Blogoteca: agosto 2008

viernes, 29 de agosto de 2008

Freedom for Catalonia, José García Domínguez, LD


Al tiempo que el filoetarra vicepresidente de la Generalidad entretiene el ocio estival propalando su indisimulado desprecio hacia Extremadura y sus naturales, Jordi Pujol lamenta amargamente, en las páginas de El Mundo, la repentina impopularidad de Cataluña entre el resto de los españoles. Al parecer, el padre espiritual –y biológico– de aquellos imberbes que correteaban de aquí para allá con las pancartas del Freedom for Catalonia durante las Olimpiadas de Barcelona no se explica la razón última de ese súbito divorcio sentimental.

"Algo grave ha fallado", barrunta al respecto el prócer desde la virginal, inmaculada atalaya de la inopia. Cándida cogitación que, por cierto, anima al periódico de Pedro Jota, el mismo que se acaba de sacar de la manga el Manifiesto en Defensa de la Lengua Común, a predicar que "la enorme talla política del ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol sigue intacta, como demuestra en la entrevista que hoy publicamos".

Se preguntará entonces el lector qué otras genialidades acuñaría ese gigantesco estadista en la mentada charla. Bien, pues sépase que Pujol insinuó ahí a los deslumbrados periodistas de El Mundo cierta innovación conceptual del todo ignota en la teoría del Estado y la doctrina canónica del derecho político, tanto anteriores como posteriores a la Revolución francesa.

Y es que, contrario como siempre se ha sido al viejo orden jacobino, don Jordi les confiesa repudiar, al mismo tiempo, el federalismo –" El federalismo no reconoce la personalidad propia [sic] de cada cual"– ; Rechaza también, no se sabe por qué, la alternativa de la confederación; abjura implícitamente del Estado de las Autonomías –"El café para todos está dando lugar a una gran tensión entre Cataluña y el resto de España"–; y renuncia con oportuna cautela a la independencia formal de Cataluña:"No, eso no lo he creído nunca".

Es decir, el gran hombre, aquel gobernante prudente y sensato que estableció la rigurosa prohibición del español en los colegios y fijó con la impagable complicidad de Aznar onerosas multas por rotular en castellano bares y comercios, propugna un modelo de organización estatal que ni conoce nadie – se supone que él sí, aunque lo guarda en el más estricto secreto–, ni ha sido aplicado de modo efectivo en lugar alguno del Universo habitado.

Tardía exhibición de inconsistencia ideológica y ausencia temeraria de rigor intelectual que sirve para que el El Mundo titule tal que así su pequeña hagiografía del pequeño personaje: "El rostro sensato del nacionalismo". Eso, eso, por falta de rostro que no quede.

Libertad Digital

A Mariano Digital





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A vueltas con la financiación, Juan Carlos Girauta, LD

En Libertad Digital:

La solidaridad a la que alude la Constitución en su artículo 156, que establece la autonomía financiera de las comunidades autónomas, es, textualmente, "solidaridad entre todos los españoles". No entre territorios, ni entre comunidades, ni entre nacionalidades y regiones. No es el mutuo respaldo de los montes de aquí con los valles de allá, de las costas de allí con las llanuras de acullá. En la solidaridad de los dineros no hay lugar para el esencialismo del terruño. Solidarios somos "todos los españoles" en cuanto tales. No porque queramos serlo uno por uno debido a la extrema bondad que adorna a los habitantes de la península e ínsulas, sino porque es precepto constitucional. Es lógico, pues los que contribuyen al erario son las personas físicas y jurídicas, y lo hacen de acuerdo con principios y leyes que rigen en todo el territorio nacional.

Las balanzas fiscales son un engañabobos que toma como base de referencia demarcaciones territoriales irrelevantes a efectos fiscales. Únicamente se tornan relevantes (para mal) cuando el nacionalismo manipula su sentido y denuncia un expolio imaginario. Además, son parciales; no hay motivo para analizar el flujo financiero y no el comercial y el humano, o el historial de inversiones en infraestructuras, o el desigual beneficio de ciertas legislaciones (como el proteccionismo franquista). Por último, hay varias formas de calcular las balanzas, todas ellas perfectamente defendibles desde un punto de vista técnico, siempre que restrinjamos su interpretación al exiguo sentido que tienen, interesante para un gabinete de estudios e improcedente para el uso político. Sin embargo, la negativa a publicarlas era contraproducente al sembrar la sospecha de que había algo que ocultar. Ya publicadas, la carga demagógica de las balanzas ha quedado en gran medida desactivada.

No se puede obviar que el diseño territorial de España establecido en la Constitución levantó un edificio administrativo entre el Estado y los entes locales: la administración autonómica. Cada autonomía del régimen financiero general debe entenderse con las otras bajo la coordinación del Estado para subvenir a las necesidades de sus habitantes. En Cataluña, pero también en el resto de España, la mayor parte de las decisiones administrativas que afectan a los ciudadanos las toma la Generalidad, con enormes competencias que precisan soporte financiero. No es inteligente dejar en exclusiva al nacionalismo la defensa de algunas exigencias del sentido común. Es el caso del alcance de los servicios esenciales que toda autonomía debe garantizar. Ir más allá de la educación, la sanidad y los servicios sociales, ampliando caprichosamente lo "esencial", perjudica al resto de autonomías y tiene muy poco de liberal.
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Arcadi Espada acierta de pleno en El Mundo


El periódico continúa engordando el mito de Jordi Pujol, lo que no es extraño dado que el mito es, en buena parte, de su creación.

Como suele ser habitual el periódico se deshace en elogios de Jordi Pujol: «La enorme talla política del ex presidente de la Generalitat catalana, Jordi Pujol, sigue intacta, como demuestra en la entrevista que hoy publicamos. De su chequeo a nuestra Democracia, discrepamos con él en cuestiones como su insistencia en que el español no sufre ningún tipo de persecución en Cataluña, o en su visión nacionalista de la realidad. Pero en términos generales estamos muy de acuerdo con su lúcido diagnóstico de la situación política. Especialmente acertado nos parece su análisis sobre lo que llevó a Aznar a cometer algunos errores de bulto en su segundo mandato, o sobre la incoherencia con la que está gobernando Montilla, el actual president.»

Esta visión forma parte del pintoresco imaginario madrileño por el que Pujol llegó a ser nombrado Español del Año por el Abc auténtico. Es verdad que el periódico anota alguna discrepancia. La lengua. By the way: esta vez no se puede reprochar a un nacionalista que conteste manzanas traigo cuando le preguntan adónde vas. Porque lo que le preguntan, exactamente, es por las manzanas:

«Algo no marcha bien cuando el español necesita protegerse, ¿no?» --pregunta Esther Esteban

No sería fácil que Pujol hubiese contestado, mire no, señorita, no es que el español esté en peligro, sino que son los derechos de los ciudadanos los que están en peligro, etcétera.

Pujol es el principio de todo. Y por principio hay que entender el diseño de un Estado imposible de funcionar en términos democráticos. Él mismo lo reconoce en la entrevista, cuando repite que no es federalista. En su boca esta frase es temible, porque su negativa al federalismo sólo es una reivindicación de los privilegios. El hecho de que el beocio socialismo catalán (bueno, relativamente beocio visto lo visto) acuñara subordinadamente la expresión "federalismo asimétrico" no le quitará nunca a Pujol la patente. De corso, claro.

