Blogoteca: mayo 2009

sábado, 30 de mayo de 2009

Lluís Bassets, fascista vocacional, por Pío Moa, LD


Don Lluís Bassets, director adjunto de El País, explica: "Como mancha de aceite se extiende esta nueva forma de hacer política. Descubierta en tierras de Maquiavelo, donde nació la política misma, también la encontramos ahora en la península ibérica. Se trata de convertir la corrupción en virtud, la mentira en verdad y el latrocinio en beneficencia". Por supuesto, la política no nació en tierras de Maquiavelo, y esa corrupción que él descubre de pronto en la península ibérica lleva muchos años asentada en ella. Es dudoso que ahora sea mayor que en tiempos de Rumasa, Filesa y todo aquello: debe de seguir más o menos igual, aunque el PP, que ya no es el de Aznar, participe en ella más que antes. Como periodista, Bassets parece un tanto romo u olvidadizo.

Sugiere también que esa forma de hacer política, que él imagina o finge imaginar tan nueva, podría llamarse "berlusconización". Pero, ¿por qué recurrir a ejemplos foráneos cuando aquí los tenemos tan distinguidos? ¿Qué le parecería a Bassets "rumasización" o "filesización"? O, mejor todavía: "pesoización". Porque aquí siempre se ha entendido por socialismo eso que él dice de la corrupción como virtud, la mentira como verdad y el latrocinio como beneficiencia. Así ocurrió cuando la república y aún mucho antes, así fue en el exilio y desde la transición. España se ha pesoizado profundamente y el PP es hoy un partido tan pesoizado como el mismo PSOE.

Porque Bassets puede ser muy romo en algunas cosas, pero en otras exhibe una cualidad muy distinta: el hombre atribuye al PP, en exclusiva, esa corrupción. Con lo cual demuestra ser un consumado practicante de una política que él hace como que condena. Años ha tuve una pequeña experiencia en la que se retrató este espejo de demócratas. Santos Juliá y Tusell me habían atacado (no eran críticas, sino ataques) desde El País, y yo les repliqué en cartas al director. Pues bien, fue Bassets quien silenció mis respuestas, imponiéndome la censura y la denegación del derecho de réplica. Y me mandó además una carta en ese estilo fascista mal disimulado tan propio de un periódico fundado, en definitiva, por un par de fascistas bien reconocidos: Bassets se jactaba con chulería, valga la expresión, de su hazaña. Como periodista, Bassets es corrupto, porque corrompe y manipula la información; pero debemos comprenderle, pues sin duda lo considera una virtud. Y ya lo decía Mussolini, el fascismo es más un estilo que una doctrina.

Libertad Digital

viernes, 29 de mayo de 2009

El intolerable fascismo que nos invade, por el Grupo Raimon Llull

GRUPO RAMON LLULL* El fascismo, el comunismo o cualquier otro sistema totalitario pueden ser cogidos a beneficio de inventario. Quiérese decir: no hace falta un Hitler, un Mussolini o un Stalin -y los respectivos regímenes que impulsaron y dirigieron- para que el totalitarismo en cualquiera de sus proyecciones haga acto de presencia en una sociedad determinada. Basta que se produzca una absolutización de cualquiera de las categorías medulares del fascismo -identidad, nación, estado, territorio o lengua- para que suenen las alarmas y nos encontremos ante un desagradable e inquietante proceso de fascistización, incluso en un régimen democrático.
Es lo que ha ocurrido en Balears con el PP -de forma suave y vergonzante- y con el PSOE de forma opresiva y radical. Y es que el problema no surge de grupos minoritarios nacionalistas fuertemente fascistizados, sino cuando, por razones coyunturales de estrategia política o de pactos de gobierno, estos dos partidos de notable implantación y de ámbito nacional asumen la radicalización de las minorías fascistizadas, quebrando gravemente el principio de representación que está en la base de toda democracia y provocando una situación intolerable que genera altas cotas de irritabilidad social ante la flagrante conculcación de derechos y libertades fundamentales.
Es el caso de la lengua, que, con el Pacto de Progreso, se ha proyectado en unos términos de coerción opresiva- violencia institucional cabe decir sin rodeos- inédita históricamente en estas Islas. En dos direcciones coactivas: la imposibilidad de que los padres puedan -desoyendo e ignorando reiteradas sentencias, jurisprudencia y recomendaciones europeas- ejercer la libre elección de la lengua de la enseñanza para sus hijos y la utilización del catalán como "única" lengua de expresión de todas las administraciones autonómicas. En el primer caso se conculcan un derecho y una libertad que pertenecen al ámbito inalienable de la persona y que son anteriores y superiores a cualquier norma positiva, incluida la Constitución que, por lo demás y en el caso español, positiviza y confirma a través del llamado "bloque de constitucionalidad" unas libertades y derechos que, insistimos, no emanan sólo de las normas jurídicas en la medida que son inspiradoras de dichas normas y preexistentes a su concreción positiva.
En el segundo caso -la expulsión de la lengua oficial del Estado de los usos administrativos baleares- conculca el principio de seguridad jurídica y el derecho de cualquier ciudadano español a entender y comprender las leyes de las que es destinatario. En el supuesto de las comunidades bilingües -es nuestro caso- las proyecciones administrativas deben ser, imperativamente, bilingües de acuerdo, tanto con la realidad sociológica y lingüística de las Islas como con la norma fundante de la autonomía -el Estatuto- que prescribe la cooficialidad de las dos lenguas.
No estamos, como se ha reiterado en los interminables debates sobre la materia, ante una "cuestión lingüística", sino ante una cuestión de derechos y libertades que han retrocedido de forma alarmante en nuestra autonomía. La translación de derechos y libertades a entes de razón a los que se les adjudican atributos que sólo corresponden a las personas es, histórica y conceptualmente, una categoría esencial de los fascismos en cualquiera de sus formas. Nada nuevo sino viejo y doctrinalmente de sobras conocido: la lengua como expresión sacrosanta de la identidad "nacional", un concepto metafísico inaprensible que sólo cabe tras un proceso de "personalización" de la nación, fuera de la cual, como en las tribus, no hay salvación posible. La lengua identitaria deviene así una religión y un dogma, una weltanschaung -cosmovisión- que lo abarca y lo justifica todo: desde el sometimiento del individuo al Gran Moloch nacional hasta la ingeniería social y educativa para producir "buenos ciudadanos", pasando por la calificación de "apóstata" al que no se somete a los postulados de la tribu. La unidimensionalidad de los nacionalistas identitarios que no tolera el pluralismo ni la complejidad de las sociedades modernas o la planificación coercitiva de la educación son, entre otras, dos muestras habituales de este proceso de fascistización incompatibles con la concepción demoliberal de nuestro ámbito europeo.

Como ocurre con todos los procesos fascistas, la mancha de aceite se extiende y penetra por recovecos insospechados. Por ejemplo, aquí y ahora, el componente económico de la ira identitaria. Por un lado, como señuelo para el sometimiento del "otro": si quieres medrar en esta sociedad tienes que convertirte en un "buen catalán", seas médico, funcionario o inmigrante de primera generación. Es la técnica del palo -la coerción- y la zanahoria -la expectativa profesional y económica-. Por otro lado, el catalanismo, en nuestras Islas, es un "sector económico" que alimenta a miles de fieles y catecúmenos, y que maneja importantes cantidades monetarias procedentes de subvenciones públicas baleares y catalanas. En estos momentos, el catalanismo en torno a la lengua es un enorme búnker que no sólo defiende sus "principios", sino su modus vivendi.
Este es el panorama. ¿Qué hacer? La primera dificultad a vencer es política: si los dos partidos nacionales que representan a más del 80% de la población balear no retornan a sus principios fundacionales, la batalla por la recuperación de las libertades será dura. La situación lingüística actual es ficticia, provocada artificialmente por los poderes públicos y, desde luego, generosamente financiada por estos poderes. Por otro lado, está en sus manos la adecuación de la legislación a la realidad social y a los imperativos legales. Más: un tema conflictivo como el de la lengua -el conflicto se da entre una exigua minoría que los reiterados sondeos fijan en un 15% frente al 85% de la población- lo que procedería, para zanjar de una vez el conflicto, sería un referéndum consultivo que sólo los poderes públicos pueden convocar. No lo hacen, ni derechas ni izquierdas, porque saben cual sería el resultado, lo cual subraya lo intolerable de una situación en la que se gobierna en contra de la inmensa mayoría de los ciudadanos y no hay nada más dramático que la ciudadanía no se vea representada por nadie con real opción de poder. Y, por último, queda el recurso a la sociedad civil que debería movilizarse y cortar de raíz todo este acelerado proceso insidioso que la inmensa mayoría de la población no comparte ni aprueba.

* Los miembros del Grupo Ramon Llull son Joan Font Rosselló, Miguel Nigorra, Antonio Alemany, Sebastián Urbina, Sebastián Jaume, Rafael Gil-Mendoza y Román Piña Homs.

Y lo peor está por llegar, Roberto Centeno


El disparate económico de la semana, ha sido el desplome de los ingresos del Estado y de la Seguridad Social, algo que comentamos parcialmente ayer en la tertulia pero que su enorme trascendencia entiendo necesita una cuantificación y una reflexión algo más detallada. Y lo primero que causa verdadero asombro, porque estamos hablando de hechos centrales para el presente y el futuro económico del país, es que ni siquiera fueron mencionados en el reciente debate del estado de la Nación, ni tampoco en la comparecencia de la ministra Salgado en la Comisión de Economía del Congreso. En el caso del gobierno tenemos que hablar de irresponsabilidad, pero con el atenuante de que no iban a ser ellos quienes dieran munición a la oposición, pero ¿qué podemos decir de los tarados los archi-inútiles de Rajoy y sus colaboradores?, pues que es para no creérselo.


