Blogoteca: Un gobierno ilegítimo, por Pío Moa

viernes, 18 de diciembre de 2009

Un gobierno ilegítimo, por Pío Moa



(En Época)

Este aniversario de la Constitución no ha sido el de su ruina –la cual viene de varios años atrás, concretamente de la colaboración gobierno-ETA y de la imposición del estatuto de Cataluña--, pero sí el de la oficialización de su ruina mediante hechos consumados. La mayoría de la gente apenas entiende lo que significa ese estatuto, como no la tiene de las implicaciones de la ley de memoria histórica o del proceso de colaboración del PSOE con el terrorismo, y de ahí que oigamos tantos comentarios de especialistas faltos de todo análisis, no mejores que lo que puede oírse en la barra de una tasca.


  El estatuto de Cataluña, después de la farsa  del rechazo a la propuesta de Ibarreche en las Cortes,  cumplía exactamente los requisitos de convertir a estas regiones en “estados libres asociados” o algo así; o, como acertó a decir Maragall,  se trataba de dejar en “residual” al estado español, es decir, la unidad de España. Y constituía, justamente, del núcleo de la colaboración del gobierno con la ETA, el premio a esta por sus centenares de asesinatos, y la liquidación del estado de derecho. Exactamente eso. Solo por ello el “proceso de paz” (qué bien saben bautizar sus miserias) era más que anticonstitucional: era el triunfo de la más absoluta inmoralidad política, del ataque más artero a la democracia y a España misma.


La inconstitucionalidad de dicho estatuto no está solo en su espíritu y su delincuencial fin pro etarra, sino en su misma letra, por más que esta gente suele tener habilidad para disimular el fondo de sus objetivos con hojarasca palabrera: define a Cataluña como nación, es decir, como entidad ajena a España y a sus leyes, ya que la nación es la depositaria de la soberanía. No hace falta recurrir al Tribunal Constitucional, cualquier persona con el más elemental sentido común lo percibe. No extraña que los nacional socialistas catalanes, situándose fuera de la ley y ejerciendo chantaje, amenacen  por si el dictamen del tribunal saliera en algo molesto para ellos… Molestia no imposible, pero sí muy improbable teniendo en cuenta la insignificante autoridad de dicho tribunal desde el momento en que está presidido por una señora con afinidades políticas con el separatismo vasco: a tal nivel ha llegado el (no) poder judicial tras la corrosión ejercida sobre él por los enterradores de Montesquieu, es decir, por el gobierno. Podría decirse sin exagerar que este el Tribunal Constitucional es él mismo anticonstitucional.


   Las consecuencias de la fechoría son incalculables: se ha dado un golpe de estado por la vía de los hechos consumados, lo que significa que el gobierno y la mayor parte de la clase política se ha puesto en posición de radical ilegitimidad. ¿Cómo ha podido ser así?  En una democracia, la oposición está no solo para intentar copar despachos y coches oficiales, sino, ante todo, para impedir la natural tendencia del poder a extralimitarse. Pero en España no existe esa oposición, el actual PP la ha liquidado, porque para él lo esencial son esos despachos, y lo demás le importa muy poco. Baste observar su actitud con respecto al estatuto: engañó doblemente a sus propios electores, primero mediante una recogida de firmas (cuatro millones nada menos), de la que a continuación se desentendió; y, mucho más grave aún, en varias de sus comunidades, la valenciana y la balear, de momento, ha imitado la “residualización” del estado, a veces entre hipócritas loas de España. Y ha contribuido a inventarse otra “realidad nacional” en Andalucía, donde ya antes había aceptado o propuesto, no recuerdo bien, el título de “padre de la patria andaluza” para el majadero Blas Infante. Esa es la oposición.






 Mírese como se mire, hoy tenemos un gobierno ilegítimo, entre otras cosas y muy principalmente por el estatuto ilegal y por la justificación y legalización del asesinato como método de hacer política. Esto es lo que hay.

Blog P. Moa

No hay comentarios: