Blogoteca: octubre 2008

viernes, 31 de octubre de 2008

Servicios de inteligencia, ayer y hoy, por Luís de la Corte Ibáñez, El Imparcial

Al poco tiempo de concluir su largo cautiverio en Argel, Miguel de Cervantes Saavedra recibe un estimulante encargo de Mateo Vázquez, hombre de confianza del rey Felipe II para ciertos delicados asuntos de Estado. Por aquel entonces las crónicas llegadas desde el norte de África se volvían preocupantes. Corrían rumores de que los alcaides y presidios portugueses enclavados en aquella ardiente y lejana región pudieran haberse vuelto desleales para con la Corona. Al mismo tiempo, el rey era informado de que setenta galeras turcas comandadas por el famoso almirante Uluch Alí habían llegado a Argel, noticia ésta que despertaba sospechas sobre la posible ruptura de una tregua todavía vigente con los turcos. En esa coyuntura, los conocimientos adquiridos por Cervantes sobre el Magreb, sus tierras y sus gentes podían ser útiles a su rey. Por esta razón el 23 de mayo de 1581 el veterano de la batalla de Lepanto volvía a embarcarse en Cádiz, esta vez con el propósito de cumplir una misión secreta al servicio del Estado: recabar noticias que permitieran esclarecer los graves rumores africanos ya citados. Se sabe que en aquel viaje el comisionado recaló primero en Orán y luego en la ciudad de Mostaganerm. En ambos lugares entró en contacto con hombres pagados por España de los que supo extraer algunos valiosos informes secretos que luego trasladaría a Mateo Vazquez tras volver a Lisboa, la misma ciudad donde un año antes había recibido sus órdenes. Sin embargo, tras aguardar por meses una nueva misión, el antiguo soldado y eventual informador de la corona española Miguel de Cervantes decidió regresar a Madrid donde, para nuestra fortuna, retomaría su afición a las letras…
El anterior fragmento biográfico ha sido extraído de un divertido y bien documentado libro publicado hace varios años por mi amigo el periodista y escritor Fernando Martínez Laínez. El texto narra los coqueteos más o menos esporádicos mantenidos con el mundo de lo secreto por un selecto puñado de autores: desde el propio Cervantes hasta John Le Carré pasando por Quevedo, Voltaire o Rabelais (Escritores espías. La insólita vida de los grandes de la literatura, Temas de Hoy). En esa lectura pueden encontrarse buenos ejemplos de que, cuando menos, el desarrollo de misiones de “inteligencia” (y no sólo de espionaje, término de sentido más estrecho …) ha sido una práctica tan antigua como la fundación de las propias instituciones políticas que las alentaron y de los Estados que aún hoy las promueven (todos los del mundo). No obstante, ni la mayoría de los agentes de inteligencia han sido escritores ni personajes de público recuerdo, ni su oficio queda fielmente reflejado en la literatura y las películas de espionaje.
El aprovechamiento de las historias y sucesos sobre agencias y agentes secretos como materia de ficción y su tratamiento periodístico con tintes sensacionalistas (cuando no directamente fabuladores e irresponsables) han suscitado una imagen pública bastante distorsionada de las funciones que desempeñan y deben desempeñar los servicios de inteligencia de las actuales sociedades democráticas. Por supuesto, los errores y abusos realmente cometidos en el pasado lejano y reciente resultan de gran ayuda para explicar los tópicos y suspicacias al respecto. No hace mucho que ha aparecido publicado en castellano Legado de cenizas (Debate), del periodista del New York Times Tim Weiner. Se trata de un trabajo bien documentado que, además, se venderá estupendamente en España porque cumple a la perfección el confesado propósito de poner verde a la controvertida y mítica Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA). No hay que ser un progre del 68 para deplorar el cinismo y la falta de escrúpulos aplicados por la CIA a muchas de las operaciones que llevara a cabo durante la guerra fría, incluyendo la orquestación de varios golpes de Estado y el apoyo a regímenes tan execrables como el del general Pinochet (conforme a directrices emanadas de la Casa Blanca). Aunque sí hace falta tener mucha nostalgia de la vieja izquierda para seguir creyendo que aquellos pecados de la CIA puedan siquiera equipararse en gravedad y brutalidad a los cometidos por otras agencias secretas, en especial las que tenían su sede tras el muro de Berlín. Sea como fuere, el libro de Weiner abruma por la cantidad de informaciones fiables empleadas para desmitificar -con razón- a la CIA, además de sugerir algunas importantes conclusiones. Weiner identifica acertadamente la raíz de muchos de los errores e inmoralidades cometidos por la CIA (y en las que también han incurrido o pueden incurrir otras agencias de igual condición). Como argumenta Weiner, los recursos y el tiempo invertidos en operaciones encubiertas (habitualmente ilegales y criminales) han impedido que la agencia estadounidense desempeñará con suficiente eficiencia la que debe ser misión primordial de cualquier servicio de inteligencia: elaborar conocimiento de alta calidad (en buena medida obtenido por procedimientos secretos) que perfeccione las decisiones estatales destinadas a afrontar y prevenir diversos riesgos y amenazas a la seguridad y los intereses vitales del propio país y de sus ciudadanos.
Dejando atrás el caso particular de la CIA, conviene recordar que siendo la nuestra una época radicalmente distinta a la de la guerra fría, hoy por hoy ni Estados Unidos ni ningún otro país democrático está libre de enemigos y peligros. Por consiguiente, sigue resultando indispensable que esa clase de países, incluido el nuestro, dispongan de unos servicios de inteligencia competentes, además de honestos. Precisamente, y aunque lo ignoren muchos de nuestros conciudadanos, ese ha sido el empeño que ha guiado la evolución de los propios servicios de inteligencia españoles desde el inicio de la transición. De hecho, el apoyo prestado por dichos servicios al nacimiento y la consolidación de nuestra actual democracia aún no ha sido suficientemente reconocida. E igual podría decirse de los sacrificios ofrecidos por numerosos agentes y analistas para dar apoyo a la lucha antiterrorista y a las misiones emprendidas por tropas españolas fuera de nuestras fronteras (como, por ejemplo, los siete agentes del CNI abatidos en Irak, en noviembre de 2003).
Por fortuna, aquel empeño en la mejora de nuestros servicios de inteligencia persiste aún hoy y ha sido recientemente reforzado con un ambicioso proyecto promovido por el propio Centro Nacional de Inteligencia con tres objetivos complementarios: dar a conocer el sentido legal y legítimo de sus propias funciones (naturalmente no sus actividades y procedimientos concretas que deben seguir siendo secretas), sensibilizar a la opinión pública española sobre los riesgos y amenazas globales y locales afrontados por dicha agencia, así como por otros servicios de información españoles, y promover la reflexión e investigación académicas relacionadas con temas estratégicos y de seguridad y con la organización y el perfeccionamiento de los organismos de inteligencia. En unos pocos años esta iniciativa para el impulso de una “cultura de inteligencia” se ha concretado en el patrocinio de una Cátedra y un instituto de investigación ubicados en dos universidades públicas madrileñas (Universidad Rey Juan Carlos y Carlos III), el lanzamiento de una revista científica y la organización de un primer Congreso Nacional de Inteligencia que se celebró hace una semana en Madrid, con nutrida representación de investigadores académicos y profesionales de la seguridad y la defensa. Los debates producidos en este congreso, en los que tuve ocasión de participar, versaron sobre asuntos de enorme interés (sistemas y organismos de inteligencia, conflictos armados, terrorismo, crimen organizado, geoestrategia, prospectiva sobre seguridad y economía, etc.) y mostraron un rostro de los servicios de inteligencia de los países democráticos muy distinto al de otros tiempos y al de los géneros de ficción. Quedó clara igualmente la clásica necesidad que motiva al uso de la inteligencia y que se vuelve imperiosa en un mundo abrumado de complejidades e incertidumbres: saber para prever y prever para prevenir.
El Imparcial

