Blogoteca: Golpismo desde Cataluña, Ernesto Ladrón de Guevara

lunes, 31 de agosto de 2009

Golpismo desde Cataluña, Ernesto Ladrón de Guevara


S ÍNDROME golpista se puede calificar como aquél que rompe el orden democrático instituido y subvierte el orden constitucional.

En Cataluña se está produciendo en todo el arco parlamentario, a excepción del partido Ciudadanos y del Partido Popular, un ataque directo a la democracia. Si entendemos democracia el respeto y sometimiento a la ley nacida de la soberanía de los ciudadanos y a su raíz que es la Constitución, los partidos nacionalistas catalanes, entre los que hay que incluir al PSC, están en la teoría subversiva.

Estos días se está llamando a la ciudadanía a movilizarse para presionar al Tribunal Constitucional, pues todo el mundo sabe que, si nos atenemos a la literalidad y al espíritu de la Constitución, parte del Estatuto Catalán, aprobado, no lo olvidemos, por una minoría del pueblo catalán, es radicalmente inconstitucional.

En definitiva, no se acata el dictamen de quien tiene la capacidad y la encomienda jurisdiccional de velar por el cumplimiento de la primera de las leyes en el orden democrático, cual es la Constitución.

Quienes están tras esa estrategia de romper el ordenamiento jurídico saben perfectamente que la actual Constitución está en proceso de derrumbe, y que quien más debiera velar por su observancia y cumplimiento pasa olímpicamente y busca atajos para desarrollar las políticas de control y de monopolio político al margen de cualquier norma de ética democrática. Sabe que ZP no va a hacer nada por cuidar la pluralidad democrática y el orden jurídico y es consciente de que en ese magma de anomia pueden conseguir lo que en circunstancias normales en cualquier Estado democrático no podría obtener. Por ello se llama veladamente a la subversión, pues quienes abonan este camino saben que nada les va a ocurrir por presionar e incluso rebelarse contra las instituciones del Estado, desde la propia Monarquía hasta la estructura judicial pasando por las actuales Cortes españolas. Y no se equivocan. El Estado está más débil que en toda su historia desde Leovigildo. Es por ello que anuncian el “ni se acata ni se cumple” y ya ponen en marcha las resonancias de lo que en el siglo XIX eran las asonadas y pronunciamientos para poner contra las cuerdas a un Tribunal Constitucional atemorizado, timorato y en manos de los partidos.

Incluso el cordobés marioneta del nacionalismo ya ha anunciado que podría escindirse del PSOE para formar algo así como una coalición electoral con éste si desde la cúpula de los socialistas y especialmente desde Moncloa no se embrida al Tribunal Constitucional para que de por bueno el Estatuto.

Que estamos en una democracia más característica de latitudes tropicales que del espacio centroeuropeo no cabe duda. Es inadmisible que se permita poner al mismo nivel un Estatuto que concitó un respaldo no representativo de la voluntad general de los ciudadanos catalanes a una Constitución aprobada de forma abrumadoramente mayoritaria por el pueblo español. Si esto no es un golpe de estado en grado de intención será otra cosa, pero nada que pueda calificarse de democrático.

La escisión de Cataluña está servida por esta vía, y con ello la balcanización de España. Lo lamentable es que esto suceda en un contexto de crisis brutal sin alternativas abiertas para su solución y en un clima de sufrimiento de miles de familias por no tener lo básico para poder subsistir con dignidad. Es lamentable.

Vistazo a la prensa

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