música que habíamos comprado a formatos más cómodos. Pero han fracasado.
También han puesto trabas a la compra legal de canciones sueltas; principalmente a través de unos precios absurdamente altos. Todos sabemos que el coste de descargar una canción de tiendas como iTunes o Amazon MP3 es ridículo, y que los precios de 89 ó 99 centavos están puestos para no hundir aún más el negocio de vender soportes de plástico. De modo que muchos de los más aficionados a la música se han acostumbrado a compartirla por internet y las SGAEs de este mundo les han hecho perder hasta la más pequeña brizna de culpabilidad; será muy difícil que lo dejen por una solución de pago, a no ser que sea mucho más cómoda.

Ahí es donde productos como Spotify pueden triunfar. Tiene un catálogo enorme, aunque con lagunas, y el acceso es casi instantáneo. Los clientes de pago pueden además disfrutar de las canciones en algunos móviles de última generación, aunque tiene el fallo de ser menos universal que el simple y puro fichero MP3. Pero complementándolo con compras más baratas podría ser la vía para que las discográficas sigan ganando dinero de las grabaciones. Menos que antes, claro, pero porque su aportación a la cadena de valor de la música ha disminuido muchísimo en un mundo en el que tanto el precio de las herramientas de grabación y producción discográfica como los costes de distribución han bajado a niveles ridículos si miramos los de hace una o dos décadas. Pero la industria sí sabe cómo promocionar a los músicos, incluso puede ofrecerse como mánager, y esos ingresos podrían compensar ese descenso en su facturación.

Viendo lo que ha pasado, y lo fácil que resulta analizarlo desde la ventaja que nos da el haber contemplado todas y cada una de las meteduras de pata de las discográficas, podría resultar asombrosa la actitud de las editoriales y sus correveidiles. Así, por ejemplo, en El País escribían lo mala que sería la desaparición de los "heditores" porque nadie haría la labor de, eso, edición de unos manuscritos que siempre pueden ser mejorados gracias a una mano profesional distinta de la del autor, al igual que la música gana con un productor que sepa encontrar el sonido perfecto para un artista o una canción. Y sin duda es una tarea necesaria, y por eso mismo no desaparecerá, al igual que las discográficas seguirán aportando algo de valor a la música que será retribuido. Pero eso sólo no justifica que las editoriales sigan existiendo tal cual son ahora.

Sin embargo, bajo excusas tan exiguas como ésta, parecen estar cerrando los ojos ante lo que se les viene encima. O les facilitan la vida a los lectores que se pasen al libro electrónico, bajando los precios en ese formato aunque pueda reducir sus ventas de papel, o incluso pensando en mecanismos de suscripción que quizá no sean Spotify pero se le puedan parecer, o pueden despertarse un día y ver que sus autores les han abandonado por empresas que no son editoriales de toda la vida, pero que ofrecen a los escritores lo que necesitan: la vía para llegar al mayor número posible de lectores.
Algunos escritores de éxito están presionando a sus editores para llevarse una parte mayor del pastel y algunos como Ian McEwan directamente han firmado con Amazon para convertirla en su editorial, que venderá el libro en papel y en el Kindle y le dará un porcentaje mucho mayor de las ventas.

Amazon lo ha visto claro, y amenaza con convertirse en la mayor editorial de Estados Unidos a poco que las tradicionales se despisten. Por supuesto, aún hay tiempo de cambiar. Pero muchas editoriales, entre ellas las españolas, parecen tener toda la intención de despistarse.

Daniel Rodríguez Herrera es subdirector de Libertad Digital, editor de Liberalismo.org y Red Liberal y vicepresidente del Instituto Juan de Mariana.
Libertad Digital

martes, 26 de enero de 2010

Avisos de líos por parte de los liantes, Félix Ovejero, ABC


Muchos de quienes apoyaron el editorial conjunto de los periódicos catalanes negaron que constituyera una presión o coacción al Tribunal Constitucional. Se equivocaban, al menos para la teoría del lenguaje, curso primero. Una amenaza es un «argumento» muy especial. Se sostiene a pulso, en su propia invocación. No proporciona razones o las proporciona de manera esquinada.

La «razón» básica, aunque no la única, para atenderla es el hecho mismo de que quien la esgrime advierte de que si no se le hace caso actuará de determinada manera. Si un editorial de este periódico afirma que «Estados Unidos podría responder si se siente provocado» está emitiendo una opinión más o menos argumentada, más o menos avalada por datos y razones. Si quien lo dice es Obama no estamos ante una opinión, sino ante una amenaza. El paso de la tercera persona a la primera convierte a la opinión en una coacción y ese paso estaba atado a la decisión misma de firmar un editorial colectivo. No era un editorial de un periódico que los demás aprobaban, sino un editorial que firmaban periódicos catalanes en tanto que catalanes y que hablaba, desde la primera línea, en nombre de la sociedad catalana, de una sociedad catalana que por medio del texto nos avisaría de lo que puede pasar si no se atienden sus requerimientos. Así las cosas, resultaban inevitables la prosa enaltecida y los sujetos imposibles, que empezaban, aunque no acababan, con la apelación a «La dignidad de Cataluña». Dignidad nacional, supongo.

Otra cosa es que la amenaza resulte creíble, que tenga fundamento. ¿A nadie le llama la atención que mientras los catalanes nos mostramos indiferentes -el único desapego perfectamente identificado- a los problemas de nuestros políticos, y sobre esto sobran los datos bien contrastados, la «sociedad civil catalana» se agite y, prietas las filas, suscriba proclamas como las recogidas en el editorial? (Para las dudas, véase, por ejemplo, el trabajo de Martínez-Herrera y Thomas Milley, "The Constitution and the politics of nacional identity in Contemporary Spain", a punto de aparecer en Nations and Nationalism), que confirma el sólido, y creciente, apoyo de los catalanes al pacto constitucional del 78, más allá de la «desafección» de sus élites políticas).

Algún día habrá que preguntar a la llamada «sociedad civil catalana» lo que ya deberíamos haber preguntado a la identidad: «¿hay alguien ahí?». Alguien más, claro, que los que pasan lista a los abajo firmantes y el que reparte las regalías, que vienen a ser los mismos. Que ese singular ecosistema es impermeable a lo que dice -o calla- la sociedad real catalana lo confirman sus lecturas eufóricamente nacionalistas de los resultados del reciente «referéndum», lecturas que deben estar haciéndose estremecer en su tumba a Galton y Pearson, los fundadores de la estadística social. A pesar del fracaso, al día siguiente, y desde entonces sin tregua, una batería de comentaristas, impermeables a la evidencia empírica, avisaban de que la larga marchar era imparable. Pierden por 10 a 0, pero ellos siguen haciendo la ola, como si tal cosa. Ateniéndose al guión.