martes, 14 de octubre de 2008

Conferencia de Gert Wilders: el futuro de Europa es irremisiblemente islámico

Geert Wilders, diputado holandés y Presidente del Partido para la Libertad de los Países Bajos, el 25 de septiembre de 2008  pronunció esta conferencia en Nueva York, en el Four Season -Cuatro Estaciones- New York, en el Hudson Institute.
Su visión sobre la irremisible islamización de Europa no es muy optimista.

Queridos amigos, Muchas gracias por invitarme. Es grato estar en Four Seasons. Yo vengo de un país que tiene sólo una temporada: una temporada de lluvias que comienza el 1 de enero y termina el 31 de diciembre. Cuando tenemos tres días de sol seguidos, el Gobierno declara emergencia nacional. Por lo tanto, Four Seasons, (Cuatro Estaciones) es nuevo para mí.
Es magnífico estar en New York. Cuando veo los rascacielos y edificios de oficinas, creo en lo que Ayn Rand dijo: “El cielo sobre Nueva York y la voluntad del hombre hecha visible.” Por supuesto. ¡Que habría sido en todas partes sin los holandeses! Todavía averiguarían cómo comprar esta isla a los indios. Pero nos complace ver que hicimos por ustedes. Y, francamente, ustedes hicieron un trabajo mucho mejor de lo que posiblemente se podría haber hecho.

Yo vengo a América con una misión. No todo está bien en el Viejo Mundo. Hay un enorme peligro inminente, y es muy difícil ser optimista. Podemos estar en la fase final de la islamización de Europa. Esto no sólo es un peligro claro y actual para el futuro de la propia Europa, es una amenaza para América Latina y la simple supervivencia de Occidente. El peligro inminente que veo es el escenario de América como el último hombre de pie. Veo a los Estados Unidos como el último bastión de la civilización occidental frente a una Europa islámica. En una generación o dos, EE.UU. se preguntará a si mismo: ¿Quién ha perdido Europa? Patriotas de toda Europa arriesgan sus vidas cada día para evitar, precisamente, que este escenario se convierta en una realidad.
Mi breve conferencia consta de 4 partes.
En primer lugar voy a describir la situación sobre el terreno en Europa. A continuación, voy a decir algunas cosas sobre el Islam. En tercer lugar, si ustedes todavía están aquí, voy a hablar un poco sobre la película que acaban de ver. Para terminar les contaré acerca de una reunión a celebrarse en Jerusalén.

La Europa que conocemos está cambiando. Ustedes han visto probablemente los hitos. La Torre Eiffel y Trafalgar Square y los edificios de la antigua Roma y quizás los canales de Ámsterdam. Todavía están allí. Y todavía se puede mirar lo mismo, como fue hecho hace cien años.
Pero en todas estas ciudades, a veces, a pocas cuadras de su destino turístico hay otro mundo. Un mundo que muy pocos visitantes ven y que no aparece en su guía turística. Es el mundo paralelo de la sociedad musulmana creada por la inmigración en masa. En toda Europa una nueva realidad va en aumento: todo es musulmán, son muy pocas las personas nativas que residen en esos barrios o incluso son vistos. Y si es así, podrían lamentarlo.
Esto va para la policía también. Es el mundo de cabeza de pañoletas, donde las mujeres caminan alrededor, en menor número por las tiendas, con cochecitos de bebé y un grupo de niños. Sus maridos, o amos de esclavos, si Ud. lo prefiere, caminan tres pasos por delante. Con muchas mezquitas en la esquina de la calle. Las tiendas tienen signos que Ud. y yo no podemos leer. Será muy difícil encontrar alguna actividad económica. Son ghettos musulmanes controlados por fanáticos religiosos. Barrios musulmanes que se multiplican en las ciudades de toda Europa y que son los elementos básicos para el control territorial de cada vez más porciones de Europa, calle por calle, barrio por barrio, ciudad por ciudad.