Estos indocumentados ni siquiera parecen haberse dado cuenta que el desplome de los ingresos significa que el déficit del Estado llegará al 10% del PIB a fin de año, pero esto no es todo, a ello habrá que sumarle el déficit de CCAA y Ayuntamientos, que multiplicarán por siete su déficit de 2008, según las últimas proyecciones de gasto, lo que significa que el déficit de las Administraciones Públicas, excluida la Seguridad Social, que este año, y por primera vez en su historia, será deficitaria, y necesitara del recurso al presupuesto para poder pagar a los pensionistas y a los parados, se situará en el 14 % del PIB, una cifra terrorífica. pero tampoco esto es todo, ya que como he explicado en otras ocasiones, hay numerosos gastos, que por el Capitulo VIII de los presupuestos, no pasan por déficit, sino que van directamente a deuda, en concreto los 15.000 millones de gasto en infraestructuras, los 8.000 millones del plan E, o los 9.000 millones del rescate de CCM para, entre otras cosas, seguir pagando los sueldos millonarios, los Audi 8 y las tarjetas VISA oro de los ejecutivos que se cargaron la caja, total, 3,2 puntos de PIB, que sumado a lo anterior supone el 17,2 % del PIB, una cifra sencillamente insostenible.


¿Y qué pasa con la deuda?, pues que está creciendo tan vertiginosamente lo que, unido a las quiebras de cajas en cadena que van a producirse en los próximos 18 meses, puede llevar a España al corralito primero y a la suspensión de pagos como Nación después. Y los niños del PP sin enterarse. Les doy las cifras. El Estado ha lanzado emisiones de deuda en lo que va de año por valor de 100.000 millones de euros, equivalentes a 700 millones de euros diarios, 116.000 millones de las antiguas pesetas diariamente solo para poder mantener el funcionamiento de la maquinaria del Estado, algo tan alucinante que resulta casi imposible de creer, a lo que hay añadir el endeudamiento de CCAA y Ayuntamientos que está creciendo también exponencialmente.


En términos de PIB, esto significa que la deuda viva de las Administraciones Públicas, alcanzará el 65 % del PIB a fin 2009, no a fin 2010 como publican algunos analistas, incumpliendo así el Tratado de Maastrich. Pero con todo, lo verdaderamente grave del asunto es la velocidad vertiginosa de crecimiento de la deuda, que se ha doblado en solo dos años, y sobre todo su composición. Otros países, como EEUU, Francia o Alemania, han incrementado también su deuda, pero las razones son completamente diferentes a las de España. Han incrementado su deuda por las ayudas masivas a diversos sectores que están incrementando la competitividad del país a medio y largo plazo, mientras que en España el incremento ha sido debido al hundimiento de la recaudación y la necesidad de mantener en funcionamiento el modelo de Estado más ineficiente, más corrupto y más despilfarrador del planeta. Es decir, estamos arruinando el porvenir de las próximas generaciones para financiar a millones de funcionarios absolutamente inútiles, a cientos de miles de liberados sindicales, a los titiriteros de la ceja, y a los millones de parados generados por un gobierno y un modelo de Estado caóticos.


De momento para financiar buena parte de esta deuda, ha habido que descerrajar la caja de las pensiones, y la pregunta es, una vez saqueada y una vez conocido en los mercados mundiales el desplome de nuestras cuentas públicas, ¿quién va a seguir financiando esta orgía de gastos sin orden ni concierto? Por ello les aseguro una vez más que todavía no hemos comenzado a ver lo peor en España, la verdadera crisis comenzará a principios de 2010. Como señalaba el domingo el prestigioso analista norteamericano John Mauldin, “España se dirige hacia una larga y dolorosa deflación que va a manifestarse con niveles de desempleo espectacularmente altos, el colapso del mercado inmobiliario y quiebras bancarias generalizadas”. Y mientras tanto tenemos a un gobierno de tramposos e irresponsables, ofreciendo por cuarta vez un “modelo de crecimiento sostenible”, una gansada para engañar una vez más a descerebrados y débiles mentales y a una oposición de inútiles y cobardes, que todo lo que sabe decir es que hay mucho paro, pero ni pío del desastre autonómico que esta destruyendo la nación, ni pío de las mentiras del gobierno, ni pío del hundimiento de las cuentas públicas. Realmente patético.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Chaves, el gran visir de Despeñaperros, por José García Domínguez


Que ese abismo que aún separa a la Europa del norte de la del sur lo generan más las actitudes y los valores que la riqueza material, lo barruntábamos aquí no hace mucho. ¿Cómo resolver si no –añadíamos entonces– el supremo enigma estadístico de la España alegre y confiada del boom del ladrillo, aquel desconcertante país capaz de dar cobijo a cinco millones de inmigrantes mientras que el desempleo registrado entre sus nacionales nunca logró descender del ocho por ciento?

He ahí, para perplejidad de incautos, la clase de paradoja únicamente posible en la patria del Lazarillo de Tormes y el Buscón llamado Don Pablos. La misma patria que, por cierto, vería llover del cielo un interminable maná de 122.000 millones de euros en forma de ayudas comunitarias. Se dice rápido, 122.000 millones de euros: el mayor regalo que jamás haya recibido –ni jamás volverá a recibir– país soberano alguno.

De una sociedad con semejante pulso moral se podía esperar cualquier cosa. ¿De qué extrañarse, pues, si a los encausados en procesos judiciales por presunta corrupción ya sólo les falta acudir a los juicios con banda de música y firmar autógrafos a la salida? Y es que lo que aquí urge no es esa pretenciosa majadería, la del cambio de modelo productivo, sino un cambio de mentalidad, parada y fonda previa a la perentoria regeneración de los usos y costumbres civiles.

Así, siendo grave la muy institucional corrupción crónica de tanta taifa periférica, mucho peor resulta la cómplice indiferencia popular ante ese albañal ético. Imposible, sin ir más lejos, comprender la obscena ostentación que retrata al nepotismo de la Junta de Andalucía sin reparar la enfermedad moral de la comunidad sobre la que asienta su soberana arbitrariedad. Ese descaro tan ostentóreo, tan exhibicionista, tan sabedor de su gozosa impunidad, tan de cleptocracia africana...

El Gran Visir de Despeñaperros donando diez millones de euros a su queridísima hija con luz, taquígrafos, palmeras, palmeros y, por si algo faltase aún, la sonrisa cálida, indulgente del presidente del Gobierno. Ni en Uganda. Por Aguas Teñidas dicen que responde la nueva charca familiar de Chaves que tan favorable presunción ha despertado en Zetapé. Aunque, a tenor de lo sabido, Aguas Mayores sería razón social mucho más ajustada al giro mercantil de la compañía. Lo dicho, ni en Uganda.

José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.
Libertad Digital

martes, 26 de mayo de 2009

ERC LE ACUSÓ DE ESCLAVISTA- Vidal Quadras: "Últimamente no hablo con mi tatarabuelo. ¿Qué quiere que le diga?"

Alejo Vidal-Quadras ha respondido a la última memez de ERC que ha tratado de desacreditarle aludiendo a que sus antepasados traficaban con esclavos en el siglo XIX: "Últimamente no hablo con mi tatarabuelo. ¿Que quiere que le diga?". ERC olvida su propio pasado y su relación con Terra Lliure.



L D (Europa Press) El candidato número cuatro del PP a las elecciones europeas, Alejo Vidal-Quadras, reprochó al cabeza de lista de ERC, Oriol Junqueras, que aluda en campaña electoral a sus antepasados esclavistas porque no tienen nada que ver con la UE, aunque consideró "muy interesante" que el republicano se interese por la historia de Cataluña.
Lo dijo en declaraciones a los periodistas durante una visita a la empresa aeronáutica Gutmar en L'Hospitalet de Llobregat, al día siguiente de que Junqueras, historiador de formación, afirmara que Vidal-Quadras no puede saber qué es el "romanticismo" porque su familia traficó con esclavos en el siglo XIX.
El candidato popular le respondió irónicamente: "El siglo XIX, en que los indianos catalanes hacían negocios en Cuba, es una etapa muy interesante de la historia contemporánea de Cataluña, pero últimamente no hablo con mi tatarabuelo. ¿Que quiere que le diga?"
El vicepresidente de la Eurocámara también replicó las críticas que recibió ayer de la candidata socialista Maria Badia, que ayer pidió echar del Parlamento Europeo a "todos los vidal-quadras". "Todo es opinable, porque quien decide quién está en el Parlamento son los votantes", le respondió.
Reiteró que la aprecia mucho, y se mostró irónicamente preocupado por ella porque hace "cosas muy extrañas" en campaña. "Casi no la conozco. Es otra Maria Badia. Me la han transformado", dijo, y confió en que tras las elecciones vuelva a ser la persona "agradable y educada" que es, para colaborar como en esta legislatura. Aseguró que él se comporta siempre igual. "No entiendo esta especie de furor extraño que les coge a algunos".

