Blogoteca: 2008

domingo, 28 de diciembre de 2008

El abuso de las autonomías, LM Anson, El Imparcial


  Se debate la financiación de las Autonomías y nadie dice la verdad, nadie se atreve a entrar en el fondo de la situación actual. Como cuestión previa a un plan razonable para financiar a las Comunidades autonómicas debe establecerse esta exigencia: la reducción drástica del gasto público. Cuando en la última legislatura de Aznar, el Estado se instaló en el superávit, las Autonomías se endeudaban cada año un poco más. La salud económica de España era artificial porque Autonomías y Municipios son también Estado. Conviene no olvidar la es-tructura real en la que nos movemos.
Hemos creado 17 Estados de pitiminí, cada uno con su gobierno, su parlamento, su protocolo, su televisión, su policía, su Jefatura del Estado, y todo ello con gastos sin cuento, palacios suntuosos, viajes gratis total, turismo político de altura, asesores sin número, ayudantes incontables, secretarias para parar el AVE, escoltas a porrillo, automóviles sin control con sus chóferes y sus gastos cada vez más copiosos. Las Autonomías, en fin, constituyen una sangría para el español medio que se ve acosado por unos impuestos casi confiscatorios. En 1976 los ciudadanos teníamos que pagar a 600.000 funcionarios. Ahora a cerca de 3.000.000, con sus sueldos, sus jubilaciones, sus dietas, su calefacción, su aire acondicionado, su teléfono, sus oficinas, sus gastos varios. Y todo para que en lugar de estar mejor atendidos, donde antes había que hacer un trámite burocrático, ahora nos atosiguen con tres o cuatro.
El debate sobre financiación de las Autonomías, ante elecciones ya anunciadas, significa que tendremos que pagar todavía más de lo que pagamos ahora. En lugar de decir: ni un céntimos más, por el contrario, reducción de los presupuestos al menos en un 20%, se terminó el derroche, se acabó el despilfarro, Zapatero I el de las mercedes parece dispuesto a contentar a todos pagándoles más con los impuestos con que nos esquilma a todos los españoles.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Roberto Centeno dirige una carta al director del Banco de España

El pasado 23 de diciembre, en El Confidencial.com, Roberto Centeno dirigió esta Carta a D. Miguel Ángel Fernández Ordóñez.
Como no tiene desperdicio, la incluyo en mi colección de textos guardados en mi Blogoteca.

He leído con interés, su primera entrevista desde que ocupa el cargo, publicada el domingo por el diario El País, y coincidiendo  con  sus afirmaciones genéricas, me resultan asombrosas sus afirmaciones y sus silencios referidos a nuestro país. Y antes de nada vayan por delante dos aclaraciones, la primero que le considero un buen profesional, algo que no se puede decir de ni uno solo de los responsables económicos del gobierno, que en su mayoría, no estarían ni de botones en ministerios similares en ningún otro país,  de ahí mi sorpresa, como otros profesionales de la economía confiesan en privado, que su ideología política, haya pasado por encima del análisis veraz de la realidad. La segunda, que no pretendo hacer “populismo”, como Ud. gusta decir,  algo sencillísimo sin más que relatar la cronología de hechos y dichos, sino tratar de identificar, en la forma más  constructiva posible, dónde estamos y qué podemos hacer para evitar el desastre que se nos viene encima.

Afirma Ud, “los consumidores no consumen, los empresarios no contratan, los inversores no invierten y los bancos no prestan”, no podría estar más de acuerdo, pero hay un problema, meter en el mismo saco a consumidores, empresas y bancos, como si todos fuesen culpables por igual, no sólo es ofensivo para consumidores y empresarios, simplemente es falso.  Los consumidores no consumen porque ha bajado su renta disponible, porque está subiendo brutalmente la presión fiscal, particularmente en CCAA y Ayuntamientos, porque están en el paro o temen estarlo, los empresarios no contratan porque apenas pueden sobrevivir, y los inversores lo mismo. Pero quien tiene la culpa, primero es el Gobierno, el peor desde la guerra civil, cuyas medidas son una chapuza tras otra, sin una estrategia definida y coherente, con unos Presupuestos delirantes que van justo en sentido contrario a lo que se necesita, mintiendo sin límite y ofreciendo un dinero que no existe a todo bicho viviente. Pero después y fundamentalmente, los bancos, que al acumular liquidez, y Ud. lo sabe mejor que nadie, están destruyendo vía multiplicador del crédito – cada 1000 euros acumulados destruyen 9.200 - una parte sustantiva de la oferta monetaria, con efectos devastadores sobre familias y empresas.
Dice Ud. “es populista criticar a los bancos por no dar créditos, su función es darlos solo a quienes los van a devolver”,  de acuerdo con la afirmación en abstracto, y en total discrepancia  aquí y ahora. Los bancos no dan créditos porque están acumulando liquidez, pues el valor de sus activos ha caído en vertical, y sus balances no reflejan ni de lejos la realidad, como ocurre en otros países, y porque tienen unas deudas enormes y no saben como afrontar los vencimientos, por ello euro que entra, euro que se queda en el cajón, porque lo necesitan desesperadamente. El resultado no es que solo prestan a quien puede devolver, es que lo están haciendo indiscriminadamente, porque su prioridad es acumular, no prestar, y a pesar de lo que Ud afirma – “no puede decirse que haya contracción de crédito” - la financiación a familias y a empresas se ha reducido ya en un 50% hasta octubre. Pero lo realmente surrealista, es que le parece estupendo el destino de los 250.000 millones de euros, el 25% del PIB, casi el triple que la ayuda en EEUU.
Porque lo realmente grave, lo inaceptable, lo inaudito es que “ese dinero va a permitir a los bancos con problemas en sus vencimientos a resolverlos”, es decir, que el sistema financiero mas sólido del mundo va a necesitar una cuarta parte de la riqueza nacional para refinanciar, no para solucionar, su deuda manteniendo el apalancamiento,  justo  lo contrario de lo que se está haciendo en el resto del mundo, y un disparate escalofriante. Ese dinero tendría que haber ido a bancos y cajas, por supuesto, pero para avalar los préstamos a familias y a empresas, más aún, los 50.000 millones para compra de activos tendrían que haber ido en parte, como en EEUU, a las empresas que lo necesiten comprándoles bonos de titulización y otros activos. Pensará Ud. si se hace eso quebraría la mitad de las entidades financieras, evidentemente, pero entonces sálvenlas una por una, cuando suceda. Mire Ud. D. Miguel Ángel, si Mariano Rubio hubiera estado al frente del regulador, la mitad de las entidades financieras estarían intervenidas y gestionadas por funcionarios del Banco, y sus ejecutivos donde se merecen, en la calle, y se estarían buscando – se habrían encontrado ya - compradores donde los hubiera, con las ayudas económicas a que hubiera menester.
Lo que se va a hacer con los 250.000 millones es un auténtico escándalo. Un plan elaborado, como Ud sabe bien, a sus espaldas, a las de Solbes, y a las del Gobierno en pleno, por los dos mayores bancos y las dos mayores cajas, junto con las patronales respectivas, y que  es el mayor expolio al pueblo español desde la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX, y su nombre quedará ligado a ella para la Historia. Si esto se llega intentar en EEUU, el Gobierno habría caído en pleno, y no sé si los responsables de los bancos y las patronales habrían tenido responsabilidad penal, pero lo que es seguro es que hubieran tenido que dimitir con los Consejos al completo. Pero lo peor de todo, es que con la irresponsabilidad absoluta de estos caballeros, concediendo créditos insensatos a personas insensatas,  endeudándose hasta las orejas, ha desencadenado una crisis crediticia brutal que está destruyendo la capacidad productiva del país. Y todas las crisis crediticias acaban indefectiblemente en una depresión, de la que no saldremos ni en 2009 ni en 2010, como Ud afirma, sino en 2018 o 2020, eso sino se produce antes una explosión social, algo cada vez más probable, que se lleve todo por delante.

Y no tengo más espacio,  menciona Ud las reformas más necesarias, y no salgo de mi asombro ¿Cree Ud en serio que si se arreglasen la educación y el mercado de trabajo bajando salarios y abaratando aún más el despido, saldríamos de la crisis?, no me lo puedo creer, como no me puedo creer como alguien pueda afirmar que los avances en materia educativa “han sido importantísimos”. No menciona, sin embargo, temas infinitamente más importantes, como la necesidad de una fuerte bajada en el precio de la vivienda para normalizar el mercado, la insostenibilidad de la Seguridad Social, o la necesidad de reducir la presión fiscal a los trabajadores y a la clase media, como se ha hecho con los banqueros y sus familias, algo de una injusticia y una obscenidad tan brutales que clama al cielo. Pero todo esto queda empalidecido al ignorar las dos condiciones “sine qua non” para frenar primero y remontar después la crisis actual, y sin las cuales todas las demás medidas, sin excepción, son solo ceros a la izquierda: el dar marcha atrás a la locura autonómica que está desangrando el país, y el poner fin a la acumulación de liquidez. Unas CCAA, para quienes no existe la crisis, con unos presupuestos alocados de 177.000 millones de euros, tres veces mayor del neto para financiar España, y el 78% de los cuales se asigna a gasto no productivo, o la fragmentación del país en 17 mercados independientes, una losa imposible para la productividad y la eficiencia. Y por supuesto,  la acumulación de liquidez por parte de bancos y cajas, que está aniquilando literalmente el tejido productivo de la nación. Y le digo más, o se arreglan estos dos temas o España va directa a una depresión.  Y la guinda del pastel que tampoco menciona: la total irresponsabilidad, la absoluta incompetencia y la injusticia social de dimensiones siderales, con las que éste gobierno de insensatos está manejando la crisis.
Atentamente.
Roberto
Centeno



PD: Postrado de rodillas ante Ud le pido, como miles de españoles, que informe con verdad de las cifras macroeconómicas, que no nos diga que la economía está a punto de entrar en recesión, cuando eso ya sucedió hace meses y ahora estamos cayendo al -5% en base anual. Su primera obligación es hacia España y hacia los españoles, no hacia el peor Presidente ni hacia el peor Gobierno que ha tenido éste país en varias generaciones.

Por cierto, leo con asombro y estupefacción, que el irresponsable de Zapatero, está pactando la entrega de más fondos a todas las CCAA, a unas mucho más y a otras un poco más, y la cuestión que le planteo es, ¿de dónde va salir ese dinero, si el déficit del Estado será del casi el 3% en 2008 y del 5/6% en 2009?, ¿van a bajar los sueldos y los medios a las FFAA, a la Justicia, a la Policía, y al resto de funcionarios del Estado? Porque simplemente no salen las cuentas. ¿No tiene nada que decir el Banco de España? Porque esto no es política es economía, y afecta a la supervivencia económica del Estado. ¿Pero es que se han vuelto locos?