En la actualidad hay miles de mezquitas en toda Europa. Con congregaciones más grandes de las que hay en las iglesias. Y en cada ciudad europea hay planes para construir súper mezquitas que dejarán diminutas a toda iglesia en la región. Evidentemente, la señal es la siguiente: nosotros imponemos la regla.
Muchas ciudades europeas ya tienen una cuarta parte musulmana: acaban de tomar Ámsterdam, Marsella y Malmö en Suecia. En muchas ciudades la mayoría de la población menor de 18 años es musulmana. París está rodeada por un anillo de barrios musulmanes. Mohammad es el nombre más popular entre los niños en muchas ciudades. En algunas escuelas primarias de Ámsterdam la granja ya no puede ser mencionada, porque eso significaría también mencionar el cerdo, y sería un insulto a los musulmanes. Muchas escuelas estatales en Bélgica y en Dinamarca sólo sirven alimentos “halal” a todos los alumnos. En vez de existir tolerancia, los gays de Ámsterdam son golpeados casi exclusivamente por musulmanes.

Las mujeres no-musulmanas habitualmente escuchan “puta, puta”. Las antenas satelitales no apuntan a las estaciones de televisión local, pero si a las estaciones del país de origen. En Francia, se recomienda a los maestros de las escuelas evitar los autores que se consideren ofensivos para los musulmanes, incluidos Voltaire y Diderot, lo mismo en el caso de Darwin. La historia del Holocausto, en muchos casos ya no se enseña, porque hiere la sensibilidad de los musulmanes. En Inglaterra los tribunales de la Sharia son ahora, oficialmente, parte del sistema jurídico británico. Muchos barrios en Francia no son zonas para la mujer sin la cabeza cubierta con pañuelos. La semana pasada, un hombre casi murió después de ser golpeado por musulmanes en Bruselas, porque bebió durante el Ramadán.
Los judíos huyen de Francia en números record. Se escapan de la peor ola de antisemitismo desde la Segunda Guerra Mundial. El francés es ahora comúnmente hablado en las calles de Tel Aviv y Netanya, Israel. Podría seguir permanentemente con historias como esta. Historias acerca de la islamización.
Un total de cincuenta y cuatro millones de musulmanes viven ahora en Europa. La Universidad de San Diego recientemente calculó que un asombroso 25 por ciento de la población en Europa será musulmana dentro de 12 años a partir de ahora. Bernhard Lewis ha pronosticado una mayoría musulmana a finales de este siglo.
Ahora estos son sólo números. Y los números no serían una amenaza si los inmigrantes musulmanes tuvieran un fuerte deseo de integrarse. Sin embargo, hay pocos indicios de ello. El Pew, Centro de Investigación, informó que la mitad de los franceses musulmanes ven su lealtad al Islam superior a su lealtad a Francia. Un tercio de los musulmanes franceses no se oponen a los ataques suicidas. El Centro Británico para la Cohesión Social informó que un tercio de los estudiantes musulmanes británicos están a favor de un califato en todo el mundo. Un estudio holandés informó que la mitad de los musulmanes holandeses admiten “entender” los ataques del 11 de septiembre.

La demanda de los musulmanes es lo que ellos llaman «el respeto». Y así es como les damos respeto. Nuestras elites están dispuestas a darles. Eso es ceder. En mi propio país hemos sido llamados por un miembro del gabinete a convertir los días festivos musulmanes en días de fiestas oficiales del estado. O declaraciones de otro miembro del gabinete, diciendo que el Islam es parte de la cultura holandesa. O una afirmación del abogado general Demócrata Cristiano que esta dispuesto a aceptar la sharia en los Países Bajos si hay una mayoría musulmana. Tenemos miembros del gabinete con pasaportes de Marruecos y Turquía.
Las demandas musulmanas son apoyadas por el comportamiento ilegal, que van desde delitos menores y de violencia al azar, por ejemplo, -contra los trabajadores de ambulancia y los conductores de autobús-, a los pequeños disturbios. París ha sido testigo del levantamiento en los suburbios de bajos ingresos, el banlieus. Algunos prefieren considerar que se tratan de incidentes aislados, pero yo lo llamo una intifada musulmana. Denomino a los autores “colonos”. Porque eso es lo que son. Ellos no vienen a integrarse en nuestras sociedades, sino que vienen a integrar nuestra sociedad en sus Dar-al-Islam. Por lo tanto, son colonos.

Gran parte de esta violencia en las calles que mencione se dirige exclusivamente contra los no musulmanes, obligando a muchos nativos a abandonar sus barrios, sus ciudades, sus países.
Los políticos tímidos lejos están de adoptar una postura en contra de esta creciente sharia. Ellos creen en la igualdad de todas las culturas. Por otra parte, en un nivel mundano, los musulmanes son ahora un voto decisivo que no puede ser ignorado.
Nuestros muchos problemas con el Islam no pueden explicarse por la pobreza, la represión o la Comunidad Europea del pasado colonial, como dicen las reclamaciones de la izquierda. Tampoco tiene nada que ver con los palestinos o las tropas americanas en Iraq. El problema es el Islam en sí.
Permítame darles un resumen del Islam 101. (NTr: Web que explica el Islam) Lo primero que necesitan saber sobre el Islam es la importancia del libro del Corán. El Corán es la palabra personal de Allah, revelado por un ángel a Mahoma, el profeta. Aquí es donde comienza la molestia. Cada palabra en el Corán es la palabra de Alá y por lo tanto no abierto a la discusión o interpretación. Es válido para todos los musulmanes y para todos los tiempos. Por lo tanto, no existe tal cosa como un Islam moderado. Claro, hay un montón de musulmanes moderados. Sin embargo, un Islam moderado no existe.

El Corán pide odio, violencia, sumisión, asesinato y terrorismo. El Corán exhorta a los musulmanes a matar a los no musulmanes para aterrorizarlos y para cumplir con su deber de emprender la guerra: la jihad violenta. Jihad es un deber para cada musulmán, el Islam es gobernar el mundo - por la espada. El Corán es claramente antisemita, describiendo a los judíos como monos y cerdos
.
La segunda cosa que se necesita saber es la importancia del profeta Mohammad. Su comportamiento es un ejemplo para todos los musulmanes y no puede ser criticado. Ahora, si Mohammad ha sido un hombre de paz, digamos como Gandhi y la Madre Teresa unidos en uno solo, no habría ningún problema. Sin embargo, Mohammad fue un caudillo, un asesino de masas, un pedófilo, y tenia varios matrimonios al mismo tiempo. La tradición islámica nos dice la forma en que luchó en las batallas, cómo asesino a sus enemigos e incluso hubo prisioneros de guerra ejecutados.
Mohammad mismo sacrifico a la tribu judía de Banu Qurayza. Aconsejo sobre las cuestiones de esclavitud, pero nunca aconsejo liberar a los esclavos. El Islam no tiene otra moral que el avance del Islam. Si es bueno para el Islam, es bueno. Si es malo para el Islam, es malo. No hay ninguna zona gris u otro lado.

