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domingo, 24 de mayo de 2009

Europa, tomada por el Islam: La visión neocón del Viejo Continente


El Grupo de Estudios Estratégicos, GEES, ha presentado esta semana un documento que alerta de la “decadencia de Europa”. Una decadencia moral, de identidad, que lleva a la decadencia demográfica y, en última instancia, a la desaparición histórica del continente. Ya no será mitad clásico mitad judeocristiano, sino Europeistán, un nuevo continente tomado por el islamismo. Así ven los neoconservadores españoles al Viejo Continente.



José Carlos Rodríguez - El GEES es una rara avis. Sólo cuenta con la valía de sus miembros, no muy numerosos. Pero el calibre de los Rafael Bardají, Manuel Coma, Florentino Portero y otros ha hecho del GEES un think tank de referencia. Y no sólo en España. Este miércoles han presentado el documento “Ante la decadencia de Europa. Problemas actuales, tendencias previsibles y propuestas para su supervivencia”.

El tono, verdaderamente, es apocalíptico. Europa aparece como un ser vivo, pero desnaturalizado. Está aquejado por una enfermedad moral que lleva a la pérdida de su identidad. “El problema principal que afecta a Europa no es ni económico ni institucional, sino cultural, y dentro de cultural, intelectual; el deslizamiento progresivo de la cultura europea hacia el relativismo racional, moral e ideológico, y el rechazo a la posibilidad de encontrar verdades y comportamientos objetivos”.

Esa situación, en la que “Europa ha dejado de creer que tiene un patrimonio moral e institucional digno de ser cuidado, expandido y defendido” tiene consecuencias visibles: “La renuncia a tener hijos, los bajos presupuestos dedicados a defensa o la desidia ante la inmigración ilegal”. Esa debacle moral se cifra en un “pensamiento caníbal” que “dice hablar en nombre de la libertad mientras persigue a quienes la conciben como algo más que elección arbitraria”.

Al Islam por la demografía
Esa debilidad moral tiene consecuencias materiales profundas, que se manifiestan en la pérdida de la demografía. “Europa va camino de ser una gerontocracia. Hoy, la media de edad de los europeos es de 39 años, ya la superior del planeta; en el año 2050 será de 47 años. En el año 2004, había en Europa 18 millones de personas mayores de 80 años; en el 2050 serán más del doble, 50 millones. Cada vez habrá menos jóvenes y más mayores”. La consecuencia es que “hacia el año 2050 Europa habrá perdido más de 80 millones de habitantes”.

El hueco moral y el hueco demográfico serán, ambos, ocupados por el Islam. “En el año 2050, aproximadamente el 20 por ciento de la población europea será musulmana, según las predicciones más a la baja. Otras predicciones estiman que en el año 2025 uno de cada cuatro franceses será musulmán, y que a mediados de siglo los musulmanes podrían ser mayoría en toda la Europa occidental”.

A finales del XXI, la situación es inevitable: “Europa será musulmana”. Es la aplicación sistemática de una lógica implacable: “Los europeos no se casan o se casan tarde, y no tienen o tienen pocos hijos. En unos años serán pocos y viejos. Por el contrario, los inmigrantes musulmanes se casan pronto y tienen un número alto de hijos. Los europeos serán cada vez menos y más viejos; los musulmanes serán cada vez más y más jóvenes”.

Pero la historia, aunque responde a fuerzas poderosas, no es jamás automática. Y no está claro cómo un continente tan viejo como Europa podría dejarse llevar hacia el Islam. Pero es precisamente esa diferencia en la consideración de la propia cultura, débil en el caso europeo, poderosa y expansiva en la del Islam, lo que le da fuerza al análisis del GEES.

Solución: Estado y moral
Demudada de su conciencia moral, renegada su identidad, Europa anta como pollo sin cabeza en un mundo hobbesiano, de choque de civilizaciones, de enormes áreas geopolíticas, con Estados Unidos como valladar de la civilización occidental. Europa debe recuperar esos valores que le son propios, dice el documento, y unirse a los Estados Unidos en una alianza por un lado inevitable y por el otro necesaria.

Estado de Derecho, democracia, valores liberales… pero al fondo, como gran protagonista, en el documento del GEES aparece el Estado, más poderoso que nunca, y con una misión moral y salvadora que ya se le ha asignado en otras ocasiones en la historia. Nos dicen: “Frente a las crecientes y peligrosas amenazas —el terrorismo islámico, la proliferación de armas de destrucción masiva—, sería más necesario que nunca un estado fuerte, que gaste lo suficiente y de manera apropiada en su defensa y que actúe, incluso unilateral y anticipadamente si es necesario, para proteger a los suyos y a sus aliados”.

Y si la raíz del mal es moral, ideológico, de concepción y de identidad, su principal solución debe tener las mismas características. Y si lo que se teme es que pierda sus señas de identidad, la propuesta del GEES es ir, precisamente, a los orígenes: “Es necesario eliminar la enfermedad relativista de la educación europea. Hay que volver a las fuentes de su cultura: la filosofía griega, el pensamiento romano, la moral judeocristiana”.

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