Anticipo que no son pocas las perversiones del ideal democrático que andan por detrás de lo que está pasando con esa sociedad civil que responde a toque de pito. Algunas bastante inmediatas. Se imaginan que como presidente de mi comunidad de vecinos, elegido para cambiar las bombillas y poco más, yo anunciara públicamente que «los vecinos de Consell de Cent están a favor de la renta básica y del impuesto de sucesiones». Pues algo parecido hicieron muchos de los que suscriben el editorial, empezando por el inefable presidente del Barça, cada vez más Gil y Gil. Yo tengo un amigo, periodista colegiado, del Barça y colombiano de origen, que se abstuvo de votar el Estatut y que descubrió que había votado a favor del editorial. Tres veces: como culé, como periodista e incluso, ya ven, a cuenta de la «Fundación de Ateneos Colombianos». Empachado de sociedad civil.

Que la amenaza no resulte creíble no impide, sin embargo, que sea una amenaza. Sobre eso está casi todo el mundo de acuerdo. En primer lugar no pocos de los destinatarios. Se ha impuesto entre gentes de «Madrid» que uno conoce una resignada interpretación según la cual el Estatut es una insensatez, pero es una insensatez todavía mayor declarar su parcial inconstitucionalidad. Repárese en que las dos insensateces no son de la misma naturaleza. La primera es esencial: sencillamente alguna parte del texto es incompatible con la Constitución. Sobre eso nadie tiene duda informada y menos que nadie el Tripartit. Hasta Pérez Royo, tengo para mí. La otra insensatez es táctica, prudencial: si nos oponemos, será peor. Algo que saben bien los políticos nacionalistas. Desde hace mucho. Ellos proponen cosas desatinadas, a la luz de lo que dijeron ellos mismos no hace tanto tiempo, y sostienen que si no se aceptan sus propuestas, se va a liar una muy gorda: puro chantaje.

En esos términos, ante el dilema entre la propuesta y el lío gordo, que no tiene otro sostén que su propia amenaza, ellos aparecen como moderados. Naturalmente, al poco tiempo, como ven que el método funciona, vuelta a empezar. El delirio de un día se convierte en el punto de partida innegociable del siguiente. Y en esa estamos y, que nadie se engañe, estaremos pase lo que pase con el Estatut. No especulo. Lo muestra el cómo hemos llegado hasta aquí y lo anticipan las declaraciones de los nacionalistas en las que ya dan el Estatut por amortizado. Tiren de Google si tienen dudas.

Pero que los nacionalistas adopten la estrategia del lío gordo no resulta asombroso. Les ha servido y está en la naturaleza insaciable de un proyecto político basado en la conquista, paso a paso, sin tregua, de un ámbito de soberanía. Lo inaudito es que apelen a la amenaza otros que se refieren a ella como si fueran sus víctimas pero, a la vez, actúan como sus protagonistas y pregoneros. Según ellos no cabe oponerse a una (supuesta) mayoría, a un sentimiento mayoritario. La tesis se escucha mucho por aquí y presenta dos versiones. La primera entre gentes del PSC-PSOE, empezando por el presidente de la Generalitat. Ellos invocan, como base de sus opiniones, a la mayoría para unirse a la mayoría. Como si sus propuestas no fueran con ellos. No dan razones independientes, como sucede con Convergencia o ERC. Estos primero «justifican» sus puntos de vista identitarios y, más tarde, extraen las implicaciones políticas. Con independencia de la solvencia analítica de sus puntos de vista, ese proceder resulta impecable estratégicamente. Los socialistas catalanes van a su aire. Ellos no dicen que lo que defienden esté bien o mal, sino que es lo que dice la mayoría. Una mayoría que no existiría si ellos no se sumaran a ella.

La otra versión es más llamativa por su procedencia. Se da entre algunos opinadores catalanes que han dejado escrito negro sobre blanco que el Estatut tiene graves problemas de constitucionalidad y que no responde a las preocupaciones de los catalanes y que, apenas unos meses más tarde, no apelan a otro argumento que al del lío gordo. Por acortarlo: sostienen que algo no resulta defendible, y que los catalanes no lo defienden, y, a la vez y sin un instante de sonrojo intelectual, que no hay que oponerse a ello, es más, que quien se opone es un irresponsable. Toma ya, principio de contradicción. Y toma ya, independencia de criterio. La puta y la Ramoneta, que decimos en Cataluña.

Y ahora navegantes, si tienen un momento, relean el editorial, al menos su último párrafo, ese que comienza: «Que nadie se confunda, ni malinterprete las inevitables contradicciones de la Catalunya actual. Que nadie yerre el diagnóstico, por muchos que sean los problemas, las desafecciones y los sinsabores. No estamos ante una sociedad débil, postrada y dispuesta a asistir impasible al menoscabo de su dignidad». Avisados quedan.
Félix Ovejero es profesor de la Universidad de Barcelona

