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lunes, 31 de agosto de 2009

Gobierno mundial, Europa de las etnias y desguace de España, por Ismael Medina


M E referí en más de una ocasión a la conferencia de David Rockefeller en el poderoso Centro Económico de Nueva York (diciembre de 1996) en el que expuso los trazos básicos de la estrategia mundialista para la destrucción de los Estados-Nación, uno de cuyos objetivos consistía en sustituirlos por empresas-Estado. Ocultaba, sin embargo, que se trataba de una parte del proceso encaminado a la instauración de un futuro gobierno mundial. Una estrategia a la que no es ajena la conspiración contra la vida a la que dediqué mi anterior crónica, la cual también persigue el desfondamiento moral de las sociedades para su más fácil dominio y control. E insistía en que Rodríguez y sus compinches han acogido con desaforado entusiasmo su aplicación en España, pues para eso fueron elevados al poder.

Hoy persigo analizar otra vertiente de la estrategia iluminista para la destrucción de las Naciones-Estado mediante una suerte de motor de émbolo: su quiebra interna en “nacionalidades”; y su inclusión al propio tiempo en entidades federativas supranacionales sometidas a una dirección única. Busco demostrar, asimismo, que tampoco en este aspecto fueron inocentes algunos de los constitucionalistas de 1978 y menos aún la frenética aceleración que Rodríguez ha proporcionado al proceso.

La práctica del “divide y vencerás” es tan antigua como la primitiva organización humana en grupos tribales. Y adquirió dimensión de estrategia operativa en los procesos expansivos de todos los imperios. No creo necesario aducir ejemplos esclarecedores. Están al alcance de cualquiera con una mínima dotación de cultura histórica. Por lo que concierne al estado actual de la cuestión sí considero oportuno el recordatorio de sus antecedentes en el siglo XIX, el periodo en que paradójicamente se consolidan los Estados-Nación modernos sobre los fundamentos de nacionalismos unificadores, de los que Alemania e Italia fueron manifestación inequívoca.

COINCIDEN ILUMINISMO Y NAZISMO EN EL DISEÑO DE LA EUROPA DE LAS ETNIAS

EXISTE un mapa de Europa, anterior al I Congreso Sionista Mundial , celebrado en Basilea (1897), entre cuyos acuerdos figuraba la creación de un Estado de Israel para cuyo establecimiento se propusieron tres territorios: Uganda, prestamente desechado; Palestina, tierra irredenta del pueblo judío; y Argentina, concretamente la Patagonia, como Estado de refugio al que pertenece el llamado Plan Andinia. Aquel mapa europeo de origen iluminista contemplaba Europa dividida en atención a las peculiaridades étnico-históricas de una multiplicidad de regiones que deberían convertirse en Estados autónomos.

Resulta llamativo, a partir de la anterior referencia, que el III Reich trazara un mapa muy similar de la Europa de las Etnias, salvo en lo que se refería a Alemania, cuyos contornos asumían el ideal pangermánico, concebido como el magma unitario y director de la Europa así estructurada. Conservo un buen número de ejemplares de la revista “Joven Europa”, de la SS, con numerosos artículos en que se desarrolla y apuntala dicha teoría. Es de sobra conocido, asimismo, que en el seno de las SS se organizaron unidades militares , o legiones, reclutadas en un buen número de las etnias previstas en el mapa.

No fue ajena a esta política expansiva del III Reich el trato de favor que otorgó al secesionismo vascongado encarnado en el PNV, hasta el punto que durante la ocupación de París se permitió su actividad sin mayores condicionamientos que los meramente formales. La proclividad germana hacia el racismo vascongado, tan artificial como el ario, persistió tras la caída del III Reich, aunque por vías más o menos soterradas, especialmente en los ámbitos de la izquierda alemana. Arzallus militó en la socialdemocracia luego de dejar el hábito en función del cual ejercía de capellán de inmigrantes españoles junto al también entonces jesuita Jesús Aguirre, travestido años más tarde en duque consorte de alba, tras descollar entre la crema de la homosexualidad intelectual y artística. Y parecen existir pruebas de que incluso dispuso Arzallus de pasaporte alemán. Tales antecedentes y el exacerbado racismo desplegado al frente del PNV venían de lejos. Sus compañeros de seminario ya le llamaban “el nazi”.

IMBRICACIÓN DEL NACIONALISMO VASCONGADO CON LOS INTERESES BRITÁNICOS

Los nacionalismos independentistas en las Naciones-Estado estuvieron siempre estimulados y amparados por los gobiernos con ínfulas o amagos imperialistas. Sucedió también con el vascongado desde su comienzo. No es cosa de entrar en explicaciones prolijas sobre la paranoia de su fundador, Sabino Arana, emergida del resentimiento que aquejaba a un sector del carlismo vizcaíno tras la derrota militar. Pero sí recordar algo que generalmente se pasa por alto y explica la peculiaridad mimética respecto de la británica de su bandera partidista, hoy exaltada como la nacional del mito de Euskal-Heerría, bajo el nombre de “ikurriña”.

Tanto o más relieve que Sabino Arana tuvo Ramón de la Sota y Llano en la materialización del nacionalismo vascongado. Y aunque entre ambos existieran enfrentamientos, fueron circunstanciales y acabaron en final acuerdo, el cual se produjo tras el desastre de 1898 con la consecuencia, entre otras, de que la burguesía catalana perdiera el casi monopolio comercial con Cuba y la vizcaína del sector industrial y, sobre todo, de transporte marítimo. Dicen sus biógrafos, y de ahí la anotación anterior, que de la Sota se inspiró en el nacionalismo catalanista de Cambó. Pero un estudio más a fondo de su biografía pone de manifiesto que acomodó su visión nacionalista a los importantísimos intereses financieros que manejaba.

Ramón de la Sota creó en Vizcaya un imperio que abarcaba los sectores bancario, minero, naval y ferrocarriles. Prósperos negocios todos ellos que le vincularon con los poderosos grupos financieros, en particular los británicos, que en la segunda mitad del siglo XIX y primer tercio del XX controlaban gran parte de tales actividades en España. Proximidad o dependencia de intereses que durante la primera guerra mundial le movieron a poner la flota mercante Sota-Aznar al servicio de Gran Bretaña, de la que los submarinos alemanes hundieron 20 cargueros. Pérdidas generosamente compensadas por Londres y le valieron el título de Sir. Fue asimismo el promotor del Estatuto vascongado a imitación del catalán. Pero su reconocimiento hubo de esperar hasta el comienzo de la guerra civil, cuando el PNV dejó a un lado su ideología conservadora para unirse al gobierno del Frente Popular, a despecho de los múltiples asesinatos de eclesiásticos y miembros destacados de la burguesía vascongada, incluso a manos de “gudaris”. Desplazamiento insensato al que no fue ajeno su descendiente Patrick de la Sota y Mac Mahon, fallecido en marzo de 2008.

He creído conveniente la anterior incursión en la historia poco divulgada del nacionalismo vascongado como muestra de que los movimientos secesionistas en suelo español dispusieron y disponen de impulso y protección exteriores, acordes con la estrategia de poder de las grandes potencias y, al propio tiempo, de la iluminista encaminada al establecimiento de un gobierno mundial.

EL MAPA ACTUAL DE LA EUROPA DE LAS ETNIAS

TAMBIÉN existe hoy un mapa de la Europa de las regiones muy semejante al iluminista y al nazi e incluso con más parcelaciones. A las habituales “etnias” de Cataluña (los llamados Países Catalanes con la inclusión en ellos de Aragón) y Vascongadas, se incorporan Galicia y Andalucía, al tiempo que se omiten Canarias, Ceuta y Melilla. Lo concerniente a esta gran federación de Estados regionales europeos lo he rescatado de una serie de informes insertados a partir de 2004 por Paz Digital.

Nada de insólito encierra que dicho mapa fuera confeccionado por la Alianza Radical Europea, el Partido Democrático de los Pueblos de Europa y la Alianza Libre Europea, vinculada estrechamente al los Verdes de Daniel Cohn-Bendit. Organizaciones a las que están adheridos todos los partidos regionalistas, autonomistas e independentistas que pululan en todo Europa, incluidos, por ejemplo, ERC, BNG y EA. Pero sí llama la atención que el consorcio PDPE-ALE, con sede en Bruselas, cuente con el reconocimiento y financiación del parlamento europeo al cual, tras las últimas elecciones han accedido un buen número de partidos nacionalistas de la ampliada Unión Europea y con capacidad para formar un grupo parlamentario nada desdeñable. También cuenta este instrumento de destrucción de los Estados-Nación europeos con la financiación de fundaciones, preferentemente alemanas y anglonorteamericanas vinculadas a poderosas multinacionales. No es ocioso recordar al respecto que algunas de estas emblemáticas empresas alemanas ya respaldaron la Europa de las Etnias del III Reich.

