Blogoteca: enero 2009

miércoles, 28 de enero de 2009

Mito y realidad de los refugiados palestinos, por Eduardo Zalovich

Eduardo Zalovich da su visión sobre los refugiados palestinos, en un artículo en El Confidencial. Recomiendo entrar para leer los comentarios, siempre apasionados.


De los más de 30 millones de refugiados y desplazados que se cuentan actualmente en el mundo, los cuatro millones de palestinos acaparan sin duda la atención pública. ¿Cuántos de nosotros podemos enumerar otros pueblos que han sufrido similar o peor destino? La ONU tiene una agencia que se encarga del tema en general (ACNUR), pero los palestinos tienen otra exclusiva (UNRWA). Detrás de cada refugiado existe, sin duda, una tragedia humana digna de atención.

En Europa, por ejemplo, tras la caída de Alemania en 1945 decenas de millones de personas fueron desplazadas de sus hogares y reubicadas. Stalin impuso destierros colectivos a los pueblos acusados de apoyar a los ocupantes nazis. Entre 1948 y 1953, Israel recibió unos 750.000 judíos expulsados de los países árabes, además de otros cientos de miles que escaparon del nazismo. Los casos abundan.
Escribió el desaparecido Edward Said en una ocasión que “no hay ciudad israelí desde la cual no se vean los restos de alguna aldea palestina abandonada”. Nada más alejado de la realidad histórica. Los hechos no pueden -o no deben- modificarse de ese modo para defender una causa. Llama la atención, sin embargo, el eco que han logrado sus afirmaciones.
En 1947, la ONU votó la partición de Palestina (no de todo su territorio histórico, pues el 75% lo ocupaba ya Jordania) en dos estados: uno judío y otro árabe. Jerusalén sería internacionalizada. Los judíos aceptaron dicha resolución y proclamaron la independencia; los dirigentes árabes la rechazaron e invadieron al nuevo Israel. El llamamiento de los dirigentes musulmanes -entre ellos el líder palestino del momento, el Mufti de Jerusalén, que había colaborado con Hitler- invocó la “guerra santa” para “echar a los infieles al mar”. Una guerra de exterminio. Las exhortaciones a la población árabe a abandonar sus hogares y sumarse a las fuerzas invasoras, eran permanentes.
Pero el resultado de la guerra sorprendió al mundo, pues los judíos triunfaron y consolidaron su estado. El grueso del territorio adjudicado al estado árabe fue ocupado por Egipto (Gaza), Jordania (Cisjordania y Jerusalén oriental). Tras la derrota militar, los gobiernos árabes impusieron a los palestinos la permanencia en campos de refugiados. Es decir: los -en aquel momento- 700.000 palestinos que abandonaron sus hogares, no fueron integrados al resto de la población de Jordania, Siria, Iraq o Egipto. Y ello a pesar de que tenían la misma lengua y religión, y de que no existía aún una voluntad nacional palestina autónoma del mundo árabe.
De aquellos campamentos, que ni siquiera los miles de millones de dólares producto del petróleo pudieron erradicar, surgieron todas las organizaciones terroristas palestinas, alimentadas en un odio irracional a “los cristianos, judíos y sionistas”. Más de medio siglo después, nadie puede afirmar seriamente que la falta de solución para dichos refugiados se debe a la carencia de medios. Fue en realidad la falta de voluntad árabe lo que ha mantenido a los refugiados en su triste situación. ¿Por qué? Simplemente porque de ese modo tenían un arma propagandística para oponerse a todo acuerdo pacífico.
Hablamos de más de 20 países árabes, con millones de kilómetros cuadrados de extensión, que obviamente poseían infinitamente más recursos que Israel para integrarlos. La diferencia es que los judíos, en menos de 30.000 km2, absorbieron en el mismo periodo a unos 4 millones de inmigrantes, mientras los gobiernos árabes utilizaron a los suyos como arma política permanente. Una opción muy triste, decidida por los verdaderos culpables de la nakba palestina. Es la verdad.

