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miércoles, 20 de febrero de 2008

Una entrevista con Luís María Anson (El Imparcial) donde analiza algunas de las claves de nuestro futuro como nación

Bajo el título de una frase entrecomillada el maestro de periodistas Luís María Anson es entrevistado en la revista Chesterton y reproducido en El Imparcial. Trata varios temas, pero a mí me llama la atención su interpretación sobre el futuro inmediato como Estado.
Este es el enlace original, pero he creído prudente reproducir el texto aquí, por si el enlace vuela, cosa nada rara.
Los autores son
J. A. Fúster/J. A. Méndez.

Gracias, y a la recíproca.




Académico, escritor, trabajador incansable y periodista tenaz. Ha sido corresponsal de guerra, director de "ABC" y de la agencia EFE, consejero de "La Vanguardia", presidente de Televisa, de "La Razón" y, ahora también, de EL IMPARCIAL, diario en Internet, el único campo que le queda por conquistar. Y a por ese laurel va ahora, bajo la histórica cabecera. Es maestro de varias generaciones de periodistas, una profesión en la que empezó a los 15 años y a la que continúa aferrado, como si en informar le fuese la vida. Porque le va. Monárquico, pero no cortesano; orador, pero nunca demagogo, se ha resistido siempre a los cantos de sirena que le llegaban desde la política. Su voz es libre, siempre lo ha sido. Por más que eso le costase sentarse frente a un tribunal franquista por injurias al Jefe del Estado y, hoy, ser objetivo de las pistolas etarras. “Las presiones me dan igual. Nosotros vamos a seguir informando como hasta ahora”. Luis María Anson, genio y figura.

Entrevista cortesía de la revista "Chesterton"

J. A. Fúster/J. A. Méndez. Madrid

(14-02-2008) ( Envíe esta noticia)

Tiempos difíciles para el Periodismo. ¿Cuenta por fin con apoyos políticos para la aventura de elimparcial.es?
Ni cuento con apoyos políticos ni he contado nunca. Esta es una operación intelectual impulsada por la Fundación Ortega y Gasset, que creía que al legado de Ortega, a ese pensamiento crítico y liberal, había que darle continuidad. Yo he pasado por todos los campos: Prensa, Radio y Televisión, pero en Internet soy tan nuevo como cualquiera. Lo que pasa es que el Periodismo al final es siempre el mismo: pegar la nariz al suelo y rastrear la noticia como un sabueso. Ahora estoy dando clases de Alta Informática para saber hasta dónde podemos llegar.

Su libro de Don Juan dio a conocer a un rey que los españoles desconocíamos. ¿Con su futuro libro sobre Don Juan Carlos, también veremos a un Rey que desconocemos?
No, es diferente. Aunque Don Juan en los últimos años había penetrado en la vida nacional, don Juan Carlos siempre ha tenido una vida de cara al público. Otra cosa es ese tejido de las circunstancias a través de las cuales se toman las decisiones. Yo voy a dar una visión diferente, de un conocimiento del personaje desde que era un niño, y de un trato, en aquella época, muy frecuente con él.

¿No provocará enfados con ese libro?
No lo pretendo, porque ese nunca ha sido mi estilo; mi estilo siempre ha sido decir la verdad, como hice en el libro de Don Juan, que en algunos puntos fue muy duro para él. De Don Juan Carlos, cuyo balance es extraordinariamente positivo como persona y como rey, no podemos desconocer que tuvo unos años en que fue una pieza de la dictadura. Eso, aunque no sea muy agradable en estos momentos, no se puede silenciar. Hay una etapa del Rey, desde que se casó hasta el 75, en que tuvo una identificación muy profunda con un régimen que era una dictadura de extraordinaria fortaleza.