lunes, 25 de enero de 2010

Quiebra del Estado o ... El punto de inflexión, por Manuel Llamas


Tras los últimos avisos de las agencias de calificación de riesgos (Moody´s y Standard & Poors), así como del banco suizo Credit Suisse, parece que el riesgo a un estallido de la deuda soberana comienza a ser tomado muy en serio por las autoridades políticas. La zona euro comienza a tener graves problemas ante la posibilidad real de que los países periféricos entren en bancarrota. Grecia, Irlanda y España están ya en el punto de mira.
El pasado abril ya avanzábamos que el Estado, al igual que cualquier empresa, también puede entrar en suspensión de pagos (default). En especial, tras la llegada de una gran crisis financiera como la actual. Así, durante las últimas cinco grandes crisis económicas de la historia moderna un porcentaje muy elevado de países –entre el 30% y el 50% de 66 casos examinados– no pudieron afrontar el pago de sus deudas soberanas.
La situación actual no es muy diferente. No obstante, estamos sufriendo la peor situación económica desde la Gran Depresión de los años 30. Tras la quiebra técnica de Dubai, la amenaza se extiende ahora a los países más débiles de la zona euro, los conocidos PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España), así como a los mercados emergentes de Europa del Este.
Esta peligrosa situación ha sido creada, una vez más, por la intervención política. Desde hace meses, el Gobierno socialista se viene vanagloriando de su política de despilfarro público a base de Planes E de todo tipo con la falsa ilusión de que el poder público reactivará la economía, cuando es justo lo contrario.
Si el problema de España es la falta de ahorro y el exceso de deuda, el Gobierno ha tirado de más deuda para apagar el incendio, y es ahora cuando comienza a atisbarse la factura. La pregunta es... ¿quién la pagará? Respuesta: los contribuyentes y los hijos de los contribuyentes. Pero, ¿y si es tan abultada que no se puede pagar? Pues entonces será cuando los acreedores (Alemania y Francia) tomarán cartas en el asunto y, al igual que una empresa en suspensión de pagos, impondrá un duro plan de reestructuración o liquidación de activos para tratar de recuperar lo que pueda.
Es decir, ya sea el Fondo Monetario Internacional (FMI) o la Comisión Europea (CE), tomarán el control de la compañía para hacer lo que su actual gestor (Zapatero) es incapaz de realizar: el mayor recorte de gasto público de la historia reciente del país y, posiblemente, nuevas subidas fiscales para cuadrar las cuentas e ir amortizando deuda poco a poco.
Hoy por hoy, a falta de un cambio radical de rumbo, es muy improbable que el actual Gobierno sea capaz de poner en marcha un duro, pero más que necesario y sano, plan de austeridad presupuestaria que elimine partidas enteras de gasto, recorte salarios a funcionarios, borre ministerios y rebaje drásticamente prestaciones y subsidios. Y es que ante un escenario de este estilo, los sindicatos, ahora callados y sumisos, no tardarían ni un minuto en tomar las calles, con el consiguiente conflicto social que ello implicaría. El sector público se paralizaría.
Algo similar pasó en Argentina, y hoy acontece en Grecia. Entonces, el Gobierno argentino no aguantó la presión y finalmente los ciudadanos sufrieron un corralito financiero y una intensa devaluación monetaria (pérdida de poder adquisitivo) que acabó por desembocar en el actual populismo político de los Kirchner.
Por suerte, es muy posible que ante la llegada cada vez más plausible del peor escenario para España, la CE (léase el Bundesbank alemán) saldrá al rescate mediante la intervención de la cuentas públicas españolas. Lo único cierto es que, de seguir por esta senda imparable de despilfarro público, tras Grecia, sin duda, vendrá España.
Manuel Llamas es jefe de Economía de Libertad Digital y miembro del Instituto Juan de Mariana.
LIbertad Digital.

La imagen económica de España en el exterior es cada vez peor


EL HUNDIMIENTO DE LA PERCEPCIÓN ECONOMICA DE ESPAÑA, por Roberto Centeno



El Disparate Económico de la Semana / 20.01.2010
El disparate económico de la semana, ha sido la publicación ayer por el Financial Times, de algo que desde este programa he venido denunciando por activa y por pasiva desde hace más de un año: que LA BANCA, con el apoyo del Banco de España, ESTÁ FALSIFICANDO LA REALIDAD DE SUS BALANCES, en concreto y al contrario que en el resto del mundo, en lugar de valorar sus activos a precio de mercado “mark to market”, los valora al precio de adquisición o casi, cuando el precio de mercado puede ser hasta un 50% inferior en el caso de la vivienda, y hasta un 90% inferior en el caso de los terrenos.

El diario británico no es el primer medio en hacerse eco de esta falsedad, pero si el de mayor repercusión. ¿Y qué nos dice?, pues que la morosidad real de muchos bancos es casi el doble de la oficial, y eso que no tiene en cuenta, ni las refinanciaciones de préstamos que jamás serán devueltos, ni los aplazamientos a empresas quebradas, ni los agujeros de grandes sociedades como Reyal Urbis o Metrovacesa, que tampoco podrán repagar su inmensa deuda, se limitan a calcular el valor de mercado de lo que denominan propiedades inmobiliarias adquiridos, fundamentalmente viviendas – no está claro que incluyan también terrenos y otros activos -, y ver su diferencia con el valor contable.


Pero el diario es muy concreto en sus datos con los bancos cotizados que son los que interesan a sus lectores, así explica, por ejemplo, que la morosidad real del Popular es del 8,43% frente al 5,43% oficial, la del Sabadell del 6,82% frente al 3,87%, la de Banesto del 4,2% frente al 3,02, etc, no es de extrañar por ello, que los especuladores estén apostando por una fuerte caída del valor de los mismos, vendiendo masivamente sus acciones. Solo Santander y BBVA salen mejor librados, porque el engaño no es tan grande, y porque el Santander obtiene los 2/3 de sus beneficios en el exterior y el BBVA los 2/5. Y esto son los bancos, de las cajas ni habla, donde la situación es de quiebra pura y dura en la mayoría, y sin embargo ahí tienen Uds a los presidentes autonómicos, Feijoo por ejemplo, más chulos que un ocho, diciendo que las cajas de la taifa son de la taifa y de nadie más, mientras exigen nuestro dinero y nuestros avales, para salvarse de la ruina.


El Banco de España, en su línea de mendacidad habitual, dice que la morosidad en noviembre ha sido del 5.05%, 92.624 millones de euros, con un par. Cuando la realidad supera los 200.000 millones, una cifra escalofriante, de los cuales unos 120.000 millones corresponde a las cajas de ahorro, no los 48.000 millones que falsamente les atribuye el BdE, y de los cuales a su vez entre un 20 y un 25% serán fallidos (1). Y esto es solo la parte “fácil” del problema, la parte difícil es como devolver los casi 400.000 millones que deben al exterior y que son incapaces de repagar. El año pasado necesitaron casi 60.000 millones de avales del Estado para renovar préstamos, y este año ya ha pedido otros 50.000 millones, porque no son capaces de devolver casi nada. ¡Pero no le da a Ud. vergüenza D. Miguel Ángel!, este es un proceso de locos que nos lleva a la ruina. Tome nota de lo que hizo su predecesor, el injustamente vilipendiado Mariano Rubio, en la crisis de los 80, donde intervino 52 entidades de 100, sin que le temblara el pulso, e intente imitarle. Deje ya de amagar y no dar, deje ya de cubrir con sus mentiras a esta panda de golfos, y sobre todo deje de amenazar con utilizar el “bate de béisbol” como gusta llamar al artículo 7 del Real Decreto del FROB, que le autoriza a intervenir una caja de ahorro insolvente y poner en la calle a sus gestores, y utilícelo y póngalos en la calle ya, antes de que el estropicio se lleve por delante lo que queda de país. El problema es que los barones autonómicos, con el apoyo de Rajoy y Zapatero le toman a Ud. por el pito del sereno, y que ha demostrado no tener lo que hay que tener un regulador para actuar, mientras la situación empeora cada día. Empiece a actuar de una santa vez, ¿se puede saber a que espera?…


Y entre tanto, la situación económica se agrava cada vez más, pero con un diferencia. Los mercados y la prensa internacional son ya conscientes de lo que se avecina, lo que precipitará los acontecimientos. Goldman Sachs, el primer banco de inversión mundial, ha dado un giro de 180º a su percepción sobre España, y recomienda desde ayer vender toda la deuda española, para protegerse ante un posible impago de la misma. Y el Deutsche Bank ha hecho lo mismo, y varios diarios internacionales señalan ya que después de Grecia quebrarán España y Portugal. La dictadura mediático televisiva de Zapatero y sus secuaces, y una oposición mentirosa, corrupta y traidora – han aceptado la asignatura de Educación para la Ciudadanía, y ¡acaban de apoyar el proyecto Sinde de restricción de las libertades fundamentales, con el cierre de los blog de internet contrarios a los puntos de vista del gobierno! Solo Rosa Díez se ha enfrentado al proyecto y propuesto eliminarlo si UPyD saca los suficientes votos! – que allá donde gobierna, hace todo lo contrario de lo prometió a sus votantes y de lo que predica, ya solo engañan a los españoles, y espero que cada vez a menos. 2010 será una año de continuidad en el hundimiento y al final estaremos ya al borde del desastre.


RESPUESTA A CARLOS Y A MORGLUM SOBRE EL AGUA


Carlos y Morglum, Morglum y Carlos. Me resulta no solo increíble sino particularmente triste lo que comentáis sobre el agua. Y me resulta particularmente triste por ver a dos personas inteligentes y valiosas infectadas del virus de la degradación intelectual y moral de este régimen de miserables. ¿En qué país del mundo civilizado el agua no es un bien común?, ¿en qué país del mundo se blindan los ríos? “Todo el agua se tira al mar” (excepto en Israel donde no se tira ni gota), eso es una memez como decir “la tierra pertenece al viento” o “volverán las oscuras golondrinas”, si un río, el Ebro, ha arrojado en las últimas dos semanas al mar más de tres veces más agua que la necesitaba el Plan Hidrológico, ¿por qué coño no se va poder coger ese agua en la desembocadura y llevarla a donde se necesita? Pues porque Zapatero es un miserable lleno de odio, y como el tema era idea de Aznar, decidió cargárselo para empezar, y para seguir lo utilizó para enfrentar a unos españoles contra otros, algo que forma parte de su siniestro programa, un enfrentamiento en que vosotros habéis picado.


Es decir, un personaje malvado toma una decisión canallesca y siembra la semilla del odio, y la semilla fructifica. Desgraciadamente ha fructificado en muchos, pero sinceramente no pensaba que fructificara en gente como vosotros. Eso es lo grave y lo realmente triste.


Dice Carlos, que los tomates que se riegan con el agua ¿por qué no son suyos? Por Dios Carlos ¿qué rayos tienen que ver unos tomates cultivados con el trabajos de una persona en una tierra de su propiedad, con el agua de un río? Por favor, sé un poco más serio. Llegamos al absurdo de los absurdos.


Y termino Morglum, no tengo ni idea de los estudios de Eraso, pero no nos cuentes una batallita conspiratoria, es imposible que Eraso si es lo que dices que es, y no lo dudo, haya puesto en cuestión un trasvase como el del Ebro, que además y al contrario que el Tajo-Segura, es agua residual cogida de la desembocadura y no en la mitad de su curso. Y si lo ha hecho, que no lo creo, entonces tendría que decirte con toda rotundidad que es un perfecto descerebrado. El agua de un país es de ese país, DE TODO EL PAIS, y no de una región concreta, Y TODAS LA OBRAS HIDRAÚLICAS QUE PUEDAN HACERSE PARA DISTRIBUIRLA DE LA MANERA MAS EFICAZ SON ESENCIALES, sobre todo en un país como España con una distribución hídrica tremendamente descompensada. El trasvase Tajo-Segura lo propuso un Ingeniero de caminos, Lorenzo Pardo, a principios del siglo XX, y luego, como toda las obras hidráulicas de este país lo realizaría Franco, porque estos miserables, tanto los que nos gobiernan como los que supuestamente hacen oposición, viven de la rentas y del expolio, no han hecho nada de nada, excepto llevar a España a la división y a la ruina. Quien defiende que el agua es de cada taifa, aparte de estar para que lo encierren, está defendiendo la destrucción de España y eso no puedo aceptarlo, ni puede aceptarlo una persona racional.


El miserable de Zapatero en un mitin en Valencia poco tiempo después de haber anulado el Plan Hidrológico, que para mas INRI se financiaba con fondos comunitarios, diría “voy a acabar con el problema de la sequía en España, voy a llevar agua a todas partes, si he sido capaz de sacar las tropas españolas de Irak, ¿cómo no voy a ser capaz de traer agua a Valencia?” ¿Y qué ha hecho este mentiroso compulsivo?, nada de nada de nada. Lo que ha hecho es un delito de lesa Patria. Y ahora la Cospedal, traicionando los principios y los valores del PP y todo lo que haya que traicionar con tal de seguir chupando del bote también. Si alguien vuelve a votar a estos gusanos/as merece todo lo que le pase, y le pasará, no lo dudéis.