Resulta sarcástico que ERC hable del pasado remoto de los demás cuando el suyo, mucho más próximo, está ligado a los terroristas de Terra Lliure.

lunes, 25 de mayo de 2009

¿Alguien sabe en qué país vivimos?, por Félix de Azúa, El Periódico

El 13 de mayo ganaba el Barça a los de Bilbao la Copa (del Rey). Antes del partido, los nacionalistas catalanes y vascos armaron un sindiós contra el himno español y el rey Juan Carlos. La televisión del Gobierno censuró el abucheo. El avance nacional catalán se ha ido haciendo con prudencia y astucia, mediante una mesurada ocultación de los hechos.
La ocultación se dirige en primer lugar hacia lo que podríamos llamar pre-catalanes, pues es inevitable que la totalidad de la población catalana acabe siendo nacionalizada. Solo en segundo lugar la ocultación se dirige hacia los españoles. La verdad es que no hace falta, porque ya no merece la pena: la independencia de Catalunya es una realidad de facto aunque no lo sea de iure. ¿Qué falta? ¿Los sellos de correos, el aeropuerto, los trenes? Minucias que se están negociando. Pero, ojo, falta lo esencial. Para los capitalistas locales lo que ha de llegar es la nacionalización de los impuestos a la manera vasco-navarra. Llegará, pero mientras tanto ya hay embajadas, el mapa geográfico que estudian los niños es el del imperialismo catalán y no hay una sola mención a España en el biotopo lingüístico de la Generalitat, como no sea para explicar la guerra civil. Esa sí que es española. El Estado español ha acabado por ser como Bruselas en este periodo inicial de la secesión.
Todo esto está muy bien y no habría problema alguno si se institucionalizara. Sin duda Zapatero así lo desea. Él querría un acuerdo de secesión a la checa y desprenderse de una Eslovaquia cuya clase dirigente no quiere permanecer junto al resto de los españoles. Sin embargo, no puede hacerlo. La causa oficial es que, de concederse el concierto, la caída de ingresos del Estado sería inasumible. No estoy muy convencido: si tras desgajarse el mercado catalán se sorteara el barullo de los primeros años, lo que quede de España subsistiría sin demasiados problemas. No. La causa de que Zapatero no pueda conceder la secesión no es económica, sino política. No puede excluir los votos que un nutrido grupo de nacionalistas reciclados como socialistas le entregan en cada elección. Sin ellos, el poder del Estado caería en manos del partido conservador. De modo que Zapatero, aunque lo desee, no puede dar la independencia.
Eso explica que mediante un acuerdo sub rosa, tolere que ignoren al Tribunal Constitucional, que organicen su propio orbe jurídico, sus relaciones exteriores, o que cultural y lingüísticamente sean ya un país extranjero. Que se vayan virtualmente, pero sin ruido. De ahí que TVE haya tenido que censurar el abucheo del día de la Copa (del Rey) no fuera a ser que alguien se enterara de lo que está pasando.

La deriva, a mi modo de ver, no tiene remedio porque el despiste de los españoles sobre esta cuestión es colosal. Al día siguiente del abucheo (yo estaba en Madrid) seguí algunos foros y tertulias. Abundaban los periodistas que agitaban gozosamente el estandarte de “la España plural”. Todos sabemos que la “España plural” quiere decir “la confederación”, pero suena más bonito lo de “España plural”. Suena a solidaridad, diálogo, diversidad, ese telón de nubes doradas que compone el núcleo intelectual de Zapatero. Aquel mismo día le preguntaron a Duran Lleida si era separatista y respondió que su partido no es separatista, sino soberanista. Es lo mismo, pero no hay que decirlo demasiado claro. A los dos días, un cerebro de CiU añadió que la pitada había sido motivada por “los ataques que recibe Catalunya”. Argumento etarra: yo mato porque España me agrede.
No creo que sucediera nada irreparable si se pasara de la independencia de facto a la de iure. Que Catalunya se separe de España y forme una Eslovenia del sur no traería muchas consecuencias a quienes no queden atrapados allí dentro. Seguramente cambiaría la filiación catalana al mercado español por una sumisión al mercado francés (idealizado como “mercado europeo”), lo cual daría satisfacción a los fanáticos. Al resto de los españoles les importaría poco, como hasta ahora, por mucho que algunos cabestros salieran a la calle en busca de automóviles catalanes para romperles los faros.
Tener un Portugal a la izquierda y otro a la derecha, ¿qué más da? ¿Habrá menos dinero para subvencionar a extremeños y andaluces? Ya espabilarán. Mientras tanto, la República de Catalunya se pondría a la cola de la Unión Europea a esperar turno. Un par de generaciones y a vivir. Más generaciones se sacrificaron en la URSS. Es cierto que quedarían dentro de esa República sobre un 60% de pre-catalanes que hablan en español, les gusta la zarzuela o van a los toros, pero ellos se lo han buscado. Su propia apatía les ha conducido a donde se encuentran. Así pasó con el partido Ciutadans, que comenzó con 90.000 votos y ha terminado haciéndose el haraquiri.

No habiendo ningún problema grave, ¿no se le podría pedir a Zapatero que, al socaire de la ruina económica, resuelva este asunto? Porque lo inmoral es la ambigüedad, la hipocresía, las medias tintas, las opresiones ocultas, el peronismo rampante, las represiones invisibles. ¿No sería conveniente acabar con este enojoso asunto y pasar a cosas más serias? Si lo hace bien, si lo vende como ha vendido todas sus trascendentales decisiones (la Alianza de Civilizaciones, sin ir más lejos), es incluso probable que los españoles le vuelvan a elegir, aún descontando los votos catalanes que, ¡helás!, se habrán ido para siempre a un paraíso fiscal. Por lo menos hasta que los mossos d’esquadra invadan Valencia.

El Periódico

domingo, 24 de mayo de 2009

Piénselo dos (o tres) veces, por Arturo Pérez-Reverte, XLSemanal


Permítame un consejo, caballero. Si se tropieza con un fulano que le está dando una felpa a su legítima, o sucedáneo, piénselo dos veces, incluso tres, antes de meterse en jardines. Estoy de acuerdo en que esas cosas no deben tolerarse. Admito, además, que no permiten reflexión previa, pues actúa el piloto automático. Todo depende de la casta y virtud de cada cual. En principio, ante tales situaciones se es un mierdecilla o un tío decente. Ésa es la teoría ética. Pero estamos en España. Si defiende a señoras maltratadas, sepa a qué se expone. Una juez de Vigo nos lo recordó hace unas semanas, calzándole 3 meses de cárcel y 15.550 euros de multa a un joven de allí. Éste había cometido la ingenuidad de impedir que un pavo maltratase a su pareja. Le afeó la conducta y recibió un cabezazo. Entonces se lio la pajarraca, y el defensor de la moza le dio al otro una patada en la cara, rompiéndole la mandíbula.

Lo instructivo no es que el juicio se haya celebrado tres años después, ni que la defendida –como es frecuente– defendiera al que le zumbaba, en plan soy de mi Paco y puede darme hasta con la hebilla, si quiere. La lección cívica del asunto reside en que la juez, aun admitiendo que la defensa fue oportuna y que el primer leñazo lo sacudió el maltratador, empitonó al defensor de doncellas pese a que la sentencia reconocía que su reacción inicial «fue legítima», que el otro le dio el cabezazo «con ánimo de menoscabar su integridad física» y que el joven largó la patada «para repeler la agresión y evitar que continuase». Pese a lo cual, la juez estimó que la patada en el careto fue, sin embargo, «un exceso defensivo que no puede estar ya justificado por una notoria desproporción en el mismo». Dicho en cristiano, que el joven tenía que haberse defendido, pero menos. Con la puntita nada más. Dando unas pocas bofetadas con la mano abierta, o con unos calculados puñetacitos en el hombro. Una pelea civilizada, vamos. Políticamente correcta. De esa manera, el otro, acojonado, habría dejado de darle cabezazos. Seguro.

Me va a perdonar la juez de Vigo. De tribunales sabrá mucho, pero de peleas no tiene ni puta idea. Tampoco es que yo sea un experto. Me apresuro a matizarlo, por si acaso. Siempre fui –lo juro por el cetro de Ottokar– un cruce de osito Mimosín, Bambi y conejillo Tambor. Más o menos. Pero cualquiera que haya visto atizarse de verdad a dos tíos –la calle no es el cine– sabe que cada cual se las arregla como puede, y una vez metido en faena no anda calculando con qué da y dónde lo hace. La defensa con manos desnudas sólo es excesiva o desproporcionada si te ensañas cuando ya tienes al otro en el suelo. Mientras, se pelea para tumbarlo, con la sangre caliente y con la pericia y el coraje disponibles, procurando dejar fuera de combate a un adversario que, mientras colee, se revolverá contra ti. Y eso es lo que hay que evitar: que colee. Hasta ahí es razonable. Cuando se esparrama de tú a tú, con dos jambos dándose estiba, la desproporción viene si uno de ellos echa mano de herramientas que desequilibran la cosa, como un objeto contundente o una navaja empalmada. E incluso en tales casos lo desproporcionado es relativo. No es igual vérselas con uno de tu misma edad y calibre, que ser un tirilla de sesenta kilos delante de un animal de dos metros de largo por uno de ancho, o tener que zafarse de cuatro o cinco que te están breando o te van a brear. Ahí, a veces hay que echar mano a algo: una silla, una botella. En cualquier caso, y con permiso de la juez de Vigo, del Código Civil y del Código Da Vinci, lo aconsejable siempre es madrugar. Ser rápido, brutal y eficaz en la medida de las posibilidades que ofrezca tu forma física y tu propio cuerpo. Tu edad y tu destreza. Quien pelea lo hace para ganar, no para que lo inflen, si puede evitarlo. Si no, lo mejor es no meterse. Así que ya me dirán ustedes, en ese contexto, si va a andar uno calculando dónde pega la patada, si el golpe lo da con el puño o con la palma, si la fuerza que aplicas al leñazo que consigues colocarle al otro para menoscabar su integridad física es proporcionada, o si vulnera el artículo 33, apartado 48 bis, de la ley integral de Hostias Callejeras.