Nos interesa también otro libro: sus memorias. ¿Podemos esperarlas?
Por el despacho del director de la agencia EFE o del director de ABC o del presidente de "La Razón" ha desfilado gente que me ha permitido conocer los hilos secretos de la política y la economía española. El problema es que todo eso es "off the record". Cuando me plantean unas memorias (y con ofertas económicas muy suculentas), digo que el 50 o el 60 por ciento tendrían que quedar en el tintero durante años para no incumplir un precepto clave en esta profesión: que cuando tienes una conversación "off the record", no la puedes revelar. Hay compañeros que lo han hecho, sí, pero allá ellos con su conciencia. Yo soy incapaz. Las memorias de un periodista, en que lo principal que sabe no lo puede contar, se quedarían cojas. Hay quien no ha pedido el "off the record", pero está implícito en conversaciones con gente que llega a tu despacho a informarte, a pedir que hagas algo, a explicarte qué ha ocurrido... No te oculto que sería muy interesante que pudiera transcribir todo lo que yo he escuchado.

Y en esos despachos, por dónde han llegado más presiones, ¿por el flanco económico o por el flanco político?
En más cantidad, por el flanco económico. Los jefes de Prensa de las grandes empresas, cuando se da una información que puede ser negativa para sus jefes, juegan la carta de la presión publicitaria. En cantidad, desde el mundo financiero y económico; en calidad, es mucho más profundo y fuerte el político. Yo he sido corresponsal de guerra en Camboya, lo he sido en Vietnam siete veces, dos en la guerra de Israel y el Congo... y nunca he tenido tanta sensación de riesgo como cuando estoy en mi mesa escribiendo un artículo. Ahí es donde uno se da cuenta de que se le van a cerrar las puertas a uno mismo, y también a la familia. Las presiones cuantitativas son del mundo financiero, pero las decisivas, las fuertes, las condicionantes vienen del mundo político. Los políticos se han dado cuenta de lo que hace la empresa y ellos hacen lo mismo: influir a través de la presión publicitaria. Las presiones directas son muy fuertes, pero luego llega la gran presión de la supresión de la publicidad.

La izquierda corta la publicidad; pero la derecha lo que hace es no apoyarte. ¿Cuál de las dos formas es peor para asfixiar a un medio?
La de la izquierda. Una cosa es que te supriman lo que tienes derecho a tener y otra, que no te apoyen. Eso parte del complejo permanente que tiene la derecha y que le hace no apoyar a los suyos, cosa que ha padecido todo el mundo de la derecha en España con cada Gobierno, nacional o autonómico. Y eso no pasa en la izquierda.


Concesiones a la Sexta, a Cuatro, apoyo a Público? ¿en estas elecciones el campo mediático será el as en la manga del presidente para contrarrestar una baja popularidad?
La experiencia demuestra que lo que ocurre en las campañas electorales tiene una influencia muy relativa en el resultado electoral, salvo que se den circunstancias muy específicas. Lo que importa es lo que ha pasado en estos cuatro años, que es lo que ha sedimentado una opinión pública con unas posiciones determinadas. El Gobierno ha combatido ciertas posturas de forma directa, no sólo con un sistema de mentira permanente, sino "vamos a hablar con claridad", con un sistema de compra de votos descarado. Se han hecho operaciones hacia los jubilados, al mundo agrícola del PER, a las madres gestantes, a los jóvenes con la vivienda... Donde tanto Zapatero como Rajoy se juegan los 400, 500 o 600.000 votos que pueden ser decisivos para inclinar la victoria hacia un lado u otro, es en el debate en televisión. Sobre lo demás, ya está todo dicho en los últimos años, y creo que la gente tiene un criterio bastante claro del voto.