lunes, 12 de enero de 2009

PSOE genocida, Pío Moa en LD

Los titiriteros y otra gentuza subvencionada y totalitaria han montado, con su patrón el PSOE de Rodríguez (¡pobre Besteiro!), una manifestación de apoyo a los grupos terroristas palestinos, acusando a Israel de genocida. Son los mismos que desviaban hacia Aznar la culpa de los autores de la matanza del 11-M y llamaban tranquilamente “asesino” el jefe del Gobierno de entonces por haber apoyado –moralmente, pues no envió un solo soldado– el derrocamiento de Saddam, y por acorralar a la ETA con la ley en la mano, sin (demasiadas) de las habituales claudicaciones ante los asesinos y sin terrorismo de Gobierno como había hecho el PSOE.
En la novelilla, bastante mala, Sostiene Pereira, de Antonio Tabucchi, el protagonista viene a mostrar su desánimo con relación a los portugueses, diciendo algo así como que en su país es sólo el que más grita quien lleva y dirige a los demás. Y algo parecido sucede entre nosotros. Como el carterista que grita a voz en cuello “¡al ladrón!” para despistar cuando le han cogido con las manos en la masa, el PSOE y sus artistas de la subvención y la trola acusan a chillidos a quienes sólo se defienden de quienes aspiran a exterminarlos. Y son muchos los torpes que les hacen caso, gracias, en gran parte, a haber liquidado Rajoy la oposición democrática. Azaña, que pese a sus enormes errores conocía bien y sabía jugar a los suyos, habla constantemente de su mezcla de obtusidad y mala intención: “La zafiedad, la politiquería, las ruines intenciones de gentes que conciben el presente y el porvenir de España según los dictan el interés personal y la preparación de caciques o la ambición de serlo?”; la “política tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín, sin ninguna idea alta”. Son frases que debieran circular constantemente, pues nada ha cambiado en ellos. Lo resumiría magistralmente Marañón en dos palabras: “estupidez y canallería”.
Estas gentes odian a Israel porque es una democracia y se defiende, como odian a España porque no acaba de someterse a sus indecencias y están siempre con el temor de pagarlas. “Genocidio”, dicen los militantes y comparsas del partido autor de más crímenes asimilables al genocidio que hayamos tenido entre nosotros. El partido que organizó la guerra civil ufanándose de ello; el partido cuyas bien instruidas juventudes se jactaban de su intención de fusilar “con entusiasmo” a sus enemigos; el partido que confesaba su odio como una virtud y contribuyó como el que más al exterminio de la Iglesia; que robó, expolió y destruyó bienes culturales e históricos del país como ningún otro en la historia de España. Ese es el partido que grita “¡genocidas!”, lo mismo a Israel que al franquismo que libró de España a su proceso revolucionario.
Reconozco que siento un especial desprecio por esa gente. Los comunistas tienen, por lo menos, la dignidad de haber luchado, aun si por una causa falsa, de haber expuesto el pellejo y a menudo de haberlo perdido, de haber soportado años de cárcel; mientras esta patulea, que colaboró con la dictadura de Primo de Rivera, colaboró después, con su pasividad, con el franquismo, que lo premió facilitándole la reorganización en los años 70, precisamente con la ilusión de que sirviera de dique al comunismo. Sólo Besteiro salvó algo, otrora, el honor del PSOE. Por ello lo ha olvidado y condenado la banda de timadores de Rodríguez, ocupada en enaltecer a Negrín y a los chekistas, mientras proclama no haber cambiado de aspiraciones y actitudes desde aquellos años nefastos.

