Blogoteca: Stephane Dupont despedaza a ZP en Les Echos

martes, 26 de febrero de 2008

Stephane Dupont despedaza a ZP en Les Echos

Visto y leído en El Confidencial:

Nuevo mazazo de la prensa internacional a la situación económica española. En esta ocasión, las críticas no proceden del mundo anglosajón, sino francés. Y además en clave electoral. El diario económico galo Les Echos, en un artículo titulado La fiesta ha terminado, que aparece traducido a continuación, se muestra durísimo con la actual gestión económica del Gobierno Zapatero y destaca que gane quien gane las elecciones generales del 9 de marzo, deberá encarar una ralentización brutal de la economía y dolorosas reformas.

“España ya no es una península, sino una isla. Al menos, eso es lo que se intenta hacer creer actualmente el Gobierno de Zapatero. Desde el principio de la campaña de las legislativas del 9 de marzo, el presidente lo repite de todas las maneras posibles: la economía española va bien; la crisis subprime no afecta a su sector financiero; la ralentización de la actividad que toca más o menos severamente a todos los países desarrollados sólo será marginal al sur de los Pirineos. Imperturbable, su ministro de Economía, Pedro Solbes, baraja un crecimiento del 3% en 2008 tras el 3,8% de 2007. Y el Partido Socialista en el poder en Madrid promete, en su programa, una nueva bajada de la tasa de paro al 7% y la creación de hasta dos millones de empleos en los cuatro años de la próxima legislatura. Un verdadero cuento de hadas... que corre el riesgo de que los electores españoles no se crean.

“Porque muchos de ellos tienen el sentimiento, después del otoño, de que las cosas no van exactamente por esa senda. En el último trimestre de 2007, la tasa de paro remontó por primera vez en 5 años -del 8% al 8,6%-. Se prevé que las viviendas iniciadas caigan de 700.000 a 450.000 en 2008. Los hogares sobreendeudados, en casos a 40 años, han de afrontar sus préstamos a tipo variable. Y el precio prohibitivo de la vivienda disuade a quienes pretenden acceder a ella por primera vez. Las grandes empresas de construcción, que se lanzaron a la conquista de Europa, revenden sus activos a quien sea con tal de evitar la quiebra. La burbuja está a punto de estallar.

“La inquietud aumenta. Cerca de la mitad de los españoles, según los sondeos, juzgan la situación económica como “mala o muy mala” y han comenzado a reducir consecuentemente el consumo. El círculo virtuoso de estos últimos años se vuelve vicioso. Los economistas no esperan más que un crecimiento del 2,5% este año e inferior al 2% el próximo. Además, con una remontada de la tasa de paro al 9% o al 10%.

El mal no es superficial, sino profundo

“Contra viento y marea, el Gobierno Zapatero asegura que el cambio del mercado de trabajo es “coyuntural”. Y que dispone, con un excedente público del 2,2% del PIB en 2007, de los medios presupuestarios para compensar la degradación de la coyuntura internacional. Aumento de las pensiones, bajadas de impuestos: los socialistas en el poder multiplican en los últimos meses los anuncios de medidas de sostén de la actividad. Pero no está claro que sea suficiente. Porque el mal no es superficial, sino profundo.

“No hay peor ciego que el que no quiere ver: España ha llegado al final de un ciclo. El del reajuste acelerado de otros grandes estados europeos. El país entra en un período de crecimiento blando, en línea con el de otros países del Club Med, con Francia e Italia a la cabeza. Los motores del ‘milagro económico español’ de la década prodigiosa se gripan. La inmigración (más de cuatro millones de extranjeros llegados desde principios de decenio) va a conocer un parón brutal. Los inmigrantes son las primeras víctimas de la subida del paro.

“El modelo de crecimiento fundado sobre la creación de empleo poco cualificado y poco productivo tiene sus límites. España debe pasar de un esquema cuantitativo a otro cualitativo. Desarrollar el soft después del hard. No apoyarse más sólo sobre la construcción o el turismo sino también sobre los sectores de futuro de fuerte valor añadido. A la península no le faltan recursos para encarar esta pequeña revolución: grandes empresas mundializadas como Telefónica, Ferrovial, Santander, BBVA, Zara o Repsol, prometedoras firmas en las energías renovables y una formidable confianza en el futuro.

“Pero los españoles no deben mirar para otro lado: el camino será largo. Su país no tiene suficientes empresas exportadoras y no destaca precisamente por su alta tecnología. Y para colmo, España adolece de un sistema educativo competente, si atendemos al famoso informe Pisa, pese a la presencia de las escuelas de negocios de renombre y algunas universidades a nivel internacional. Sea quien sea el vencedor de las elecciones del 9 de marzo, deberá gestionar una ralentización brutal de la economía y dolorosas reformas. La fiesta se ha terminado”.

Vía El Confidencial


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