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domingo, 27 de enero de 2008

Los catalanes son españoles, por MessageInout


LOS CATALANES SON ESPAÑOLES
« on: January 24, 2008, 07:32:31 PM »

He analizado el “fet diferencial català” con la mayor objetividad de que soy capaz, y no he hallado nada que me permita verificar la tesis de que los catalanes son, en ningún aspecto, diferentes del resto de los españoles. Así, he constatado que:

Los catalanes soportan la falta de democracia exactamente con la misma mansedumbre que el resto de los españoles. Como el resto de los españoles, prefieren vivir sojuzgados a ser libres y por eso reclaman con la boca pequeña ante Madrid lo que saben que no le van a dar ni desean que les den, y culpan de todos sus males al Estado para no haber de reconocer que sus propios políticos los estafan. Si se les preguntara al respecto, gritarían “Visquin les cadenes!”, igual que el resto de los españoles, aunque en otra de las lenguas de España, diferente del castellano, el gallego o el vasco.

Los catalanes, como el resto de los españoles, ignoran el concepto de democracia. Por eso, prefieren que sea el Parlament el que elija al President de la Generalitat, en vez de ser ellos mismos quienes lo hagan, y toleran que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña sea copado por jueces con dependencia orgánica de los políticos. Los catalanes, como el resto de los españoles, creen que tolerancia y consenso son valores democráticos, y no valores oligárquicos, que es lo que son de verdad.

Los catalanes, como el resto de los españoles, mantienen con sus impuestos a políticos descerebrados que los presentan ante el resto del mundo como auténticos imbéciles conformistas y cornudos políticos. Y es que los catalanes, como el resto de los españoles, no se miran en el espejo de los países democráticamente desarrollados, como Francia o los EEUU a los que odian sin motivo, sino en países con partitocracias corruptas impuestas por los ganadores de la II Guerra Mundial para controlar la expansión del comunismo soviético.

Las clases pudientes catalanas (de apellidos catalanes) tratan de distinguirse de la plebe por todos los medios a su alcance, como las clases pudientes del resto de España. Los catalanes de pura cepa solían distinguirse de la chusma por la lengua que hablaban, pero los planes de inmersión lingüística pancatalanista (que hacen que los hijos de los inmigrantes hablen y escriban mejor catalán que ellos mismos, cosa nada difícil) los están dejando sin diferencia ostentable, y tienen que recurrir, como el resto de los españoles, al alarde de su riqueza. Los catalanes de todas las clases sociales son engañados exactamente lo mismo que el resto de los españoles por los políticos, por el clero, por la Banca y por lo medios de comunicación.

Los catalanes, como el resto de los españoles, viven endeudados y por encima de sus posibilidades, porque el pavoneo ha suplantado a la cultura en la escala de valores sociales. Los catalanes, como el resto de los españoles, cree que el conocimiento puede comprarse en una enciclopedia, que Literatura son las bazofias que las editoriales le venden para poner en sus estanterías, preñadas de tópicos y transmisoras de lamentables escalas de valores que corrompen sus conciencias. En efecto, los catalanes, como el resto de los españoles, confían en Babelia y creen a pies juntillas lo que le dice El País o la Vanguardia respecto a la cultura; y abominan de la lectura de los clásicos, no vayan a encontrar en ellos verdades que les muestren que viven en el engaño. Así, los catalanes, como el resto de los españoles, consiguen no escuchar ni una verdad respecto de sí mismos jamás, viven en la autocomplacencia y se consideran hijos de la polla roja.

Los catalanes, como el resto de los españoles, maleducan a sus hijos, los sobrevaloran siempre,con lo que los empujan a ser carne de cañón en cuanto tengan edad de ser explotados. Para poder trabajar más, porque malviven hipotecados hasta la jubilación, los mandan a desquiciantes guarderías tan pronto como los admiten; y luego a escuelas, institutos y universidades (unos pocos) donde acaban de deformarlos para evitar que puedan intuir lo que es la libertad.

Los catalanes, como el resto de los españoles, viven asustados ante cualquier cosa que no comprenden. Por eso son xenófobos, inmovilistas y casposamente inhospitalarios. Se mofan de todos los que consideran diferentes a ellos. Viven de espaldas a la realidad, y se estremecen nada más pensar en que la Autoridad pueda desaparecer y dejar de protegerlos. Por eso, los catalanes, como el resto de los españoles, asumen sin rechistar leyes cada vez más coactivas de sus libertades, y hasta aplauden su puesta en vigor con alborozo. Asumen que la libertad de expresión no tiene límites en cuanto a lo banal, pero sí respecto a lo importante o a aquello que pueda molestar al Poder establecido.

Los catalanes, como el resto de los españoles, piensan que la Transición fue algo más que un chalaneo entre ladrones, son monárquicos juancarlistas y disfrutan leyendo las nimiedades que la Casa Real protagoniza; babean ante las imágenes de las infantitas y piensan que Felipe VI será un rey democrático (?) porque se ha casado con la experiodista Letizia Ortiz (¡esa zeta hortera!), de la que piensan que está muy delgada, la pobrecilla.

Los catalanes, como el resto de los españoles, son indiscretos y fisgones. Y por eso forman largas colas de vehículos ante un accidente, porque se empeñan en mirar al paso si hay algún muerto o herido que les haga sentirse afortunados. Porque los catalanes, como el resto de los españoles, se lisian o mueren en carreteras secundarias alternativas porque no pueden pagar los peajes abusivos que les impone el poder oligárquico capitalista.

Los catalanes, como el resto de los españoles, son de raza común, mezcla de decenas de invasiones y tránsitos, lo que se evidencia en su carencia de belleza, salvo honrosas y escasas excepciones. Los catalanes, como el resto de los españoles, quisieran ser vascos, pero eso no está a su alcance, cosa de la genética. Pero, por todo lo anterior, los vascos, que son los únicos españoles de verdad, los desprecian muy merecidamente junto al resto de sus compatriotas, sean andaluces, castellanos o murcianos.

En resumen, los catalanes, como el resto de los españoles, son, para su desgracia y por reiterado merecimiento, españoles. Y siempre, no nos quepa duda, lo serán.
Messageinout Grin
« Last Edit: January 24, 2008, 11:08:22 PM by MessageInOut »

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