Estos movimientos rompedores de los Estados-Nación aducen como referencia amparadora para su “legitimidad” el “derecho de autodeterminación” de los pueblos supuestamente oprimidos que reconoce la Carta de la Organización de las Naciones Unidas, cuya Secretaría General favorece su perseverante expansión. Y en lo que concierne a la Unión Europea, les amparan la Carta de las Lenguas Regionales o Minoritarias, el Convenio Marco para la Protección de las Minorías, las Cartas de la Autonomía Local y Regional y la Carta de Madrid. Existen, además, una serie de instituciones que, mediante reuniones, seminarios y otras actividades, fomentan la Europa de las Etnias, varias de ellas avaladas por el Consejo de Europa y la OSCE.

Ronald Rummsfelc , pseudónimo de un especialista en el tema, alude a a la Unión Federalista de Comunidades Etnicas (UFCE.FUEV), el Centro Eruropeo de Promoción de las Minorías (ECMI) y la Oficina Europea de Lenguas Regionales y Minoritarias (EBLUL). Pero con independencia de éstas, que Rumsfeld asocia con los servicios secretos alemanes, existen otras de apariencia independiente como el CIANAMEN, con sede en la abadía benedictina de San Martín de Cuixá, próxima a Perpiñán, q ue desde hace largos años reúne a representantes de numerosos movimientos independentistas regionales, entre ellos varios de España, incluida ETA, y en el que, por cierto, se celebró la reunión de Carod Rovira con Ternera y sus respectivos acompañamientos, amén de agentes de dos servicios secretos. Dicha abadía era frecuentada por Jorge Pujol en el curso de las escapadas montañeras a que era aficionado.

TRASTIENDA GEOPOLÍTICA DE LOS CONFLICTOS EUROPEOS

LAS modernas doctrinas geopolíticas advertían desde las postrimerías de la “guerra fría” sobre el desplazamiento al Pacífico del eje geoestratégico mundial. Hasta entonces habían prevalecido las tesis de McKinder, asumida en el III Reich por Haushoffer y en la URSS por Semianov, a tenor de las cuales quien dominara el corazón de Europa (el bloque continental germánico) dominaría el continente eurasiático. Y el mundo a renglón seguido. Teoría que incitó a Hitler a pactar con la URSS, primero, y a atacarla luego. Y que prevaleció en las reuniones de Yalta y Teherán en las que, con el beneplácito de los USA y Gran Bretaña, impuso Stalin la partición de Alemania, o sea, el corazón geopolítico de Europa.

Aludí en una crónica a la biografía ocultada de Barak Obama en la que subrayaba su estrecha vinculación a los centros de poder de la era Clinton, plenamente confirmada tras instalarse en la Casa Blanca. Me refería a la influencia de Brzezinsky, fundador de la Comisión Trilateral por encargo de David Rockefeller, en las presidencias de Carter y de Clinton, uno de cuyos principales objetivos radicaba en poner cerco a la URSS y en la descomposición del histórico bloque paneslavo que Stalin consolidó férreamente como Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, siguiendo el espíritu de Iván El Terrible y de Pedro el Grande de Todas las Rusias.

La voladura de la Unión Soviética, promovida desde su interior por Andropov y Gorbachov, sionistas ambos, con el concurso de Washington, desembocó en dos efectos geoestratégicos: la descomposición del imperio eslavo, mantenido por Stalin, en Estados independientes periféricos; y la unificación de Alemania, aunque fuera de ella quedaran naciones de estirpe germánica. Las consecuencias actuales de aquellos dos acontecimientos pueden concretarse en una Alemania recrecida y poderosa a la que no afecta la conspiración de la Europa de las Etnias por su sólido empaste nacional-germánico; y la política reactiva de la Rusia de Putin por recuperar espacios paneslavos e impedir la absorción por la Unión Europea de repúblicas que fueron rusas.

Parece evidente respecto de Europa que si bien el eje geopolítico mundial se ha desplazado al Pacífico, persiste en su interior la doctrina geopolítica de MacKinder. Difícilmente podrá resistir Alemania la tentación de convertirse en el motor de una Europa de regiones unida en su entrono. Y sean o no ciertas en todo o en parte las denuncias de Pierre Hillard sobre el apoyo de los servicios secretos del gobierno de Berlín y de importantes corporaciones empresariales a la renovada Europa de las Etnias, es lo cierto que el futuro de Europa dependerá de la locomotora política y económica alemana. Los centros de poder franceses lo saben y de ahí el lógico recrecimiento nacionalista impulsado por Sarkozy para impedir la descomposición de Francia en Estados regionales como el occitano, el bretón o el corso y en reforzar su opción de alternativa al de nuevo y emergente poderío germano.

