Blogoteca: El folclórico, por Augusto Ussía

viernes, 4 de septiembre de 2009

El folclórico, por Augusto Ussía


Qué antiguo, qué cutre, qué casposo en la cursilería folclórica de la izquierda. Como visitar al difunto Herbert Von Karajan con el pin de la difunta Lola Flores. Ese mantenimiento hilarante de la vestimenta «progre». Ignorante Cayo Lara, el manso y gubernativo dirigente de Izquierda Unida. Sus ídolos, los comunistas de la URSS, no se quitaban la corbata ni para dormir. Incluso se la pusieron a la momia de Lenin, y ahí sigue el calvo, con la corbata puesta y bien anudada en su sueño de formol y urna. Simple grosería. El Rey le aguardaba con una corbata roja, regalo visual al visitante. Una corbata de rojo vivo, como las que se ponen Emilio Botín, sus consejeros y directores para dar una imagen corporativa. Cayo Lara, el político gubernamental que no abre la boca con el creciente paro laboral, se presentó en La Zarzuela vestido de comunista de salón. Y con el pin republicano. Le explicó al Rey sus planes para implantar la Tercera República en España. De existir esa tenebrosa posibilidad y de ser Cayo Lara su Presidente, no habría recibido, y de hacerlo, hubiera mandado a la cárcel, a quien le visitara para explicarle el plan de restauración de una Monarquía Parlamentaria. Juegan con la educación de los demás. Todo tan viejo y usado, tan trasecular, que merecía que el Rey le hubiese esperado con un «Meyba» de los años cincuenta. Pero el Rey es un hombre cordial y educado, y recibe en su casa como lo hacen los Reyes y los Presidentes de Repúblicas normales. Qué rollo con la República. La Primera fraccionó España por cantones y la Segunda provocó una guerra civil. Y uno de los motivos, la banderita ésa del pin de Cayo Lara. Que me pregunto yo si no está obsoleta la preminencia de Castilla –el morado añadido–, respecto al resto de las autonomías y regiones. ¿Por qué no, ahora, en lugar del morado, el azul de Asturias, el blanco de Cantabria, el negro de Extremadura, el verde de Andalucía o el celeste de Galicia? La bandera efímera de la Segunda República, haría bien en adaptarse al mapa autonómico, y cambiar su franja inferior de color según un plan minucioso y exacto de integración interprovincial. Que hagan lo que quieran. Lo que tendría que saber el carroza, empecinado en el ayer y gubernamental político de hoy, es que de los quince países más desarrollados del mundo, en su economía, en su sociedad, en su libertad y en su democracia, nueve son monarquías parlamentarias. Tiene que saber el folclórico don Cayo, que toda la libertad que el comunismo ha negado durante su historia a quienes no eran comunistas, se la ha dado en España ese Rey que le recibe con la corbata del Banco de Santander, porque el Banco de Santander tiene más empleados y accionistas que militantes el PCE, IU y los sindicatos juntos. Pero eso. La caspa de lo viejo, de lo nunca renovado, de la imbecilidad fracasada. Ellos siguen en una guerra que perdieron cuando Cayo Lara no era ni ilusión de vida. Y esto, España, con sus altos y sus bajos, es una nación libre y democrática. Y esa libertad la ha traído la Corona, no un pin absurdo y reivindicado por quienes aspiran a una España desgajada y feudal. Una grosería. Como acudir a visitar a Plácido Domingo con un pin con el perfil de Víctor Manuel.

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