Blogoteca: Aquellos años, estas mentiras... por Juan Carlos Girauta, Libertad Digital

martes, 14 de agosto de 2007

Aquellos años, estas mentiras... por Juan Carlos Girauta, Libertad Digital

El caso Xirinacs clama al cielo. A mediados de los setenta, el sacerdote pasó casi dos años sentado en la calle (en la calle Entenza, por más señas), frente a la cárcel Modelo de Barcelona, para exigir la amnistí­a. Estuve all­í con él, dejando correr las horas, en numerosas ocasiones. Algunos al pasar lo saludaban (los menos), otros lo insultaban (algunos más) y la mayor­a de viandantes lo ignoraban por completo. Casi todo el tiempo estuvo solo, y en d­ías especiales nunca nos juntamos con él más de cuatro personas.

A nadie debe sorprender la pasividad, la indiferencia general de la sociedad catalana en aquellos años. Quien les cuente lo contrario y pinte un cuadro de compromiso masivo con las libertades polí­ticas, miente. O no estuvo all­í por razón de edad y le han mentido sus padres, como a los vascos del poema de Juaristi. Alenté a Xirinacs porque lo creía un héroe. Hay más recuerdos agridulces.

En época de Arias Navarro, participé varias semanas, en verano y huido de casa (pues era menor) en la Marxa de la Llibertat, sonada –y ya legendaria– iniciativa para que cinco columnas recorrieran los pueblos de Cataluña exigiendo libertad, amnistí­a y estatuto. Mi columna se llamaba Abat Escarré. Cuando llegábamos a los pueblos del Maresme vistiendo nuestras camisetas ilegales (que comportaban detención y multa de cincuenta mil pesetas de la época), se organizaba un pequeño sarao de consignas y carreras con la Guardia Civil. Cierto es que la gente nos acogí­a, alojaba, alimentaba y animaba a continuar. Pero, ¿cuántas personas recorrimos realmente Cataluña a pie, jugándonos el tipo, aquel verano del 76? En mi columna éramos cinco. ¿Serán muy diferentes las otras? Lo dudo. Hipótesis: cinco columnas por cinco personas, en total veinticinco "luchadores por las libertades de Cataluña", que ese el t­ítulo con el que nos certificó para la posteridad y con su firma Ángel Colom, cerebro del cotarro. Los necios separatistas que me llaman fascista anticatalán en foros de internet o por la calle venderí­an a su madre por poder exhibir un certificado como ese, que guardo en casa por si un d­ía se me acaba el scottex.

En cuanto a Xirinacs, lo ignoraron, como decí­a, en la calle Entenza. Luego lo hicieron senador cuando tocó reinventar la historia reciente y simular que se le apreciaba mucho. Más tarde volvieron a olvidarlo y el sacerdote se tuvo que dedicar a vender sellos, literalmente. Por fin perdió el juicio y se declaró amigo de la ETA. ¡Y fue justo entonces, loco y filoterrorista, cuando devino un personaje valioso para los peligrosos sujetos que gobiernan y han gobernado Cataluña! Finalmente se ha quitado la vida, y sobre eso, naturalmente, guardaré silencio.

Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Home, noi, tu també has perdut el seny i... la dignitat humana.

Encara que és bo que conservis la teva memòria (tendenciosa)

Anónimo dijo...

Por favor, vale que insulten de forma anónima, gallinas.

Pero por favor, usen el castellano, que el catalán no lo entiende ni Dios ni San Pedro.

Gracias.