Y por si alguien señala que las CCAA realizan funciones imprescindibles, es verdad, pero a un coste que es el doble del de Estado centralizado y un 40% que uno Federal. Y eso es lo que ni España ni nadie puede financiar.

martes, 23 de diciembre de 2008

Marruecos se rearma con nuestro dinero y nos manda a sus parados

Hay dos noticias importantes que no quiero dejar pasar, para que quede constancia en mi  Mediterráneo.  Una es el regalo de 520 millones de Zapatero al sultán de Marruecos, que ha doblado (y ésta es la segunda) su presupuesto militar en tan solo un año.
No quiero hacer más disquisiciones. Sólo dar las gracias a las once millones de votantes que pusieron a ZP 4 años más al frente de este desgraciado país.
….
No contentos con esto, el sátrapa nos manda  sus millones de parados que, con todo derecho,  se asientan en España mediante una política de reagrupamiento familiar con la entrada de sus padres y abuelos.
En paralelo, miles de empresas españolas huyen de España y se radican en Marruecos, creando el empleo en el país vecino. Las pequeñas y medianas empresas serán trituradas y ZP conseguirá lo que empezó Felipe Gonzalez; las grandes empresas ya se han deslocalizado para irse a países más dulces fiscal y laboralmente.
En el interior, está dejando un país descuartizado, con media España empobrecida y colonizada por las autonomías gordas.
Ahora negocia la financiación, no para darles más, sino para darles lo que quieran. Si lo quieren todo, todo.
¿Por qué no?
España va bien.
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– Váyase, señor Rodríguez. Aborte usted sus demenciales planes de desgobierno.
Entrada del 23 de dic 2008 de marianodigital.es

lunes, 22 de diciembre de 2008

Muere Montesquieu, por Pedro G. Cuartango en El Mundo

Este no es el mejor artículo que reproduzco en mi Blogoteca, 2008, pero si es uno de los más tristes, por su lucidez. Mucha gente lo sabe y está de acuerdo. Salvemos nuestra democracia: no es gran cosa, pero es lo mejor que tenemos y lo único por lo que vale la pena seguir remando.
Uno de los fenómenos más inquietantes a los que estamos asistiendo en los últimos tiempos es la degradación del Parlamento, que se ha convertido en un cascarón vacío donde los diputados y los senadores se intercambian insultos y dirimen querellas que no interesan a nadie.
El último episodio de este proceso de deterioro es el debate y aprobación de los Presupuestos que tuvo lugar el jueves pasado. La votación fue un auténtico fraude, como dijo Cristóbal Montoro, pero no sólo porque las cuentas públicas se hayan quedado totalmente desfasadas sino, sobre todo, porque las decisiones del Congreso no sirven para nada, son puro papel mojado.
Explicaré lo que quiero decir: el Gobierno de Zapatero está tomando medidas como el plan de rescate de los bancos o la inversión de 8.000 millones para obras municipales al margen del Parlamento e incluso del Consejo de Ministros, que se limita a ratificar lo que el presidente ya ha anunciado públicamente.
Zapatero pacta con la banca unas ayudas de 250.000 millones de euros, equivalentes al 25% del PIB anual, que ni siquiera han sido debatidas o aprobadas formalmente por el Congreso, pero luego se enzarza con la oposición para polemizar en la Cámara sobre hechos que sucedieron en 1936.
La realidad es que hace ya mucho tiempo -desde la etapa de Felipe González- que las grandes políticas no se discuten en el Parlamento porque las decisiones las adoptan los jefes de Gobierno o se pactan en secreto con la oposición.
El Congreso se ha quedado para números como el que montaron recientemente Dolors Nadal, diputada del PP, y la ministra Elena Salgado en un apasionante debate dialéctico sobre los urinarios de La Moncloa.
Pese a su discurso regenerador, Zapatero es el menos interesado en revitalizar un Parlamento convertido en fachada de cartón que oculta las profundas carencias de nuestro sistema democrático. Al fin y al cabo, siempre se vive mejor en el poder si no hay incómodos controles.
Nunca he mitificado el Congreso porque soy consciente de sus muchas limitaciones en un sistema donde los diputados se ciñen a ratificar lo que decide previamente el Ejecutivo. Pero al menos deberían guardar mejor las apariencias.
Nuestra democracia ha ido derivando hacia un presidencialismo que contradice la letra y el espíritu de la Constitución. Se habla mucho de reformar la Carta Magna para poner un techo a las competencias de las autonomías, pero nada se dice del excesivo poder que han ido acumulando los presidentes del Gobierno, que asumen también la función de jefes del grupo parlamentario y líderes del partido.
El Congreso -con un personaje populista como Bono de presidente- se ha convertido en una caricatura de sí mismo y en una demostración de que la política ha degenerado en banal espectáculo. No en vano proclamó Alfonso Guerra la muerte de Montesquieu.
© Mundinteractivos, S.A.
Recuperado de marianodigital.es, 22 dic. 2008

domingo, 7 de diciembre de 2008

Todo vale contra España, editorial de LD Posted: 07 Dec 2008 03:37 AM CST Al desprecio con que los nacionalistas tratan los actos que cada año se celebran en el Congreso de los Diputados para conmemorar la Constitución, el ayuntamiento de Barcelona ha añadido en esta ocasión su propia afirmación anti-española acosando a un grupo de afiliados al PP que repartían ejemplares de la Carta Magna en la Plaza de Cataluña. Esta situación, más propia de un país bajo un Gobierno autoritario que de un Estado de Derecho, demuestra que la ofensiva de los separatistas contra España no se ha visto en absoluto afectada por la crisis económica. Tal y como demuestran las últimas declaraciones racistas y xenófobas del ex presidente de la Generalidad y de Joan Puigcercós a propósito de los latinoamericanos (presión asfixiante para Cataluña, según Pujol) y en general de todos los inmigrantes (el presidente de ERC opina que los derechos políticos deben depender del conocimiento del catalán), las dificultades por las que pasa la economía nacional están siendo usadas por algunos para recrudecer su retórica excluyente. Lo que en cualquier otro país europeo sería condenado como un ejercicio de nacional-populismo o neofascismo, es tristemente ocultado en España por la mayoría de medios de comunicación afines a la izquierda en virtud de esa peculiar e hipócrita doble barra de medir la incorrección política dependiendo del emisor del discurso, y no de su contenido. Que la celebración de la democracia y la reivindicación de la igualdad de derechos sea considerada un problema de orden público por algunas autoridades catalanas coloca a esta región de España en una situación de excepcionalidad en el ámbito de las naciones democráticas. Debemos reiterar que sólo la exigencia de cambios políticos por parte de la ciudadanía puede frenar la deriva autoritaria de los nacionalistas, asistidos y apoyados por los socialistas, más preocupado por insultar a sus adversarios que por poner coto a los desmanes del PSC. Por cierto, la cabeza de lista de este partido por Barcelona en las últimas elecciones generales, la actual ministra de Defensa Carmen Chacón, se ausentó de las celebraciones oficiales del sábado con la excusa de unas vacaciones familiares. En cuanto al País Vasco, la apuesta de Eusko Alkartasuna por cortejar el voto proetarra en las próximas elecciones vascas, que de nuevo se celebrarán bajo la amenaza de los terroristas y la pasividad de los nacionalistas, demuestra que la mejor hipótesis para explicar la persistencia en esa región de un grupo armado nacional-bolchevique es la que relaciona sus actividades delictivas con los beneficios obtenidos por la oligarquía formada por buena parte de los militantes de los partidos nacionalistas mal llamados “moderados”. En este estado de cosas, propuestas como la de UPyD y las últimas declaraciones de Mariano Rajoy, quien coincide con Rosa Díez en propugnar reformas legales a favor de la nación española, los derechos individuales y la igualdad de los españoles, son la respuesta más adecuadas para proteger la libertad de los ciudadanos ante la enésima ofensiva nacionalista. Sin embargo, no parece que la llamada al consenso de Rodríguez Zapatero pase por recoger estas iniciativas, sino más bien lo contrario, tildarlas de radicales mientras se les ofrece a los nacionalistas un nuevo pacto político para sostener a su débil e ineficaz Gobierno. Como demuestra la conducta intolerable del ayuntamiento de Barcelona presidido por Jordi Hereu, del PSC, para los socialistas todo vale con tal de mantenerse en el poder. Para los nacionalistas también. A día de hoy España sigue encabezando la factura de los separatistas al PSOE. Nadie debería olvidarlo. Enlace Libertad Digital

Al desprecio con que los nacionalistas tratan los actos que cada año se celebran en el Congreso de los Diputados para conmemorar la Constitución, el ayuntamiento de Barcelona ha añadido en esta ocasión su propia afirmación anti-española acosando a un grupo de afiliados al PP que repartían ejemplares de la Carta Magna en la Plaza de Cataluña. Esta situación, más propia de un país bajo un Gobierno autoritario que de un Estado de Derecho, demuestra que la ofensiva de los separatistas contra España no se ha visto en absoluto afectada por la crisis económica.
Tal y como demuestran las últimas declaraciones racistas y xenófobas del ex presidente de la Generalidad y de Joan Puigcercós a propósito de los latinoamericanos (presión asfixiante para Cataluña, según Pujol) y en general de todos los inmigrantes (el presidente de ERC opina que los derechos políticos deben depender del conocimiento del catalán), las dificultades por las que pasa la economía nacional están siendo usadas por algunos para recrudecer su retórica excluyente.
Lo que en cualquier otro país europeo sería condenado como un ejercicio de nacional-populismo o neofascismo, es tristemente ocultado en España por la mayoría de medios de comunicación afines a la izquierda en virtud de esa peculiar e hipócrita doble barra de medir la incorrección política dependiendo del emisor del discurso, y no de su contenido.
Que la celebración de la democracia y la reivindicación de la igualdad de derechos sea considerada un problema de orden público por algunas autoridades catalanas coloca a esta región de España en una situación de excepcionalidad en el ámbito de las naciones democráticas. Debemos reiterar que sólo la exigencia de cambios políticos por parte de la ciudadanía puede frenar la deriva autoritaria de los nacionalistas, asistidos y apoyados por los socialistas, más preocupado por insultar a sus adversarios que por poner coto a los desmanes del PSC. Por cierto, la cabeza de lista de este partido por Barcelona en las últimas elecciones generales, la actual ministra de Defensa Carmen Chacón, se ausentó de las celebraciones oficiales del sábado con la excusa de unas vacaciones familiares.
En cuanto al País Vasco, la apuesta de Eusko Alkartasuna por cortejar el voto proetarra en las próximas elecciones vascas, que de nuevo se celebrarán bajo la amenaza de los terroristas y la pasividad de los nacionalistas, demuestra que la mejor hipótesis para explicar la persistencia en esa región de un grupo armado nacional-bolchevique es la que relaciona sus actividades delictivas con los beneficios obtenidos por la oligarquía formada por buena parte de los militantes de los partidos nacionalistas mal llamados “moderados”.
En este estado de cosas, propuestas como la de UPyD y las últimas declaraciones de Mariano Rajoy, quien coincide con Rosa Díez en propugnar reformas legales a favor de la nación española, los derechos individuales y la igualdad de los españoles, son la respuesta más adecuadas para proteger la libertad de los ciudadanos ante la enésima ofensiva nacionalista. Sin embargo, no parece que la llamada al consenso de Rodríguez Zapatero pase por recoger estas iniciativas, sino más bien lo contrario, tildarlas de radicales mientras se les ofrece a los nacionalistas un nuevo pacto político para sostener a su débil e ineficaz Gobierno.
Como demuestra la conducta intolerable del ayuntamiento de Barcelona presidido por Jordi Hereu, del PSC, para los socialistas todo vale con tal de mantenerse en el poder. Para los nacionalistas también. A día de hoy España sigue encabezando la factura de los separatistas al PSOE. Nadie debería olvidarlo.
Enlace Libertad Digital

viernes, 5 de diciembre de 2008

Ya está de más, por Juan Carlos Girauta

Artur Mas no ha dimitido por la presunta pirula fiscal del padre. Sin embargo, está fatalmente tocado, aunque es posible que él mismo no lo sepa. La estrella Borrell se apagó por bastante menos. Cierto es que en Matrix cabe ignorar sine die la fea verruga en la punta de la nariz de la bella. También se puede reprogramar al personal y trocar una mancha en timbre de orgullo, o convertir la justa denuncia de un abuso en reprensible vileza. Recuerden la Banca Catalana.
Pero, para desgracia de Mas, las circunstancias no son las de entonces. CiU ya no es dueña del imaginario, carece de poder efectivo, el futuro no le pinta bien, ha perdido su tupida red clientelar porque estas cosas hay que regarlas a menudo, y ahora quien riega se llama Montilla o se llama Carod. Y desde noviembre de 2003, el PSC y los independentistas están conjurados para dejar en los huesos a Convergència, a ser posible, con la colaboración de Unió, siempre dispuesta a practicarle una buena succión al socio que de antiguo parasita.
Podrá callar la prensa que el jefe de la oposición está desnudo. Podrá no dar la noticia, omitir la lista de Liechtenstein. No importa. Artur Mas ya está en manos de los socialistas, que vuelven a manejar los resortes del Estado con el sentido de la oportunidad y con el sentido instrumental y patrimonial que caracterizaron los años ochenta. Ahora sin contrapeso en la Plaça de Sant Jaume, mandada en ambos lados por un PSC capitaneado a su vez por el más fuerte en plaza: el temible y eficacísimo apparatchik José Montilla, honorable presidente de la Generalitat, señor de un partido que roza la mitad del voto catalán, aliado estratégico de la Esquerra, repartidor último de las subvenciones a la prensa, dueño del DOG (el BOE catalán), comisario máximo de las cacicadas del CAC, gran capitán de los batallones populares del Baix Llobregat, impasible, paciente, pétreo. Y blindado. No deja más flanco descubierto que aquel que puede perder al atacante: su origen, su catalán precario, su nombre de pila sin catalanizar. ¿Va CiU a hacer oposición desde el racismo?
Artur Mas es historia, y los medios del oasis así lo explicarán en el justo momento en que Montilla invierta lánguidamente el pulgar. Lo que sucederá, por ejemplo, si tras una sentencia del Constitucional adversa al Estatut, el hijo de Arturo Mas se quiere subir a la parra del referéndum, de las elecciones anticipadas o de cualquier otra capitalización de un descontento que él mismo viene atizando de forma preventiva.
Enlace a Libertad Digital

domingo, 30 de noviembre de 2008

Al borde de un ataque de nervios. Ignacio de la Rica, Expansión

Zapatero es un caso perdido. Siento ponerme tan radical, pero no le veo remedio. Nos va a traer la ruina. Ya no se puede decir que no hace nada; al revés, ahora hay que pedirle por favor que no haga nada más.
Sé que parece una locura, sé que suena a catastrófico, sé lo que significa de parón y de gasto, pero lo único que ya me parece sensato es pedir elecciones; tener la posibilidad de elegir a una persona que sepa, quiera y tenga el mandato de enfrentarse a esta crisis. Con Zapatero no salimos de este agujero ni con cien planes ni con mil medidas.
Zapatero es hoy como un niño a punto de un estallido de histeria. Estaba entretenido con un gran castillo de arena que le habían construido sus mayores; pero ha venido una ola y se lo ha llevado entero. Su cara lo dice todo: se debate entre romper a reír o ponerse a llorar. Está más que desconcertado. Está al borde de un ataque de nervios.
Zapatero tiene dos problemas sin solución. Uno es personal y otro es político. El personal es que no es capaz de analizar correctamente ninguna realidad porque padece del síndrome del optimismo natural desorbitado. Hace unos días, le escuché en directo –en la entrega de los Premios Internacionales de Periodismo del El Mundo– mostrarse plenamente satisfecho con el nivel alcanzado por la democracia española.
Tan orgulloso está con nuestro torpe, anquilosado y endogámico sistema político que lo equiparó con el americano, ese mismo que acaba de demostrar que es capaz de crear en menos de quince meses un líder que une a todo un país frente a la crisis. Su optimismo no le dejó ver como a los doscientos presentes se nos ponían los pelos de punta, pero es que los optimistas patológicos lo saben todo, no necesitan mirar ni escuchar.
Ese mismo optimismo le impide atisbar la profundidad de la crisis económica; no le deja aceptar que esta situación tiene causas que revelan nuestras vergüenzas y que requiere un esfuerzo descomunal y doloroso para todos, también para los más desfavorecidos.
Su optimismo no le deja entender que no tiene –porque no existe– una fórmula mágica para sacar indemnes de esta crisis a las personas que a él –y a todos– nos gustaría que se libraran del daño. No comprende que no se trata de dejarse los pulmones inflando un globo pinchado sino de parchear los agujeros y, por encima de todo, cambiar de globo.
Siempre dudo si su optimismo proviene de un idealismo cósmico inasequible al desaliento o es una manifestación más del mismo resentimiento enquistado que tiene con esa media España a la que descalifica como conservadora. Pero estando donde estamos, ya da igual: el problema es su enfermizo optimismo, no la causa. Y lo peor es que ese optimismo nunca le dejará ver la imposibilidad metafísica de que una persona como él pueda liderar una pelea como esta.
El segundo problema es político. Zapatero no tiene, no se ha ganado, la autoridad para ser el presidente que haga frente a la crisis. Ganó las elecciones con la bandera de la “no crisis”. Nunca me atrevo a interpretar las razones de ningún votante, pero es evidente que él negó la crisis hasta mucho después de ganar las elecciones. Nadie que le creyera pudo votarle para que gestionara la crisis. No era una opción pues con él no había crisis.
Pero además a lo largo de su presidencia ha perdido cualquier posibilidad de liderar este esfuerzo colectivo. Nunca ha pretendido ser el presidente de todos los españoles. Al contrario, siempre ha dado la impresión de disfrutar pisoteando conceptos y sentimientos sagrados para muchos españoles, ya fuera aprobando leyes para hurgar en recuerdos históricos que esa gente pretende olvidar, ya fuera cuando se empecinó en llamar matrimonio a la unión de dos homosexuales o dispuso revisar la ley del aborto sin más necesidad que distraer la atención política.
Sin autoridad ni liderazgo, si España fuera una democracia sana, Zapatero daría por cerrada esta legislatura mal parida y daría la oportunidad a los españoles de elegir a quien crean más adecuado para liderar la lucha contra la crisis. Y cuanto antes, menos daño causará.
Las cuentas del Gran Capitán
Mientras tanto lo que hay es otro plan anticrisis que se incorporará a los presupuestos del 2009. Siempre me ha intrigado cómo esta gente hacen sus estimaciones y sus cuentas y siempre me ha sorprendido que se acepten sin rechistar. Según el plan, 8.000 millones de euros invertidos en mejorar emplazamientos municipales crearán 200.000 empleos, que, comparados con los que se están perdiendo, no son gran cosa. Aún así, me encantaría saber cómo concluyen que serán 200.000 y no el doble o la mitad.
Pero si queremos avanzar no tenemos más remedio que dar por buena la cifra estimada. Así, cada uno de estos empleos requiere 40.000 euros pero, por otro lado, el plan destina 3.000 millones a cuestiones diversas que asegura que crearán 100.000 empleos. Éstos salen a 30.000 euros cada uno. La pregunta es obvia: ¿por qué no dedicar los 11.000 millones a esas cuestiones diversas que crean un empleo con 10.000 euros menos que las obras municipales nuevas? Al mismo precio, se conseguirían 66.667 empleos más.
Supongo yo que el Gobierno pretende con este plan matar dos o tres pájaros de un tiro. Por un lado, aprovecha compromisos presupuestarios previos con la administración local y aunque ni siquiera intenta arreglar la precaria situación financiera de muchos municipios, insuflando dinero por esta vía pretende crear una ilusión de sanidad financiera municipal.
Pero los datos son los que son: el 31 de diciembre de 2007 las corporaciones locales debían 44.793 millones de euros, de los que 18.066 millones eran deuda con proveedores (cifras del Banco de España). Meter ahora 8.000 millones para contratar “obra de nueva planificación y ejecución inmediata” no deja de ser un sarcasmo para los acreedores eternos de los ayuntamientos.
Sería oportuno que alguien calculara –aunque sea con la misma frivolidad– las empresas que quiebran y los empleos que se pierden por la mala costumbre municipal de pagar muy tarde y muy mal a sus proveedores.
La decisión del Gobierno es que 8,3 de cada 10 euros del nuevo plan se destinan a nueva obra pública municipal. Hagamos como hacen los profesores en la Universidad. Supongamos que los 8,3 euros no van a tapar los profundos agujeros presentes; supongamos que no acabarán en las cloacas de los partidos políticos; supongamos que no se convertirán en blindaje de ‘audis’, ni se zamparán en mariscadas “por razones de trabajo” ni se soplarán en fiestas particulares de concejales corruptos; supongamos que serán repartidos con criterios objetivos sin ánimo de facilitar la vida a los alcaldes socialistas; supongamos que se destinan a inversiones nuevas e inmediatas; supongamos que los ayuntamientos pagan en plazos razonables; y supongamos que crean, mientras duran las obras, los numerosos empleos temporales que el plan se propone crear. Suponemos todo eso, y después qué queda.
Quedarán unos equipamientos municipales renovados que, seguramente, no podrán mantenerse en condiciones porque la empresa que lo hacía habrá quebrado por no cobrar. Después también habremos gastado 8.000 millones de euros en prender un gran fósforo con la mecha mojada y habremos aumentado nuestro déficit público en 8.000 millones de euros que -no conviene olvidar- habrá que pagar. Una tarde en el Congreso que nos costará casi el 1 por ciento del PIB.
Amplitud de miras
Al mismo tiempo que Zapatero nos presenta este bodrio municipal, lo que se discute en Europa es cómo utilizar la política fiscal para reactivar la economía. Echada al mar la llave de la política monetaria, a los gobiernos les queda manejar los ingresos y los gastos públicos para controlar la cantidad de dinero en manos de particulares y empresas. O sea, la política fiscal. Y, sobre todo, les queda la capacidad normativa para fijar los grandes objetivos estratégicos y configurar estructuras y mercados en los que la competencia saque el máximo provecho de los recursos disponibles.
Los ingleses han optando por bajar el IVA para incentivar el consumo, dejar que los particulares tengan más dinero para gastar. Pero en el continente son escépticos porque piensan que, en este momento, un euro extra en manos de cualquier particular se destinará a reducir deuda o a ahorrar, comportamientos ambos muy racionales pero que no reactivan la economía. Según esta opinión, no es el momento de bajar los impuestos. Bastante ha descendido la recaudación con la caída de la actividad.
En política fiscal queda aumentar el gasto público, pero hay que hacerlo también de manera racional, buscando encender mechas secas que provoquen la creación de empresas que siempre ha sido, es y será la manera más eficaz de crear empleo sostenido en el tiempo. No se trata de levantar autopistas de ocho carriles entre Soria y Palencia ni de que el Ayuntamiento de Madrid renueve otra vez las dependencias del Palacio de Comunicaciones.
Desde mi punto de vista es el momento de utilizar la política fiscal pero ampliando el horizonte temporal. Hay que entender que esta crisis no es “un mal de las vacas locas” que nos han contagiado desde América; sino un crack del modelo de crecimiento que requiere una revisión profunda de los cimientos, las estructuras y los mercados.
Hay que encender mechas secas que reactiven la economía pero con objetivos ambiciosos, que sustituyan al mercado inmobiliario y al turismo barato como motores del crecimiento económico. Además, estoy convencido de que actuando con visión a medio plazo resolveremos los problemas inmediatos.
La concreción de todo esto está encima de todas las mesas, pero no acabamos de tener una clase política que coja el toro por los cuernos. Por ejemplo, ni Gobierno ni Oposición tienen un plan para acabar con nuestra dependencia energética, que es posible y que crearía toda una nueva economía.
No debería preocuparnos quien se quede con Repsol porque deberíamos estar ya subidos a vehículos eléctricos, deberíamos estar tejiendo la “internet” eléctrica, esa inmensa red en la que cada casa familiar, cada comunidad de vecinos, cada oficina y cada farola se autoabastecen de energía y vuelcan en la red la que les sobra.
No tenemos petróleo, que produce una energía sucia que se agota, pero tenemos sol, viento, el mar y toneladas de basura. Tenemos las materias primas de las energías renovables y limpias. Este objetivo requiere mucho investigar, mucho invertir y mucho trabajo; pero con 11.000 millones de euros sobra para empezar.

