Blogoteca: octubre 2007

miércoles, 31 de octubre de 2007

Una pesadilla económica amenaza España: la estanflación, por S.McCoy (El Confidencial)

El peor dato en el peor momento para la economía española. Se dispara el coste de la vida a la vez que se reducen las estimaciones de crecimiento. Sin solución de continuidad se puede pasar de un escenario de Goldilocks, crecimiento sin inflación, al extremo contrario: la estanflación. Ralentización económica y precios al alza que se corresponden, teóricamente, con tipos de interés elevados. La peor pesadilla para cualquier autoridad económica asoma la patita a menos de seis meses de las elecciones generales. Si alguien dudaba que la oportunidad del Partido Popular vendría por el lado de la economía, se puede caer del guindo. Es momento del debate acerca de las soluciones. Las causas quedan demasiado lejos tanto física como temporalmente. Y sus consecuencias inmediatas devoran la cartera de los españoles.

Es verdad. Un dato no hace serie. Pero ayuda. Y la cifra preliminar de precios de octubre es terrible. 3,6% contra el 2,2% de mínimo de agosto. Lo que dan de sí dos meses. La verdadera cesta de la compra es la auténtica damnificada. Energía y alimentación. Componentes volátiles descartados como medida principal por algunas autoridades monetarias. Pero que son las que determinan las decisiones de compra de la mayoría de los ciudadanos. Lo contrario es hacerse trampas en el solitario con el fin de justificar una burbuja de liquidez que, cierto es, beneficia también a esos mismos consumidores pero, sobre todo, a los mercados financieros. Hasta que termina la fiesta. Como parece ser el caso actual.

Siendo objetivos, España vive las consecuencias de procesos que se están produciendo a nivel global. Cuando el consumo energético patrio depende en más de un 80% de las importaciones, la correlación entre el precio de entrada, aún con el colchón del euro, y el repercutido al cliente final es ineludible. En el caso de los alimentos, ocurre otro tanto de lo mismo. Las prolongadas sequías en alguno de los principales productores de cereales del mundo, como Australia, unido al incremento de las importaciones por parte de los países antes en vías de desarrollo, han provocado una escasez de oferta que ha disparado los precios. Y es sólo el principio. Tres de los grandes productores que venden en España –Panrico, Danone y Pascual- ya advirtieron de subidas en el precio de sus productos cercanas al 10% hace apenas una semana. ¿Anticipo de lo que sabían iba a venir?

Sin embargo, cuando el diferencial con la Europa Armonizada es tan alto, lo que indudablemente afecta a la competitividad española frente a sus socios, es momento de hacer examen de conciencia. La espiral de precios es también consecuencia de factores intrínsecos. Excesiva regulación, ausencia de competencia, alto crecimiento de los costes laborales, falta de innovación, mejoras limitadas de la productividad. Salvo para un Miguel Sebastián metido a columnista de El Mundo, con Conthe en Expansión. Lo que Pedro Jota ha unido, que no lo separe la CNMV. Modelo de crecimiento basado en el ladrillo, con un consumo exacerbado al calor de la revalorización inmobiliaria y el recurso a la financiación exterior para pagar la fiesta. Se ha terminado la música antes de tiempo y no había dado tiempo a colocar las sillas. Y mientras, la demanda interna, sostén del PIB, a punto del costalazo.

La solución a corto problemática. La pertenencia a una entidad supranacional decisoria en materia monetaria cercena un ámbito de actuación. No cabe la relación de intercambio crecimiento-inflación, tan en boga en Estados Unidos. El aumento de los precios de las materias primas da la sensación que ha venido para quedarse, convirtiendo en estructural lo que nació como fruto de la coyuntura. Y las reformas económicas necesarias para liberalizar la economía e incentivar la innovación y la especialización geográfica necesitan de claridad de ideas, determinación en la proposición y tiempo de ejecución. Algo que no parece sobrar en la situación actual con el horizonte de marzo a la vuelta de la esquina.

El debate se ha de situar, visto lo visto, en el campo de las medidas necesarias para que, desequilibrios como los actuales, no vuelvan a repetirse. Ocupen su localidad. De la realidad al realismo sólo media el desencanto. Y el club de los que no llegan a final de mes no hace sino incrementarse. Buen Puente a los que lo disfruten. Para los demás, nos encontramos aquí a la misma hora de siempre.


Es recomendable leer el artículo en El Confidencial, por los comentarios muy intersentes que incluye.

Regreso al blog de Mariano Planells






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lunes, 29 de octubre de 2007

Extraños en un tren, por Martín Prieto (El Mundo)

BAJO EL VOLCAN

A Cataluña parece haberla mirado Zapatero, aunque tenga dos ojos, y a los desastres de un AVE que no hay que soterrarlo porque avanza a través de los socavones se suma el circo mediático-sociológico-judicial del veinteañero perdido agrediendo a una menor ecuatoriana. ¿Racismo? Sí, pero la chica es blanca, de piel menos atezada que el vándalo que desde el paro lo ve todo xenófobo. Las televisoras han hecho su negocio morboso repitiendo ad nauseam el incidente en programas sensacionalistas y de corazón, mezclando los romances con una paliza y pagando mil euros por entrevista al agresor, crecido por la fama y el desmayo judicial que le deja en libertad sin fianza. Creerá que ésta ha sido su mejor hazaña.

Aduce el barbián que estaba borracho «...y punto». No parece de equilibrio inestable en el vídeo de seguridad del tren, y el valeroso cascador de niñas desconoce los matices del don de la ebriedad. El melancólico llora borracho, como el nostálgico, el afectuoso besa a todo el mundo; el generoso limosnea su dinero, y el asesino mata. El alcohol es un sacacorchos que te desinhibe y saca a la superficie lo más profundo de ti. Si el truhán hubiera estado ebrio habría matado a la chica porque su naturaleza parece la del escorpión. Además es dudosa su palabra disculpatoria porque no dio tiempo a hacerle la prueba de alcoholemia.

Analfabeto funcional en español y catalán, este orillero debería ser encerrado, no sé si seis meses o seis años, en un centro psiquiátrico penitenciario por ver si se encuentra a sí mismo.

Lo que no puede hacer es vivir en sociedad, al margen del examen forense de la víctima que, milagrosamente, no presenta lesiones, lo que devalúa el caso. Y es que este hotentote tiene que arrastrar problemas mentales que le llevan a aterrorizar a los indefensos, y por menos que eso se ha inhabilitado o internado a más de un ciudadano. Familia desestructurada, fracaso escolar, un solo trabajo como limpiador, desempleo, marginación, pandilla y violencia latente. Sus vecinos, que son sabios, le llaman «locati».

La justicia catalana, espejo de disparates, no sabe qué hacer y de alguna manera se está lavando las manos dejando al bárbaro en libertad sin fianza con unos cargos que se diluirán en el espacio y en el tiempo, que serán superados por otros méritos contraídos por el asocial. Yo me siento seguro y confiado viajando en tren con el encarcelado Julián Muñoz, por mal nombre El Pantojo, que con el loco de las patadas en la cara. Los Latin Kings quieren ir a por él, otros que tal. West side story en las barriadas del lumpen. Del cero para todos sólo se salva la chica.

© Mundinteractivos, S.A.

Regreso al blog de MP


De la investigación al conformismo, por Casimiro García-Abadillo (El Mundo)

JUICIO POR UNA MASACRE

Guía para seguir la sentencia del miércoles

La actitud de los dos grandes medios nacionales de prensa escrita ante la matanza del 11-M a través de sus editoriales

El próximo 31 de octubre se conocerá la sentencia del juicio por el mayor atentado terrorista de la Historia de España.

El tribunal presidido por el magistrado Javier Gómez Bermúdez dará su veredicto sobre los 29 imputados cuando habrán transcurrido más de tres años y medio desde aquel terrible 11 de marzo.

La investigación sobre el 11-M en sus distintas vertientes, policial, judicial, parlamentaria y periodística, ha provocado una enorme división en la sociedad, alineada en dos bloques que se corresponden casi milimétricamente con los dos grandes partidos.

El hecho de que el atentado se produjera a sólo tres días de unas elecciones generales y que una de sus consecuencias fuera precisamente un vuelco inesperado en su resultado, ha marcado a fuego la posición de unos y otros. Sin duda, la sentencia que conoceremos en breve será también utilizada como arma electoral en una precampaña que se augura bronca y desabrida.

Al final, la sentencia establecerá unos hechos y unas consecuencias penales. Pero en torno a ellos se va a producir un encarnizado debate en la opinión pública.

Los principales medios de comunicación se han posicionado claramente durante el tiempo que ha durado la instrucción y el juicio oral. Pero han sido dos periódicos, EL MUNDO y El País, los que han polarizado la atención de la clase política y de los ciudadanos.

Uno y otro reflejan dos visiones distintas, cuando no contradictorias, de lo ocurrido en torno al atentado.

Mientras que EL MUNDO ha seguido desde el principio la línea de primar la información, El País se ha caracterizado por su defensa a ultranza de la instrucción judicial y de la investigación policial. Al tiempo que el diario del Grupo Prisa ha sido el abanderado de la versión oficial sobre lo ocurrido, ha hecho todo lo posible por desacreditar a su principal competidor, bautizándole como el defensor de la llamada teoría de la conspiración.

Pero, ¿cuál ha sido en todo este tiempo la posición real de uno y otro en torno al 11-M? Más allá de los comentarios de tertulia, ¿cómo se han posicionado EL MUNDO y El País ante los grandes hitos informativos relacionados con los atentados de Madrid?

El repaso detenido por los editoriales de ambos medios sorprenderá a más de un lector.

TRAS LA MASACRE

Pocos sucesos han provocado tanto impacto y, en los primeros momentos, tanta solidaridad como la matanza de los trenes que tuvo lugar sobre las 7.40 horas del día 11 de marzo de 2004.

Ese día fue largo y angustioso. Informativamente, frenético. La contabilización de las víctimas, los primeros datos sobre la posible autoría, la aparición de una furgoneta en Alcalá de Henares llena de pistas, las ruedas de prensa de Aznar y Acebes, una sospechosa reivindicación por internet, etcétera.

No había nada seguro. Sólo el dolor y el ejemplo que dio Madrid a todo el mundo.

El editorial de El País del 12 de marzo, bajo el título 11-M afirmaba: «A esta hipótesis [la de la autoría de Al Qaeda] debe añadirse como mero automatismo lógico la de que la actuación criminal sea producto de una coalición terrorista islamista y etarra, de forma que los asesinos hubieran terminado fusionando sus dos sangrientas banderas y confirmando de forma siniestra la profecía de Bush y de Aznar, que querían confundir todos los terrorismos y convertirlos en uno solo [...] No cabe, por tanto, descartar del todo la pista etarra, aunque sólo sea por la eventualidad de un terrorismo de dos cabezas».

Releer ahora ese texto, a sabiendas de lo que ha dicho ese mismo diario sobre la posibilidad de una conexión entre el 11-M y ETA resulta aleccionador. Sobre todo, cuando desde sus páginas se ha machacado a los que hemos mantenido que había que investigar esa vía ante los indicios que, posteriormente, fueron apareciendo.

Mientras, EL MUNDO, ese mismo día, descartaba prácticamente la posibilidad sobre la autoría combinada que avalaba El País: «Hay una tercera aunque increíble hipótesis; una alianza entre ETA y los grupos islámicos terroristas que ayer barajaban algunos expertos internacionales en la BBC. No nos parece plausible esta asociación entre una banda marxista-leninista y unos fanáticos islámicos».

No se desmayen. EL MUNDO fue, quizá, en los primeros momentos, el periódico más escéptico respecto a la participación de ETA en el atentado de Madrid.

