Blogoteca: septiembre 2008

lunes, 29 de septiembre de 2008

Los progres mudos de la alfombra roja de San Sebastián, por Rosa Díez

Un año más se ha clausurado el Festial Internacional de Cine de San Sebastián sin que los artistas "progres" que claman cada día contra guerras remotas y proclaman solidaridades gratuitas contra injusticias cometidas más allá de nuestras fronteras dedicaran ni un sólo minuto, ni un solo pensamiento, a la vulneración de los derechos humanos que se vive y sufre en nuestro país.

Un año más han sido desoidas las peticiones de que el Festival de Cine, en su sesión de clausura --o en otra, que lo mismo hubiera dado ya-- hiciera una declaración oficial de rechazo a la acción terrorista de ETA y una proclama de solidaridad con la familia de su última víctima mortal, el brigada Luis Conde. Unión Progreso y Democracia envió una carta al Director del Festival solicitando formalmente un minuto de silencio; inútil intento. El Festival, con su flamante alfombra rosa, acoge todo gesto de solidridad con víctimas lejanas y premia películas comprometidas, siempre que el compromiso y el denunciado queden a cientos o miles de kilómetros de su alfombra rosa. Los actores como Bardem recogen merecidos premios a su carrera recordando al sufrido pueblo saharaui; pero no pronuncian nunca jamás la palabra ETA. Los saharauis y los marroquies están lejos; hablar bien y mal de unos y otros, respectivamente, otorga una pátina de progresía tan bien recompensada en el llamado mundo progre-civilizado. Ni siquiera les pasa factura frente al gobierno de Zapatero que ha roto el tradicional apoyo de España al cumplimiento de la resolución de Naciones Unidas respecto de la autodeterminación del Sahara; porque la familia "progre" del cine español visita los campamentos en los que los saharauis se sienten traicionados por el Gobierno socialista a la vez que firman manifiestos de apoyo electoral a ese mismo gobierno. Es una actitud de compromiso ante los débiles que no sólo resulta gratis: es retribuida por el poder.

Y cada septiembre vienen a San Sebastián. Y hacen discursos progres, hablando de las guerras y de las injusticias del mundo. De todo el mundo menos del mundo cercano, del que pisan, del que les alimenta, del que les ha financiado algunas de las películas con las que empezaron su carrera y con las que se han dado a conocer fuera de nuestras fronteras.

Vienen a San Sebastián y nos dan lecciones de progresía y de ética comprometida. A veces, incluso, regalan rosas blancas a quienes hacen el discurso de los terroristas. Nunca hablan de ETA; ni de sus víctimas. Hablan de paz en el mundo; y de alianza de civilizaciones. Pero no tienen un momento para hablar sobre los crímenes que se cometen a dos horas de coche de la terraza en la que toman el aperitivo. ETA hace estallar tres coches bomba en un fin de semana en el que ellos pasean por la alfombra rosa y no tienen ni un segundo para condenar la muerte y el terror cercano. No huelen la pólvora; ni sienten el dolor de las víctimas. Nada les inquieta su conciencia fuera del "marco incomparable" del Festival que les llena de halagos. Están inmunizados contra el dolor de sus compatriotas. Pagan así --con su silencio y su sonrisa perenne ante el drama provocado por el terrorismo nacionalista vasco-- su seguridad. Su indiferencia es su escolta. Pero para defender la libertad y la seguridad de los mudos y de los indiferentes de la alfombra rosa, de los progres de salón, muchos ciudadanos anónimos tienen que seguir llevando escolta. Y nuestros escudos siguen arriesgando su vida mientras los artistas pasean por la alfombra rosa. Una alfombra rosa que cuidan hombres de uniforme dispuestos a arriesgar su vida para defender la de aquellos que nunca tuvieron hacia ellos ni el más mínimo gesto de solidaridad.

Esta es la historia vergonzosa de un Festival de Cine y de sus protagonistas. Quizá algún día alguien la lleve al cine. Será cuando ETA ya no exista. Y quizá los proganistas serán los mismos que ahora hacen mutis por el foro. Ojala cuando eso ocurra quede alguien para contar la verdadera historia.


Blog de Rosa Díez

viernes, 26 de septiembre de 2008

EL CAUDILLO BUFÓN CHÁVEZ Y EL MALETÍN DEL MILLÓN DE DÓLARES

En El Imparcial

Hace unos meses, el FBI detuvo en Miami a tres empresarios venezolanos acusados de ser espías de Chávez, con la misión de silenciar a Guido Alejandro Antonini, el hombre clave en la turbia historia del maletín que con un millón de dólares envió el caudillo bufón a Argentina para financiar la campaña electoral de Cristina Fernández de Kirchner. Esa cantidad se completó con una valija que contenía otros 4,2 millones de dólares en dinero negro, que el presidente venezolano es derrochador y rumboso.

