Blogoteca: diciembre 2007

domingo, 30 de diciembre de 2007

Que se doble, que no se parta, por Javier Cercas, El País Semanal


Pues no: lo más insólito del caos ferroviario que hemos padecido en Cataluña en estos últimos meses no es que una manifestación convocada para protestar contra él se convirtiese en la mayor manifestación independentista que se recuerda (al fin y al cabo, casi nadie acudió engañado al acto y casi todo el mundo sabía que los independentistas iban a capitalizar el estado de cabreo general; al fin y al cabo, no falta quien imagine que si algo semejante se hubiera producido en Madrid, lo más probable es que se habría montado tal motín que el presidente Zapatero habría tenido que salir de La Moncloa en helicóptero). Tampoco es lo más insólito que algunos miembros del Gobierno catalán se pusiesen a la cabeza de la manifestación, como si ellos no tuviesen ninguna responsabilidad en el desaguisado, ni por supuesto que la cúpula de CiU en pleno se apuntase a la fiesta, como si todos nos chupáramos el dedo y no supiésemos que durante 23 tres años de gobierno su aportación a las infraestructuras fue prácticamente nula, lo que explica mejor que casi cualquier otra cosa el desastre (y no sólo el desastre de los ferrocarriles de cercanías: el desastre de los apagones, el desastre del AVE, el desastre general). Ni sorprende que, a pocos meses de las elecciones, Zapatero haya dejado en su puesto a la ministra Álvarez contra el viento y la marea populares y parlamentarios y contra la evidencia de su mala gestión de todo el asunto. No: lo más sorprendente (o al menos lo que más ha sorprendido a quien firma) es que, durante estos meses de calvario público, la ministra haya adoptado como lema político el heroico y castizo “antes partía que doblá”. Por una parte, la frase recuerda embarazosamente el “antes muerta que sencilla” que no sé quién, no sé cuándo, no sé cómo y no sé a propósito de qué alguien puso en circulación con gran éxito hace algún tiempo; por otra, si quien la hubiese adoptado como lema hubiesen sido Mohammed Atta y sus muchachos, nadie tendría mucho que objetar. Pero ¿la ministra Álvarez? ¿Puede un político democrático o un partido democrático adoptar esa frase apocalíptica como lema?

Una vez le oí a un político esgrimir un lema idéntico. Fue en noviembre de 2001, en mi primer viaje a Buenos Aires, mientras la Argentina se hundía en una crisis de vértigo y Fernando de la Rúa, de la Unión Cívica Radical, ocupaba la presidencia del país. El mismo día de mi llegada tomé un taxi, y en algún momento el taxista me preguntó qué opinaba de Buenos Aires; le dije que era la primera vez que estaba en la ciudad, que no llevaba más que unas horas en ella y que aún no había tenido tiempo de formarme una opinión. Luego el taxista me preguntó qué opinaba de la Argentina y le contesté lo mismo. Al final el taxista, impaciente, me preguntó qué opinaba del presidente De la Rúa y, porque por un momento temí que parara el taxi y me echara a patadas a la calle si no le daba de inmediato una opinión, a punto estuve de improvisar una opinión, pero al final me arriesgué a la verdad. Fue entonces cuando el taxista me miró por vez primera por el retrovisor. ¿Sabe usted cómo llamamos a De la Rúa?, preguntó. No lo sé, respondí. Estatua ecuestre, dijo. ¿Por qué?, pregunté.

Porque no te caga nunca, dijo. Pero nunca te lleva a ninguna parte. Esa misma noche le oí a De la Rúa pronunciar en televisión el lema al parecer histórico de su partido (“Se rompe, pero no se dobla”), un mes más tarde estalló la crisis del corralito, las calles de Buenos Aires se llenaban de muertos y el día 20 De la Rúa huía en helicóptero desde la azotea de la Casa Rosada mientras miles de personas clamaban por su dimisión en la plaza de Mayo; ahora De la Rúa está siendo procesado por cinco muertes ocurridas ese día, y su partido se halla prácticamente en vías de extinción. Mi taxista se equivocó: De la Rúa los cagó, y encima no los llevó a ninguna parte; de la Rúa acertó: no se dobló, pero se rompió, y con él el país entero.

De acuerdo: la España de ahora mismo no es la Argentina de 2001, pero ¿hay un lema más disparatado para un político democrático que el “antes partía que doblá”? ¿Es de fiar un político que adopta esa frase como lema? Y, puesto que la ministra Álvarez es una destacada dirigente del PSOE y un miembro destacado de su Gobierno, al que el presidente ha confirmado en su puesto, ¿debemos entender que el vehemente lema de la ministra se ha convertido también en lema del PSOE? Si es así, que se despidan de los votos del personal, que se despidan del Gobierno y hasta que se despidan del PSOE. Porque, a menos que yo esté muy equivocado, lo que cualquiera con dos dedos de frente exige de un político democrático es precisamente que se doble, para que nada se parta y el presidente del Gobierno no tenga que salir de su residencia en helicóptero. Lo que se exige de un político democrático es que no se parta, porque con él nos partimos todos; lo que se exige es que negocie, que escuche, que llegue a acuerdos, que conceda, que ceda en lo accesorio para que no se vea obligado a ceder en lo esencial. No queremos estatuas ecuestres, no queremos estatuas heroicas, ni siquiera queremos estatuas: queremos que los políticos hagan su trabajo con humildad y sin épicos aspavientos de apocalipsis, que nos caguen lo menos posible y, a ser posible, que nos lleven a alguna parte.

La paradoja andante, de Eduardo Galeano en Página 12

Cada día, leyendo los diarios, asisto a una clase de historia.

Los diarios me enseñan por lo que dicen y por lo que callan.

La historia es una paradoja andante. La contradicción le mueve las piernas. Quizá por eso sus silencios dicen más que sus palabras y con frecuencia sus palabras revelan, mintiendo, la verdad.

De aquí a poco se publicará un libro mío que se llama Espejos. Es algo así como una historia universal, y perdón por el atrevimiento. “Yo puedo resistir todo, menos la tentación”, decía Oscar Wilde, y confieso que he sucumbido a la tentación de contar algunos episodios de la aventura humana en el mundo, desde el punto de vista de los que no han salido en la foto.

Por decirlo de alguna manera, se trata de hechos no muy conocidos.

Aquí resumo algunos, algunitos nomás.

- - -

Cuando fueron desalojados del Paraíso, Adán y Eva se mudaron al Africa, no a París.

Algún tiempo después, cuando ya sus hijos se habían lanzado a los caminos del mundo, se inventó la escritura. En Irak, no en Texas.

También el álgebra se inventó en Irak. La fundó Mohamed al Jwarizmi, hace mil doscientos años, y las palabras algoritmo y guarismo derivan de su nombre.

Los nombres suelen no coincidir con lo que nombran. En el British Museum, pongamos por caso, las esculturas del Partenón se llaman “mármoles de Elgin”, pero son mármoles de Fidias. Elgin se llamaba el inglés que las vendió al museo.

Las tres novedades que hicieron posible el Renacimiento europeo, la brújula, la pólvora y la imprenta, habían sido inventadas por los chinos, que también inventaron casi todo lo que Europa reinventó.

Los hindúes habían sabido antes que nadie que la Tierra era redonda y los mayas habían creado el calendario más exacto de todos los tiempos.

- - -

En 1493, el Vaticano regaló América a España y obsequió el Africa negra a Portugal, “para que las naciones bárbaras sean reducidas a la fe católica”. Por entonces, América tenía quince veces más habitantes que España y el Africa negra cien veces más que Portugal.

Tal como había mandado el Papa, las naciones bárbaras fueron reducidas. Y muy.

- - -

Tenochtitlán, el centro del imperio azteca, era de agua. Hernán Cortés demolió la ciudad, piedra por piedra, y con los escombros tapó los canales por donde navegaban doscientas mil canoas. Esta fue la primera guerra del agua en América. Ahora Tenochtitlán se llama México DF. Por donde corría el agua, corren los autos.

- - -

El monumento más alto de la Argentina se ha erigido en homenaje al general Roca, que en el siglo diecinueve exterminó a los indios de la Patagonia.

La avenida más larga del Uruguay lleva el nombre del general Rivera, que en el siglo diecinueve exterminó a los últimos indios charrúas.

- - -

John Locke, el filósofo de la libertad, era accionista de la Royal Africa Company, que compraba y vendía esclavos.

Mientras nacía el siglo dieciocho, el primero de los borbones, Felipe V, estrenó su trono firmando un contrato con su primo, el rey de Francia, para que la Compagnie de Guinée vendiera negros en América. Cada monarca llevaba un 25 por ciento de las ganancias.

Nombres de algunos navíos negreros: Voltaire, Rousseau, Jesús, Esperanza, Igualdad, Amistad.

Dos de los Padres Fundadores de los Estados Unidos se desvanecieron en la niebla de la historia oficial. Nadie recuerda a Robert Carter ni a Gouverner Morris. La amnesia recompensó sus actos. Carter fue el único prócer de la independencia que liberó a sus esclavos. Morris, redactor de la Constitución, se opuso a la cláusula que estableció que un esclavo equivalía a las tres quintas partes de una persona.

“El nacimiento de una nación”, la primera superproducción de Hollywood, se estrenó en 1915, en la Casa Blanca. El presidente, Woodrow Wilson, la aplaudió de pie. El era el autor de los textos de la película, un himno racista de alabanza al Ku Klux Klan.

- - -

Algunas fechas:

Desde el año 1234, y durante los siete siglos siguientes, la Iglesia Católica prohibió que las mujeres cantaran en los templos. Eran impuras sus voces, por aquel asunto de Eva y el pecado original.

En el año 1783, el rey de España decretó que no eran deshonrosos los trabajos manuales, los llamados “oficios viles”, que hasta entonces implicaban la pérdida de la hidalguía.

Hasta el año 1986, fue legal el castigo de los niños en las escuelas de Inglaterra, con correas, varas y cachiporras.

- - -

En nombre de la libertad, la igualdad y la fraternidad, la Revolución Francesa proclamó en 1793 la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Entonces, la militante revolucionaria Olympia de Gouges propuso la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana. La guillotina le cortó la cabeza.

Medio siglo después, otro gobierno revolucionario, durante la Primera Comuna de París, proclamó el sufragio universal. Al mismo tiempo, negó el derecho de voto a las mujeres, por unanimidad menos uno: 899 votos en contra, uno a favor.

- - -

La emperatriz cristiana Teodora nunca dijo ser revolucionaria, ni cosa por el estilo. Pero hace mil quinientos años el imperio bizantino fue, gracias a ella, el primer lugar del mundo donde el aborto y el divorcio fueron derechos de las mujeres.

- - -

El general Ulises Grant, vencedor en la guerra del norte industrial contra el sur esclavista, fue luego presidente de los Estados Unidos.

En 1875, respondiendo a las presiones británicas, contestó:

–Dentro de doscientos años, cuando hayamos obtenido del proteccionismo todo lo que nos puede ofrecer, también nosotros adoptaremos la libertad de comercio.

Así pues, en el año 2075, la nación más proteccionista del mundo adoptará la libertad de comercio.

- - -

Lootie, “Botincito”, fue el primer perro pequinés que llegó a Europa.

Viajó a Londres en 1860. Los ingleses lo bautizaron así porque era parte del botín arrancado a China, al cabo de las dos largas guerras del opio.