Resumiendo: cuando ayudas a una mujer, asumes una posible pelea. Y, de igual a igual, ésta no hay forma de ganarla si no es rompiéndole la cara al otro. Así que en Vigo han hecho mal tercio a las maltratadas y a los pardillos que aún las defienden. La letra de la Ley es imperfecta, y el sentido común de quienes juzgan debe templar sus errores y lagunas. Puesto que a ningún maltratador se lo disuade con palabras o una simple bofetada, la sentencia de Vigo sitúa el problema en un punto imposible. O te dejas machacar y pierdes la pelea, como el profesor Neira, o te buscas la ruina si la ganas. Hagas lo que hagas te la endiñan, y sólo aplauden si entras en coma. Eso es un disparate. Uno más de esta absurda Justicia nuestra, que siempre privilegia al canalla sobre las personas decentes. Quizás algunos jueces deberían darse una vuelta por la calle. Por la vida.

Muy Confidencial: Revolución balear en el PP, El Imparcial


La salida de la líder del PP de Baleares, Rosa Estarás, camino del Parlamento Europeo, ha dejado abierta por sorpresa la dirección de ese partido en las Islas.

Pero el cambio puede ser también estratégico, pues uno de los candidatos mejor situados (el mejor, según reflejan las encuestas) es Carlos Delgado, exitoso alcalde de Calviá y dispuesto a dejar la política… hasta el momento en que se ha producido la carambola de la salida de Estarás, quien le había vencido de la mano del aparato de Rajoy en el congreso del PP balear.

Delgado había conseguido un meritorio resultado en ese congreso, más de un tercio, teniendo en cuenta que luchaba contra la lista oficial. Y podría ser ahora un serio candidato a dirigirlo, si es que su línea nítidamente españolista no es óbice para el aparato de Génova.
Con Delgado, en efecto, se darían pocas componendas de tipo pseudo-nacionalista, como las que han afectado por momentos a los populares en el final de la época de Matas. Y, además, contaría en su favor que está limpio de toda sospecha, como las que se están dejando caer sobre algunos "populares" por causas nacidas en tiempos de su gobierno autonómico.

Para un sector del PP balear, Delgado aparece como la esperanza de acabar con un Gobierno multipartito dirigido por el PSOE, que, como aconteció antiguamente, tiene enormes problemas de gestión; además de contar con el dudoso honor de ser apoyado por María Antonia Munar, dirigente regionalista de derechas que no duda en apalancar a la izquierda para mantener su cuota de poder, que algunos casos en
los tribunales plantean también como su negocio.

Europa, tomada por el Islam: La visión neocón del Viejo Continente


El Grupo de Estudios Estratégicos, GEES, ha presentado esta semana un documento que alerta de la “decadencia de Europa”. Una decadencia moral, de identidad, que lleva a la decadencia demográfica y, en última instancia, a la desaparición histórica del continente. Ya no será mitad clásico mitad judeocristiano, sino Europeistán, un nuevo continente tomado por el islamismo. Así ven los neoconservadores españoles al Viejo Continente.



José Carlos Rodríguez - El GEES es una rara avis. Sólo cuenta con la valía de sus miembros, no muy numerosos. Pero el calibre de los Rafael Bardají, Manuel Coma, Florentino Portero y otros ha hecho del GEES un think tank de referencia. Y no sólo en España. Este miércoles han presentado el documento “Ante la decadencia de Europa. Problemas actuales, tendencias previsibles y propuestas para su supervivencia”.

El tono, verdaderamente, es apocalíptico. Europa aparece como un ser vivo, pero desnaturalizado. Está aquejado por una enfermedad moral que lleva a la pérdida de su identidad. “El problema principal que afecta a Europa no es ni económico ni institucional, sino cultural, y dentro de cultural, intelectual; el deslizamiento progresivo de la cultura europea hacia el relativismo racional, moral e ideológico, y el rechazo a la posibilidad de encontrar verdades y comportamientos objetivos”.

Esa situación, en la que “Europa ha dejado de creer que tiene un patrimonio moral e institucional digno de ser cuidado, expandido y defendido” tiene consecuencias visibles: “La renuncia a tener hijos, los bajos presupuestos dedicados a defensa o la desidia ante la inmigración ilegal”. Esa debacle moral se cifra en un “pensamiento caníbal” que “dice hablar en nombre de la libertad mientras persigue a quienes la conciben como algo más que elección arbitraria”.

Al Islam por la demografía
Esa debilidad moral tiene consecuencias materiales profundas, que se manifiestan en la pérdida de la demografía. “Europa va camino de ser una gerontocracia. Hoy, la media de edad de los europeos es de 39 años, ya la superior del planeta; en el año 2050 será de 47 años. En el año 2004, había en Europa 18 millones de personas mayores de 80 años; en el 2050 serán más del doble, 50 millones. Cada vez habrá menos jóvenes y más mayores”. La consecuencia es que “hacia el año 2050 Europa habrá perdido más de 80 millones de habitantes”.

El hueco moral y el hueco demográfico serán, ambos, ocupados por el Islam. “En el año 2050, aproximadamente el 20 por ciento de la población europea será musulmana, según las predicciones más a la baja. Otras predicciones estiman que en el año 2025 uno de cada cuatro franceses será musulmán, y que a mediados de siglo los musulmanes podrían ser mayoría en toda la Europa occidental”.

A finales del XXI, la situación es inevitable: “Europa será musulmana”. Es la aplicación sistemática de una lógica implacable: “Los europeos no se casan o se casan tarde, y no tienen o tienen pocos hijos. En unos años serán pocos y viejos. Por el contrario, los inmigrantes musulmanes se casan pronto y tienen un número alto de hijos. Los europeos serán cada vez menos y más viejos; los musulmanes serán cada vez más y más jóvenes”.

Pero la historia, aunque responde a fuerzas poderosas, no es jamás automática. Y no está claro cómo un continente tan viejo como Europa podría dejarse llevar hacia el Islam. Pero es precisamente esa diferencia en la consideración de la propia cultura, débil en el caso europeo, poderosa y expansiva en la del Islam, lo que le da fuerza al análisis del GEES.

Solución: Estado y moral
Demudada de su conciencia moral, renegada su identidad, Europa anta como pollo sin cabeza en un mundo hobbesiano, de choque de civilizaciones, de enormes áreas geopolíticas, con Estados Unidos como valladar de la civilización occidental. Europa debe recuperar esos valores que le son propios, dice el documento, y unirse a los Estados Unidos en una alianza por un lado inevitable y por el otro necesaria.

Estado de Derecho, democracia, valores liberales… pero al fondo, como gran protagonista, en el documento del GEES aparece el Estado, más poderoso que nunca, y con una misión moral y salvadora que ya se le ha asignado en otras ocasiones en la historia. Nos dicen: “Frente a las crecientes y peligrosas amenazas —el terrorismo islámico, la proliferación de armas de destrucción masiva—, sería más necesario que nunca un estado fuerte, que gaste lo suficiente y de manera apropiada en su defensa y que actúe, incluso unilateral y anticipadamente si es necesario, para proteger a los suyos y a sus aliados”.

Y si la raíz del mal es moral, ideológico, de concepción y de identidad, su principal solución debe tener las mismas características. Y si lo que se teme es que pierda sus señas de identidad, la propuesta del GEES es ir, precisamente, a los orígenes: “Es necesario eliminar la enfermedad relativista de la educación europea. Hay que volver a las fuentes de su cultura: la filosofía griega, el pensamiento romano, la moral judeocristiana”.

sábado, 23 de mayo de 2009

Los orígenes de la guerra civil, por Pío Moa, LD


Con motivo del décimo aniversario de la publicación de Los orígenes de la guerra civil (cómo pasa el tiempo), va a salir, para la Feria del Libro, una nueva edición del libro, con prólogo de Stanley Payne y un "Epílogo para universitarios" de un servidor. Quiero hacer un par de consideraciones al respecto. A menudo he oído comentar que lo que dicen mis libros "ya lo han dicho otros". Eso en parte es cierto, claro: un historiador no es un novelista y no puede inventarse las historias por puro afán de originalidad, y en este libro y tantos más no sólo hay cientos de notas referidas a fuentes primarias, sino muchas otras referencias a libros de diversos historiadores, unas veces para rebatirlos otras para abundar en ellos.

Pero, en conjunto, mi enfoque se diferencia básicamente de lo escrito antes desde un punto de vista izquierdista o derechista. Mencionaré aquí un solo y crucial aspecto: no solamente he demostrado de manera documental y criticado con argumentación nueva la falsedad radical de la historiografía "progresista", sino también el desenfoque de la de derechas, para la cual no existe el problema de la democracia en relación con la República y la guerra. Para las derechas, en general –dejo aparte al PP, cuyo afán es borrar el pasado, creyendo quizá, como los niños, que tapándose ellos los ojos los demás ya no les ven–, la República es democrática, y por tanto mala, y además ilegítima, y la guerra enfrentó a republicanos y a nacionales.