Pero hay cuestiones de las que ya no se habla en los medios...
El Gobierno en ese aspecto lo ha hecho muy bien: ha sido capaz de engañar, de comprar el voto, de lanzar cortinas de humo? Ya casi nadie habla de todas las tropelías que se han hecho. Todas esas operaciones oscuras, indignas, en la negociación con ETA... Luego nos hemos encontrado con esa cosa espectacular de un presidente del Gobierno que, cuando hay un atentado atroz en Barajas sale diciendo "ni una palabra más con ETA", y al día siguiente estaba dando instrucciones para que se prosiguiera la negociación. Y ahora sale diciendo "es que hubo unas instancias internacionales que me lo pidieron". ¿Pero qué instancias internacionales son esas? Cuéntenos usted quién influye en el presidente del Gobierno para que tome una decisión así. Lo que pasa es que no hubo ninguna instancia internacional y él estaba comprometido en una operación sin salida. No había cumplido algunas de las promesas a ETA y ETA le dijo "yo no soy ERC, tienes que cumplir lo que has dicho, entérate con este atentado". Y como no quería quedar ante la opinión pública como el gran fracaso, siguió la negociación tratando de enderezar lo que se había convertido en un clamor nacional tras la T-4.

Con lo que ha pasado, ¿no tendríamos que echar de menos las operaciones de acoso y derribo desde los medios?
Hay una diferencia. La operación de acoso y derribo contra Felipe González estaba sustentada, no en la corrupción o el GAL, sino en que había ganado cuatro elecciones e iba a por la quinta. Y si habíamos salido de una dictadura de 40 años no era para entrar en otros 40 de una socialdemocracia como la sueca, sin cambiar el gobierno. Yo le propuse un artículo de la Constitución a Adolfo Suárez -que no le gustó nada-, que dijera que una misma persona no puede presidir el Consejo de Ministros más de ocho años seguidos. Fíjate si habría sido prudente hacerlo. Con González, la impresión que había es que si en el 96 hubiese ganado, le tendríamos todavía hoy porque el poder va creando un tejido de intereses tremendo. En algunas regiones de España se ve con claridad: es casi imposible ganar en Andalucía porque más del 50 por ciento de los votantes andaluces, directa o indirectamente, dependen de la Junta. Aun así, con los escaños comunistas y sus aliados de la legislatura inmediata (CiU), Felipe González podría haber gobernado. El cambio llegó por la actitud del Comunismo de Anguita, hoy impensable.

Si le decimos que cuatro años más de Zapatero?
Me parece lo probable. Tal vez Zapatero pierda las elecciones y Rajoy saque cuatro o cinco escaños más que él. Pero si no llega a 170 o 171 escaños, Rajoy no gobernará.

El cordón sanitario?
Los intereses. Convergencia i Unió ¿qué le suma al Partido Popular? No le da una alcaldía, no le da una institución, no puede formar gobierno con él en Cataluña? Zapatero necesita los escaños de CiU para investirse aunque haya ganado Rajoy en número de escaños, así que lo que Mas va a pedir está claro: Mas, presidente de la Generalitat y le da los escaños para que él sea presidente del Gobierno. Yo llevo más de 50 años de esta profesión, he recorrido 128 países, he asistido a crisis, a elecciones? pero no recuerdo que entre dos partidos pertenecientes a la misma Internacional, como el PP y CiU, haya uno que se vaya ante un notario para decir "yo con estos no gobierno". No nos damos cuenta de lo que eso significa: son dos partidos que militan en la misma ideología, en la misma Internacional, la Popular. Y no lo dicen en un mitin para ganar adeptos, no, se van ante notario a firmarlo. Por tanto, aun ganando las elecciones Rajoy, para poder gobernar tendría que sacar entre 169 y 171 escaños.

Con este panorama, ¿está usted por la reforma constitucional?
Estoy claramente por la reforma constitucional. La situación en España no puede ser más nítida. Hemos hecho un Estado en el que no se han embridado a las autonomías, los Gobiernos autonómicos son voraces y cada vez piden más; pero no sólo el catalán, el vasco y el gallego, sino todos. ¿A quién le interesaba la reforma del Estatuto catalán? A la clase política, porque quiere mandar más. No quiere que sólo le hagan la transferencia del aeropuerto, donde luego coloca a sus paniaguados, no; quiere mandar más para poder ir a las Olimpiadas y tener su himno y figurar como Jefe de Estado en los organismos internacionales... Ya en 1932 Ortega y Gasset le dijo a Azaña que dijo "la voracidad de los nacionalismos es insaciable". Por tanto, hay que frenar esa voracidad.

