Blogoteca: Gracias por venir, por David Gistau (El Mundo)

miércoles, 17 de octubre de 2007

Gracias por venir, por David Gistau (El Mundo)

AL ABORDAJE

Ibarreche es ya como un personaje pertinaz de la teletienda que en lugar del Whisper XL o el remedio contra la calvicie está empeñado en colocar su referéndum de fogueo. Que no es sino un recurso calculado para llenar el escenario que acaba de dejar vacío la caída en desgracia de Batasuna y, en el mejor de los casos, para hacerse en el rechazo con una coartada fatalista que aliente de nuevo en el Norte ese síndrome de la identidad agraviada que le fue tan rentable. Por ello, la respuesta a su tabarra ha de ser el bostezo y el desdén antes que los inflamados zafarranchos de defensa de la patria que no sirven sino para concederle la importancia que él mismo intenta darse cuando clava una banderita en la chapa del coche, delatando ínfulas de un jefe de Estado que hubiese venido a Madrid a defender un destino colectivo en vez de una supervivencia personal.

Ha echado su órdago de farol dos veces, ambas cuando Zetapé tenía cerrado el chiringuito pactista. Y más ahora, cuando en las vísperas electorales el Gobierno se ampara en un españolismo protésico que impide volver a decir aquello de que la nación es «discutible y discutida». El lehendakari, al menos hasta que las elecciones dejen en una situación precaria a Zetapé, no tiene, de momento, ninguna capacidad de coacción con la que hacerse necesario a la manera de ERC. Mientras tanto, la jornada en Moncloa se ha evaporado entre declaraciones previsibles y cortesías al pie de la escalera, pero vacías de contenido con las que no arranca un nuevo proceso.

A algún comentarista le ha extrañado que fuera el propio Zetapé quien se sometiera a la rueda de prensa posterior al encuentro. Igual que se oculta y delega en subalternos cuando un acontecimiento, para el que no tiene respuesta desbarata uno de sus ideales de los mundos de Yuppi -la bomba de la T-4, por ejemplo-, el presidente siempre aparece con agilidad y afán de protagonismo para atribuirse aquellos hechos que sí benefician a su imagen. Y el no a Ibarreche era un regalo que no podía desperdiciar quien apenas dispone de unos meses antes de las elecciones en marzo para redimirse de todos los cambalaches y las sumisiones a los nacionalistas, que se hicieron patentes a lo largo de la legislatura con una apariencia de sólido defensor de las convenciones constitucionales que de repente lleva el término «de España» colgado como una etiqueta en el abrigo.

Cuando los terroristas ya no son hombres de paz y las disquisiciones sobre la patria ya no se esquivan con frases chorras de Virginia Woolf, la visita de Ibarreche habrá permitido a Zetapé improvisar un pedigrí españolista con el que, por añadidura, le recorta a Rajoy los argumentos de oposición basados en los augurios catastróficos.

© Mundinteractivos, S.A.


Blog Principal


No hay comentarios: