Blogoteca: El purgatorio de la Cope, por Martín Prieto, El Mundo

jueves, 29 de noviembre de 2007

El purgatorio de la Cope, por Martín Prieto, El Mundo

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No se puede cerrar la Cope como Radio Caracas Televisión por el gorila colorado. Lo que se intenta es desmochar a sus principales conductores de emisión. Tal como los adversarios de EL MUNDO sólo podrían intentar, otra vez, la desestabilización de su director Pedro J. Ramírez. La Cope ha tenido mala suerte y ha vivido en ascensor la muerte de Encarna Sánchez y la de Antonio Herrero. Este último estaba destituido de hecho cuando se ahogó buceando en Marbella ajeno a su doble defunción. Luis Herrero pasó a la política como eurodiputado del PP y a Federico Jiménez Losantos le han metido en el purgatorio y están aumentando la temperatura.

Cuando la Zarzuela y La Moncloa se concitan contra la radio de los obispos y el conductor-locomotora de las mañanas hay que poner las barbas a remojar. Descontando la farándula de poderosos enemigos que hasta se querellan contra Losantos como el alcalde de Madrid o el director de ABC. A FJL hasta le jibarizan llamándole locutor, noble oficio que nada tiene que ver con el viejo periodista, columnista, enviado especial, escritor y agitador cultural. Los que le demonizan no le oyen porque de las seis horas que dura su programa sólo menos de la mitad las dedica a la política, y repitiéndose para actualizar a los oyentes que van conectando desde las cinco de la mañana. Levanta algo la voz en esas horas lobunas porque la audiencia que se tiene que duchar está leptosomática y hay que espabilarla. Es muy crítico empezando por el PP, pero no ataca al hombre como suponen los que desconocen el sarcasmo y el sentido del humor por ácido que resulte.

La Cope tiene cuatro patas: el citado La mañana, La tarde con Cristina, llevado por Cristina López Schlichting; La linterna, de César Vidal, y el deportivo El tirachinas, llevado por Abellán. Cristina trata el sexo o la moda o el humor en un clásico vespertino desde una visión, lógicamente, católica. Vidal es un polígrafo muy duro políticamente en su carta editorial y en la composición de su tertulia, pero que presenta crítica de libros, de música y hasta de juegos de ordenador y la corrección del lenguaje. Es otro como Federico al que no monopoliza la política. De Abellán molestará que destape los viajes gratis total de la mujer de Jaime Lissavetzky, secretario de Estado para el Deporte, o las truculencias de Calderón, presidente del Real Madrid.

Todo lo demás en la Cope, el entramado, es una miscelánea de programas gratos, hasta los nocturnos, enhebrados a la columna vertebral que hila Ignacio Villa, otro en purgatorio, al que no dejan hablar ni allá donde le invitan. Desde la misa hasta la oración nocturna de un obispo, la Cope editorializa, comenta, da puntadas en un continuado mensaje católico, cumpliendo su función. Espantar a sus profesionales es desmantelarle aún a menos precio que el que pagó Polanco por cerrar Antena 3. En preelecciones no lo van a hacer, pero si ganan los socialistas pondrán el purgatorio al rojo vivo.

© Mundinteractivos, S.A.

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