Victoria, la reina narcotraficante, había impuesto el opio a cañonazos. China fue convertida en una nación de drogadictos, en nombre de la libertad, la libertad de comercio.

En nombre de la libertad, la libertad de comercio, Paraguay fue aniquilado en 1870. Al cabo de una guerra de cinco años, este país, el único país de las Américas que no debía un centavo a nadie, inauguró su deuda externa. A sus ruinas humeantes llegó, desde Londres, el primer préstamo. Fue destinado a pagar una enorme indemnización a Brasil, Argentina y Uruguay. El país asesinado pagó a los países asesinos, por el trabajo que se habían tomado asesinándolo.

- - -

Haití también pagó una enorme indemnización. Desde que en 1804 conquistó su independencia, la nueva nación arrasada tuvo que pagar a Francia una fortuna, durante un siglo y medio, para expiar el pecado de su libertad.

- - -

Las grandes empresas tienen derechos humanos en los Estados Unidos. En 1886, la Suprema Corte de Justicia extendió los derechos humanos a las corporaciones privadas, y así sigue siendo.

Pocos años después, en defensa de los derechos humanos de sus empresas, los Estados Unidos invadieron diez países, en diversos mares del mundo.

Entonces Mark Twain, dirigente de la Liga Antiimperialista, propuso una nueva bandera, con calaveritas en lugar de estrellas, y otro escritor, Ambrose Bierce, comprobó:

–La guerra es el camino que Dios ha elegido para enseñarnos geografía.

- - -

Los campos de concentración nacieron en Africa. Los ingleses iniciaron el experimento, y los alemanes lo desarrollaron. Después Hermann Göring aplicó, en Alemania, el modelo que su papá había ensayado, en 1904, en Namibia. Los maestros de Joseph Mengele habían estudiado, en el campo de concentración de Namibia, la anatomía de las razas inferiores. Los cobayos eran todos negros.

- - -

En 1936, el Comité Olímpico Internacional no toleraba insolencias. En las Olimpíadas de 1936, organizadas por Hitler, la selección de fútbol de Perú derrotó 4 a 2 a la selección de Austria, el país natal del Führer. El Comité Olímpico anuló el partido.

- - -

A Hitler no le faltaron amigos. La Rockefeller Foundation financió investigaciones raciales y racistas de la medicina nazi. La Coca-Cola inventó la Fanta, en plena guerra, para el mercado alemán. La IBM hizo posible la identificación y clasificación de los judíos, y ésa fue la primera hazaña en gran escala del sistema de tarjetas perforadas.

- - -

En 1953, estalló la protesta obrera en la Alemania comunista.

Los trabajadores se lanzaron a las calles y los tanques soviéticos se ocuparon de callarles la boca. Entonces Bertolt Brecht propuso: ¿No sería más fácil que el gobierno disuelva al pueblo y elija otro?

- - -

Operaciones de marketing. La opinión pública es el target. Las guerras se venden mintiendo, como se venden los autos.

En 1964, los Estados Unidos invadieron Vietnam, porque Vietnam había atacado dos buques de los Estados Unidos en el golfo de Tonkin. Cuando ya la guerra había destripado a una multitud de vietnamitas, el ministro de Defensa, Robert McNamara, reconoció que el ataque de Tonkin no había existido.

Cuarenta años después, la historia se repitió en Irak.

- - -

Miles de años antes de que la invasión norteamericana llevara la civilización a Irak, en esa tierra bárbara había nacido el primer poema de amor de la historia universal. En lengua sumeria, escrito en el barro, el poema narró el encuentro de una diosa y un pastor. Inanna, la diosa, amó esa noche como si fuera mortal. Dumuzi, el pastor, fue inmortal mientras duró esa noche.

- - -

Paradojas andantes, paradojas estimulantes:

El Aleijadinho, el hombre más feo del Brasil, creó las más hermosas esculturas de la era colonial americana.

El libro de viajes de Marco Polo, aventura de la libertad, fue escrito en la cárcel de Génova.

Don Quijote de La Mancha, otra aventura de la libertad, nació en la cárcel de Sevilla.

Fueron nietos de esclavos los negros que generaron el jazz, la más libre de las músicas.

Uno de los mejores guitarristas de jazz, el gitano Django Reinhardt, tenía no más que dos dedos en su mano izquierda.

No tenía manos Grimod de la Reynière, el gran maestro de la cocina francesa. Con garfios escribía, cocinaba y comía.

© 2000-2007 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

sábado, 29 de diciembre de 2007

Bhutto y Pakistán, de Sergio Romano en El Mundo


UN ASESINATO ANUNCIADO: Las opiniones

La mujer asesinada hace dos días en Islamabad durante la campaña electoral que quizás le hubiese permitido regresar al poder murió por un país que tuvo, desde el momento de su nacimiento, una vida incierta y complicada. Sus fronteras son poco seguras. Y sus vecinos, potenciales enemigos. Su sociedad está compuesta, en buena parte, por tribus, orgullosas de su propia autonomía e insumisas al poder central. Su religión, el islam, es un factor de división más que de unión. Y hasta su nombre no pertenece a los patrones históricos, sino que se trata de un simple acrónimo de las primeras letras de los mayores grupos étnicos que se unieron para su formación.

Su lengua oficial es el urdu, pero su clase dirigente y sus intelectuales hablan el inglés con el inconfundible acento cantarín del subcontinente indio. Su deporte nacional es el cricket, un viejo juego de los colonizadores, en el que los indígenas superaron rápidamente a los maestros, pero sus fiestas religiosas se celebran con la escrupulosa ortodoxia del islam más rigorista.

Sus Fuerzas Armadas todavía utilizan los manuales de instrucción del Ejército británico, pero los guerrilleros de las tribus conocen perfectamente el arte de la emboscada y el atentado. Sus academias militares y sus colegios están inspirados en modelos británicos, pero de sus 10.000 escuelas coránicas, financiadas por Arabia Saudí, ha salido un gran grupo de clérigos militantes, para los que la sharia es más importante que las leyes del Estado. Sus jueces, con peluca blanca, sus abogados con togas oscuras y sus barbudos imanes de la Mezquita Roja son ciudadanos del mismo país, pero pertenecen a mundos diferentes.

Este Estado contradictorio nace tumultuosamente en el momento en el que Gran Bretaña decide poner fin a su secular dominio sobre la India. Gandhi desea la unidad de los pueblos que habitan el subcontinente, pero los musulmanes también tienen un líder, Mohammed Ali Ginnah, que quiere y conquista la independencia. Nadie sabe, sin embargo, dónde están las fronteras que deben separar la India de Pakistán.

La partida de nacimiento de ambos Estados es, pues, una guerra durante la cual millones de hindúes y de musulmanes se cruzan en los caminos del éxodo.

En algunos casos, la suerte de un territorio se decide por las armas. En otros, por discutibles decisiones políticas. Tal es el caso de Cachemira, donde el maharajá hindú de una población prevalentemente musulmana optó por alinearse con La India en vez de hacerlo con Pakistán.

Por fin, cuando los combatientes deponen sus armas, el Estado de los musulmanes es una creación geopolíticamente absurda. Compuesto por dos partes (el Pakistán actual y Bengala oriental) separadas por 1.500 kilómetros de territorio hindú. Además, todas sus regiones fronterizas (Punjab, Beluchistán, Cachemira y las regiones pastunes en las fronteras con Afganistán) son cuestiones sin resolver y, por ende, laboratorios de crisis futuras. La más insidiosa de ellas es la de Bengala oriental (el actual Bangladesh) que proclama su secesión en 1971 y conquista la independencia.

Es lógico, pues, que la política de este país refleje sus anomalías y contradicciones. El sucesor de Ginnah, Ali Khan, es asesinado en octubre de 1951. En ese momento, entra en juego el Ejército, con la filosofía y los métodos propios de las Fuerzas Armadas de los países en los que la democracia tiene raíces recientes y frágiles. El primer general se llama Ghulam Mohamed y es recordado, en los anales del Estado, por haber permitido la elección de la primera Asamblea Constituyente en 1954. El segundo se llama Iskandar Mirza, recordado por el puño de hierro con el que intentó gobernar Bengala oriental. El tercero fue Mohammed Ayub Khan, recordado por la rapidez con la que sustituyó a Mirza. El cuarto fue Yahia Khan, que sustituye a su casi homónimo en 1969. Comienzan a vislumbrarse entonces los signos de un retorno a la democracia y aparece en el escenario del país Zulfikar Ali Bhutto, padre de Benazir y líder del PPP, Partido del Pueblo Pakistaní. La secesión de Bangladesh humilló al país, pero también tuvo el efecto de debilitar a su casta militar.

Convertido en primer ministro, Bhutto puso en marcha una política de desarrollo y modernización que dio algunos buenos resultados. Pero fue él el que, en 1974, tras el primer experimento nuclear hindú, dio la orden a los científicos paquistaníes de ponerse manos a la obra en busca de la bomba atómica.

Bhutto también impide nuevas tensiones étnicas, pero sucumbe a una nueva crisis institucional y a la llegada de un quinto general, Zia ul-Haq, que disuelve el Parlamento y detiene a Bhutto, al que hace procesar y al que condena a muerte. Y es que allí donde la política es débil y no consigue imponer sus principios, las Fuerzas Armadas se tornan fuertes. En 1985, este turbulento país, condenado a una perenne inestabilidad política, se convierte en la tercera potencia nuclear de Asia.

Pero tanto en Pakistán como en la India de Indira y Sonia Gandhi, las mujeres tienen el temperamento, la tenacidad y el carisma de sus padres y de sus maridos. Una vez que regresa del exilio, Benazir Bhutto aparece en la escena política paquistaní en 1986, lidera el partido de su padre y consigue la victoria en 1988, convirtiéndose en primera ministra a finales de ese mismo año.

Expulsada por el presidente, pierde el poder en 1990, pero lo reconquista en 1993 y lo conserva hasta 1996. Expulsada nuevamente y acusada de corrupción, parte para su segundo exilio. Pero, en estos últimos meses, reaparece de nuevo en el escenario, con unos años más, pero todavía bella y, sobre todo, extraordinariamente intrépida.

La matanza del día en que regresó a su patria, el duelo político con Musharraf (tras el cual se vislumbraba un eventual acuerdo) y su campaña electoral son acontecimientos de las últimas semanas.

Es difícil imaginar que la historia de Pakistán pueda mejorar en los próximos años. Pero tampoco sería justo olvidar que este desafortunado país intentó construir su identidad política mientras estaba amenazada su propia existencia por la impresionante secuencia de conflictos, directo o indirectos, en los que se ha visto involucrado. Desde las guerras con La India por la posesión de Cachemira, hasta la secesión de Bengala oriental o la larga guerra de Afganistán con la ocupación soviética, el régimen talibán del mulá Omar, la ocupación americana y el retorno de los talibanes.

También es cierto que, durante todos estos años, Pakistán ha contado con la amistad de EEUU. Pero esta amistad se ha convertido en estos años, en otra causa añadida de su inestabilidad.

Sergio Romano es analista político de 'Corriere della Sera'

© Mundinteractivos, S.A.