A pesar de que la presidenta se ha rasgado sus airosas vestiduras para clamar por su inocencia, todo el mundo en Argentina y en Venezuela sabe que la ayuda de Chávez a Kirchner es una cuestión de hecho.

El asunto no tendría más alcance si no fuera porque constituye una prueba más de que el caudillo Chávez, con el dinero del petróleo, que debería dedicarse al progreso del pueblo venezolano, se ocupa de hacer la política marxista internacional que le pide Castro. La Nicaragua de Ortega, el Ecuador de Correa, la Bolivia de Evo, los partidos y guerrillas de varios países, entre ellos la banda terrorista Farc de Colombia, se benefician de la larga mano de este nuevo rico de la política internacional.

Chávez está introduciendo el comunismo en Venezuela. Lo está haciendo con calzador, poco a poco y a base de embustes y engaños. Pero cada vez están más claros sus propósitos, sus amigos y sus componendas. Ese maravilloso país que es Venezuela, con una minoría intelectual de primer orden y un pueblo admirable y hospitalario, no se merece a este personaje aspaventero e histriónico, repudiado por las primeras cabezas de Iberoamérica, desde el liberal Vargas Llosa al progresista de izquierdas Carlos Fuentes. La valija de los 4,2 millones de dólares y la maleta del millón, según algunos sólo llegaron 800.000, es sólo la punta del iceberg de una política internacional especialmente gravosa para el pueblo venezolano.

Luis María Anson
de la Real Academia Española





-

viernes, 19 de septiembre de 2008

La culminación posible del disparate económico

Juan Velarde Fuertes

Artículo publicado en El Imparcial.

Conviene señalar, como cuestión previa, que España, por sí misma, caminaba hacia una crisis económica irremediable. El motivo era sencillo. La política económica, sobre todo la practicada de modo acentuado desde 2004, había decidido que su desarrollo fuese hacia dentro. Se abandonaba la línea de desarrollo basado en los mercados y posibilidades exteriores, a través de exportaciones por un lado y de importaciones de capitales a largo plazo y de actividades empresariales extranjeras, que siempre comunicaban impulsos, incluso gigantescos, a nuestra economía, como muestra la historia de la economía española desde los siglos XIX y XX. Absurdamente, se decidió que la demanda interior —consumo e inversión nacionales debía ser el motor del progreso económico.

Como siempre que tan desatinada medida se adopta, la exportación se desatendió, a pesar de que existían bases para que ésta hubiera podido ser un arma adecuada para nuestro progreso. El fruto fue un creciente déficit de la balanza por cuenta corriente que llegaba a superar, en los doce meses que concluyen en junio de 2008, los 160 mil millones de dólares, en torno al 10% del PIB. Todo se agravaba por una pésima política energética, basada en el llamado parón nuclear. Ello exigió un incremento notable en las importaciones de combustibles fósiles de todo tipo, que arriban de mercados cartelizados, o sea, por fuerza, caros. Su sustitución por las llamadas energías renovables significa optar por una energía cara, con la que la industria trabaja en condiciones costosas, y no puede exportar.

La salida a los mercados exteriores se complica adicionalmente por el exceso de intervencionismos, la aparición de las empresas públicas en las Comunidades Autónomas e, incluso, en las corporaciones locales, que generan bienes y servicios que se ofrecen en el mercado interior a precios altos. Esto es, el intervencionismo que no retrocede, adicionado con nuevas empresas públicas, encarece, y por tanto, genera una fuerte inflación estructural, visible en el sistemático diferencial de nuestro IPC y de nuestros precios industriales respecto a los índices paralelos de la Eurozona. Y ello también impide, con fuerza, la competitividad. Las instituciones que pasaban a actuar en nuestra economía, no seguían el camino de la apertura, sino del cierre. Un trabajo reciente del profesor Carlos Sebastián lo pone de manifiesto con claridad. De paso se dejaron a un lado —ahí están recientes investigaciones dirigidas por el profesor Segura las políticas de incremento de la productividad, con lo que la posibilidad de vender en los mercados mundiales se cerraba aun más.

Desde 1928 con un artículo de Allyn Young en “The Economic Journal”, y para España, desde 1935 y un artículo de Perpiñá Grau en “Weltwirtschaftliches Archiv” sabemos que es imposible producir para mercados pequeños a precios reducidos. La puntualización última vino de Myrdal, en su aportación “An American Dilemma: The negro problem”, cuando señaló, definitivamente, que el enlace con mercados grandes produce lo que él llama, un proceso de “causación acumulativa positiva”, esto es, de riqueza que llama a riqueza, mientras que si se actúa para mercados pequeños, la causación es “acumulativa negativa”, esto es, de subdesarrollo que genera cada vez más subdesarrollo. Precisamente el auge rapidísimo de la economía española de 1959 a 2007, se debe a que los mercados de nuestra nación se abrieron hacia el exterior de modo cada vez mayor.

