Blogoteca: Carod Rovira abofetea al idioma castellano, por Luís Maria Anson, El Mundo

martes, 9 de octubre de 2007

Carod Rovira abofetea al idioma castellano, por Luís Maria Anson, El Mundo


CANELA FINA

¿Qué se puede esperar de un hombre como Carod Rovira, que publicó un artículo en el Avui en el que imploraba a Eta que si mataba en España no lo hiciera en Cataluña porque Cataluña no es España? La bajeza moral de ese artículo sólo es comparable por su degradación a lo que acaba de afirmar el dirigente de ERC en Alemania tras excluir de la feria de Fráncfort a escritores catalanes que, como Marsé, Mendoza, Vila-Matas, Javier Cercas, Nuria Amat o Ruiz Zafón, escriben en castellano: «Si la cultura alemana fuera invitada a una feria del libro tam-poco permitirían autores alemanes que escriban en turco».

Hay que joderse, hablando bien y pronto. De los siete millones de habitantes de Cataluña, sólo la mitad se expresa en catalán pero todos hablan castellano, algunos niños ya con dificultad, como escribía ayer Aleix Vidal-Quadras. Los principales periódicos se editan en la lengua de Cervantes y las editoriales publican de forma abrumadora libros escritos en castellano. La imposición totalitaria del catalán en escuelas, universidades, medios de comunicación públicos y hasta en los rótulos de las tiendas se ha convertido en un escándalo en la Europa de las libertades. Carod Rovira, el socio de Zapatero, está haciendo contra el castellano lo mismo que hizo Franco contra el catalán.

Grupos catalanes de intelectuales muy cualificados, generalmente de izquierdas, se han alzado ya contra la dictadura cultural que quiere imponer el líder de ERC, que se dedica también a minar las instituciones del Estado. Con una ley electoral tan democrática como la francesa o la inglesa, Carod continuaría siendo hoy un muchachito de preuniversitario dedicado a pegar carteles panfletarios en las paredes. Pero con sólo una decenas de miles de votos se ha convertido, por gracias de una ley electoral absurda, en árbitro de la situación política en Cataluña, amén de condicionar el Gobierno zapateresco de España.

Pero lo que ha producido más que irritación, cachondeo generalizado, en medios intelectuales cualificados de nuestro país, es la bofetada propinada por Carod Rovira en el rostro del idioma español al com-pararlo con el turco. Nada tengo contra el turco. Es una lengua seria y rica que ha producido una literatura de relieve, poetas como Balci y Fuzuli. Aquella gran nación euroasiática fue además, durante mucho tiempo, imperio potente y avasallador. Pero el turco es sólo idioma oficial en Turquía y cooficial en Chipre. Se trata de una lengua altaica de la familia túrcida, afín a otras como el azerí o el gagauso. Hasta 1928 se escribió con el alfabeto árabe. Desde entonces se impuso una versión adaptada del alfabeto latino. El español es el idioma oficial de 22 naciones. Hay 400 milones de hispanohablantes. En la primera potencia del mundo, los Estados Unidos de América, es con gran diferencia la segunda lengua. En todo el orbe ha desplazado al francés y se estudia de forma preferente detrás del inglés. En Brasil país con cerca de 200 millones de habitantes la enseñanza del castellano es obligatoria. Los grandes expertos en estas cuestiones afirman que en el siglo XXI para que una persona no sea analfabeta necesitará conocer tres idiomas: el inglés, el español y la informática.

Carod Rovira, coronado de espinas, que es su disfraz favorito, representa hoy el nacionalismo anticuado y decadente, ese nacionalis-mo decimonónico que le permite encizañar con entusiasmo ultra la vida española. Desde sus posiciones se pueden decir salvajadas como que Eta mate en España pero no en Cataluña o majaderías como que un escritor catalán que escribe en castellano es igual que un alemán que escribe en turco. ¿Hasta dónde vamos a llegar si seguimos dando alas a la idiocia nacionalista?

Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.

© Mundinteractivos, S.A.

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