El Corán como Alá, la propia palabra, y Mahoma como el hombre perfecto son las dos facetas más importantes del Islam. Que nadie se engañe que el Islam es una religión. Claro, tiene un dios, y en el futuro 72 vírgenes. Pero, en su esencia, el Islam es una ideología política. Es un sistema que establece las disposiciones para la sociedad y la vida de cada persona. El Islam quiere dictar cada aspecto de la vida. Islam significa “sumisión”. El Islam no es compatible con la libertad y la democracia porque se impone por la sharia. Si usted quiere comparar el Islam a algo, compárelo con el comunismo o nacional-socialismo, estas son todas las ideologías totalitarias.
Esto es lo que necesitan saber sobre el Islam con el fin de entender lo que está sucediendo en Europa. Para millones de musulmanes el Corán y la vida de Mohammad no tienen 14 siglos de antigüedad, son una realidad cotidiana, un ideal, que guía todos los aspectos de sus vidas. Ahora saben por qué Winston Churchill ha llamado al Islam “la fuerza más retrógrada en el mundo”, y la razón por la que Mein Kampf fue comparado con el Corán.
Lo que me lleva a mi película, Fitna.

Yo soy un legislador, y no un cineasta. Pero sentí que tenía la obligación moral de educar sobre el Islam. El deber de dejar claro que el Corán está en el corazón de aquello que algunas personas llaman terrorismo, pero es en realidad la jihad. Quería demostrar que los problemas del Islam están en el centro del Islam, y no pertenecen a su margen.
Ahora, desde el día en que el plan de mi película se hizo público, causó bastante revuelo en los Países Bajos y en toda Europa. En primer lugar, hubo una tormenta política con líderes del gobierno con gran pánico en todo el continente. Los Países Bajos fueron puestos bajo una mayor alerta de terror a causa de posibles ataques o una revuelta por parte de nuestra población musulmana. La rama holandesa de la organización islámica Hizb ut-Tahrir declaró que los Países Bajos los atacaban. Internacionalmente, hubo una serie de incidentes.

Los talibanes amenazaron con organizar más ataques contra tropas holandesas en Afganistán, y un sitio Web vinculado a Al Qaeda publicó el mensaje que debíamos ser asesinados, mientras que diversos muftíes en el Oriente Medio dijeron que yo sería responsable de todo el derramamiento de sangre después de la investigación de la película. En Afganistán y Pakistán, la bandera de los Países Bajos fue quemada en varias ocasiones. Muñecos que me representaban también fueron quemados. El Presidente de Indonesia anunció que nunca seré admitido de nuevo en Indonesia, mientras que el Secretario General de la ONU y la Unión Europea emitieron cobardes declaraciones en el mismo orden de ideas, como las formuladas por el Gobierno de los Países Bajos. Podría seguir y seguir. Es una absoluta vergüenza, una decepción.

Tuve gran cantidad de problemas legales seguidos y no han terminado todavía. El Estado de Jordania, actualmente, está litigando en contra mía Sólo la semana pasada se renovó en la Agencia de Seguridad informes sobre un aumento de alertas de terror en los Países Bajos a causa de Fitna.
Ahora, me gustaría decir algunas cosas acerca de Israel. Porque, muy pronto, nos reuniremos en su capital. La mejor manera para un político en Europa de perder votos es decir algo positivo acerca de Israel. El público ha aceptado con entusiasmo la narrativa palestina, y considera a Israel como el agresor. Yo, sin embargo, seguiré hablando bien de Israel. Veo la defensa de Israel como una cuestión de principios. He vivido en este país y lo he visitado decenas de veces. Yo apoyo a Israel. En primer lugar, porque es la patria judía después de dos mil años de exilio incluyendo Auschwitz, en segundo lugar porque es una democracia, y tercero porque Israel es nuestra primera línea de defensa.
Samuel Huntington escribe tan acertadamente: “El Islam tiene fronteras sangrientas”.
Israel se encuentra precisamente en esa frontera. Este minúsculo país está situado sobre la falla de la jihad, frustrando su avance territorial. Israel se enfrenta a las líneas del frente de la jihad, como Cachemira, Kosovo, Filipinas, el sur de Tailandia, Darfur en Sudán, el Líbano, y Aceh, en Indonesia. Israel está simplemente en el camino. De la misma forma lo fue el oeste de Berlín durante la Guerra Fría.

La guerra contra Israel no es una guerra contra Israel. Es una guerra contra Occidente. Es la jihad. Israel esta simplemente recibiendo los golpes que se suponen para todos nosotros. Si no hubiera habido Israel, el imperialismo islámico habría encontrado otros lugares para liberar su energía y su deseo de conquista. Gracias a los padres israelíes que envían a sus hijos al ejército y permanecen despiertos en la noche, los padres de familia en Europa y América pueden dormir bien y soñar, desconocen los peligros que se ciernen.
Muchos en Europa argumentan en favor de abandonar Israel a fin de atender las quejas de nuestras minorías musulmanas. Pero si Israel fuera capaz, Dios no lo quiera, de caerse, eso no aportaría ningún consuelo a Occidente. Tampoco significaría que nuestras minorías musulmanas, de repente, cambiarían su comportamiento y aceptarían nuestros valores. Por el contrario, el final de Israel daría un enorme impulso a las fuerzas del Islam. Ellos, y con razón, ven la desaparición de Israel como prueba que Occidente es débil y condenado. El fin de Israel no significa el fin de nuestros problemas con el Islam, sólo seria el comienzo. Esto significaría el inicio de la batalla final de la dominación del mundo. Si Israel puede conseguirlo, se puede conseguir todo. Por lo tanto, no es que Occidente tiene un interés en Israel. Es Israel.