Regreso al blog de Mariano Planells


-

Un golpe estratégico de Al Qaeda para disparar la inestabilidad, de Ahmed Rashid en El Mundo



UN ASESINATO ANUNCIADO: Los criminales

Pakistán se ha convertido en epicentro de la 'yihad' mundial y sede de las centrales de los talibán y de muchas redes terroristas

La muerte de Benazir Bhutto ha creado un enorme vacío político en Pakistán. No obstante, más peligroso aún para la estabilidad futura del país, de la región y del mundo es que no haya en estos momentos ningún político paquistaní dispuesto a enfrentarse con los extremistas islámicos que la mataron. El doble juego y la política ambigua del presidente Pervez Musharraf y del Ejército en la lucha contra el terrorismo han contribuido a socavar Pakistán y los esfuerzos de todo el mundo por combatir la amenaza terrorista.

Hoy por hoy, se da prácticamente por seguro que Benazir Bhutto recibió los disparos mortales de un pistolero que le descerrajó tres balas en el cuello y el pecho cuando la dirigente política se puso de pie en un Toyota Land Cruiser y asomó la cabeza por la ventana del techo. De repente se desplomó muerta en el regazo de Naheed Khan, su principal colaborador, que viajaba sentado al lado de ella, en el asiento trasero del vehículo.

Cuando ya el coche de Bhutto se alejaba a toda velocidad, el asesino se voló a sí mismo con una bomba que mató a más de 20 personas y causó heridas a muchas otras más. La explosión sacudió el vehículo de Bhutto pero no le produjo daños ni mató a nadie más de quienes viajaban en su interior.

Durante estos dos últimos días, miembros de la organización del Partido Popular de Pakistán, de Bhutto, inflamados de rabia y dolidos por la aflicción, han protagonizado disturbios con ataques a edificios oficiales, bancos, comisarías de policía y vehículos, mientras acusan al Gobierno de Musharraf de haber tramado su asesinato.

Sin embargo, el estilo y el modus operandi de este crimen apuntan claramente a un grupo suicida de extremistas paquistaníes entrenados a fondo por Al Qaeda. El asesinato de Bhutto ha sido un atentado estratégico de Al Qaeda dirigido a provocar un aumento de la inestabilidad y el caos en un país que se ha convertido en la base central de operaciones no sólo de Osama bin Laden y sus seguidores sino también de los talibán afganos y paquistaníes y de grupos terroristas procedentes de Asia central y hasta de Filipinas.

Pakistán es el epicentro de la yihad, pero esto es algo que se resisten todavía a reconocer el régimen de Musharraf, la Administración del presidente George W. Bush o los gobernantes europeos. La principal amenaza a todos los países de la zona y a la estabilidad mundial es la lucha contra el terrorismo en Pakistán, más que en Irak o Afganistán.

No representa una sorpresa para nadie que prácticamente todo atentado terrorista, consumado o frustrado, que pueda producirse en Europa o en cualquier otro lugar del mundo tenga su origen en las zonas tribales de Pakistán.

La punta de lanza de esta campaña terrorista está formada por los talibán paquistaníes que, en los últimos meses, se han apoderado de extensiones considerables del territorio en el noroeste de Pakistán. Recientemente, estos grupos han ocupado el valle de Swat, a sólo un centenar de kilómetros de Islamabad.

Un líder sin imagen

Baitullah Mehsud, el comandante talibán paquistaní que nunca se deja fotografiar a cara descubierta, advirtió en octubre de que sus terroristas suicidas esperaban asesinar a Bhutto en cuanto regresara del exilio. Ayer circuló una noticia en la que se citaba a un portavoz de Al Qaeda que reivindicaba la responsabilidad de la organización en el asesinato.

Los talibán paquistaníes son en su mayor parte miembros de tribus pastunes que se han dejado arrastrar por la filosofía de Al Qaeda sobre la yihad mundial tras haber proporcionado amparo a los dirigentes de Al Qaeda y de los talibán afganos que buscaron refugio en Pakistán a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

Miembros de las tribus pastunes paquistaníes han ayudado a Al Qaeda a instalarse en las zonas que las tribus dominan, les han proporcionado comida y alojamiento y se han hecho ricos gracias a ello. Los cabecillas de las tribus paquistaníes enseguida habían constituido sus propias milicias, que se comprometieron a combatir al lado de Al Qaeda.

Desde entonces, Al Qaeda ha utilizado a los talibán paquistaníes como punta de lanza para conquistar zonas más amplias de territorio en las que los extremistas pueden vivir a salvo, poner en marcha campamentos de instrucción, recaudar dinero y recibir a sus compañeros yihadistas de Europa y de Oriente Próximo.

Los talibán han gozado de dos ventajas claras. Es posible que en su mayoría sean miembros de las tribus pastunes sin formación, pero han desarrollado relaciones muy estrechas con grupos extremistas urbanos paquistaníes, que sí cuentan con una buena educación y que se han entrenado para el terrorismo urbano. Algunos de estos grupos combatieron en Cachemira en los años noventa, para lo que dispusieron del apoyo del ISI (Servicio de Información Interna de las Fuerzas Armadas).

La segunda ventaja de que gozan consiste en que han contado con partidarios en buenos puestos dentro del Ejército y del ISI. Varios de los recientes atentados suicidas con bombas que han afectado a personal e instalaciones de las Fuerzas Armadas en Islamabad y en otras ciudades sólo han podido cometerse con información facilitada desde el interior.

¿Cuál ha sido la respuesta de Musharraf? A raíz del 11-S, adoptó una política ambigua consistente en intentar la detención de los árabes que formaran parte de Al Qaeda al tiempo que hacía la vista gorda ante los talibán paquistaníes porque el Ejército de Pakistán desconfiaba del régimen de Hamid Karzai. A partir de 2004, las Fuerzas Armadas dejaron incluso de perseguir a Al Qaeda, ya que el interés de EEUU se había centrado en Irak más que en Afganistán. Washington ha concedido a Pakistán ayuda por importe de unos 10.000 millones de dólares (cerca de 7.000 millones de euros al cambio actual) desde el 11-S, aunque no han impuesto condiciones para que esa ayuda se supeditara a que los militares se implicaran más activamente en la lucha contra el terrorismo.

Como consecuencia de ello, los extremistas islámicos pueden moverse en la actualidad impunemente por todo el país, asesinar a dirigentes políticos de primera fila y poner bombas que hacen saltar por los aires tanto cuarteles como convoyes militares.

Salvo que desde la comunidad internacional se preste una atención mucho mayor a Pakistán y se ejerza una mayor presión sobre los militares para que faciliten la celebración de elecciones en un marco de libertad y limpieza, y para que acto seguido colaboren con un Gobierno auténticamente representativo en la lucha contra el terrorismo, Pakistán se precipitará de cabeza por la pendiente de la anarquía.

Ahmed Rashid es autor de 'Los talibán' (Península 2001) y el principal especialista mundial en Afganistán y Pakistán.

© Mundinteractivos, S.A.


Regreso a Mariano Digital


viernes, 28 de diciembre de 2007

Por qué regreso a Pakistan, Benazir Bhutto, El Mundo


UN ASESINATO ANUNCIADO: Los análisis

Por su interés publicamos un amplio extracto del artículo publicado en 'The Washington Post' cuando Bhutto decidió regresar a su patria el pasado 18 de octubre.

La viabilidad, estabilidad y seguridad futuras de Pakistán radican en dar el poder a su pueblo y levantar unas instituciones democráticas. Mi objetivo es demostrar que la batalla decisiva por las mentes y los corazones de una generación sólo puede llevarse a buen término bajo la democracia.

El problema fundamental de Pakistán es el enfrentamiento entre la moderación y el extremismo. La resolución de este enfrentamiento tendrá efectos sobre el mundo entero, en particular sobre los países de Asia central y meridional y sobre todas las naciones musulmanas. El extremismo sólo puede prosperar en un entorno en el que el Gobierno descuide su responsabilidad social básica para con el bienestar de los ciudadanos. La dictadura y la desesperación social crean el caldo de cultivo que alimenta el extremismo religioso.

A lo largo de los 60 años de Historia de Pakistán, que han oscilado entre la dictadura y la democracia, entre las elecciones libres, las elecciones amañadas y la ausencia total de elecciones, los fundamentalistas religiosos nunca han sido parte representativa de nuestra conciencia política. Somos, en esencia, una nación centrista y moderada. Históricamente, los partidos religiosos no han recibido más de un 11% del voto en las elecciones generales. El mayor partido es el mío, el Partido del Pueblo de Pakistán (PPP), que ha demostrado contar con un apoyo fuerte y continuado de las masas rurales y la élite urbana. El extremismo sigue ahí como una amenaza, pero será contenido como lo ha sido anteriormente si se logra movilizar al centro moderado para hacer frente al fanatismo. Yo vuelvo para liderar esa batalla.

He llevado una vida poco habitual. He enterrado a un padre al que asesinaron a los 50 años y a dos hermanos a los que mataron en la flor de su vida. He criado sola a mis hijos desde que mi marido fue detenido y encarcelado durante ocho años sin mediar una acusación: fue un rehén de mi carrera política. Tomé mi decisión cuando, tras el asesinato de mi padre, la responsabilidad del liderazgo político cayó sobre mis hombros. La responsabilidad no me pudo entonces y no me podrá ahora tampoco.

Mi objetivo en ese diálogo nunca ha sido de cariz personal. Siempre fue asegurar que hubiera elecciones libres y salvar la democracia. La lucha contra el extremismo requiere un esfuerzo nacional que sólo puede desarrollarse a partir de elecciones legítimas. Dentro de nuestro ejército y nuestra inteligencia hay elementos que simpatizan con los extremistas religiosos. Si estos elementos no tienen que responder ante el Parlamento y el Gobierno electo, la batalla contra el activismo religioso, que es una batalla por la supervivencia y el futuro de Pakistán, podría perderse. El Ejército debe tomar parte en la batalla contra el extremismo, pero, como han puesto de manifiesto los seis años que han pasado desde el 11 de septiembre de 2001, no puede hacerlo por sí solo.

El malestar social es lo que quieren los extremistas. La anarquía y el caos les van bien. La facción política del partido de Musharraf que asistió al auge del extremismo ha trabajado con todos los gobiernos paquistaníes desde que el mío fue derrocado en 1996. Sus miembros están bloqueando el cambio democrático. Temen que la democracia será difícil de manipular en beneficio de los extremistas.

© Mundinteractivos, S.A.

Regreso a Mariano Digital

-

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Bye, Bye, Spain, por Manuel Molares do Val


Bye, Bye, Spain

Desde que Rodríguez Z cede incansablemente a las exigencias nacionalistas a cambio de su apoyo coyuntural, Antonio Elorza, centroizquierdista, catedrático de Ciencia Política y uno de los intelectuales más cercanos al PSOE, alerta sobre la deriva de estos aliados, antes moderados, hacia el independentismo.
Viene a decir que los nacionalistas siguen el dicho de que se les da la mano y cogen el brazo, lo que convierte al PSOE en tonto útil en un proceso secesionista difícil de parar.
En su último artículo, publicado en “El País”, Elorza advierte que no debe creerse al Gobierno ni a sus medios afines –entre ellos mismo el diario donde escribe- cuando afirman que esa actitud nacionalista nace de “la irritación suscitada por la política de Aznar en el pasado; y además no hay que ser alarmista”.
Pero en realidad esa irritación sería poco importante si Rodríguez Z no hubiera cedido tanto poder estatal sólo para mantenerse en el Gobierno.
Y se acumulan cada día síntomas secesionistas que no tienen que ver con el PP o Aznar, como la reciente manifestación en Barcelona por problemas de infraestructuras que derivó en independentista, con Pujol y Maragall en cabeza.
O la caída en el País Vasco del presidente del PNV, el razonable Josu Jon Imaz, y la toma del poder por los radicales de Urkullu e Ibarretxe.
Lo que le escandaliza a este intelectual tan cercano al PSOE es que se vayan transfiriendo trozos de soberanía estatal a cambio, por ejemplo, de que los nacionalistas no reprueben a la ministra de Fomento: Elorza sugiere que nunca se vendió tan barato un país.
El problema ahora es que este PSOE amaestrado y pactista justificará cualquier secesión como inevitable y fruto de un proceso democrático..., por culpa de Aznar.