viernes, 9 de enero de 2009

En 2009 entraremos en depresión, según Roberto Centeno

Otra vuelta de tuerca: el prestigioso Roberto Centeno resiste cualquier prueba de coherencia. Lleva mucho tiempo hablando de recesión. Y ahora da un paso más: nada de recesión, depresión, que es muchísimo peor. Y en 2009.
Este artículo, Por qué entraremos en depresión en 2009: hechos y cifras sale en El Confidencial y recomiendo que entreis para disfrutar de los comentarios, que aportan gran calidad de contenido.
Una depresión es un largo periodo -diez años o más- caracterizado por un bajo nivel de producción, consumo e inversión, con quiebras masivas de empresas, un elevado nivel de paro, un descenso de los precios, y destrucción de la riqueza de las familias. Y para comprender por qué desembocaremos en ésta situación por primera vez en nuestra Historia, es necesario entender tres hechos esenciales. El primero, que desde un punto de vista estructural, el crecimiento económico de España ha sido básicamente tercermundista, no nos hemos adaptado en absoluto a la globalización, y hemos perdido el 15% de cuota de mercado en el comercio mundial, del 2,06 en 2003 al 1,74 en 2007. Es decir, un crecimiento basado en el consumo interno sostenido por un incremento masivo de la población -el mayor del mundo desarrollado, consecuencia de la inmigración-, y en el turismo. Y todo ello fuertemente apalancado (multiplicado) por el endeudamiento masivo de familias, empresas y entidades financieras, también el mayor mundial, y un déficit exterior de más de un 11% del PIB -producimos un 11% menos de lo que consumimos- y realizado mediante la explotación masiva de mano de obra barata: casi el 50% de la población ocupada es mileurista.
Simultáneamente, el punto de inflexión, no solo inmobiliario sino del modelo en su conjunto, ocurrida en marzo 2007, ha coincidido con la mayor crisis financiera internacional desde la Gran Depresión, y con el peor Gobierno imaginable, un hatajo de analfabetos funcionales, que ha mantenido una inacción suicida durante más de un año, y como acertadamente se ha resumido en éstas mismas páginas “ni sabían entonces por qué crecíamos, ni saben ahora por que nos hundimos”, a lo que se añade una oposición cobarde e incapaz, que no ha tenido el cuajo de plantar cara al Gobierno, y ni siquiera ha presentado una alternativa creíble para enfrentarnos a la crisis.
Y el tercer hecho esencial, es un modelo de Estado con un nivel de ineficiencia, despilfarro y corrupción, único en el mundo. Todo multiplicado por 17, cientos de miles de funcionarios haciendo lo mismo -sobran unos dos millones- inventando y controlando 17 normativas diferentes, 17 sistemas informáticos, 17 de todo, y con un mercado fragmentado en 17 parcelas independientes, un desastre para productividad y la eficiencia, y al frente del tinglado cientos, miles, de consejeros, directores generales y toda una patulea de jefes y jefecillos, con coche -hay mas coches oficiales que en EEUU- secretaria y despacho de lujo, un cortejo de indocumentados nombrados a dedo con carné del partido, y con el mayor nivel de corrupción de la Historia de España. Las CCAA consumen el 60% del gasto público, el triple del neto del Estado, 177.000 millones de euros, un 78% del cual es gasto no productivo, frente a un resto de 60.000 para financiar España. En total, un 18% del PIB, donde la mitad aproximadamente, el 9%, es gasto innecesario. Ningún país del planeta podría soportar ésta barbarie.
Y estos son los hechos, ahora las cifras. Y aquí tropezamos con una situación insólita en una democracia: unas instituciones del Estado (Banco de España, INE, etc…) al servicio de un partido, que mienten y manipulan masivamente tanto sus cifras como sus previsiones, una irresponsabilidad inaudita que ha llevado a muchas familias y empresas a adoptar decisiones equivocadas y peligrosas. Esto obliga a cualquiera que desee saber la verdad, a estimar sus propias cifras, que es lo que hacen todas las grandes empresas con intereses en nuestro país.
El PIB, estimado a partir de las afiliaciones de la seguridad social y la productividad, y de la variación del consumo de gasóleo automoción cuya correlación es prácticamente total. En el último trimestre de 2008, el PIB ha caído en un 2%, afiliaciones -2,5% y productividad +0,5%. Es decir, aquí y ahora, ¡la economía está cayendo al -8% en tasa anual!, y a un ritmo, que extrapolado a fin 2009, pues no hay razón alguna para vislumbrar un cambio de tendencia, superará el -10%, y eso es una depresión.
Paro. Los datos oficiales de paro registrado son falsos igual que la EPA. A la cifra oficial, hay que sumarle muchos más parados que el Gobierno no computa porque sí, y Rajoy sin decir ni pío. Solo los parados no computados desde febrero 2008, por carecer de “formación suficiente”, ascienden a 350.000, el “efecto Caldera”. Y, finalmente, el paro total, superior al paro registrado por definición, pues no todos los parados están inscritos, y que ha venido siendo un 20% superior al paro registrado. Por tanto, a día de hoy y sumando solo el “efecto Caldera” al paro registrado, el paro total supera los 4 millones, no los 3, 1 millones oficiales. Pero incluso con las cifras oficiales, el ritmo de incremento de paro es de dos millones/año, elevando a tasa anual la cifra del último trimestre, por lo que éste superara los seis millones a final de 2009, y eso es una depresión. En todo caso Zapatero es ya el mayor destructor de empleo de Europa, 13,4 % frente a 7,8 % la media UE, y lo que ya es el colmo es el paro de menores de 25 años, 16,4% de la UE frente al 29,4% España. Y esto con las cifras falsas del gobierno, ¡imaginen Uds con las verdaderas!
