Blogoteca: Albert Boadella, Luís María Anson, El Mundo

domingo, 21 de octubre de 2007

Albert Boadella, Luís María Anson, El Mundo


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'Adiós, Cataluña' es la crónica de la desesperanza

Querido Albert

Te rebelaste contra la dictadura de Franco, contra el control totalitario impuesto desde el poder. Fuiste para todos, a izquierda y a derecha, el intelectual de la libertad en la oquedad franquista. Desde que fundaste Els Joglars en 1962, con Soldevilla y Font, combatiste los atropellos a la libre expresión a través de una producción teatral y cinematográfica de la que no se puede prescindir si se quiere entender lo que ha sido la España contemporánea. Coincido con algunas de tus ideas; discrepo de otras. He admirado siempre la honradez con que las expones. Por eso mantienes ancho crédito en toda España.

Era evidente que te rebelarías también contra la política cultural, tan sectaria y excluyente, de la Generalidad catalana. Franco al revés. Estaba claro que no aceptarías ni mordazas ni bozales. Y te has hartado ya. Has acabado capitulando «frente a la tribu desquiciada por la endogamia y la paranoia».

Adiós, Cataluña es la crónica de la desesperanza, del desamor. Una vida plena de éxitos personales, familiares y profesionales se estrella contra la muralla de los partidos nacionalistas dispuestos, porque sus dirigentes quieran mandar más y más, a fracturar el bien común de los ciudadanos catalanes. Todavía el pueblo, el ciudadano medio, está al lado del sentido común y de la idea de España. Pero con la educación sectaria en una mano y los medios de comunicación públicos en otra, con la ayuda incuestionable de la ligereza y la frivolidad del ludópata Zapatero I el de las mercedes, es sólo cuestión de tiempo que los parti-dos nacionalistas consigan deteriorar el sentimiento profundo de Cataluña como parte de España.

Tienes razón cuando dices: «El que se entromete en el camino del nacionalismo es señalado, degradado por los medios y al final insultado. Los ciudadanos obedientes te marginan. Es la muerte civil». Tienes razón cuando afirmas: «Hay ciudadanos, los menos, que se han involucrado, pero hay otros cuya responsabilidad es por omisión. Yo digo adiós no sólo a una política o a unas instituciones, también a una ciudadanía afectada por esta epidemia y que no se da cuenta de lo que puede pasar». Tienes razón, en fin, cuando proclamas: «En Cataluña, un español es un traidor y le marginan hasta ser un muerto civil».

España, querido Boadella, no ha perdido todavía a Cataluña. La caja de Pandora guarda una última esperanza: los intelectuales como tú que se alzan frente al sectarismo, la manipulación, la tentación totalitaria, la política excluyente de los partidos nacionalistas, anclados en el siglo XIX y dispuestos a herir de muerte a Cataluña si gracias a eso se adueñan ellos de más parcelas de poder. Sólo el 4% de los catalanes se interesaban hace dos años por un nuevo Estatuto. Más del 50% ni siquiera acudió a votar a pesar de la parafernalia que se organizó en su entorno. No desfallezcas, Boadella, no tires la esponja, no sabes cuánta gente del más vario pelaje ideológico está a tu lado en toda España.

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