Desde 2004, al orientar hacia el interior nuestra economía —uno de sus aspectos fue la industria de la construcción, como base del desarrollo , se mantuvo la apariencia de crecimiento gracias a un endeudamiento creciente, a corto plazo. Fue esto la droga que mantuvo la euforia. Pero un endeudamiento, que por todo lo dicho, se amplió extraordinariamente en ese periodo, no puede ser eterno. Y he aquí que cuando había alcanzado cifras enormes, que habrían, por sí mismas, originado una crisis económica muy seria para España, se produjo otra muy seria crisis financiera internacional. El choque conjunto de nuestra mala coyuntura con el desplome financiero internacional explica lo serio de la realidad actual.

La culminación de lo que ha sido una pésima política económica desde 2004, sería hacer alguna de estas tres cosas. El primer disparate, creer que con incremento del gasto público se resuelve algo. Antes al contrario, como éste genera déficit y eso obliga a acudir a los mercados financieros a crear ahorro por parte del Sector público, éste resta fondos a la actividad empresarial, lo cual, al obligar a pujar por ese resto escaso, sube automáticamente los tipos de interés.

La segunda equivocación radical sería cortar nuestros lazos con el mundo globalizado, al considerar que sólo de él vienen los males para nuestra economía, con lo que ese retorno a la autarquía, o si se quiere, a los tiempos de Cánovas, de Cambó o de Arburúa sería lo adecuado.

La tercera actuación errónea sería creer que debe aumentarse el intervencionismo del Estado y huir del mercado. Tamaño disparate encarecedor, concluiría por hundirnos en la miseria. Hay que denunciar esas tentaciones, porque a poco que se observe, se comprueba que afloran más de una vez en España.

Juan Velarde Fuertes


JUAN VELARDE FUERTES es catedrático Emérito de la Universidad Complutense y miembro de la Fundación de Estudios Sociológicos

Todos los artículos de este autor

lunes, 15 de septiembre de 2008

Garzón se topa con la realidad, Juan Carlos Girauta, en LD

¿Se han enterado ahora de que existió un mayo del 37 en Barcelona? El juez que entiende de cualquier asunto, sin importar el lugar y la época, es también muy selectivo. Así, para perseguir a Pinochet y los agentes de Videla era competente, pero no para Carrillo. Sin embargo, si ciertos delitos no prescriben, ¿por qué se hizo la vista gorda con el responsable político de la matanza de Paracuellos? Una explicación posible era la ley de amnistía, que parece que ya no vale.

Investigar a Carrillo es, desde cualquier punto de vista, más legítimo que abrir una causa general. Está identificado y los cargos son claros. Lo otro es un despliegue de pesquisas en busca de crímenes y criminales, algo flagrantemente antijurídico. Pero Garzón sigue con lo suyo, y a sus antiguos detractores, como Rubalcaba, les parece bien. Por no hablar de Rodríguez, que ha pintado de rosa tan negro asunto apelando a la compasión del PP. De creerles, se trata de conocer todo aquello que el vencedor no quiso investigar. ¡Como mayo del 37! ¿Y ahora, qué?

Ahora puede que Garzón se ponga más selectivo que nunca y aparte de su foco los crímenes no investigados del llamado bando republicano. ¿Con qué justificación podría hacer tal cosa? ¿No merecen los poumistas y anarquistas asesinados por sus compañeros de bando la compasión de Zapatero? También podría ser que Garzón incluyera entre los dignos de atención a estas víctimas del Partido Comunista de España. Haga lo que haga, la sociedad podrá reflexionar sobre dos extremos que lo están pidiendo a gritos.

Primero: El Mundo, que ha publicado la información, llama "antifascistas" a las víctimas; sin embargo, todas ellas fueron perseguidas y ejecutadas (por los "buenos", por los "legítimos", por los "defensores de la República") bajo la común acusación de "fascistas". Precisamente. ¿Eran una cosa o su contraria? Ninguna de las dos. Lo primero decora su adhesión a credos totalitarios. Lo segundo es pura etiqueta de la propaganda izquierdista de la época. Hoy la siguen usando los progres con siniestra naturalidad.

Segundo: Los muertos de mayo del 37 en Barcelona cayeron a manos de una organización que todavía existe. ¿Merecerá la reprobación y la condena de la izquierda, tan ignorante como para enterarse ahora de un pasaje histórico archiconocido? ¿O prevalecerá la persistente mentira de que, a pesar de todos los pesares, el estalinista PCE luchaba por la democracia? Qué lío, ¿verdad? Es lo que tiene la realidad, que casa mal con los cuentos maniqueos.

Enlace Libertad Digital

.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Chávez, el bufón insultante, LM Anson, El Imparcial

La patria de Uslar Pietri no se merece la vergüenza de un gobernante que está fuera de los más elementales modales de la política internacional. No hay precedentes de que un Jefe de Estado considere persona no grata a un embajador desde la televisión, sin anunciarlo por vía diplomática al país afectado, y para mayor inri con el insulto soez y encabritado.