«Pujol en Madrid», ese oxímoron, es la expresión de un mito, de un complejo (muy madrileño) de inferioridad. Es la expresión de una Cataluña inexistente: superior y solidaria. No hay pruebas ni de lo uno ni de lo otro y ninguna tampoco de que Pujol haya sido su encarnación en la tierra. Lo que sí es Pujol y hasta las cachas: una pura creación de Madrid. Un característico de zarzuela (tranquil, Jordi, tranquil), que medio disimulando se apoderó del foco.

Buenos días

El Mundo Blogs


miércoles, 27 de agosto de 2008

Arzallus y el Rey, Luís María Anson, El Imparcial

Xavier Arzallus es uno de los pocos pesos pesados de la política española. Le tengo en mi más alta consideración. Coincido con una buena parte de su pensamiento político, secesionismos aparte. Es hombre moderado, prudente, constructivo y eficaz. Una buena parte de los políticos nacionalistas vascos - el lendakari Ibarreche incluido - no pasan de ser marionetas del gran político euskaldún.

Esther Esteban, que se encuentra entre la media docena de grandes profesionales del periodismo femenino español, le ha hecho una reveladora entrevista en “El Mundo”. La he leído con fruición. La periodista ha desenmascarado al político vasco. Arzallus siempre ha pensado lo que ahora dice abiertamente. Su meta fue, desde el principio, la secesión. Durante años ha recogido con entusiasmo las nueces que caían del árbol agitado por el terrorismo etarra, como desveló Isabel San Sebastián. No coincidía con los procedimientos de violencia de Eta, aunque se beneficiaba de ellos, pero sí con sus fines. Su talento político le hizo comprender desde 1976 que la escalera secesionista había que subirla peldaño a peldaño, con veladuras y disimulo. Cree ahora que, gracias a la debilidad de Zapatero, el nacionalismo vasco escala ya los últimos tramos. No le falta razón aunque tal vez no calibra la resistencia que opondrán los que consideramos que el País Vasco es una parte de la unidad de España desde hace 500 años.

En lo que dispara al azar, Xavier Arzallus es en el 23-F. No fue Sabino Fernández Campo quien detuvo el golpe. Fue, y a cuerpo limpio, Juan Carlos I, que respondió a lo que su padre Juan III le había repetido hasta la saciedad: “Alfonso XIII cayó por no respetar la Constitución”. Medio centenar de libros, algunos excelentes como el de Palacios, han exprimido el 23-F hasta la última gota. El golpe lo paró personalmente el Rey, que supo reaccionar ante él como político y como militar.

Luis María Anson
de la Real Academia Española





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sábado, 23 de agosto de 2008

La selección por la cerveza, George Will, LD

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Al igual que muchos ciudadanos sensatos, quizá usted lea el Investor's Business Daily por su solidez y sentido común en defensa del libre mercado y otros acuerdos racionales. Si es así, también se habrá quedado espantado por la asombrosa afirmación aparecida en la portada de dicha publicación. Fue en una información acerca de las intenciones de la segunda mayor cervecera del mundo, la belga InBev, de hacerse con el control de la tercera más grande, Anheuser-Busch, por 46.300 millones de dólares. El reportaje afirmaba que "El continuo crecimiento del sector [de las bebidas con alcohol], al margen de lo escaso que sea, ha sido una sorpresa para aquellos que imaginaron que cuando la economía se ralentiza, el consumidor recorta el consumo de productos no esenciales como la cerveza..."

"¿No qué?" No intente colocar este aserto entre los fanáticos que pueblan las gradas de los estadios o las playas en el mes de julio. Decir que sin cerveza no hay civilización es más cercano a la realidad. El desarrollo de la civilización dependió de la urbanización, la cual dependió a su vez de la cerveza. Para comprender el motivo, consulte el fabuloso libro de Steven Johnson de 2006 El mapa fantasma: La historia de la epidemia más terrorífica de Londres –y de cómo cambió la ciencia, las ciudades y el mundo moderno–. Es un gran relato de ciencia detectivesca sobre cómo un brote espantoso de cólera fue rastreado hasta un pozo comunitario concreto de agua potable. Así comienza Johnson una excursión esclarecedora por un asunto relacionado con aquel:

La búsqueda de agua potable no contaminada es tan antigua como la propia civilización. Tan pronto como hubo asentamientos humanos masivos, las enfermedades relacionadas con el abastecimiento, tales como la disentería, se convirtieron en poderoso cuello de botella poblacional. Durante gran parte de la historia de la humanidad, la solución a este problema crónico de salud pública no consistió en potabilizar el agua. La solución fue beber alcohol.

Con frecuencia, el fluido más puro disponible era el alcohol, primero en la cerveza y después en el vino, ya que posee propiedades antibacterianas. Es cierto que el alcohol tiene sus riesgos, pero como señala despreocupadamente Johnson, "Morir de cirrosis de hígado a los cuarentaitantos era mejor que morir de disentería a los veintitantos." Además, el alcohol, aunque sea un veneno, y un veneno adictivo, se convirtió, especialmente en el caso de la cerveza, en un motor del proceso fortificador de la selección de la especie. Johnson observa que los historiadores interesados en la genética creen que la aparición más o menos simultánea de la vida en comunidad y la fabricación de alcohol prepararon el terreno para una selección de los más sanos entre los que abandonaron la vida como pastores y recolectores y, literalmente, se mudaron a la ciudad.

Para evitar la peligrosa agua, la gente tenía que beber grandes cantidades de, por ejemplo, cerveza. Pero para digerirla, los individuos necesitaban un rasgo genético que no todo el mundo posee. Johnson lo describe como la capacidad del organismo para responder a la ingesta de alcohol incrementando la segregación de unas enzimas determinadas llamadas deshidrogenasas alcohólicas. Esta capacidad es controlada por ciertos genes del cromosoma IV en el ADN humano, genes que no están distribuidos uniformemente entre todo el mundo. Aquellos que carecían de este rasgo no podían, como reza el refrán, "retener su licor". Así, muchos murieron tempranamente y sin descendencia, bien por la toxicidad del alcohol o debido a las enfermedades provenientes del suministro del agua.

Los perfiles genéticos de los asentamientos humanos pasaron a estar progresivamente dominados por los supervivientes, es decir, por aquellos genéticamente preparados para, bueno, beber cerveza: "La mayor parte de la población mundial de hoy," escribe Johnson, "se compone de los descendientes de aquellos primeros bebedores de cerveza, de quienes hemos heredado buena parte de la tolerancia genética al alcohol."

Johnson sugiere, no sin razón, que esto explica por qué determinados grupos de población del mundo, tales como los nativos americanos o los aborígenes australianos, han sufrido niveles de alcoholismo desproporcionadamente elevados. Resulta que estos grupos nunca soportaron la cruel criba del genéticamente desafortunado que padecieron los habitantes de la ciudad. Si es así, los altos índices de alcoholismo entre los nativos americanos no son achacables, al menos por completo, a las humillaciones y privaciones ocasionadas por el sistema de reservas. En su lugar, la explicación es que no hubo un número suficiente de sus antepasados suyos que vivieran en ciudades.

Pero esto es una fuente potencial de líos de sensibilidades raciales o étnicas, algo que no tenemos por qué provocar en esta rectificación del Investor’s Business Daily. Basta decir que la buena noticia lo es de verdad: La cerveza es una bebida saludable. Y no tiene que adquirirla a esa gente pálida y de aspecto enfermizo que, mirándole fijamente a los ojos con un gesto de desaprobación a través de gafas estilo Trotsky, parece poblar las tiendas de comida sana.

Así que mejor prescindir de tonterías, especialmente ahora, con el verano encima, a propósito de lo innecesaria que es la cerveza. Benjamin Franklin, como de costumbre, dio en el clavo cuando dijo que "La cerveza es prueba viviente de que Dios nos quiere y desea que seamos felices". O, por decirlo de forma menos terminante, y para aquellos laicistas que prefieren un muro de separación entre iglesia y taberna, la cerveza es prueba de que la naturaleza quiere que lo seamos.



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viernes, 22 de agosto de 2008

Gane quien gane, usted y yo perdemos, Pablo Molina, LD


Las negociaciones para el establecimiento de un nuevo sistema de financiación autonómica no deberían preocuparnos demasiado a los ciudadanos. Gane quien gane, nosotros salimos perdiendo. Conviene aclararlo por si algún piadoso contribuyente piensa que el dinero que las autonomías van a obtener cuando finalmente se ponga en marcha el invento, superado el chantaje del PSC, va a repercutir positivamente en algún aspecto de su vida privada.

El estado de las autonomías es el mayor fracaso, y el más siniestro, de la Gloriosa Transición Española. So capa de proporcionar un amable encaje constitucional a las regiones que exigían el reconocimiento de su carácter nacional, el famoso "café para todos" ha convertido España en una federación de diecisiete republiquitas que compiten entre ellas para ver quién sangra con más éxito la caja nacional. La clase política que dirige estos diecisiete virreinatos tiene, además, que justificar los enormes sueldos que detraen del esfuerzo de todos, inventando continuos problemas y agravios territoriales a los que dar respuesta en aras de la dignidad local. La persecución de la lengua común en algunos territorios o la pelea por la distribución de los recursos hídricos nacionales son ejemplos que hablan por sí solos del desastre autonómico y de sus efectos perversos sobre los ciudadanos, que se ven privados de derechos elementales a mayor gloria de la clase política autonómica.

Sumen los diputados de todos los parlamentos autonómicos, los consejeros o "ministrillos" a una media de doce por autonomía, más el resto de altos cargos ocupados en defender la dignidad y los derechos históricos de sus territorios, y verán que tenemos a más de dos mil señores y señoras cuya única preocupación es exacerbar el elemento identitario de su terruño para justificar sueldos, dietas, secretarias y coche oficial.

Añadan el elefantiásico número de organismos de toda laya dedicados a los asuntos más peregrinos, con la legión de funcionarios necesaria para hacerlos funcionar, y verán que sea cual sea el reparto de los cada vez más depauperados fondos estatales, la mayor parte va a ir a parar a la financiación de miles de entes absurdos y a los sueldos de sus dirigentes. Sin ir más lejos, Aragón, Baleares, Valencia, Murcia y Andalucía cuentan con una "Dirección General para el Cambio Climático", que ya es tener humor, con miles de funcionarios dedicados, entre otras labores igual de elevadas, a que los osos polares no fallezcan de un golpe de calor por culpa del calentamiento global.

La fauna de la tundra quizás aguarde con expectación el resultado del nuevo reparto de los recursos nacionales para ver cuánto les toca a sus protectores españoles. A mí, la verdad, me da exactamente lo mismo. Sea cual sea la decisión lo único evidente es que me va a tocar pagar. Por eso, cuando escucho a los políticos de todos los partidos cantar alabanzas a nuestro sistema autonómico como una de las grandes conquistas de la modernidad no puedo estar más de acuerdo. En lo que a su vida privada se refiere, no cabe duda de que las autonomías han sido un éxito esplendoroso.

jueves, 21 de agosto de 2008

El secreto del genoma euskaldún, José García Domínguez, LD

Leo en La Razón que todo ese dinero que el Gobierno vasco no destina a la investigación sobre nuevas terapias psiquiátricas que atenúen los efectos de los cuadros paranoicos agudos ha ido a parar a los bolsillos de cierto Adrián Odriozola, perito en razas. Por lo visto, con el generoso patrocinio de Juanjo Ibarretxe, el tal Odriozola anda recorriendo las Américas en busca del arca perdida de Sabino Arana; o sea, vagando a cuenta de los contribuyentes maquetos en pos "del secreto del genoma euskaldún", según propia y desenfadada confesión.

En fin, cada loco con su tema. Y es que si los catalanistas, siempre tan pesaditos ellos, pretenden vender que la parla en lemosín constituye nada menos que el "ADN" de su identidad en tanto que bípedos racionales, estos otros, los de la chapela calada y el carajillo cargado, no se detienen en alegorías culturalistas. Así, cuando les da por colgar el certificado de denominación de origen en el frasco del ácido desoxirribonucleico doméstico, pretenden que se les tome en serio y que nadie llame a una ambulancia en su auxilio.

Por lo demás, hace un siglo que les da justo por ahí. Incluso desde mucho antes de que aquel primo hermano de Unamuno que respondía por Telesforo de Aranzadi garabateara en un tratado diz que científico:

El tipo vasco es entre todas las razas humanas el más diferente de los cuadrúpedos. Es decir, la postura de la cabeza y la forma general de la quijada es en el vasco la menos animal de las existentes.

Genial cogitación antropológica a la que otro bilbaíno coetáneo suyo, Aranaz Castellanos, liberal por más señas, añadiría este inolvidable corolario formulado sobre incuestionables bases empíricas:

Quitéis las boinas y tocarvos un poco por la parte de arriba. Aplastao tenemos el cerebro igual que un plato, de la costumbre que nuestros antepasaos tenían de llevarse piedras grandes de un lao pa otro cuando vivían en las cavernas (…) Toquéisvos también el cogote. Como salido pa fuera tenemos y más desarrollao que los españoles.

Pobres víctimas de sí mismos, no quieren reparar en que más del sesenta por ciento de sus pares resultan ser descendientes en línea directa de algún fragmento de ADN made in Soria, Badajoz, Betanzos o Coria del Río. Causa primera y última de que dos tercios de la población de Euskal Herria vea manchado su árbol genealógico con el estigma de, al menos, un abuelo íbero. Se ve que en ese asunto los gudaris de ayer, de hoy y de siempre prefieren conducirse al modo canónico de los gacetilleros de toda la vida: "Nunca dejes que la realidad te estropee una buena noticia". Jamás. (H)ez.


Libertad Digital

A Mariano Digital

miércoles, 20 de agosto de 2008

Detrás de los dineros, Juan Carlos Girauta, LD

Primero hubo una larga, profunda y exhaustiva campaña: España nos roba, España nos expolia, Cataluña no levanta cabeza asfixiada por injustas obligaciones con "el sur". Se acabó lo de "el sur también existe". Adiós, Serrat; adiós, Benedetti. Fue una campaña como sólo sabe montarla el magma nacionalista, la sustancia espesa que conforman, antes que los políticos, periodistas y profesores, empresarios acostumbrados a resolver sus problemas tratando con el poder, ganapanes a cargo de "entidades" artificiales consagradas a las más variopintas causas, juventudes de partidos que van adoptando el aspecto de las fuerzas de choque, economistas estrella y estrellas de dudosa economía. Lo de siempre. Fue una obscenidad de victimismo, doblemente deprimente por llegar cuando creíamos que con la marcha de CiU se había erradicado al menos ese recurso exasperante. ¡Qué va!

Después llegó algún análisis sereno. Parecía posible un compromiso, toda vez que ciertas voces del magma reconocían lo evidente: el modelo de Aznar había sido enormemente más satisfactorio que la indefinición zapatera. Efectivamente, el sistema debía transformarse, adaptar la financiación a realidades demográficas y a niveles competenciales que poco se parecían a los que todavía se tomaban como base de cálculo. Además, era cierta una queja, no sólo catalana: nada justificaba que la nivelación de las comunidades diera como resultado que Madrid, Baleares, Cataluña, La Rioja o Valencia partieran de unos recursos por habitante situados en la media o por encima de ella antes de la nivelación para caer después por debajo de ella. Paralelamente, Montilla y varias comunidades del PP se declaraban a favor de garantizar los servicios esenciales a cualquier comunidad, entendiendo por servicios esenciales algo poco discutible: salud, educación y servicios sociales.

Y justo entonces irrumpió en escena lo más lerdo del nacionalismo, desbaratándolo todo. Un concejal comunista ofendió groseramente a los extremeños y un ex diputado independentista remató la faena. Vuelta al griterío, a la imposibilidad de tratar el modelo de financiación autonómico en sus términos. Otra distorsión mucho mayor, aplazada en el tiempo, aparecía simultáneamente. En plena crisis económica, con los ingresos públicos a la baja y con las administraciones autonómicas y locales más dependientes que nunca del reparto, quedó claro que Zapatero no iba a cumplir su Estatuto. Ello podía derivar en un abierto enfrentamiento Generalidad-Gobierno central y, paralelamente, en el fin del matrimonio PSC-PSOE. ¿Podía realmente? Pues en realidad, no. Tales guerras no resuelven el problema de la caja vacía. Por eso el PSC se ha replegado en silencio y, de algún modo que ya descubriremos, ha conseguido que el coste interno de la "claudicación" lo asuma ICV.


Libertad Digital

sábado, 16 de agosto de 2008

Lágrimas de cocodrilo, José García Domínguez, LD

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A imagen y semejanza de lo que ocurre con Jannette Fraga Iribarne, que es rebelde porque el mundo lo hizo así, no hay barón que se precie en el Partido Socialista que todas las mañanas deje de untarse la cara con betún retórico con tal de que lo asocien a ese Kinder Sorpresa que dice llamarse Barack Obama. No obstante, uno sospecha que, en su fuero interno, el único moreno que en verdad pone a don Manuel continúa siendo Idi Amín Dadá.

Como igual barrunta que, en el fondo del fondo, todos esos mandarines domésticos del PSOE, en quien se ven reflejados es en otro cortado descafeinado y con mucha leche pasteurizada, uno que en vida no respondía precisamente por Barack sino por Boabdil. De ahí que los Pérez Touriño, Chaves, Iglesias, Barreda y satélites anden llorando como presidentes autonómicos lo que en su día no fueron capaces de defender como muñidores de escaños –es decir, de vidas y haciendas– al votarse el redactado definitivo del Estatut en las Cortes.

Ora el manchego: "Cataluña se tiene que acostumbrar a que es una autonomía más". Ora el gallego: "Cataluña no puede tensionar las costuras del Estado". Ora el imán Zarrías, a la sazón almuecín mayor del Califato: "Es infantil que Cataluña culpe al Gobierno de la falta de acuerdo". Ora el otrora Marcel.li : "No puede haber un acuerdo con Cataluña y otro con todos los demás".

Y sin embargo, ¿cómo va a ser Cataluña una más, igual que el resto, si la gente de Bono votó a favor de un Estatuto que se refiere a sí mismo nada menos que como un "pacto" entre Cataluña y España? ¿Cómo no habría de tensionar Cataluña las costuras del Estado si los socialistas gallegos apoyaron que el "principio de bilateralidad" fuera la confederal filosofía que ha de regir la atribución de competencias, la financiación y las relaciones con el Estado de esa Comunidad?

¿Cómo no va a haber un acuerdo aparte con Cataluña en materia de financiación si el Estatut incluso prescribe que, por ejemplo, Baleares y Extremadura no pueden disponer de servicios públicos educativos y sanitarios de idéntica calidad? ¿Y cómo cabe tachar de "infantil" el que Montilla exija, simplemente, que se cumpla la ley, cuando los socialistas andaluces avalaron en las Cortes que, por ignotas razones de orden mítico-histórico, la novena provincia debía gozar de un estatus jurídico privilegiado ?

Y ahora, cuando toca hacer caja, las patrióticas y desconsoladas lagrimitas de cocodrilo goteando en comandita. A buenas horas, mangas verdes.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Vara de medir, Ignacio Camacho, ABC

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LA mejor vara de medir la solidaridad del Estado constitucional del 78 se llama en estos momentos Guillermo Fernández, y Vara por parte de madre, y es presidente socialista de la Junta de Extremadura. En un momento en que el PP parece cautivado por el hechizo de la luna (de Valencia) de agosto y se ha puesto la camiseta del filonacionalismo para pedir una insólita financiación a la carta de las autonomías, Fernández Vara se ha convertido en inopinado referente de sensatez frente al dislate del confederalismo encubierto que preconiza su propio partido. Que lo haga por la cuenta que le trae, dado que Extremadura puede ser una de las grandes perdedoras del futuro pasteleo financiero a la medida del catalanismo victimista, no resta mérito a su digna defensa de un modelo territorial solidario que el zapaterismo ha dejado de capa caída. Tampoco conviene a Andalucía el nuevo reparto que se perfila y no se escucha a Chaves reivindicar con la necesaria firmeza un marco igualitario de justicia redistributiva; entre los intereses de su tierra y los de su partido, el virrey andaluz casi siempre opta por plegarse a los del segundo.
Aunque sin duda Vara acabará también torciendo el brazo de la disciplina a cambio de alguna compensación que le permita salvar la cara ante sus electores, de momento resulta elogiable la claridad con que habla de las intenciones de sus correligionarios, desenmascarando el propósito del PSC -comandado por el andaluz Montilla- de crear un nuevo modelo de Estado sin pasar por la preceptiva reforma de la Constitución. Si acaso le falta incluir en su denuncia al propio presidente Zapatero, autor por inspiración u omisión de ese designio subrepticio; pero tampoco hay que pedirle a su valentía civil el coraje de propiciar un suicidio político. Por decir lo que está diciendo, el líder extremeño ha sufrido insultos graves y sus conciudadanos han sido objeto de mofas vejatorias, sin que Montilla haya tenido siquiera la deferencia de ofrecerle en privado una disculpa o un gesto de apoyo.
En algunos sectores de Cataluña escandaliza que las escuelas extremeñas dispongan de un ordenador por alumno, pero nadie recuerda que allí no se gasta dinero en políticas lingüísticas, ni en policía autonómica, ni en canales de televisión propios ni en diseños de construcción nacional. Por supuesto que Extremadura, como Galicia o Andalucía, invierte con transferencias de renta, pero proceden de los ciudadanos españoles, no de los territorios que algunos pretenden convertir en sujetos de derechos colectivos. Defender las evidencias del Estado de la igualdad se ha convertido en una excentricidad dentro del propio Partido Socialista; sólo Bono, obispo laico que sermonea por libre desde su seguro púlpito del Congreso, Vara y algún defenestrado como Leguina se permiten recordar los principios morales de la izquierda en este carnaval de falso progresismo en el que cada cual practica la política de trincar lo que pueda con los aliados que sean menester para ello. Todos acabarán, empero, humillando la cerviz de su crítica cuando llegue el momento de votar lo que les manden; por eso sorprende y decepciona que el Partido Popular se enrede en los intereses de sus propias baronías autonómicas y olvide que, hoy por hoy, es la única esperanza de un proyecto homogéneo de nación española.


ABC


Mariano Digital



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viernes, 15 de agosto de 2008

Por qué es ilegítimo el gobierno de ZP

Por qué es ilegítimo el gobierno actual (y VI)
15 de Agosto de 2008 - 10:47:56 - Pío Moa



Contra una simplificación muy difundida, la legitimidad democrática no depende solo de las elecciones. De otro modo sería legítimo que, tras ganarlas, un demagogo atentase contra otros pilares de de la democracia, como la separación de poderes, las libertades o los límites a la acción del estado. Lo cual ha pasado en otras ocasiones en Europa, con mucha frecuencia en las repúblicas bananeras, y ocurre hoy en España.

Un gobierno ilegítimo es una tiranía, y el derecho (incluso el deber) de rebelarse contra la tiranía está en la base de la democracia. Otra cuestión es la del grado de tiranía a afrontar y cómo afrontarla. Hoy, en España, la batalla se libra en el terreno de la opinión pública.

Ganar la opinión pública exige, por una parte, una crítica incisiva y veraz del poder ilegítimo, y por otra una alternativa capaz de atraer a la mayoría. Esto último lo han manejado mucho mejor los demagogos, pintando de brillantes colores sus aberraciones: la colaboración con los terroristas era “proceso de paz”, “diálogo”; la colaboración con las dictaduras del llamado tercer mundo, “alianza de civilizaciones”; el proceso de balcanización del país, “pluralismo”; el matrimonio homosexual y el ataque a la familia, “ampliación de derechos”. Y así sucesivamente.

La crítica del PP nunca tuvo la energía necesaria, nunca estuvo a la altura de las tropelías zapotescas, no logró desenmascararlas ante la opinión pública ni defendió adecuadamente a sus víctimas. Y su alternativa (¡la nena angloparlante!...) carecía de la menor capacidad de atracción sobre la gente. De hecho su alternativa consistía en que gobernasen Rajoy y los suyos en vez de los socialistas, sin dejar claro qué harían aquellos en el poder. Finalmente el PP ha aceptado el golpismo del PSOE, ha caído de lleno en el terreno político de este, como un matiz de él: ni crítica ni alternativa.

Cualquier resistencia contra el PSOE y sus comparsas del PP debe tener en cuenta los dos aspectos. La crítica es indispensable, extender la negativa a colaborar con los demagogos es necesario; pero no llevarán muy lejos o terminarán en caos si no se completan con un programa sugestivo y convincente para la mayoría.

miércoles, 13 de agosto de 2008

El IPC en la cumbre, LM Anson, El Imparcial


Zapatero lo ha conseguido. Ha superado el récord de los últimos 16 años y ha situado la inflación en el 5,3%. Recibió una espléndida herencia de Aznar con todas las cifras macroeconómicas en el mejor camino. Se dedicó a la suntuosidad, al despilfarro y a las mercedes. No quiso enfrentarse con la crisis. Ahora ha agachado la cerviz y convoca reuniones extraordinarias en agosto para contener la hemorragia económica. Gracias a la prudencia de Solbes la situación no ha derivado en catástrofe. Pero en sólo cuatro años Zapatero ha dilapidado la herencia que el Gobierno Aznar le dejó.
No será fácil enderezar las cosas. Solbes sabe cómo hacerlo. Pero el presidente quiere a toda costa mantener el "gasto social", asunto en el que todos estaríamos de acuerdo si no fuera porque para él ese "gasto social" no es otra cosa que la compra descarada de votos: subvenciones a las más pintorescas asociaciones, convertidas en su momento en agentes electoralistas; subida del PER, para asegurarse el voto de Andalucía, donde el PSOE gana en el campo lo que pierde en las ciudades; concesiones a Cataluña, el otro granero de votos socialistas; incremento inusitado de las pensiones de jubilación; cheque-bebé; cheque-vivienda; dádivas de 400 euros en la declaración de la renta; y un largo etcétera que permiten a la causa zapateresca garantizar una parte sustancial del voto variable.
¿Resistirá el presidente las dentelladas de la economía en crisis? Cada vez lo tiene peor. Ese 5,3 de inflación le habrá puesto las cejas de punta. La indignación popular que acompaña al incremento de precios puede pasar factura y asfixiarle.


Luis María Anson

de la Real Academia Española

El Imparcial




A Mariano Digital

martes, 12 de agosto de 2008

El número de funcionarios de las CCAA se ha multiplicado por dos en la última década

Las arcas de las Comunidades Autónomas se han convertido en un saco roto. A la falta de ingresos por culpa de la crisis –los impuestos derivados de la actividad inmobiliaria se han secado-, hay que unir los ingentes gastos derivados del pago mensual del sueldo a sus funcionarios. En la última década, el personal de las CCAA ha aumentado un 92%. Es decir, prácticamente se ha duplicado. A nivel estatal, en cambio, su número se ha visto reducido en un 32,25%. Así se desprende del estudio de la organización empresarial Fomento del Trabajo Nacional. La patronal, que ha analizado datos del MAP desde 1998 hasta 2007, sitúa el número actual de funcionarios en 2.582.846 frente a los 2.117.164 de 1998.

En cuanto al personal objeto de estudio, Fomento ha distinguido cuatro campos: la Administración Estatal, las Autonómicas, las Locales y las Universidades. De todas ellas, la única que ha visto reducida su plantilla es la Administración Estatal, que ha perdido casi 270.000 funcionarios. Por otro lado, las Administraciones Autonómicas han ganado más de 623.000 empleados, mientras que las Administraciones Locales y las universidades públicas cuentan ahora con casi 110.000 funcionarios más.

Las tres comunidades con mayor volumen de población son las que cuentan con más empleados públicos a su servicio. Andalucía, la comunidad española con más habitantes, es la que despunta en el ranking con casi 490.000 funcionarios. En segunda posición se sitúa la Comunidad de Madrid, con más de 415.000 y en tercer lugar se encuentra Cataluña, que sobrepasa los 287.000. El funcionariado de estas comunidades representa el 46,15% de todo el país pero, a pesar de esta elevada cifra, los porcentajes se reducen considerablemente si tenemos en cuenta la representación del personal público sobre el total de población de cada territorio.

Distribución del funcionariado estatal por CCAA

La patronal catalana ha estudiado el porcentaje que representan los empleados públicos sobre la población total en cada Comunidad Autónoma. Partiendo de una media estatal del 1,24%, hay varias comunidades que sobrepasan ampliamente esta cifra, caso de la Comunidad de Madrid, con un 2,71%, Aragón, con un 1,86% y Castilla y León, con un 1,57%.

En cuanto a la representación porcentual de funcionarios sobre el total de población asalariada, sobrepasan la media nacional (3,35%), la Comunidad de Madrid (con el 6,23%), Aragón (4,87%), Castilla y León (4,76%), Extremadura (4,2%) y el Principado de Asturias (3,46%).

Diferencias significativas en el funcionariado autonómico

Aunque todas las Administraciones Autonómicas han aumentado el número de sus empleados públicos, existen grandes diferencias en la distribución del personal. Según el estudio, Andalucía, la Comunidad de Madrid, Cataluña y la Comunidad Valenciana superan los 120.000 funcionarios, mientras que regiones como Cantabria y La Rioja ni siquiera alcanzan los 20.000.

No obstante, el orden de este ranking cambia completamente cuando la variable es la representación porcentual de ese funcionariado en base al total de la población. De esta forma, Extremadura sería la comunidad líder, con un 4,27%, mientras que Canarias, la Comunidad de Madrid, la Comunidad Valenciana, Baleares y Cataluña se sitúan por debajo de la media nacional, establecida en 2,88%.

Y si se vuelve a cambiar la variable a tener en cuenta, y se toma de referencia el porcentaje de población asalariada que representan los funcionarios en cada Comunidad, sobre una media del 7,76%, obtenemos un nuevo ranking: Extremadura, Castilla-La Mancha y Castilla y León superan el 10%, mientras que en los últimos puestos de la tabla encontramos, de nuevo, a Canarias, Comunidad Valenciana, Comunidad de Madrid, Baleares y Cataluña.

Los bolsillos de los funcionarios perderán fuerza en 2009

Como ya ha afirmado el Ministerio de Economía y Hacienda, los funcionarios públicos tendrán un aumento salarial superior al 3% en 2009, pero este incremento no afectará a sus bolsillos. Todo lo contrario, los empleados públicos perderán poder adquisitivo, ya que su sueldo subirá menos que la inflación. El IPC se sitúa actualmente en el 5,3% y, según las previsiones, a finales de año rondará en torno al 4%.

A pesar de que el Gobierno no tiene previsto realizar recortes en los salarios públicos, sí ha reconocido que los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2009, en este sentido, “serán austeros”. Fueron más de 25 mil millones de euros los que se destinaron a cubrir los gastos de personal en los Presupuestos de 2008, pero la crisis sigue imparable en todos los campos y también tenía que afectar a los funcionarios. Siguiendo esta línea, el Ministro de Economía, Pedro Solbes, ha insistido una y otra vez en sus últimas intervenciones públicas en “la necesidad de mantener una moderación salarial”.

Pero esto no queda aquí: la Oferta Pública de Empleo para 2009 también se verá inmersa en esta tendencia austera, ya que según las previsiones del Gobierno, para el próximo año habrá un recorte de plazas importante: se podría pasar de más de 35.000 a menos de 11.000, lo que supondría una reducción aproximada del 70% de las convocatorias.

Información elaborada por Ana P. Alarcos en El Confidencial.com

A Mariano Digital



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lunes, 11 de agosto de 2008

El chantaje nacionalista, Luís María Anson

El diario "El Mundo" relaciona hoy, en un excelente informe, las concesiones que los Gobiernos de González, Aznar y Zapatero han hecho a los nacionalistas catalanes con el fin de conseguir el voto de sus escaños, bien para la investidura, bien para la aprobación de los presupuestos. Es el chantaje nacionalista. La voracidad de los partidos catalanes carece de límites.
"Gane quien gane —dijo el profesor Varela Ortega antes de las elecciones del 9 de marzo-, mandarán los nacionalistas". Y así es. O se reforma la Constitución y la Ley Electoral o unas diminutas minorías seguirán comiéndose el Estado a dentelladas.Felipe González accedió, en 1993, a la cesión a la Generalidad del 15% de la recaudación del IRPF en Cataluña. El líder socialista había ganado por cuarta vez las elecciones generales pero sin mayoría absoluta. Para conseguir el apoyo de Pujol, se sometió a su chantaje.
En 1996, Aznar multiplicó por dos las concesiones de González y cedió a la Generalidad el 30% del IRPF en Cataluña, amén de otros tributos de considerable suculencia. Se sometió al chantaje nacionalista porque venció en las generales de 1996 pero sin mayoría absoluta. El nuevo mordisco robusteció al gobierno catalán, que vive en el despilfarro y la suntuosidad, en el nepotismo y la largueza.
Ahora, la Generalidad quiere explotar la debilidad zapateresca imponiendo al presidente sonrisas el control sobre el 60% del IRPF en Cataluña, más el IVA e impuestos sobre el alcohol y el tabaco, así como la modificación de las variables del reparto nacional, limitándose la solidaridad a la sanidad, la educación y los servicios sociales.
Solbes no quiere ceder. Montilla cree que Zapatero terminará poniéndose de hinojos ante el chantaje nacionalista. Sólo una reforma constitucional, votada por todos los españoles, que cierre el Estado de las Autonomías y cancele cualquiera nueva concesión o transferencia, evitará la fractura del Estado. Tiene razón el profesor Varela Ortega. En España, gane quien gane, los que mandan son los pequeños partidos nacionalistas.

Luis María Anson
de la Real Academia Española


LUIS MARÍA ANSON es presidente de EL IMPARCIAL

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viernes, 8 de agosto de 2008

La impotencia del nacionalismo


Hablemos con franqueza de lo propio y lo ajeno. Un español considera como propio lo vasco, catalán, gallego o balear, tanto como lo madrileño, lo riojano, lo castellano o lo murciano, mientras que un nacionalista catalán, gallego, vasco o balear, considera como ajeno lo español, lo que en realidad es sin duda una enajenación transitoria; el tiempo, que todo lo cura, algún día devolverá las cosas al ámbito de la razón, y será antes de que este país se vaya directamente a la ruina con Zapatero y su corte de palmeros.

España no puede soportar tanta demencia sin resentirse, porque el peaje político que pagamos los españoles es demasiado elevado, por la detracción de recursos que requiere la construcción de naciones a la carta de los intereses particulares de los que viven del expolio y la explotación intensiva, es decir de los secesionistas, y de los que administran y gobiernan el Estado español.


Los nacionalismos han entrado en una dinámica económica desesperada, que derivará en un empobrecimiento de sus súbditos territoriales y un desgaste comercial inadmisible. Hablan de balanzas fiscales para desviar la atención de los ciudadanos, culpabilizando a otros territorios de su dispendio, de su megalomanía y de su despilfarro en políticas agónicas para construir diferencias prácticamente inexistentes.

Incrementan el valor de su ideología pagando un elevado precio en el deterioro de los servicios que gestionan, en el retraso de las obras públicas que requieren, en la miseria de imponer una noción de nación a sus feligreses que contribuyen con su esfuerzo a encumbrar una idea peregrina de la que viven cada día más proselitistas parásitos.

¿Se han preguntado ustedes, cuánto dinero se habrán gastado los nacionalistas en la construcción de su delirio?, dinero improductivo que la política usurpa a los ciudadanos, que ni han pedido, ni requieren, ni necesitan, ni desean construir una secta de privilegiados insaciable que deben mantener con sus impuestos.

En la crisis económica que estamos viviendo se va a ver con claridad meridiana el desastre económico que han organizado los nacionalistas en las comunidades en las que gobiernan, mientras el resto de los españoles que no viven en comunidades nacionalistas van a seguir creciendo más despacio, los residentes en comunidades segregacionistas van a pagar el doble por lo mismo. Veremos miseria en Cataluña, en el País Vasco, en Galicia, y en Baleares.

El precio que pagan los ciudadanos que disfrutan de gobiernos nacionalistas, se tiene que dividir en el presupuesto inamovible de hacer nación, y todo lo demás. En estas comunidades el impuesto nacionalista no sólo es de dinero, sino de su administración que se desvía a intereses particulares detrayéndose de los intereses generales. El nacionalismo cuesta más de lo que vale, porque realmente no ofrece ninguna ventaja a los ciudadanos y sí procura muchos inconvenientes, secuestrando a la población en un modelo de existencia inapropiado para el siglo XXI, porque está fundamentado en los valores del siglo XV. Tanto retroceso para nada.

La globalización acabará con los nacionalismos, y los nacionalistas lo saben, por eso apuran el cántaro del Estado en manos de un Gobierno en el que la imprudencia y la ignorancia se han hecho virtud, con un Presidente incapaz de defender los intereses de todos los españoles, lo que acabará pasándole onerosa factura.

Los nacionalistas se han quedado sin tiempo para hacer sus naciones de juguete, por eso están exasperados y desesperados, mostrando anticipadamente la derrota definitiva de sus intenciones. Ibarretxe dando el espectáculo del referendum, Montilla diciendo que Cataluña primero, los baleares deshaciéndose en un apéndice catalán, y los gallegos de Touriño hablando de doble nacionalidad.

La crisis económica va a devolver a los nacionalistas de bruces a la realidad, porque no pueden pagar el elevado precio que supone hacerse diferentes, sin mermar los servicios que gestionan en las comunidades que administran. Y el Estado ha entrado en números rojos y no les desviará recursos. Ni siquiera ha sido necesario imponer la regla de oro de consumo diferencial en las comunidades españolas sin delirios de segregación de productos que nos enriquecen a todos los que vamos a compartir hacienda.

Los nacionalismos agonizan, en sus últimos coleteos resultarán más peligrosos, especialmente en su vertiente terrorista, pero la mano invisible de Adam Smith les acabará de estrangular. Sólo hay que esperar y veremos pasar ante la puerta de la historia de España los cadáveres de nuestros enemigos.

No han podido con España. A las naciones virtuales sólo les queda extinguirse cuando se va la luz, porque son videojuegos muy caros. Se acabó la partida y comienza la leyenda de lo que pudo haber sido y no fue, como ocurre siempre que la realidad se confunde con las alucinaciones de los espejismos.

Este "gatillazo" es definitivo, la "puta España" se cobrará la violación en los tribunales de la libertad de mercado, porque los de justicia están secuestrados por los políticos.

Biante de Priena, en el blog Ciudadanos en la Red


A mariano digital

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Los tributos no son caridad, editorial de El País


A la vista de cómo evoluciona el caso de Lluís Suñé, el concejal de Torredembarra que pidió a los catalanes que apadrinasen un niño extremeño -una petición irónica, precisó después mientras se disculpaba, como si la magnitud de lo dicho no desmintiese que está incapacitado para la ironía- y la entrada en tromba del ex diputado de ERC, Joan Puig, sugiriendo que son unos malnacidos los políticos extremeños que no agradezcan "la aportación económica solidaria que hace Cataluña a su comunidad", habrá que preguntarse si está muy extendida entre algunos políticos esta identificación de la equidad fiscal con el Domund o el ropero de San Vicente de Paul. Aunque Suñé y Puig no parezcan demasiado leídos sobre política fiscal, seguro que comprenden la distinción entre, por una parte, obligaciones tributarias que reclaman a cada ciudadano una parte de sus ingresos -en Cataluña, Murcia, Extremadura o en cualquier otro punto de España- y, por otra, una obra de caridad.

Por tanto, eso de la "aportación económica solidaria que hace Cataluña" a los extremeños desagradecidos es una tergiversación, bien necia por cierto, de lo que es y cómo actúa un sistema fiscal, aquí y en cualquier país del mundo. Puig y Suñé exacerban la idea de unas comunidades autónomas que se consideran exprimidas hasta la consunción por unas regiones pobres. Los exabruptos sobre niños extremeños y la histérica exigencia de sumiso agradecimiento dejan claro que Suñé y Puig se sienten ricos en un país de pobres y amos en una sociedad de criados. E insisten en manifestarlo sin el menor recato o prudencia.

Sería muy higiénico que ambos fueran apartados de cualquier responsabilidad pública. Si Suñé no es expulsado de ICV -felizmente Puig está retirado- significa que en el partido piensan en privado lo que el concejal se ha atrevido a decir en público. Es una desgracia que en un debate tan complejo como el de la financiación autónomica, la equidad interregional y las tensiones políticas que acarrea interfieran actitudes tan envilecidas. Con lo bien que les sentaría, a ellos y a los que actúan como ellos, el diván del psicólogo. O un exorcismo, si lo prefieren.

El País, 7.08.2008


A Mariano Digital


Paris Hilton o Étienne de La Boétie, por Juan Carlos Girauta, LD

Corre por el lado caliente de los medios una sicalíptica heredera con nombre de hotel, Paris Hilton, pieza de cuidado que con el ánimo de molestar a los dos candidatos presidenciales estadounidenses a la vez –aunque un poco más al conservador, que por algo la chica es multimillonaria– ha urdido una broma en vídeo donde aparece tumbada en una hamaca. Hojeando displicente una revista, se declara "a punto" para entrar en la carrera presidencial, llegando a improvisar una peregrina solución para la crisis energética. Sin saberlo, la muchacha ha parodiado a cuatro quintas partes de la clase política española: los que creen que dedicarse a la política consiste, o bien en no hacer ni decir nada en absoluto, o bien en improvisar alguna chorrada cuando no queda más remedio.

Este verano del 2008 es, en España, el de la política Hilton, en ambos sentidos, el de las buenas vacaciones, por la cadena hotelera, y el de la filosofía de la hija del dueño de los hoteles. Hay que rendirse a la evidencia. Aunque la obra escrita de Paris no es mayor que la de Pepe Blanco, su influjo en la nueva ciencia política (mixtura del arte del escaqueo, el chascarrillo y el viva la vida) sí lo es.

En tanto que los políticos adoptan su modelo, basado en primar el buen rollito, simplificar al máximo lo complejo, no mirar jamás de frente lo desagradable, cultivar compulsivamente lo mediático, poner en valor el vacío de ideas y frivolizarlo absolutamente todo, quienes no vivimos de la política tendremos que optar por otras fuentes para entender el momento español. Yo he ido a caer en Étienne de La Boétie; pese a morir muy joven, nos legó el impagable Discurso sobre la servidumbre voluntaria. Desde el mismísimo título, el texto de mediados del siglo XVI parece destinado a espejarnos.

La servidumbre voluntaria está en nuestro "Vivan las caenas" de dos siglos y medio después, en la leyenda republicana de "la repartidora", en la sumisión de enteras sociedades de la periferia peninsular a una cofradía nacionalista de hechiceros enloquecidos capaces de robar el alma al medroso, en esta posmoderna servidumbre de la irresponsabilidad. Hoy, en pleno escándalo de idiocia, oportunismo y deslealtad masiva de los profesionales de la política, reparemos en la luminosa advertencia que, con sólo dieciocho años, nos dejó el francés: "[El tirano] no podría hacer ningún daño si no prefirieran [los hombres] sufrirlo todo de él antes que contradecirle."
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

martes, 5 de agosto de 2008

Dos tontos muy tontos, Juan Carlos Girauta, Libertad Digital

Los comentarios blogueros del asaltapiscinas no merecen el eco que se les da, pero el hecho es que lo tienen. Entre sus insultos, campañas de boicot y demás basura, le está haciendo un flaco servicio a Cataluña, lo que no tiene nada de raro. Nadie ha hecho mas daño a la Cataluña de la democracia que los nacionalistas, y lo de ahora constituye un ejemplo precioso. Cuando parecía que por fin se iba a discutir sobre los dineros de las autonomías en términos racionales, técnicos, despojados de demagogia, una avalancha de material de desecho, ruinas de resentimiento, largas mentiras, odio primorosamente incubado por el cuarto de siglo de "nacionalismo moderado", ignorancia y prejuicios, viene a ocasionar el estropicio.

Note el lector que, hace muy poco, las fuerzas políticas catalanas habían alcanzado una especie de acuerdo. Ello incluía al PPC, instalado en una posición coherente: negociación para una adecuada financiación catalana, sin perjuicio de mantener su oposición al Estatut. ¡Cómo no iba a estar el PPC a favor de las mismas reivindicaciones que apoyaban los populares que gobiernan la Comunidad Valenciana! Tenía todo el sentido del mundo señalar las deficiencias del actual sistema, que no repetiré por haberlas tratado ya en estas páginas, y a la vez denunciar las insalvables contradicciones de Zapatero-Solbes y su, digamos, estrategia de la improvisación. Si no pensaban respetar el Estatut, ¿por qué lo impulsaron? Si hoy se llenan la boca con la solución de conjunto, ¿por qué antes impusieron la bilateralidad? Si son incapaces de cumplir unos compromisos en los que, además, no creen, ¿por qué demonios los convirtieron en ley orgánica? Etc.

Son preguntas retóricas. La respuesta es evidente: porque había que marginar al PP pintándolo como anticatalán a cuenta de su oposición y recurso al tan "razonable" Estatut. Y porque, como se vio en las recientes generales, ciertas mentiras producen unos réditos electorales formidables. No olvidemos que el PSOE ganó las elecciones en Cataluña. Las ganó mintiendo, es decir, declarándose dispuesto a lo que jamás tuvo intención de hacer. Ahora el PSOE tenía un enorme problema: todo el espectro político catalán (con el PPC dentro, repito) le estaba sacando los colores. "Te quiero mucho, José Luis, pero prepárate", vino a decirle Montilla al presidente.

Y justo entonces llegan dos tontos muy tontos y le sirven a Zapatero en bandeja la indignación extremeña. El uno los presenta como pedigüeños desarrapados; el otro los tilda de mal nacidos. Se acabó cualquier posibilidad catalana de explicarse sin ruido. Algún día habrá que echar las cuentas de todo lo que el nacionalismo ha hecho perder a las personas reales que habitamos el ente fantasmagórico de sus desvelos.
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

domingo, 3 de agosto de 2008

Tras Zapatero y Rouco, L.M. Anson en El Imparcial

Nunca ha ocultado José Luis Rodríguez Zapatero su objetivo de descristianizar España. Desde 2004 ha instrumentado una política tenaz en contra de la Iglesia Católica. Apenas ha enmascarado con sinuosos talantes sus propósitos de extirpar de España lo que él considera la mayor lacra de nuestra historia.

Bien está sin embargo que las máximas autoridades de la Iglesia y del Ejecutivo se hayan entrevistado. Mejor es guardar las formas en un Estado de Derecho. El cardenal Rouco, sin embargo, no se habrá llamado a engaño. Es hombre muy inteligente y conoce bien los tórpidos proyectos zapaterescos. Hará frente a lo que se le viene encima.

Lo de menos es el divorcio express, el aborto sin límites, la eutanasia que se avecina, los matrimonios entre personas del mismo sexo, la liquidación de las subvenciones presupuestarias del Estado a la Iglesia. Todo eso son, en cierta manera, fuegos artificiales. La almendra de la cuestión, en el sentido horaciano de la palabra, reside en la maniobra que Zapatero está a punto de emprender para dejar a los colegios católicos sin el concierto económico. Eso hiere de fondo a la Iglesia en el punto más sensible: la educación.

Se trata de una operación que no se puede hacer de golpe porque se paralizaría el sistema educativo. Pero Zapatero se tomará el tiempo que crea necesario para llevarla a cabo. Rouco cree que hay un fondo masónico en lo que se proyecta. A mí me parece que se trata de una ocurrencia más de Zapatero, respaldada por el think tank de Moncloa.

Lástima que en el golpe anterior propinado por el presidente a la Iglesia, ésta no haya sabido replicar. ¿Por qué si se suprime la subvención estatal a la Iglesia, no se hace lo mismo con la que reciben los partidos políticos y los sindicatos? ¿Por qué no se habilita un casillero en la declaración de la renta para que los ciudadanos la rellenen con el partido o sindicato al que desean se destine una parte de sus impuestos, o bien a ninguno de ellos?

Luis María Anson
de la Real Academia Española


LUIS MARÍA ANSON es presidente de EL IMPARCIAL

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Los Carod, familia ejemplar, Manuel Molares do Val






Pobre José Luís Carod-Rovira, vicepresidente independentista de la Generalidad catalana: sus enemigos lo acusan injustamente de endogamia y corrupción por haber nombrado a su hermano Apel-les embajador oficioso de Cataluña en la vecina Francia.

Una designación seguramente ejemplar e inteligente, muestra de la devoción que deben profesarse los consanguíneos, ahora que tantos gobiernos desdeñan la familia tradicional como la primera célula social.

Como hijos que son de un guardia civil conocieron desde niños las virtudes castrenses, tan españolas, que obligan a ser honorables y a cumplir con el deber de proteger a los ciudadanos, empezando por la propia familia.

En una hambruna se le da la comida primero a los hijos, ¿verdad?: pues no repudiemos la endogamia. Sería una hipocresía.

No hay más que analizar a las monarquías y a las empresas que se perpetúan por generaciones. La familia Botín, por ejemplo: solvencia, tradición y orgullo portando el Botín como seña de los banqueros.

España es una nación felizmente edificada sobre la endogamia y las corruptelas. En cualquier pueblo o ciudad, y especialmente en las Comunidades Históricas, la familia, el clan, la panda o la cuadrilla mantiene inextricables redes de autoprotección mutua, nuestras “cosa nostra”.

El materialismo capitalista les llama redes mafiosas o clientelares. Las desprecia. Pero si las suprimiéramos no dispondríamos de caciques, conseguidores, sobre-cogedores y personajes que nos retrotraen a la querida Picaresca, espíritu de nuestra más noble tradición.

En este caso hay que alabar a la “cosa nostra” de los hermanos Carod-Rovira, ejemplo de las usanzas de una estirpe sólidamente española, aunque ellos digan que no desean esa nacionalidad.

Hasta hoy sólo Franco, patriota como ellos de lo suyo, se había atrevido valientemente a colocar a un hermano, Nicolás, de embajador en un país también vecino, Portugal.


A Mariano Digital