Es muy difícil ser optimista frente a la creciente islamización de Europa. Todas las mareas están en contra de nosotros. En todos los frentes estamos perdiendo. Demográfico: el ímpetu esta con el Islam. La inmigración musulmana es aún un motivo de orgullo dentro de los partidos gobernantes liberales. Las academias, las artes, los medios de comunicación, los sindicatos, las iglesias, el mundo de los negocios, toda la clase política, todos han sido convertidos a la teoría suicida del multiculturalismo. Los así llamados periodistas voluntarios etiquetan a todos los críticos de la islamización como una “extrema derecha” o “racistas”. El establishment completo tiene toda la cara hacia nuestro enemigo. Izquierdistas, liberales y cristiano-demócratas están ahora todos en la cama con el Islam.

Esta es la cosa más dolorosa para ver: la traición de nuestras elites. En este momento en la historia de Europa, nuestras elites se supone que nos lideran. Para defender siglos de civilización. Para defender nuestra herencia. Para honrar nuestros eternos valores judeo-cristianos que han hecho de Europa lo que es hoy. Sin embargo, hay muy pocos signos de esperanza vistos a nivel gubernamental. Sarkozy, Merkel, Brown, Berlusconi, en privado, saben probablemente lo grave de la situación. Sin embargo, cuando la pequeña luz roja de la cámara se enciende, miran a la cámara y nos dicen que el Islam es una religión de paz, y todos debemos tratar de conseguir algo placentero y cantar Cumbayá. Ellos voluntariamente, participan en lo que el Presidente Reagan ha llamado tan acertadamente: “La traición de nuestro pasado, el despilfarro de nuestra libertad”.

Si hay esperanza en Europa, esta vendrá de la gente, no de las elites. El cambio sólo puede venir de los pueblos. Tiene que venir de los propios ciudadanos. Sin embargo, estos patriotas tendrán que tener un conjunto de políticas, leyes jurídicas y el establecimiento de los medios de comunicación.
En los últimos años se han producido algunos pequeños, pero alentadores, indicios de un renacimiento del espíritu europeo original. Tal vez las elites a su vez den la espalda a la libertad, el público no. En mi país, los Países Bajos, el 60 por ciento de la población considera a la inmigración masiva de musulmanes como el error número uno de la política desde la Segunda Guerra Mundial. Y otro 60 por ciento ve al Islam como la mayor amenaza para nuestra identidad nacional. No creo que la opinión pública en Holanda sea muy diferente de otros países europeos.

Las Fiestas Patrias que se oponen a la jihad son cada vez más, contra todos los pronósticos. Mi propio partido debutó hace dos años, con cinco por ciento de los votos. Ahora está en el diez por ciento en las encuestas. Lo mismo puede igualmente decirse de todos los partidos en Europa. Ellos son la lucha contra el establishment liberal, y están ganando bases en la arena política, un votante por vez.
Ahora, por primera vez, en estas Fiestas Patrias nos reuniremos e intercambiaremos experiencias. Puede ser el comienzo de algo grande. Algo que podría cambiar el mapa de Europa en los próximos decenios. También podría ser la última oportunidad de Europa.
En diciembre de este año una conferencia tendrá lugar en Jerusalén. Gracias al profesor Aryeh Eldad, miembro de la Knesset, seremos capaces de ver Fitna en la Knesset y discutir la construcción de la jihad. Estamos organizando este evento en Israel para hacer hincapié en el hecho que estamos todos juntos en el mismo barco, y que Israel es parte de nuestro patrimonio común. Los asistentes serán un público selecto. Las organizaciones racistas no se permitirán. Y vamos a admitir sólo las partes que sean sólidamente democráticas.
Esta conferencia será el inicio de una Alianza Europea de patriotas. Esta alianza servirá como eje de todas las organizaciones y los partidos políticos que se oponen a la jihad y la islamización. Por esta Alianza yo busco su apoyo.

Este esfuerzo puede ser crucial para América y el Oeste. América puede aferrarse al sueño que, gracias a su ubicación, está a salvo de la yihad y la sharia. Sin embargo, hace siete años a la fecha, todavía había humo pasando de cero, a raíz de los ataques que hizo añicos ese sueño. Sin embargo, hay un peligro aún mayor que los ataques terroristas, el escenario de América como el último hombre de pie. Las luces pueden ir en Europa más rápidamente de lo que usted puede imaginar. Una Europa islámica significa una Europa sin libertad y sin democracia, un páramo económico, una pesadilla intelectual, y una pérdida de poderío militar para los Estados Unidos - como sus aliados se convierten en enemigos, enemigos con bombas atómicas. Con una Europa Islámica, sería América por sí sola para preservar el patrimonio de Roma, Atenas y Jerusalén.

Queridos amigos, la libertad es el bien más preciado de los regalos. Mi generación nunca tuvo que luchar por esa libertad, nos fue ofrecida a nosotros en bandeja de plata, por las personas que lucharon por ella con su vida. En toda Europa todos los cementerios de América nos recuerdan a los jóvenes muchachos que nunca volvieron a casa, y cuya memoria apreciamos. Mi generación no tiene esta libertad, somos simplemente sus custodios. Sólo podemos entregar esta difícilmente ganada libertad a los niños de Europa en el mismo estado en que se ofrece a nosotros. No podemos lograr un acuerdo con mulás e imanes. Las generaciones futuras nunca nos perdonarán. No podemos desperdiciar nuestras libertades. Simplemente no tenemos derecho a hacerlo.
Esta no es la primera vez que nuestra civilización está en peligro. Hemos visto los peligros antes. Hemos sido traicionados por nuestras élites antes. Ellos han estado con nuestros enemigos antes. Y, sin embargo, entonces, la libertad prevaleció.