viernes, 21 de noviembre de 2008

La Ley de Amnistía y la memoria histórica, de Álvaro Redondo Hermida en El Mundo

En octubre de 1977, las Cortes Constituyentes elegidas democráticamente el 15 de junio del mismo año decidieron adoptar una norma trascendental en la historia jurídica de España, la Ley de Amnistía. Unos meses más tarde, la Constitución aprobada por esas mismas Cortes asumió como objetivos garantizar la convivencia democrática y consolidar un Estado de Derecho. La legitimidad parlamentaria en que se apoya la Ley de Amnistía es por tanto la misma que apuntala la validez de nuestra Carta Magna.«Amnistía» es palabra de origen griego que significa «perdón». Es uno de los modos históricos de extinguir la responsabilidad penal de una persona en nuestro Derecho, responsabilidad derivada de los delitos de intencionalidad política que hubiera podido cometer. La amnistía fue suprimida en el nuevo código penal de 1995.
Esta forma de extinción se adelanta no sólo al enjuiciamiento, sino incluso a la apertura del procedimiento penal, con lo que se diferencia del indulto, que es el perdón de la pena por un delito ya sancionado. También se diferencia la amnistía de otro modo de extinguirse la responsabilidad penal, la prescripción, por cuanto ésta se fundamenta en la realidad social, la cual demuestra que el transcurso de excesivo tiempo convierte en inadecuada la sanción de los delitos. La prescripción no es un perdón, sino la renuncia por razones pragmáticas al ejercicio de la represión, la resignación del poder público ante la inoperatividad de la respuesta penal por causa del tiempo transcurrido.
Hay momentos en la historia de los pueblos en los que se inaugura una nueva época, suceso que los sociólogos llaman «cambio de paradigma», una renovación de estructuras políticas, sociales, culturales. En la España de 1977 se produjo una situación que, a criterio de las Cortes Constituyentes, aconsejó la adopción de una norma integradora. Esa norma, la Ley de Amnistía, se dictó, según su texto, para extinguir la responsabilidad penal por los delitos de intencionalidad política, cualquiera que hubiera sido su resultado, cometidos en España hasta el 15 de diciembre de 1976. La Ley amnistió además las infracciones administrativas, laborales y sindicales de intencionalidad política, y las sanciones impuestas a los trabajadores por razones políticas. Además reintegró en sus derechos a los funcionarios sancionados, con reconocimiento de su antigüedad. La Ley de Amnistía no implica en modo alguno el olvido de las víctimas de los delitos cometidos, las cuales tienen el más absoluto derecho a la reparación íntegra del inmenso daño sufrido y cuyo dolor y testimonio jamás pueden ser olvidados.
Nuestro comentario doctrinal está, no obstante, limitado a indagar la posición del Tribunal Supremo sobre la validez y alcance penales de dicha norma, posición que debe tener siempre en cuenta el intérprete, al ser dicho órgano judicial el más alto en todos los órdenes, y también, por tanto, faro orientador máximo en el ámbito penal. En la Sentencia de veinte de Enero de mil novecientos ochenta y seis, el Tribunal Supremo sostiene:
«…El propósito que alentó tan importante disposición (la Ley de Amnistía) fue el de culminar el proceso de medidas de gracia y olvido… (Dichas medidas estaban)…encaminadas a promover la pacificación de los espíritus, la reconciliación y la concordia…»
Gracia y reconciliación. En la doctrina del Tribunal Supremo, los Constituyentes actuaron desde la prudencia, para obtener la reconciliación y concordia, para obtener la paz. La Ley de Amnistía fue pues, en la doctrina del más alto Tribunal de España, una medida parlamentaria destinada a extinguir la posible responsabilidad penal de cuantos hubieran cometido delitos con intencionalidad política, cualquiera que fuera el resultado, norma adoptada en aras de la reconciliación y la concordia de los españoles. Una ley de esas características no es extraña a un sistema jurídico como el español, basado en una ética humanista, como recuerda la Sentencia del Tribunal Supremo de veintiséis de Marzo de mil novecientos noventa y nueve.
No obstante la claridad del texto comentado, podemos preguntarnos si la Ley se adoptó también para extinguir la posible responsabilidad por delitos muy graves, con resultado de muerte. En este sentido, la doctrina de nuestra Corte tampoco es equívoca. En la Sentencia de treinta de Diciembre de mil novecientos ochenta, el Tribunal Supremo sostiene:
«…(La Ley de Amnistía) abarca, como dignos de gracia, toda clase de delitos políticos, puros o complejos, objetivos o subjetivos, de intención política inmediata, próxima o remota, inspirados en nobles ideales o en otros menos comprensibles para la generalidad, pacíficos o de violencia inaudita, e incluso los conexos a todos los mencionados…» Un perdón de tan vasto alcance, representativo de una renuncia tan inmensa, sólo puede entenderse en relación con un objetivo asimismo muy grande: el de sentar las bases de una convivencia en paz y para siempre. Con gran rigor expresa dicha idea el Decreto Foral de Navarra de dieciséis de Octubre de dos mil, cuando afirma:
«…El régimen de libertades que en Navarra y en el conjunto de España disfrutamos constituye un logro histórico, alcanzado por la decisión firme y conjunta de los ciudadanos, que ha hecho olvidar las diferencias y conflictos de tiempos pasados, propugnando la concordia y la convivencia a través de la democracia y del Estado de Derecho…»
Nuestro Tribunal Supremo coincide plenamente con la posición del Parlamento navarro, al afirmar en su reciente Sentencia de dieciocho de Mayo de dos mil seis (Sala Tercera):
«…El principio fundamental que ha presidido todo el proceso de nuestra transición a la democracia… no es otro que el de la reconciliación de los españoles, superando los viejos conflictos que en su día originaron el enfrentamiento civil…»
Según las leyes y según la jurisprudencia comentada, la eficacia del perdón concedido por la Ley de Amnistía es, por tanto, única e irrepetible en la transición a la democracia. Su Majestad el Rey, en el discurso de apertura de las Cortes Constituyentes, el 22 de julio de 1977, pronunció estas palabras:
«…Este solemne acto de hoy tiene una significación histórica muy concreta: el reconocimiento de la soberanía del pueblo español…Hemos construido los cimientos de una estructura sólida para la convivencia en libertad, justicia y paz…Hemos de procurar eliminar para siempre las causas históricas de nuestros enfrentamientos… No podemos fracasar en esta tarea de crear y mantener la democracia, como han fracasado otros intentos históricos, pues sabremos interpretar adecuadamente lo que más convenga al servicio del pueblo español…»
Teniendo en cuenta tales ideas, y siguiendo estrictamente el mandato del pueblo español, los parlamentarios aprobaron una Constitución que propugna como valores superiores la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político. Una Carta Magna basada en la dignidad de la persona, a la que proclama fundamento del orden político y de la paz social. Una norma básica que destierra la pena de muerte, la cadena perpetua, los tratos inhumanos y degradantes, la tortura y la violencia de género. Una ley máxima que es heredera de los maestros del humanismo, doctrina que alcanzó en España las cotas más altas.
Con el aval de la legitimidad constitucional de las Cortes Constituyentes, España asumió más tarde el noble e ineludible compromiso de perseguir los delitos contra la humanidad, propósito contenido implícitamente en Tratados internacionales. La alta legitimación con que Su Majestad firmó dichos Tratados emana de nuestro Estado de Derecho, uno de cuyos fundamentos histórico-constitucionales descansa en el acto de prudencia parlamentaria de nuestras Cortes Constituyentes que se tradujo en la Ley de Amnistía.
Al aprobar dicha Ley, los Constituyentes quisieron entregarse recíprocamente fraternidad y generosa renuncia, para convertirse así en constructores de la paz.
Alvaro Redondo Hermida es Fiscal del Tribunal Supremo.

jueves, 20 de noviembre de 2008

El origen de la guerra civil. Un disparate de Fusi, Pío Moa

En una entrevista, algo antigua, preguntaban a Juan Pablo Fusi: “Algún historiador (léase, Pío Moa) ha puesto en circulación la tesis de que la izquierda fue la responsable en 1934 de la posterior sublevación de Franco”.
Yo nunca he sostenido tal cosa. ¿Cómo iba Franco a sublevarse en 1936 porque la izquierda lo hubiera hecho en el 34? Lo que dijo Madariaga, tesis que sólo comparto a medias, es que la insurrección del 34 le había quitado a la izquierda todo derecho para condenar la derechista del 36. Fusi cae en la trampa y contesta:
“Otro disparate, y por cierto, ésa era la tesis oficial del franquismo, que siempre sostuvo que la revolución de octubre de 1934 había deslegitimado a la República, lo que no es cierto. La revolución fue un error de los partidos y sindicatos de la izquierda, no un fracaso de la democracia republicana como sistema. La responsabilidad de la guerra corresponde a los sublevados: a una parte del Ejército con más apoyo popular del que se dice; sobre todo aquí, en Navarra y Álava, que intentó un golpe de Estado para impedir el retorno de la izquierda republicano-socialista al poder tras la victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, en una situación –primavera del 36– de desorden público preocupante. La división del Ejército y de las fuerzas de orden público hizo que el golpe fracasara y derivara en una guerra civil; el levantamiento militar provocó, además, un verdadero proceso revolucionario de la clase obrera en la zona republicana”.
Que yo sepa, el franquismo no sostuvo que la revolución del 34 hubiera deslegitimado a la República: ¡si fue el mismo Franco y la derecha quienes entonces defendieron la República y vencieron a los revolucionarios! ¿Y se puede llamar “un error” a la planificación de una guerra civil y al intento de llevarla a cabo con la máxima amplitud, como hicieron el PSOE y la Esquerra? Por supuesto, aquello fue un fracaso de la democracia republicana, porque ninguna democracia puede sostenerse si algunos de sus principales partido resuelven echarla abajo, como pasó entonces con el PSOE y los nacionalistas catalanes, apoyados por casi todo el resto de las izquierdas. Fue, desde luego, un enorme fracaso. Pero no necesariamente un fracaso definitivo.
La situación habría podido enderezarse si aquellas izquierdas hubieran corregido a fondo las ideas y posiciones que les habían llevado a rebelarse contra la República. Sin embargo, el estudio de su trayectoria posterior revela que no hubo ninguna corrección. Todas ellas, empezando por Azaña, justificaron y aplaudieron aquel comienzo de guerra civil, realizaron maniobras desestabilizadoras y desataron una campaña masiva de falsedades que envenenó de odio a gran parte de la población. Por estas razones, cuando la izquierda, unida en el Frente Popular, volvió al poder en febrero de 1936, tras unas elecciones que ya no cabe calificar de democráticas, lo que se produjo fue un doble proceso destructivo de la República: desde el poder, la demolición de la legalidad republicana con el fin de implantar un régimen parecido al del PRI mejicano e impedir la vuelta de la derecha al poder; y desde la calle y los campos, un violento proceso revolucionario (mucho, muchísimo más que “un desorden público preocupante”). Contra ese doble proceso, y con la convicción de que en España la democracia había llegado a ser inviable, se levantaron Franco y las derechas.
Por eso la insurrección de octubre del 34, que pudo quedarse como un suceso aislado, un fracaso superable, fue en realidad, como bien lo vio Brenan, “la primera batalla de la guerra civil”. Guerra que en 1936 se reanudó cuando quienes habían defendido y mantenido la República y la democracia en 1934, se vieron muy cerca de un completo aplastamiento. La República y la democracia empezaron a derrumbarse en febrero del 36. Por eso la guerra civil, sólo interrumpida en un octubre, se reanudó en un julio: hay un lazo de hierro entre ambas.
Tampoco tiene base, por tanto, la tesis de que la rebelión de julio del 36 “provocó un verdadero proceso revolucionario”. El proceso venía de bastante atrás y en aquel momento sólo perdió los últimos frenos. Y quien rompió esos frenos fue, en todo caso, el Gobierno del Frente Popular al armar a los sindicatos.
Libertad Digital