Mi enfoque, ya lo he dicho, es muy distinto, y lo resumiré en tres puntos. En primer lugar, la República fue perfectamente legítima, porque quien la trajo fue la legitimidad monárquica anterior, que renunció a sí misma y, con mínimas presiones, entregó el poder a los republicanos. Así lo vio muy claro el mismo Franco.

En segundo lugar, la República fue parcialmente democrática, es decir, parcialmente buena, porque trajo numerosas libertades políticas, la limitación, en principio, del poder, y la posibilidad de alternancia en él. Sus defectos fueron el ataque a la Iglesia, a la cultura y tradición españolas, la insuficiente garantía de la separación de poderes y leyes como la de Defensa de la República, que limitaban considerablemente la práctica de esa democracia.

En tercer lugar, quienes arruinaron la democracia y la legalidad republicana en su conjunto no fueron las derechas, sino las izquierdas. Las derechas –excepto los monárquicos y los falangistas– aceptaban dicha legalidad, sin entusiasmo pero la aceptaban, empezando de nuevo por Franco, que mantuvo ese respeto hasta el mismo extremo (a mucha gente de derechas le vendría bien leer con cuidado Franco para antifranquistas).

Así, la insurrección de octubre del 34, planteada por la izquierda textualmente como guerra civil, dejó malherida a la República, aunque ésta pudo haberse recuperado porque la derecha no aprovechó para dar un contragolpe, pero era preciso que las izquierdas guerracivilistas hubieran aprendido la lección de octubre y rectificado. Por el contrario, en febrero de 1936 desvirtuaron las elecciones e inauguraron un proceso revolucionario amparado por sucesivas y gravísimas irregularidades desde el gobierno, que acabaron de liquidar la República y su legalidad. Cuando la guerra civil se reanudó, en julio del 36, no luchaba ningún republicano, o por lo menos republicano-democrático, sino por una parte quienes destruyeron aquella legalidad, y que se solían llamar a sí mismos, orgullosamente, "rojos", y por la parte contraria unas derechas que habían dejado de creer en la República y la democracia, lo poco que habían creído hasta entonces. De un lado fue una guerra revolucionaria –con varias tendencias de ese tipo, más secundariamente otras separatistas y las de quienes soñaban con un régimen al estilo del PRI mejicano–; y del otro se luchaba por "Dios y por España", es decir, por la religión y por la integridad nacional. La democracia había sido arrumbada por los dos bandos, pero quienes habían causado todo el estropicio habían sido los "rojos" que, con desvergonzado oportunismo, se titulaban también "republicanos", un título absolutamente impropio que les sigue reconociendo una historiografía poco rigurosa.

No sé de nadie que haya expuesto antes este enfoque, al menos de forma sistemática. Y a partir de él he elaborado bastantes otros planteamientos también nuevos o ya conocidos pero matizados que mucha gente, sumida en versiones tópicas, no acaba de entender.

viernes, 22 de mayo de 2009

De las mentiras del INE a la traición del PP, por Roberto Centeno


El disparate económico de la semana ha sido sin duda el bochornoso espectáculo del estado de la Nación, donde enfrentados a la mayor crisis de nuestra historia, sus señorías, en lugar de dedicarse a buscar una salida a la misma, se entregaron a la demagogia dialéctica habitual, para concluir en el más escandalosos de los fracasos. Hemos entregado el país a un hatajo de necios, analfabetos y cobardes, y lo vamos a pagar muy caro. España y su economía están dejadas de la mano de dios, sin rumbo y sin timonel.

Y precisamente ante una de las cuestiones planteadas por Rosa Díez, la indiscutible vencedora moral del debate, la única que puso sobre la mesa soluciones de calado para superar la crisis (1), Zapatero afirmaría sin sonrojarse que “la transparencia es el valor fundamental de la democracia”, cuando ha convertido la manipulación y la mentira en norma de comportamiento y forma de gobierno. Zapatero, con la ayuda del PP, ha corrompido y prostituido hasta la médula todas y cada una de las instituciones independientes garantes de la democracia, y que en el caso del INE, del Banco de España o del INEM, nos mienten absolutamente en todo: mienten sobre el PIB, mienten sobre el paro, mienten sobre el déficit, mienten sobre la deuda, y mienten sobre la crítica situación de las pensiones y del sistema financiero.

Y así, esta misma mañana, el INE dentro del engaño masivo habitual antes de unas elecciones, ha presentado unas cifras de PIB absolutamente delirantes y que no coinciden con nada, igual que el gobernador del Banco de España mentiría elevando falsamente en un 25% las cifras de crecimiento dos semanas antes de las elecciones generales, para engañar a los ciudadanos, y ayudar así en forma decisiva a Zapatero y sus secuaces a ganar las elecciones. Un hecho que podría ser de cárcel en cualquier país democrático.

El INE nos cuenta hoy que la economía española ha decrecido, pero mucho menos que el resto de países europeos, cuando 9 de cada 10 parados de la zona se generan en España, hay que ser unos trileros para sostener tal patraña. Según estos farsantes, nuestro PIB cae menos de la mitad que en Alemania (-3 % frente al -6,9 % en tasa interanual), donde se está creando empleo y no destruyendo, con un par. Pero no solo es el paro lo que no cuadra, según el INE en el primer trimestre el consumo ha caído un 4,1 % y la inversión un 13,1%. Pero ocurre que las ventas interiores deflactadas, el mejor indicador del consumo, han caído un 16%, y la inversión medida por la disponibilidad de bienes de equipo un 43%, es decir que los principales componentes del PIB, consumo privado e inversión, que representan el 87% del total, han caído cuatro veces más de lo que afirman estos tramposos.

Y hoy precisamente han aparecido los primeros brotes verdes que veía la vicepresidenta, una señora de una simpleza y una necedad pasmosas. El primero, que más que un brote es una selva, es que el BCE ha reducido el valor de descuento del papel de nuestros bancos y cajas, entre un 30 y un 40 %, una cifra brutal que refleja la desconfianza creciente en el valor de los activos de nuestro sistema financiero, lo que puede plantear un problema de liquidez, añadido al de solvencia, de proporciones desconocidas. Decisión que se añade a la tomada ayer por la agencia Moody´s poniendo en revisión la calificación crediticia de los 36 primeros bancos y cajas del país, cuyas perspectivas según la agencia “se han deteriorado seriamente desde 2008”. El Banco de España, como he venido denunciando reiteradamente, ha permitido a bancos y cajas un falseamiento sistemático de la realidad, que si tuviera que cumplir las reglas norteamericanas o inglesas estarían quebradas en un 60%.

Y el otro gran brote, es que justa al contrario de lo que afirman los mentirosos del INE, que la producción industrial y los servicios siguen cayendo pero menos, todos los indicadores de actividad y demanda, muestran que efectivamente siguen cayendo, pero no menos, sino más. El índice de producción industrial del – 22% en febrero al -25 % en marzo, las ventas interiores del -16 al -17%. y la bomba conocida también hoy, las ventas de vehículos industriales , el indicador más preciso de la inversión, se han desplomado en abril un 75,7%.

Y por último, un hecho de una vileza extrema, una auténtica ignominia, un insulto del PP a sus votantes. Muchos de Uds., al igual que yo, hemos votado al PP, pues bien estos indignos a los que en mala hora elegimos, han votado ayer en contra de la propuesta de Rosa Díez de recuperar para el Estado las competencias de educación, como lo oyen. Es decir, que están de acuerdo con que la educación no sea un elemento de cohesión sino de enfrentamiento, que están de acuerdo con que no se pueda estudiar en español en Cataluña, y que están de acuerdo con que se utilicen versiones delirantes de la Historia, para fomentar el odio y el enfrentamiento entre españoles. Esto es lo que nuestros indignos representantes han votado. Hagan Uds. lo que quieran pero yo el día 7 votaré a Rosa Díez, pero sepan que si votan PP están votando la ruptura de España en 17 reinos de taifas, están votando la ruina de España, porque ningún país puede mantener una estructura de Estado que absorbe y despilfarra el 60 % del gasto público, que es a lo que estos miserables del PP están jugando, y cuando un Zapatero enloquecido dice que va a ofrecer más dinero a las CCAA, y que como ya no hay más en la hucha lo hará con cargo a deuda, es decir con el dinero de nuestros hijos, las CC.AA. del PP son las primeras en ir a Moncloa a poner el cazo.


(1) Las propuestas de Rosa Díez eran:

PRIMERA.-Restablecimiento de la unidad de mercado, hoy fragmentado en 17 partes independientes Las empresas españolas han crecido siempre con la ampliación de los mercados y ahora vamos justo en sentido contrario: la ruptura de la unidad de mercado es el elemento simple más importante en la pérdida de competitividad de la economía española que ha perdido en cinco años un 30 % de cuota en el comercio mundial. En el momento actual existen unos 120.000 funcionarios dedicados a legislar, implantar y vigilar el cumplimiento de la normativa comercial en las diferentes CCAA. Es decir, 120.000 personas dedicadas a dificultar el comercio y los intercambios y a reducir la productividad de la nación. Hay que estar absolutamente locos para tener un modelo de Estado de permite esta barbarie.