Incluso días después de la victoria electoral del PSOE, EL MUNDO fue muy crítico con algunas decisiones adoptadas por el Gobierno de Aznar. Un ejemplo es el siguiente párrafo de un editorial publicado el 19 de marzo: «Hay dos episodios en los que sí es posible criticar a organismos del Gobierno. El primero es el precipitado comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores a los embajadores en la tarde del jueves, dando por hecho que ETA era responsable de las muertes. Todo indica que la ministra estaba mal informada. Y el segundo es el primer informe del CNI, en el que los servicios secretos afirman que se 'considera casi seguro que la organización terrorista ETA es la autora de los atentados'».

El País (al contrario que la Cadena Ser, emisora de radio de su mismo grupo), mantuvo una postura más bien condescendiente con el Gobierno, al menos en esos primeros días. Atentos a lo que dijo el editorial de dicho diario el 14-M, día de las elecciones: «Al margen del 11-M, ETA sigue presente, y si carece hoy de una perspectiva política que dé sentido a sus crímenes es porque el Pacto [antiterrorista] le ha cerrado cualquier esperanza de que un cambio de mayoría pueda abrir paso a una negociación política».

Sí, han leído bien. El País defendía el mismo día de las elecciones la vigencia del pacto antiterrorista, entre otras cosas, para cerrar la puerta a cualquier negociación política con ETA. Cosas veredes.

LA COMISION PARLAMENTARIA

La aparición de las primeras informaciones comprometidas (por ejemplo, que los dos principales implicados en el tráfico de explosivos eran confidentes policiales, noticia adelantada por EL MUNDO) crearon la lógica tensión política.

Mientras que EL MUNDO saludaba (editorial del 6 de mayo de 2004) la decisión de Mariano Rajoy de tomar la «iniciativa política al exigir una comisión de investigación sobre el 11-M», El País remoloneaba a ese respecto: «El PSOE no tiene mucho que ganar como partido y el PP tiene bastante que perder. Es lógico que espontáneamente no manifiesten un enorme interés en la comisión y que prefieran acotarla en cuanto a duración, análisis de documentos y comparecencias [27 de junio de 2004]».

Dos visiones distintas. EL MUNDO quería que la comisión de investigación sirviera para exigir el conocimiento de la verdad. El País circunscribía su actuación al ámbito de los intereses partidarios.

Mientras que EL MUNDO pedía comparecencias de políticos, confidentes y altos mandos policiales, El País se mostraba reticente, en línea con los deseos del PSOE que, hay que recordarlo, en su primera lista de comparecientes no citó a ningún mando de la Guardia Civil, ni a Aznar ni, por supuesto, a Zapatero.

En esas semanas, EL MUNDO siguió aportando información valiosa sobre el atentado (por ejemplo, que El Tunecino había estado vigilado por la Brigada Provincial de Información de Madrid antes del atentado, o que la famosa casa de Morata era propiedad de un detenido por su relación con Al Qaeda).

La posibilidad de que la comisión parlamentaria se convirtiera finalmente en un órgano de pasteleo político fue denunciada por EL MUNDO en un editorial publicado el 23 de junio de 2004: «La coincidencia de que ni el PSOE ni el PP hayan pedido que Aznar ni Zapatero comparezcan, provoca inevitables sospechas de que ha existido un pacto entre ambos, denuncia que ya han expresado los nacionalistas e IU».

Gracias a editoriales como éste, la Comisión alargó sus trabajos y se propusieron nuevas comparecencias, lo que no pareció gustarle a El País. He aquí dos ejemplos: «Los socialistas, que intentan orientar la comisión hacia el compromiso de todos los partidos de formalizar un pacto de Estado contra el terrorismo islámico, no parecen muy partidarios de alargarla con nuevas comparecencias, y menos con la de Aznar, porque prolongaría debates muy alejados de su agenda y porque podría comprometer la imagen de un Gobierno que pasa página y mira al futuro [editorial publicado el 5 de septiembre de 2004]».

Es decir, El País analiza la comisión siempre en función de una estrategia política, no del conocimiento de la verdad. La justificación de su posición contraria a la comparecencia del ex presidente del Gobierno no tiene desperdicio y queda reflejada en un editorial publicado el 16 de septiembre de 2004: «Nunca fue cierto que Aznar no tuviera nada que aportar, como dijeron algunos socialistas, pero resultaba defendible la idea de que era conveniente evitar el precedente de un ex presidente llamado a declarar ante una comisión de investigación».

Es decir, que, para El País, lo defendible, por encima de cualquier otra consideración, es la no estigmatización que se produciría para un ex presidente si éste fuera llamado a declarar a una comisión parlamentaria. ¿Les suena el argumento referido a otro ex presidente?

Mientras que EL MUNDO siguió aportando información (la aparición del Skoda Fabia en Alcalá, contactos entre presos etarras e islamistas, los papeles de Bensmail, etcétera), El País comenzaba a apuntar sus baterías contra los medios que no se conformaban con la verdad oficial. El bombardeo mediático no tenía tanto por objeto acallar a los incontrolados, como provocar una brecha en el propio PP, haciendo creer al partido de Rajoy que lo mejor para sus intereses era dar carpetazo al asunto.

Un buen ejemplo de ello es el editorial publicado por El País el 4 de abril de 2005: «Incapaz de asumir sus errores y de reconocer sus equivocaciones, y contando con la inestimable colaboración de algún medio, el PP ha ido incorporando las más absurdas interpretaciones, en una orgía conspirativa en la que pretende combinar sucesiva o simultáneamente a ETA, Al Qaeda, el PSOE, grupos facciosos del CNI y de la Guardia Civil, servicios de información de Francia y de Marruecos. Poco les ha importado -al PP y al medio que le ha acompañado o dirigido en este viaje- falsear la realidad, inventar historias o poner en tela de juicio la investigación policial y judicial».

El cierre de la comisión de investigación, visto con alborozo por El País, había sido valorado por EL MUNDO como un acicate para continuar con su labor: «En lo que concierne a EL MUNDO, es un firme compromiso. Este periódico seguirá investigando la masacre a pesar del cierre de la comisión. Se lo debemos a las víctimas, al conjunto de la sociedad española y a nosotros mismos».

El maniqueísmo de El País no aletargó la capacidad de EL MUNDO para seguir criticando algunas actitudes autojustificadoras dentro del PP. Un claro ejemplo de ello fue el editorial de este periódico (publicado el 31 de marzo de 2005) tras la emisión de un vídeo realizado a instancias de la Faes: «El vídeo afirma que 'la izquierda' exigió a Aznar que descartara la autoría de ETA en 24 horas, cuando fue él quien se equivocó al atribuir sin matices y de forma precipitada la masacre de Madrid a la banda terrorista. Especialmente insidiosa es la sugerencia subliminal de que el 11-M fue la culminación de una campaña de 'mentiras' promovida por un PSOE incapaz de llegar al poder por métodos democráticos y ansioso de sacar a las masas a la calle para criminaliza al PP por la intervención en Irak».

LA INSTRUCCION

La instrucción del caso llevada a cabo por el juez Juan del Olmo y la fiscal Olga Sánchez ha sido otro de los caballos de batalla en la confrontación informativa y opinativa entre EL MUNDO y El País.

En un editorial publicado el 12 de abril de 2006, El País deja clara su postura sobre el asunto: «La instru- cción del juez ha sido capaz de identificar no sólo a los autores materiales de la masacre, entre ellos los siete suicidas de Leganés el 3 de abril siguiente, sino a los intelectuales, todos ellos integrantes de una célula yihadista radicada en España y que diseñó su acción criminal siguiendo las directrices de un informe en internet en el que un 'comité de sabios' de Al Qaeda sugería un atentado antes de las elecciones de 2004».

La posición de EL MUNDO nunca fue tan complaciente con los jueces. Siempre en relación a las informaciones publicadas, nuestro periódico puso de manifiesto la responsabilidad de un magistrado que previamente había investigado a algunos de los protagonistas de la masacre: «Pues bien, ahora sabemos que en el Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, cuyo titular es Garzón, existía un sumario en el que aparecen mencionados reiteradamente algunos de los protagonistas más significativos del 11-M: El Egipcio, El Tunecino y Jamal Zougam [26 de septiembre de 2004]».

Otra revelación informativa (la entrevista con José Ignacio Fernández Díaz, Nayo) provocó el siguiente editorial en EL MUNDO: «En todo caso, el testimonio de Nayo obliga a reabrir la investigación sobre la trama de los explosivos. Pone en evidencia a la Policía y a la Fiscalía asturiana y, sobre todo, hace ineludible que el propio Nayo sea capturado y devuelto a España para ser interrogado. El juez Del Olmo no puede conformarse con su incomparecencia como testigo».

No fue ésta, ni mucho menos, la única vez que EL MUNDO exigió al juez instructor que se saliera del carril marcado por la investigación policial. Hechos relevantes como la publicación de la cinta de Cancienes, las sospechosas visitas del miembro del CNI y militante del PSOE Fernando Huarte a la cárcel para visitar al islamista Bensmail, la incomprensible situación del marroquí Mohamed Haddad, o la denuncia del inspector jefe Alvarez sobre la mochila aparecida en la comisaría de Vallecas, hicieron que EL MUNDO editorializara pidiendo al juez que actuara en consecuencia para aclarar judicialmente los hechos.

Cuando Del Olmo hizo público el auto de conclusión del sumario, el veredicto de EL MUNDO fue demoledor: «Más importante y grave aún, en todo caso, es el reconocimiento por parte del juez de que 'no ha conseguido' esclarecer aspectos absolutamente esenciales del 11-M: ni la identidad ni el número exacto de personas que intervinieron en el atentado, ni cómo se distribuyeron los explosivos en los trenes, ni el método de transporte que utilizaron los terroristas para llegar a su objetivo, excepción hecha de la furgoneta Kangoo. Sin duda, resulta muy significativo que ni siquiera mencione el Skoda Fabia, que apareció de manera 'milagrosa' tres meses después a escasos metros de la Kangoo [8 de julio de 2006]».

Esto es lo que opinaba El País sobre Del Olmo en su editorial del 27 de septiembre de 2006: «El juez Del Olmo puede sentirse profesionalmente satisfecho y hasta humanamente reconfortado, dado el acoso descalificador a que ha estado sometido durante años, por el espaldarazo que la Sección Cuarta de la Audiencia Nacional acaba de dar a su labor instructora sobre el 11-M».

EL CASO DEL ACIDO BORICO

La publicación por EL MUNDO de la información que daba cuenta de falsificación de un informe realizado por tres peritos de la Policía Científica, en el que se establecía un nexo entre el 11-M, y ETA a partir del hallazgo de ácido bórico en la vivienda del islamista Hasan Haski supuso un verdadero terremoto mediático, judicial y político.

Un día antes, el 20 de septiembre de 2006, todos los grupos de la cámara apoyaron una moción en la que se comprometían a no secundar ninguna iniciativa del PP en relación al 11-M. Es decir, se constituía el cordón sanitario contra el partido de Rajoy.

Tras la insólita actuación del juez Garzón, que entró a saco en un asunto que no era de su competencia, alentado por la Fiscalía, El País se erigió en martillo de herejes: «Entraron en el juzgado [los peritos] como autores de un informe con el que un periódico había propalado la sospecha de que fue manipulado por sus superiores para ocultar la relación entre ETA y los terroristas islamistas. Pero han salido como imputados por presuntamente haber falsificado, ellos mismos, ese informe [...] ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar quienes se empeñan, contra toda evidencia, en probar la inexistente vinculación entre ETA e islamistas en el 11-M? [30 de septiembre de 2006]».