Estos no son tiempos para tomar lecciones de apaciguamiento, capitular, regalar, o renunciar dando arriba o dando abajo. Estos no son tiempos de extraer lecciones del Sr. Chamberlain. Estos son tiempos que nos llaman a extraer lecciones del Sr. Churchill y las palabras que habló en 1942:
“Nunca rendirse, nunca, nunca, nunca, nunca, en nada grande o pequeño, grande o chico, nunca rendirse salvo a las convicciones de honor y el buen sentido. Nunca ceder a la fuerza, nunca ceder ante el aparentemente aplastante poderío de los enemigos”

Traducción: dori lustron www.porisrael.org
Fuente: theblackcordelias
http://theblackcordelias.wordpress.com/

jueves, 9 de octubre de 2008

Osadía de máxima calidad, José García Domínguez


José García Dominguez en Libertad Digital:


Debe pensar que todos, incluidos los que no le votamos, somos discapacitados cognitivos de capirote y con balcones a la calle. No se me ocurre otra explicación a osadía tan sin límites como la suya. Y es que hay que ser algo más que audaz –por ejemplo, temerario– para tratar de vender una moto como ésa de los "activos de máxima calidad", los que ansía mercar por nuestra cuenta y riesgo a los bancos y cajas del sistema financiero más sólido del mundo. Con lo sencillo que hubiera sido dirigirse a la Nación –o como quiera que él llame a la incierta explanada que resta entre Francia, Portugal y el Sultanato de Marruecos– y confesarle tal que así la acongojante verdad:

Señoras y señores, la deuda que a estas horas mantienen con la banca las promotoras inmobiliarias y las grandes empresas constructoras españolas asciende al sideral montante de 470.000 millones de euros, prácticamente la misma cifra que ha destinado George W. Bush a su gigantesco plan para rescatar al sistema financiero norteamericano (505.507 millones de euros). Por lo demás, si la cotización en Bolsa de tales sociedades ha caído en lo que va de año un promedio del noventa y el cincuenta por ciento, respectivamente, ello no obedece a que los inversores sean criptomarianófobos conjurados que no están p´ayudar, sino, simplemente, a que presuntos activos de máxima calidad han devenido en contrastados chicharros de paupérrima solvencia."

Así las cosas, no les voy a engañar. Imitando a pies juntillas a mi denostado Bush, arrancaré cincuenta mil millones de euros de sus escuálidos bolsillos con el fin de socializar una parte de las inmensas cordilleras de basura fiduciaria que han crecido como setas a la sombra de los balances de comprobación y saldos de los bancos. Por lo demás, huelga decir que serán ustedes, los contribuyentes, los únicos membrillos que habrán de cargar con el quebranto cierto de negocio tan ruinoso como el que ahora les prescribo.

En fin, ustedes, como el del anuncio de Media Markt, no son tontos. De ahí que no se les escapará que estos magnos ejercicios de salvamento y socorrismo sólo tiene sentido financiero bajo esa gravosa premisa: traspasando al Estado única y exclusivamente los activos tóxicos; la purria degradada, devaluada e invendible; inmunda caución de la que ni siquiera se antoja posible discernir cuánto habría de valer, si es que algo vale, pues nadie está dispuesto a soltar un miserable céntimo por ella en el mercado. ¿O acaso resta alguien tan rematadamente cándido como para pensar que ayudaría en algo a la solvencia del sistema desposeer a los bancos de los activos de verdad, los únicos que aún generan confianza en sus clientes?

Pero no caerá esa breva.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.



.

martes, 7 de octubre de 2008

¿Ha pagado Zapatero dinero a Al Qaida? por Luís María Anson, El Imparcial

Ahora resulta que no sólo se pagaron 1,5 millones de dólares a los piratas que secuestraron en aguas internacionales a nuestro pesquero Playa de Baquio sino que un porcentaje de esa cantidad estaba destinado a los terroristas de Al Qaida. La información la ha difundido la agencia Reuters, de sólida solvencia, y procede del familiar de uno de los piratas.

Como Rajoy andaba por esas fechas enzarzado en disputas intestinas con los que querían lógicamente que dimitiera tras su derrota electoral, el Gobierno escapó de rositas de su vergonzosa actuación, al someterse al chantaje de los piratas. Zapatero no quería líos y lo mejor para evitarlos era pagar directa o indirectamente, aunque la claudicación envalentonara a los piratas para nuevas tropelías. Una parte del dinero pagado fue, para colmo, a engrosar las arcas terroristas de Al Qaida. Mientras Francia, ante un caso similar, reaccionó con la dignidad y la fuerza, Zapatero se sumió en la indignidad y la claudicación, lo mismo que hizo cuando se embarcó en el proceso de rendición ante Eta.

Jamás hubiera hecho Felipe González una cosa así. Tampoco Aznar. Hay cuestiones que afectan a la dignidad de una nación y eso exige que el gobernante arrostre las consecuencias. El pan para hoy y hambre para mañana es una forma tórpida de entender la política. El todo vale del ludópata que nos gobierna conduce a decisiones tan vergonzosas como la que acaba de desvelarse.

El Partido Popular que estaba en plena trifulca interna cuando se produjo el suceso tiene ahora la oportunidad de exigir nuevas explicaciones al Gobierno. A la opinión pública le asiste el derecho a saber lo que pasó, quién pago realmente el rescate, cómo se efectuó el pago y si se conocía o no que parte del chantaje iba a alimentar las alcancías de Al Qaida, el grupo terrorista que, según dicen, estuvo detrás de la atrocidad del 11-M en Madrid.

