Blogoteca: ZP y Cebrián, por Raúl del Pozo (El Mundo)

miércoles, 7 de noviembre de 2007

ZP y Cebrián, por Raúl del Pozo (El Mundo)

VICIOS DE LA CORTE

Ocurrió en la Real Academia Española, con Zapatero en la presidencia y Cebrián en el estrado. El académico hablaba del idioma, rodeado de peligros por todas partes, y del empeño que algunos políticos muestran en destruirlo. Es que «priorizan», «vehiculan», «demonizan» cuando hacen sus discursos en el Parlamento, y cuando se dirigen a los jóvenes, los tratan como a zampatortas; emplean con ellos la jerga de los psicópatas de los blogs o la del Pato Donald.

Zapatero, que viene de la tierra donde nació, en un cenobio, el román, después de que un centurión se acostara con una celtíbera en una viña, habla bien el castellano, pero el que con mandatarios se junta a aullar se enseña; se ha dejado maleducar y resumir en una Z. Esa letra, que venía del sánscrito y significaba algo así como violencia, estuvo proscrita en la época del censor Apio Claudio; cuando volvieron a utilizarla, la colocaron en el último lugar.

A pesar de esto, los publicistas usan esa grafía en zig zag para convertir a Zapatero en un caballero de antifaz, un personaje romántico. Los que dirigen las campañas añaden letras según convenga, dan patadas al diccionario, usan un lenguaje interjectivo y estúpido. Cebrián aconsejaba llamar a las cosas por su nombre en una época que añade aes a la paz, ooes al gol, zetas al presidente. El debate está plagado de desórdenes verbales, de pedantería. Soban y distorsionan la escritura. Seguramente, de todo eso hablaba Cebrián, cuando inesperadamente se le fundieron los plomos y, dirigiéndose al presidente, le rogó que explique a sus asesores que no hace falta asesinar la ortografía para ganar unas elecciones. Terror en el supermercado de la jerigonza, en el asilo de los lingüistas acusaban al presidente del Gobierno de asesinar la ortografía.

Cebrián y los de Prisa no han tratado mal sólo a los que no están en la obediencia al grupo, también vetan a políticos. A ZP no han llegado a desaprobarlo; lo han conllevado con paternalismo. ZP ha rechazado ese tutelaje cercano al del esponsor; Prisa ha sido su McLaren. Nunca lo consideraron un fórmula uno como a Felipe González.

Para responder a la acusación de asesinato, Zapatero dijo que siempre preferirá jugar con las palabras que golpear con ellas. Magnífica respuesta, un hostión con flor de loto. Pero en lo del asesinato del idioma, Cebrián tenía razón. Decían los filósofos latinos que la manera de hablar imita en cada época las costumbres públicas. El uso de frases hechas y quebradas, la utilización de onomatopeyas para hacer ingenio, las jerigonzas, ya irritaban a los maestros. «Me preguntas -escribe Séneca a Lucilio- de dónde procede que en ciertas épocas haya aparecido una especie de habla corrupta. Es por aquello que los griegos convirtieron en proverbio: 'tal es la vida de los hombres, tal su lenguaje'. La obscenidad en el habla es un indicio de inmoralidad pública».

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