Inflación. Los precios se han derrumbado del 5,3% en julio al 1,5% en diciembre, en parte por el petróleo y las materias primas, pero la causa más importante es el espectacular hundimiento del consumo: la inflación en que España siempre en un punto a la europea, es ahora una décima inferior. Esto sitúa los precios al borde de la deflación, algo infinitamente más grave que la inflación, porque tiene efectos devastadores sobre el empleo, la inversión y la riqueza. Es la otra cara de la depresión.
Desplome inmobiliario
Desplome inmobiliario. Las viviendas iniciadas están cayendo un 62 % y la tendencia se acentuará pues el número de viviendas nuevas a la venta, no es de 800.000 ni de un millón, como falsamente nos cuentan el gobierno y los interesados, sino de 2,5 millones, 1,2 millones de promotoras y 1,3 millones adicionales de particulares que las compraron como inversión, y a esto hay que añadir la vivienda usada. Ello significa que hay viviendas para diez años, y que su precio deberá caer en los próximos meses/años un 30 o 40% adicional para restaurar el equilibrio. Y esto es también una depresión,.
Déficit de las Administraciones Públicas. La respuesta de Zapatero ha sido la típicamente socialista, una fuerte expansión del gasto y un incremento brutal de la presión fiscal, particularmente en CCAA y Ayuntamientos, sobre la clase media y los trabajadores, lo que anula cualquier estímulo. Consecuencia de ello, y de la caída vertical de la recaudación será un déficit de la Administraciones Públicas, excluida la Seguridad Social del 6 % en 2008 y del 12% en 2009, con una tendencia clara a empeorar en 2010. Y aunque es cierto que nuestro nivel de deuda pública es inferior a la media europea, esto va a cambiar radicalmente por la disparatada política de gasto y avales al sistema financiero, tanto que el coste de nuestras emisiones están ya 100 puntos básicos por encima de las de Alemania. Todo ello nos deja sin margen de maniobra frente a contingencias futuras. Este nivel de déficits corresponde a una depresión.
Seguridad Social y sistema de pensiones. Esto requiere un análisis aparte, pero en forma resumida y según las estimaciones actuariales más recientes, estarán quebrados en 2014. Y la solución según Solbes y Fdez Ordoñez: pagar más y cobrar menos, un 30 % menos para empezar a hablar. Este será el gran legado de Zapatero a los jubilados.
Sistema financiero. Esta es hoy la parte más preocupante de la situación porque la crisis crediticia es el problema más grave afectando a nuestro sistema económico a día de hoy, literalmente esta destruyendo el tejido productivo del país y la oferta monetaria, entre octubre y diciembre se produjeron mas suspensiones de pagos que en todo 2007. El primer gran problema del sistema financiero “más sólido del mundo”, es que el valor de los activos no refleja su valor real, pues al contrario que en EEUU, donde cada trimestre los bancos tienen que valorarlos a precio de mercado, lo que ha provocado el hundimiento de muchos de ellos, aquí el Banco ( del Partido Socialista ) de España, en un alarde de irresponsabilidad y sectarismo suicida, acepta unos balances de ficción y permite repartir dividendos hasta a la Caja mas cutre, aunque más de la mitad del sistema esta técnicamente quebrado. El segundo problema es el enorme endeudamiento exterior, más de 900.000 millones de euros, la cifra más elevada del planeta, donde para evitar la quiebra, estos irresponsables que nos gobiernan han puesto 200.000 millones de euros a disposición de éstos insensatos, y además ¡sin la menor obligación de fijar un calendario de repago de la deuda, el apalancamiento se mantiene íntegramente!, ¿pero a qué narices está jugando el Sr Fernández Ordóñez? Ambos hechos llevan a una crisis crediticia brutal, los 200.000 millones de avales tendrían que haber servido para avalar créditos a familias y empresas, en lugar de ello, son íntegramente para tapar los agujeros del sistema financiero, algo económica y socialmente criminal, pues todas las crisis crediticias sin excepción han terminado en una depresión.
En definitiva, todos estos hechos y cifras, apuntan a que España registrará su primera depresión en los próximos 12/18 meses, a menos que se adopten urgentemente las dos medidas siguientes. La primera dar marcha atrás a la barbarie de Estado Autonómico, y que los fondos así liberados sean empleados en reducir la presión fiscal al objeto de restablecer el poder de compra de familias y empresas. Es decir, justo lo contrario de lo que está haciendo Zapatero, montando una mascarada infame, con todos los presidentes autonómicos poniendo el cazo, para recibir un dinero que España ni tiene ni tendrá, una locura inenarrable, y que al igual que el destino de los 200.000 millones de avales, puede calificarse de social y económicamente criminal, Zapatero va a endeudar a los españoles y a sus hijos, para que el cáncer autonómico siga despilfarrándolo, justo cuando el desempleo crece a un ritmo de 2 millones/año, la Seguridad Social está quebrada, y no hay dinero ya ni para las pensiones ni para los parados, realmente Zapatero y sus secuaces han enloquecido.
La segunda es la crisis crediticia, donde, o los 200.000 millones se destinan a avalar préstamos a familias y PYMES, o la destrucción del consumo y la capacidad productiva del país están aseguradas. La totalidad de los parches económicos del gobierno, y de las propuestas del PP, son absolutamente inútiles, si previamente no se adoptan éstas dos medidas. Como el gobierno no va hacerlo, sino todo lo contrario, y la oposición tampoco, no hay mecanismo económico ni fuerza humana, que eviten la depresión. Con los hechos y las cifras en la mano, es imposible llegar a otra conclusión. Una depresión que hará historia, pues reducirá drásticamente la renta disponible de las familias, hundirá nuestro país en el ranking económico mundial, y hará casi imposible el mantenimiento de España como nación.
(*) Roberto Centeno, Catedrático de Economía de la Escuela de Minas de la UPM.