Visiten el blog de Manuel Molares do Val, Crónicas Bárbaras.




lunes, 24 de diciembre de 2007

Los debates electorales, por Martín Prieto (El Mundo)

BAJO EL VOLCAN

El debate televisivo de referencia es el Nixon-Kennedy formidablemente retratado por Joe McGuinnis en su clásico Cómo se vende un Presidente. Nixon estuvo brillante, pero las cámaras resaltaban una sotabarba cerrada que le daba cierto aire fullero, y los primeros planos parecían estirar su prominente nariz en caricatura de mentiroso como un remedo de Pinocho. Además, se pasó el debate sudando sin que sus asesores exigieran bajar la temperatura.

Kennedy se acostó con una de las chicas que le pululaban, se duchó y acudió al encuentro limpio por dentro y por fuera, relajado y distendido, con el corsé de hierro para su lesión guerrera en la espalda, pero con su presencia natural y todo su encanto. La vida sexual de Kennedy era larga pero de corta duración. Era el gallo espachurrando a la gallina. Cuenta el gran Pierre Salinger, su secretario de prensa, que habiendo dejado al presidente en el despacho oval con una periodista, regresó al minuto viendo a Kennedy trabajando en su mesa de barco y a la pobrecita en el sofá colocándose las bragas y recomponiéndose sus plumas.

Con aquel debate nacía la televisión como arma política y el todo por la imagen para consumo de votantes en pantuflas. Aquel vis a vis dio la victoria a Kennedy, pero quienes le habían seguido por la radio, sin artificios ni trucos, dieron a Nixon más de un 60% de credibilidad. Si aquella campaña hubiera sido sólo radiada o en prensa, Nixon habría ganado a los puntos, esto es, por argumentos.

Se entiende la prevención de Mariano Rajoy ante TVE-1 la televisión del Gobierno, porque no es inocente que sobreimpriman en tu cara imágenes de las torturas en Abu Ghraib, y otras delicadezas, pero la 5 no es menos gubernamental, aunque no tanto como la Sexta. Pío García Escudero y José Blanco han pactado hasta la temperatura del plató, pero no tienen control sobre el regidor y los cámaras. Pueden abusar de tus peores planos, o delatar nerviosismo en el movimiento de la piernas o matarte si te rascas la nariz. Con que te brille el maquillaje has perdido puntos.

Zapatero va de lindo don Diego, flaco, ojos claros, cejas circunflejas, suelto de cuerpo y con un discurso nada agresivo y festoneado de buenismos. A Rajoy no le queda otra que representar el papel de malo, de agresor, de abroncador, porque no se puede hacer oposición con minifalda. Hay que estar bien bragado y con los machos bien sujetos. Las elecciones no sé, pero en la tele gana Zapatero.


Regreso a Mariano Digital


domingo, 23 de diciembre de 2007

Un padre llamado Norman Mailer, de John Buffalo en El Mundo

Image Hosted by ImageShack.us



UNA LECCION DE VIDA

El hijo del gran escritor americano recuerda a su padre un mes después de su muerte y reconstruye en este artículo, publicado en 'Corriere della Sera', su relación con él y sus sabios e inolvidables consejos

Se me pidió que escribiese mis recuerdos en dos días. Por consiguiente, lo único que soy capaz de ofrecerles son algunos retazos, que puedan proporcionar una vaga idea del gran privilegio que tuve por el hecho de haber sido el hijo de Norman Mailer durante los 29 años de mi vida.

No sé por qué, pero lo primero que me viene a la mente es la mirada de mi padre cuando contaba la historia de una conversación que él y mi madre, Norris Church Mailer, mantuvieron en una ocasión con el boxeador Muhammad Ali en un cocktail party.

Creo que, por aquel entonces, mi padre tenía 60 años (26 más que mi madre). Formaban una pareja singular. Ella lo superaba en altura con su metro setenta y cinco. Ya entonces era una modelo de éxito, actriz y pintora, pero había optado por abandonar su carrera para hacer de madre de todos nosotros.

El, con su metro sesenta y siete, un poco atemperado con el paso del tiempo, estaba contento de ejercer de padre de sus nueve hijos. Quizás incluso más que antes, ahora que estaba casado con una mujer a la que todas mis hermanas y hermanos habían aprendido a amar como una madre. No en vano mi padre solía decir que era la mejor madrastra que jamás hubiese visto. Y había visto unas cuantas.

Pues bien, volviendo al púgil, Muhammad Ali se acercó a mis progenitores y comenzó a halagar a mi padre por su buen aspecto. Le dijo más o menos esto: «Norman, tienes un aspecto espléndido. Dios mío, incluso estás en forma. ¿Cuántos años tienes?»

«Pues acabo de cumplir 60, Muhammad».

«¡Sesenta! Palabra que estás en forma. Me contentaría con estar como tú cuando tenga tu edad».

En este punto de la narración de la historia, los ojos de mi padre se encendían y todos nos acercábamos para escuchar la salida final: «Estaba allí, entre Muhammad Ali, uno de los hombres a los que más respeto, y mi bella mujer. Y Ali seguía regalándome los oídos con mi buena forma física. Cosa que, admito, me complacía. Estaba tan contento que, como un perrito, sentí necesidad de hacer pipí. Le dije: 'gracias Muhammad'. Y me fui a buscar un baño, dejando sola a Norris con él. Apenas, me di la vuelta, Ali se dirigió a mi mujer, diciéndole: '¿Pero todavía sigues con ese viejo?'

No conocí a nadie que supiese contar historias como lo hacía mi padre. Era como estar viendo a un gran director de orquesta. Sólo que, en el caso de mi padre, eran las palabras, y no la música, las que formaban parte del escenario.

Escucharlo contar historias era un placer que duró hasta sus últimos días. Porque no perdió jamás una brizna de sus entendederas ni la memoria de los más mínimos detalles de su vida. Ni siquiera cuando pasó de los 80 años y su cuerpo comenzó a ser cada vez más débil. Su mente permaneció intacta hasta el final. Quizás incluso más lúcida que antes.

Otro momento que recuerdo es cuando le diagnosticaron un cáncer a mi madre en el año 2000. Yo estaba de vacaciones, tras mi último año de universidad, en la bella casa de la familia en Brooklyn Heights, mientras mis padres seguían viviendo en Provincetown.

Tenía 21 años y lo ignoraba todo de los malos momentos que, antes o después, la vida nos reserva. Recuerdo que uno de mis hermanos me dijo que lo dejase todo y que me fuese inmediatamente a Boston (donde estaba mi madre). Pero yo tenía planes hechos para el día siguiente con amigos, a los que no veía desde hacía tiempo. Y, quizás víctima del shock, no fui capaz de darme cuenta de que tenía que cambiar mis planes.

Mi rabia ante la injusticia, al menos así la sentía yo, de los sufrimientos que mi madre tendría que soportar -aquella madre que, a los 26 años, se dedicó a cuidar a los hijos suyos y de Norman Mailer y que era el puntal de una familia muy unida de 30 personas- se transformó en la rabia de tener que cancelar lo que había proyectado hacer en las vacaciones, para ir a Boston a afrontar difíciles cuestiones existenciales.

No sabía qué hacer. Estaba indignado conmigo mismo por el hecho de que me costase hacer una cosa tan banal como cancelar mis proyectos con los amigos. Pero la verdad es que no me parecía justo.

Mi padre se dio cuenta de todo y me dijo que no me acelerase, que la situación de mi madre iba a durar tiempo y que lo mejor era que pusiese orden en mis vivencias y en mi mente antes de lanzarme al frente de batalla. Aquel consejo me permitió afrontar aquella época y me ayudó en los instantes más difíciles de mi vida.

Cuando mi madre superó con éxito la primera operación y vimos todo lo que la esperaba, un largo camino entre la quimioterapia y la radioterapia (con los correspondientes ataques de náusea), yo estaba terminando un guión, mi primer guión.

Se lo confié a mi padre y le dije que no sabía cómo iba a conseguir terminarlo. «Mira, hijo, es hora de que aprendas a organizarte en compartimentos separados», me dijo.

Crearse compartimentos. Estas palabras me permitieron saborear los muchos buenos momentos que tuve en los últimos ocho años y superar otros no tan buenos. Sin este consejo, no habría escrito nada. Esta es una de las muchas lecciones (para mí, dones), que mi padre me dio. Es un placer compartirla con ustedes. Gracias.

John Buffalo es el más pequeño de los nueve hijos de Norman Mailer. Es actor y guionista.

© Mundinteractivos, S.A.

Regreso a Mariano Digital

miércoles, 19 de diciembre de 2007

La SGAE se pone chulita, Juan Carlos Girauta, Libertad Digital


Hay un señor Farré, de la cosa de los autores, que ha adoptado el más inapropiado tono admonitorio con Rajoy tras el feliz desenganche popular de los salmones. Pero advertirle al líder del mayor partido de España que "tomará buena nota de esa decisión" es pasarse, hombre, tronco, es como amenazar a diez millones de españoles. Mira, Farré, majo, yo tengo, sin ir más lejos, dos reproductores de MP3 de la marca de la manzana, cargados de miles de canciones. Todas ellas proceden de mis discos, por los que he pagado exorbitantes cantidades de dinero. Así que no me sale de los dídimos pagarte a ti, Farré, ningún canon. No te lo debo. No me da la gana. Y si encima amenazas al representante de mi opción política, cuento hasta diez y te comunico:

Que muchos no vamos a olvidar nunca vuestra infecta demagogia progre, bajo cuya capa se reparten sueldazos de lujo un hatajo de fracasados que no sabe poner más de tres acordes en una guitarra desafinada, supuestos artistas que si se arriesgaran a dar un concierto no irían ni ellos, del miedo que se tienen y de lo hartos que están de sí mismos. Habéis instaurado una especie de policía tocapelotas que amarga la vida desde hace años a los propietarios de bares y restaurantes, que persigue a orquestinas de pueblo, que hostiga y amenaza a todo dios con esos malos modos que os definen, Farré. Merecéis una auditoría de infarto, y eso es justamente lo que el PP debería anunciaros una vez vote en contra del canon, esa multa preventiva, ese derecho de asalto a nuestros bolsillos, esa presunción inquebrantable de que todos os debemos dinero.

Si me cobras el canon a la fuerza, Farré, si me impones una multa por algo que no he hecho y que no pensaba hacer, si te empeñas en ponerte chulito, tío, te juro que voy a dedicar diez columnas en este medio, que para desgracia de los progres como tú es el más leído de la red en español –entre los que tienen derecho a llamarse simplemente "de la red"–, a pedir, a rogar a la gente que no compre un disco más, que se lo descargue todo gratis. Daos por cobrados de por vida con el canon. Ya os hemos pagado. Vete al cuerno, Farré.