SEGUNDA.- Recuperar para el Estado las competencias en Educación. Imprescindible para lograr la mayor cohesión del país, y para poner fin a su utilización en algunas CCAA para fomentar el enfrentamiento y el odio entre los españoles, falseando hasta la náusea la realidad histórica.

TERCERA.- Restablecimiento del equilibrio de la Seguridad Social y del sistema de pensiones que, en contra de las mentiras del gobierno, se encuentra al borde de la de quiebra. Según los datos del último estudio actuarial realizado por el Catedrático de hacienda Pública de la Universidad del País Vasco, según el cual manteniendo la situación actual es necesaria una rebaja de las pensiones en un 40% para garantizar su continuidad del sistema de pensiones. Es evidente que es imprescindible y urgente la reforma del sistema para garantizar su continuidad. Adicionalmente, durante los años 80 y 90, los distintos gobiernos utilizaron los excedente de las cotizaciones para pensiones, entonces no existía Caja, para financiar otras actividades, por un montante total de 245.000 millones de euros. En otras palabras, el Estado debe a los pensionistas 245.000 millones de euros más sus correspondientes intereses.

jueves, 21 de mayo de 2009

¿Fascista o Comunista?, por Aníbal Romero


Hugo Chávez y su régimen son con frecuencia calificados de “fascistas” por sus opositores. Chávez reivindica a Fidel, no a Hitler; a Marx, no a Nietzsche; a Mao, no a Mussolini; al Che Guevara, no a Pinochet. Sin embargo, no pocos entre sus críticos se empeñan en llamarle “fascista”. ¿A qué se debe esto?

Por razones históricas, ideológicas y políticas, Chávez y su régimen deben ser categorizados como comunistas, y no como fascistas. El fascismo fue, y aún podría ser, una degeneración del capitalismo sometido a una crisis aguda, y enfrentó a la clase media empobrecida contra el proletariado organizado. Fue la izquierda internacional, en Europa y EEUU, la que otorgó al calificativo “fascista” toda la carga de pesadilla, de supuesto horror insuperable, que continúa teniendo en nuestros días.

Históricamente, el fascismo es una excrecencia del capitalismo y la democracia parlamentaria en momentos terminales, una reacción de derecha frente al radicalismo de izquierda. Lo fue en Italia bajo Mussolini y en Alemania bajo Hitler. El comunismo, por su parte, es de izquierda.

El fascismo no es anticapitalista. Por el contrario, Mussolini y Hitler se cuidaron bien de no perturbar la marcha de la economía, y su “socialismo” no pretendió otra cosa que quitarles a los marxistas una consigna y confundirles mediante una bien orquestada propaganda. Todavía peor es llamar a Chávez “nazi”, como hacen algunos. No sólo se banaliza a los nazis al compararles con Chávez, a pesar de todos los dislates de este último, sino que se pierde de vista la especificidad del nazismo, que le distinguió del fascismo mussoliniano. Me refiero al biologismo racista, a la idea de una raza superior y su misión de dominio. Algo muy distinto, por cierto, a la ficción chavista del “hombre nuevo”, que es marxista con raíces en Rousseau.

Pero es el en terreno político donde se ubica el peor error, cuando se procura
etiquetar a Chávez como fascista. Se olvida que ha sido precisamente la
izquierda la que ha convertido el fascismo en el presunto peor de los males, por
encima de las no menos terribles atrocidades comunistas, sino que se otorga a
Chávez y a toda la izquierda internacional, latinoamericana y venezolana, la
oportunidad de encubrir sus responsabilidades y ocultar sus miserias, pues al
fin y al cabo, si Chávez es “fascista”, la izquierda no tiene que ver con él.

Pero no es cierto. La izquierda venezolana, latinoamericana e internacional, la
comunista y no-comunista, no puede desembarazarse de Chávez tan
fácilmente. La izquierda venezolana, latinoamericana e internacional deben
asumir lo que les toca y responder por la tragedia que significa Chávez. Lo que
Chávez piensa, expresa, hace e intenta, pertenece profundamente a la historia
de la izquierda, a sus desvaríos, delirios y utopías.

Lo único bueno que podría resultar de la experiencia chavista para los
venezolanos, y más allá de Venezuela, es enterrar el socialismo, la izquierda y
sus epígonos por mucho tiempo. Pero tal aprendizaje político creativo no tendrá
lugar si a Chávez se le termina viendo como un fascista, es decir, “de derecha”.
Esta treta o maniobra ideológica, tan errada como perniciosa, se explica porque
la mayor parte de la intelectualidad venezolana sigue siendo de izquierda.
Chávez averguenza a muchos entre ellos (no los culpo), y tratan de distanciarse
denominándole “fascista”. Pero se equivocan. Chávez no es fascista, es
comunista, y nadie debería llamarle de otro modo. Lo que ocurre es que en
nuestro extraño mundo, distraído y romántico, el anticomunismo pasó de moda.

Diario de América


La izquierda exquisita, José García Domínguez, LD


Resulta difícil no sentir vergüenza ajena al escuchar a todo un presidente del Gobierno perorando alegre sobre cambios radicales en el modelo productivo desde la indigencia intelectual más absoluta. No por la falacia en sí, que es asunto intrascendente. Al cabo, esa historia del modelo productivo a revolucionar vía Real Decreto Ley acarrea idéntica carga empírica que la Alianza de Civilizaciones. Nada más allá de la charlatanería de rigor en los telediarios. El rubor no surge, pues, de que, a falta de mejor mercancía, Zapatero trate de vender humo. La fecha de caducidad del humo elegido es lo que invita al bochorno.

Y es que, ante el consorte de Sonsoles, uno tiene la sensación de tratar con cierto personaje de Tom Wolfe en La izquierda exquisita: el tipo que siempre llegaba tarde a todas las modas. Aquel tragicómico aspirante a moderno que, clarividente, se aventuró, por fin, a comprar unos pantalones de campana justo el primer día que Mick Jagger compareció enfundado en ajustadísimos tejanos de tubo. El mismo que, expeditivo, dio en rasurarse greñas y patillas sólo cinco minutos antes de que John Lennon se exhibiera cubierto con larga barba e indómita y novedosa melena. Así, la estomagante retórica monclovita a cuenta de los modelos productivos: Zetapé la presume vanguardista y rompedora cuando ya era género obsoleto hace veinte años.

Una evidencia de comprobación fácil en la sección de saldos editoriales de El Corte Inglés. Allí, al lado del volumen con los pruebas de que el ejército americano mantiene a varios marcianos congelados en una base secreta, y otros con los testimonios de cómo emigró Hitler a Brasil tras huir del búnker por un agujerito, dispone el curioso de toda la ciencia presidencial sobre modelos productivos. Empezando por La tercera ola, de Alvin Toffler, siguiendo por Ser competitivo, de Michael Porter, y acabando por Funky Bussines, el best seller de aquel par de calvos suecos de impronunciables apellidos.

En fin, quizá Zapatero no llegue a descubrirlo nunca pero, hacia el año 69 del siglo pasado, un tal Peter Druker ya comenzó a divulgar todos los tópicos y lugares comunes sobre la economía del conocimiento que él recita sin tregua desde hace una semana. Un paso más, sólo uno y patenta la sopa de ajo.