Luis María Anson
de la Real Academia Española


LUIS MARÍA ANSON es presidente de EL IMPARCIAL

Todos los artículos de este autor

El Optimismo ha muerto

"El optimismo ha muerto" es un artículo de S. McCoy, en El Confidencial.com

Hace poco más de una semana publiqué uno de los artículos que más me han costado escribir desde que me incorporé al grupo de comentaristas de El Confidencial. Bajo el título, La Crisis no tiene Freno, comenzaba de la siguiente manera: “Cuidadín, cuidadín porque la cosa pinta, no fea, sino muy fea. Horripilante, diría yo. Se está produciendo un salto cualitativo de enorme trascendencia para la resolución de la crisis: la desconfianza de unos bancos con los otros se está trasladando peligrosamente a la ciudadanía. Y ésta sí que tiene capacidad de dar la puntilla al sistema financiero en su conjunto. El despotismo ilustrado (todo para el pueblo pero sin el pueblo) que había presidido la actividad bancaria hasta hace bien poco (con una pléyade de clientes sosteniendo, ante la mirada complaciente del monarca regulatorio, los sustanciosos privilegios salariales de unos pocos) puede quebrarse, si no está roto ya, fruto de una silenciosa rebelión”. Advertía entonces que el nivel de frustración de los agentes económicos era tal que la experiencia comenzaba a imponerse sobre la esperanza, toda vez que “la certeza última comienza a ser que cualquier intervención es una gota en el océano de las disfunciones que la crisis actual está provocando en el sistema. Concluía, por último, alertando de que “estamos, por tanto, en un momento crítico de la coyuntura actual en el que puede quedar tocado el mecanismo de transferencia de fondos desde el ahorro a la inversión, ahondando en el colapso del sistema”.

En ese momento era plenamente consciente de la importancia que podía tener que, un escenario como el que mi pieza intuía, finalmente se materializara. De ahí que, haciendo el símil, la redactara con pluma de plomo y la acompañara de un mensaje de transparencia, realismo y responsabilidad que hoy creo más imprescindible que nunca. No busquen en estas líneas iniciales ningún tipo de espíritu reivindicativo del tipo “ya lo dijo McCoy”. Ni siquiera un yo-me-mi-conmigo al más puro estilo Ansón. Todo lo contrario. Comparto simplemente con ustedes el resultado de una terrible frustración personal que se deriva, precisamente, de haber pertenecido al campo de los que, de forma agorera, hemos predicho, con mayor o menor fortuna a lo largo de los dos últimos años, que una situación como la actual no sólo podía suceder sino que casi parecía inevitable que acaeciera, antes o después. Cuando se construyen burbujas del tamaño de las que ahora estallan y las autoridades no quieren dejar actuar a unas fuerzas del mercado que no han dudado en encontrar acomodo a los activos buenos de las entidades malas (Lehman-Barclays, BNP-Fortis, Wells Fargo o Citi-Wachovia, JP Morgan-WaMu con 10.000 millones de ampliación de capital sobresuscrita), lo menos que se puede esperar es que aprendan de los errores del pasado, no se precipiten en su actuación presente y traten de evitar que todos nos veamos abocados a un futuro peor.

No ha sido el caso. Más bien al contrario. Las distintas medidas adoptadas hasta ahora, aparte de haberse demostrado equivocadas a lo largo de la Historia, al menos para tratar una crisis de crédito como la actual, han traído consigo dos consecuencias, en mi modesta opinión, terribles. Por una parte ha provocado una traslación de los mecanismos de confianza de la parte privada del sistema a la pública. Probablemente, dirán algunos, algo inevitable hoy en día. No estoy de acuerdo. No puede producirse una exclusión total de la una por parte de la otra, tal y como ocurre en la actualidad. Porque de lo contrario nos podemos encontrar, y de hecho nos encaminamos a pasos agigantados, con una situación similar a la del 29 en la que cualquier mecanismo de incentivo de liquidez era completamente inútil. La banca, tratando con la ayuda estatal de resolver sus problemas, no financiaba y, al no financiar, se estrangulaba la economía real que, precisamente, para evitar su asfixia, retiraba sus fondos de las instituciones con objeto de poder mantener su actividad y gastos corrientes, lo que, a su vez, conducía a que las entidades necesitaran más dinero público para restablecer sus balances pero no para prestar y así sucesivamente. Un círculo vicioso que sólo se puede romper saltando el escalón intermedio que es, precisamente, la banca comercial. No es de extrañar que comiencen a oírse voces que reclaman un auxilio directo a las empresas y no a los bancos, ante una situación como la descrita.

Pero más relevante que todo eso, y ya es decir, es la adopción del papel de exclusivo salvador del sistema financiero que las autoridades se han arrogado, a uno y otro lado del Atlántico. Comentábamos en el mismo artículo al que hacíamos referencia al inicio del Valor Añadido de hoy, que quizá uno de los mayores errores políticos que se han producido en estos últimos casi ya catorce meses es el discurso de Bush ante la nación presentando el plan de Bernanke y Paulson como la única alternativa posible. ¿Susto o muerte?, como en el chiste. Una majadería cuyas consecuencias inmediatas la han vivido en sus propias carnes los norteamericanos ayer. Bueno, ellos y todos los demás. Una sobre estimación, sin duda, de su poder sólo equivalente a su capacidad de infra estimación, no desde su inicio sino en su gestación, que ha durado casi una década, de la verdadera dimensión de la crisis actual. Colocándose como LA solución, en una absurda e innecesaria apuesta a rojo o negro llena de tintes catastrofistas, ha conseguido que, llegado el día después sin una mejora sustancial de la situación, el recorrido sólo pudiera ser hacia los infiernos. Como así ha ocurrido. Quien se extrañe ahora del take the money and run como si no hubiera un mañana del americano medio es que vive en una candidez alarmante. Resulta curioso contemplar como gente de mercado tan experimentada ha visto que se trataba de un clavo ardiendo y no han dudado en abrazarlo con frenesí, les iba el empleo en ello, como la verdadera panacea para los males financieros actuales. Las marcas en la piel aún humean.