LA DESMEMBRACIÓN DE YUGOSLAVIA, ESPISODIO DE LA CONSPIRACIÓN MUNDIALISTA

OTRO episodio en esta marcha más o menos subrepticia hacia la Europa de las Etnias lo encontramos en el vidrioso rompimiento de la unidad yugoslava, fortalecida bajo el mando de Tito, comunista disidente que, con un buen número de compañeros que militaron con él en las Brigadas Internacionales, conocidos como “los españoles”, intentó implantar una suerte peculiar de comunismo autogestionario inspirado en nuestro anarcosindicalismo.

El Imperio Austrohúngaro, una singular federación de étnias había sido durante un periodo el factor de estabilidad europea en su flanco centrosudoriental. Su destrucción tras la primera guerra mundial, arteramente provocada mediante el magnicidio de Sarajevo, fue respetado en parte mediante el Estado unitario yugoslavo bajo el reinado de Pedro II. Durante la II Guerra Mundial el III Reich e Italia se repartieron sus regiones, Surgieron dos frentes de resistencia a la ocupación: la del general monárquico Draza Mihailovic y la del comunista Joseph Broz, alias Tito. Británicos y norteamericanos se desentendieron de Mihailatovic y prefirieron a Tito, quien reunificó Yugoslavia y mantuvo su unidad con mano de hierro, equidistante de las democracias occidentales y de la Unión Soviética. La muerte de Tito abrió las puertas para su posterior desmembramiento, a cuyos últimos y sangrientos ramalazos asistimos todavía. La antigua Gran Serbia ha quedado reducida a su mínima expresión.

Detrás de toda esta perversa maquinación está la Secretaría General de las Naciones Unidas. No sólo Alemania se ha beneficiado al cumplirse el permanente sueño recobrar la influencia sobre Croacia. Ha sido evidente la proclividad a favorecer la penetración musulmana en el espacio balcánico mediante acciones arbitrarias, como la de Kosovo, al amparo de lo que se ha dado en denominar Alianza de Civilizaciones, la cual favorece sobre todo a Turquía en ese espacio. geoestratégico. Es la adhesión de Turquía a la Unión Europea, no cabe olvidarlo, motivo de discordia entre Alemania y otras naciones de la Comunidad. Y no sólo por los serios problemas que la masiva inmigración turco-musulmana y su resistencia a la asimilación han provocado en el espacio germánico.

RODRÍGUEZ ABRE LAS PUERTAS A LA BALCANIZACIÓN DE ESPAÑA

TODO este recorrido por la historia de la conspiración a que responde la Europa de las Etnias creo que sirve para confirmar lo que sostenía al comienzo: que no fueron inocentes la introducción del término “nacionalidades” en la Constitución de 1978 ni el diseño del Estado de las Autonomías. Tampoco la sumisión de los dos grandes partidos, en particular el PSOE, a mantener y acentuar la transferencia a las taifas, en particular a las independentistas, de competencias sustantivas para el Estado. Un proceso que bajo los gobiernos de Rodríguez, cipayo entusiasta de la Secretaría General de las Naciones Unidas y de los centros ilunisitas de poder, adquiere velocidad de crucero.

Yerran quienes atribuyen a un enfermizo ideologismo “progresista” y a sus ansias por mantenerse en el poder la inquietante deriva de Rodríguez hacia el troceamiento de España en naciones-Estado y la destrucción de los fundamentos históricos y políticos de España. Están más próximos a la realidad aquellos analistas que, ajenos al imperativo de lo “políticamente correcto”, advierten sobre la condición actual de España como una segunda etapa balcanizadora en el marco de la Europa de las Etnias y la marcha hacia el Gobierno Mundial. Deriva a la que tampoco es ajeno el calculado y progresivo desfondamiento de las Fuerzas Armadas.

No hay duda alguna de que se está traicionando a España y que es legítimo llamar traidores a todos aquéllos que se prestan a este suicida y maniqueo juego o lo respaldan con sus votos.

Vistazo a la prensa

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