Blogoteca: Ante una segunda oleada de crisis, por Roberto Centeno

viernes, 23 de octubre de 2009

Ante una segunda oleada de crisis, por Roberto Centeno

El disparate económico de la semana, ha sido el debate de los Presupuestos 2010, con una vicepresidenta desfondada, al borde del ataque de nervios, pero también con un líder de la oposición que aunque crecido ante la insignificancia de la marioneta de Zapatero, es incapaz de ofrecer una alternativa, más allá de los lugares comunes y la fe en su capacidad para hacer milagros. Apañados vamos los españoles con esta tropa. Solo Rosa Díez mantuvo un discurso coherente y planteó soluciones para lo que ella denominó con toda razón, los presupuestos de un Estado residual.


Y mientras sus señorías se enzarzaban una vez más en una dialéctica sin nada que ver con los problemas reales de los españoles, la economía ha entrado en un proceso deflacionista, lo que significa que la recesión, lejos de moderarse, va a ir a más. Y en línea con ello el indicador sintético de actividad, que elabora el Ministerio de Economía, y que integra los principales indicadores de actividad y demanda, un indicador de la coyuntura a seis meses, se ha desplomado en septiembre, pasando del -2,2% interanual en julio al -4%.


En otras palabras, vamos a entrar en una segunda oleada de crisis hacia principios de 2.010. Y para arreglarlo el inepto proteico de Moncloa, responsable directo de unos presupuestos cuyo único objetivo en mantenerle en el poder, en lugar de reducir gasto, sube los impuestos, subida que representa menos consumo, y menos consumo, como saben hasta los niños de primaria, significa más paro, y más paro supone más déficit y una burbuja de deuda que España no podrá devolver. Pero además crucemos los dedos, porque las subidas de impuestos no han terminado, pues estos insensatos piensan agravarlas mucho más aún.


Pero una vez más, y al igual que ocurrió el año pasado, antes de que finalice el año, todos sus supuestos y bases de cálculo que son una pura falsificación, se habrán ido al garete, y también como el año pasado, ignorarán la realidad, pero esta vez no les va a salir gratis. Esta vez la economía acabará en una espiral de hundimiento que obligará al FMI y a la Comisión Europea a intervenir, lo que tendrá un coste brutal en términos de empleo, de protección social, y del sistema de pensiones, que se verán fuertemente recortadas, y además sin garantía de éxito.


A día de hoy, solo una cosa es segura, cuanto más se tarde en implementar un plan de emergencia, más difícil y más dura serán las exigencias de recuperación, y una vez más, como sucedió con la crisis, el gobierno se niega a reconocer la realidad y a actuar en consecuencia, y la oposición, más allá de la dialéctica, carece de un plan alternativo creíble. Por ello, ahora más que nunca, que dios nos coja confesados.

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