¿Y ahora qué? Movimientos de los activos financieros como los de los últimos días, tanto al alza como a la baja, dejan a los agentes económicos completamente exhaustos. Sin embargo, hay que esperar un deterioro adicional de la situación, siento tener que decirlo. El problema de esta crisis es que ha superado el punto de no retorno. Eso significa que ahora sí que estamos verdaderamente en riesgo de que se produzca un shock para el conjunto del sistema, si no se ha producido ya. Paradójicamente algo excepcional que, llegados a este punto, no se puede solventar por la mera actuación del mercado, cuyos principios han sido, sistemática y erróneamente violados. Requerirá la adopción de medidas excepcionales. ¿Más todavía? Más todavía. Seguro que sí. De lo contrario, la situación se retroalimentará de forma cada vez más preocupante. Es momento de una intervención global que suponga la eliminación de raíz de gran parte de las amenazas aún latentes sobre el conjunto de la economía. No queda otra. Veremos un matcheo forzado de posiciones de derivados con asunción a fondo perdido de las pérdidas por algún fondo supranacional (algo que, a mi juicio, se encuentra detrás de la recuperación bursátil de última hora de ayer en Estados Unidos), paréntesis en la aplicación de la actual normativa contable, eliminación de determinados topes regulatorios, etcétera. Problema, ¿uno más McCoy? Ausencia de liderazgo mundial para conducir a las huestes por el camino correcto. En el mundo de los ciegos, Sarkozy es el Rey. Toma ya. Arreglados vamos. ¿Y después? Una larga y dura travesía en el desierto. El optimismo, definitivamente, ha muerto. Siento, de corazón, tener que decirlo.

Inicio



.

El nuevo Frente Popular: García Atadell al mando


"El nuevo Frente Popular" es un artículo del historiador Pío Moa, publicado en Libertad Digital.

El Gobierno regalará hasta 135.000 euros (más de veinte millones de pesetas) a los familiares de personas "fallecidas en defensa de la democracia durante la transición". ¿Quiénes son esas personas? Durante la transición, y después, la inmensa mayoría de las personas asesinadas lo han sido por grupos marxistas y socialistas como la ETA, el GRAPO, el FRAP, Comandos Autónomos, separatistas catalanes, etc. Pero me temo que para el Gobierno sus víctimas sólo merecen el olvido. Por el contrario, son los miembros de partidos totalitarios de izquierda y de los mismos terroristas muertos o asesinados los "fallecidos en defensa de la democracia", a juicio de un Gobierno que ha sido el mayor colaborador que la ETA ha encontrado hasta el presente, que se identifica con los chekistas y asesinos de la guerra civil y que está arruinando los pilares de la democracia y de la convivencia en libertad en España.

Cuando llegó la transición, chocaron dos tendencias fundamentales: la reforma, que suponía, desde luego, legitimar el franquismo (pues la democracia salía de él) y la ruptura, con la pretensión de enlazar con el Frente Popular, pintando como democrático a aquel conglomerado de totalitarios, golpistas y racistas (tan aficionado a la guerra civil que no solo la organizó contra las derechas, sino que montó otro par de tales guerras entre sus mismos componentes). Los rupturistas de la transición integraban "un amplio espectro", como solía decirse, desde la ETA a ciertos democristianos, pasando por comunistas, socialistas, pacifistas, separatistas catalanes ligados o menos ligados al terrorismo, cristianos "progresistas" y muchos más. El carácter democrático de aquella enorme sopa de siglas era parejo al del Frente Popular que les inspiraba, pero por suerte no se impuso su "ruptura". Como decía Alfonso Guerra del "juicio al franquismo", no hubo entonces condiciones para hacerlo, pero ahora sí creen que pueden ir de una buena vez a por aquella ruptura a la que sólo permanecieron fieles la ETA y unos pocos más durante estos años.

La actitud de este Gobierno queda más de relieve cuando estas medidas se completan con nuevas prebendas a los miembros de las Brigadas Internacionales, una especie de ejército particular de Stalin que contribuyó a alargar la guerra y en cuyas filas, como dentro del Frente Popular, tanto abundaron los asesinatos. Los socialistas se identifican, una vez más, con toda esta gente y todas estas cosas. Podríamos llamarlo, sin injusticia, "el Gobierno García Atadell", en memoria de aquel distinguido socialista tan elogiado por la prensa de izquierda hasta que tuvo el desliz de irse con el botín sin compartirlo con sus jefes. Sin duda un desliz menor para el partido de Filesa, Rumasa, el GAL y similares; el partido beneficiario, activamente beneficiario, del 11-M, el que llamaba asesino a Aznar y disculpaba a los causantes –según él mismo– de la matanza. Esta es la verdad irrebatible y alguien tiene que sostenerla si no queremos que la sociedad española se hunda en la basura y el deshonor.



-

jueves, 2 de octubre de 2008

¡Allá películas!, Fernando Savater, El País

(...)
"Digamos para empezar que Jaime Rosales es un director con doctrina, aunque le oigamos abominar del exceso de ideología en torno al conflicto vasco. Porque sin justificación teórica -es decir, sin ideología- nadie puede infligir a sus semejantes sesenta minutos de estática inanidad (ojo, no estética ni significativa) hasta que llega la reconstrucción policial del atentado de Capbreton, que tampoco pasa de ser eso, un documental sobre conjeturas. Con su multiplicación de gestos triviales y charlas inaudibles, Rosales dice que trata de asentar que los etarras también son humanos como los demás y que la violencia entre semejantes que comen, parlotean y se rascan por igual es un absurdo. Bueno, que los etarras son tan humanos como cualquiera es algo que nadie creo que ponga en duda: si fuesen cocodrilos o bacterias no nos enfadaríamos moralmente contra ellos cuando matan. Es más, porque los tenemos por humanos escuchamos y discutimos sus razones, cosa por cierto que en Tiro en la cabeza no se hace. No es verdad que tanto víctimas como verdugos sean igualmente normales: lo son mientras gesticulan en cine mudo, pero no ya cuando comienzan a hablar. Hitler era normal cuando se afeitaba o se limpiaba los dientes, pero no cuando peroraba sobre la raza aria. Por eso hubiéramos querido oír lo que dicen los etarras antes de matar, puesto que por eso matan: ahí se acaba la "normalidad", como puede comprobar cualquiera viendo una película del mismo festival donostiarra, La casa de mi padre, dirigida por Gorka Merchán, fiel retrato aunque menos "artístico" de la sociopatía terrorista (¡no se la pierdan!). Puede que, como sostiene Rosales, todos llevemos un monstruo dentro, pero ése no es el problema: lo malo es que algunos lo llevan fuera."
(...)

El País



-