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Franco ha muerto, editorial de LD

Tras declarar extinguida la responsabilidad penal por fallecimiento de Franco, Mola, Serrano Suñer, Cabanellas, Queipo de Llano, Muñoz Grandes y casi una treintena de altos cargos del llamado “bando nacional”, a los que acusaba nada menos que de delitos asimilables al genocidio, el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, ha decidido en un auto de más de 150 folios inhibirse de la citada causa a favor de los juzgados territoriales en los que se encuentren las fosas comunes que mandó abrir cuando se autodeclaró competente para instruir este delirante procedimiento el pasado 16 de octubre.
Algunos dirán que con esta resolución, Garzón no hace más que adelantarse a la decisión que el Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional tenía que adoptar en una próxima reunión acerca de la competencia del magistrado para investigar estos hechos, a lo que la Fiscalía se oponía, entre otros motivos, por entender que son competencia de los juzgados territoriales donde supuestamente se cometieron los crímenes.
La resolución, sin embargo, no deja por ello de ser menos esperpéntica y criticable. La supuesta responsabilidad penal de los acusados no sólo estaba extinguida por sus fallecimientos, acreditados desde muchos años antes del inicio de la causa, sino porque todo el sumario, de cabo a rabo, vulneraba y vulnera de forma flagrante la Ley de Amnistía, aprobada en 1977, y los plazos de prescripción de los delitos que establece el Código Penal.
Si no fuera por las heridas que ha reabierto con su maniquea pretensión de enjuiciar penalmente sólo los crímenes perpetrados por uno de los dos bandos enfrentados en la Guerra Civil, por el dinero que ha costado a los contribuyentes, por el desprecio que ha manifestado a la legalidad vigente, y por el tiempo que ha dejado de dedicar a los asuntos pendientes y urgentes que aguardan en su juzgado, la esperpéntica actuación de Garzón hasta podría resultar cómica.
No hay que extrañarse, en este sentido, del hecho de que las principales asociaciones de jueces, sea cual sea su adscripción ideológica, hayan dirigido criticas a la actuación del juez, no sólo por el absurdo de remover Roma con Santiago para declarar muerto a Franco, sino también por endosar la situación que él ha creado a sus colegas de los juzgados territoriales.
Aunque hemos de suponer que todos los responsables de los juzgados territoriales tienen ya constancia del fallecimiento de Franco, tanto como de la Ley de Amnistía y de los plazos de prescripción de nuestro Código Penal, no hay que descartar que algunos de ellos quieran seguir los esperpénticos pasos de Garzón. Eso nos llevaría a un nuevo espectáculo como sería el de ver fallos judiciales contradictorios entorno a una misma causa. Y es que Franco habrá muerto, pero la truculenta “garzonada” puede seguir viva.
Enlace a Libertad Digital

viernes, 31 de octubre de 2008

Servicios de inteligencia, ayer y hoy, por Luís de la Corte Ibáñez, El Imparcial

Al poco tiempo de concluir su largo cautiverio en Argel, Miguel de Cervantes Saavedra recibe un estimulante encargo de Mateo Vázquez, hombre de confianza del rey Felipe II para ciertos delicados asuntos de Estado. Por aquel entonces las crónicas llegadas desde el norte de África se volvían preocupantes. Corrían rumores de que los alcaides y presidios portugueses enclavados en aquella ardiente y lejana región pudieran haberse vuelto desleales para con la Corona. Al mismo tiempo, el rey era informado de que setenta galeras turcas comandadas por el famoso almirante Uluch Alí habían llegado a Argel, noticia ésta que despertaba sospechas sobre la posible ruptura de una tregua todavía vigente con los turcos. En esa coyuntura, los conocimientos adquiridos por Cervantes sobre el Magreb, sus tierras y sus gentes podían ser útiles a su rey. Por esta razón el 23 de mayo de 1581 el veterano de la batalla de Lepanto volvía a embarcarse en Cádiz, esta vez con el propósito de cumplir una misión secreta al servicio del Estado: recabar noticias que permitieran esclarecer los graves rumores africanos ya citados. Se sabe que en aquel viaje el comisionado recaló primero en Orán y luego en la ciudad de Mostaganerm. En ambos lugares entró en contacto con hombres pagados por España de los que supo extraer algunos valiosos informes secretos que luego trasladaría a Mateo Vazquez tras volver a Lisboa, la misma ciudad donde un año antes había recibido sus órdenes. Sin embargo, tras aguardar por meses una nueva misión, el antiguo soldado y eventual informador de la corona española Miguel de Cervantes decidió regresar a Madrid donde, para nuestra fortuna, retomaría su afición a las letras…
El anterior fragmento biográfico ha sido extraído de un divertido y bien documentado libro publicado hace varios años por mi amigo el periodista y escritor Fernando Martínez Laínez. El texto narra los coqueteos más o menos esporádicos mantenidos con el mundo de lo secreto por un selecto puñado de autores: desde el propio Cervantes hasta John Le Carré pasando por Quevedo, Voltaire o Rabelais (Escritores espías. La insólita vida de los grandes de la literatura, Temas de Hoy). En esa lectura pueden encontrarse buenos ejemplos de que, cuando menos, el desarrollo de misiones de “inteligencia” (y no sólo de espionaje, término de sentido más estrecho …) ha sido una práctica tan antigua como la fundación de las propias instituciones políticas que las alentaron y de los Estados que aún hoy las promueven (todos los del mundo). No obstante, ni la mayoría de los agentes de inteligencia han sido escritores ni personajes de público recuerdo, ni su oficio queda fielmente reflejado en la literatura y las películas de espionaje.
El aprovechamiento de las historias y sucesos sobre agencias y agentes secretos como materia de ficción y su tratamiento periodístico con tintes sensacionalistas (cuando no directamente fabuladores e irresponsables) han suscitado una imagen pública bastante distorsionada de las funciones que desempeñan y deben desempeñar los servicios de inteligencia de las actuales sociedades democráticas. Por supuesto, los errores y abusos realmente cometidos en el pasado lejano y reciente resultan de gran ayuda para explicar los tópicos y suspicacias al respecto. No hace mucho que ha aparecido publicado en castellano Legado de cenizas (Debate), del periodista del New York Times Tim Weiner. Se trata de un trabajo bien documentado que, además, se venderá estupendamente en España porque cumple a la perfección el confesado propósito de poner verde a la controvertida y mítica Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA). No hay que ser un progre del 68 para deplorar el cinismo y la falta de escrúpulos aplicados por la CIA a muchas de las operaciones que llevara a cabo durante la guerra fría, incluyendo la orquestación de varios golpes de Estado y el apoyo a regímenes tan execrables como el del general Pinochet (conforme a directrices emanadas de la Casa Blanca). Aunque sí hace falta tener mucha nostalgia de la vieja izquierda para seguir creyendo que aquellos pecados de la CIA puedan siquiera equipararse en gravedad y brutalidad a los cometidos por otras agencias secretas, en especial las que tenían su sede tras el muro de Berlín. Sea como fuere, el libro de Weiner abruma por la cantidad de informaciones fiables empleadas para desmitificar -con razón- a la CIA, además de sugerir algunas importantes conclusiones. Weiner identifica acertadamente la raíz de muchos de los errores e inmoralidades cometidos por la CIA (y en las que también han incurrido o pueden incurrir otras agencias de igual condición). Como argumenta Weiner, los recursos y el tiempo invertidos en operaciones encubiertas (habitualmente ilegales y criminales) han impedido que la agencia estadounidense desempeñará con suficiente eficiencia la que debe ser misión primordial de cualquier servicio de inteligencia: elaborar conocimiento de alta calidad (en buena medida obtenido por procedimientos secretos) que perfeccione las decisiones estatales destinadas a afrontar y prevenir diversos riesgos y amenazas a la seguridad y los intereses vitales del propio país y de sus ciudadanos.
Dejando atrás el caso particular de la CIA, conviene recordar que siendo la nuestra una época radicalmente distinta a la de la guerra fría, hoy por hoy ni Estados Unidos ni ningún otro país democrático está libre de enemigos y peligros. Por consiguiente, sigue resultando indispensable que esa clase de países, incluido el nuestro, dispongan de unos servicios de inteligencia competentes, además de honestos. Precisamente, y aunque lo ignoren muchos de nuestros conciudadanos, ese ha sido el empeño que ha guiado la evolución de los propios servicios de inteligencia españoles desde el inicio de la transición. De hecho, el apoyo prestado por dichos servicios al nacimiento y la consolidación de nuestra actual democracia aún no ha sido suficientemente reconocida. E igual podría decirse de los sacrificios ofrecidos por numerosos agentes y analistas para dar apoyo a la lucha antiterrorista y a las misiones emprendidas por tropas españolas fuera de nuestras fronteras (como, por ejemplo, los siete agentes del CNI abatidos en Irak, en noviembre de 2003).
Por fortuna, aquel empeño en la mejora de nuestros servicios de inteligencia persiste aún hoy y ha sido recientemente reforzado con un ambicioso proyecto promovido por el propio Centro Nacional de Inteligencia con tres objetivos complementarios: dar a conocer el sentido legal y legítimo de sus propias funciones (naturalmente no sus actividades y procedimientos concretas que deben seguir siendo secretas), sensibilizar a la opinión pública española sobre los riesgos y amenazas globales y locales afrontados por dicha agencia, así como por otros servicios de información españoles, y promover la reflexión e investigación académicas relacionadas con temas estratégicos y de seguridad y con la organización y el perfeccionamiento de los organismos de inteligencia. En unos pocos años esta iniciativa para el impulso de una “cultura de inteligencia” se ha concretado en el patrocinio de una Cátedra y un instituto de investigación ubicados en dos universidades públicas madrileñas (Universidad Rey Juan Carlos y Carlos III), el lanzamiento de una revista científica y la organización de un primer Congreso Nacional de Inteligencia que se celebró hace una semana en Madrid, con nutrida representación de investigadores académicos y profesionales de la seguridad y la defensa. Los debates producidos en este congreso, en los que tuve ocasión de participar, versaron sobre asuntos de enorme interés (sistemas y organismos de inteligencia, conflictos armados, terrorismo, crimen organizado, geoestrategia, prospectiva sobre seguridad y economía, etc.) y mostraron un rostro de los servicios de inteligencia de los países democráticos muy distinto al de otros tiempos y al de los géneros de ficción. Quedó clara igualmente la clásica necesidad que motiva al uso de la inteligencia y que se vuelve imperiosa en un mundo abrumado de complejidades e incertidumbres: saber para prever y prever para prevenir.
El Imparcial

martes, 14 de octubre de 2008

Conferencia de Gert Wilders: el futuro de Europa es irremisiblemente islámico

Geert Wilders, diputado holandés y Presidente del Partido para la Libertad de los Países Bajos, el 25 de septiembre de 2008  pronunció esta conferencia en Nueva York, en el Four Season -Cuatro Estaciones- New York, en el Hudson Institute.
Su visión sobre la irremisible islamización de Europa no es muy optimista.