El caudillo bufón se merecería que cien países, al margen de simpatías o antipatías por los Estados Unidos, retiraran sus embajadores de Caracas. La política internacional tiene unos cauces de los que ningún gobernante responsable puede salirse.

Chávez, según Carlos Fuentes, gesticula como Mussolini. Y piensa como Stalin y Fidel Castro. Está introduciendo de forma sistemática el comunismo en Venezuela cuando su mentor Castro es una momia todavía sin embalsamar y la caída del muro de Berlín puso en evidencia la atroz dictadura que padecieron los pueblos dominados por el sistema marxista.

Pero todo eso, que afecta de forma alarmante a Venezuela y a otros países bajo la influencia castrista, es lo de menos cuando se enfrenta uno con el improperio, el insulto, la gesticulación y la desmesura. Chávez no tiene sitio en la comunidad internacional. Se comporta como un mozalbete de preuniversitario que predica la revolución desde la agresión, la violencia y el insulto. Los españoles sabemos que ha protegido a Eta de forma directa o indirecta. Los colombianos tienen la evidencia de su apoyo al terrorismo de las Farc. Viéndole actuar como un energúmeno en la televisión, se puede esperar cualquier disparate del caudillo bufón. La comunidad internacional debería cerrarle las puertas y el secretario general de la ONU hacerle una seria advertencia.

Luis María Anson
de la Real Academia Española


LUIS MARÍA ANSON es presidente de EL IMPARCIAL

Todos los artículos de este autor

miércoles, 10 de septiembre de 2008

La Diada de Cataluña o la manipulación de la Historia Por Álex Rosal, LD

Los popes del nacionalismo catalán nos venden cada 11 de septiembre la misma burra: la Diada se celebra por un pretendido rencor a España, dicen, por el recuerdo de la guerra de 1714. Y con ello aprovechan para llenar el saco de otras patochadas que tienen como objetivo exaltar a Cataluña contraponiéndola a España.
Es el drama de los catalanes. El nacionalismo ha logrado encubrir, ocultar y manipular la historia de nuestra pequeña patria hasta hacerla irreconocible. Y todo ello gracias a la nómina de historiadores que han reescrito la historia del Principado como les hubiera gustado que hubiera sido y no como realmente fue. Imbuidos por un romanticismo de leyenda, han forzado los hechos del pasado hasta convertirlos en caricaturas, con interpretaciones irreconocibles que no aguantarían un riguroso análisis historiográfico.
En esa tergiversación de los hechos pasados los políticos nacionalistas, siempre al acecho, han descubierto una poderosísima arma ideológica que emplear contra el adversario, para dejarle sin argumentos y acomplejado por no hallar réplicas a la historia oficial. Así las cosas, llevan treinta años ganando la batalla política, y tienen muchas posibilidades de seguir haciéndolo durante lo que queda de siglo.
Es la historia al servicio de la construcción virtual de una nación con ansias de independencia.
Ya lo decía el escritor Josep Pla: "La historia romántica es una historia falsa". Y a continuación reclamaba una nueva generación de historiadores catalanes que fueran fieles a la verdad:
¿Tendremos algún día en Cataluña una auténtica y objetiva historia?, ¿tendremos una Historia que no contenga las memeces de las historias puramente románticas que van saliendo?
Una de esas memeces históricas a las que se refería Pla es, precisamente, la Diada, la denominada Fiesta Nacional de Cataluña, que se celebra cada once de septiembre. Es una jornada reivindicativa del nacionalismo en la que los grupos más radicales muestran su rechazo a España por una supuesta agresión histórica que terminó en derrota catalana.
Vamos a la moviola.
Carlos II.En 1700 el rey Carlos II muere sin descendencia, a raíz de lo cual se desata una lucha encarnizada entre las distintas monarquías europeas por conseguir la corona de España y, con ello, la gran herencia que representaba el todavía mayor imperio del mundo. Se abre, pues, la espita de la Guerra de Sucesión, que enfrentará al archiduque Carlos de Austria, hijo de Leopoldo I, y Felipe de Borbón, nieto de Luis XIV, que representaban formas de gobierno y modelos de sociedad completamente diferentes.
"Estaba la nación dividida en dos partidos (...) –escribe el historiador y político barcelonés Antonio Capmany–, pero ninguno de ellos era infiel a la nación en general, ni enemigo de la patria. Se llamaban unos a otros rebeldes y traidores, sin serlo en realidad ninguno, pues todos eran y querían ser españoles".
El archiduque Carlos contaba con la general simpatía del pueblo catalán por su apego al tradicionalismo y su respeto a las concesiones reales que disfrutaba el Principado, con sus jurisdicciones propias, sus inmunidades, sus fueros y privilegios. Por el contrario, Felipe de Borbón representaba el centralismo y un acentuado liberalismo, además de personificar la aversión que tenían los catalanes hacia todo lo que fuera francés, algo así como una francofobia verdaderamente virulenta, debido a los desatinos que produjo el sometimiento de Barcelona y de otras zonas de Cataluña a la Francia de Richelieu, unas décadas atrás. Con este panorama, era normal que la mayoría de la población catalana abrazara la causa del archiduque Carlos.
Entre 1705 y 1714 los catalanes lucharon en la Guerra de Sucesión española contra el modelo liberal y antifueros que querían implantar los borbones. La lealtad hacia la causa del archiduque Carlos garantizaba el mantenimiento tanto del tradicionalismo como los privilegios históricos de que gozaba el Principado. Tanto es así que algunos historiadores nacionalistas, como Rovira i Virgili, han afirmado que los herederos directos de los combatientes de 1714 no son los nacionalistas, maulets o separatistas de hoy, sino los carlistas. Una declaración que supone una desconexión del nacionalismo moderno, nacido en el siglo XIX, y esa guerra tan lejana. En el alzamiento antiborbónico no existía ninguna aversión hacia España; pero sí al absolutismo borbónico, ilustrado y liberal representado por Felipe de Anjou, e importado de Europa.
Cuando el 11 de septiembre de 1714 los barceloneses deciden claudicar ante el ejército de Felipe de Borbón, el alcalde de la ciudad edita un bando que resume el sentido español de los ideales por los que lucharon esos hombres. "Salvar la libertad del Principado y de toda España; evitar la esclavitud que espera a los catalanes y al resto de los españoles bajo el dominio francés; derramar la sangre gloriosamente por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España": este párrafo es una prueba más de que la Guerra de Sucesión no tuvo un cariz nacionalista ni separatista, sino únicamente sucesorio y antifrancés.
El futuro de Cataluña se juega en el saber decir a la gente de hoy lo que pasó ayer. Recuperando el pasado con todo rigor, sin manipulaciones románticas y ensoñaciones sentimentales, Cataluña puede reconciliarse con su historia y abandonar esos derroteros que le quitan seny y le abocan a su propia destrucción. ¿Para cuándo una revisión de la historia oficial del Principado?
ÁLEX ROSAL, presidente de Libros Libres.