Enlace Libertad Digital

martes, 18 de diciembre de 2007

Reformar la Constitución sin destruirla, Manuel Jiménez de Parga, ABC

ES una práctica habitual en las democracias modernas realizar periódicamente modificaciones en sus textos constitucionales. Por ejemplo, en Francia, a partir de 1992 y sólo en seis años, se llevaron a cabo media docena de reformas. Pero estas revisiones incesantes en casi todos los grandes países respetan escrupulosamente los principios esenciales y las normas básicas del sistema establecido. Se presentan como reformas del edificio jurídico-político, con el propósito de mejorarlo. Nunca son una embestida a los cimientos para destruir el modo de ser y de convivir que la Constitución formaliza.
Conforme transcurre el tiempo y se amarillean las páginas en que nuestra Constitución fue escrita, se pone de manifiesto que resulta oportuno y conveniente efectuar algunas modificaciones. En los últimos veintinueve años han cambiado profundamente las circunstancias con las que hacemos nuestra vida. Ahora nos hallamos inmersos en «la sociedad en Red», muy distinta de la que era la nuestra en el momento de elaborar la Constitución. Debemos completar la tabla de los derechos fundamentales y de las libertades públicas. Y hemos comprobado, en este período de convivencia democrática, que determinados preceptos de la Gran Carta de 1978 han sido equivocadamente interpretados y mal aplicados.
Va calando en la opinión pública, poco a poco, que la legislación electoral desfigura la voluntad general de los españoles. Unas minorías políticas, con una representación excesiva en el Congreso de los Diputados, disfrutando de unas inconstitucionales primas de hecho, imponen sus criterios y condicionan al Gobierno de España. No son los partidos-bisagra que facilitan el funcionamiento de las democracias de bipartidismo dominante, ya que tales partidos, donde existen, se extienden por todo el territorio del Estado, con dimensiones espaciales iguales a las de los dos grandes.
Lo anómalo de lo que sucede en España -y causa sorpresa a los colegas extranjeros, grandes maestros del Derecho constitucional algunos- es que unos partidos que sólo tienen arraigo en unas zonas territoriales reducidas se erigen en árbitros de toda la política nacional.
Los resultados de la mala configuración de la voluntad popular saltan a la vista. Incluso los observadores poco atentos empiezan a darse cuenta de que se están produciendo graves discriminaciones entre los españoles. Las papeletas de voto no tienen el mismo valor en unos sitios y en otros. Se ha convertido en papel mojado la bella proclamación del artículo 139.1 de la Constitución: «Todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado».
Y sin pretensiones de una enumeración exhaustiva, hemos de señalar la ineficacia normativa, en determinados lugares, del artículo 3.1 de nuestra Constitución: «El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho de usarla».
Con una notable ignorancia de lo que es Cataluña y de lo que es el País Vasco, los políticos con poder se lanzaron, desde el inicio de la Transición, a reestructurar la organización territorial de España. Y se aprobó el Título VIII de la Constitución, dejando abiertas las puertas para que los independentistas amenazaran un día con utilizarlas. Se pecó de falta de conocimiento y de ingenuidad.
Ante el panorama de incógnitas que nos acucian, hay que reaccionar con los instrumentos que nos proporciona el texto constitucional. Debemos apostar por una democracia capaz de defenderse a sí misma. Y si el artículo 150.2 admite la posibilidad de que el Estado transfiera o delegue en las Comunidades Autónomas facultades correspondientes a materias de titularidad estatal, esa transferencia o delegación es susceptible de un recorrido en sentido inverso, o sea recuperando el Estado las facultades que le son propias.
Y es competencia exclusiva del Estado, según el artículo 149.30 de la Constitución, dictar las normas básicas sobre la educación, regulada en el artículo 27, donde se precisa en su apartado 8 que «los poderes inspeccionarán y homologarán el sistema educativo para garantizar el cumplimiento de las leyes». Fue un error quitar importancia a la enseñanza que se impartiría en las distintas zonas de España. Salvo que el Estado asuma la inspección y homologación que le corresponde, la sociedad española se integrará con ciudadanos a los que se dieron en las aulas escolares versiones distintas de la historia de España, y en las que se supervaloraron los entornos territoriales próximos y se infravaloraron, o desconocieron, los monumentos históricos de otras regiones peninsulares. Y no se tendrá en cuenta lo que se proclamó el año 1812 en Cádiz: «El plan general de enseñanza será uniforme en todo el reino, debiendo explicarse la Constitución política de la Monarquía en todas las universidades y establecimientos literarios, donde se enseñen las ciencias eclesiásticas y políticas».
En esa enseñanza que debería ser uniforme en todas las zonas de España, hay que recordar la vigencia de unos principios que dan fundamento y razón de ser a las normas constitucionales concretas. Así lo afirmó el Tribunal Constitucional en su sentencia sobre la ley de partidos políticos.
Repito: la democracia capaz de defenderse a sí misma. Una interesante resolución del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (Eike Erdel contra Alemania, 2007) ha estimado que son suficientes las sospechas de que alguien puede atentar contra el orden democrático -dudas, desconfianza y recelos de una Oficina Federal- para aplicar al sospechoso la dureza de la ley. Confiemos, pues, en que Batasuna no será allí amparada.
No es la primera vez que escribo sobre la reforma de la Constitución. Me causó inquietud el Decreto de 18 de marzo de 1977, dictado para las elecciones del 15-J y mi crítica apareció en las páginas de los periódicos. Esa fórmula electoral -presentada como provisional y sólo para los primeros comicios democráticos- fue acogida en la ley de 1985. También me atreví a denunciar públicamente y por escrito los cambios en el modo de elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial. La diferencia entre aquellas observaciones mías de tiempos lejanos y las que ahora reitero es que ya no soy una voz solitaria sino que muchos se están manifestando a favor de la reforma del Ordenamiento jurídico. Espero que no sigamos clamando en el desierto.

Enlace con ABC

Regreso a Mariano Digital

viernes, 14 de diciembre de 2007

La traición de los jefes del PP, Pio Moa, Libertad Digital


La aprobación del estatuto balcanizante de Valencia por el deleznable Tribunal Constitucional es solo el primer paso para la aprobación del estatuto catalán, la pieza maestra sobre la que ha girado la estrategia del PSOE, especialmente su "proceso de paz", es decir, su colaboración con el terrorismo y el separatismo.

El estatuto valenciano no proclama abiertamente "nación" a Valencia, como sí lo hace el catalán (y el andaluz), pero la implica. Significa privar de sustancia política, esto es, de poder y soberanía, a la nación española. Siendo la nación la base de la soberanía, significa el derecho a crear estados propios cuando lo consideren oportuno los jefecillos nacionalistas, en este caso los del PP.

Ninguno de estos estatutos responde a exigencias sociales, ni mucho menos a un debate sobre la situación en que nos hallamos treinta años después de la Constitución. Responde exclusivamente a los intereses de camarillas de corruptos politicastros al margen de la opinión pública y de la ley.

Que el Tribunal Constitucional avale estas tropelías demuestra, junto con tantos otros ataques a las libertades, la extrema degradación del poder judicial, de las instituciones que teóricamente deben garantizar el estado de derecho y la democracia. Entre la indiferencia o escasa atención de casi toda la prensa.

Mucha gente piensa aún que el único problema del PP es el ínfimo perfil de sus líderes, pero que en lo esencial el partido defiende, aunque lo haga mal, unos valores fundamentales de unidad de España y libertades. Sin embargo los hechos, unos hechos completamente explícitos, demuestran que no los defiende, ni bien ni mal, sino que sus jefes los traicionan arteramente. Y si lo hacen cuando están en la oposición y necesitan ganar votos fingiendo lo que haga falta, más lo harán si llegan al poder, cuando la presión del voto se atenúe durante cuatro años.

Por lo tanto no se presenta, ante las elecciones, una alternativa real al zapatismo, sino un zapatismo bis, un PSOE bis. Tal es el fruto del larguísimo abandono de la lucha por las ideas en la derecha española. Ante ello, ante la resignación pasiva de las bases del PP y la ausencia de otras alternativas creíbles, lo que se plantea para el ciudadano no es "elegir" entre dos perversiones políticas semejantes, entre dos formaciones corrosivas de la unidad de España y las libertades, sino expresar su repugnancia al proceso y debilitar en lo posible a ambos partidos, deslegitimándolos.

Cuando hablo de UPD no me hago, ciertamente, ilusiones sobre ese partido, pero al menos defiende la unidad de España, la igualdad de derechos y la reforma de la Constitución. Ese partido podría --quizá-- regenerar a la izquierda a falta de otro simétrico en la derecha. En todo caso, dadas las presentes circunstancias, puede ser el voto útil, el voto realmente útil, si no para superar la crisis sí para desplazar esta hacia los dos grandes monstruos que ponen en crisis a España entera.


Enlace al Blog de Pío Moa en Libertad Digital


Regreso a Mariano Digital



Cunero, de Arcadi Espada en El Mundo

ZOOM

Se vuelve a escuchar con el diputado Rubalcaba, ayer de Cádiz y mañana de Cantabria, la vieja canción cunera. Un cunero es un expósito; un hombre que viene de la cuna y de no del vientre. Así, un diputado cunero es un expósito de la provincia; es decir, alguien que dejaron allí, pero que no tiene carta de naturaleza allí. El cunero es puro personaje de la Restauración y el caciquismo. Los gobiernos enviaban a sus protegidos a luchar en las circunscripciones electorales fáciles, sin que importara la vinculación del protegido con ellas. Es interesante la supuesta contradicción ontológica entre el cacique (un sinvergüenza muy de la tierra) y el cunero; y cómo se resolvía con la sólida alianza que traban cómplices distintos de la misma farsa.

La Restauración y la farsa pasaron, pero la palabra quedó colgando de la brocha, como los cartelistas de Gil Robles cuando se les llevaban la escalera. Ahora, en un sistema que poco tiene que ver con el de la Restauración (ni tampoco, por cierto, con el distrito electoral inglés) se le sigue llamando, agria y peyorativamente, cunero al diputado que se presenta a la elección en un lugar distinto de donde vive. El ejercicio es una nueva prueba (por si faltaran) de las limitaciones locales de la política y la retórica. Responde, desde luego, al infeccioso cuadro nacionalista que atraviesa la política española. Se deriva de un muy anacrónico punto de vista sobre lo real, que asume la globalización, pero siempre que se refiera a las pautas comunes entre Nueva Delhi y Albacete y no entre Santoña y El Puerto. Y revela una preocupante incomprensión de los mecanismos de representación parlamentaria, que confunde un diputado a Cortes con un concejal de Movilidad. Pero, sobre todo, la carga contra el cunero describe la desconfianza, lindante con el cinismo, que los ciudadanos proyectan sobre los políticos. En realidad, que un ministro o cualquier otro pez gordo tomara una provincia sólo podría ser motivo de satisfacción para los provincianos. (Todos somos de alguna provincia y lo único que hace el llamado centro de la nación es ofrecer un césped ancho y bien segado donde competir.) ¡Al fin vamos a votar a alguien grande!; eso es lo que debieran decir ante la nueva. Pero por desgracia el pueblo soberano no advierte que concurran especiales méritos intelectuales, políticos u organizativos en sus representantes. Hace mucho tiempo que el mérito ha dejado de ser la razón principal de que un hombre represente a otros hombres. Es así que asegurada la mediocridad inexorable, el pueblo soberano rezonga acre e intestinal: «¡Al menos que sea de aquí!».

