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martes, 21 de abril de 2009

Alan Dershowitz: "El Gobierno español es la razón por la que funciona el terrorismo"


Alan Dershowitz, catedrático de Harvard, asesor de Barack Obama y uno de los abogados más importantes de Estados Unidos, ha venido a España con un mensaje: “El Gobierno español es la razón por la que funciona el terrorismo”. Él y todos los que entienden o justifican a Hamas. Zapatero se mueve entre la “ignorancia” y la “malicia” por decir que el terrorismo surge de la pobreza. Decir eso “sí que fomenta el terrorismo”.

Le preguntamos por qué funciona el terrorismo, que es el título de uno de sus libros, y nos responde que “El terrorismo funciona por culpa del gobierno español. El Gobierno español es la razón por la que funciona el terrorismo”. Ante nuestra mirada, continúa “Déjeme explicarle. Cuando Hamás utiliza el terrorismo, recibe la recompensa del Gobierno español. ¿Por qué? Israel responde y, entonces, el Gobierno español condena a Israel, fuerza a naciones Unidas a condenar Israel. Sus tribunales inician investigaciones de Israel. Los medios españoles atacan a Israel. Los académicos españoles atacan a Israel".

De este modo, Hamás concluye: ’El terrorismo remunera. Hagámoslo de nuevo. Enviemos más terroristas suicidas, más misiles’. De modo que el Gobierno español es tan responsable como cualquiera de porqué funciona el terrorismo. No sólo el Gobierno español. También el Gobierno francés, el sueco, las Naciones Unidas, la comunidad internacional, que favorecen al terrorismo al condenar a sus víctimas, y al hacerle imposible a las democracias luchar contra los terroristas que se escudan detrás de los civiles”.

La estrategia del niño muerto
Dershowitz menciona los medios de comunicación. Los terroristas de Hamas conocen los mecanismos de la prensa y se mueven siempre dentro de la población civil. Saben que los ataques israelíes no les pillarán solos, y que su muerte será la de sus compatriotas. Pero saben que no será en vano, porque los medios de comunicación recogerán las imágenes y culparán de todo ello a Israel. Esto es bien conocido. Expuesto al abogado estadounidense, responde: “Se llama la ’estrategia del niño muerto’. Si Hamás mata niños en Israel, gana. Si fuerza a Israel a responder y causa la muerte de niños, Hamás también sale ganando. Todo ello aparece en las televisiones de todo el mundo, y de este modo Hamás sale victoriosa de su estrategia”.

“Por cierto”, se interrumpe, “que un niño que veamos muerto en un hospital, inexplicablemente aparece muerto, el mismo, en otro hospital, de modo que el mismo niño puede haber sido muerto, según los medios, por hasta cinco ataques distintos de Israel”.

Pero aquí no están solos el gobierno español, que con los demás condenan a Israel por todo ello, y los medios de comunicación. “Yo escribí un artículo”, nos dice, “en el que me planteaba: ’¿Cómo asegurarnos de que el terrorismo funciona?’. Y describía un programa de doce puntos para conseguirlo: Los medios de comunicación, ¿han mostrado a los niños muertos sin explicar nada más?, ¿Han condenado los gobiernos a Israel?, ¿Ha pedido Naciones Unidas que se investigue su comportamiento en el contraataque? ¿Hace el vaticano moralmente equivalentes a los dos, diciendo que cada lado es igualmente responsable, a pesar de que el propio Vaticano distingue siempre, menos con Israel, entre un asesinato intencionado y otro no intencionado? Eso es lo que ocurre cuando Israel mata a la población civil cuando intenta matar a los terroristas. Bien, si seguimos los doce pasos, el Gobierno español está siguiendo perfectamente el camino para fomentar el terrorismo”.

"Absurdo, ignorante, malvado"
Pero el Gobierno español, y en concreto su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, están obligados a hablar de cuando en cuando de terrorismo. Zapatero ha declarado en más de una ocasión que el terrorismo es un subproducto de la pobreza. A juicio de Dershowitz, eso “es absurdo, es ignorante, es malvado. Los males sociales son comunes en el Tibet. No hay terrorismo en el Tibet. ¿Cuándo ha sido la última vez que hemos visto emerger el terrorismo de las dificultades sociales de Armenia? No tiene sentido. “¿Tuvimos terrorismo en los Estados Unidos, cuando había terribles injusticias raciales? No. Tuvimos a Martin Luther King. ¿Tuvieron terrorismo en India cuando sufrían tantas injusticias? No, tuvieron a Mahadma Ghandi”. No. El terrorismo no surge de la materia, sino de las ideas. “Surge de los esfuerzos del primer ministro español por justificar el terrorismo. Él es más la causa del terrorismo que lo que lo es la injusticia social”. Es más, “La razón por la que se continúa recurriendo al terrorismo es que gente como el presidente del gobierno español lo favorece, al ofrecerle excusas y justificaciones”.

“La mejor forma de luchar contra el terrorismo es jamás recompensarlo”, afirma con una seguridad total en sus palabras. “Le pondré un perfecto ejemplo: Imagínese que cada vez que ETA comete un atentado, se cediera algo a sus exigencias. ¿Usted cree que dejarían el terrorismo? ¡En absoluto! Seguirían recurriendo al terrorismo”. De hecho considera que “España muestra una doble moral. Cuando trata con sus propios terroristas, es dura. Cuando tratan con Hamás, es blanda. Es la hipocresía en su peor cara”.

Negociación, sí. Apaciguamiento, no.
Pero el Gobierno español, en su pasada legislatura, combinó la negociación y el apaciguamiento para luchar contra “el conflicto”, una estrategia que resultó en fracaso. “No me extraña”, apostilla. “Creo que la negociación sí funciona, y que el apaciguamiento, no. Negocias desde una posición de fuerza. Negocias, siempre que parte de tu negociación es que jamás vas a ser condescendiente. Negociar, hablar, discutir… no tengo ningún problema con ello. Pero siempre que quede claro para los terroristas que ellos jamás conseguirán sus objetivos”.

Volviendo a las causas de los terroristas… bien, no hay que favorecerlas. Pero ¿y las causas justas? “El problema es que Naciones Unidas ha puesto a los terroristas palestinos en una posición moral mucho más alta que otros grupos que han renunciado al terrorismo. Mire los tibetanos. ¿Sabía usted que, cuando han ido a Naciones Unidas a protestar, no se les permitía siquiera ir a los cuartos de baño de su sede? Tenían que cruzar la calle e ir a un hotel para utilizar el baño. A los palestinos, por el contrario, se les recibe con los brazos abiertos. ’Oh, por favor, terroristas, ¡vengan a las Naciones Unidas! Les daremos un status especial, crearemos una comisión especial para ustedes’. ¿Por qué? Porque los terroristas recurren al terrorismo”.

Y sigue: “Hay muchas causas justas en el mundo. Y la justicia de la causa palestina es muy, muy baja. ¿Por qué? Se les ofreció un Estado palestino en 1938, y lo rechazaron. Se les volvió a ofrecer en 1948, y lo rechazaron. Podrían haber tenido un Estado en 1967. Lo mismo en 2000 y 2001. La justicia de su causa es mucho menor que la de los tibetanos o muchas otras causas”. En segundo lugar, dice, “los palestinos recurren, más que cualquier otro, al terrorismo, para hacer buenos sus objetivos. De este modo, se está favoreciendo el terrorismo y, por el contrario, estás penalizando causas justas, perseguidas por grupos que no recurren al terrorismo. Se envía un doble mensaje al mundo que es terrible”.

Lucha desde la libertad
El neoyorkino no es un abogado al uso. Es un experto en derechos civiles. Por eso le preguntamos por si ceder en nuestras libertades para luchar contra el terrorismo no es ceder a sus objetivos de antemano. “Estoy de acuerdo. No hay una inconsistencia entre luchar contra el terrorismo y mantener nuestras libertades. Podemos ofrecerles juicios contradictorios, podemos reconocerles el derecho a un abogado, podemos tener normas justas para los interrogatorios… Nuestro objetivo siempre debe ser perseguir el terrorismo dentro de la ley. Si tenemos que cambiar la ley, para que se adapte a las nuevas realidades del terrorismo, que sea por métodos democráticos y dentro del Estado de Derecho. Pero nunca jamás debemos salir del Estado de Derecho.

Pero advierte: “No podemos decir que todo lo que hizo la Administración Bush estuvo mal. La prueba es que la Administración Obama no ha cambiado las leyes electrónicas; está cambiando Guantánamo”.

El Imparcial

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