Enlace a Libertad Digital



-

martes, 9 de septiembre de 2008

¿Adónde vas,socialismo? José María carrascal, ABC


LA renovación de la cúpula del socialismo madrileño, en busca de una victoria que viene escapándosele desde hace mucho tiempo, es una buena oportunidad para inquirir sobre el estado de la izquierda española y europea.
Que no anda bien lo demuestran las derrotas que viene sufriendo en todos los países menos el nuestro -seguimos siendo diferentes- y la confusión ideológica en que ha caído tras el desplome del «socialismo real» o comunismo, que la ha dejado sin retaguardia. Por si ello fuera poco, los enormes cambios sociales ocurridos -primero, la conversión de la clase trabajadora en media; luego, la globalización y la inmigración que amenazan a los recién ascendidos- está dejando a la izquierda europea sin su granero tradicional de votos, los trabajadores, cada vez más conservadores.
Pero su principal problema es genético: la izquierda no crea riqueza. En el mejor de los casos, la reparte. En el peor, la derrocha. Esto sirve en tiempos de bonanza, con las arcas llenas gracias a la gestión de un partido conservador -la CDU en Alemania, el Tory en el Reino Unido, el PP en España-, pero no en los de crisis, con las arcas vacías. ¿Qué hace entonces la izquierda? Pues buscarse aliados donde los haya, los verdes, los ex comunistas, los nacionalistas, para poder gobernar. Es como el PSOE gobierna en distintas comunidades, pero no en Madrid, donde no hay nacionalistas.
Lo malo, sin embargo, es que para lograr ese poder necesita vender su alma. Pues sus aliados no buscan el bien general, buscan el suyo particular en detrimento del colectivo. Es como el socialismo español está perdiendo sus rasgos más preciosos: la igualdad, la solidaridad. «Ya no somos ni socialdemócratas», decía hace poco Rubert de Ventós.
¿Qué son entonces? Pues una simple máquina para alcanzar el poder y conservarlo a cualquier precio. Así se ha venido manteniendo el socialismo de Zapatero. Pero hoy, sin dinero para repartir, sin capacidad para crearlo y sin nuevos partidos políticos como socios de gobierno, no le queda otro remedio que buscarse aliados hasta debajo de las piedras. Los encuentra en los grupos más desesperados de la sociedad: los familiares de las víctimas del franquismo, las mujeres que desean abortar, los enfermos terminales que quieren morir. Gentes en situaciones límite, conflictivas, dramáticas muchas veces, pero también muy específicas, que no representan la demanda de la generalidad de la ciudadanía. Y, menos aún, que nada tienen que ver con la crisis económica. Mientras en los países serios ésta se afronta con medidas probadas -recorte del gasto, reparto de cargas, unificación de esfuerzos-, el socialismo de Zapatero atiende las más excepcionales demandas particulares, en una ingeniería social que crea confrontación e ignora por completo la economía. En otras palabras: en vez de puestos de trabajo y desarrollo, nos da huesos, fetos y suicidas asistidos. Muerte en vez de vida. Triste destino de un partido que presumía representar el futuro y el progreso.

