Blogoteca: Carta de Aznar, por Raúl del Pozo (El Mundo)

sábado, 10 de noviembre de 2007

Carta de Aznar, por Raúl del Pozo (El Mundo)

María Teresa Fernández de la Vega ha declarado, refiriéndose a José María Aznar: «Se puede vender libros y, a la vez, ser respetuoso con las víctimas». No es verdad, para vender libros, el respeto sobra. A mí, sin ir más lejos, me reprocharon que hubiera bailado con Raffaela Carrà, pisándole la boa, para promocionar Noche de tahúres; gracias a hacer el ridículo en la tele se vendieron seis ediciones.

Atina más Gabilondo cuando afirma que Aznar se ha aprendido la lección del famoseo televisivo, que consiste en decir algo fuerte para que te vuelvan a invitar. Para vender un libro que tenga el boicot de Prisa hay que bailar, no con Raffaela, sino con coyotes y matamoros. Aznar, convertido en un rufián por la propaganda contraria, está en su punto para el bestseller, no por haber sido un buen presidente y haber llevado a España a la Champion, sino porque la propaganda lo ha convertido en el malo de la vídeo-política gubernamental. Lo que irrita a María Teresa y a Gabilondo es que el ex presidente no se arrepienta de haber dicho en la Comisión de Investigación del Congreso que los que idearon el atentado no están lejos.

Eso de publicar libros es como el póquer; tan difícil es saber ganar como saber cobrar. Hay que tener una idea, desarrollarla, corregirla, encontrar título, buscar editor y sacarle el dinero; luego ayudarle a vender el libro en la campaña de promoción. Si no has matado a tu padre, eres locutor de la tele o has participado en una guerra, aunque la hayas perdido, vas de bullate. No hay que lograr un estilo personal, sino mostrar en los grandes almacenes una aureola, un perfil atractivo. La mitología hoy es la fama.

Casi todas las cosas que lees las ha dicho alguien antes; eso es lo de menos, lo importante es ser marca, trabajarse un fulgor. Hay escritores que descuartizan y se comen a su amante, no para escribir sobre canibalismo, sino para darse a conocer.

José María Aznar, después de aguantar en Moncloa ocho años ganando menos de 100.000 euros al año, dejó de ser presidente y llegó a cobrar 600.000 por tres libros. El dinero es más perezoso en venir cuando eres pobre, desconocido y careces de la cuenta corriente de la memoria. Cuentan que Mao hizo la Revolución para vender el Libro Rojo. Se publicaron más de mil millones de ejemplares, superando a El Quijote y amenazando a la Biblia. Muchos estadistas escribieron -Cánovas, Azaña, Tierno, Churchill, Mitterrand, Mao- con tanto ego como los poetas. Las revoluciones y las contra las han ideado los estilistas y los tuberculosos. Avisó el Eclasiatés que todo es vanidad y perseguir el viento.

Cartas a un joven español es un magnífico ensayo-epístola, una brillante reflexión sobre la nación y la libertad. Eso es lo de menos. El libro ya está vendido porque lo firma el abominable hombre de los desiertos lejanos.

© Mundinteractivos, S.A.

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