Y ésta era, en el editorial publicado ese mismo día, la visión de EL MUNDO: «Más allá de estos entresijos, lo que se percibe es que entre el Gobierno, la Fiscalía y el juez se ha urdido una estrategia cuyo resultado es amedrentar a cualquiera que se sienta dispuesto a contribuir a averiguar lo ocurrido en torno al 11-M».

Tras pasar el caso a los juzgados de instrucción de Madrid, la juez Gallego imputó a los mandos de la Policía Científica y exculpó a los peritos, lo que dejó en mal lugar a los que les habían acusado de falsarios sin pruebas.

En el editorial publicado el 20 de octubre de 2006, EL MUNDO puntualiza: «Ello demuestra la tesis que siempre hemos sostenido: que lo relevante no es el uso del ácido bórico, ni tampoco si su tenencia servía para establecer una conexión más o menos sustancial entre ETA y los islamistas. Lo relevante es la voluntad del Ministerio del Interior de excluir de la investigación del 11-M cualquier vínculo con la banda por débil e indiciario que fuera. Esto sí ha quedado en evidencia y pone de manifiesto el ánimo de engañar de los autores de la falsedad».

Tras haber defendido a capa y espada la actuación de Garzón, El País arrojó dudas sobre las verdaderas intenciones de la juez competente en el caso: «Sería, en todo caso, gravísimo que todo esto se debiera a los alineamientos ideológicos sobre la autoría del 11-M que parecen haber prendido en la Judicatura».

LOS EXPLOSIVOS

En julio de 2007, EL MUNDO había publicado que el jefe de los Tedax, Sánchez Manzano, en su declaración ante la Comisión de Investigación, había dicho que en los restos de los explosivos de los trenes se había detectado nitroglicerina, componente que no forma parte de la Goma 2 ECO, que era, según el sumario, el explosivo que habían utilizado los terroristas.

La excusa del comisario jefe de los Tedax es que se trató de un error, ya que no se pudieron determinar en el laboratorio los componentes del explosivo. En el editorial publicado el 24 de julio de 2006, EL MUNDO señala: «Es imposible que se haya podido nombrar el todo sin encontrar alguna de sus partes. Por lo tanto, 'el laboratorio tiene que especificar' lo que ha encontrado para ponerle apellido a la dinamita. La diferencia radica en que si había Titadyn y no Goma 2 ECO, habrá que reabrir la investigación orientándola de nuevo hacia ETA».

El escándalo fue mayúsculo y llevó a que el tribunal ordenara la realización de una pericia sobre ese asunto para incorporar sus resultados a la vista oral.

Desde el primer momento, los resultados de los análisis periciales fueron objeto de controversia y manipulación. El País se empeñaba, como la fiscal Sánchez, en que el explosivo utilizado sólo podía ser Goma 2 ECO. En un editorial publicado tras un primer informe pericial, el 16 de febrero de 2007, El País afirma: «Los datos sobre esa composición no cuestionan lo establecido en la instrucción sumarial de que fue Goma 2 ECO, procedente de la mina asturiana Conchita, lo que estalló en los trenes y en los otros escenarios de actuación terrorista, pero la polémica amenaza, una vez más, con dejar fuera del principal foco del proceso a las 191 víctimas mortales y a las 1.824 que resultaron heridas de diversa gravedad en aquel terrible atentado».

¿Qué había ocurrido? Pues que la verdad absoluta sobre los explosivos comenzaba a desmoronarse. He aquí lo que dijo EL MUNDO sobre esos primeros análisis en su editorial del 14 de febrero de 2007: «Las pruebas han detectado dinitrotolueno (DNT), un componente que no forma parte de la composición de la Goma 2 ECO. La elocuencia de lo ocurrido es abrumadora: en los primeros análisis con rigor científico realizados tres años después de la masacre gracias al empecinamiento de EL MUNDO, ha aparecido una sustancia que no está entre los componentes del explosivo del que presuntamente disponían los islamistas a los que la versión oficial imputa la masacre».

De nuevo, la ofensiva de los medios que respaldaban a ciegas la versión oficial, encabezados por El País, se centró en demostrar que EL MUNDO defendía teorías conspirativas dando por hecho que ETA estaba detrás del atentado del 11-M. En editorial publicado el 20 de mayo de 2007, el diario de Prisa afirma: «Las elucubraciones sensacionalistas acerca de la autoría de los atentados no disponen ya de otro refugio que el análisis de los explosivos y harán todo cuanto esté a su alcance para seguir confundiendo».

Sin embargo, EL MUNDO había dejado bien claro cuál era su posición sobre la autoría del atentado y ETA en editorial publicado el 19 de febrero de 2007: «Antepongamos al asunto crucial que hoy nos ocupa cuatro declaraciones solemnes: 1ª) Aunque haya detectado y subrayado las lagunas y contradicciones que hacen muy difícilmente verosímil la versión de los hechos incluida en el sumario, EL MUNDO no sostiene al día de hoy ninguna teoría de la conspiración, ni doctrina alternativa de lo ocurrido el 11-M. 2ª) EL MUNDO no tiene suficientes elementos de juicio al día de hoy para sostener que los acusados sean inocentes o culpables y les seguirá tratando, por lo tanto, de acuerdo con la presunción establecida en nuestras leyes. 3ª) EL MUNDO acatará y respetará cualquier sentencia que emita el tribunal tanto si, cuando llegue el momento, coincide con su criterio como si no. 4ª) EL MUNDO continuará buscando la verdad de forma legal y por sus propios medios hasta que todos los aspectos esenciales de lo ocurrido queden satisfactoriamente aclarados».

LA FIJACION CONTRA EL MUNDO

No hay precedentes en la Prensa española de ataques tan furibundos como los lanzados por El País hacia EL MUNDO. Haciendo uso de filtraciones interesadas desde el Ministerio del Interior, como las conversaciones grabadas en los locutorios a los presos, el diario de Prisa lanzó una campaña de calumnias contra el único periódico que no se limitaba a seguir la estela de la verdad oficial.

Tras la publicación por EL MUNDO de una entrevista exclusiva con Suárez Trashorras, El País publicó un editorial el 13 de septiembre de 2006 en el que afirmaba: «Pagar a alguien, a un delincuente, por ejemplo, para que declare a un periódico lo que se le indica que diga, o lo que él sabe que quien le paga desea que diga, es amarillismo».

A sensu contrario habría que decir que dar por hecho que un periódico ha pagado a alguien sin aportar ninguna prueba de ello es sensacionalismo del más puro estilo.

No era la primera vez que el Grupo Prisa difundía exclusivas filtradas por Interior para denigrar a EL MUNDO. El 25 de octubre de 2004, la Cadena Ser emitió conversaciones de etarras grabadas en las cárceles en las que éstos hacían bromas sobre las conexiones con los islamistas, tras lo publicado por EL MUNDO sobre la aparición de datos de Henri Parot e Harriet Iragi en la celda de Bensmail.

También El País publicó las conversaciones grabadas por la Policía a uno de nuestros redactores con una de sus fuentes. Siempre en línea con el buen hacer periodístico que supone machacar al contrario recurriendo a lo que sea, incumpliendo las mínimas normas deontológicas del buen periodismo.

La visión manipuladora de El País, sin embargo, no ha servido para que nuestro periódico siga teniendo las más alta consideración. «La prensa libre siempre será una ayuda y no un estorbo a la Justicia», declaró el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, en una entrevista publicada por EL MUNDO el 23 de octubre de 2006. Bermúdez recordaba que, sin EL MUNDO, «el asunto de los GAL nunca se hubiera descubierto».

elmundo.es

Especial:

Lea una selección de editoriales sobre el 11-M de EL MUNDO y 'El País'.

La inesperada 'pinza' progubernamental

Una de las sorpresas que acarreó la investigación sobre el 11-M fue la inaudita alineación editorial del periódico conservador ABC con la del progubernamental El País.

Llama la atención como este gran diario situó el atentado como un argumento contra EL MUNDO y el periodista Federico Jiménez Losantos (de la Cadena Cope). Para ABC (editorial del 14-9-2006) el debate sobre el 11-M perjudicaba claramente al PP: «Lo peor son las tensiones a las que somete a la derecha de este país, forzándola a confundir la legítima oposición al Gobierno socialista y su justa demanda de saber toda la verdad sobre el 11-M con una actitud que niega la legitimidad del sistema democrático, que repudia a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y, por tanto, acabe sumiendo al PP en contradicciones insoportables».

Para este diario, la búsqueda de la verdad es algo que queda fuera del ámbito periodístico (editorial del 3 de octubre de 2006): «La búsqueda de la verdad en el asunto del 11-M corresponde a la Administración de Justicia [las sentencias en democracia son actas de la verdad formal], secundada por el Ministerio Fiscal y la Policía Judicial».

La pinza mediática alcanzó grados desconocidos de paroxismo cuando las certezas en torno al explosivo utilizado comenzaron a derretirse a la luz de los análisis realizados por los peritos. La tesis alentada desde Interior (la llamada teoría de la contaminación) para explicar la aparición de componentes distintos a los propios de la Goma 2 ECO prendían con facilidad en los editoriales de ABC (28 de febrero de 2007): «Este dato sólo tiene una explicación: la presencia de dinitrotolueno en la Goma 2 ECO fue producto de la contaminación».

Su conclusión sobre el atentado no puede ser coincidente con la verdad oficial (3 de julio de 2007): «El atentado del 11-M fue obra de un grupo proislamista, creado a partir de células autónomas, que se unieron para traer la yihad a España».

¿Entendieron sus lectores esta posición editorial? A la luz de los datos, parece que no.

© Mundinteractivos, S.A.



Regreso al blog de Mariano Planells

Más de 100 expertos prevén una 'intensa' desaceleración y el fin del superávit en 2008, por Carlos Segovia (El Mundo)

CAMBIO DE CICLO

La prestigiosa encuesta de la consultora PwC revela que la economía puede crecer seis décimas menos de lo que espera el Gobierno

Vaticina 'números rojos' en ayuntamientos y autonomías

Se acentúa el pesimismo ante el próximo año de la economía española y corre ya peligro el superávit de las Administraciones Públicas del que ha presumido el Gobierno en los dos últimos años. «Se detecta un brusco cambio de expectativas acerca del comportamiento de la economía, desde una suave a una intensa desaceleración en el crecimiento económico español», afirma el informe Consenso Económico de la consultora PricewaterhouseCoopers (PwC) correspondiente al cuarto trimestre de este año.

El estudio se basa en un sondeo respondido por 110 especialistas de empresas, entidades financieras y del mundo universitario. Una mayoría de los encuestados, el 51,92% ya «no ve probable el mantenimiento del superávit» en 2008.

La razón es que consideran el presupuesto del Estado con excesivo gasto -es un año electoral- que coincide con el final del alto nivel de crecimiento de los últimos años. Y más expansivas aún son, según los encuestados, las cuentas de comunidades autónomas como ayuntamientos. Todos sufrirán un desvío tanto en los ingresos previstos como en los gastos, acabando con los números negros.

«El Consenso Económico vislumbra un inequívoco empeoramiento de las expectativas para 2008 a raíz de la crisis de las hipotecas subprime ocurrida durante el pasado verano. El deterioro de la economía europea y sus efectos sobre el sector exterior podrían restar entre dos y tres décimas al crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) en 2008. Además, el deterioro de las condiciones de solvencia de las familias españolas y los problemas financieros internacionales y su incidencia en la banca española podrían detraer, en conjunto, entre cuatro y seis décimas adicionales al aumento del PIB», según los economistas Manuel Portela y Víctor Gonzalo, que firman las conclusiones.

La estimación es que la economía crecerá un 2,85% y califican de «optimista» el 3,3% previsto por el Gobierno. No obstante, el vicepresidente segundo, Pedro Solbes, avanzó el miércoles que quizá quede sobre el 3%. El problema es el efecto en la restricción del consumo que si, se produce, suele ir acompañado de una intensa desaceleración. El 70% apuesta porque bajará la demanda de bienes de consumo y, el 94,5%, que caerá la compra de vivienda.

En cuanto a la inflación, terminará en hasta un 3% a final de año. En el trimestre anterior, la mayoría opinaba que no superaría el 2,5%. El precio del dinero no pasará, sin embargo, del 4% en este año 2007, según un 67% de opiniones.

Lo que no corre especial riesgo es la salud del sistema financiero. La mayoría de los encuestados (un 58,49%) pronostican que, debido a la restricción crediticia internacional, habrá problemas, «pero se concentrarán en unas pocas instituciones y serán gestionadas sin mayores dificultades».

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Una carrera de torpes: Zapatero contra Rajoy o viceversa, por Jesús Cacho (El Confidencial)

Un amigo mío sacaba esta semana a colación a Max Weber y su Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo, citando una sentencia del economista, político y sociólogo alemán según la cual “Dios permite la pobreza porque los pobres no serían capaces de hacer frente a las tentaciones que trae consigo la riqueza, y ésta suele expulsar la religión de los hombres”. De donde infería que ese mismo Dios, al no simpatizar con el Tripartito catalán, lo ha predestinado a la catástrofe colectiva hundiendo Carmelos, apagando luces y colapsando viarios varios a cuenta del Ave Fénix de la alta velocidad, y ello a costa de permitir el fusilamiento al amanecer, tras las grises almenas de Montjuïc, de uno de los suyos, de apellido Villar Mir, un ricohome con todas las papeletas para engrosar la lista de mártires de la era ZP.

Para intentar remediar el colapso catalán, Rodríguez Zapatero, ese genio de la lámpara que nos gobierna desde hace casi cuatro años, se fue ayer por sorpresa a visitar las obras del AVE en Hospitalet de Llobregat. “¡Zapatero se pone al frente de la crisis!”, rezaba ayer tarde el titular del diario digital de Ramírez. Y una ola de pánico similar a un oriental tsunami se extendió por España, al punto de que todavía se desconocen los muertos causados por susto tan brutal, aunque el encofrado del tren de alta velocidad acusó el golpe bajo propagandístico de Moncloa y se hundió un tramo más, un nuevo socavón. Y nadie sabe lo que podrá ocurrir hoy en el túnel que une las estaciones de Sants y Bellvitge, aunque los arúspices se temen lo peor, que este hombre trae muy mala suerte por donde pasa.

Eso sí, con mucha cámara de televisión por delante –no olvidemos que se trataba de una visita sorpresa- y mucha sonrisa, sin un mal gesto, que estamos en la España del buen rollito. Sin acritú, que decía Felipe. Me cuentan amigos de Barcelona que hay gente que se queda a dormir en la ciudad para no llegar tarde al trabajo al día siguiente; ¡hay quien ha tardado tres horas en alcanzar Barcelona desde la vecina Castelldefels! Pero no pasa nada, el gran Zapatero ha subido al puente de mando con todos sus galones, decidido a tomar el timón de la nave, y se van a enterar los elementos, va a saber el cambio climático lo que vale un peine. Y, en su magnífica disposición a admitir errores ha reconocido que “ha habido fallos”, así, tal cual, y se ha quedado el tío tan ancho.

Respecto a la petición de dimisión de la ministra Maleni, el señor presidente, también conocido como Su Serenísima Solemnidad (SSS), profirió ayer una de sus sentencias ejemplares, asegurando que “es evidente que, en la situación en la que estamos, no hay prevista ninguna decisión al respecto, ni la va a haber”. Es decir, que cómo demonios vamos a mandarla a su casa a estas alturas de la película, cuando quedan menos de cinco meses para las generales y cuando la desaparición del espantajo Maleni de la primera línea de fuego podría incitar al bueno de Juan Español a volver su mirada hacia Moncloa, do mora el gran responsable del pifostio (de pifia) que hoy nos abruma, que de eso va la historia pánica que nos aflige desde marzo de 2004, de una broma pesada que los españoles se gastaron a sí mismos con la elección como presidente de un tipo al que le faltaban varios hervores, cosas estas, errores, dislates, propios de países tipo Argentina -donde acaban de elegir presidenta a la esposa del señor presidente, porque sí, con un par-, pero impropios de un país maduro, que sabe dónde le aprieta el zapato.

De modo que a ver cómo tapamos los socavones, cómo ralentizamos o acallamos el eco de las obras sin que se note, cómo le echamos la culpa al Villar Mir de turno, un capitalista de tomo y lomo merecedor del fuego del infierno, y a llegar vivos a marzo, que de eso se trata, disimulando nuestra absoluta incapacidad intelectual y técnica -de la moral ni hablamos-, la mía y la de mi Gobierno, para presidir un país como España. Porque si llegamos a marzo sin ninguna gran desgracia que nos haga desaparecer por las alcantarillas de la Historia como una pesadilla, entonces tenemos serias posibilidades de seguir cuatro años más en el machito, contando, naturalmente, con el respaldo del gigantesco aparato de agitprop que nos mantiene en pie y, mucho más importante, con la ayuda milagrosa que cada semana, 15 días a lo sumo, viene a depararnos con regularidad de reloj suizo ese gran manta, marmolillo o mendrugo que es don Mariano Rajoy, sacando a relucir a alguno de sus primos expertos en física, química y cambio climático.

La prensa de derechas se volcaba ayer domingo con Rajoy, a quien el PP valenciano obsequió con algo parecido a un balón de oxígeno tras los palos recibidos a cuenta del famoso primo. Rajoy tiene ese aire de profeta de Sagradas Escrituras, esa barba antigua, esa elegante parsimonia, esas viejas tablas de la Ley y ese triste semblante, como si acabara de asistir a una misa funeral con España de cuerpo presente. “Desengáñate, Jesús –me decía el otro día un barón del PP-, Rajoy no quiere ganar las elecciones. Lo que verdaderamente ansía es volver a su oficio de registrador en Santa Pola, lejos del gran ruido madrileño y cerca de los atardeceres levantinos. Mariano no quiere ser Presidente del Gobierno”. A lo mejor tiene razón, y eso explica la existencia de tantos primos como abundan en la derecha. Porque solo así se puede entender que el Partido Popular no lleve ahora 10 puntos de ventaja en las encuestas al PSOE de SSS. Entre zotes anda el juego.


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sábado, 27 de octubre de 2007

'Maleni', por Carmen Rigalt, El Mundo


ZOOM

Las cosas, como son: cada vez que truena Maleni nos imaginamos al oso Cascos convertido en Santa Bárbara. Alvarez Cascos sería un borde (que lo era) y un atrabiliario (que también) y su mamoneo político tenía un sello inconfundiblemente franquista. Además, deterioró su imagen con asuntos de entrepierna y quiso controlar los medios de comunicación. Pero la nueva titular de Fomento lo ha hecho santo.

Maleni mea fuera de tiesto, es arrebatada y hosca, ineficaz, pendenciera, cultiva la soberbia sociata y se ha convertido en el grano purulento del Gobierno ZP. Maleni es demasiada Maleni. Llegó a Madrid con una tarjeta de recomendación de Chaves, lo que, según dicen, era una estrategia para quitársela de encima. Había comprometido su aureola de consejera económica en la unificación de las cajas andaluzas, un asunto con el que encabronó a todo el mundo.

Maleni Alvarez sabía mucho de números, pero carecía de habilidad política y se llevaba mal con la prensa. Fue precisamente la prensa la que la bautizó con los apelativos de dama de queroseno y lady Aviaco. Lo primero, por sus modales incendiarios (cada vez que hablaba, saltaban chispas). Lo segundo, porque siendo consejera de Aviaco pidió 444 billetes de avión (gratis total) para su uso y disfrute. Pese al esfuerzo de algunos equipos de investigación, no llegó a descubrirse la razón de aquella estrambótica cifra. Quién sabe: a lo mejor Maleni ampara sus secretos en la cabalística.

A Maleni Alvarez le hicieron ministra y, lejos de atemperar su arrogancia, se puso más chula. Pero las condiciones habían cambiado y su desvergüenza ya no colaba. Aquella laringitis crónica que a otra ministra le hubiera valido el calificativo de sugerente, a ella le convirtió en un personaje bastorro que no cuadraba ni en el repertorio de Los Morancos. Desde el principio usó su cartera impúdicamente: inauguraba a golpe de helicóptero, fundía colaboradores por un tubo y seguía provocando conflictos cada vez que abría el pico. Con todo, eso no era lo peor. Día a día se labraba fama de mala ministra. Sabría un huevo de números, pero las carreteras y los trenes le quedaban grandes.

En pleno conflicto catalán, muchos piden a gritos la dimisión de Maleni. Pues no. A Maleni no hay que sustituirla. Y no sólo porque estamos fuera de agenda (menudo marrón para el agraciado) sino porque ningún ministro puede arreglar un entuerto de semejantes proporciones. El problema de los trenes catalanes exige, de momento, un gabinete de crisis para salir del atolladero. Y de ahí para arriba.

Mandar a Maleni a casa sería un regalo. Que vaya a Barcelona a hacer los deberes. Que se cosa la boca y preste atención al comportamiento de los maltratados usuarios (eso sí es educación para la ciudadanía). Que coja un pico y una pala. O que se calce un casco y se ponga a dirigir una cuadrilla.

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El insecto filósofo, por Arcadi Espada (El Mundo)


Querido J:

He conocido a Robert Redeker. Lo recordarás, por desgracia. El 19 de septiembre de 2006 publicó en Le Figaro un artículo titulado: Contra las intimidaciones islámicas, ¿qué debe hacer el mundo libre? Al día siguiente fue designado islamófobo del momento en la cadena Al Jazira y en foros diversos de internet empezaron a aparecer instrucciones muy precisas, que incluían domicilio, lugar de trabajo, costumbres y composición de la familia, a fin de rebanarle el cuello como a un puerco. Hasta aquel momento Redeker era un profesor de instituto, especializado en filosofía, que había publicado un puñado de artículos y algunos pocos libros caracterizados por sus posiciones hipotensas respecto a la legitimidad moral de la izquierda. La amenaza islámica lo llevó a las primeras páginas de los periódicos y al entierro en vida.

Redeker llegó la semana pasada a Barcelona, rodeado de policías, invitado por la Asociación Ciutadans de Catalunya. Su conferencia estuvo centrada en la tesis de que la educación debe ser gratuita. Te habría interesado. La gratuidad entendida no sólo en el sentido político e igualitario habitual. Redeker plantea la necesidad de que la educación se desvincule de la rentabilidad, de la obligación de preparar carne de cañón para el trabajo y se centre en la pura maravilla del conocimiento, en el saber por el saber. Los años de estudio serían, así, una suerte de prolongación del útero, imprescindibles para la vida, pero aislados de ella. El punto de vista es interesante y aún más oírselo decir, con su voz pequeña e iluminada. Recuerda (y quizá influya en ello sus orígenes alemanes) el concepto de la Bildung, que tan bien explica Rosa Sala Rose (una mujer y una declinación) en su ensayo El misterioso caso alemán, un libro de calidad y buen gusto infrecuentes del que te hablaré en otra carta. Dice Sala sobre la Bildung y con ella Redeker: «Una de las claves de su definición es precisamente la renuncia a toda funcionalidad. El genuino aspirante a ser gebildet [persona dotada de Bildung] no persigue un objetivo concreto, como pueda ser quedar mejor en una fiesta, obtener una plaza de funcionario o impresionar a su novia. Bildung consiste en una ingente inversión de tiempo y de esfuerzo, únicamente para llegar a ser algo que, en principio, ya se era antes de empezar: un auténtico ser humano».

Desde hace un año el filósofo Redeker tiene una obligación algo más prosaica: ha de salvar la vida cada día, y sin el adorable contingente metafórico de la Bildung. Después de la conferencia, y aunque cenando en un zulo hosco y ensordecedor, de rancho infame -¡cómo si eso fuera ciudadanía!-, Redeker pudo darme algunas noticias de su circunstancia que me dejaron perplejo. Valga una: cada día hace 100 kilómetros en coche para llevar a su hijo al colegio. Medidas de seguridad. Pero sobre su circunstancia hay noticia plena en el libro que me dejó entre las manos, antes de volver a su jaula. Se llama Il faut tenter de vivre y es un diario escalofriante de los dos meses que se sucedieron a la publicación de su artículo. En lo más árido y desolado de sus páginas se lee: «Después de un mes estoy como ausente de mi vida, que ya no es sino maquillaje, la mortaja de mi verdadera vida, desvanecida, cuyo símbolo necesario en este periodo es éste: una mar exiliada que se habría olvidado de recomenzar. La escritura del diario, un movimiento de travesía del océano, reemplaza esta ausencia. Quienquiera que seáis, lectores eventuales de estas líneas, llamo a vuestra vida como un insecto nocturno, silencioso y mútico que da en vuestros cristales».

El insecto filósofo narra algunos sucedidos inolvidables. Uno de sus méritos es que apenas se posa en los que han desencadenado las amenazas, y hace bien, porque no tienen más línea dialéctica y humana. El centro de su descripción son las medidas que ha tomado la República Francesa para protegerle. Y esta ecuación siniestra: protegerle es desaparecerle. La evidencia de que para seguir con vida Redeker ha de borrarse del espacio público. Morir para vivir. Así se decreta, por ejemplo, que ha de vender casa y coche y abandonar la ciudad de Toulouse donde ha vivido. No es un detalle menor que los gastos correrán de su cuenta y que sólo podrán ser sufragados por la iniciativa (bien civil) de su buen amigo Claude Lanzmann, el autor de Shoah, que iniciará una colecta. Sus actividades fundamentales, enseñar, dar conferencias, también deberán acabarse. Y su vida social, incluidos viajes como el de Barcelona, han de restringirse drásticamente. El propósito terrorista se ha cumplido en gran parte. El Estado republicano no quiere correr riesgos. Se le podría preguntar por qué Redeker (una excepción cruel) no puede tener el nivel de seguridad (y de libertad) de un jefe de Estado.

La negativa del Estado a pagar y a correr riesgos es la actitud de buena parte de la sociedad. Entre los fragmentos más desmoralizadores del libro está la descripción de las precauciones que van tomando los próximos a Redeker: sus vecinos, por ejemplo, que logran que la camioneta policial desaparezca de las proximidades del edificio. Es verdad que desde el nuevo lugar de apostamiento ya no se podrá vigilar la casa con tantas garantías, pero a cambio, ¡que duda cabe!, la tranquilidad general aumenta y el aire, bien lo notáis, ha recuperado transparencia. Sobresaliendo entre los próximos están sus compañeros profesores. ¡El claustro! Para ser honrados: hace tiempo que llevaban mal sus heteredoxias, pero que ahora esté en las páginas de los periódicos es insoportable. El gremio siempre es sensible al escalafón y la vanidad. Lo que peor llevarían de que degollaran a Redeker sería verlo en la primera página. Así, y dado que también son intelectuales, oh, là, là, se centran en el artículo de Le Figaro. Análisis de contenido. Lo discuten en los centros cívicos y en la propia escuela donde enseñaba el amenazado. No discuten la amenaza islamista, la vida del insecto filósofo o las medidas del Estado. ¡Discuten el artículo! ¿Por qué? Esa es la pregunta. Pregunta y lapo: ¿por qué? Sin embargo, hay que decirlo: de ninguna de esas reuniones surge una fatwa. Sólo críticas y razonadas. Uno de los profesores llega incluso a publicar en L'Humanité sus conclusiones. Interesado por el aspecto intelectual de la cuestión viene a decirle a los islamistas, que no había para tanto y que Redeker, en el fondo, ni fatwa merece.

Por último, no podría faltar la izquierda. Nunca falta. La izquierda y el pero. La izquierda adversativa, ahora lo veo. Voy a animarme y voy a escribir un pequeño tomito adjetival: cuántica, orwelliana, socialdemócrata, cru classé. Ante el caso Redeker siempre empezaba sus declamaciones con su habitual tono campanudo. Condenamos las amenazas (alguno añadiría incluso intolerables) que se han lanzado contra la vida del filósofo... La única emoción residía en saber cuándo iba a aparecer él pero... Pero consideramos (algún canalla añadiría igualmente) que todas las religiones y culturas merecen respeto y que Redeker ofendía sin necesidad... En el diario hay abundantísimos ejemplos de esta pulsión adversativa cuyo programa ofrece una lógica impecable: dado que hay razonamientos que provocan crímenes, abandonemos los razonamientos. La izquierda causal.

Habrás leído el manifiesto de un grupo de intellos que exigen al Gobierno francés que dé asilo a Ayaan Hirsi Ali. Me parece muy bien. Son buena gente y todos ellos apoyaron a Redeker. Convendría, sin embargo, que se le informara a la señora Hirsi Ali de las condiciones. Y que se le hiciera llegar este vuelo del insecto sobre las tumbas del Cimètiere Marin, allí donde el áspero y agudo Valéry repite que, malgré, hay que seguir intentando la vida.

Sigue con salud.

A.

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viernes, 26 de octubre de 2007

Adiós Montesquieu, adiós, por Luis María Anson (El Mundo)

CANELA FINA

La posición tradicional del PSOE ha sido siempre la liquidación de Montesquieu. La separación de poderes parece una incongruencia a buena parte de los teóricos socialistas españoles. No hay otro poder que el Ejecutivo. Las Cámaras están para aprobar lo que decida el Gobierno. Y la obligación de la Justicia consiste en respaldar la política gubernamental.

Siempre ha sido así desde que en 1978 se puso en marcha la de-mocracia constitucional española. Felipe González, nada más ascender al poder, obligó al Tribunal Constitucional a respaldar la tropelía cometida contra Rumasa, lo que provocó el exilio de su presidente, un hombre honrado. La muerte de Montesquieu fue la doctrina oficial proyectada desde Moncloa hasta el último de los Juzgados. Con 202 diputados, que si galleaban mínimamente no salían en la foto, el PSOE triunfante no quería saber nada de poderes independientes que limitaran su euforia.

Hasta aquí, todo archisabido. Que el Gobierno Zapatero se rebele contra el Tribunal Constitucional y cometa la infamia de recusar a dos de sus magistrados está en la lógica socialista. Para el presidente por accidente, el alto Tribunal se debe limitar a respaldar jurídicamente lo que decida el Gobierno. Es así que existen dudas porque se teme que vaya a actuar de forma independiente. Pues se le socava y se le asalta.

Lo que no parece de recibo es el cinismo elevado al cubo. Se intenta cometer una tropelía para doblegar al Tribunal Constitucional y que se ponga de hinojos ante Zapatero, y los ministros, los medios de comunicación adictos y los tertulianos domesticados se lanzan a una frenética campaña asegurando que todo se hace para garantizar la independencia de la Justicia. Esa es la estrategia zapatética: la mentira descarada. El proceso de rendición ante Eta, el rechazo con la boca chica de la banda para evitar la hemorragia electoral, el Estatuto de Cataluña, la entrevista con Ibarreche, el entendimiento bajo cuerda con Fidel Castro, el asalto al Tribunal Constitucional, todo forma parte de la colosal mentira que envuelve a Zapatero. Con ese instinto que tiene el pueblo para detectar las desviaciones, la multitud grita en las manifestaciones públicas: «Zapatero, embustero, Zapatero, embustero».

No. El Gobierno del PSOE no pretende que el Tribunal Constitucional sea independiente. Lo dice con cinismo, pero lo que quiere es convertirlo en una marioneta con los hilos manejados desde Moncloa para que diga sí a las decisiones anticonstitucionales de Zapatero y respalde las mercedes por él concedidas.

Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.

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La campaña, David Gistau (El Mundo)

AL ABORDAJE

A lo largo de la legislatura, cada vez que el Gobierno ha visto comprometido uno de los asuntos que vertebraban su política zeta, ha tenido lugar un ataque feroz contra los periodistas que ejercen el contrapoder, que no son tantos. No ha llegado a rescatarse el término de Sindicato del Crimen con el que el felipismo hacía pasar a sus desafectos por enemigos de la democracia extraídos del lumpen. Pero alguien aprieta un botón en Moncloa y, tanto los medios mascota como los pesebristas integrados en el tejido social y cultural, propagan la consigna para borrar del escenario civil a las cabeceras insurgentes y sus firmas más reconocibles.

Acaba de desatarse una nueva campaña, más enconada e histérica que las anteriores, que hay que atribuir a la cercanía de las elecciones: conviene desactivar, o al menos desprestigiar, ciertas voces antes del mes de marzo, sobre todo cuando los comicios se presentan tan igualados, cuando hay tantos fracasos que tapar y cunden los nervios en la oficialidad y sus mantenidos.

Así, se ensayan técnicas nuevas contra esos cocos u hombres del saco que en los hogares progres sirven para conminar al niño a comerse la papilla: «Come, o vendrá Jiménez Losantos y se te llevará». A Jiménez Losantos ya se le había vilipendiado, estigmatizado e incluso caricaturizado en los programas de humor progresista, donde la purga adquiere un disfraz chistoso y se procura convencer al ciudadano de que la única manera de ser inteligente y moderno es atender solamente a los comunicadores aprobados por la reserva moral del Círculo de Bellas Artes y el jurado del Ondas. Lo que es nuevo es habérselas apañado para manipular al Rey, con el fin de lograr que el repudio obtenga el más alto aval institucional. Con tal de hacerlo, poco importa que el Rey quede como un censor que quebranta sus propios códigos de distancia, neutralidad y respeto.

La prueba de que el zafarrancho de censura es general la aporta la reciente intervención, ayer mismo, del director de El País. Aunque hayamos convenido que una prensa libre es un atributo esencial de cualquier democracia, incluso cuando incordia, y que sólo en las dictaduras se concibe al periodismo como una correa de transmisión propagandística, Javier Moreno iguala las voces críticas con pérfidos elementos cuya única vocación es la de desestabilizar el sistema.

Más allá de que EL MUNDO haya demostrado en los últimos 15 años que la denuncia periodística con frecuencia no desestabiliza el sistema, sino que lo corrige evitando la impunidad, es curioso comprobar hasta qué punto la izquierda ha interiorizado que ella representa el único poder legítimo de todos los posibles. Quien está contra ella está nada menos que contra la democracia toda. Regüeldos del más rancio felipismo.

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Mariano Rajoy: «Nosotros firmamos Kioto; otros no, y dan conferencias», por Carmen Ramírez de Ganuza (El Mundo)

«Nosotros hemos firmado Kioto. Hay otros que no, y dan conferencias». Con estas palabras se despachó ayer Mariano Rajoy en crítica y expresa referencia al ex vicepresidente de EEUU Al Gore, al que luego citó, junto a Bill Clinton, entre quienes se negaron a suscribir el Protocolo, frente al voto favorable del Gobierno del PP.

