Blogoteca: ‘Desengáñese, Pemán, Europa está equivocada', por Carlos Sánchez

viernes, 25 de septiembre de 2009

‘Desengáñese, Pemán, Europa está equivocada', por Carlos Sánchez


Se cuenta que durante una conversación privada entre Franco y José María Pemán, el escritor gaditano defendió la necesidad de que España se acercara más a Europa. Eran tiempos de autarquía y el régimen estaba aislado del mundo. Y fue entonces cuando el dictador soltó una de esas frases lapidarias. ‘Desengáñese, Pemán, Europa está equivocada”, le dijo Franco al viejo falangista con esa ridícula voz aflautada que gastaba.

Ni que decir tiene que gracias a que España hizo, precisamente, lo contrario de lo que reclamaba Franco, este país pudo salir del subdesarrollo. Pero resulta que ahora hay quien cree que se puede salir de la crisis yendo en dirección contraria a lo que se está discutiendo en Europa, donde el gran debate es como hacer la economía más competitiva. Simplemente por una razón. Parece evidente que en un mundo globalizado el país con mayor capacidad de adaptarse a las nuevas circunstancias económicas tendrá mayores probabilidades de crear riqueza y bienestar para sus ciudadanos.

"Cuando un país se empobrece, la pérdida de riqueza afecta a todos ciudadanos. Pero sobre todo a los trabajadores con menos oportunidades de prosperar social y económicamente"

En España, sin embargo, las discusiones giran en torno a la subida de impuestos, pero no con el objetivo de crear un sistema tributario más eficiente y equitativo capaz de impulsar la competitividad de las empresas y de la economía española. Aquí lo que realmente se discute es si el Gobierno hace bien o hace mal en subir los impuestos para financiar el déficit presupuestario, como si el diseño de la política fiscal no tuviera nada que ver con la capacidad de crear riqueza de una economía.

El debate es tan cortoplacista que tanto Zapatero como Salgado han dicho que gracias a que se van subir los impuestos, los parados van a poder continuar cobrando el desempleo. Como si las leyes que dan derecho a cobrar el paro fueran papel mojado.

Recaudar más o menos

Se trata de una visión instrumental de la política impositiva verdaderamente singular. Los impuestos no sólo sirven para recaudar más o menos dinero, sino que también cumplen una función esencial en la política económica, algo que resulta tan obvio que es sorprendente que a estas alturas de la historia haya todavía que recordar. Y en este sentido desconsuela que el Ejecutivo haya hecho tabla rasa de algunas de las reformas fiscales propuestas en los últimos meses, y que en cualquier país desarrollado hubieran suscitado un claro interés.

El Servicio de Estudios del BBVA y otras instituciones han propuesto, por ejemplo, que dado que el único margen de maniobra que tiene el Gobierno para aumentar la recaudación de forma relevante es elevar dos o tres puntos el IVA, sería razonable que al mismo tiempo el Gobierno rebajara las cotizaciones sociales en una cuantía similar con el fin de abaratar el factor trabajo. De esta manera, el aumento del empleo podría compensar la caída del consumo que pudiera derivarse de un aumento de la fiscalidad indirecta. La propuesta es interesante y merecería ser atendida. Sobre todo por razón fácil de entender. Mientras España no se acerque a su potencia de crecimiento (en el entorno del 2-3%), este país seguirá generando paro y déficit público.

La necesidad de abaratar el factor trabajo para hacer la economía más competitiva es tan evidente que Cándido Méndez, como se sabe poco sospechoso de ser un quintacolumnista de la oposición, ha llamado la atención sobre la necesidad de que las pensiones no se financien únicamente con cotizaciones sociales. Fundamentalmente, por una razón. La brecha entre el salario real y los costes laborales es cada vez mayor, y eso afecta a la capacidad de competir de las empresas. Por ello, esta propuesta –sugerida también desde hace mucho tiempo en otros foros- debería ser atendida. En Dinamarca, por ejemplo, las pensiones se pagan con IVA y no con cotizaciones sociales.

Parece evidente, igualmente, que el IRPF necesita ser revisado en profundidad para restaurar la equidad fiscal perdida a cauda del diferente tratamiento que reciben las rentas gravadas en función de su origen (trabajo o capital).

Estas y otras propuestas son muy interesantes, pero en su lugar el Gobierno ha optado una vez más por lo más fácil: subir los impuestos para marcar las distancias entre la izquierda y la derecha. Sin darse cuenta de que cuando un país se empobrece, la pérdida de riqueza afecta a todos ciudadanos. Pero sobre todo a los trabajadores con menos oportunidades de prosperar social y económicamente por razones obvias. Como dijo Ignacio Fernández Toxo hace unos días, hacen falta luces largas en la política económica.

El Confidencial

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