(Coda: «Mientras Carrillo empleaba en servicio de la humanidad su inteligencia, yo ¿qué hacía? Corromper la familia, abrir escuelas de escándalo y dar malos ejemplos. Aún podía llevar mucho más lejos la comparación siempre en perjuicio mío. Yo era diputado cunero». Benito Pérez Galdós, Lo prohibido. Wikisource.)

© Mundinteractivos, S.A.

Las drogas, armas de destrucción masiva, de Joaquín Villalobos en El País

El problema del consumo en los países desarrollados se basa en una flagrante contradicción: de una parte se persigue la oferta y al mismo tiempo se tolera la demanda, que es lo que genera su producción

Sayed comenzó a proyectar desde su ordenador portátil decenas de fotografías de norteamericanos connotados, eran millonarios, ejecutivos de multinacionales, políticos republicanos y demócratas, militares, personajes de Hollywood, modelos, actores y actrices, cantantes, deportistas, periodistas, escritores, pintores, músicos, académicos y activistas de izquierda; en fin, una muestra de quienes detentan el poder económico, político, intelectual, cultural y mediático en los Estados Unidos. Al terminar de exponer las fotografías, Sayed dijo: "Estos personajes, y 25 millones más de norteamericanos, tienen algo en común, todos ellos son consumidores de algún tipo de droga ilegal".

Sayed, un bioquímico nacido en Pashtum, una región ubicada en la frontera entre Afganistán y Pakistán, había obtenido su doctorado en Francia, pero su futuro prometedor terminó cuando su familia murió resultado de un bombardeo norteamericano. Nunca le interesó ni la política ni la religión, pero desde ese bombardeo sólo pensaba en vengarse. Había dictado muchas conferencias, pero ese día disertaba en una modesta casa en su tierra natal, ante un grupo que no era ni de académicos ni de estudiantes.

Sayed mostró datos de los consumidores de drogas estadounidenses por edades, ingresos y ubicación, explicando cómo la droga fluía con rapidez desde barrios pobres controlados por delincuentes hacia zonas de clase alta. Luego proyectó un mapa del mundo que destacaba los países productores y las rutas que seguían las drogas para llegar a Estados Unidos y Europa Occidental desde Afganistán, Pakistán, Birmania, Nigeria, Marruecos, Sudán, Bolivia, Colombia, Venezuela, Guatemala, México y otros. Seguidamente agregó: "Los países productores o de tráfico de drogas tienen conflictos internos, gran inseguridad, desorden, corrupción y poderosas redes delictivas. En algunos casos, EE UU tiene malas relaciones con sus Gobiernos, sin embargo su sociedad necesita de las redes criminales para abastecerse de drogas. Estas redes delictivas están interconectadas mundialmente y a través de ellas se puede llevar un producto desde donde estamos reunidos hasta las casas de los personajes que presenté al inicio".

Sayed concluyó su exposición ante el grupo de terroristas islámicos diciendo: "Los americanos están esperando ataques atómicos, biológicos o atentados similares a los del 11 de septiembre, pero las drogas salen de nuestro mundo y llegan hasta el mundo de ellos sin que nadie controle su calidad. Una vez un cargamento llega a Estados Unidos, éste se convierte en infinidad de pequeñas dosis. No necesitamos bombas, sólo necesitamos alterar las drogas y convertirlas en una dosis de destrucción masiva y en pocos días les causaríamos millones de muertos".

Esta historia es totalmente ficción, pero las premisas operacionales que la sustentan son completamente posibles. La intención es dramatizar cómo el consumo de drogas es ahora la mayor vulnerabilidad a la seguridad estratégica de Estados Unidos y Europa occidental frente al terrorismo. Las drogas naturales o sintéticas salen de lugares donde dominan terroristas y/o mafias del crimen organizado en Asia, África y Latinoamérica y llegan desde allí a millones de consumidores. Son comunes las intoxicaciones por drogas adulteradas y hay antecedentes de envenenamiento de comestibles; quienes preparan, trafican y venden las drogas no son ni médicos ni farmacéuticos, son criminales sin escrúpulos. Nadie pensó que aviones de pasajeros podían ser utilizados como misiles; utilizar las drogas como arma química es más fácil. Las hipótesis de ataques del Pentágono, la CIA o la ficción de Hollywood palidecen frente al riesgo real de un envenenamiento masivo por drogas. En EE UU rara vez se capturan grandes cargamentos a pesar de que allí se vende más del 40% de la producción mundial.

A la base de toda esta vulnerabilidad existen unas relaciones perversas, hipócritas y muy peligrosas entre la sociedad estadounidense y occidental con el terrorismo y el crimen organizado. Los persiguen, pero los financian; los quieren destruir, pero los arman; los consideran despreciables, pero toman las drogas que producen.

Son los consumidores de Chicago, Londres, París o Madrid quienes pagan la corrupción de los policías mexicanos, y quienes financian el terrorismo en África, Asia y Colombia. Un cigarro de marihuana, unos gramos de coca o heroína, o unas pastillas de éxtasis que llegan como diversión al consumidor final, dejan en el camino miles de muertos, poblados aterrorizados, policías convertidos en delincuentes, robos y prostitución realizados para sostener el vicio, niños que reciben drogas promocionales, millones de adictos incurables y guerras interminables, y en todo esto no hay nada divertido. Las drogas matan al distribuirlas y matan al consumirlas, tienen una lógica homicida y suicida.

En los años ochenta, Estados Unidos lanzó una guerra contra Nicaragua supuestamente para evitar que llegaran armas a la guerrilla salvadoreña, sin embargo ahora, de las 100.000 tiendas legales de armas que posee dicho país, hay 12.000 en la frontera sur que abastecen a los narcotraficantes mexicanos. El Gobierno de México capturó 90.000 armas entre 1995 y 2006. Sólo en el último año decomisó 3.300 fusiles de asalto. Los narcotraficantes podrían estar comprando unas 10.000 armas de guerra anualmente en Estados Unidos, bastante más de lo que recibíamos los guerrilleros salvadoreños. Pero no sólo son armas, en Colombia le decomisaron 14 millones de dólares a las FARC provenientes de la cocaína, y en México descubrieron 205 millones provenientes de la anfetamina. La narcoguerrilla colombiana compró al ex jefe de la inteligencia peruana Vladimiro Montesinos para ejecutar la más grande operación logística subversiva de Latinoamérica. 10.000 fusiles provenientes de Jordania llegaron así, por vía aérea, hasta las selvas colombianas.

Son los narcodólares estadounidenses la mayor amenaza a la estabilidad latinoamericana, éstos han convertido a Guatemala en un Estado fallido. Es la heroína de Afganistán lo que mantiene fuerte a Osama Bin Laden. Los planes estadounidenses de lucha contra la oferta de drogas han fracasado y creado un enorme agujero en su propia seguridad. El personal que se requiere para llevar droga clandestinamente hasta los Estados Unidos es mucho menos que el que se necesita para mercadearla en las calles.

Mientras los capos que trafican con las drogas, como Pablo Escobar, son perseguidos a muerte, las celebridades que las publicitan consumiéndolas, como la supermodelo británica Kate Moss, son regañadas por la policía, recibiendo nuevos millonarios contratos de trabajo como pena. Garantizar la oferta es delito, pero promover el consumo no. Los narcocorridos mexicanos invitando a desafiar a la muerte, y la expresión sexo, drogas y rock and roll invitando a divertirse, evidencian el absurdo de una seguridad basada en perseguir a la oferta y tolerar a la demanda. Las drogas deberían legalizarse, pero eso es imposible porque requeriría un acuerdo internacional simultáneo.

La doctrina de seguridad americana considera que la principal motivación de los insurgentes y/o terroristas es ideológica, antes era el comunismo y ahora el fanatismo islamista. Las personas comunes no caen en la violencia política por ideología, sino por emociones; y son las personas comunes quienes dan fuerza a una insurgencia. Médicos que ganaban 200.000 dólares anuales se convirtieron en hombres bomba para atacar aeropuertos británicos. Cuando se bombardea y ataca indiscriminadamente se multiplican el odio y las emociones, esto aumenta las posibilidades de que personas normales hagan cosas anormales. ¿Cómo controlaría Estados Unidos un ataque terrorista que utilizara las drogas como arma de destrucción masiva? ¿Podría evitar que se introdujeran? ¿Podría evitar que llegaran a las calles? ¿Podría evitar que fueran consumidas? Por ahora ninguna de esas tres cosas es posible, sólo falta entonces que los bombardeos generen un Sayed.

Joaquín Villalobos, ex guerrillero salvadoreño, es consultor para la resolución de conflictos internacionales.

jueves, 13 de diciembre de 2007

¿De Cataluña a Catalufia?

Hoy, en "El economista":

¿DE CATALUÑA A CATALUFIA?

Pío Moa

El libro de Jiménez Losantos La ciudad que fue, expone muy bien cómo se produjo la degradación de la democracia en Cataluña a manos de los separatistas, con la colaboración del PSUC primero y de los socialistas después. Particularmente ilustrativo es el relato del atentado terrorista que sufrió el autor por defender los más elementales derechos ciudadanos, y la complicidad de Pujol y los comunistas, aliados en la infame tarea de redondear la hazaña criminal con campañas de descrédito y burlas. O las oleadas de embustes y calumnias –a quien había luchado contra la dictadura osaban llamarle franquista una tanda de trepadores que de pronto veían en el antifranquismo un modo de encubrir sus ataques a las libertades… y seguir trepando, claro–. Anguita definió la demagogia de Pujol: “Siembra el odio con palabras suaves”. Palabras suaves nunca ajenas a las violencias de otras ramas nacionalistas, tampoco al terrorismo (el asesinato, repulsivamente sórdido, del empresario Bultó marcó época) ni a las “nueces” etarras.

Hoy percibimos cómo la libertad de expresión se encuentra allí reducida a casi nada entre las agresiones físicas de los energúmenos y la mucho más efectiva agresión solapada del silencio, la ley del silencio practicada por un periodismo corrupto, de la que personalmente he tenido malas muestras. Amén de una presión administrativa que ha logrado sembrar un miedo difuso entre la gente: “mejor no meterse en problemas”. De hecho la democracia está muy seriamente recortada en el “oasis catalufo” en que quieren convertir a Cataluña, como lo está, hasta reducirse a casi nada, en las Vascongadas. Y esa tendencia va extendiéndose a toda España de la mano del actual gobierno. El dilema consiste en resolverse por la democracia, y con ella la unidad de España, o bajar la cabeza ante unas fórmulas nacionalistas que balcanizan y latinoamericanizan el país.

Regreso a Mariano Digital

miércoles, 12 de diciembre de 2007

La cultura francesa? No digan que está muerta, por Bernard-Henry Levy (El Mundo)

POLEMICA DESDE EL CENTRO DEL IMPERIO

El filósofo responde a un demoledor artículo de la revista estadounidense 'Time' que proclama la defunción del arte y la literatura 'made in France'

A mi juicio, el problema no radica tanto en la mayor o menor veracidad del artículo publicado por la revista americana Time, con su severo juicio sobre la situación de la cultura francesa («muerta»). Muchos artistas franceses actuales parecen un tanto provincianos, acabados, insoportablemente narcisos y replegados sobre sí mismos. Y no está mal que se denuncien estas situaciones.