¿Cómo se frena a ese caballo sin embridar?
Nada más que con una reforma de la Constitución que diga: "las transferencias se han acabado aquí y además se van a recuperar estas transferencias, como la de Educación, para el Gobierno de la nación". Eso se somete a votación entre todos los españoles, no en una sola Comunidad, y entonces a lo mejor tendremos 25, 30 o 40 años por delante, antes de que se creen nuevas crisis constitucionales. Que en estos momentos la Constitución está agotada, es evidente. No es que vosotros o yo escribamos un artículo diciendo que aspiran a la independencia. Es que lo han dicho ellos, es que Carod Rovira ha fijado la fecha, es que Mas ha dicho claramente "yo no soy español, soy catalá"... ¡él, que es el centro derecha de Cataluña! Mas, que es el autor del Estatuto con Zapatero "ERC ni lo aceptó" dijo que aquello era un peldaño en la escalera de la independencia. ¡Lo dijo él, no nosotros! Ya han conseguido que a Cataluña se le llame nación; y una nación se articula en Estado, que es lo que van a pedir en poco tiempo. Lo que hay que hacer es una reforma constitucional y cerrar esa vía. Cerrado el Estado de las Autonomías, cualquier decisión que voten estará contra la Constitución, no como lo estamos haciendo ahora, que es una forma de deslizarse hacia una situación independentista irreversible.

¿Rajoy tendrá el valor de hacerlo?
Depende del líder socialista. Si Zapatero perdiese las elecciones y dejase de ser el líder del Partido Socialista, vamos a suponer que llegase José Bono. Entonces, sí. El PSOE tiene un hombre clave para una operación así: Felipe González, que ha sido siempre un hombre de Estado. Luego tiene a Bono, que está en esa misma posición. El PSOE y el PP tienen que decirle a los españoles: "Somos el 82 por ciento de la vida española y esta nación, a la que representamos en su 82 por ciento, ha tomado estas decisiones que se refrendan". A partir de ese momento imponemos la ley de la mayoría, de una mayoría abrumadora. Pero es necesario encontrar un líder que haga eso y no crea lo contrario, que es lo que cree Zapatero inspirado por Phillip Pettite, Suso de Toro...

El otro gran pacto de Estado, que tampoco hoy se cumple, es el de por las libertades y contra el terrorismo...
Ese pacto se ha mantenido hasta Zapatero. La Transición se pudo hacer por la decisión que tomó Tarancón de que el Estado no fuese confesional y porque Felipe González renunció a la República. González podía haber instaurado los criterios que tenía antes, pero actuó como un hombre de Estado. Entendió que para que este país mantenga la estabilidad, en las grandes decisiones como la territorialidad, el terrorismo o la política internacional, hay que poner de acuerdo a los dos grandes partidos. Eso lo han cumplido todos hasta que llega Zapatero y dice que González no se da cuenta de que así se pueden perder las elecciones y que como no se pierde es aliándose con los nacionalistas. El socio del PSOE para las grandes decisiones era el PP, y viceversa. Ahora, como Zapatero no cree en la España de la unidad, es capaz de hacer el pentapartido para tener el Gobierno garantizado durante mucho tiempo. ¿Que eso desvertebra España? Pues en eso que lidien otros... ése es el planteamiento.

Nuestros padres hicieron la Transición y nosotros intentamos desmontarla, ¿por qué hay esa falta de comunicación intergeneracional?
Ahí tenemos todos algo de responsabilidad. Hemos dejado que se disgregase lo que se hizo en la Transición casi sin protestar. Por su hedonismo, la sociedad española no se ha dado cuenta. La gente no sueña nada más que con llegar al próximo puente, irse y no querer saber nada? Eso ha ocurrido y se ve en Cataluña, donde la mayoría de los catalanes no estaban interesados en la reforma del Estatuto catalán y mira dónde estamos ahora.