[La Administración Clinton firmó el Protocolo, pero el entonces presidente no propuso al Senado su ratificación, paso necesario para que el documento fuera legalmente vinculante. El Senado se había mostrado en contra del acuerdo. Ya con George W. Bush en el poder, EEUU se desvinculó finalmente de Kioto].

Tres días después de haber declarado en Palma que «no podemos convertir el cambio climático en el gran problema mundial», minutos antes de que el adalid del ecologismo internacional y reciente Premio Nobel de la Paz y Príncipe de Asturias de la Cooperación pontificara sobre la tesis contraria, el presidente del PP se matizaba a sí mismo sin dejar de ratificarse ni llegar con ello a sofocar la polémica.

Y es que ayer mismo, en Oviedo, Al Gore, entraba en liza. «No he leído las declaraciones de Rajoy», dijo, según informa Luis Alemany, «sé que ha aparecido algo en los periódicos y que ha habido polémica. No sé en qué se basa para decir lo que dice y por eso preferiría no criticarle. Pero quiero recordar a todo el mundo que [el calentamiento global] no es una cuestión política ni ideológica. Es una cuestión de índole ética».

Por su parte, en la Cope, el líder popular redujo la cuestión a un problema científico que atañe a toda la sociedad internacional. «Este no es un problema de un sólo país», dijo, tras declararse «defensor del medio ambiente», pero insistir en que «no se puede anunciar el fin del mundo».

Rajoy explicó la polémica generada por sus palabras en clave de instrumentalización política, propia de la actual precampaña electoral. Se quejó, además, de que éstas fueran entresacadas de un encuentro con empresarios abierto a los medios de comunicación, cuando Al Gore y el propio Zapatero comparecieron en el mismo foro a puerta cerrada.

Insistió, en todo caso, en mostrarse tan contrario al «dogma» del cambio climático como a toda visión «apocalíptica», mientras él se declaraba «convencido de que la Humanidad resolverá este asunto en un futuro», y cuando, sobre todo, entre los científicos «despierta discrepancias».

Rajoy argumentó que «hay un acuerdo entre los científicos en que se está produciendo un calentamiento de 0,02 grados al año, pero no hay acuerdo en cuáles son las consecuencias que este calentamiento pueda producir». «Mientras tanto», apuntó, «los políticos debemos estar atentos y ser conscientes de que no son buenas las emisiones de CO2 , que, por cierto, durante estos últimos tres años en España han aumentado».

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jueves, 25 de octubre de 2007

Irrisorio PP, Pío Moa, Libertad Digital

El PP partidario del “hecho nacional andaluz” quiere oficializar el himno regional cantado por Rocío Jurado. Se jacta, además, de haber dejado “descolocado” al PSOE con su propuesta. El himno, una auténtica patochada como todo lo referente al nacionalismo andaluz empieza: “La bandera blanca y verde /vuelve tras siglos de guerra/ a decir paz y esperanza…”

Basta. ¿De qué siglos de guerra hablan esos cretinos? ¿Y qué decir de la bandera, inventada por uno de los políticos más memos del siglo XX español?

“En los años anteriores, la sensación de ruina de la Restauración y la difusión de los puntos de Wilson habían dado alas a otros nacionalismos. Fue significativo el andaluz, promovido por un notario malagueño, Blas Infante, pergeñador de una doctrina en nada desmerecedora de la de Arana o Prat. Aspiraba Infante a “vivir en andaluz, percibir en andaluz, ser en andaluz y escribir en andaluz”. No llegó a escribir mucho en ese curioso idioma, pero descubrió que “el lenguaje andaluz tiene sonidos los cuales no pueden ser expresados en letras castellanas. Al alifato, mejor que al español, hay necesidad de acudir para poder encontrar una más exacta representación gráfica de aquellos sonidos”. Estas peculiaridades, “influjos clásicos de una gran cultura pretérita”, obligaban a estudiar la conveniencia de “reconstruir (sic) un alfabeto andaluz” para separarlo del “español”, aunque entre tanto fuera preciso “valernos de los signos alfabéticos de Castilla”.

“A juicio de Infante, la historia de la región había sido muy mal contada, debido a intereses bastardos que intentaban disimular su realidad nacional. Andalucía había sido nación en tres ocasiones: la protohistórica Tartessos, la Bética del imperio romano y la Al Ándalus musulmana. Después habían llegado la miseria y la opresión españolas. De aquellos tres momentos, el más interesante para él era el tercero, por más reciente: en la “comprensión” del período andalusí debía descansar la recuperación de la “conciencia andaluza”. De modo parecido a Arana, diseñó para su “nación” un escudo y una bandera, verde y blanca, colores de los omeyas y los almohades respectivamente. Ante las burlas y quejas, Infante exclamó: “¡Qué gobierno, qué país! ¡Llegan a sentir alarma ante el flamear de una bandera de inocentes colores, blanca y verde! Le hemos quitado el negro como el duelo después de las batallas y el rojo como el carmín de nuestros sables, y todavía se inquietan”. ¡Un inocente, el buen Infante!, y lo del “carmín de nuestros sables” está sin duda muy logrado. Su fervor por Al Ándalus le llevó a peregrinar a Marruecos en pos de la tumba del rey de la taifa sevillana Al Motamid, y a escribir dramas en honor de él y de Almanzor, enalteciendo las glorias árabes.

“De acuerdo con esas ideas, y remitiéndose al principio de autodeterminación, escribía en un manifiesto el 1 de enero de 1919: “Sentimos llegar la hora suprema en que habrá de consumarse definitivamente el acabamiento de la vieja España. Declarémonos separatistas de este Estado que, con relación a individuos y pueblos, conculca sin freno los fueros de la justicia y del interés y, sobre todo, los sagrados fueros de la Libertad; de este Estado que nos descalifica ante nuestra propia conciencia y ante la conciencia de los Pueblos extranjeros. Avergoncémonos de haberlo sufrido y condenémoslo al desprecio. Ya no vale resguardar sus miserables intereses con el escudo de la solidaridad o la unidad que dicen nacional” (“Una historia chocante. Los nacionalismos vasco y catalán en la España contemporánea”).

Este sujeto fue nombrado a finales de los años 70 “Padre de la patria andaluza” por el Charlamento regional.

Y ahora viene el PP “descolocando” al PSOE a base de mostrarse más maurófilo y “nacionalista” que él, digno seguidor de Infante, como juega a hacerse más progre o más feminista. Esto es hoy el PP, señores, no se llamen a engaño.

Enlace con Libertad Digital


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Jiménez Losantos, por Martín Prieto (El Mundo)


CONTENIDOS

Lo más llamativo del nuevo maquillaje de El País es la transmutación de Ernesto Ekaizer en cronista de almuerzos reales con Jiménez Losantos como piedra de escándalo. Es muy saludable que el Rey se cabree mientras no lleve a los hechos sus palabras. El Rey representa El Rey que rabió. Losantos no se desayuna cada mañana pidiendo la abdicación del Monarca; lo ha hecho unas pocas veces, en años y con algún circunloquio. No invita a sus oyentes a tomar la Bastilla, pero como siempre dice lo que piensa a veces no piensa lo que dice, porque para la abdicación no es el tiempo, ni hay ganas, ni sería el Príncipe la mejor solución para los problemas que nos afligen. Empero cualquier ciudadano está en su derecho de pedir la abdicación de Don Juan Carlos y hasta de fundar un partido abdicatorio con ese único fin.

La Cope no molestaba cuando sus emisoras desconexionadas rezaban el Ave María o daban charlas pías. La actual Cope es la segunda cadena de radio pese a sus mermados medios de transmisión, y sus enemigos la comparan con la hiperpolitizada Radio María, bastión de la derecha polaca. Las jaurías que persiguen a Losantos no van por sus huesos informativos sino por la Conferencia Episcopal. Expulsado Losantos a las tinieblas exteriores le seguirían Ignacio Villa, jefe de los Informativos, y César Vidal, conductor de La Linterna. Tres patas del mismo banco cuya ausencia dejaría la Cope gravemente quebrantada. Si tales sucesos se produjeran, tras el almuerzo real, bien podría repetirse aquello de que el impulso fue soberano. Si el Rey cree en la libertad de expresión no debe usar un almuerzo institucional para borbonear a nadie.

Empezamos por el lavado de fachada de El País que ve cómo le roen los calcañares. En sus tiempos fundacionales había un subdirector que lo primero que leía era la mancheta, por si había mudado su posición en la empresa. Hoy la mancheta ha adelgazado tanto, ha quedado tan jerarquizada, que no merece la pena consultarla. Tras mucho esperar a Forges le llegó su hora en la página noble, y el gran Máximo está ausente en las manos de Dios. El diseño original era del alemán Reinhard Gad con muchas barbas, muy serio, sin concesiones, casi prusiano. El blanco y negro era una opción, no una necesidad. La tilde de país se suprimió para dar limpieza a la cabecera y ahora aparece en azul manchando demasiado.

El subtítulo Diario independiente de la mañana, que tantas bromas produjo, cambia por El periódico global en español sin que se sepa bien si alude a la globalización o al globo terráqueo. El auténtico «cambio» del periódico lo simbolizó Jesús de Polanco en su última comparecencia pública anunciando el despido de Hermann Tertsch por su antizapaterismo. La alegre «independencia» del diario duró los tres primeros años, los suficientes para que empezara a ganar dinero y Polanco a urdir negocios fraternales con el partido socialista.

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miércoles, 24 de octubre de 2007

Quieren olvidar a Tarradellas, José García Domínguez, Libertad Digital



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El establishment regional al completo, el mismo lleva un cuarto de siglo empeñado en desterrar a Tarradellas de la memoria colectiva, ha decidido pasar de puntillas por la efeméride de su retorno del exilio. Conociéndolos, se entiende que no podrían haber obrado de otro modo. Y es que la figura de aquel venerable presidente de la Generalidad siempre representó para los programadores de Matrix la incómoda antítesis del célebre verso de Juaristi – "Nuestros padres mintieron, eso es todo"–. Así, al día siguiente de que el dictador se muriera de viejo, los hermanos mayores se conchabaron para representar la gran gala de la épica resistencia antifranquista, pero el padre no estaba dispuesto a avalar la comedia.

De ahí que la de Tarradellas fuese una batalla perdida desde el mismo instante que gritó: "Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí!" Porque este pueblo nuestro, siempre tan infantil, no quería saber la verdad. No la quería entonces, igual que tampoco quiere conocerla ahora. Y Tarradellas no lo ignoraba. Por eso respondió así cuando le insistieron en que dejase por escrito sus recuerdos: "No, quiero demasiado a mi país para hacer mis memorias. Las memorias han de ser sinceras, ¿no? Y a este país, que es muy joven, no le gusta la sinceridad. Hay que engañarle, y yo no sé engañar."

Los catalanes no querían –ni quieren– saber que, por ejemplo, Vicens Vives, el inventor de casi todos los lugares comunes del canon identitario tribal – la recurrente monserga del seny y la rauxa fue creación suya– había firmado perlas como ésta: "El Generalísimo Franco ha vencido a todas las satánicas fuerzas de la revolución". O esta otra, referida al fusilamiento de José Antonio: "Apenas amanecía y el último pálpito de su carne se estremeció con el pensamiento de la Victoria." Ni tampoco querían –ni quieren– acusar recibo de que ese mantra que reza que el Barça és més que un club fue una consigna acuñada por el procurador en Cortes y capitoste provincial del Movimiento don Narcís de Carreras, a la sazón presidente de La Caixa y el Barça, además de tío carnal, padrino y mentor político-espiritual de su sobrinito más querido, Narcís Serra.