domingo, 17 de enero de 2010

Vich como paradigma, J.M. Carrascal, ABC

VIC representa el cuarto fracaso de Zapatero como presidente. El primero fue su intento de lograr la paz en el País Vasco negociando con ETA. El segundo, cerrar nuestro ordenamiento territorial dando a los nacionalistas lo que quisieran. El tercero, resolver la crisis económica negándola de entrada y subsidios de paro después. El cuarto, el más callado y ambicioso de todos, alterar el equilibro socio-político de España a través de los inmigrantes. Todos ellos basados en el utopismo de la izquierda y en la bondad natural del hombre, supuestos teóricos que tienen poco que ver con la realidad. Del fracaso de los tres primeros testifica el propio Gobierno, persiguiendo etarras con todas sus armas, dejando al Tribunal Constitucional recortar el nuevo estatuto catalán y llevándonos a la cola de la recuperación económica. Ahora, le estalla en las manos el cuarto, el intento de alterar la realidad sociológica española a través de la demografía. Se trataba de un plan tan simple en objetivos como complejo de realización. Si en España hay dos bloques aproximadamente iguales de derechas e izquierdas, venía a decir, añadamos un par de millones de votos a la izquierda, y tendremos garantizada su supremacía para siempre. ¿De dónde iban a salir esos nuevos votantes? De la inmigración. De ahí las legalizaciones masivas y los «papeles para todos», junto a los cientos de miles de hijos y nietos de españoles, a los que nuestras embajadas en Hispanoamérica están dando pasaportes por orden de Moratinos. Todos ellos, agradecidos, votarían al PSOE, convirtiéndolo en el partido hegemonónico. Ingeniería demográfica al servicio de la manipulación electoral.
Una vez más, sin embargo, la realidad ha llamado al orden a Zapatero. La irrupción masiva de inmigrantes funciona con una economía en auge, que crea puestos de trabajo y dinero suficiente para atender a todos los gastos sociales: sanidad, escuelas, viviendas. Pero cuando la economía se contrae, el paro crece, las arcas públicas se vacían y empieza la lucha por los escasos recursos, todo este andamiaje teórico se viene abajo. Los primeros en notarlo son los que están más cerca de la calle, los ayuntamientos, y los primeros en sufrirlo, los más débiles, los ilegales. Vic representa la primera revuelta contra ese plan de política virtual. Su ayuntamiento dice que no puede cumplir lo que se le pide porque aparte de contradictorio -legalizar ilegales- no tiene medios para ello. Seguirán otros, pues no se trata de un problema particular, sino general, al margen de las ideologías e incluso de la tan cacareada pluralidad española. Donde no hay, no puede darse. Ante lo que Zapatero ha hecho lo que suelen hacer los ilusos ignorantes en estos casos: escapar. La presidencia europea le ofrece un refugio dorado. Lástima que sea sólo por seis meses. Pero ya se buscará otro.

sábado, 16 de enero de 2010

La ONU propone una nueva moneda mundial para sustituir al dólar, Manuel Llamas

Desde el estallido de la crisis crediticia a mediados de 2007 la tensión en torno al papel que juega el dólar en la arquitectura monetaria ha sido cuestionada por algunas de las principales potencias del mundo, sobre todo, China y Rusia.

Este trascendental debate para la economía mundial se estaba negociando en privado por parte de los gobiernos y principales bancos centrales. Se trata de la reforma del actual sistema monetario internacional, vigente desde la supresión de los acuerdos de Bretton Woods por parte del Gobierno de EEUU a principios de los años 70. Desde entonces, el dólar se ha mantenido como la moneda de reserva por excelencia, sin ningún tipo de soporte real tras romper sus últimos lazos con el patrón oro.

La ONU propone ahora reformar el sistema monetario vigente, cuya hegemonía ostenta el dólar. Así, en un informe presentado durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), el organismo multilateral por excelencia reconoce que el sistema monetario no funciona correctamente y, de hecho, ha sido el gran "responsable" de la actual crisis financiera.

Por ello, la ONU afirma que el papel del dólar como moneda de reserva mundial debe ser reconsiderado, tal y como vienen exigiendo Rusia, China y las principales economías emergentes del planeta. De este modo, la institución aboga por la creación de un nuevo Bretton Woods, que deberá ser negociado entre los principales gobiernos, para establecer un nuevo sistema monetario que sustituya al actual.
"Sustituir el dólar por una moneda artificial podría resolver algunos de los problemas relacionados con los grandes déficit por cuenta corriente [esto es, falta de ahorro] que presentan algunos países y ayudaría a la estabilidad", según señala Detlef Kotte, uno de los autores del informe. Sin embargo, "también se precisa un nuevo sistema de tipo de cambios. Los países deben mantener unos tipos de cambio [monetario] reales [ajustados a la inflación] estables".

El papel del FMI

Por ello, según Kotte, debe mantenerse la intervención monetaria que aplican los bancos centrales, aunque también deja la puerta abierta a que sea una institución multilateral la encargada de mantener la estabilidad de los tipos de cambio, en referencia al Fondo Monetario Internacional (FMI). De este modo, el organismo no sólo aboga por sustituir a dólar como moneda de reserva mundial, sino por crear una especia de banco central a nivel mundial que, en este caso, sería el FMI.

En la nota de prensa remitida el lunes, la UNCTAD (perteneciente a la ONU) señala que una regulación y supervisión más efectiva del mercado financiero es "indispensable" para "prevenir la repetición de una crisis financiera y económica mundial como la actual".

Sin embargo, no sólo es necesario revisar la supervisión financiera internacional, sino que "igualmente es importante una reforma del sistema monetario para reducir el margen de beneficios en la especulación monetaria y evitar, así, los desequilibrios comerciales de gran tamaño". Con esta declaración, el organismo se refiere al exceso de ahorro por parte de las economías asiáticas (sobre todo, China) en los últimos años y el abultado endeudamiento (necesidad de financiación exterior) de otras potencias, como es el caso de EEUU. Es decir, a los desequilibrios comerciales a nivel mundial (abultados déficits por cuenta corriente) que ha propiciado el actual sistema monetario, según sostienen algunos destacados economistas.

Los derechos especiales de giro

El actual sistema "depende de la política monetaria que aplica el banco central que emite la moneda de reserva mundial" por excelencia (el dólar), en referencia a la Reserva Federal de EEUU, (FED). Unas decisiones que, según el informe, se toman de acuerdo a las necesidades políticas y económicas de EEUU, en clave nacional, "sin tener en cuenta las necesidades del sistema de pagos internacional y de la economía mundial" en su conjunto.

Sin embargo, según el estudio, ni un correcto manejo de los flujos de capital entre países ni la imposición de una nueva moneda de reserva mundial (en sustitución del dólar) va a resolver los problemas que afectan a las economías emergentes: "el problema del tipo de cambio", añade el estudio. Y es que, "no es posible que un país pueda absorber los shocks externos de manera eficiente mediante la adopción, ya sea totalmente flexible o rígida, de los tipos de cambio", según los economistas de la UNCTAD.

Por ello, el organismo sugiere que se debería establecer un sistema de tipos de cambio en base a un "patrón estable", que sería gestionado y determinado de forma multilateral.
La UNCTAD sostiene que un nuevo sistema monetario basado en principios y normas multilateralmente convenidos es necesario para la estabilidad de la economía mundial y unas "condiciones equitativas para el comercio internacional". En esencia, el organismo apunta a la necesidad de sustituir el dólar por un nuevo patrón monetario, basado en una cesta de divisas que gestionaría el FMI (los denominados derechos especiales de giro).