Queridos amigos, Muchas gracias por invitarme. Es grato estar en Four Seasons. Yo vengo de un país que tiene sólo una temporada: una temporada de lluvias que comienza el 1 de enero y termina el 31 de diciembre. Cuando tenemos tres días de sol seguidos, el Gobierno declara emergencia nacional. Por lo tanto, Four Seasons, (Cuatro Estaciones) es nuevo para mí.
Es magnífico estar en New York. Cuando veo los rascacielos y edificios de oficinas, creo en lo que Ayn Rand dijo: “El cielo sobre Nueva York y la voluntad del hombre hecha visible.” Por supuesto. ¡Que habría sido en todas partes sin los holandeses! Todavía averiguarían cómo comprar esta isla a los indios. Pero nos complace ver que hicimos por ustedes. Y, francamente, ustedes hicieron un trabajo mucho mejor de lo que posiblemente se podría haber hecho.

Yo vengo a América con una misión. No todo está bien en el Viejo Mundo. Hay un enorme peligro inminente, y es muy difícil ser optimista. Podemos estar en la fase final de la islamización de Europa. Esto no sólo es un peligro claro y actual para el futuro de la propia Europa, es una amenaza para América Latina y la simple supervivencia de Occidente. El peligro inminente que veo es el escenario de América como el último hombre de pie. Veo a los Estados Unidos como el último bastión de la civilización occidental frente a una Europa islámica. En una generación o dos, EE.UU. se preguntará a si mismo: ¿Quién ha perdido Europa? Patriotas de toda Europa arriesgan sus vidas cada día para evitar, precisamente, que este escenario se convierta en una realidad.
Mi breve conferencia consta de 4 partes.
En primer lugar voy a describir la situación sobre el terreno en Europa. A continuación, voy a decir algunas cosas sobre el Islam. En tercer lugar, si ustedes todavía están aquí, voy a hablar un poco sobre la película que acaban de ver. Para terminar les contaré acerca de una reunión a celebrarse en Jerusalén.

La Europa que conocemos está cambiando. Ustedes han visto probablemente los hitos. La Torre Eiffel y Trafalgar Square y los edificios de la antigua Roma y quizás los canales de Ámsterdam. Todavía están allí. Y todavía se puede mirar lo mismo, como fue hecho hace cien años.
Pero en todas estas ciudades, a veces, a pocas cuadras de su destino turístico hay otro mundo. Un mundo que muy pocos visitantes ven y que no aparece en su guía turística. Es el mundo paralelo de la sociedad musulmana creada por la inmigración en masa. En toda Europa una nueva realidad va en aumento: todo es musulmán, son muy pocas las personas nativas que residen en esos barrios o incluso son vistos. Y si es así, podrían lamentarlo.
Esto va para la policía también. Es el mundo de cabeza de pañoletas, donde las mujeres caminan alrededor, en menor número por las tiendas, con cochecitos de bebé y un grupo de niños. Sus maridos, o amos de esclavos, si Ud. lo prefiere, caminan tres pasos por delante. Con muchas mezquitas en la esquina de la calle. Las tiendas tienen signos que Ud. y yo no podemos leer. Será muy difícil encontrar alguna actividad económica. Son ghettos musulmanes controlados por fanáticos religiosos. Barrios musulmanes que se multiplican en las ciudades de toda Europa y que son los elementos básicos para el control territorial de cada vez más porciones de Europa, calle por calle, barrio por barrio, ciudad por ciudad.

En la actualidad hay miles de mezquitas en toda Europa. Con congregaciones más grandes de las que hay en las iglesias. Y en cada ciudad europea hay planes para construir súper mezquitas que dejarán diminutas a toda iglesia en la región. Evidentemente, la señal es la siguiente: nosotros imponemos la regla.
Muchas ciudades europeas ya tienen una cuarta parte musulmana: acaban de tomar Ámsterdam, Marsella y Malmö en Suecia. En muchas ciudades la mayoría de la población menor de 18 años es musulmana. París está rodeada por un anillo de barrios musulmanes. Mohammad es el nombre más popular entre los niños en muchas ciudades. En algunas escuelas primarias de Ámsterdam la granja ya no puede ser mencionada, porque eso significaría también mencionar el cerdo, y sería un insulto a los musulmanes. Muchas escuelas estatales en Bélgica y en Dinamarca sólo sirven alimentos “halal” a todos los alumnos. En vez de existir tolerancia, los gays de Ámsterdam son golpeados casi exclusivamente por musulmanes.

Las mujeres no-musulmanas habitualmente escuchan “puta, puta”. Las antenas satelitales no apuntan a las estaciones de televisión local, pero si a las estaciones del país de origen. En Francia, se recomienda a los maestros de las escuelas evitar los autores que se consideren ofensivos para los musulmanes, incluidos Voltaire y Diderot, lo mismo en el caso de Darwin. La historia del Holocausto, en muchos casos ya no se enseña, porque hiere la sensibilidad de los musulmanes. En Inglaterra los tribunales de la Sharia son ahora, oficialmente, parte del sistema jurídico británico. Muchos barrios en Francia no son zonas para la mujer sin la cabeza cubierta con pañuelos. La semana pasada, un hombre casi murió después de ser golpeado por musulmanes en Bruselas, porque bebió durante el Ramadán.
Los judíos huyen de Francia en números record. Se escapan de la peor ola de antisemitismo desde la Segunda Guerra Mundial. El francés es ahora comúnmente hablado en las calles de Tel Aviv y Netanya, Israel. Podría seguir permanentemente con historias como esta. Historias acerca de la islamización.
Un total de cincuenta y cuatro millones de musulmanes viven ahora en Europa. La Universidad de San Diego recientemente calculó que un asombroso 25 por ciento de la población en Europa será musulmana dentro de 12 años a partir de ahora. Bernhard Lewis ha pronosticado una mayoría musulmana a finales de este siglo.
Ahora estos son sólo números. Y los números no serían una amenaza si los inmigrantes musulmanes tuvieran un fuerte deseo de integrarse. Sin embargo, hay pocos indicios de ello. El Pew, Centro de Investigación, informó que la mitad de los franceses musulmanes ven su lealtad al Islam superior a su lealtad a Francia. Un tercio de los musulmanes franceses no se oponen a los ataques suicidas. El Centro Británico para la Cohesión Social informó que un tercio de los estudiantes musulmanes británicos están a favor de un califato en todo el mundo. Un estudio holandés informó que la mitad de los musulmanes holandeses admiten “entender” los ataques del 11 de septiembre.

La demanda de los musulmanes es lo que ellos llaman «el respeto». Y así es como les damos respeto. Nuestras elites están dispuestas a darles. Eso es ceder. En mi propio país hemos sido llamados por un miembro del gabinete a convertir los días festivos musulmanes en días de fiestas oficiales del estado. O declaraciones de otro miembro del gabinete, diciendo que el Islam es parte de la cultura holandesa. O una afirmación del abogado general Demócrata Cristiano que esta dispuesto a aceptar la sharia en los Países Bajos si hay una mayoría musulmana. Tenemos miembros del gabinete con pasaportes de Marruecos y Turquía.
Las demandas musulmanas son apoyadas por el comportamiento ilegal, que van desde delitos menores y de violencia al azar, por ejemplo, -contra los trabajadores de ambulancia y los conductores de autobús-, a los pequeños disturbios. París ha sido testigo del levantamiento en los suburbios de bajos ingresos, el banlieus. Algunos prefieren considerar que se tratan de incidentes aislados, pero yo lo llamo una intifada musulmana. Denomino a los autores “colonos”. Porque eso es lo que son. Ellos no vienen a integrarse en nuestras sociedades, sino que vienen a integrar nuestra sociedad en sus Dar-al-Islam. Por lo tanto, son colonos.

Gran parte de esta violencia en las calles que mencione se dirige exclusivamente contra los no musulmanes, obligando a muchos nativos a abandonar sus barrios, sus ciudades, sus países.
Los políticos tímidos lejos están de adoptar una postura en contra de esta creciente sharia. Ellos creen en la igualdad de todas las culturas. Por otra parte, en un nivel mundano, los musulmanes son ahora un voto decisivo que no puede ser ignorado.
Nuestros muchos problemas con el Islam no pueden explicarse por la pobreza, la represión o la Comunidad Europea del pasado colonial, como dicen las reclamaciones de la izquierda. Tampoco tiene nada que ver con los palestinos o las tropas americanas en Iraq. El problema es el Islam en sí.
Permítame darles un resumen del Islam 101. (NTr: Web que explica el Islam) Lo primero que necesitan saber sobre el Islam es la importancia del libro del Corán. El Corán es la palabra personal de Allah, revelado por un ángel a Mahoma, el profeta. Aquí es donde comienza la molestia. Cada palabra en el Corán es la palabra de Alá y por lo tanto no abierto a la discusión o interpretación. Es válido para todos los musulmanes y para todos los tiempos. Por lo tanto, no existe tal cosa como un Islam moderado. Claro, hay un montón de musulmanes moderados. Sin embargo, un Islam moderado no existe.

El Corán pide odio, violencia, sumisión, asesinato y terrorismo. El Corán exhorta a los musulmanes a matar a los no musulmanes para aterrorizarlos y para cumplir con su deber de emprender la guerra: la jihad violenta. Jihad es un deber para cada musulmán, el Islam es gobernar el mundo - por la espada. El Corán es claramente antisemita, describiendo a los judíos como monos y cerdos
.
La segunda cosa que se necesita saber es la importancia del profeta Mohammad. Su comportamiento es un ejemplo para todos los musulmanes y no puede ser criticado. Ahora, si Mohammad ha sido un hombre de paz, digamos como Gandhi y la Madre Teresa unidos en uno solo, no habría ningún problema. Sin embargo, Mohammad fue un caudillo, un asesino de masas, un pedófilo, y tenia varios matrimonios al mismo tiempo. La tradición islámica nos dice la forma en que luchó en las batallas, cómo asesino a sus enemigos e incluso hubo prisioneros de guerra ejecutados.
Mohammad mismo sacrifico a la tribu judía de Banu Qurayza. Aconsejo sobre las cuestiones de esclavitud, pero nunca aconsejo liberar a los esclavos. El Islam no tiene otra moral que el avance del Islam. Si es bueno para el Islam, es bueno. Si es malo para el Islam, es malo. No hay ninguna zona gris u otro lado.

El Corán como Alá, la propia palabra, y Mahoma como el hombre perfecto son las dos facetas más importantes del Islam. Que nadie se engañe que el Islam es una religión. Claro, tiene un dios, y en el futuro 72 vírgenes. Pero, en su esencia, el Islam es una ideología política. Es un sistema que establece las disposiciones para la sociedad y la vida de cada persona. El Islam quiere dictar cada aspecto de la vida. Islam significa “sumisión”. El Islam no es compatible con la libertad y la democracia porque se impone por la sharia. Si usted quiere comparar el Islam a algo, compárelo con el comunismo o nacional-socialismo, estas son todas las ideologías totalitarias.
Esto es lo que necesitan saber sobre el Islam con el fin de entender lo que está sucediendo en Europa. Para millones de musulmanes el Corán y la vida de Mohammad no tienen 14 siglos de antigüedad, son una realidad cotidiana, un ideal, que guía todos los aspectos de sus vidas. Ahora saben por qué Winston Churchill ha llamado al Islam “la fuerza más retrógrada en el mundo”, y la razón por la que Mein Kampf fue comparado con el Corán.
Lo que me lleva a mi película, Fitna.