LD

miércoles, 20 de mayo de 2009

Otra vez dolor de España, por Manuel Ramírez, en ABC


Es probable que sea en una de las afirmaciones del siempre maestro Ortega donde mejor encontremos la ubicación de lo que a continuación sigue y el título anuncia. Nos advierte así con la conocida estética de sus mensajes: «El español que pretenda huir de las preocupaciones nacionales será hecho prisionero de ellas diez veces al día, y acabará por comprender que para un hombre nacido entre el Bidasoa y Gibraltar es España el problema primario, plenario y perentorio». Y concluye con esta suerte de sentencia para la posteridad: «España es un dolor enorme, profundo, difuso». La utilización de tres palabras que comienzan con la letra p la encontramos también en otro famoso discurso de otro gran amante de la estética oratoria, llamado Manuel Azaña. Y mucho más reciente es ese juicio que, en forma de diálogo con su mujer, utiliza el personaje de una conocida novela de Camilo José Cela con el fondo de nuestra última guerra civil: «España es un hermoso país que salió mal, ya sé que esto no se puede decir, pero, ¡qué quieres!, a los españoles casi ni nos quedan ánimos para vivir, los españoles tenemos que hacer enormes esfuerzos y también tenemos que gastar muchas energías para evitar que nos maten los otros españoles». Sí, las manifestaciones de ese dolor plenario por España y sus circunstancias han aparecido en no pocos momentos de nuestra historia política. A veces nos han dolido sus pésimos gobernantes. A veces por nuestro trágico 98, y corren ríos de lágrimas, posiblemente por no saber asumir lo que a otros muchos países ocurre (Marichal hace tiempo que sostuvo que el final de la guerra en Vietnam constituía «el 98» de los EEUU: una gran potencia vencida con humillación por un pequeño país). A veces por el sufrimiento de diversas guerras civiles entre hermanos. Y, posiblemente en su origen, por la comprobación de nuestro desfase y de estar ausente en buena parte de los decisivos acontecimientos europeos, comenzando por la Revolución Industrial. Larra lloró hasta su voluntario final por una España que no parecía tener remedio. Unamuno lo hizo por nuestro gran defecto de andar siempre mirándonos el «ombligo» con Isabel y Fernando. Indalecio Prieto sufrió en el destierro su dolor por haber participado en el sangriento octubre de 1934, mientras acudía puntualmente al aeropuerto para conocer de los pasajeros noticias de su añorada España. Y José Antonio Primo de Rivera confesaba querer a una Patria que no le gustaba y le causaba su trágico dolor. Sí. Es posible que nuestra historia de bandazos sea igualmente la historia, más o menos manifiesta y más o menos sangrante, de un casi permanente dolor por causa de lo que los regeneracionistas dieron en llamar «los males de la Patria».
En mi intento de encontrar una vía comprensiva de nuestra historia política y constitucional, divulgué hace tiempo su andadura como «historia de las ocasiones perdidas». Es decir, el recuento de las tres grandes ocasiones o de los tres grandes momentos en que nuestro país ha perdido el subirse al tren de la modernidad, de las libertades y, sobre todo, de establecer y consolidar un gran consenso político y social desde el que avanzar. Sin añoranza de revoluciones pendientes. Sin idas y venidas repletas de odios y venganzas. Sin la incapacidad de asumir el pasado y su utilización como arma arrojadiza en la contienda política posterior. Sin el manejo y hasta manipulación de ese pasado para convertirlo en lo que mejor convenga a los posteriores intereses.
Y sigo pensando que nuestro país ha tenido tres ocasiones en que ese tranquilo caminar se aprovechara y, sin embargo, han sido perdidas o desperdiciadas. Como mejor se quiera expresar. La primera, claro está, 1812. La labor de las Cortes de Cádiz y el gran fruto de «la Pepa», que es, sin duda, la primera aportación al mundo europeo que en su liberalismo encuentra la vía para oponerse a los absolutismos existentes. Sin olvidar el flujo en toda la América hispana. La ocasión termina con el regreso de Fernando VII y la abolición de lo hecho. Con todo «la vuelta a 1812» estuvo constante en todo el pensamiento liberal del siglo XIX. La segunda ocasión, la Revolución burguesa de 1868 y la Constitución del año siguiente. Desembocada en nuestra primera República de corte federal, el experimento acaba en el desastre del cantonalismo y en la entrada de Pavía en las Cortes. Y en fin, la innegable ilusión de un 14 de abril de 1931, con una segunda República que difícilmente se sostiene entre dicho año y 1936 y que sufre el espanto final de una Guerra Civil con tres años de duración.
En 1978, producido el milagro de la transición y al aprobarse la Constitución vigente, entramos en la cuarta ocasión. Y lo hacemos con todo tipo de alharaca. Como siempre. Se anuncia como ocasión de consenso. Para todos y para siempre. Volvíamos a pregonar «la lección que dábamos al mundo». Un tránsito sin sangre y una Constitución que no se imponía y que, por ello, estaba llamada a la vigencia eterna. Con una Monarquía impulsora del proceso hacia la democracia y que quería mirar al futuro y, sobre todo, ser la Monarquía de todos. De los antaño vencedores y de los antaño vencidos. La ilusión parecía imperar ante esta cuarta ocasión.
Han pasado más de treinta años. Resulta, por ende, plenamente legítima la pregunta. Y entiendo que bastante justificada la respuesta. Creo que tras tanta ilusión inicial, con no pocos matices por medio, lo que hoy predomina es justamente lo contrario: la desilusión. Me temo que estemos perdiendo esta cuarta ocasión, si es que no la hemos desperdiciado ya. Si la función esencial de toda Constitución reside en el logro de la integración social, parece claro que ésta no se ha conseguido. El sentimiento y el espíritu constitucional no existen en el conjunto de la ciudadanía. Como era previsible, nadie habla de «nacionalidades»: se ha dado el anticonstitucional salto de hablar directamente de «naciones». En realidad, el aquelarre es grandioso. Una España pionera en la conquista de la unidad nacional conoce a estas alturas todas las posibilidades en el juego político: nación de naciones, federalismo imperfecto, tendencia federalizante, etc. La hegemonía constitucional en la regulación de los partidos ha terminado en un conjunto de fuerzas plenas de codazos luchadores por la permanencia en el sillón. Sin democracia interna. Con el lamentable sistema de «cuotas» a la hora de elegir a quienes sea. Con el absoluto imperio de la disciplina de voto que ha privado al Parlamento de su natural condición de «locus» para el encuentro de la verdad política. Y con las listas electorales que se imponen. Y todo ello en una clara situación de partitocracia que rompe sin escrúpulo cualquier asomo de división de poderes. Una clase política harto mediocre por la sencilla razón de que nace en una sociedad que lo es con creces. Un sistema educativo lamentable y con mil cambios. Una Universidad desprestigiada en las valoraciones europeas y falleciente desde la L.R.U. En suma, y lo que nos parece más importante, estamos rompiendo el ámbito propio del principio democrático por negarse a compartir con otros (meritocracia, antigüedad, disciplina, autoridad, etc.) igualmente válidos en cualquier democracia consolidada. La pancorrupción y la ausencia de cultura cívica creo que conducen, por demás, a la triste consecuencia: ¡otra ocasión perdida! Sin ninguna esperanza en un Estado harto debilitado por la permanente cesión de sus competencias a Comunidades que nada saben de la solidaridad y con diecisiete Parlamentos que alimentar.

Manuel Ramírez es Catedrático de Derecho Político

martes, 19 de mayo de 2009

EL ESTADO DE LA NACIÓN Y LA DESVERTEBRACIÓN DE ESPAÑA, por Roberto Centeno


El disparate económico de la semana ha sido obviamente el debate del Estado de la Nación, un debate donde se supone nos jugamos el futuro, porque de él se espera que salgan los remedios y las políticas que eviten el hundimiento económico, que es nuestro gran riesgo, ha sido simplemente un duelo dialéctico más, donde lo importante han sido la demagogia populista habitual y respuestas ingeniosas o malévolas que descoloquen al contrario, y no los planteamientos serios y constructivos, un diálogo de sordos, donde cada uno ha ido a lo suyo, y donde ha resultado particularmente indecente el planteamiento de los grupos nacionalistas, a quienes importa una higa el futuro de España, y siguen poniendo sus intereses particulares por encima de todo.

Y así las cosas, el problema central del Estado de la Nación, el verdadero problema que debería haber centrado la totalidad del debate, y que exige un acuerdo de Estado PSOE-PP, en lugar de los fuegos de artificio que suponen los cuatro parches adicionales que de nada servirán, y que ni socialistas ni populares han puesto encima de la mesa, es que ya no hay una nación, España está desvertebrada, un Estado plural, que reclamaba Durán y Lleida con la mas absoluta desvergüenza, y ello significa que el margen del que dispone el gobierno para realizar una política fiscal contracíclica, la única de que disponemos, es prácticamente nula. Descontando los gastos fijos que son intocables, como intereses de la deuda, aportación a Europa, o clases pasivas, le quedan solo 60.000 millones de euros, la tercera parte de lo que disponen las CCAA, de los cuales apenas tres mil son de libre disposición, ya que el resto constituye el mínimo para mantener el Estado en funcionamiento.

Al contrario que en el resto del mundo desarrollado- en los Estados federales la parte del gasto que realizan los equivalentes a las CCAA es del 26 % frente al 60 % en nuestro caso – nuestro gobierno, no tiene mecanismos en su mano para enfrentarse a la crisis en forma mínimamente efectiva, solo le queda el endeudamiento, el arruinar literalmente las generaciones futuras que es exactamente lo que está haciendo. La única que puso el dedo en la llaga, la que dijo en los únicos seis minutos que la correspondieron todo lo que los demás callaron, y señaló donde estaba el problema, fue Rosa Díez, que entre otras cosas acusó a Zapatero de haber fomentado la destrucción de la nación española, de haber incrementado la desigualdad, y de conformarse con ser el coordinar, a 17 entidades separadas, coordinar que se reduce solo a la palabra más: más dinero, más competencias, más de todo, y a ninguna obligación, cada una despilfarra y legisla como le viene en gana.

¿Cómo se puede hablar de Educación, pilar esencial del crecimiento futuro, si hay 17 Educaciones diferentes? ¿Cómo hablar de un esfuerzo coordinado si España ya no lo está, y las CCAA que son las quienes disponen del grueso de poder de gasto va cada una por su lado? ¿Cómo se puede hablar de mejorar la productividad si España está fragmentada en 17 mercados independientes, con regulaciones diferentes, con sistemas informáticos diferentes, incompatibles entre ellos, con tres veces más funcionarios de los necesarios, y con un despilfarro masivo de recursos en las cuestiones más estrafalarias? ¿Cómo se puede hablar de cohesión social, cuando la policía, la guardia civil, los funcionarios de justicia, los médicos ganan un 50 % menos que los de las CCAA nacionalistas? Es un insulto y un escarnio hacia los funcionarios del Estado que Zapatero tenga la desvergüenza de afirmar, que ello se debe a las CCAA tienen “autonomía retributiva con sus funcionarios”, porque eso lo hacen con nuestro dinero no con su dinero. ¿Cómo se puede hablar de nación, cuando en partes cada vez más amplias del territorio nacional, se prohíbe y se persigue enseñar, etiquetar o rotular en español, la lengua del Estado, mientras se permite enseñar, etiquetar o rotular en inglés, francés o chino?