Enlace ABC

A Mariano Digital



-

sábado, 6 de septiembre de 2008

Cataluña entona el mea culpa: "Hemos dejado de ser motor de la economía y modernidad de España”, El Confidencial


Alfonso Quintà publica un lúcido y esclarecedor reportaje-informe sobre la crepuscular situación de la desquiciasda Cataluña de hoy, en El Confidencial.com.

Los sociólogos catalanes afirman que el primero de los grandes factores de la desorientación que afecta a su sociedad es “la toma de conciencia de que Cataluña ha dejado de ser el motor de la economía y de la modernidad de España”. Este diagnóstico fue presentado en el primer Congreso Internacional de Sociología, inaugurado en Barcelona. El acto fue presidido por José Montilla quien expresó compartir las líneas generales mostradas en el encuentro, pero también tener alguna “discrepancia”.



La afirmación de los sociólogos catalanes es una novedad únicamente en cuanto a afirmación pública. En privado, es imposible hallar a nadie sensato que discrepe de lo que, en efecto, es una evidencia. Si los sociólogos consiguen superar el doble lenguaje imperante en la sociedad catalana – “somos los mejores, pero nos muestran o nos obligan a ser los peores” – se habrá dado un enorme paso adelante.



Desde el éxito de los Juegos Olímpicos de hace 16 años, Cataluña ha perdido infinitad de batallas. El pretendido Forum de las Culturas, del 2004, presupuestado en 50.000 millones de pesetas fue el reverso de la medalla. Fue concebido desde el delirio de grandeza por el entonces alcalde socialista Joan Clos y con una arrogancia sin límites: “En Barcelona hay más actividad cultural que en París”, había llegado a decir Clos antes de su celebración.



Fue un fracaso tan espectacular que ni tan siquiera se celebró su primer aniversario. Pero tampoco hubo autocríticas. La única consecuencia fue nombrar a Clos ministro de Industria, debido a que con el fracaso del forum – nunca admitido en público – de presentarse a la reelección como alcalde hubiese sido derrotado. Ahora es embajador en Turquía.



El prestigio que Maragall logró con los Juegos Olímpicos ha desaparecido con el fracaso en vías de concreción de su nuevo Estatuto de Autonomía. Una vez más, todos los políticos reconocieron en privado que Maragall había tensado demasiado y muy mal la cuerda. Pero ha sido necesario esperar a que sean los sociólogos catalanes quienes hayan expuesto en público un balance ajustado a la realidad.



Pujol y el nacionalismo creciente, dos de las causas



Otro gran fracaso de los últimos años ha sido Jordi Pujol. En vez de optar por un distanciamiento de la política partidista, prefirió el nepotismo, al intentar imponer la candidatura de su hijo Oriol a la Presidencia de la Generalidad. Asimismo publicó un primer libro de sus memorias, notorio por su superficialidad y por las omisiones descaradas. Eso sí, fue presentado por la editorial, en gran parte propiedad suya o de su familia, como la obra del “político catalán más importante del siglo XX”.



Sin embargo, uno de los elementos más graves del mal que detectan los sociólogos es el incremento del radicalismo en Cataluña. Sobre este punto no hay comparación posible con la situación en el resto de España. CDC pasó del nacionalismo al “soberanismo”, es decir del nacionalismo de base cultural al de base estatista. ERC ha evolucionado hacia extravagancias sin ningún sentido, como el castrismo, el maoísmo y el comunismo puro, amén del encuentro de Carod con ETA. Algunas manifestaciones del diputado Joan Tardà son insólitas en Europa, como afirmar en pleno parlamento “Viva el Comandante en Jefe” (Castro).



La Televisión de la Generalidad (TV3) ha entrado en un proceso de radicalización también sin parangón, lo cual la ha llevado a una continua pérdida de audiencia y de dinero. El pasado mes superó, por quinta vez consecutiva, sus propios records negativos, con una audiencia de menos del doce por ciento. De ser la primera de Cataluña ha caído al tercer o cuarto lugar. Su contenido informativo es mucho más comparable a la desaparecida televisión soviética que a TVE. Un dirigente del PSC manifestó que TV3 está en manos de un “soviet” (sic) que no pueden controlar. Su admiración por Hugo Chávez es continua y patente.



En Cataluña, la creatividad cultural está bajo mínimos, así como el consumo de productos culturales. Repetidamente la Sociedad General de Autores ha detectado aumentos en muchas comunidades y estancamiento en Cataluña. Mejor prueba, imposible. Asimismo, hay que destacar el papel negativo – orientador, controlador y dirigista – de las subvenciones de la Consejería de Cultura de la Generalidad es admitido por todos, en privado. Incluso por quienes después pueden ser sus beneficiarios. Según informó el Financial Times, bajo Pujol la Generalidad llegó a subvencionar una película en catalán con una cantidad que resultó ser equivalente a más de 15.000 pesetas por espectador efectivo.



Finalmente, cabe recordar que el último informe PISA situó a Cataluña – que en pasado a menudo fue adalid en pedagogía – en la penúltima comunidad autónoma española (después de Andalucía) en cuanto a la calidad de su enseñanza. El hecho prácticamente no causó reacción. Habrá que ver qué sucede respecta al duro, pero realista, dictamen de los sociólogos catalanes.






-

viernes, 5 de septiembre de 2008

Lo de Garzón va mucho más allá, Juan Carlos Girauta, LD

La nueva causa general garzonita busca grabarse en el imaginario, y busca al PP. Carece hasta tal punto de respaldo legal que ni siquiera tiene sentido oponer la falta de competencia del juez; ningún otro juez sería competente, toda vez que las causas generales repugnan al derecho penal, amén de chocar ésta frontalmente con la Ley de Amnistía y de pisotear el espíritu fundacional del 78. Con todo, no sorprende. Estaba en el aire.

Lo anticipaba la farsa organizada en los últimos años por un Gobierno y unos partidos que han trasladado emocionalmente a los años treinta a una ciudadanía desprovista de conocimientos sobre la etapa, contaminada en sus elites por una historiografía de parte y dispuesta en su mitad progre a utilizar cualquier recurso que contribuya a la eventual expulsión del PP del marco de legitimidad.

Si cupo atribuir a la derecha gobernante el accidente de un petrolero ruso a través de manejos ecológico-sentimentales más turbios que el chapapote, o endosar el 11-M a su política internacional en pleno shock emocional, o presentarla en la oposición, por atenerse a la ley, como enemiga de la "paz" (ahhh...) y del diálogo (ohhh...), o pedir para ella cordón sanitario con las resonancias guturales de un actor argentino, lo que siempre impresiona mucho, ¿cómo iba a desistir el progrerío de vincularla con el bando odioso de la guerra que ha cautivado de antiguo la imaginación de la intelectualidad occidental?

La fechoría exige un pueblo ignorante, toda vez que en aquella carnicería se bañaron en sangre siglas que perviven, siendo el PP un partido nacido en democracia. Y aun así ha podido cuajar en los ambientes que cuentan la identificación del PP con el 18 de julio. Que Zapatero la haya negado en su ininteligible entrevista de El Mundo es anecdótica broma. Se lo puede permitir porque el mal ya está en marcha, y todo dispuesto para la criminalización definitiva.

Faltaba un juez de lo penal dirigiendo su autoridad a la Conferencia Episcopal y a todas las parroquias de España, barbaridad que en la mente del simplicísimo progre doméstico equivale, de entrada, a vestir a la COPE de falangista y amenazarla a la vez con un mazo de juez y con la espada de una Justicia que ve lo que no debe por debajo de la venda.

Dicen que se trata de sacar el índice de paro de las portadas. No se engañen con ese pequeño beneficio colateral. Es algo más ambicioso, mucho más deletéreo para la democracia. Cuentan para consumarlo con la exasperante pusilanimidad de la cúpula del PP, incapaz de poner las cosas en su sitio, de denunciar las intenciones de su ejecutor. Por desgracia, el cálculo es, aunque perverso, correcto.


Enlace Libertad Digital


A Mariano Digital

martes, 2 de septiembre de 2008

Truculenta garzonada, editorial de El Mundo, 1 de sept. 2008

Preguntado sobre si la Ley de Memoria Histórica había resucitado los fantasmas del pasado, Zapatero respondía el pasado domingo a este periódico: "No ha pasado nada porque no era contra nadie".

Resulta difícil saber si esta ley ha influido en Baltasar Garzón, pero el hecho es que el juez de la Audiencia Nacional vuelve a agitar esos duendes macabros al abrir una especie de macroinvestigación judicial sobre los crímenes cometidos por el llamado bando «nacional» durante la Guerra Civil y la primera época del franquismo. Por la forma como está redactado su escrito, se puede deducir que Garzón excluye los asesinatos cometidos bajo cobertura del régimen republicano.

Garzón ha enviado providencias a los alcaldes de Madrid, Sevilla, Córdoba y Granada y ha pedido la colaboración de nada menos que 22.800 parroquias y diversas instituciones, solicitando las listas de desaparecidos durante ese periodo. No explica con qué propósito, pero se supone que su petición se inscribe en el marco de una investigación penal a raíz de varias denuncias presentadas en la Audiencia Nacional.

La iniciativa de Garzón recuerda mucho a la Causa General ordenada por Franco en 1940, con el propósito de catalogar y denunciar todos los delitos cometidos por los partidarios de la República desde abril de 1931. La Causa General de Franco fue, sobre todo, un acto propagandístico para intimidar a los vencidos. Es difícil saber qué se propone Garzón, pero todo indica que intenta recuperar el protagonismo perdido en los medios de comunicación.

Ni que decir tiene que estamos ante una iniciativa truculenta sin ninguna posibilidad de prosperar. En primer lugar, porque Garzón no es competente para investigar estos crímenes. Y, en segundo lugar, porque la Ley de Amnistía, aprobada por el Congreso en octubre de 1977, ponía punto y final a cualquier tipo de responsabilidad penal por delitos políticos cometidos con anterioridad al 15 de diciembre de 1976, fueran de la gravedad que fueran. Así se lo ha recordado un escrito de la Fiscalía de la Audiencia Nacional. Además, la investigación de esas desapariciones exigiría ingentes recursos humanos y materiales, de los que el sistema judicial no dispone.

A Garzón todo eso le da lo mismo, ya que lo que busca no es hacer justicia sino instrumentalizarla para sus fines personales. La realidad es que, entre sus viajes a Latinoamérica para denunciar los crímenes de las dictaduras, sus conferencias, sus libros y la realización de documentales, apenas le quedan ya horas para realizar su trabajo. Seguramente por eso ha sido incapaz de investigar quién dio el chivatazo a los recaudadores de ETA, no tuvo tiempo de transcribir la cintas de los islamistas que tal vez hubieran evitado el 11-M y ha dejado enormes lagunas en casi todos los sumarios que ha instruido.

Esta última de sus garzonadas ni siquiera puede ser tomada en serio. Es un puro disparate sin opción alguna de salir adelante. Sería cuestión de olvidar este despropósito si no fuera porque hace un tremendo daño a la Justicia y a la Audiencia Nacional. El Consejo General del Poder Judicial debería intervenir para poner en su sitio a Garzón, al que le han permitido ya demasiados excesos.


A Mariano Digital


lunes, 1 de septiembre de 2008

Saque las manos de Cataluña, Juan carlos Girauta, LD


No deja de ser curioso lo de Carod. Le exije que "saque sus manos de Cataluña" a Rajoy, líder de un partido que en los comicios más recientes ha obtenido en Cataluña más del doble de votos que ERC: 610.473 frente a 291.532, es decir, 16,4 % frente a 7,8 %. Si tomamos la provincia de Barcelona, la distancia es sideral: 470.677 votos para el PP frente a 184.558 de ERC, es decir, 16,81 % frente a 6,59 %. ¿Sacar las manos de Cataluña? Que las saque Carod de una vez, que, por carecer, carece hasta del apoyo de los suyos.

Que este personaje sea vicepresidente del Gobierno autonómico (que no vicepresidente de la Generalidad, por mucho que él insista en inflarse el cargo) ya es bastante desgracia para los catalanes. Pero es que a sus disparates conceptuales, a su desestabilizador proyecto de referéndum para el 2014, a su despilfarro en asesores (y en asesores de asesores), a sus ridículas ínfulas, plasmadas en la apertura de pseudo embajadas por el mundo, y a su incorregible nepotismo, el interlocutor de Ternera en Perpiñán suma una chulería antológica.

Puestos a sacar las manos de donde no deberían estar, más le valdría a Carod pedirle a los integrantes de sus listas electorales que dejaran de pasarse el dedo pulgar por el cuello a modo de amenaza de degüello delante de los representantes del Partido Popular mientras invocan la asistencia de la ETA, como hizo un candidato de la Esquerra por Montmeló en la pasada Diada, ante la pasividad de numerosos policías de paisano. Tampoco sería mala idea sacar las manos de la caja cuando se trata de encargar informes ridículos e inútiles que ya nos cuestan cien millones de euros desde el primer tripartito. Y cuando visite lugares sagrados, no olvide Carod que es mejor no sacar las manos de los bolsillos cuando se le ocurra hacer chanza de la Pasión de Cristo poniéndose una corona de espinas para regocijo de su cohorte de necios paniaguados.

Son los Carod de turno los que están haciendo daño a Cataluña de todas las maneras imaginables. A sus bravuconadas debe Cataluña su mala imagen en España, dato que extrañamente se le escapa a Pujol cuando observa y lamenta el fenómeno. Son ellos los que están abortando cualquier posibilidad de negociar una financiación razonable para Cataluña a base de enconar los ánimos de extremeños y andaluces con ofensas gratuitas y a través de la estúpida decisión de restarle al coro catalán la voz del Partido Popular, el único que, gobernando, obtuvo para Cataluña una financiación respetable que triplicó los recursos de la Generalidad. El día que Carod, ese lastre, saque sus manos de la cosa pública, Cataluña empezará a tener alguna esperanza.

Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.