Quizá el problema esté en que no tenemos un sistema como el anglosajón, de poner a los mejores, sino que tenemos una clase política que sólo busca su supervivencia.
Esa es una de las claves necesarias para entender la vida española. Aquí hemos creado una clase política que si pierde la posición que tiene, no tiene oficio ni beneficio, no sabe dónde irse a trabajar. A veces me quedo asombrado de la falta de pegada de la oposición, pero es que están encantados con el poder que tienen. Su parcela de poder les permite tener su automóvil, su moqueta, su despacho y estar tranquilos sin jugar el órdago que tendrían que jugar.

Usted bautizó a Zapatero como "el de las mercedes". ¿Cuál de esos peajes va a salir más caro a España?
El catalán, más que el del terrorismo. Él, con esa ligereza que le caracteriza, prometió que respaldaría un Estatuto de Cataluña aprobado por una mayoría suficiente. El Estatuto sacó el 85 por ciento de respaldo en el parlamento catalán y él estaba dispuesto a apoyarlo hasta el final. Pero se le plantó su gente, Alfonso Guerra, los barones, Felipe González, Almunia... Entonces dio marcha atrás. Eso hizo que se desgajara de su alianza ERC, que había llegado a un acuerdo con Zapatero. Éste no lo cumplió y Mas aprovechó para meterse y llegar a este Estatuto, en el que se otorga la décima parte de las concesiones que pedía el texto original. Esas concesiones, en muchos aspectos, las considero irreversibles. Tendría que ocurrir una catástrofe para que se pudiera dar marcha atrás en determinadas cuestiones del Estatuto.

¿La voracidad política catalana podría llegar hasta la ruptura?
Yo creo que sí. Hoy no se puede aplicar el artículo 155 de la Constitución; hay que negociar. Van a crear una situación de fuerza para negociar. Está todo pensado y es algo relativamente fácil. No van a hacer frente a la Constitución convocando un referéndum. Si no les autorizan el referéndum, irán todos los partidos con un solo punto programático a las elecciones autonómicas catalanas. Eso saldrá por el 85 por ciento y, como lo ha votado el pueblo catalán lo empezarán a aplicar.

¿Vamos hacia un Estado confederal?
Lo que se puede vislumbrar es un Estado catalán dentro de una República Confederal española. Se irá a un Estado catalán, un Estado vasco, uno gallego, uno balear, un Estado de Gibraltar... dentro de la República Confederal Española. En contra de lo que hubiera pasado hace años, una gran humillación nacional no se va a sufrir: no vas a tener que cambiar tus euros por una moneda catalana, ni pasar una frontera cuando pases de Aragón a Cataluña, en muy poco tiempo vamos a tener unas fuerzas armadas comunes, un pasaporte común? esa parte va a quedar atenuada por los Estados Unidos de Europa en los que estaremos dentro de 30 o 40 años. Eso es lo que vislumbra la gente que está dispuesta a liquidar la Constitución. Los que creemos que la Constitución del 78 puede dar muchos años de paz y prosperidad a España, nos damos cuenta de que hay que reformar la Constitución para cerrar el Estado de las Autonomías y evitar que eso se produzca.

A lo mejor es que la izquierda sí que quiere la república?
Una parte de la izquierda sí, es evidente. Más que la república, quiere un Estado federal. La idea de hacer una monarquía federal es imposible, así que se iría a una república confederal, que es la vieja idea del PSOE.

¿Sería bueno abrir ahora el "melón constitucional" o deberíamos esperar a un cambio en la jefatura del Estado?
Si no abres ya el "melón constitucional" puede que no llegues a tiempo. Aquí llegamos al 2014 y, si no se ha hecho, hay un proyecto catalán de referéndum de independencia. Y muy probablemente con mayoría, porque los jóvenes que egresan de las universidades y colegios son nacionalistas. Cuando esa gente vaya accediendo al voto, irán robusteciendo su idea. Por eso Carod Rovira ha fijado el 2014; no es una fecha puesta por casualidad. Tenemos poco tiempo. Si no se hace una reforma constitucional de fondo, nos encontraremos con una situación irreversible.