Pues bien, ese es el núcleo de la cuestión, ese es el primer problema a resolver, ya que sin ello es metafísicamente imposible salir de la crisis. Un gobierno que no tiene capacidad para asignar el gasto del Estado, que no tiene capacidad de implementar un sistema educativo, que no tiene capacidad para conseguir un mercado único en su propio país, y cuya única posibilidad es endeudarse para colmar los deseos de despilfarro de 17 taifas totalmente descontroladas, simplemente no puede sacar a un país de la crisis. Zapatero, niega que sea solo un coordinador “porque todos en el debate me han pedido que tome medidas”, lo cual no es exacto, le único que piden, directa o indirectamente, es más dinero y más subvenciones, y como ya no lo tiene lo que hace es endeudar a España y a los españoles. El Plan E se financia con deuda, los 9.000 de más a las CCAA con deuda, las infraestructuras con deuda, el salvamento del sistema financiero con deuda, y eso a las CCAA les da lo mismo, porque la deuda no la tienen que devolver ellos la tiene que devolver España.

Y luego, ¿para qué?, para incrementar la desigualdad territorial. Zapatero dice que lo que ha ocurrido es justo los contrario, “una constatación de los datos de renta “per cápita”, pero la desigualdad no se mide comparando el primero con el último, como parece argüir, se mide con la evolución de las regiones o CCAA que superan la media y las que tienen una renta inferior al 90% de la media. Y los resultados son:

.- 1985 -. .- 2008 -.

  • CCAA con “renta per cápita” superior a la media - 10 - - 8 -
  • CCAA con “renta per cápita” inferior al 90% - 6 - - 8 -

Constate Sr. Zapatero, constate.

Y ante esta realidad, los partidos nacionalistas, en un ejercicio miseria moral e insolidaridad inauditas, centraron su discurso en exigir más para ellos, y aquí fue particularmente indignante la intervención de Durán y Lleida. Nos cuenta que Cataluña, antes motor de la economía española, ya no lo es y que ha retrocedido en renta per cápita, y efectivamente es así, pero ¿por culpa de quién?, por culpa de 30 años de gobiernos nacionalistas, incompetentes, despilfarradores y corruptos hasta la médula, no por culpa del resto de España, e inmediatamente va a las balanzas fiscales para decir lo que aportan, pero no dice ni pío de las balanzas comerciales, es decir, lo que compramos a Cataluña en bienes y servicios y lo que le vendemos, porque resulta que estos farsantes solo ven la cara de la moneda que les conviene. ¿Y qué pasa con las balanzas comerciales?, pues que el desequilibrio a favor de Cataluña es infinitamente mayor que su mayor aportación fiscal, hay CCAA que compran entre productos y servicios veinte veces más que lo que Cataluña les compra a ellas, tanto que si en lugar de productos y servicios catalanes, compraran como aconseja la Generalitat a sus ciudadanos “comprar productos de proximidad”, su situación económica mejoraría infinitamente más que con la aportación que reciben de Cataluña vía balanzas fiscales.

Y luego yendo a las medidas concretas propuestas por Zapatero, se resume en tres cuestiones: supresión desgravación fiscal a las viviendas a partir de enero 2011, para rentas brutas superiores a los 24.000 euros, un nuevo expolio a clases medias, entendiendo por tal las personas poco mas de mileuristas, que tendrá que pagar unos 3.000 millones de euros mas en impuestos; reducción cinco puntos sociedades a las PYMES que mantengan el empleo, pura demagogia zapateril porque la mayoría no tienen beneficios; y luego los 2000 euros al automóvil de los cuales 500 a cargo del Estado. Haciendo un balance de las subvenciones y exacciones prometida por Zapatero, tendríamos, 3.000 millones que expolia a la clase media, y unos 700 millones que entrega a PYMES y a sector automóvil, total -2.300 millones.

Y luego viene lo que llaman “modelo de desarrollo sostenible”, un eufemismo que nadie sabe muy bien que es, dotado con 20.000 millones teóricos de financiación a través del ICO, pero que incluye partidas que ya ha prometido siete veces y otras desconocidas, solo que ahora quieren gestionarlo nacionalistas y separatistas, fundamentalmente los catalanes, los que insultan al Himno de España y de los españoles. Al parecer incluirán más ayudas para las energías renovables, que en 2008 daban empleo a 23.000 personas, nos costaban 3.200 año en subvenciones, el 12 % del recibo de la luz, y sirven esencialmente para enriquecer en forma inimaginable a cuatro familias. Liberalización del sector eléctrico: eso supone que la tarifa eléctrica subirá de media un 40%, unos 3.000 millones de euros más al año para las familias. Los 3000 millones de euros a los ayuntamientos para saldar deudas con las PYMES: a fin 2008 la deuda vencida de los ayuntamientos y CCAA era de 30.000 millones, o sea el chocolate del loro. Y luego la reducción del gasto a la Administración del Estado en 1000 millones, un insulto más a los funcionarios, pues a la vez le entrega 9000 millones a las autonomías para que sigan depilfarrando.

Y termino, fuente de grave preocupación es la promesa de Zapatero de nuevas ayudas a la Banca, a estos tíos se les han asignado ya 250.000 millones de euros, el 25 % del PIB, la cifra más alta del planeta en términos de PIB, y la están empleando como les da la santísima gana en forma totalmente contraria a lo pactado y a los intereses del país, ante el silencio cómplice del BdE y de Economía, y ahora se les va a dar 90.000 millones más, “para salvar lo que se pueda del sistema financiero si se ve afectado” según Zapatero y que será “más para cajas que para bancos”, algo obvio porque buena parte de las cajas están ya quebradas, tanto que ayer hemos sabido que las Cajas han dejado de publicar sus balances, no les sirve ya con mentir, ahora la situación es tan grave que no se atreven ni a publicar los balances falsificados con la bendición del BdE. Seguro que han oído la afirmación de Zapatero en el debate “la transparencia es el valor fundamental de la democracia”, realmente la mendacidad y la trapacería de este gobierno no tiene parangón en el mundo civilizado, un gobierno que nos está endeudando al ritmo de 11.000 millones de euros mes, lo que de seguir mucho tiempo no puede llevar a la suspensión de pagos como país.

Blog de Roberto Centeno

lunes, 18 de mayo de 2009

Mestalla: el delictivo y premeditado ultraje a España, por Santiago Abascal

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Que si eran muchos o pocos, que si fue o no un acto de normalidad, que si TVE lo censuró. Da igual. Fue un ultraje a España, y sus organizadores tienen nombres y apellidos.


Políticos y periodistas han bordeado de nuevo la esencia de lo ocurrido en Mestalla, con análisis tangenciales o interesados. Que si la pitada fue masiva o minoritaria. Que si representa a vascos o catalanes, o no. Que si fue un acto de normalidad democrática, ha dicho el loro Anasagasti, porque el Generalísimo no dejaba silbar. Que si TVE hizo mal en silenciar la realidad o si era lo mejor para no darles publicidad a los secesionistas.

Lo único cierto y seguro es que unas organizaciones separatistas publicitaron, orquestaron y acabaron ejecutando la monumental pitada, financiada por la Generalitat y el Gobierno vasco de Ibarretxe, contra el himno nacional de toda España. Y más cierto aun es que los ultrajes a España están definidos y tipificados en el código penal español. Y no lo es menos que en un país democrático la ley ha de cumplirse. Esto tiene su importancia porque dos entidades sociales, que pretenden hacernos tragar con las selecciones autonómicas como combinados nacionales, y que están directamente financiadas por la Generalidad de Cataluña y por el Gobierno vasco, gastaron los euros en comprar pitos para ultrajar a España delante del Rey y con la publicidad inevitable de los medios de comunicación.

Quienes dirigen Esait y Catalunya Acció, son sujetos perfectamente identificables, que han incurrido en responsabilidades penales al instigar y protagonizar un ultraje a España, con premeditación y publicidad. Sin embargo, el Gobierno de la Nación calla, y la Fiscalía ni está ni se le espera. Los patrocinadores del evento silbador, dos gobiernos autonómicos, no han dicho ni esta boca es mía.

Mientras tanto, desde la Fundación Denaes, para la defensa de la Nación Española, hemos decidido cumplir con nuestra obligación y en los próximos días iniciaremos acciones legales para que el ultraje no quede impune. Ya lo hicimos con Rubianes, y conseguimos que fuera imputado e incluso que hubiera de abonar fianza. Su fallecimiento hizo, en buena lógica, que desistiéramos de nuestras acciones penales. Señalo este episodio para reiterar que el ultraje es un delito y que los tribunales ya nos han hecho caso con anterioridad.

En cualquier caso, bien harían los representantes ordinarios del Estado en el País Vasco y Cataluña, López y Montilla, ambos socialistas, en desmarcarse públicamente de tan abyectos comportamientos y en mostrar sus adhesión institucional al himno nacional. Y el Gobierno de la Nación, bien haría en mostrar las agallas de Sarkozy que, ante una pitada similar a la Marsellesa en Francia, amenazó con suspender los actos públicos en los que se ofendiera al himno francés. Y la broma se acabó. Como se acabaría en España si se demostrara determinación en la aplicación de la ley y si la espada de Damocles de la suspensión del evento planeara sobre el estadio. El público acallaría a los silbadores con tal de no perder el dinero de la entrada o tener que volver sobre sus pasos unos cientos de kilómetros sin la fiesta empezada. Otro gallo nos cantaría.
El Semanal Digital