Yo soy un legislador, y no un cineasta. Pero sentí que tenía la obligación moral de educar sobre el Islam. El deber de dejar claro que el Corán está en el corazón de aquello que algunas personas llaman terrorismo, pero es en realidad la jihad. Quería demostrar que los problemas del Islam están en el centro del Islam, y no pertenecen a su margen.
Ahora, desde el día en que el plan de mi película se hizo público, causó bastante revuelo en los Países Bajos y en toda Europa. En primer lugar, hubo una tormenta política con líderes del gobierno con gran pánico en todo el continente. Los Países Bajos fueron puestos bajo una mayor alerta de terror a causa de posibles ataques o una revuelta por parte de nuestra población musulmana. La rama holandesa de la organización islámica Hizb ut-Tahrir declaró que los Países Bajos los atacaban. Internacionalmente, hubo una serie de incidentes.

Los talibanes amenazaron con organizar más ataques contra tropas holandesas en Afganistán, y un sitio Web vinculado a Al Qaeda publicó el mensaje que debíamos ser asesinados, mientras que diversos muftíes en el Oriente Medio dijeron que yo sería responsable de todo el derramamiento de sangre después de la investigación de la película. En Afganistán y Pakistán, la bandera de los Países Bajos fue quemada en varias ocasiones. Muñecos que me representaban también fueron quemados. El Presidente de Indonesia anunció que nunca seré admitido de nuevo en Indonesia, mientras que el Secretario General de la ONU y la Unión Europea emitieron cobardes declaraciones en el mismo orden de ideas, como las formuladas por el Gobierno de los Países Bajos. Podría seguir y seguir. Es una absoluta vergüenza, una decepción.

Tuve gran cantidad de problemas legales seguidos y no han terminado todavía. El Estado de Jordania, actualmente, está litigando en contra mía Sólo la semana pasada se renovó en la Agencia de Seguridad informes sobre un aumento de alertas de terror en los Países Bajos a causa de Fitna.
Ahora, me gustaría decir algunas cosas acerca de Israel. Porque, muy pronto, nos reuniremos en su capital. La mejor manera para un político en Europa de perder votos es decir algo positivo acerca de Israel. El público ha aceptado con entusiasmo la narrativa palestina, y considera a Israel como el agresor. Yo, sin embargo, seguiré hablando bien de Israel. Veo la defensa de Israel como una cuestión de principios. He vivido en este país y lo he visitado decenas de veces. Yo apoyo a Israel. En primer lugar, porque es la patria judía después de dos mil años de exilio incluyendo Auschwitz, en segundo lugar porque es una democracia, y tercero porque Israel es nuestra primera línea de defensa.
Samuel Huntington escribe tan acertadamente: “El Islam tiene fronteras sangrientas”.
Israel se encuentra precisamente en esa frontera. Este minúsculo país está situado sobre la falla de la jihad, frustrando su avance territorial. Israel se enfrenta a las líneas del frente de la jihad, como Cachemira, Kosovo, Filipinas, el sur de Tailandia, Darfur en Sudán, el Líbano, y Aceh, en Indonesia. Israel está simplemente en el camino. De la misma forma lo fue el oeste de Berlín durante la Guerra Fría.

La guerra contra Israel no es una guerra contra Israel. Es una guerra contra Occidente. Es la jihad. Israel esta simplemente recibiendo los golpes que se suponen para todos nosotros. Si no hubiera habido Israel, el imperialismo islámico habría encontrado otros lugares para liberar su energía y su deseo de conquista. Gracias a los padres israelíes que envían a sus hijos al ejército y permanecen despiertos en la noche, los padres de familia en Europa y América pueden dormir bien y soñar, desconocen los peligros que se ciernen.
Muchos en Europa argumentan en favor de abandonar Israel a fin de atender las quejas de nuestras minorías musulmanas. Pero si Israel fuera capaz, Dios no lo quiera, de caerse, eso no aportaría ningún consuelo a Occidente. Tampoco significaría que nuestras minorías musulmanas, de repente, cambiarían su comportamiento y aceptarían nuestros valores. Por el contrario, el final de Israel daría un enorme impulso a las fuerzas del Islam. Ellos, y con razón, ven la desaparición de Israel como prueba que Occidente es débil y condenado. El fin de Israel no significa el fin de nuestros problemas con el Islam, sólo seria el comienzo. Esto significaría el inicio de la batalla final de la dominación del mundo. Si Israel puede conseguirlo, se puede conseguir todo. Por lo tanto, no es que Occidente tiene un interés en Israel. Es Israel.

Es muy difícil ser optimista frente a la creciente islamización de Europa. Todas las mareas están en contra de nosotros. En todos los frentes estamos perdiendo. Demográfico: el ímpetu esta con el Islam. La inmigración musulmana es aún un motivo de orgullo dentro de los partidos gobernantes liberales. Las academias, las artes, los medios de comunicación, los sindicatos, las iglesias, el mundo de los negocios, toda la clase política, todos han sido convertidos a la teoría suicida del multiculturalismo. Los así llamados periodistas voluntarios etiquetan a todos los críticos de la islamización como una “extrema derecha” o “racistas”. El establishment completo tiene toda la cara hacia nuestro enemigo. Izquierdistas, liberales y cristiano-demócratas están ahora todos en la cama con el Islam.

Esta es la cosa más dolorosa para ver: la traición de nuestras elites. En este momento en la historia de Europa, nuestras elites se supone que nos lideran. Para defender siglos de civilización. Para defender nuestra herencia. Para honrar nuestros eternos valores judeo-cristianos que han hecho de Europa lo que es hoy. Sin embargo, hay muy pocos signos de esperanza vistos a nivel gubernamental. Sarkozy, Merkel, Brown, Berlusconi, en privado, saben probablemente lo grave de la situación. Sin embargo, cuando la pequeña luz roja de la cámara se enciende, miran a la cámara y nos dicen que el Islam es una religión de paz, y todos debemos tratar de conseguir algo placentero y cantar Cumbayá. Ellos voluntariamente, participan en lo que el Presidente Reagan ha llamado tan acertadamente: “La traición de nuestro pasado, el despilfarro de nuestra libertad”.

Si hay esperanza en Europa, esta vendrá de la gente, no de las elites. El cambio sólo puede venir de los pueblos. Tiene que venir de los propios ciudadanos. Sin embargo, estos patriotas tendrán que tener un conjunto de políticas, leyes jurídicas y el establecimiento de los medios de comunicación.
En los últimos años se han producido algunos pequeños, pero alentadores, indicios de un renacimiento del espíritu europeo original. Tal vez las elites a su vez den la espalda a la libertad, el público no. En mi país, los Países Bajos, el 60 por ciento de la población considera a la inmigración masiva de musulmanes como el error número uno de la política desde la Segunda Guerra Mundial. Y otro 60 por ciento ve al Islam como la mayor amenaza para nuestra identidad nacional. No creo que la opinión pública en Holanda sea muy diferente de otros países europeos.

Las Fiestas Patrias que se oponen a la jihad son cada vez más, contra todos los pronósticos. Mi propio partido debutó hace dos años, con cinco por ciento de los votos. Ahora está en el diez por ciento en las encuestas. Lo mismo puede igualmente decirse de todos los partidos en Europa. Ellos son la lucha contra el establishment liberal, y están ganando bases en la arena política, un votante por vez.
Ahora, por primera vez, en estas Fiestas Patrias nos reuniremos e intercambiaremos experiencias. Puede ser el comienzo de algo grande. Algo que podría cambiar el mapa de Europa en los próximos decenios. También podría ser la última oportunidad de Europa.
En diciembre de este año una conferencia tendrá lugar en Jerusalén. Gracias al profesor Aryeh Eldad, miembro de la Knesset, seremos capaces de ver Fitna en la Knesset y discutir la construcción de la jihad. Estamos organizando este evento en Israel para hacer hincapié en el hecho que estamos todos juntos en el mismo barco, y que Israel es parte de nuestro patrimonio común. Los asistentes serán un público selecto. Las organizaciones racistas no se permitirán. Y vamos a admitir sólo las partes que sean sólidamente democráticas.
Esta conferencia será el inicio de una Alianza Europea de patriotas. Esta alianza servirá como eje de todas las organizaciones y los partidos políticos que se oponen a la jihad y la islamización. Por esta Alianza yo busco su apoyo.

Este esfuerzo puede ser crucial para América y el Oeste. América puede aferrarse al sueño que, gracias a su ubicación, está a salvo de la yihad y la sharia. Sin embargo, hace siete años a la fecha, todavía había humo pasando de cero, a raíz de los ataques que hizo añicos ese sueño. Sin embargo, hay un peligro aún mayor que los ataques terroristas, el escenario de América como el último hombre de pie. Las luces pueden ir en Europa más rápidamente de lo que usted puede imaginar. Una Europa islámica significa una Europa sin libertad y sin democracia, un páramo económico, una pesadilla intelectual, y una pérdida de poderío militar para los Estados Unidos - como sus aliados se convierten en enemigos, enemigos con bombas atómicas. Con una Europa Islámica, sería América por sí sola para preservar el patrimonio de Roma, Atenas y Jerusalén.

Queridos amigos, la libertad es el bien más preciado de los regalos. Mi generación nunca tuvo que luchar por esa libertad, nos fue ofrecida a nosotros en bandeja de plata, por las personas que lucharon por ella con su vida. En toda Europa todos los cementerios de América nos recuerdan a los jóvenes muchachos que nunca volvieron a casa, y cuya memoria apreciamos. Mi generación no tiene esta libertad, somos simplemente sus custodios. Sólo podemos entregar esta difícilmente ganada libertad a los niños de Europa en el mismo estado en que se ofrece a nosotros. No podemos lograr un acuerdo con mulás e imanes. Las generaciones futuras nunca nos perdonarán. No podemos desperdiciar nuestras libertades. Simplemente no tenemos derecho a hacerlo.
Esta no es la primera vez que nuestra civilización está en peligro. Hemos visto los peligros antes. Hemos sido traicionados por nuestras élites antes. Ellos han estado con nuestros enemigos antes. Y, sin embargo, entonces, la libertad prevaleció.

Estos no son tiempos para tomar lecciones de apaciguamiento, capitular, regalar, o renunciar dando arriba o dando abajo. Estos no son tiempos de extraer lecciones del Sr. Chamberlain. Estos son tiempos que nos llaman a extraer lecciones del Sr. Churchill y las palabras que habló en 1942:
“Nunca rendirse, nunca, nunca, nunca, nunca, en nada grande o pequeño, grande o chico, nunca rendirse salvo a las convicciones de honor y el buen sentido. Nunca ceder a la fuerza, nunca ceder ante el aparentemente aplastante poderío de los enemigos”

Traducción: dori lustron www.porisrael.org
Fuente: theblackcordelias
http://theblackcordelias.wordpress.com/

jueves, 9 de octubre de 2008

Osadía de máxima calidad, José García Domínguez


José García Dominguez en Libertad Digital:


Debe pensar que todos, incluidos los que no le votamos, somos discapacitados cognitivos de capirote y con balcones a la calle. No se me ocurre otra explicación a osadía tan sin límites como la suya. Y es que hay que ser algo más que audaz –por ejemplo, temerario– para tratar de vender una moto como ésa de los "activos de máxima calidad", los que ansía mercar por nuestra cuenta y riesgo a los bancos y cajas del sistema financiero más sólido del mundo. Con lo sencillo que hubiera sido dirigirse a la Nación –o como quiera que él llame a la incierta explanada que resta entre Francia, Portugal y el Sultanato de Marruecos– y confesarle tal que así la acongojante verdad:

Señoras y señores, la deuda que a estas horas mantienen con la banca las promotoras inmobiliarias y las grandes empresas constructoras españolas asciende al sideral montante de 470.000 millones de euros, prácticamente la misma cifra que ha destinado George W. Bush a su gigantesco plan para rescatar al sistema financiero norteamericano (505.507 millones de euros). Por lo demás, si la cotización en Bolsa de tales sociedades ha caído en lo que va de año un promedio del noventa y el cincuenta por ciento, respectivamente, ello no obedece a que los inversores sean criptomarianófobos conjurados que no están p´ayudar, sino, simplemente, a que presuntos activos de máxima calidad han devenido en contrastados chicharros de paupérrima solvencia."

