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lunes, 4 de febrero de 2008

Votar en blanco, por Pasqual Maragall, La Vanguardia


Seguramente votaré en blanco, porque nadie ha dicho claramente lo que piensa hacer con los temas importantes. La Constitución sigue sin recoger la existencia de nacionalidades históricas. ¡Ni siquiera el nombre de las autonomías figura en ella!

No hay manera de saber si el Constitucional modificará o no el Estatut de Catalunya, porque el sainete de la sustitución de los miembros que cesan no se acaba nunca. Parece como si quisieran decirnos: primero votad, que luego en Madrid ya decidiremos.

Con las infraestructuras, lo mismo: todo se andará.

El área metropolitana de Barcelona no vuelve. Ninguno de los partidos que se presentan a las elecciones reclama su restablecimiento.

Las propuestas de reforma educativa del conseller Maragall topan con la oposición de los maestros y no sé si de los padres. Sólo los directores parecen estar de acuerdo.

Los centros de asistencia primaria funcionan bien, pero el plazo para obtener visita con un especialista es demasiado largo. El otorrino puede tardar un mes, excepto en caso de urgencia.

Seguridad: en Catalunya tenemos cuatro policías distintas. Mejor no entrar en detalles.

Afortunadamente, los hermanos Nadal siguen adelante contra viento y marea. Las infraestructuras van: se desdobla el Eix Transversal y el de la costa. Faltan algunas conexiones de la Catalunya interior y pirenaica.

Recientemente estuve en el municipio de El Papiol y me pareció que la espantosa especulación de años anteriores en el área metropolitana se está frenando.

Esto en cuanto a los temas primordiales en Catalunya y España. ¿Y Europa?

Mi modesto Partit Català d´Europa, aún por estrenar, nació europeo, seguramente porque cuando era alcalde de Barcelona ya me tocó ir a Bruselas a defender los intereses de las ciudades en el Comité de las Regiones y acabé siendo su presidente (gracias al excelente trabajo de Ana Terrón y Margarita Obiols).

No veo que los partidos catalanes y españoles se tomen Europa muy en serio. Javier Solana es nuestro hombre allí, afortunadamente. Y ahora parece que Felipe González será el responsable de echar a andar la Constitución europea, gracias a Merkel y Sarkozy y, supongo, Solana.

Solana nombró como delegado de la Unión en Mostar a Ricard Pérez Casado. Mostar era el punto más difícil de la geografía política europea. Y Ricard lo arregló.

Total: tenemos un cierto pedigrí europeo: la España que se había vuelto de espaldas a Europa y al Mediterráneo a partir de 1492 estaba hace unos años regresando a ella con prestigio, a pesar de la insuficiencia más que evidente de la política euromediterránea, denominada también Proceso de Barcelona.

Otro lazo que nos une a Europa es la eurorregión. Siendo alcalde de Barcelona, la construimos alcaldesas y alcaldes de Montpellier, Toulouse, Barcelona, Valencia, Mallorca y Zaragoza. Y ahora parece que vuelve a tomar impulso.

En resumen: todo son argumentos a favor de crear desde Catalunya una fuerza política de vocación europea.

Con la alcaldesa de Roses asistimos, por invitación de Francesco Rutelli, al congreso del Partido Democrático Italiano que eligió a Veltroni como candidato a la presidencia del gobierno italiano, en principio, dentro de cuatro años. Tenemos que entendernos con esta gente y con los demócratas americanos, como he dicho en otro lugar.

Bien, ahora lo que hace falta es un proyecto a la vez catalanista y europeísta que se anuncie en las elecciones de marzo y se consagre definitivamente en las europeas del próximo año.

De lo que se trata, más que de tener un diputado en Madrid -cosa que estaría muy bien pero que cuesta tiempo y dinero-, es, por ahora, de lo siguiente: proponer desde el PCDE un voto singular, el voto en blanco.

Estamos diciendo que hay que votar pero que no tenemos aún los medios suficientes para hacer una propuesta articulada. Sólo tenemos un puñado numeroso de amigos con ideas claras.

No hay peor desprecio de la democracia que la abstención. El crecimiento del voto en blanco es la mejor preparación para el futuro que queremos. Por tanto, hay que votar en blanco.

En estas elecciones podríamos utilizar las bellas palabras del poeta a la entrada de la primavera: “Déu te guard, bandera blanca / dies ha que t´he delit/ no ets encara al millor temps / però en tens tota l´alegria”.

PASQUAL MARAGALL, ex presidente de la Generalitat de Catalunya



Regreso a Mariano Digital

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