De este modo, "se reduciría la necesidad de mantener reservas internacionales" para defender los tipos de cambio (el valor de una moneda nacional), y "podría combinarse con un papel más fuerte de los derechos especiales de giro [cesta de divisas] si las asignaciones se hacen en función de las necesidades de liquidez que presenta un determinado país", con el fin de "estabilizar su tasa de cambio real a un nivel acordado multilateralmente".

La posición de China y Rusia

El gobernador del Banco Popular de China, Zhou Xiaochuan, propuso el pasado mes de marzo crear una divisa de reserva multinacional como parte de la reforma en el sistema monetario internacional, sumándose así a la petición de Rusia.
Xiaochuan apuestó por "crear una divisa de reserva internacional que no está relacionada con naciones individuales y puede permanecer estable a largo plazo". Además, dijo que los Derechos Especiales de Giro (SDR, sus siglas en inglés) del Fondo Monetario Internacional (FMI) tienen el potencial para actuar como una divisa de reserva supranacional. Es decir, el objetivo sería crear una nueva súper divisa en sustitución del dólar, cuyo valor determina el resto de monedas.
El pasado julio dicha propuesta se convirtió en oficial. China advirtió en la reunión entre el G8 y el G5 que tuvo lugar entonces la necesidad de reformar el sistema monetario internacional para una "mayor diversificación de la moneda de referencia", el dólar estadounidense. El gigante asiático nunca había sido tan explicito. Ahora, la ONU recoge el guante lanzado por China, Rusia y las potencias emergentes.
Curiosamente, el presidente ruso, Dmitry Medvedev, mostrado la "nueva moneda mundial" en su solapa durante la citada reunión de grandes potencias. EEUU no se ha postulado oficialmente en este debate hasta el momento.

Sin embargo, el secretario del Tesoro de EEUU, Tim Geithner, admitió el pasado marzo que EEUU estaba "muy abierto" a estudiar la propuesta monetaria elaborada por China y Rusia, y crear así una nueva divisa de referencia internacional. Aunque luego rectificó, ante el pánico que generó esta declaración en el mercado de divisas (el dólar se desplomó).

Los fastos de la necia arrogancia, José T. Raga

Se diría que nadie, hasta ahora, ha sido presidente del Consejo de la Unión Europea, siendo así que Europa, la vieja Europa, reclamaba a voces la existencia de un líder que guiase sus descarriados pasos. Finalmente, la Providencia entregó al señor Rodríguez Zapatero como la estrella llamada a iluminar el oscuro camino en el que estaba sumido el viejo continente. Europa ya puede dormir tranquila. ¡Gracias Señor por el favor que nos concedes! Se preguntarán ustedes que por qué me muestro preocupado. Y la verdad es que lo estoy. Estoy preocupado como europeo pero, si se quiere, más aún como español. Al fin y al cabo, a nadie le gusta que a un miembro de la familia, por vicioso, por indolente o por incompetente que sea, se le vapulee y se le vitupere fuera del ámbito familiar. Siempre se ha dicho que "la ropa sucia hay que lavarla dentro de casa". Pues bien, apenas transcurrida la primera semana de presidencia española de la Unión Europea, ya se han producido las primeras reacciones ofensivas, que no por esperadas dañan menos el honor de una nación y de sus ciudadanos.
El título empleado por el Financial Times no puede ser más insultante: "Una España torpe guiará a Europa". No se olvide que el Financial Times es un periódico de referencia, que se lee en todo el mundo. Y ya ven ustedes el primer problema: el rotativo británico no dice que un torpe Rodríguez Zapatero guiará a Europa, lo que también tendría que dolernos como seres gobernados por el "torpe", sino que se refiere a la España torpe, y ahí, por mucho que queramos mirar para otro lado, ahí, estamos todos, ustedes y yo; y, qué quieren que les diga, no me hace ninguna gracia.
Además, sinceramente, creo que el editorial de referencia otorga demasiado poder a quien en definitiva no pasa de detentar, por primera vez en la historia de la Unión Europea, y por mucho que se ufane, un tercio del poder presidencialista, pues tendrá de un lado el freno que siempre ha existido del presidente de la Comisión y, además, esa nueva presidencia más permanente que emana del Tratado de Lisboa: el presidente del Consejo Europeo, que con dedicación a tiempo completo y nombrado por un período de dos años y medio, renovable por otro plazo igual, tiene concedidas en el Tratado amplias atribuciones de Gobierno. Ello por no hablar del propio freno del Consejo de Ministros de la Unión que pueden dejar inoperante la presidencia cuando las propuestas de ésta rayen el límite de lo absurdo.
Por ello me pregunto el porqué de tantos fuegos artificiales a mayor gloria de la presidencia española de la Unión Europea. ¿Son maniobras de distracción de los problemas profundos que aquejan a nuestra Nación? ¿Son quizá expresiones fastuosas para despertar el papanatismo y la admiración de los menos informados? ¿Se trata posiblemente de mensajes para que el pueblo español asuma que durante seis meses no va a aceptar que se le maree con nimios problemas nacionales, cuando él, el señor presidente del Gobierno español, está llamado a ocuparse de los problemas cósmicos que confluyen en la Unión Europea? La verdad es que no lo sé. Lo que sí que sé es que, de momento, y que no hemos hecho más que empezar, ya ha empezado a gastar dinero, parte del cual lo he sacrificado de mi renta mediante impuestos.
Los objetivos del gasto pueden ser los menos imaginables por los ciudadanos de a pié. Por ejemplo en diseño de muebles para las reuniones que se tengan en España con los mandatarios extranjeros. La memoria histórica, que tanto pregona, no le ha permitido recordar que el Patrimonio Nacional dispone de una riqueza en esos activos acumulados por la tradición –tanto del período de los Austrias, como de los Borbones– que si no es el mayor del mundo estará entre los dos primeros.
Mientras tanto, el secretario de Estado de Economía, Don José Manuel Campa ya se ha curado en salud al afirmar que se tardará al menos cinco años en volver a los niveles de empleo del año 2007; y ha hecho bien en precisar que "al menos", pues muchos somos los que suscribiríamos ya que en un lustro se redujera el desempleo a los niveles en que estaba en aquel año de inicio de la crisis. El porqué es bien sencillo: porque no se está haciendo nada para hacer frente a la crisis. Como buen ejemplo de la izquierda hispánica –la europea ya anda por otros derroteros– todo el conocimiento, todo el saber y toda la imaginación, se limitan a tirar de presupuesto para subvencionar lo propio y lo extraño. Da igual que sea un subsidio de desempleo a quien no tiene derecho, que sea una subvención a los compradores de automóviles, porque hay que ayudar a los fabricantes de vehículos, sean nacionales o extranjeros, como que se trate de esfuerzos financieros para premiar la desastrosa gestión de determinadas entidades, manteniendo al máximo el secreto de sus interioridades para no provocar escándalo que suponga desdoro para las personas por sus conductas, probablemente delictivas.
Y ahí acaba la historia, pues como ha venido a reconocer el señor presidente del Gobierno de España, su ideología no permite hacer otra cosa. Sin tener en cuenta que de ideología vive él y quizá su corte, pero el parado necesita trabajo y salario para una vida honesta y digna y, ante eso, cualquier ideología debe inclinar la cerviz para resolver el problema acuciante de tantas familias privadas por completo de ingresos para la subsistencia.
Esto, que visto desde España con nuestro proverbial providencialismo, ya es grave, desde Europa resulta alarmante. Yo creo que por ahí viene la preocupación. No tanto por la tontería de sacar a Europa de la crisis en los seis meses de presidencia, sino en que no se marchiten los primeros signos de recuperación, ya visibles en algunos países antes de la llegada del presidente Rodríguez Zapatero.
Mientras tanto, el nuevo presidente español de la UE monta reuniones con unos pretendidos sabios, donde a la luz de la foto de trabajo –poca actividad se percibía en ellos– costaría mucho detectar la presencia de un simple experto; en cuanto a lo de sabios, sólo se me ocurre pedir un poco de respeto al valor que tal vocablo entraña.