Ni querían –ni quieren– descubrir que el camarada Rafael Ribó, actual síndic de greuges y gran esperanza blanca de los comunistas en la época, cenaba todos los fines de semana con su pariente y gran amigo Tomás Garicano Goñi, el entonces ministro de Gobernación de Franco y, por ende, jefe supremo de los famosos cuerpos represivos. Ni que el notorio separatista Joaquim Molas había ejercido de líder de los estudiantes falangistas del S.E.U. en la Universidad de Barcelona durante los gloriosos años del estraperlo. De igual modo que tampoco ansían tener noticia fidedigna del resto de la tropa; de antiguos franquistas hasta la médula como el chistoso de Fabián Estapé, o como el venerado pope de la escolástica marxista-leninista doméstica, Manual Sacristán, o como la familia de Salvador Espriu en pleno, o como cualquiera que fuese alguien en Cataluña durante la segunda mitad del siglo XX.

¿Entiende ahora el lector por qué en esta ínsula Barataria de los archiveros compulsivos absolutamente nadie reclama los papeles de Tarradellas?

Enlace Libertad Digital
Heteredoxias.net

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Los límites, Juan Carlos Girauta, Libertad Digital


Un tipo de peridismo vil y sin límites morales: TV3


Algo ignominioso sucedió entre las declaraciones de Pasqual Maragall en Catalunya Ràdio y el momento en que el ex presidente de la Generalidad hizo pública su enfermedad. Una vileza que muestra cómo se las gastan los socialistas. Este informativo de TV3 (escúchelo, lector, hasta el final, aunque no entienda catalán; esto lo entenderá) administra la dosis suficiente de veneno para decantar el modo en que alguien –alguien que, para más inri, ha sido su jefe de filas– se enfrenta a una tragedia personal. Decidieron por él. Decidieron el cómo y el cuándo, pues, lanzado el dardo, al interesado no le queda más remedio que precipitar las cosas.

Y como Maragall, con todos sus defectos como político, tiene cien veces más categoría personal que todos los amontillados juntos, ha operado una alquimia, ha convertido la patada traicionera en una causa nueva y admirable que arroja alguna luz y alguna esperanza –ni que sea la general toma de conciencia– sobre el sombrío vivir de los aquejados (y, sobre todo, de sus familiares) por la enfermedad del olvido. Es un fogonazo del mejor Maragall, aquel alcalde que obró prodigios, que saltaba de alegría por Barcelona con su abrigo largo. Hacedor de milagros al que tanto temieron los nacionalistas por convertir lo urbano, que provoca urticaria al patetismo identitario, en centro de atención general, en motor de progreso, en atractor de inversiones. Produjo un inmenso spot global sobre Barcelona que todavía da sus rentas.

De cómo defraudó a tantos propios y de cómo irritó a tantos extraños una vez fue presidente del primer tripartito, ya dejamos sobrada constancia en su momento. Ahora subrayo otras cuestiones. La primera es la hermosa, democrática y civilizada posibilidad de decirle a alguien a quien tanto se ha criticado que es una persona valiente y admirable, y que en esta causa muchos detractores estamos con él para luchar contra el estigma, la soledad y el abandono de millones de seres humanos: lo que necesites, president. La segunda, que si los socialistas son capaces de incurrir en tanta iniquidad con el único objetivo de oscurecer las críticas a Z y a Montilla, la baja del quien fue su líder y su proyecto de nuevo partido, entonces es que los socialistas carecen de límites morales.

Enlace Libertad Digital

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martes, 23 de octubre de 2007

Adeu Boadella, José García Domínguez, Libertad Digital

La prueba del nueve de que Cataluña se ha constituido en el último baluarte de la España castiza es que, fiel a la tradición canónica de la barbarie celtíbera, ha vuelto a condenar al exilio a otro de sus genios, Albert Boadella. En fin, ya se lo advirtió en su día Josep Pla, que conocía al paisanaje mejor que nadie: "Vigile, Boadella, sobre todo vigile mucho, que Cataluña es un país de cobardes". Y es verdad que él desoyó el sabio consejo del maestro al violar alegremente la Constitución no escrita que desde hace un cuarto de siglo rige la vida colectiva en este triste páramo del Mediterráneo.

Ésa cuyo artículo uno reza tal que así: "A los charnegos y los portadores de ADN cultural autóctono que abjurasen de la santa religión identitaria se les respetarán vida, empleo y hacienda, siempre y cuando permanezcan calladitos en sus casas y hagan expresa renuncia a ejercer los atributos políticos que van asociados a la condición jurídica de ciudadano". Pecado de lesa patria que el Excelentísimo Ayuntamiento de Calafell, reunido en solemne pleno para la ocasión, tendría el honor de ser el primero en afearle, declarándolo persona non grata en el término municipal de su aldea. A ellos les cupo dar el pistoletazo de salida para que todas las instituciones de la región compitieran en disputada lid por embadurnarse de patriótica mierda en el acoso a Joglars, hasta la asfixia financiera de la compañía y la muerte civil de sus componentes.

Pero, siendo cierto todo eso, lo que ahora han hecho con Boadella, y que antes ya hicieran con el propio Pla –y con Dalí y con Eugeni d´Ors y con Gaziel y con tantos otros–, en el fondo, trasciende a la política. Porque lo que en Cataluña no se perdona jamás es el talento, ese salvoconducto divino que libra a algunos egregios de la inmensa nómina de los mediocres condenados a vivir de las limosnas del Montilla de turno. Es esa humillación antidemocrática que de tarde en tarde les inflinge de la Naturaleza lo que los saca de quicio. He ahí la afrenta que no lograrán superar nunca. Lo que los emborracha de ciega ira gregaria en sus largas noches de insomnio nacionalista.

Por algo también sentenció el viejo Pla que para vivir en paz y tranquilidad en Cataluña hay que hacer todos los posibles con tal de pasar desapercibido. Pues la envidia convierte al indígena en un animal irritable que se mantiene en un tedio vigilante, siempre alerta. Así, advertía a quien quisiese escucharle que era perentorio evitar la formación de esa irritabilidad y no provocarla bajo ningún concepto. "No hay demasiada gente que lo sepa. Los que lo saben viven tranquilamente. Los otros pierden", concluía mientras liaba con parsimonia otro caliqueño.

Adéu Boadella.


ENLACE Libertad Digital

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Cristina Losada, Juan Carlos Girauta y José García Domínguez escriben un blog llamado Heterodoxias.


lunes, 22 de octubre de 2007

Un mensaje para Solbes: España debe decidir entre ser como Irlanda o acabar como Portugal, Carlos Sánchez, El Confidencial

El profesor Samuel Bentolila -uno de esos ‘sabios’ que no se dejan ver por los medios de comunicación pero que pululan por los escasos centros de pensamiento que a duras penas subsisten en este país- ha escrito un atinado artículo en el que sugiere un interesante dilema: España debe optar entre acercarse al modelo de crecimiento de Irlanda o al de Portugal. El primero de los modelos representa el éxito; y el segundo, el fracaso. Mientras que Irlanda ha crecido hasta situar su PIB per cápita como el segundo más elevado de la Unión Europea (sólo por detrás de Luxemburgo), Portugal llegó a rozar con los dedos el paraíso tras formar parte de la moneda única desde el primer día, pero la realidad es que desde hace años arrastra unos problemas económicos de indudable envergadura.

Bentolila, en la página sociedadabierta.es echa mano para su análisis de un reciente trabajo del economista del MIT Olivier J. Blanchard, quien ha encontrado paralelismos entre Portugal y España, y de ahí el interés de su artículo. Por si sirve de algo, sólo basta recordar que Portugal lleva siete años en recesión o algo muy parecido a ello, mientras que Irlanda es una máquina de generar riqueza. Bentolila recuerda en su artículo que debido a la reducción de los tipos de interés previa a la Unión Monetaria y a la expectativa de mayor convergencia, Portugal tuvo una clara expansión económica entre 1995 y 2000, periodo en el que su tasa de desempleo cayó del 7% al 4%; pero, al mismo tiempo, y de ahí sus problemas, su déficit corriente pasó del 0% al 10%, similar, por lo tanto al de España.

Al final, y como no podía ser de otra manera, la economía entró en recesión, ya que en una unión monetaria, sin posibilidad de tocar los tipos de interés en beneficio propio y sin poder manipular el tipo de cambio, recuperar la competitividad perdida requiere mayor crecimiento de la productividad o menor aumento de los precios. Ni una ni otra cosa se ha dado en España en los últimos años.

Bentolila recuerda que el crecimiento anual de la productividad desde 1995 ha sido de un ‘penoso’ 0,2%, mientras que la competitividad con respecto a la zona del euro ha caído un 30% en términos de costes laborales unitarios. La conclusión es obvia, en palabras de Blanchard: “El caso de Portugal se puede repetir en España”.

Admite el autor del artículo que no hay que exagerar el paralelismo entre ambos países. Entre otros motivos debido a que el mercado de trabajo ha cambiado gracias a la entrada masiva de inmigrantes, como se manifiesta en el hecho de que la población activa extranjera ha pasado de representar el 1% al 14%, lo que ha permitido moderar los salarios y mantener la inflación en niveles inferiores al 3%.

¿Es esto suficiente? Sin duda que no. No parece serio que el futuro del país se confíe a la entrada de mano de obra inmigrante en cantidad suficiente como para presionar a la baja los salarios de los trabajadores autóctonos. Como dice un viejo economista que ha sido cocinero antes que fraile, lo que ha ocurrido en este país es que la inmigración ha hecho la reforma laboral que ningún Gobierno se ha atrevido a hacer. Así de claro. ¿Quiere decir esto que hay que echar mano de las viejas recetas neoliberales para flexibilizar el mercado de trabajo? No parece que esa sea la solución. Parece evidente que hay que articular un nuevo modelo productivo capaz de poner el acento en la formación de los trabajadores, para lo cual es fundamental una reforma del sistema educativo que no parece que esté entre las prioridades de nuestras autoridades. Ni de las centrales ni de las autonómicas, siempre dispuestas a asumir competencias (salvo las policiales por su alto coste político), pero terriblemente serviles a la hora de cambiar el signo de los tiempos. A la hora de levantar un nuevo edificio del conocimiento que dé cobijo a la ‘inteligencia’ de este país, que sin duda la hay.

De lo contrario, acabaremos como dice Bentolila, en el peor de los escenarios posibles: “La próxima recesión en España podría no ser tan corta como la de principios de los años 90, sino larga, como la de 1975 y 1985”, lo que se puede agravarse con el progresivo envejecimiento de la población. Así de claro.

ENLACE a El CONFIDENCIAL

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Mucho más que problemas personales, por Arcadi Espada (El Mundo)


La terrible enfermedad de Alzheimer desinhibe los mecanismos de control social social. Ya se intuía, pero ahora se sabe: el Estatut tuvo a uno de sus valedores en un hombre muy enfermo.


TESTIMONIO HUMANO

Análisis

Cuando Pasqual Maragall anunció el viernes que dejaba el partido sus compañeros atribuyeron su decisión a «problemas personales»: horas después convocaba una rueda de prensa en la que detallaba los problemas. Padece Alzheimer. La enfermedad, según sus palabras, le fue diagnosticada en Boston esta última primavera.

Fue, precisamente, mientras Maragall se encontraba viajando por Estados Unidos, en mayo, cuando el delegado de la Generalitat en Madrid, Raimon Martínez Fraile, declaró que el ex presidente estaba enfermo, y precisó que ni su situación física ni psicológica eran «adecuadas». El diagnóstico de Martínez Fraile se producía a propósito de unas sorprendentes declaraciones de Maragall en las que aseguraba que la reforma del Estatuto había sido un error.