Además, aunque la denuncia fuese una exageración, aunque el diagnóstico fuese demasiado duro e injusto, por no tener en cuenta todo lo que de bello y vivo sigue habiendo en la cultura francesa, prefiero, en general, estas críticas a la vanagloria del gallito francés, que levanta las plumas y aletea en defensa del honor nacional pisoteado.

No. La auténtica cuestión es la contraria. Cuando observamos un cuadro, hay que preguntarse siempre lo que dice no sólo sobre el modelo, sino también sobre el retratista que lo hizo. Examinando este artículo, me sorprende que nadie se haya tomado la molestia de prestar atención a lo que dice del autor, de la revista que lo publica, del país del que procede y de los prejuicios y axiomas que refleja.

Primer axioma: la buena salud de una cultura (en este caso, la francesa) se mide por el grado de curiosidad que es capaz de suscitar en el seno de la cultura dominante (hoy, la de los Estados Unidos). La cultura que no interese a los americanos es inmediatamente calificada como intrínsecamente débil. Una obra de arte que no provoca una reacción entusiasta en América es declarada de inmediato una obra sin importancia. La consecuencia es que, por ejemplo, una buena película es la que puede y debe ser rodada de nuevo. O mejor todavía, las películas realmente excelentes son únicamente las que Hollywood ha vuelto a rodar y cuya propiedad conserva. Por eso, el autor del artículo no encuentra nada que salvar en el panorama contemporáneo del cine francés, excepto la triste serie Taxi del productor de masas del cine francés, Luc Besson.

Segundo axioma: Los americanos nunca se equivocan. El radar americano es infalible y no se le escapa nada de todo lo que es bello y merecedor de estima. ¿Y cómo se le escapó aquel pobre Edgar Allan Poe, muerto sólo como un perro en Baltimore? Y olvidado. ¿Y aquel Scott Fiztgerald, muerto vivo, escarnecido, calumniado, a duras penas publicado y que también él terminó en la miseria y víctima de la locura? Ninguneado, eliminado por la simple idea de que la vitalidad de un autor es directamente proporcional a los niveles que su presencia hace girar el gran registrónomo americano de ciclones. ¿Y todos los escritores americanos contemporáneos, a los que los amigos estadounidenses bien conocen y bien saben lo que tienen que luchar para que se oiga su voz en una sociedad que, como todas las sociedades, está conjurada para obstaculizar su ascenso? También ellos marginados. ¿Por qué entonces nos dicen que América lo registra todo y no deja que nada se le escape? ¿Y por qué nos repiten, a renglón seguido, que, como el ojo del ciudadano chino según Mao, también el ojo del granjero de Colorado, del agricultor de Iowa y del financiero de Wall Street «ve justo»?

Tercer axioma: el arte es, en realidad, la industria del arte. La cultura es, en realidad, el mercado de la cultura. Es decir, el modelo cinematográfico se impone como el paradigma dominante en todos los campos de la expresión artística. Todas las obras de arte, sin excepción, son sopesadas según el modelo de la taquilla. Y hay que prestar mucha atención, obviamente, a las obras «subvencionadas», que, por el sólo hecho de que su origen se sustrae, al menos en parte, a las leyes del mercado, tienen que ser calificadas de nulas. Uno de los grandes nombres del periodismo americano se pregunta, en el citado artículo, cuánto vende un escritor. Y, al hacerlo, corre el riesgo de comparecer ante los fantasmas no sólo de su escritorzuelo francés, sino también del gran Poe o del extraordinario Ezra Pound, y de otros muchos, triturados por ese mismo engranaje y que podrían poblar de nuevo sus noches insomnes.

Cuarto axioma: El arte es como la ciencia. Las obras de los artistas son como las teorías de los científicos: simples, fáciles, automáticas, universales, accesibles a todos y traducibles en todas las lenguas, especialmente en la angloamericana. ¿Un libro que no se presta a ello? No existe. ¿Un Céline, un Proust? Intraducibles. ¿Un Kafka, del que sólo queda una débil huella y que se rebela a la traducción más esmerada y más fiel? ¿Un Joyce que, incluso en la prosa impecable de su traductor francés Valery Larbaud, deja de ser Joyce? Es inimaginable un escritor francés, o inglés o un angloamericano contemporáneo que pueda resultar (como suele decirse) «inadaptable» a otra lengua. O se queda simplemente en un «fugaz divertimento». Porque la escritura se corresponde con el número. La sintaxis es una ecuación. Y el ideal literario, una simple fórmula.

Quinto axioma: quizás el más absurdo y el más ingenuo. Esta traducibilidad no es sólo incesante, sino constante a lo largo de la historia. El efecto de la fórmula no sólo es necesario, sino inmediato. Las grandes obras son las que se pueden transferir, casi en tiempo real, a un lenguaje de «significado global».

La máxima idiotez se alcanza en los pasajes más cómicos del citado artículo. Aquellos en los que el autor presume de que los grandes escritores franceses, los Camus, los Sartre, por no hablar de los Racine y de los Molière, a la luz de cuyas obras de arte se miden las luces temblorosas de las obras menores de hoy, fueron catapultados inmediatamente a la fama mundial. Como si estas obras, que lucharon por hacer camino más allá de la corte, estuviesen ya listas para derribar las puertas de la lista sacrosanta de los best sellers de The New York Times del siglo XXI. Sólo quisiera recordar el pasaje en el que el autor cuenta aquel viejo y banal prejuicio según el cual los escritores de vanguardia del siglo XX esterilizaron la narrativa francesa. O cuando afirma de Michel Houellebecq: «Es conocido por ser un misógino, un misántropo y un obseso sexual». Como si quisiese decir que un escritor es, en cierto sentido, responsable de las características atribuidas a sus personajes.

Me gustaría terminar con la impresión dominante que me dejó este texto raro, que, después de pensarlo bien, parece no tanto una recensión de la situación francesa cuanto un comentario devastador sobre la actual situación de la propia cultura USA. Porque lo que más llama la atención es su tono permeado de nerviosismo. Lo que más impresiona es el deseo de probar con demasiado ardor aquello que, inevitablemente, como decía Nietzsche, escapa a la verdad. Es un soplo de ansia y, quizá, de angustia lo que rezuma el dichoso artículo. Como si encerrase un mensaje final, pero secreto y, para más inri, encriptado.

Pero volvamos a la auténtica cuestión. Tengo la impresión de que este artículo no colocaría en su punto de mira a la cultura francesa si no quisiese abordar el hecho de que todas las culturas dominantes, antes o después, tienen que asistir a la decadencia de su hegemonía. El artículo habla con tonos auténticos de América y de lo que la espera, cuando la creciente influencia del español, del chino y quizá de otras lenguas asiáticas llegue a suplantar al angloamericano como la lengua de la fórmula infalible y de la traducción universal. Francia es la metáfora de América. La hostilidad antifrancesa es una forma degradada de pánico, que no es capaz de admitir la propia existencia. Todo un clásico.

© Mundinteractivos, S.A.

Regreso a Mariano Digital




martes, 11 de diciembre de 2007

La pesadilla del nacionalismo, Amando de Miguel, Libertad Digital


Xavi Hernández Navarro siente "un poquitín de rabia... a raíz de uno de sus textos marisabidillos, irónicos y ácidamente pedantes" sobre Cataluña. Aunque agradezco su conclusión: "Lo consigue. Es un crack."

Don Xavi se pregunta si yo me propongo "desestabilizar" el orden social al calificar de "nacionalsocialista" al Gobierno de Cataluña. Reconozco que la feliz comparación es de César Vidal y yo la tomo mientras me fumo un puro. Desgraciadamente, la realidad da pie para ese sarcasmo. ¿Pues no es el Gobierno catalán una alianza entre nacionalistas y socialistas? ¿No tienen esos gobernantes ínfulas totalitarias? Apunto el desahogo de don Xavi:

Me da la impresión de que desde determinados medios de la prensa capitalina ya se ha adoptado una especie de cliché para hablar de Catalunya y me da la impresión de que este automatismo hace mucho daño. Se fomenta el odio hacia lo catalán y el odio del catalán hacia lo español. Yo huyo de esas chorradas, pero COPE y cía está consiguiendo que el odio (absurdo) entre las dos realidades crezca. Y precisamente es incoherente. Si lo que COPE y cía quiere es una España UNA, con actitudes como las que defiende día a día tira piedras contra su propio tejado. Piedras, confrontación, odio. Y odio basado, en realidad, en la ignorancia, en los clichés y en los estereotipos.
La crítica de la COPE no fomenta ningún odio. El odio surge principalmente del intento del Gobierno catalán de erradicar el castellano de su territorio, algo que resulta perjudicial para Cataluña y que, por otra parte, será siempre un intento fallido. ¿Cabe mayor estupidez? Qué fácil sería que los padres en Cataluña pudieran elegir para sus hijos la enseñanza en castellano. Qué sencillo sería que en Cataluña hubiera algún medio público, enraizado en esa tierra (autonomía, región, nación; táchese lo que no proceda), que criticara alguna vez a su Gobierno. Veo el futuro de una Cataluña plenamente independiente más cercano al de Venezuela que al de Irlanda, y lo siento.

Att Borja ve en mis artículos sobre el nacionalismo "odio, nervios, prepotencia y totalitarismo e incluso cierto aire antiespañol". ¡Atiza! Concretamente don Att opina que "para muchos como usted, si [el vascuence] desapareciese, mejor". Pues no señor. El vascuence es parte de mi cultura y, por tanto, me interesa que se conserve y que medre. Lo que ocurre es que la política lingüística del Gobierno vasco es el mejor camino para que el vascuence llegue a extinguirse. Y, si eso no se produce (por intervención del Espíritu Santo), en el entretanto muchos vascos van a sufrir todavía más de forma desproporcionada. ¿Cómo no va a preocuparme una cosa así?

Joan Ribalta me comunica que no es verdad lo que dice Nacho Gil, que es imposible entrar en la web de la Generalidad de Cataluña, tecleando www.gencat.es. Don Joan asegura que se puede entrar perfectamente, aunque se aterriza en www.gencat.net. Desde luego, no me hago responsable de lo que afirman los libertarios. Este rincón es para que todos expongan sus opiniones y experiencias. También yo opino, y noto que a don Joan los dedos se le hacen huéspedes.

He de advertir que no contesto aquí más que a las posiciones mínimamente educadas de los nacionalistas. Omito comentar algunas misivas nacionalistas que son almacenes de desprecio y resentimiento. Como dijo aquel ministro catalanista de la Restauración. "¡Nunca nos entenderemos!".

Susana Molledo (Bilbao, Vizcaya) se desahoga: "¡Cómo me gustaría vivir en Valladolid, por ejemplo, y no tener que bajar la voz cuando en un sitio público pronuncio la palabra prohibida: España!". La razón de su malestar es doméstico: "[En Bilbao] es prácticamente imposible matricular a un niño en un Colegio público para que estudie en castellano, con el vascuence como asignatura". Supongo que siempre habrá algún nacionalista que esté dispuesto a redargüir que el testimonio de doña Susana es falso. Pero seguramente ese nacionalista utilizará un seudónimo mientras que doña Susana da la cara.

Maribel Torbek se pregunta por la adecuación de la voz "nacionalista", cuando, referida a Cataluña, significa realmente "independentista". Añade: "Ahí tienen a don Carod para atestiguarlo". Me aclara doña Maribel un curioso acto fallido del ordenador. Al aplicar el corrector ortográfico al texto anterior, sustituyó "Carod" por "Cardo". Esa confusión me permite concluir que la clave del nacionalismo catalán –y quizá de todos los nacionalismos– está en un talante áspero, hosco, en definitiva violento. Por eso el irredentismo (reivindicar otras tierras que hipotéticamente fueron de la nación) suele darse con el nacionalismo. Es el caso de los "países catalanes" y de la buena inteligencia del tal Carod o Cardo con los terroristas.

Regreso a Mariano Digital

Enlace LIbertad Digital



lunes, 10 de diciembre de 2007

Nacionalismo catalán: reir por no llorar, José García Domínguez, LIbertad Digital


Mira por dónde, comienza a caerme simpático Alberto Fernández Díaz, el mandamás del PP en el Ayuntamiento de Barcelona; sobre todo desde que le he descubierto esa vocación tardía de mosca cojonera que logra poner de los nervios a los catalanistas de todos los partidos, empezando por los del suyo. Sirva como muestra la última provocación municipal de don Alberto: proponer que se constituya una comisión con representantes de los grupos municipales, amén de los consabidos voceros de la famosa sociedad civil, a fin y efecto de celebrar el segundo centenario de la heroica resistencia catalana contra la invasión gabacha de España, efeméride que tendrá lugar el año que viene.

El asunto, naturalmente, promete. Porque sólo con imaginar al pobre Montilla tratando de vender que el tamboriler del Bruc era un soberanista emprenyat con Madrit por culpa de los agravios históricos, la diversión está servida. Y eso, reír, nos hace más falta que nunca. Reír por no llorar, claro. Así, con todos los patrioteros de la Meseta callados como muertos ante la cuestión del Estatut, la risa ha de ser la única terapia que nos ayude a sobrellevar lo nuestro con cierta dignidad. Porque si sucumbir siempre resulta duro, tener que hacerlo ante un enemigo ridículo lo es hasta extremos lacerantes.

Releo las Memorias de Cambó y vuelvo a quedarme pasmado delante de los mismos párrafos que subrayara en rojo hace más de veinte años. "En su conjunto, el catalanismo político era una cosa misérrima cuando, en la primavera de 1893, yo inicié mi actuación en él y le consagré mi vida (...) Aquél era un tiempo en que el catalanismo tenía todo el carácter de una secta religiosa (...) Ni en la masa ni en las corporaciones el catalanismo alcanzaba la más mínima influencia (...) El local de la Lliga de Catalunya estaba lleno a rebosar [con ocasión de un mitin en 1897]. Estaban todos los catalanistas de Barcelona, de Badalona, Sabadell, Tarrasa y Masnou: total, unas doscientas personas."

Se proponían destruir la nación más antigua de Europa y no pasaban de... ¡doscientos! Doscientos, ni uno más. No vamos a caer, pues, ni ante Stalin ni ante Hitler ni ante Atila o Julio César, sino frente a los herederos de doscientos tenderos con, eso sí, una idea muy clara. "Como en todos los movimientos colectivos, el rápido progreso del catalanismo fue debido a una propaganda a base de exageraciones y de algunas injusticias: eso ha pasado siempre y siempre pasará, pues los cambios en los sentimientos colectivos no se producirán nunca a base de juicios serenos y palabras justas y mesuradas."

Lo dicho, reír por no llorar.


José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Regreso a Mariano Digital


Enlace Libertad Digital

-

Zapatero no vale un pito, por Martín Prieto, El Mundo



BAJO EL VOLCAN

En una de las numerosas conversaciones Gobierno-socialistas-Batasuna-ETA, que no existieron pero que fueron, un representante «español» explicó que lo malo de la Guardia Civil era que sólo obedecía al duque de Ahumada. Eso es falso porque es un cuerpo de gran fidelidad constitucional, y hasta se dividió durante la Guerra Civil. Tan leales que pasan a Francia sin armas para ser asesinados por una tigresa y sin saber si el Gobierno que les manda acabará indultando a su verdugo. ZP lleva seis años maquinando una salida negociada a ETA y cree ser más ingenioso que Suárez, Calvo Sotelo, Felipe González y José María Aznar. Y creerá tener estrella, que es el desmayo de los megalómanos; la suerte que Napoleón exigía a sus mariscales.

Resulta patético el novedoso discurso antiterrorista de la vicepresidenta tras tantos años de hacer manos con la banda. En tiempo de elecciones hay que agarrarse al palo de la bandera. En su última legislatura, Felipe fue a dar una charla a una Universidad y fue tal la bronca que tuvo que retirarse cabizbajo. Fue el comienzo de su declive y parece seguirle ese fantasma a ZP que no deja que le pite nadie, cambiando el protocolo del Congreso oficiando a puerta cerrada un funeral de Estado. A Aznar lo más bonito que le han llamado es asesino, pero ZP no aguanta un pito porque tiene la mandíbula de cristal fuera del calor de sus mítines.

Estos mínimos silbidos no son aquel «Maura, no» de la prerrepública, entre otras cosas porque no hay Maura, ni el «Váyase señor González» del monotemático Aznar de la lluvia fina que al final cala. El pitido es de la Corte, chulapón y faltón. Así se requería a los cocheros de punto y se reventaban los estrenos. Pitas a quien no te molestas en personalizar. ZP tiene tres meses para derogar la autorización del Congreso para negociar con ETA e ilegalizar Acción Nacionalista Vasca y el Partido Comunista de las Tierras Vascas, que tiene nombre de zarzuela. Si no se va a movilizar la derecha pese a las pijerías de Juan Costa o la estolidez de Mariano Rajoy.

Por lo demás, ZP no vale un pito, no merece esa pena y es utilizado por el pensamiento único socialista como símbolo de la caverna, el búnker y la ultraderecha que quieren ver en el PP. ¡Qué error lo de Zerolo! Aznar se fue entre una gran pitada y ahora éste no se sabe si vuelve o se va entre pitos y flautas. Sarkozy, a más de ejercer de Pimpinela Escarlata, baja a la calle a discutir con los obreros en huelga. ZP circula como blindado, como dentro de un tubo, sin contacto. Será por eso que le pitan.

© Mundinteractivos, S.A.

Regreso a Mariano Digital



El valor de la palabra, por Rosa Díez (El Mundo)


Hace unos días visitó España uno de los expertos internacionales captados por el PSOE para ayudarles a hacer el programa. No he tenido tiempo de comentar que un partido político busque expertos extranjeros para que le ayuden a resolver los problemas de los españoles... Como nada nos sorprende, hemos dejado pasar, como algo normal, el hecho de que se busque el diagnóstico y la opinión de sabios mundiales que admiten, de entrada, no conocer apenas España.

Yo les quería hablar de uno de esos sabios, George Lakoff. El experto aclaró que es un teórico y que desde esa perspectiva, tratará de explicar a «mister Caldera» la forma de «vender los conceptos de nación, inmigración y terrorismo». Lakoff explicó, como profesor que es, asesor de los demócratas en EEUU, que: «la reiterada repetición de los mensajes modifica el cerebro del receptor, de modo que lo que moviliza a los votantes es el pensamiento inconsciente». Para concluir su diagnóstico, definió al grupo de los 14 asesores extranjeros como «expertos en la gente».

Ya no se trata de utilizar las técnicas de comunicación para ayudar a que una idea llegue con nitidez: se trata de asumir que lo mejor que se puede hacer es manipular el cerebro de los ciudadanos y provocar su voto «inconsciente». Muerte al pensamiento crítico; al voto reflexivo. Manipulemos el cerebro reiterando mensajes clave, utilizando las palabras clave. Lo de menos es el significado: lo importante es provocar el «voto inconsciente». Se trata de renunciar a la idea y utilizar la comunicación para engañar al ciudadano.

Pues en eso Lakoff tiene poco que enseñar al PSOE y al Gobierno. Esta ha sido la Legislatura de la perversión del lenguaje; quizá les refine un poco: la manipulación de los términos al servicio de la manipulación de la política ha sido el mayor éxito de toda la Legislatura.

A revisar la transición lo llamaron ampliar el consenso.

A revisar el modelo de Estado, pactándolo con los partidos que no creen en el Estado, lo llamaron incorporar a los nacionalistas.

A los terroristas les llamaron violentos.

A los batasunos les llamaron hombres de paz.

A lo que los etarras llaman «proceso de resolución» (negociar con ellos cuestiones políticas, lo que hicieron) lo llamaron proceso de paz.

A mandar a casa a De Juana Chaos, cumplir la ley.

A permitir que ETA/ANV volviera a las instituciones, cumplir escrupulosamente la ley.

Al zulo de Amorebieta (éste que estaba preparando el comando Vizcaya, del que es miembro integrante y dirigente la terrorista detenida en Francia tras haber asesinado a los dos compañeros de la Guardia Civil), el ministro del Interior lo llamó proyecto de zulo.

Al robo de armas en Francia (como estábamos en vísperas de que llevaran al Parlamento Europeo el apoyo al proceso de paz de Zapatero) lo llamaron aprovisionamiento.

A cumplir la Ley de Partidos el fiscal general del Estado lo llamó «Guantánamo electoral».

Podríamos seguir poniendo ejemplos hasta aburrirnos. Ejemplos de la estrategia de pervertir el lenguaje ejercida hasta la saciedad y con una táctica perfectamente definida, para provocar el adormecimiento de los ciudadanos y la aceptación como bueno o inevitable de todo aquello que estaba ocurriendo por la mera voluntad de sometimiento a los nacionalistas y a ETA del Gobierno de Zapatero; un gobernante que decidió sustituir la voluntad de derrotar a ETA por la de llegar a un final dialogado con la banda; un final dialogado en el que la banda adquirió la consideración de «interlocutor político imprescindible»; un interlocutor con el que se empezó a negociar sobre nuestra democracia. Pero como el lenguaje está pervertido, todavía hay quien se atreve a decir que el hecho de que no llegaran a ningún acuerdo significa que no han cedido...

En el mismo momento que el Gobierno empieza a hablar de las instituciones democráticas con la banda, ya ha cedido. En ese momento, ya hemos perdido los demócratas. Aceptar a una banda terrorista como interlocutor político es algo que ningún gobierno hizo antes que éste. Cuando se apela a la memoria para justificar lo injustificable, cuando se pone como ejemplo que «otros lo intentaron antes», de Argel (con Felipe González) o Suiza (con Aznar), se oculta lo principal: nuestros gobiernos nunca hablaron de política con la banda. González levantó aquellas reuniones en el mismo momento en el que la banda exigió una mesa de partidos. Y lo que hizo el Gobierno de Aznar en Suiza ya lo contó, además del propio Gobierno, la propia ETA: cuando quisieron hablar de política, se levantó la reunión. O sea, antes no se hizo esa cesión; y ahora, tampoco hay que consentir que se haga.

Todo esto venía a cuento de Lakoff, que pretende enseñar a los socialistas y al Gobierno cómo han de manipular a los ciudadanos y cómo conseguir el «voto inconsciente». El experto norteamericano tiene en el PSOE y en el Gobierno unos alumnos aventajados. Quizá ellos le puedan enseñar a él.

Rosa Díez es portavoz de Unión Progreso y Democracia (UPyD).

© Mundinteractivos, S.A.



Regreso a Mariano Digital