miércoles, 7 de enero de 2009

Israel, el odio en el tiempo, por Juan Carlos Girauta

No lo reconocerán, pero un tufo racial impregna el leve análisis, el borroso esbozo de relato que se entrevé en los titulares de la prensa española cuando trata los acontecimientos de Gaza. Transmitido el mensaje, transmitido el prejuicio. Con asombrosa facilidad, el progre reproduce los viejos clichés del judío como financiero sin escrúpulos, del judío como conspirador, controlador de hilos invisibles, miembro de un grupo de intereses ajenos u opuestos al de la sociedad. Es decir, el tipo de clichés creados por la propaganda zarista hace más de un siglo para legitimar los pogromos, paradójica e inquietantemente retomados por Lenin en su análisis del imperialismo y catastróficamente reactivados por el nazismo tras pasar por el filtro esotérico, deformación y excrecencia post romántica.
El progre ignora, claro, las fuentes envenenadas de donde bebe porque la ignorancia (y el prejuicio, y el sentimentalismo) lo definen. Curioso espécimen de ignaro resabiado, de zafio envanecido, rebosante de indignación moral, presto a la simplificación de lo complejo, a la búsqueda compulsiva de buenos y malos. Y al encaje de estos últimos, ay, en el mismo espacio del estigma donde colocaron al judío, por ceñirnos sólo a la época moderna y contemporánea, las masacres de mediados del siglo XVII, de finales del XIX y de mediados del XX.
Desde su Declaración de Independencia de 14 de mayo de 1948, basada en resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas, Israel pudo haber convivido en paz con un segundo estado árabe de nueva creación. Pero los vecinos no aceptaron la existencia de Israel, y la misma noche del día 14 empezó el ataque aéreo desde Egipto. A las pocas horas, todos sus vecinos lo invadieron. “Esta será una guerra de exterminio y una masacre impetuosa”, proclamó el secretario general de la Liga Árabe.
La democracia donde encontraron cobijo los supervivientes del Holocausto sobrevive hasta hoy, pero tal supervivencia está condicionada: debe ganar todas las guerras que se le declaran. Y también las que no se le declaran, como la guerra sin normas del terrorismo, la misma lacra que amenaza la pervivencia del Occidente libre beneficiándose de esa insufrible estupidez europea que insta a tratar al terrorista –infinitamente peor que un soldado enemigo– de forma infinitamente mejor que a un soldado enemigo: sin usar el ejército.
Último capítulo, por ahora, de un estigma trazado sobre un prejuicio estrictamente racista que aún remueve las más destructivas inclinaciones de nuestra civilización. La única civilización. Aquella a la que Egipto, Jordania o la Autoridad Nacional Palestina quisieran pertenecer. No así el lado salvaje de Occidente, cuya reciclada bilis centenaria la prensa insiste en complacer.
Enlace Libertad Digital