Libertad Digital

El gran golpe, Manuel Llamas

El atraco del siglo está aconteciendo delante de nuestros ojos y quizá precisamente por eso, la mayoría ni siquiera se da cuenta. Día sí y día también, cualquiera puede seguir por la prensa el robo orquestado de la clase política a nuestros bolsillos. Pero en este caso, no me estoy refiriendo al latrocinio de la subida fiscal sino al despilfarro de recursos que supone y supondrá el rescate público del sistema financiero español.
Si un sólido sistema democrático como el de Estados Unidos no ha logrado evitar el despilfarro de miles de millones de dólares para rescatar por la puerta de atrás a grandes bancos de Wall Street a través de la aseguradora AIG, qué no pasará en un país como España, en el que la cultura del pelotazo, lejos de desaparecer, está aún plenamente vigente, sobre todo, en el sector público.
El actual secretario del Tesoro de Estados Unidos, Tim Geithner, está en el punto de mira tras haber ocultado a la opinión pública un gran rescate bancario sin el consentimiento del Congreso cuando presidía la Reserva Federal de Nueva York. Haciendo uso de prácticas propias de la mafia, Geithner ordenó a AIG tapar el asunto pero, por suerte, un congresista levantó la liebre gracias al apoyo de algunos medios de comunicación.
El escándalo, pese a que ahora está siendo investigado, pone de relieve la facilidad y el descaro con el que los organismos públicos despilfarran el dinero de los contribuyentes –en este caso, un mínimo de 13.000 millones de dólares– en beneficio propio, sin importar las consecuencias.
El Gobierno español ya ha puesto encima de la mesa un fondo de rescate (FROB) por valor de 90.000 millones de euros, que equivale al 9% del PIB nacional. Este inmenso dineral será gestionado por el Banco de España y el Ministerio de Economía. El manguerazo de billetes comenzará en breve y, sin duda, supondrá un caldo de cultivo idóneo para el ejercicio de la corrupción política y financiera al más alto nivel. Numerosas entidades serán salvadas con nuestro dinero sin importar la ineficiente gestión llevada a cabo por sus directivos –en su mayoría ex políticos en el caso de las cajas de ahorros– ni calibrar si realmente merece la pena o no acudir al rescate.
Por el momento, la intervención de Caja Castilla-La Mancha (CCM), la primera del Banco de España, se está saldando sin consecuencias penales de ningún tipo. Y eso que la entidad vulneró la ley al conceder créditos por valor de casi 1.000 millones de euros al entorno de sus directivos, aparte de dejar un agujero milmillonario en su balance.
Asimismo, la fusión de Caja España y Caja Duero supondrá, como mínimo, 562 millones de euros para las arcas públicas. Pero lejos de arrugarse, ambas entidades han acordado duplicar los componentes de la nueva Asamblea General (34 personas) para asegurarse que todos los directivos mantendrán su sillón tras la integración.
¿Alguna reacción política al respecto? Ninguna. Los grandes partidos aplauden al unísono y con fervor la dilapidación de nuestros escasos recursos con tal de mantener inamovible el statu quo que les garantiza una posición privilegiada y dominante como casta. Por desgracia, estos dos pequeños ejemplos de robo institucional se verán multiplicados conforme comience a funcionar el famoso FROB. El gran golpe está en marcha y las víctimas, una vez más, serán todos los contribuyentes.
Manuel Llamas es jefe de Economía de Libertad Digital y miembro del Instituto Juan de Mariana.
LD

Felipe González, Zapatero y los 8 años en el poder, por LM Anson

Si tras su victoria electoral en 1989, Felipe González se hubiera retirado al cumplir los ocho años de mandato, hoy sería De Gaulle en Colombey-les-Deux-Églises: la referencia política y moral de España. Tras la cuarta victoria electoral de Roosevelt, los constitucionalistas norteamericanos acertaron al limitar a dos legislaturas la permanencia en la Presidencia de los Estados Unidos de América. Profundizaron así de forma sabia en la democracia.

     En España, estuvo redactado en 1978 un artículo que decía: “Una misma persona no podrá ocupar la presidencia del Gobierno o la de una Comunidad Autónoma más de ocho años”. Esa fórmula se estableció para el Banco de España, el Consejo General del Poder Judicial o el Tribunal de Cuentas. Adolfo Suárez, que pensaba permanecer en el poder hasta al año 2012, se cargó aquel artículo que tanto hubiera beneficiado al desarrollo democrático español.

     Felipe González ha declarado que “uno se vuelve bastante más impaciente al décimo año de presidir un Gobierno” y “que hay un límite, un periodo de saturación”. Tiene toda la razón. Ojalá que Zapatero lea sus opiniones. Aznar se aplicó a sí mismo la limitación de permanencia en el poder en declaraciones que me hizo en Moncloa y que publiqué en el ABC verdadero. Cumplió su compromiso cuando las encuestas le daban 14 puntos por encima de Zapatero.