Y le salió caro: el presidente José Montilla le destituyó porque había faltado el respeto a su antecesor. No era cierto. El delegado sólo había descrito la situación personal del ex presidente. Y lo único que se le podía reprochar, visto desde este octubre, es que no fuera más preciso y que utilizara la enfermedad para descalificar el sentido de las palabras de Maragall.

Porque cabe preguntarse cuál fue el comportamiento más cívico y más responsable. ¿El de un socialista que conoce, y desde hace bastante tiempo, cómo su compañero Pasqual Maragall va cayendo día por día en el barranco de la enfermedad mental y trata de frenar la degradación de su imagen pública? ¿O por el contrario es más ética la conducta de todos sus otros compañeros, que tienen la misma información y la callan, aludiendo a la vida privada, al respeto y demás incontrovertibles?

Las sospechas sobre la salud del ex presidente son antiguas en Cataluña. Nunca hubo dudas sobre el carácter infame de la leyenda urbana (y muy política) que hacía de él un alcohólico. Pero sus intervenciones públicas eran cada vez más compatibles con una de las manifestaciones del Alzheimer: la pérdida del control sobre los mecanismos de inhibición social. Hablando en plata: el descontrol sobre lo que debe decirse y cómo debe decirse.

Jamás habría dudado en publicar el diagnóstico sobre su enfermedad si hubiese llegado a mis manos. Los problemas mentales de Pasqual Maragall no debieron ser jamás un problema personal. Por desgracia lo fueron, y esa sombra se cernirá inexorablemente sobre los últimos años de su actividad pública. Su responsabilidad es, por supuesto, la de cualquier enfermo de sus características. Nula. No se puede decir lo mismo de su entorno. El entorno que, por ejemplo, ha permitido la organización de esa rueda de prensa, tristísima manifestación en sí misma de su enfermedad, donde Alzheimer, Estatuto y Juegos Olímpicos se salían de sus casillas en dramática exhibición de desorden.

Para limpiarme los ojos, mi amigo Xavier Pericay me envía un lejano y soberbio artículo de Gaziel. El doble fondo se llama. Evoca a Joan Maragall y describe su personalidad dual, «el árido cráter» que agrietaba su conducta. Aquellos momentos en que el poeta «al doblar uno cualquiera de sus recodos de ensueño» se topaba con «la vida en bruto». Lo llaman literatura, pero a veces es ciencia.

© Mundinteractivos, S.A.



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domingo, 21 de octubre de 2007

Albert Boadella, Luís María Anson, El Mundo


(...)

'Adiós, Cataluña' es la crónica de la desesperanza

Querido Albert

Te rebelaste contra la dictadura de Franco, contra el control totalitario impuesto desde el poder. Fuiste para todos, a izquierda y a derecha, el intelectual de la libertad en la oquedad franquista. Desde que fundaste Els Joglars en 1962, con Soldevilla y Font, combatiste los atropellos a la libre expresión a través de una producción teatral y cinematográfica de la que no se puede prescindir si se quiere entender lo que ha sido la España contemporánea. Coincido con algunas de tus ideas; discrepo de otras. He admirado siempre la honradez con que las expones. Por eso mantienes ancho crédito en toda España.

Era evidente que te rebelarías también contra la política cultural, tan sectaria y excluyente, de la Generalidad catalana. Franco al revés. Estaba claro que no aceptarías ni mordazas ni bozales. Y te has hartado ya. Has acabado capitulando «frente a la tribu desquiciada por la endogamia y la paranoia».

Adiós, Cataluña es la crónica de la desesperanza, del desamor. Una vida plena de éxitos personales, familiares y profesionales se estrella contra la muralla de los partidos nacionalistas dispuestos, porque sus dirigentes quieran mandar más y más, a fracturar el bien común de los ciudadanos catalanes. Todavía el pueblo, el ciudadano medio, está al lado del sentido común y de la idea de España. Pero con la educación sectaria en una mano y los medios de comunicación públicos en otra, con la ayuda incuestionable de la ligereza y la frivolidad del ludópata Zapatero I el de las mercedes, es sólo cuestión de tiempo que los parti-dos nacionalistas consigan deteriorar el sentimiento profundo de Cataluña como parte de España.

Tienes razón cuando dices: «El que se entromete en el camino del nacionalismo es señalado, degradado por los medios y al final insultado. Los ciudadanos obedientes te marginan. Es la muerte civil». Tienes razón cuando afirmas: «Hay ciudadanos, los menos, que se han involucrado, pero hay otros cuya responsabilidad es por omisión. Yo digo adiós no sólo a una política o a unas instituciones, también a una ciudadanía afectada por esta epidemia y que no se da cuenta de lo que puede pasar». Tienes razón, en fin, cuando proclamas: «En Cataluña, un español es un traidor y le marginan hasta ser un muerto civil».

España, querido Boadella, no ha perdido todavía a Cataluña. La caja de Pandora guarda una última esperanza: los intelectuales como tú que se alzan frente al sectarismo, la manipulación, la tentación totalitaria, la política excluyente de los partidos nacionalistas, anclados en el siglo XIX y dispuestos a herir de muerte a Cataluña si gracias a eso se adueñan ellos de más parcelas de poder. Sólo el 4% de los catalanes se interesaban hace dos años por un nuevo Estatuto. Más del 50% ni siquiera acudió a votar a pesar de la parafernalia que se organizó en su entorno. No desfallezcas, Boadella, no tires la esponja, no sabes cuánta gente del más vario pelaje ideológico está a tu lado en toda España.

(...)



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Aguirre defiende a Losantos ante el Rey: "Si le hubiera criticado Iñaki Gabilondo, le habría invitado a comer", por John Muller (El Mundo)


La presidenta de la Comunidad de Madrid abogó a favor del derecho a opinar libremente tras un comentario del Monarca durante la Fiesta Nacional

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, defendió ante el Rey la labor de Federico Jiménez Losantos -que pidió la abdicación del Monarca pero que recientemente se retractó- y el derecho a la libre expresión argumentando que «lo peor que puede ocurrir es que se le quite el micrófono a un periodista». Durante un almuerzo con motivo de la Fiesta Nacional, el Rey reprochó a la presidenta que Losantos reiterara sus ideas en una entrevista emitida por Telemadrid.

Aguirre, que admitió que mantiene una vieja amistad con Jiménez Losantos, pidió «un trato humano» para el periodista ante Don Juan Carlos, el presidente del Gobierno y las demás personalidades que se hallaban sentadas a la mesa.

Cuando el Rey le pidió que precisara a qué se refería con lo de «un trato humano», todas las fuentes consultadas sostienen que Aguirre respondió: «Si le hubiera criticado Iñaki Gabilondo [presentador emblemático del grupo Prisa], le habría invitado a comer».

Acto seguido, Aguirre insistió en que el periodista de la Cadena Cope y colaborador de EL MUNDO merecía, con respecto a su derecho a opinar, ser tratado como cualquier ciudadano, y dijo que no se debe presionar a sus jefes (los obispos de la Conferencia Episcopal, propietaria de la cadena) para que prescindan de él, «porque Jiménez Losantos se irá a otro lado y dirá las mismas cosas». «Lo peor es que se le quite el micrófono a un periodista», añadió.

Los comentarios del Monarca a la presidenta madrileña obedecían al hecho de que Jiménez Losantos había reiterado en la televisión pública regional (Telemadrid) su petición de que el Rey abdique durante una entrevista en el programa Diario de la Noche que dirige y presenta el escritor Fernando Sánchez Dragó.

Comentarios de Revilla

La presidenta de la Comunidad de Madrid defendió en solitario al director de La Mañana de la Cope, mientras Rodríguez Zapatero y los demás comensales -entre los que se encontraban la Reina Sofía, el embajador de Argentina en España, Carlos Bettini; el académico Víctor García de la Concha y la ex directora de RTVE Carmen Caffarel- mantenían silencio. La mesa la completaban el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, y el intelectual Francisco Ayala y su esposa.

Las críticas de Jiménez Losantos al Rey en su emisora coincidieron con la quema de retratos del Monarca por parte de independentistas radicales en Cataluña. Esto fue aprovechado por sectores del PSOE para especular con la existencia de una supuesta pinza entre Losantos y los independentistas.

El 10 de octubre pasado, el presidente de Cantabria, Miguel Angel Revilla, aseguró, en una entrevista radiofónica haber encontrado a Don Juan Carlos «indignado» más con algunas personas, que según Revilla se sitúan en la «derecha y extrema derecha», que con los radicales que queman sus fotos, porque estas actitudes, en su opinión, son «previsibles» y responden al sentir de «un porcentaje mínimo de la opinión pública española». En concreto, el presidente cántabro se refirió a «algún personaje de la radio española», en clara alusión a Losantos.

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jueves, 18 de octubre de 2007

José Luís, por David Gistau (El Mundo)

AL ABORDAJE

El entrañable Pérez-Carod se descubrió la herida genealógica en Tengo una pregunta para usted. Hay que ver cómo entra a la muleta, qué sencillo resulta desquiciarle para que aparezca el Hulk de vena atravesada que lleva dentro. Fue oír José Luis, y a punto estuvo la cabeza de empezar a darle vueltas sobre los hombros como si se tratara de la niña de El exorcista escupiendo puré de guisante: «Mira lo que ha dicho la guarra de esta española».

Pobre tipo, con su enfática sumisión a un personaje chaplinesco que se sustenta sobre minucias, paranoias y un acusado complejo de persecución que intenta implantar en un pueblo entero para poder diagnosticarlo como unidad de destino en lo universal en vez de como simple gilipollez. Podemos entender que el nacionalismo taliboina invente e incluso otorgue avales históricos a supuestos agravios colectivos que induzcan a la desafección. De eso viven, y eso les cohesiona contra el enemigo necesario. Lo que en cambio suena ridículo es que, según Pérez-Carod, el enemigo necesario que justifica la revancha de la ruptura no es ni siquiera una España rancia, casposa y cavernaria, de maldad mitológica, que apenas reprime sus ganas de meter los tanques en la Diagonal, sino una señora de Valladolid que dice José Luis porque eso es lo que le sale de forma natural. Y que de pronto tiene que soportar por ello el chorreo de un energúmeno cuyo ego patriota de generalito de plomo extiende cheques que su inteligencia no puede pagar.

Lo que no soporta José Luis el maño es que el mecanismo de coacciones no le funcione más allá del minifundio que tiene tomado y en el que se le concede un respeto que tiene su origen en el clientelismo.

Tanto afanarse en impostar un pedigrí de impecable limpieza de sangre catalanista, y resulta que a esta rana platónica la ofenden españoleándole el nombre en cuanto sale de la charca que abarca su mundo entero.

En realidad, más que de charca habría que hablar de ciénaga, porque el carácter de este acosador de las amas de casa que no le toman en serio obliga a remitirse no tanto a Platón y sus griegos convencidos de que el otro siempre es por definición un bárbaro como a Shrek espantando intrusos del bosque original.

El cabreo de José Luis por una anécdota en la que sólo él percibió una agresión convierte en parodia el concepto sagrado que todo nacionalismo tiene de sí mismo. Al menos ha hecho méritos para una salida profesional como miembro de un cortejo de gigantes y cabezudos en una fiesta patronal. Sería impagable contemplar cómo, iracundo y armado con un bate de goma, persigue por las calles de un pueblo cualquiera a unos niños que le provocan llamándole José Luis, José Luis, José Luis. Y José Luis embiste porque de él no se ríe nadie.

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