Así las cosas, no les voy a engañar. Imitando a pies juntillas a mi denostado Bush, arrancaré cincuenta mil millones de euros de sus escuálidos bolsillos con el fin de socializar una parte de las inmensas cordilleras de basura fiduciaria que han crecido como setas a la sombra de los balances de comprobación y saldos de los bancos. Por lo demás, huelga decir que serán ustedes, los contribuyentes, los únicos membrillos que habrán de cargar con el quebranto cierto de negocio tan ruinoso como el que ahora les prescribo.

En fin, ustedes, como el del anuncio de Media Markt, no son tontos. De ahí que no se les escapará que estos magnos ejercicios de salvamento y socorrismo sólo tiene sentido financiero bajo esa gravosa premisa: traspasando al Estado única y exclusivamente los activos tóxicos; la purria degradada, devaluada e invendible; inmunda caución de la que ni siquiera se antoja posible discernir cuánto habría de valer, si es que algo vale, pues nadie está dispuesto a soltar un miserable céntimo por ella en el mercado. ¿O acaso resta alguien tan rematadamente cándido como para pensar que ayudaría en algo a la solvencia del sistema desposeer a los bancos de los activos de verdad, los únicos que aún generan confianza en sus clientes?

Pero no caerá esa breva.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.



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martes, 7 de octubre de 2008

¿Ha pagado Zapatero dinero a Al Qaida? por Luís María Anson, El Imparcial

Ahora resulta que no sólo se pagaron 1,5 millones de dólares a los piratas que secuestraron en aguas internacionales a nuestro pesquero Playa de Baquio sino que un porcentaje de esa cantidad estaba destinado a los terroristas de Al Qaida. La información la ha difundido la agencia Reuters, de sólida solvencia, y procede del familiar de uno de los piratas.

Como Rajoy andaba por esas fechas enzarzado en disputas intestinas con los que querían lógicamente que dimitiera tras su derrota electoral, el Gobierno escapó de rositas de su vergonzosa actuación, al someterse al chantaje de los piratas. Zapatero no quería líos y lo mejor para evitarlos era pagar directa o indirectamente, aunque la claudicación envalentonara a los piratas para nuevas tropelías. Una parte del dinero pagado fue, para colmo, a engrosar las arcas terroristas de Al Qaida. Mientras Francia, ante un caso similar, reaccionó con la dignidad y la fuerza, Zapatero se sumió en la indignidad y la claudicación, lo mismo que hizo cuando se embarcó en el proceso de rendición ante Eta.

Jamás hubiera hecho Felipe González una cosa así. Tampoco Aznar. Hay cuestiones que afectan a la dignidad de una nación y eso exige que el gobernante arrostre las consecuencias. El pan para hoy y hambre para mañana es una forma tórpida de entender la política. El todo vale del ludópata que nos gobierna conduce a decisiones tan vergonzosas como la que acaba de desvelarse.

El Partido Popular que estaba en plena trifulca interna cuando se produjo el suceso tiene ahora la oportunidad de exigir nuevas explicaciones al Gobierno. A la opinión pública le asiste el derecho a saber lo que pasó, quién pago realmente el rescate, cómo se efectuó el pago y si se conocía o no que parte del chantaje iba a alimentar las alcancías de Al Qaida, el grupo terrorista que, según dicen, estuvo detrás de la atrocidad del 11-M en Madrid.

Luis María Anson
de la Real Academia Española


LUIS MARÍA ANSON es presidente de EL IMPARCIAL

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El Optimismo ha muerto

"El optimismo ha muerto" es un artículo de S. McCoy, en El Confidencial.com

Hace poco más de una semana publiqué uno de los artículos que más me han costado escribir desde que me incorporé al grupo de comentaristas de El Confidencial. Bajo el título, La Crisis no tiene Freno, comenzaba de la siguiente manera: “Cuidadín, cuidadín porque la cosa pinta, no fea, sino muy fea. Horripilante, diría yo. Se está produciendo un salto cualitativo de enorme trascendencia para la resolución de la crisis: la desconfianza de unos bancos con los otros se está trasladando peligrosamente a la ciudadanía. Y ésta sí que tiene capacidad de dar la puntilla al sistema financiero en su conjunto. El despotismo ilustrado (todo para el pueblo pero sin el pueblo) que había presidido la actividad bancaria hasta hace bien poco (con una pléyade de clientes sosteniendo, ante la mirada complaciente del monarca regulatorio, los sustanciosos privilegios salariales de unos pocos) puede quebrarse, si no está roto ya, fruto de una silenciosa rebelión”. Advertía entonces que el nivel de frustración de los agentes económicos era tal que la experiencia comenzaba a imponerse sobre la esperanza, toda vez que “la certeza última comienza a ser que cualquier intervención es una gota en el océano de las disfunciones que la crisis actual está provocando en el sistema. Concluía, por último, alertando de que “estamos, por tanto, en un momento crítico de la coyuntura actual en el que puede quedar tocado el mecanismo de transferencia de fondos desde el ahorro a la inversión, ahondando en el colapso del sistema”.

En ese momento era plenamente consciente de la importancia que podía tener que, un escenario como el que mi pieza intuía, finalmente se materializara. De ahí que, haciendo el símil, la redactara con pluma de plomo y la acompañara de un mensaje de transparencia, realismo y responsabilidad que hoy creo más imprescindible que nunca. No busquen en estas líneas iniciales ningún tipo de espíritu reivindicativo del tipo “ya lo dijo McCoy”. Ni siquiera un yo-me-mi-conmigo al más puro estilo Ansón. Todo lo contrario. Comparto simplemente con ustedes el resultado de una terrible frustración personal que se deriva, precisamente, de haber pertenecido al campo de los que, de forma agorera, hemos predicho, con mayor o menor fortuna a lo largo de los dos últimos años, que una situación como la actual no sólo podía suceder sino que casi parecía inevitable que acaeciera, antes o después. Cuando se construyen burbujas del tamaño de las que ahora estallan y las autoridades no quieren dejar actuar a unas fuerzas del mercado que no han dudado en encontrar acomodo a los activos buenos de las entidades malas (Lehman-Barclays, BNP-Fortis, Wells Fargo o Citi-Wachovia, JP Morgan-WaMu con 10.000 millones de ampliación de capital sobresuscrita), lo menos que se puede esperar es que aprendan de los errores del pasado, no se precipiten en su actuación presente y traten de evitar que todos nos veamos abocados a un futuro peor.

No ha sido el caso. Más bien al contrario. Las distintas medidas adoptadas hasta ahora, aparte de haberse demostrado equivocadas a lo largo de la Historia, al menos para tratar una crisis de crédito como la actual, han traído consigo dos consecuencias, en mi modesta opinión, terribles. Por una parte ha provocado una traslación de los mecanismos de confianza de la parte privada del sistema a la pública. Probablemente, dirán algunos, algo inevitable hoy en día. No estoy de acuerdo. No puede producirse una exclusión total de la una por parte de la otra, tal y como ocurre en la actualidad. Porque de lo contrario nos podemos encontrar, y de hecho nos encaminamos a pasos agigantados, con una situación similar a la del 29 en la que cualquier mecanismo de incentivo de liquidez era completamente inútil. La banca, tratando con la ayuda estatal de resolver sus problemas, no financiaba y, al no financiar, se estrangulaba la economía real que, precisamente, para evitar su asfixia, retiraba sus fondos de las instituciones con objeto de poder mantener su actividad y gastos corrientes, lo que, a su vez, conducía a que las entidades necesitaran más dinero público para restablecer sus balances pero no para prestar y así sucesivamente. Un círculo vicioso que sólo se puede romper saltando el escalón intermedio que es, precisamente, la banca comercial. No es de extrañar que comiencen a oírse voces que reclaman un auxilio directo a las empresas y no a los bancos, ante una situación como la descrita.

Pero más relevante que todo eso, y ya es decir, es la adopción del papel de exclusivo salvador del sistema financiero que las autoridades se han arrogado, a uno y otro lado del Atlántico. Comentábamos en el mismo artículo al que hacíamos referencia al inicio del Valor Añadido de hoy, que quizá uno de los mayores errores políticos que se han producido en estos últimos casi ya catorce meses es el discurso de Bush ante la nación presentando el plan de Bernanke y Paulson como la única alternativa posible. ¿Susto o muerte?, como en el chiste. Una majadería cuyas consecuencias inmediatas la han vivido en sus propias carnes los norteamericanos ayer. Bueno, ellos y todos los demás. Una sobre estimación, sin duda, de su poder sólo equivalente a su capacidad de infra estimación, no desde su inicio sino en su gestación, que ha durado casi una década, de la verdadera dimensión de la crisis actual. Colocándose como LA solución, en una absurda e innecesaria apuesta a rojo o negro llena de tintes catastrofistas, ha conseguido que, llegado el día después sin una mejora sustancial de la situación, el recorrido sólo pudiera ser hacia los infiernos. Como así ha ocurrido. Quien se extrañe ahora del take the money and run como si no hubiera un mañana del americano medio es que vive en una candidez alarmante. Resulta curioso contemplar como gente de mercado tan experimentada ha visto que se trataba de un clavo ardiendo y no han dudado en abrazarlo con frenesí, les iba el empleo en ello, como la verdadera panacea para los males financieros actuales. Las marcas en la piel aún humean.

¿Y ahora qué? Movimientos de los activos financieros como los de los últimos días, tanto al alza como a la baja, dejan a los agentes económicos completamente exhaustos. Sin embargo, hay que esperar un deterioro adicional de la situación, siento tener que decirlo. El problema de esta crisis es que ha superado el punto de no retorno. Eso significa que ahora sí que estamos verdaderamente en riesgo de que se produzca un shock para el conjunto del sistema, si no se ha producido ya. Paradójicamente algo excepcional que, llegados a este punto, no se puede solventar por la mera actuación del mercado, cuyos principios han sido, sistemática y erróneamente violados. Requerirá la adopción de medidas excepcionales. ¿Más todavía? Más todavía. Seguro que sí. De lo contrario, la situación se retroalimentará de forma cada vez más preocupante. Es momento de una intervención global que suponga la eliminación de raíz de gran parte de las amenazas aún latentes sobre el conjunto de la economía. No queda otra. Veremos un matcheo forzado de posiciones de derivados con asunción a fondo perdido de las pérdidas por algún fondo supranacional (algo que, a mi juicio, se encuentra detrás de la recuperación bursátil de última hora de ayer en Estados Unidos), paréntesis en la aplicación de la actual normativa contable, eliminación de determinados topes regulatorios, etcétera. Problema, ¿uno más McCoy? Ausencia de liderazgo mundial para conducir a las huestes por el camino correcto. En el mundo de los ciegos, Sarkozy es el Rey. Toma ya. Arreglados vamos. ¿Y después? Una larga y dura travesía en el desierto. El optimismo, definitivamente, ha muerto. Siento, de corazón, tener que decirlo.

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