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domingo, 13 de diciembre de 2009

El hombre de Bin Laden en el Sahara, ABC

El 23 de enero de 2007 el argelino Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) anunciaba de manera oficial que pasaba a denominarse Al Qaida del Magreb Islámico (AQMI). Llevaba ya una década de sangre en las alforjas. Confirmaba todas las sospechas: Bin Laden se hacía con una «franquicia» en el norte de África. Y bien nutrida, porque cerca de tres mil argelinos habían pasado ya por sus campos de entrenamiento en Afganistán.
Al Qaida ha tomado el mando de una nebulosa terrorista hasta ahora demasiado dispersa, tanto en sus objetivos, demasiado erráticos e indiscriminados como para ser válidos para la yihad, como en su ámbito geográfico, que abarca la casi totalidad del Sahara.
Abdelmalek Drukdel
El actual jefe de todo el entramado de AQMI es el emir Abdelmalek Drukdel, más conocido por su alias guerrero, «Abú Musab Abdelwadud». Es argelino. Está al frente del organigrama de la banda por encima el consejo de notables. Un tribunal de Tizi Uzu lo condenó en rebeldía a cadena perpetua el 21 de marzo de 2007.
Abdelwadud nació el 30 de abril de 1970 en Meftah, bastión del terrorismo en la conflictiva región de Blida durante los años 90. Ingeniero en Química y Electrónica, entabló joven los primeros contactos con el GIA. Después ha ido escalando como un buen trepa del terror.
Se barajan los nombres de dos de sus secuaces como responsables directos del secuestro, por vez primera, de tres españoles por este grupo terrorista. Tanto Mojtar Belmojtar, alias «el Tuerto» o «Jaled Abú Abbes»; como Hamadu Abid, alias «Abdelhamid Abu Zeid», operan a las órdenes de Abú Musab Abdelwadud.
Sucesor de Sahraui
Cuando, en junio de 2004, las Fuerzas de Seguridad argelinas pusieron fin a la carrera -y a la vida- del hasta entonces jefe del GSPC, Nabil Sahraui, fue su lugarteniente Abdelwadud quien tomó las riendas de la organización terrorista. Venía de presidir el consejo de notables, que a su vez tenía bajo su control a los oficiales de las siete regiones en las que se dividía el aparato de la banda en Argelia.
El cambio de «marca» de GSPC a AQMI ha servido para tres cosas: internacionalizar la organización, dotarla de un aparato de comunicación, y desarrollar nuevos objetivos y formas de atentar.
La banda, que ya contaba con células en España, Francia e Italia, no ha dejado de extenderse hacia el sur en los últimos tres años: Níger, Chad, Mali, Mauritania... La «franquicia» de Bin Laden en el Sahara ha quedado encuadrada en cuatro divisiones operativas: la Central de AQMI, en Argelia; la Este, en Túnez; la sur, en el Sahel, y la oeste, en Mauritania.
En este nuevo orden, los extranjeros pasan a ser objetivos prioritarios. Cuentan ahora con terroristas suicidas. Aumenta el número de campos de entrenamientos en el Sahara, a cuya región del Sahel son trasladados los rehenes occidentales.
Enciclopedia del terrorismo
Abdelwadud ha pilotado el proceso de transformación del GSPC en la filial sahariana de Al Qaida. Y ha patroneado la creación de su oficina de comunicación, a partir de la página de internet www.jihad-algeria.com, que ha ido cambiando de dominio según las cerraban las autoridades. Sus web son auténticas enciclopedias para convertirse en terrorista.

Coincidiendo con los intentos del presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, de acabar con ellos por medio de un proceso de reconciliación nacional puesto en marcha en 2005, algunos de los antiguos emires abrazaron esta «redención» porque no esperaban que Abdelwadud fuera a ser nombrado jefe, lo que levantó ampollas dentro del grupo terrorista. Muchos otros murieron en operaciones de las Fuerzas de Seguridad, sobre todo en Argelia. Entre los que se rindieron, destaca Hassan Hattab, fundador del GSPC, la semilla de la que ha brotado Al Qaida del Magreb Islámico. Se cerraba así en el Sahara el círculo de la violencia.

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