¿Qué pasará con los catalanes que no quieran ese Estado confederal?
Si son minoría, hay muy poco que hacer. Serán como los que no queremos a Zapatero, pero que lo tenemos que aceptar. Habrá resistencia, gente que dé dinero para propaganda, se tratará de hacer reversible, se buscarán vías para desmontarlo, pero será complicadísimo. Todo lo que está ocurriendo nace de la torpeza infinita de la UCD, cuando les dio la educación y los medios de comunicación. Los errores del 78 y del 79 fueron por el complejo de Falange que tenían los dirigentes de UCD. En 1978, aceptas un Estatuto para el País Vasco y Cataluña que sea el de la República, le cambias tres frases y se ha terminado el problema. En lugar de eso, se dio café para todos y hoy vemos las consecuencias. Se hizo una ley electoral absurda, que permite a un tipo con el dos por ciento dominar el Gobierno español. Y encima se entrega la educación y los medios, desde donde se sugestiona a la población. Sólo es cuestión de esperar.

Se impondrá la ley del silencio...
Yo gané el premio González Ruano con un artículo titulado "La dictadura del miedo", en el 78. Hoy, en el País Vasco la gente no vota en libertad porque hay una dictadura del miedo, como la va a haber en Cataluña en poco tiempo. Sin violencia, pero con la coacción de los medios que te ponen verde, como a Boadella, si dices que eres español. Cuando monté la agencia EFE en San Sebastián, entraron unos encapuchados, ataron a mi gente a los radiadores del sótano y volaron la agencia. El motivo era que yo había hecho cuadricular San Sebastián, Bilbao y Vitoria, y cuando había una manifestación decíamos exactamente el número de personas que había. Ellos lo multiplicaban por diez. Nos dieron tres avisos y al cuarto volaron la delegación. Aunque no hubo muertos, nos querían meter el miedo en el cuerpo y nos lo metieron. Entonces publiqué un anuncio que decía "Luis María Anson paseará mañana de doce a una por el barrio viejo de San Sebastián fumándose un puro". Era mentira lo del puro, porque no fumo, pero durante una hora me pasee solo. Si no, no puedes seguir trabajando. Tus propios compañeros dicen "aquí todo el mundo se arruga". Pues no, no nos arrugamos, vamos a seguir informando como hasta ahora. A mí las presiones no me importan. Yo he asumido todos los riesgos personales de esta profesión. Los asumí contra Franco, que escribió en su diario "Luis María Anson, el mayor enemigo del Régimen". Eso sí, a mí me llegan a decir "tiene usted tres niñitas que van a tal colegio y les puede pasar algo", y dimito. Me voy. A mis hijas no les hacen nada. Un juez del País Vasco me dijo que aplicaba la Justicia lo más favorable que podía con la gente de ETA porque si no liquidaban a su familia. Uno puede asumir su oficio y seguir, pero no cuando amenazan a la familia. He tenido la suerte de que nunca lo han hecho, pero si no, me habría rendido.

Ahora ya no se rendirá por nada, ¿no?
Hombre, no, porque ahora mis hijas tienen treinta y tantos años y son independientes. Lo malo son las niñitas indefensas. Yo la única cosa que quiero es morirme antes de ver lo que va a pasar: hemos dejado que se hayan puesto piedras en el camino, de tal manera que lo de Cataluña es inagarrable y lo del País Vasco, casi inarreglable (porque hay violencia). Luis Reverter, que tiene por empleada a la Infanta Cristina, me decía que en Cataluña ya no había nada que hacer.

¿Y el poder económico no va a frenar esta espiral de ruptura?
No se atreven porque tienen miedo a las consecuencias. La única alternativa es un pacto de Estado entre los grandes partidos y una reforma constitucional urgente.



El Imparcial

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