     Si la decisión no fuera facultativa del interesado sino imperativa de la ley, Zapatero no podría presentarse a las elecciones del año 2012. ¡Qué tranquilidad para todos! Pero no caerá esa breva, a menos que las encuestas anuncien una derrota apabullante del faro de la Alianza de las Civilizaciones. En ese caso, sí, en ese caso, Zapatero podría privar a España de la dicha de continuar gobernada por sus ocurrencias y su talante.

Luis María ANSON
de la Real Academia Española

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viernes, 15 de enero de 2010

Un embudo conceptual, por Santiago González



Gregorio Peces-Barba publica hoy una tribuna muy notable en El País. 'El enemigo sustancial' se titula y su primer párrafo es el que sigue:
Existen en la cultura política y jurídica moderna dos grandes modelos de convivencia civil y de organización de las sociedades. La de la dialéctica amigo-enemigo es una cultura bélica, de destrucción del adversario, con el que sólo cabe el exterminio desde el odio y desde la imposibilidad de reconciliación. Es el modelo totalitario del enemigo sustancial. La de las sociedades liberales, democráticas y sociales es una cultura de respeto a la dignidad humana, a la tolerancia, a los valores, principios y los derechos, al sufragio universal, a la Constitución y a la ley.
Yo soy el amigo, él el enemigo; nosotros nos reconciliamos, ellos odian. El profesor Peces-Barba pertenece al partido que diseñó el Pacto del Tinell para excluir del diálogo político y de la posibilidad de pacto (o lo que es lo mismo, expulsar de la convivencia democrática a un partido que representaba a diez millones de ciudadanos). Tal vez el señor Peces Barba debería recordar una frase:
"Aquí estamos los buenos y los menos buenos, sólo faltan los malos".
La pronunció él el 15 de marzo de 2005, durante la cena-homenaje que los buenos y algunos menos buenos dispensaron a ese arcángel de la política española llamado Santiago Carrillo Solares.

He tenido que leer dos veces el artículo y tengo la impresión de que Peces-Barba se mira en el enemigo (es él quien lo define como tal) como en un espejo que le devuelva su propia imagen deformada. Lean esta frase:
"Con el paso del tiempo, con su inocencia histórica y con su pérdida de memoria, no sólo se pretenden inocentes, sino que incluso reivindican para su institución el origen de los derechos humanos".
No se confundan; habla de la Iglesia Católica y de Rouco Varela: "resulta insultante para cualquier inteligencia ese descaro en la mentira y en la manipulación de la realidad histórica que les desmiente, y una vez más en nombre de Dios". Es cuestión de gustos, a los agnósticos nos parece peor que nos lo hagan en nombre del pueblo, de la democracia o de cualquiera de los valores de los que hace bandera la socialdemocracia, que lo mismo vale para un roto (papeles para todos) que para un descosido (veto al empadronamiento de los sin papeles) ambos defendidos en el plazo de cinco años por los correligionarios catalanes (PSC) del profesor Peces.

Lean la descripción de la realidad histórica de la transición en la memoria histórica de nuestro héroe del día en la parte final de la pieza:

La transición tras la muerte de Franco supuso el esfuerzo por superar esas dolorosas premisas, perpetuadas en 40 años por el dictador; la Constitución nos devolvió al modelo liberal democrático y social. El comportamiento de todos fue ejemplar, desde el Rey al último ciudadano, pasando por los franquistas recuperados para la democracia encabezados por el inolvidable Adolfo Suárez, y que actuaron con una ejemplar limpieza de miras. [Cualquier testigo desapasionado e incluso apasionado, de la transición sabe que esos comportamientos ejemplares tuvieron tres protagonistas destacados: Adolfo Suárez, por supuesto, pero quienes metieron por la vereda constitucional a sectores que no eran democráticos fueron: Fraga, a la derecha y Carrillo a la izquierda y por los demócratas, que tanto sufrieron en aquellos años negros]

Pero la sombra del amigo- enemigo, la dialéctica del odio, son una realidad difícil de erradicar, sobre todo entre los demócratas de reciente estirpe. [Nada más apropiado para superar la dialéctica del odio que volver a la terminología de cristianos viejos y conversos. "Yo te untaré mis obras con tocino/ porque no me las muerdas, Gongorilla..." le escribía Quevedo a Góngora.] Desaparecida UCD, algunos brotes reaparecieron en la Alianza Popular, después Partido Popular, para acabar con Felipe González y su último Gobierno, donde los errores reales y ficticios se sublimaron y se dramatizaron con mentalidad de enemigo a destruir. [¿Sobre todo, los ficticios? Errores pueden ser las decisiones económicas, pero no los graves delitos que se cometieron. Se mató y se robó adrede, lamento comunicárselo, señor Peces. También para mí fue un descubrimiento doloroso] Y de nuevo aparecen ahora en esta segunda legislatura del presidente Rodríguez Zapatero, con el PSOE en el poder. Están utilizando el insulto personal, el desprestigio, la injuria y la calumnia, y en esa estrategia destructiva no es ajeno el jefe Mariano Rajoy.
[Veamos algunos ejemplos prácticos:
"esta oposición es la más hipócrita y crispante de la historia" (Zapatero, 17 de marzo de 2008)
Véase cómo tratan los demócratas al adversario. El hoy secretario general del Grupo Parlamentario Socialista, Eduardo Madina escribió esto en su blog el 7 de junio de 2006.]
Es evidente que muchas personas del PP no participan de esa forma, pero es también cierto que su silencio es clamoroso. Hay que volver al poder, sea como sea, sin escrúpulos, ni respeto a las reglas del juego limpio. Hasta las víctimas del terrorismo han servido de munición arrojadiza y de eso puedo dar fe en primera persona.

Es difícil, casi imposible, con esa situación actuar desde las reglas del juego. [¿?] Creo que el Gobierno, con el que soy crítico cuando comete errores, [nunca delitos, insisto] no ha atravesado esa barrera y creo que nunca lo va a hacer. Hay que pedir al Partido Popular, que cese en ese juego poco decente y que defienda sus tesis desde el respeto al adversario, que no es enemigo sustancial. No es pedir un imposible, sólo que crean en el valor de sus ideas y que sean leales a los cauces de una democracia que aún naciente merece respeto y lealtad.

Puedes leer aquí el blog de Santiago González